Europa alardea de independencia de Estados Unidos avanzando en planes de rearme en apoyo de Ucrania encabezados por el francés Emmanuel Macron y el británico Keir Starmer, nostálgicos de dos imperios que esperan renacer de sus cenizas en una guerra de la que Donald Trump eligió escapar. Una contienda en la que ya se restriegan las manos los seguros ganadores: las empresas fabricantes de armas, que se posicionan como las mejores inversiones en lo va del año.
El inquilino del Elíseo dio un discurso en cadena nacional el miércoles en el que calificó a Rusia como una amenaza contra Europa y planteó como “oferta” la fuerza de disuasión nuclear que puede aportar Francia. En el fondo era una mojada de oreja al Reino Unido, cuyo sistema de armamento atómico no puede funcionar sin el sostén estadounidense. Y se entiende, la semana anterior, Starmer había recibido a Volodimir Zelenski en el 10 de Downing Street con promesas de poner a su industria bélica a trabajar a pleno. El primer ministro laborista anunció fondos de unos 2000 millones de dólares para “proteger la infraestructura crítica y reforzar a Ucrania”. Se trata de dinero de fondos rusos embargados en Europa para la compra de misiles a fabricados en Belfast “que crearán empleo en nuestro brillante sector de la defensa”, dijo Starmer, en el mejor estilo Trump.
La respuesta de Vladimir Putin habló este sábado y fue directo contra el ego de Macron. «Todavía hay gente que no puede estarse quieta. Todavía hay gente que quiere volver a los tiempos de Napoleón, olvidando cómo terminó», dijo el presidente ruso, sin mencionar a su par galo. «Ellos –añadió Putin, en referencia al los ejércitos napoleónicos– subestimaron el carácter del pueblo ruso y de los representantes de la cultura rusa en general».
Dos días antes los jefes de estado de los 27 países de la Unión Europea se juntaron para elaborar una estrategia común. El giro de Washington con la administración Trump los dejó en su cruda desnudez y tratan desesperadamente salvar los papeles, aunque la jugada tiene el riesgo de incrementar las posibilidades una nueva guerra mundial, ya que la Federación Rusa tiene un acuerdo de amplia cooperación con China desde 20 días antes de la Operación Militar Especial en Ucrania, en 2022.
Foto: @emmanuelmacron
En Bruselas, la no menos belicista Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, alemana ella, o sea, de otro imperio barrido por la historia, propuso un plan de Rearme Europeo por el que se incrementaría el gasto en defensa hasta los 800.000 millones de euros. Se supone que será presentado oficialmente el 19 de marzo por el Comisario Europeo de Defensa, el lituano Andrius Kubilius, y la representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, la estonia Kaja Kallas. Por ahora, se destinarán 150.000 millones para incrementar el presupuesto armamentístico. Las voces dispares en este concierto militarista son las del primer ministro húngaro Viktor Orban y del eslovaco Robert Fico, que proponen discutir el caso Ucrania directamente con Putin.
Como sea, en la semana las acciones de empresas bélicas se dispararon hasta dos dígitos en las bolsas europeas. Rheinmetall AG, el mayor fabricante de municiones de Europa, por caso, tuvo alzas de más del 10% y en lo que va del año, 85%. La sueca Saab también subió más del 10% y supera el 50% en 2025. En ese rubro, hay mercado para todos: al italiana Leonardo, que fabrica helicópteros y drones, no se quedó atrás. Tampoco Safran, fabricante de motores para la industria aeronáutica, recopila el chileno Maximiliano Villena en La Tercera. El ministerio de Defensa británico, a su vez, presentó nuevos contratos con las firmas BAE Systems, Babcock y Thales UK. Empresas del Reino Unido pasaron de exportar 35 millones de libras esterlinas entre 2012 y 2022, y desde la OME las ventas treparon hasta los 1100 millones, consigna un artículo de Mark Curtis en Declassified UK, un portal donde se publica información desclasificada del gobierno británico. “Gran parte de la ayuda militar del Reino Unido a Ucrania —que asciende a 4500 millones de libras este año— es en realidad un subsidio a las empresas de armas”, concluye Curtis.
El 16 de enero pasado, Starmer y Zelenski firmaron en el Palacio Mariinsky, de Kiev, un acuerdo por 100 años para “fortalecer los lazos de defensa entre ambos países”. El laborista dijo esa vez que como parte de ese convenio, Ucrania recibirá un nuevo sistema de defensa diseñado por Reino Unido y financiado por Dinamarca, y los británicos seguirán entrenando a tropas de ese país en territorio británico. Según se filtró en algunos medios, como parte de ese acuerdo el Reino Unido tendría acceso a las famosas tierras raras ucranianas, una entelequia que Trump terminó por bloquear cuando anunció su propio plan para recuperar las “inversiones” de Estados Unidos en la guerra desatada hace tres años. Todo terminó como terminó tras el violento choque del presidente y el vice JD Vance con Zelenski en el Salón Oval.
A todo esto, el primer ministro polaco, Donald Tusk, dijo el viernes ante el Parlamento que recomendará denunciar el Tratado de Otawa sobre la prohibición de minas antipersonales con el argumento de aumentar las capacidades de defensa de Polonia. Finlandia y Lituania también estarían pensando en retirarse de ese acuerdo, que data de 1999.
O sea: los bombazos de la «Obertura 1812» de Piotr Ilich Tchaikovski vuelven a resonar en Europa. «
BlackRock en los puertos de Panamá
Una de cal y otra de arena para Donald Trump. Por un lado, pospuso hasta el 2 de abril los aranceles de 25% contra los productos importados de México y Canadá, luego de ingentes negociaciones con los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Justine Trudeau. Por el otro lado, si bien no recuperó el Canal de Panamá, al menos logró que su presión fuera efectiva como para que los puertos allí que regentea CK Hutchison Holdings Ltd., de Hong Kong, pasen a manos del fondo de inversiones BlackRock Inc. No fue una cesión gratuita, claro, hubo 19.000 millones de dólares de por medio, pero la cosa se encaminó sin que la sangre llegara a los océanos. La transacción fue liderada por la banca Goldman Sachs.
BlackRock es otro beneficiario de la guerra en Ucrania, como accionista en las corporaciones Boieng, General Dynamics, Northrop Grumman, Lockheed Martin y Raytheon, entre otras. Pero también tendrá su cuota de ganancia en la eventual reconstrucción del país. “El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se reunió con la dirección de la mayor empresa de gestión de activos del mundo: BlackRock. Las partes discutieron los detalles de la creación de un fondo de inversión para restaurar la economía de Ucrania con la participación de capital público y privado”, dice un documento publicado por la presidencia de Ucrania el 5 de mayo de 2023.
La semana del 14 al 21 de febrero fue la más catastrófica para Javier Milei desde que llegó a la presidencia, pero las repercusiones del escándalo que provocó su tuit de apoyo a la criptomoneda $LIBRA todavía resultan imprevisibles.
Para decirlo de otro modo: nadie sabe hasta dónde pueda afectar a su Gobierno la fallida promoción de una criptomoneda que en pocas horas defraudó en cerca de 300 millones de dólares a unas 44.000 personas –según palabras del primer mandatario, mayormente del exterior– y puso a los dos puntales más firmes de su gestión, su hermana Karina y el funcionario sin cartera Santiago Caputo, en el ojo de fuertes tormentas, y a él mismo ante miles de denuncias como partícipe necesario de una colosal estafa.
En paralelo, el caso desnudó una inédita pelea en el barro entre periodistas afines en grado diverso al oficialismo y dirigentes políticos no alineados con el kirchnerismo.
Se podrá decir, «¿qué tiene que ver el kirchnerismo con este entuerto?». Por lo que se sabe, con la «criptocrisis», nada, pero como excusa para el control de daños de las derechas se diría que bastante.
El estallido del escándalo $LIBRA dejó por primera vez sin respuesta al Gobierno, metidos como estaban gran parte de sus personeros en la «recomendación» de invertir en la criptomoneda que habría de solucionar los problemas de financiamiento de las pymes. Incluso protagonistas de la extrema derecha quedaron en las redes sociales literalmente con sus partes al aire cuando la cotización del etéreo instrumento se desplomó en pocos minutos.
Desde el sábado 15 un festival de memes y brulotes les hizo perder por primera vez a los libertarios la supremacía del discurso mediático. A todo esto, Milei dejó de participar durante el fin de semana en lo que hasta ahora perecía su entretenimiento favorito, lo que reveló el impacto que causó el caso. Toda la estrategia oficial se centró en una entrevista que se vería por el canal TN el lunes 17 con Jonatan Viale, uno de sus hombres de confianza en los medios.
Cursos y academias Y acá comienza otro capítulo de esta saga. A lo largo de poco más de una hora de entrevista, Milei fue dando su versión del escándalo, alegando inocencia en un tema en que hasta ese viernes trágico era un experto, al punto de que dio cursos en una «academia» –recordó– de uno de los implicados en la maniobra, Mauricio Novelli. Todo iba bien hasta que el periodista Ari Lijalad mostró un recorte del video publicado en YouTube –que luego fue borrado en una inmediata edición– en el que, oh calamidad, ante una pregunta de Viale, Santiago Caputo se cruza ante la cámara, le dice algo al oído a Milei y acuerdan de que debía suprimirse ese tramo para no complicar la estrategia judicial del presidente.
Dos cosas llamaron la atención: el gesto de sumisión del periodista, pero también el de Milei. La catarata de críticas por la falta de ética profesional del entrevistador atravesó todos los canales de difusión conocidos hasta ahora.
Los dardos más envenenados partieron de algunos que hasta no hace tanto compartían espacios con el hijo de Mauro Viale en el canal LN+. Por caso, Eduardo Feinman afirmó que fue «una vergüenza, un bochorno, ver a alguien que se mete en el medio de una nota y un periodista que no sabe qué hacer». En el exterior dio para la pulla en los medios más importantes.
El debate que se generó a nivel local incluyó a todos y hasta algunos tan cercanos al poder como Feinmann se permitieron dar cátedra de moral. La respuesta de Viale fue feroz y mostró hasta qué punto algunos sectores del periodismo están enlodados por su cercanía con el poder. Para defenderse, Viale fue al ataque y acusó a Feinmann y a otros que lo acompañaron en su paso por LN+ de haber recibido sobres de un candidato «que sacó el 11% de los votos» en 2023.
No es que Viale no haya pedido disculpas por el incidente Caputo, incluso se permitió criticarlo al aire, pero el daño ya estaba hecho. A modo de explicación, dijo que había aceptado la interrupción porque no quiere dañar al Gobierno, aunque reconoció que fue un error; pero de su argumento se prendió prontamente Milei en esa repetida estrategia de patear la pelota a la tribuna. O, mejor dicho, cambiar de tema bajo una montaña de otras cuestiones. «La Justicia debería investigar, según lo dicho en TN, si el exprecandidato a presidente que sacó 11 puntos usó recursos de los porteños para su campaña presidencial y/o para ensuciar y calumniar al resto de los candidatos, ensobrando a todo aquel que esté a la venta», escribió el mandatario.
Ayer a la noche Jonatan Viale reveló tener conocimiento de algo que advierto desde 2021: existe vínculo directo entre los políticos corruptos y los periodistas ensobrados. La justicia debería investigar, según lo dicho en TN, si el ex precandidato a presidente que sacó 11 puntos…
Fue entonces que Horacio Rodríguez Larreta, habitualmente calmo y civilizado, salió a la palestra. «¿Tanto te preocupa la criptoestafa @JMilei? Te lo digo en buen porteño: me hinchaste las pelotas. Se terminó mi paciencia con vos y tu ejército de trols pagados con la plata de todos los argentinos. Hace años que soporto tus insultos y tus mentiras» y amenazó con demandas judiciales. También Feinmann prometió judicializar el entredicho con Viale.
Mientras tanto, la causa central de todo este escándalo quedaba a cargo de María Romilda Servini, que derivó la investigación en el fiscal Eduardo Taiano. Al cierre de esta columna no se sabía de ninguna acción judicial en torno al hecho central, la criptoestafa que, sin embargo, se supone que sí habrá de avanzar en Estados Unidos, donde todo indica que hubo no pocas víctimas en cuanto a sumas considerables de dinero.
Cumbre Mientras se desarrollaban estos acontecimientos, Milei viajó a una cumbre en Washington de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), el foro ultraconservador donde lucen los gurúes de ese espacio retrógrado, como Steve Bannon, Elon Musk y la estrella del evento, el presidente Donald Trump. En otra muestra del arte de «hablemos de otras cosas», antes de irse de Buenos Aires, el inquilino de la residencia de Olivos firmó un decreto que declara al Banco Nación como sociedad anónima y logró –misterios de la política vernácula– que senadores radicales que habían firmado una iniciativa para formar una comisión investigadora del escándalo de la criptomoneda se bajaran de su propia presentación y terminaran bloqueando el proyecto. También obtuvo aprobación la suspensión de las PASO y el juicio en ausencia. ¿Otro misterioso milagro de La Libertad Avanza?
Filtración. Un video sin editar mostró el contubernio entre el periodista Jony Viale, Milei y el asesor Caputo durante la entrevista televisada.
Foto: Captura
Un caso llamativo fue el de Cristina Pérez, que salió vibrante a denunciar que tenía información de que en el Gobierno de los hermanos Milei hay quienes reciben coimas. Pero la pareja del ministro de Defensa Luis Petri no dejó de cuestionar a quienes pretenden hacer juicio político a Milei porque son «Alí Babá y los 40 ladrones». A esta línea se sumaron los trols oficiales con una línea muy clara: embarrar la cancha, culpar de todos los males al kirchnerismo y defender al proyecto paleolibertario a como dé lugar.
Hasta Mauricio Macri, que aprovechó la voleada para criticar al entorno presidencial, termina entendiendo que cualquier trapisonda es válida con tal de que el peronismo no regrese a la Casa Rosada; eso sí, con gesto compungido y desgarrándose las vestiduras en nombre de la ética.
Con ese mismo entorno que aparece involucrado en las criptodenuncias, Milei viajó a Estados Unidos y esperaba una reunión clave con Trump, como la que ya tuvo con Kristalina Georgieva y el dueño de la red X, de Starlink y de Tesla, Elon Musk. No se sabe qué dirá sobre el presidente ucraniano, a quien esta semana Trump tildó de dictador por no llamar a elecciones y culpó de haber «iniciado una guerra que no se podía ganar».
Volodímir Zelensky fue invitado especial a la asunción de Milei y en junio pasado Petri firmó la incorporación de Argentina al Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania (UDCG, en inglés), una coalición internacional de 54 países de ayuda humanitaria y militar al país de Europa del Este.
Mañana, cuando se cumplan tres años del inicio de lo que Rusia denominó Operación Militar Especial para desmilitarizar y desnazificar y en Occidente se caratuló copiosamente como “invasión no provocada e injustificada” a Ucrania, el principal y más sostenido apoyo de Kiev, Estados Unidos, presentará en Naciones Unidas un proyecto de resolución que “conduzca a una paz duradera” en esa parte del mundo, anunció este sábado el secretario de Estado, Marco Rubio. Los detalles del plan probablemente ni siquiera los conozcan los aliados atlánticos occidentales, pero el canciller estadounidense lo define como histórico y la Casa Blanca insta a que reciba el apoyo de todos los miembros del organismo creado al fin de la Segunda Guerra Mundial. No sólo eso, mientras senadores republicanos presentaban un proyecto para retirarse de la organización internacional, Rubio afirmó que “la opinión del presidente Trump (es) que la ONU debe volver a su propósito fundacional, consagrado en la Carta de la ONU, de mantener la paz y la seguridad internacionales, incluso mediante la solución pacífica de las disputas”.
Este anuncio es el corolario de diez jornadas frenéticas en las que fueron desplegadas con precisión las cartas para este nuevo juego en el tapete geopolítico mundial. Comenzó con el secretario de Defensa, Pete Hagseth, diciéndoles a los capitostes europeos y al presidente Volodimir Zelenski: “queremos una Ucrania soberana y próspera. Pero debemos empezar por reconocer que una vuelta a las fronteras anteriores a 2014 es un objetivo irreal (…) No debe haber un Misk 3.0”. El ex presentador televisivo agregó que “Estados Unidos no considera que la adhesión de Ucrania a la OTAN sea una salida realista a un acuerdo negociado”, y rechazó cualquier posibilidad de enviar tropas a Ucrania. Siguió horas después el vicepresidente JD Vance en la Conferencia de Seguridad de Munich, en las que se metió directamente en la elección que hoy se disputa en Alemania, dando su apoyo al partido ultraderechista AfD.
Bastó que Washington informara sobre una cumbre de alto nivel en Riad entre representantes rusos y estadounidenses convocada para el martes 18 para que Emmanuel Macron organizara una contracumbre en Paris en la que pretendía replicar a las ya evidentes amenazas contra la política de seguridad europea desarrollada desde la disolución de la Unión Soviética al amparo de EE UU. El presidente francés, que pretende liderar la UE en soledad ante la carencia de un par con espaldas en Alemania –hasta saberse quién será ungido jefe de gobierno– escribió en sus redes sociales: “Rusia debe poner fin a su agresión, y esto debe ir acompañado de garantías de seguridad sólidas y creíbles para los ucranianos. De lo contrario, existe el riesgo de que este alto el fuego termine como los acuerdos de Minsk”. Olvidando que los acuerdos firmados en 2014 y 2015 en la capital bielorrusa fueron burlados por los mandatarios de entonces de Francia y Alemania, precisamente, de allí el mensaje de Hagseth.
En Arabia Saudita hubo consenso entre Rubio y el experimentado Sergei Lavrov en la necesidad de reanudar relaciones diplomáticas normales entre Moscú y Washington. “Debe ponerse fin a este período anómalo”, dijo el ministro de Exteriores ruso. Los europeos difundieron en su sistema de medios afines el malestar por no haber sido invitados a Riad. Lo propio hizo Zelenski. El que puso los puntos sobre las íes fue Putin, cuando en una reducida charla de prensa alguien le preguntó sobre el pánico en los países occidentales por no haber sido sentados a esa mesa de negociaciones. “El objetivo y el propósito de estas negociaciones era la reanudación de las relaciones ruso-estadounidenses. ¿Alguien se ha puesto en la cabeza de actuar como intermediario entre Rusia y Estados Unidos? Suena como una exigencia un poco desmesurada”.
Podría decirse que el remate a toda esta polémica salió de un posteo de Donald Trump en la cuenta que tiene en la red de su propiedad, Truth. Primero escribió que Zelenski tuvo tres años para llegar a un acuerdo de paz y no lo hizo. En otro mensaje, extenso como acostumbra, fue más lapidario (las mayúsculas son de él): “un comediante modestamente exitoso, Volodimir Zelenski, convenció a los Estados Unidos de América de gastar 350 mil millones de dólares para entrar en una guerra que no se podía ganar, que nunca tuvo que comenzar, pero una guerra que él, sin los EE UU y Trump, nunca podrá resolver”, empezó, como para calentar motores.
Luego desgranó puntualmente qué pretende:
“Estados Unidos ha gastado 200 mil millones de dólares más que Europa, y el dinero de Europa está garantizado, mientras que Estados Unidos no recibirá nada a cambio”.
“Zelenski admite que la mitad del dinero que le enviamos. Se niega a tener elecciones, está muy bajo en las encuestas ucranianas y lo único en lo que era bueno era manipular a (Joe) Biden ‘como un violín’. Un dictador sin elecciones, Zelenski mejor que se mueva rápido o no le quedará ningún país”.
“Europa no ha logrado traer la paz y Zelenski probablemente quiera mantener el “gravy train” (diríamos por acá, “curro”) en marcha. Amo a Ucrania, pero Zelenski ha hecho un trabajo terrible, su país está destrozado y millones han muerto innecesariamente”.
Le faltaba a la administración del empresario inmobiliario dar otro palazo “antes de que los eunucos bufen” (Roberto Arlt dixit). Será mañana, cuando celebre a su manera el tercer aniversario de la guerra. Con un plan de paz del que mucho aún no se sabía. Pero que no consideraría siquiera las fronteras ucranianas de 1991 ni una adhesión a la OTAN. «
Gaza: otro intercambio
Hamas liberó este sábado a seis rehenes israelíes en la Franja de Gaza, marcando el cierre de la primera fase de intercambios con Israel en el marco de los acuerdos de cese el fuego. Cinco de ellos fueron entregados en Rafah y Nuseirat, mientras que el sexto, Hisham al Sayed, fue liberado en solitario y sin retransmisión pública. Según confirmó el Ejército israelí, Al Sayed, de 37 años y de origen beduino árabe israelí, padece esquizofrenia y fue entregado al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Gaza antes de ser trasladado a las fuerzas de seguridad israelíes. Los otros liberados son Eliya Cohen, Omer Shem Tov y Omer Wenkert, quienes fueron exhibidos públicamente antes de ser entregados a la Cruz Roja en Nuseirat. También fueron liberados Tal Shoham y Avera Mengistu, quienes fueron entregados en Rafah.
Como parte del acuerdo Israel debe liberar a 620 presos y detenidos palestinos, entre ellos 24 mujeres y niños de Gaza. Además, será excarcelado Nadel Barghouti, quien lleva 45 años en una prisión israelí y es el reo con más tiempo encarcelado en Israel.
Del total de liberados hasta ahora, 445 fueron detenidos en Gaza tras el ataque de Hamas del 7 de octubre, mientras que 97 con altas condenas serán deportados a terceros países. También se incluyen 43 prisioneros de Cisjordania y Jerusalén Este y 11 arrestados en Gaza antes del inicio del conflicto.
El próximo jueves, Hamas y otras milicias palestinas deberán entregar a Israel los cuerpos de cuatro rehenes fallecidos.
De tanto creerse que los tiempos de Europa eran infinitos, que ahora Donald Trump y Vladimir Putin se pongan a rediseñar el mundo sin convidarlos a la mesa les produce un escozor inimaginable a las clases dominantes de esa beligerante península de Eurasia. Pero eso es lo que ocurrió estos días en que se comienzan a ver los albores de algo así como un Yalta 2.0. La otra pata en un supuesto trípode de gobernanza planetaria sería China, ya no el alicaído Reino Unido de Winston Churchill. Ni algún otro aspirante con ínfulas coloniales. De allí que en los corrillos de la geopolítica se murmura que está en marcha “el siglo de la humillación europeo”, un remedo de esa centuria del imperio chino derrotado y sometido por Occidente desde las Guerras del Opio hasta la revolución de 1949.
Habrá que ver con qué se despacha el secretario de Estado Marco Rubio este lunes en el anunciado plan de paz para Ucrania que sin dudas discutieron en Riad el martes pasado con Sergei Lavrov. Y habrá que ver hasta dónde EE UU va cumplir a largo plazo lo que pueda arreglar ahora. Pero hay datos interesantes. El plan será presentado en la ONU con el agregado de que se reconoce la importancia de respetar la Carta de fundación del organismo internacional. O sea, ya no más “el mundo basado en reglas”.
De todas maneras, conviene no olvidar el medio millar de acuerdos con las comunidades originarias de América del Norte desde el 1800 que quedaron en papel mojado. Y también tener en cuenta un viejo debate en las élites estadounidenses desde su fundación sobre si intervenir en la política internacional o quedarse de este lado de los mares. Por ejemplo, Washington demoró su participación en la Primera Guerra Mundial para no romper la tradición de dejar que los europeos se rompieran los cuernos entre ellos.
En la Segunda, en cambio, la estrategia fue esperar antes de apostar a ganador: solo enviaron tropas cuando era evidente que la URSS derrotaría al nazismo ¿Qué diferencia hay con este momento, a tres años de la guerra en Ucrania? Trump quiere una paz con Moscú porque sabe que la OTAN ya perdió. Y ahora en un posteo en su cuenta de Truth culpa a Volodimir Zelenski de haber metido al imperio en una guerra que no podían ganar y haberse birlado miles de millones de dólares.
Para no dejar dudas, dejó una frase decisiva: “Esta guerra es mucho más importante para Europa que para nosotros (…) Tenemos un gran y hermoso Océano como separación”. Nada que no hubiera podido decir Woodrow Wilson en 1916. Ni que James Monroe no les hubiera avisado en 1823 sobre eso de que América no es para los de otro continente.
A todo esto, los europeos no son los únicos que quedaron pedaleando en el aire. Lo de Zelenski es complejo: Jugó todas las fichas a Joe Biden y ahora Trump lo llama dictador porque su mandato venció hace 280 días y no convocó a elecciones. Para colmo, Elon Musk publicó en su red X que asesinó al periodista chileno-estadounidense Gonzalo Lira, preso en una cárcel ucraniana desde mayo de 2023 y hallado muerto en su celda en enero de 2024.
Lo de Javier Milei, en cambio, es patético. Zelenski fue uno de los invitados especiales a su asunción, el 10 de diciembre de 2023, y el paleolibertario y su ministro de Defensa, Luis Petri, celebraron unirse al Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania en junio del año pasado. Fin.
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