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La crisis Rusia-Azerbaiyán, un escenario clave de la guerra contra los BRICS

La crisis Rusia-Azerbaiyán, un escenario clave de la guerra contra los BRICS

Se aceleran los profundos movimientos geológicos en el Asia Central donde hoy por hoy se desarrolla la gran batalla por el futuro del mundo en el resto del siglo XXI. Y mientras el presidente Donald Trump -a los tumbos pero con un sesgo que se va vislumbrado muy poco diferente al de su antecesor- dice ahora celebrar la respuesta del movimiento de resistencia palestino Hamás a su propuesta de alto el fuego en Gaza, crecen las tensiones entre Rusia y Azerbaiyán, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se ofrece para mediar en este conflicto puntual pidiendo “moderación” a las partes. A todo esto, en Río de Janeiro comienza la XVII Cumbre de los países BRICS a la que no asistirán Vladimir Putin -por la incertidumbre sobre como actuaría la justicia brasileña ante el pedido de captura del TPI- ni el presidente chino, Xi Jinping.

La crisis entre Moscú y Bakú se desató a partir de la muerte bajo custodia de dos hermanos que habían sido detenidos días antes en la ciudad rusa de Ekaterimburgo por su presunta participación en varios asesinatos cometidos en hace unos 15 años, Huseyn y Ziyaddin Safarov. Las detenciones se habían producido en el marco de una redada contra un centenar de nativos azeríes de nacionalidad rusa y la captura del líder de la diáspora, Sajín Shijlinski. Como respuesta, siete periodistas de la agencia rusa Sputnik en Azerbaiyán fueron detenidos en ese país post soviético, que fueron liberados tras ásperas negociaciones entre ambas naciones. Las relaciones entre los dos estados fueron pasando de una alianza estratégica basada en un pasado como parte de la Unión Soviética a una tensión creciente.

El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev -nacido, criado y educado en instituciones de la URSS- mantiene sólidas relaciones con el primer ministro Benjamín Netanyahu y desde por lo menos 2009 hay acuerdos de cooperación muy estrechos con entre el país hebreo y el musulmán. Bakú, en la práctica, es un fuerte aliado de Tel Aviv y en Irán acusan a ciudadanos azeríes de ser parte de los espías al servicio de la Mossad que aportaron información clave para los ataques contra objetivos iraníes del 13 de junio pasado. Ese frente Aliyev-Netanyahu es una amenaza fuerte contra no solamente Irán sino especialmente en una estrategia que se enfoca contra los países BRICS, ya que el país persa es un nudo neurálgico en la región no solo por su ubicación geográfica sino por sus riquezas energéticas. Y se sumó al grupo de países emergentes en enero de 2024, en esa tanda de la que el gobierno paleolibertario argentino se negó a participar.

Unos días antes de la ofensiva israelí llamada León Naciente, había hecho su viaje inaugural el ferrocarril entre Teherán y Xi’an, en China, un monumental proyecto para el transporte de cargas. Demora 15 días en recorrer los cerca de 8000 kilómetros de extensión, contra 40 de un traslado por barco. Al mismo tiempo, Beijing anunciaba el 30 de junio la partida desde Fangshan del primer tren con carga hacia Europa, con destino a Bakú. Es un servicio multimodal a través del Mar Caspio que sale de un distrito al suroeste de Beijing, pasa por el puerto de Horgos, en Xinjiang, atraviesa Kazajistán, cruza el Mar Caspio en transbordador y continúa por tierra hasta Bakú. Parte de la carga se distribuye después, detalla un cable de la agencia Xinhua, en Georgia, Turquía y Serbia. Ejemplos más que claros de cómo se desarrolla la guerra entre las talasocracias -regímenes basados en el control de los mares- y las telurocracias, con preminencia en los territorios, el trasfondo de estas antiguas disputas geopolíticas ancestrales en esa parte del mundo, como insiste el filósofo ruso Alexandr Dugin.

De allí la importancia de la partida que se desarrolla en aquellas regiones. La ofensiva contra Irán intenta romper la alianza con Rusia y China, y fundamentalmente, es la primera guerra contra los BRICS, en una maniobra que busca “fragmentar sus componentes y minar las bases de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR), elementos fundamentales de la nueva globalización con características chinas”, como señala Javier Vadell en el portal de Tektónikos. Y en esta movida, Erdogan no quiere quedarse afuera. Por eso coquetea con Occidente dentro de la OTAN, pide moderación a Moscú y Bakú -luego de un acuerdo complicado para la paz entre Azerbiayán y Armenia por Nagorno Karabaj- y mantiene acuerdos con Israel, al tiempo que acusa a Netanyahu de haber convertido al Medio Oriente en «un baño de sangre». El Ejército de Israel a su manera se hace cargo cuando el viernes dijo que las FDI mantienen el control operativo del 65% de la Franja de Gaza, casi lo que avisaron en marzo que pensaban completar cuando rompieron unilateralmente el alto el fuego que había negociado Trump al asumir su cargo, el 20 de enero. Que ahora el inquilino de la Casa Blanca desde el avión Air Force One proclame un posible nuevo acuerdo con Hamás suena a demasiado aventurado. «Tenemos que hacer algo con Gaza porque de lo contrario esta gente se va a encontrar con un gran, gran problema», agregó Trump. En un comunicado, Hamás dijo que está dispuesto a volver a una mesa de negociaciones, pero no da más certezas.

En el otro escenario clave, el este de Europa, el presidente Volodimir Zelenski mostró alivio con la promesa de Trump de “reforzar los cielos” de Ucrania. Fue luego de una conversación telefónica que pidió el mandatario para reclamar por el anuncio de que EEUU dejará de entregar armamento a Kiev. Esta semana, el empresario inmobiliario tuvo otra extensa charla telefónica con Putin de la que no se conocieron detalles pero no fue fructífera, como reconoció el propio Trump. Que desde el mismo avión presidencial declaró que “Putin quiere llegar hasta el final y seguir matando gente. Eso no está bien. Nada bien. No estoy contento».

El pedido de terminar con la guerra en Ucrania y el anuncio de que se limitaría en envío de armas a Kiev puede sonar a una forma de presionar para alcanzar la paz por el deseo de Trump de “no ver morir a 5000, 6000, 7000 soldados cada semana, rusos o ucranianos, más los civiles». Pero mucho más a que los arsenales de la OTAN y de Estados Unidos se están vaciando a niveles preocupantes para los estrategas militares.

La crisis Rusia-Azerbaiyán, un escenario clave de la guerra contra los BRICS
La cumbre de Río de Janeiro ante la «insignificancia» de la ONU, según Lula

El presidente Lula da Silva estuvo especialmente “picante” este sábado, en la previa a la XVII Cumbre de los BRICS, que comienza este domingo en Río de Janeiro, y como para poner en negro sobre blanco, dijo en primer lugar que la Organización de Naciones Unidas se convirtió en una institución tan insignificante que no fue capaz de lograr un acuerdo que paz que evite el «genocidio» en Gaza. «La ONU fue capaz de crear el Estado de Israel, pero no es capaz de crear el Estado palestino», dijo en su discurso de apertura la reunión del Nuevo Banco de Desarrollo, el banco de los BRICS (NBD).

Ya que estaba con el micrófono, el mandatario brasileño dijo que los mismos liderazgos que no pueden poner fin a la matanza «de mujeres y niños inocentes en Gaza» se muestran incapaces de tomar decisiones económicas que afectan al global de la comunidad internacional. La titular de la entidad crediticia de los BRICS, Dilma Rousseff señaló que los países tengan la suficiente soberanía como para definir de qué manera estimular el crecimiento de sus naciones. «Los países del Sur Global, los miembros de los BRICS, tiene el derecho y la capacidad de definir sus propios caminos de desarrollo», dijo.

En otra intervención, en el Forum Empresarial de la organización fundada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, Lula da Silva pidió a los empresarios que defiendan el sistema multilateral de comercio y reformar la arquitectura financiera internacional. «Ante el resurgimiento del proteccionismo los BRICS siguen siendo garantes de un futuro prometedor», replicó.

Este encuentro presidencial, del que no será de la partida Vladimir Putin, ni Xi Jinping ni el jefe de estado egipcio, Abdelfatah El-Sisi, tiene como lema “Fortaleciendo la cooperación del Sur Global para una gobernanza más inclusiva y sustentable”. Y llega en un momento en que el occidente encolumnado detrás de Donald Trump se convirtió en una amenaza, y no solamente política.

De hecho, el esquema de aranceles que el presidente estadounidense pretende imponer es el eje de gran parte del debate en la excapital de Brasil. De allí que Rousseff hubiera hecho hincapié en que «las tarifas y sanciones se usan como herramientas de subordinación política», por lo que afirmó que el sistema financiero internacional continúa «profundamente asimétrico, colocando las cargas más pesadas sobre los que tienen menos recursos».

El tres veces presidente, en tal sentido, analizó que «en un escenario global cada vez más inestable, marcado por el resurgimiento del proteccionismo, el unilateralismo y el impacto de la crisis climática», el papel del NBD de los BRICS «será mayor».

«La llamada austeridad exigida por las instituciones financieras ha hecho a los países más pobres porque la austeridad hace más pobres a los pobres y más ricos a los ricos. Eso es lo que pasa en el mundo actual y lo que tenemos que cambiar», remarcó el presidente brasileño.

Tiempo Argentino, 5 de Julio de 2025

Las dos caras del Mercosur

Las dos caras del Mercosur

El encuentro se olfateaba como una gran final sudamericana, de esas picantes por alguna Copa entre la celeste y blanca y la «verde-amarela», esta vez con Argentina de local. Y si bien la sangre no llegó al Río de la Plata, la cumbre del Mercosur plasmó en la cancha las profundas diferencias entre Luiz Inacio «Lula» da Silva y Javier Milei, ante la mirada tensa de los otros jefes de Estado del grupo de naciones que alguna vez aspiraron a una integración regional que trajera prosperidad a los pueblos de esta parte del mundo de la mano, en su origen, de personalidades tan divergentes como Raúl Alfonsín, que dio el puntapié inicial en 1985 con José Sarney; y Carlos Menem, que selló el Acuerdo de Asunción en marzo de 1991.

La propuesta integradora, que a los tumbos atravesó estos últimos 40 años de historia rioplatense, cruje desde hace tiempo y Milei, que se jacta de ser un topo que llegó a la Casa Rosada para destruir al Estado nacional desde adentro, parece que se propone hacer lo mismo en ese organismo colectivo. Con argumentos similares, basados en un supuesto idealismo libertario que petardea el sentido original de la asociación, como es el de unirse para defender la producción local en un mundo hostil, más propicio a la depredación que a la colaboración.

«La barrera que levantamos para protegernos comercialmente terminó excluyéndonos del comercio y de la competencia global y castigando a nuestras poblaciones con peores bienes y servicios a peores precios, lo cual contribuyó a frenar el crecimiento de nuestras economías», leyó Milei, en su habitual tono monocorde, en el que incluso catalogó al organismo de ser «una cortina de hierro». Y amenazó: «Emprenderemos el camino de la libertad, y lo haremos acompañados o solos, porque Argentina no puede esperar».

Más allá de un mensaje paleolibertario habitual en el que denostó, por ejemplo, «la estructura elefantiásica» de la burocracia del Mercosur y abundó en el uso de la palabra «libertad», el presidente argentino presentó como una iniciativa –a su juicio, central– la creación de una agencia regional de lucha contra el crimen organizado. Si hasta ese momento de su alocución había prescindido de chicanas directas, aprovechó entonces para arrojar un dardo contra el mandatario brasileño al señalar: «Si el Primer Comando de la Capital o el Comando Vermelho se extendieran por el Mercosur, toda la región estará en peligro y será imposible erradicarla de su país de origen». Se trata, claro, de las dos organizaciones de narcotráfico más poderosas de Brasil.

Contrastes
No es un secreto que para Milei, el presidente brasileño es seguramente su contracara más tangible a nivel internacional. Nacido en la pobreza más extrema en el nordeste brasileño, este hombre que se enorgullece de su único título profesional, tornero mecánico, comenzaba su carrera sindical en el gremio metalúrgico paulista para la misma época en que el argentino nacía en un hogar de clase media acomodada de la Ciudad de Buenos Aires, en 1970. En su tercera presidencia, Lula es sin dudas un líder de fuste a nivel global y desde la capital argentina viajó a Río de Janeiro, donde presidirá la cumbre de los países Brics, el grupo de naciones del que es socio fundador y que está modificando las reglas de juego entre las potencias.

Este mano a mano argentino-brasileño no es más que la continuidad del extremismo verbal que Milei usó contra Lula desde antes de ser elegido presidente y que se potenció cuando invitó a Jair Bolsonaro al acto del día de su asunción. Los desplantes y destratos se morigeraron en el Mercosur por razones de protocolo que apenas disimula el personal de Cancillería con más experiencia. Pasó este jueves cuando el brasileño demoró su ingreso al Palacio San Martín porque no dejaban pasar a su fotógrafo personal, Ricardo Stuckert. Un problema insólito que fue solucionado ante el revuelo generado.

Lula también marcó sus diferencias y, viejo zorro de la política, antes de viajar a Buenos Aires dio una entrevista al Jornal da Manhã en la que, en el mejor estilo del libertario, adelantó que durante su presidencia pro tempore –que recibió justamente de Milei– «firmaré el acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE), el mayor acuerdo comercial de la historia». Y detalló que los dos bloques tienen 722 millones de habitantes y un PBI de 27 billones de dólares.

Al argentino le quedó como logro el tratado comercial con EFTA, las siglas en inglés para Asociación Europea de Libre Comercio, un bloque de países paralelo a la UE, integrado por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, «cuyo PIB asciende a 1,5 billones de dólares y presenta un PIB per cápita promedio cercano a los 95.000 dólares anuales, uno de los más elevados del mundo», según indicó Milei.

Otros contrastes conceptuales: mientras el dogma de Milei es la apertura irrestricta de los mercados y cada tanto vuelve a avisar que su gran idea es dolarizar la economía nacional, el exsindicalista plantea «un sistema de pago en monedas locales que facilite las transacciones digitales» y declama que el Arancel Externo Común «blinda» al bloque «contra guerras comerciales ajenas».

Pero Lula tenía otra punzada para su par argentino: la visita a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en su departamento del barrio porteño de Constitución, donde cumple su condena. «Mi amistad con Cristina es de larga data y va mucho más allá de la relación institucional. Es el cariño y el amor de amigos, colegas en el ámbito político y en los ideales de justicia social y lucha contra la desigualdad», posteó Lula en su cuenta de X, con una foto, claro, de Stuckert.

«Lula también fue perseguido, también le hicieron lawfare hasta meterlo preso, también intentaron callarlo. No pudieron. Volvió con el voto del pueblo brasileño y la frente en alto. Por eso hoy su visita fue mucho más que un gesto personal: fue un gesto político de solidaridad», destacó CFK en X, con el énfasis que dan las mayúsculas, en un extenso tuit en el que fustigó el plan económico y el modelo represivo y de vigilancia interior que plantea Milei, que describe como una amenaza para la democracia.

No dejó de lado, la expresidenta, los últimos aumentos en los servicios públicos y el corte de gas en Mar del Plata en medio de una ola de frío con pocos precedentes. El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que este miércoles en la Ciudad de Buenos Aires se había registrado una temperatura mínima cercana al récord anterior, de 1991. Justo cuando nacía oficialmente el Mercosur, en la capital paraguaya.

Revista Acción, 4 de Julio de 2025

La guerra de los 12 días, un pase de comedia al borde del abismo

La guerra de los 12 días, un pase de comedia al borde del abismo

En una guerra todos pierden, pero alguno logra más objetivos que otro y al fin y al cabo es el que suele considerarse triunfador. Pero difícilmente todos puedan declararse ganadores a menos que todos mientan –lo que no es raro ya que la verdad es la primera víctima de una contienda– o que todo haya sido una representación teatral, como se solía decir ellos barrios, “para la gilada”. Esta última interpretación es la que hace el eximio analista brasileño Pepe Escobar, que califica de “teatro kabuki” a ese choque que Donald Trump pretende que se lo bautice como “la guerra de los 12 días”, en alusión a aquella de 1967 de seis días que terminó con la gran expansión territorial israelí sobre Gaza, los Altos del Golán y Cisjordania. En torno de ese incidente que el fin de semana pasado puso en vilo al planeta por las consecuencias catastróficas para la humanidad que podría desplegar, hay mucha tela para cortar y habrá mucha más en los próximos días. Pero vayamos paso a paso.

El mismo Trump belicoso que el sábado 21 de junio prometía bombardeos definitivos para poner punto final al plan nuclear iraní y hasta sellar la suerte del régimen de la República Islámica, dos días después anunció un acuerdo para un cese el fuego entre Teherán y Tel Aviv y se mostró como hacedor de una paz por la que debería ser premiado. Pero desde entonces los mensajes se cruzan, en un ejemplo de guerra cognitiva como no se tiene antecedentes.

La guerra de los 12 días, un pase de comedia al borde del abismo

Foto: Xinhua

Según la versión de la Casa Blanca y de Israel, un ataque con bombas de profundidad GBU-57/B desde aviones B-2 Spirit destruyó el complejo nuclear de Fordow, que está a un centenar de metros bajo capas de hormigón armado y la roca montañosa. Allí hay centrifugadoras para enriquecimiento de uranio, esencial para la producción de armamento nuclear, el gran temor que Benjamín Netanyahu promueve desde hace tres décadas. Las otras dos plantas atacadas, Natanz e Isfahan, contaban para Tel Aviv-Washington, pero menos. La central de Busheir, construida por Rusia y que produce energía eléctrica desde 2013, no fue ni mencionada. Dato importante: cuando Trump anunció el cese el fuego, el canciller iraní, Abbas Araghchi, estaba reunido en Moscú con Vladimir Putin.

El caso es que la administración Trump y de Netanyahu buscan desde entonces demostrar que de Fordow y del plan nuclear iraní quedan cenizas mientras que la evidencia muestra que los daños no son tan grandes como se quiere asegurar. Desde aquí no hay manera de saber cuál es la realidad, pero si el río suena… Además, el argentino que podría averiguarlo, el director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, no podrá volver a poner los pies en Irán, que lo acusa de haber revelado información sensible a los israelíes que permitieron asesinar a un grupo importante de científicos especializados el 13 de junio pasado. De hecho, este sábado se desarrolló en la capital persa una multitudinaria despedida a los militares y los expertos nucleares que, en algunos casos junto con sus familiares directos, fueron eliminados en sendos operativos israelíes.

Otras cuestiones: antes del anuncio de Trump, Irán atacó la base aérea Al Udeid de EE UU en Qatar. El 47º presidente dijo que no hubo daños y que las autoridades iraníes le habían avisado antes. El periodista Seymour Hersh y el ideólogo ultraderechista Steve Bannon aseguraban desde días antes que el ataque de EE UU en Irán era inminente. O sea, hubo tiempo y buena info para que vaciaran Fordow, como parece haber ocurrido.

La guerra de los 12 días, un pase de comedia al borde del abismo

Pero más allá de estas escenas teatrales, en esos 12 días, según las cifras oficiales, se registraron más de 600 muertos en Irán y una treintena en Israel, con una gran destrucción edilicia en ambos países. En el caso israelí, por primera vez su población vivió algo de lo que cotidianamente sufren gazatíes y palestinos de Cisjordania: la destrucción de sus viviendas y la amarga realidad de perderlo todo. Y la no menos amarga verificación de que el “Escudo de Hierro” contra ataques aéreos no funcionó contra los misiles persas, mientras Teherán jura que no más arrojó los más viejos de su arsenal. El país persa, a su vez, prontamente perdió su capacidad aérea por los precisos ataques israelíes en las bases. Otro punto para Israel fue la afectividad de su servicio de inteligencia exterior, Mossad, que realizó actos puntuales contra individuos e instalaciones clave. Lo que puede volver a hacer como actos de terrorismo contra quienes tilden de amenaza existencial.

Lo de Trump es más difuso. Quedó ante sus leales de MAGA como un súbdito de las estrategias israelíes, por más que haga alharaca de estar moviendo los hilos de las relaciones internacionales. Un rol que lo obliga a exagerar sus bravatas hasta el borde del ridículo. En eso no está solo. Los jefes de Estado de la OTAN compiten por imitarlo. El titular de la organización atlántica, el neerlandés Mark Rutte, se calzó su sonrisa de plástico cuando Trump, a su lado, dijo que los israelíes y los iraníes se “pelean como dos niños en el patio del colegio” y acotó: “a veces papi tiene que usar lenguaje fuerte”.

La guerra de los 12 días, un pase de comedia al borde del abismo

En la cumbre de La Haya todos los países de la OTAN -España con sus reservas- se sometieron a «Papi» para acordar una suba al 5% del PBI destinado a armamento, como reclama el inquilino de la Casa Blanca. Un adicional de más de 2 billones de dólares para fines bélicos. Música para los oídos de las británicas BAE Systems y Rolls-Royce, las alemanas Rheinmetal y Thyssen Kryupp, las francesas Thales y Dassault, las italianas Leonardo y Fincantieri y la sueca Saab. Pero sobre todo de las industrias estadounidenses –Lockheed Martin, Raytheon y Northrop Grumman entre ellas– que se llevarán más del 60% de esa torta.

¿Cuánto pasará hasta la próxima batalla? Difícil saberlo, pero es obvio que todos están analizando lo que pasó y como dar otra vuelta de tuerca. Y también que tanto EE UU como Israel tienen un historial de tomar los acuerdos como papel mojado.  «

La guerra de los 12 días, un pase de comedia al borde del abismo

Foto: Xinhua

Colonos sin freno en Cisjordania

En el marco de la ocupación indiscriminada de territorio de Cisjordania, el Ejército de Israel se cruzó con una turba de colonos ilegales que llevaba días atacando los palestinos que viven en campamentos de refugiados en la localidad de Kafr Malik, pero que, exacerbados en su violencia, apedrearon los soldados e incluso trataron de atropellarlos con sus vehículos, publica la agencia Europa Press.

Las autoridades palestinas, por otro lado, denunciaron que tres personas fueron asesinadas por disparos del Ejército israelí, que en este caso alegó defensa propia. El Gobierno palestino en Cisjordania condena habitualmente que los colonos actúan bajo la protección de los militares «pero también existen tensiones evidentes entre ellos y los soldados que afloran de cuando en cuando», dice EP.

En su comunicado de este sábado, el Ejército denuncia que los colonos ignoraron las órdenes de alejamiento sobre la localidad de Kafr Malik y se acercaron esta pasada noche a la zona con un convoy de vehículos. Ni bien llegaron los refuerzos del Ejército, «decenas de civiles israelíes lanzaron piedras contra los militares, a los que asaltaron físicamente en medio de insultos».

Este incidente se conoció cuando en las últimas semanas están saliendo a la luz denuncias de soldados israelíes que aseguran estar recibiendo órdenes de balear a la multitud que se acerca a los centros de distribución de ayuda de la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF en inglés) para ahuyentarla “incluso cuando es evidente que no representaban ningún peligro”, según revelan efectivos de las FDI en un compilado del diario israelí Haaretz.

El avance contra la población cisjordana parece incontenible, violando toda legalidad internacional. Así, el israelí Amos Brison, editor del portal +972, señaló que la Oficina Central de Planificación de la Administración Civil de Israel está desarrollando un plan para expulsar a “unos 2500 palestinos que viven en un grupo de aldeas en la región de Masafer Yatta, al sur de Cisjordania”. Se trata de una zona que abarca unas 20 aldeas “declaradas zona militar cerrada a principios de la década de 1980 para desplazar por la fuerza a sus residentes palestinos”.

Tiempo Argentino, 29 de Junio de 2025

El FBI argentino

El FBI argentino

La gestión paleolibertaria se caracterizó desde el primer momento por copiar la iconografía estadounidense. Se recordará el mensaje inaugural de Javier Milei, delante de un pupitre y con el telón de fondo del Congreso Nacional. La escenografía para los discursos oficiales, del vocero presidencial y hasta de las agencias lanzadas hace un año en el marco del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN) está plagada de simbología tradicional del país norteamericano. La última novedad es la firma de un decreto para una profunda reforma de la Policía Federal, que crea además como su rama más importante el Departamento Federal de Investigaciones (DFI), un calco del Federal Bureau of Investigation (el FBI) o, como alguno bromeó en redes sociales, un FBI segunda marca. Con un logo, el del DFI, que también recibió críticas en las plataformas digitales porque presenta un águila, ave más común y habitual en otras heráldicas que en las de esta parte del continente, y remeda el estilo de modo hasta obsecuente.

Segunda marca. A imagen y semejanza.

No fueron esos los únicos cuestionamientos al ornato con que el Gobierno lanzó la DFI, que incluye uniformes, distintivos y vehículos oficiales del organismo. Pero ni siquiera esos serían los principales reproches que la iniciativa despertó en grandes sectores de la sociedad. Por empezar, el decreto 383/25 presentado el lunes pasado como la más profunda reforma a la Policía Federal Argentina (PFA) desde 1944, en un acto en el edificio de la Policía Montada, fue tildado de anticonstitucional por especialistas consultados por diarios porteños de todo el espectro, una coincidencia poco común.

https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/326993/20250617

Andrés Gil Domínguez, el presidente del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal, Ricardo Gil Lavedra y Daniel Sabsay señalan, en líneas generales y en el centenario diario de los Mitre, que la iniciativa viola la Constitución, porque un cambio de esas características tiene que hacerse por ley. Y que, además, excede las facultades del Decreto 70/23 y de la Ley 27.742, con el contenido ya de reforma constitucional inconsulta que tiene el famoso DNU Bases y las restricciones que contempla la norma respectiva.

Además, algunas de las prerrogativas que le blanquea a la PFA –y a esta crítica también se suman la abogada María del Carmen Verdú e instituciones defensoras de los derechos humanos, como el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)– representan un peligroso avance sobre las garantías individuales, ya que autoriza a que los agentes puedan hacer requisas o patrullar en las redes y los medios digitales sin autorización judicial, y que incluso se establezcan registros, algo que implica consolidar un sistema de vigilancia interna que ya con la creación del SIN amenazaba los derechos civiles de la población. Para la diputada de Unión por la Patria, Lorena Pokoik, se «está configurando lo que podría considerarse un estado de sitio encubierto».

Habría que aceptar, sin embargo, alguno de los fundamentos del decreto 383/25. Por ejemplo, que desde la creación de la Policía de la Ciudad, en 2016, las funciones de la PFA quedaron un tanto diluidas. Y también es bueno mencionar que deroga el Decreto Ley N° 333 de enero de 1958 y la Ley N° 18.711, que es de 1970. O sea, dos legislaciones que fueron instituidas por sendas dictaduras militares. Por otro lado, no fue el primer proyecto de convertir a la fuerza de seguridad nacional en un organismo de investigación federal desligado de los delitos menores que atiende normalmente una policía local. Pero en este caso se le agregaron facultades que elevan los resquemores ante un Gobierno que ya demostró su poco apego al respeto por el disenso, sobre todo cuando es masivo.

En tal sentido, el hecho de que la presentación se hiciera a pocas horas de la marcha del miércoles en apoyo a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que como se preveía resultó de las más grandes de los últimos años, sonó a otra amenaza de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que junto a Milei, hizo el anuncio, con toda la pompa y circunstancia del caso. De hecho, fueron ostensibles las maniobras intimidatorias hacia quienes querían asistir a la convocatoria en Plaza de Mayo. Fuerzas federales paraban micros en los accesos a la ciudad, revisaban bolsos y pidieron documentación hasta en un micro que llevaba escolares al Planetario porteño.

En la presentación, el presidente leyó un discurso en el que resaltó que no se trataba de un día cualquiera, «se cumplen 204 años del paso a la inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes, que cumplió un rol fundamental en nuestra independencia y a quien hoy recordamos como uno de los mayores héroes de nuestra patria». Caso curioso: ese feriado fue instituido en 2016 durante la gestión de Mauricio Macri y significó un merecido homenaje al caudillo que defendió la frontera norte con sus «Infernales», milicias irregulares que utilizaban estrategias de guerrilla contra las tropas realistas. Y que murió, a los 36 años, tras diez días de agonía «producto de un complot; una emboscada organizada por sectores de poder disconformes con el poderío de Güemes, (que) lo hirieron de muerte un 7 de junio de 1821», como recuerda una página web de Presidencia de la Nación.

https://www.argentina.gob.ar/noticias/martin-miguel-de-guemes-y-su-ejercito-de-infernales

La otra frase destacable de Milei en su discurso es la que usó para justificar el nacimiento y los fundamentos del DFI: «Vamos a aprender de los mejores; vamos a aprender de Estados Unidos; vamos a aprender de Israel. Así pondremos a la Policía Federal Argentina en línea con los estándares del FBI y las principales fuerzas de investigación criminal de los Gobiernos del mundo».

Si los estándares de los que habla Milei son los de Estados Unidos, habría que recordar los incidentes de hace unos días en Los Ángeles y la represión a manifestaciones de inmigrantes contra la expulsión ordenada por Donald Trump. Si fueran los del FBI, convendría ver J. Edgar, la película dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Leonardo DiCaprio, en la que se repasa historia de J. Edgard Hoover, el hombre que dirigió ese «prestigioso» organismo desde 1924 hasta su muerte, en 1972. El secreto de su permanencia fue que recopilaba información privilegiada de todos los políticos y sus familiares y con mostrar la punta de las barajas le bastaba para que le prorrogaran el mandato. O sea, sobrevivió a punta de carpetazos, en tiempos de la Guerra Fría y anticomunismo visceral.

Revista Acción, 22 de Junio de 2025