por Alberto López Girondo | Sep 10, 2023 | Sin categoría
El 27 de mayo pasado el responsable ideológico y político de las mayores atrocidades cometidas en América Latina por tropas militares contra sus propios pueblos cumplió 100 años. Hace justo medio siglo, Henry Kissinger llegaba a sus 50 como hacedor del diseño de la respuesta criminal a la llegada al poder de gobiernos democráticos que buscaban caminos alejados de los designios de Washington y no abjuraban de la Revolución cubana.
Este académico de Harvard y Georgetown, nacido en Alemania y emigrado con su familia a Estados Unidos en 1938 por la persecución nazi, estaba en la cúspide de su carrera. Un par de años antes, como Consejero de Seguridad Nacional, había logrado acercar a Richard Nixon con Mao Zedong en la China comunista. Una jugada maestra que cambió ese tramo de la historia y puso una cuña con la Unión Soviética, la otra potencia socialista.
Con ese antecedente, logró convencer al presidente republicano de que lo mejor que podía hacerse con la aventura en Vietnam era reconocer que no había forma de ganar esa guerra y que nada tenían que hacer los ejércitos estadounidenses en el Sudeste Asiático. Por esa movida, le dieron el Premio Nobel de la Paz en diciembre de 1973 junto con el líder revolucionario vietnamita Le Duc Tho.
Si algo resultó barrido bajo la alfombra en ese galardón fue el rol que había cumplido Kissinger en el golpe que ese mismo año llevó al poder a Augusto Pinochet en Chile, una obsesión personal desde que el médico socialista Salvador Allende llegó a la Casa de la Moneda por los votos populares, en septiembre de 1970. Y en el que los militares uruguayos habían protagonizado unos meses antes en el “paisito” oriental.
El centenario de Kissinger lo encontró celebrando como un anciano venerable en China, donde en 1971 había construido el éxito que lo catapultó a ocupar el cargo de Secretario de Estado con los gobiernos de Nixon y Gerald Ford y básicamente lo convirtió en un estratega respetado en todo el mundo occidental. En Beijing fue recibido por el presidente Xi Jinpin como un amigo. Cumplía tareas diplomáticas presuntamente “por las suyas” de acercamiento entre el gobierno chino y el de Joe Biden.
Kissinger es hoy día extremadamente crítico de la política exterior de la administración demócrata, a la que cuestiona su responsabilidad en la guerra en Ucrania y por la ceguera en enemistarse con China. Incluso recomienda reconocer que Estados Unidos ya no es una potencia hegemónica y actuar en consecuencia.
Aquellos sus “amigos” de los años de plomo en América Latina en mayor o menor medida debieron hacerse cargo de sus actos. Él salvó el pellejo, parece inoxidable y ni siquiera tuvo que responder ante un tribunal por la barbarie que impulsó en nombre los valores “occidentales y cristianos”. Y sigue dando consejos en su patria de adopción como si fuera un gurú.
En El juicio de Henry Kissinger, el inglés Christopher Hitchens detalla algunas perlas en su historial: “reclutó a los kurdos iraquíes para tomar las armas contra Saddam Hussein entre 1972 y 1975 que luego fueron abandonados y exterminados cuando Hussein suscribió un pacto con el Sha de Irán (…) manipuló para encubrir política, militar y diplomáticamente el apartheid en África del Sur (lo que) incluye las consecuencias increíbles de la desestabilización de Angola (…) a principios de la década de los 1980, presidió la Comisión Presidencial sobre América Central (donde proliferaron los escuadrones de la muerte) (…) el asesinato deliberado y masivo de poblaciones civiles en Indochina y la planificación del asesinato de un presidente de una nación democrática ‒Chile‒ con el que los Estados Unidos no estaba en guerra”. Y esos son apenas los más notorios.
Material desclasificado que recopiló el estadounidense Peter Kornbluh – director de los proyectos de documentación sobre Chile y sobre Cuba del National Security Archive- revelan una reunión clave de Kissinger el 12 de setiembre de 1970 con el director de la CIA, Richard Helms, en el que se habla de la preocupación que comparten con Agustín Edwards, dueño del diario El Mercurio, por el futuro del país. Una semana antes Allende había salido primero en la elección presidencial, por apenas 1,7% de diferencia sobre el segundo, Jorge Alessandri, del conservador Partido Nacional, en una elección de tres tercios con Radomiro Tomic, de la Democracia Cristiana. El plan forzar a que el Congreso rompiera una tradición y no eligiera al candidato marxista en el pleno del 22 de octubre. “No podemos dejar que Chile se vaya por el desagüe”, sintetiza Kissinger. Esa vez no pudo, logró su objetivo tres años más tarde.
Otros tres años más tarde haría lo propio en Argentina, el 24 de marzo de 1976. Y con todos los gobiernos alineados, el Plan Cóndor -creado con su anuencia a fines de 1975- las dictaduras militares avanzaron en un operativo de exterminio comparable al que en 1938 había provocado el exilio de los Kissinger.
Tiempo Argentino, 10 de Septiembre de 2023
por Alberto López Girondo | Sep 9, 2023 | Sin categoría
Bien se dice que la dictadura pinochetista fue el primer experimento de un modelo pergeñado en la Universidad de Chicago por el equipo del luego Premio Nobel, Milton Friedman. El neoliberalismo de los Chicago Boys había pasado por la fase teórica pero necesitaba, como toda teoría, atravesar etapas previas. En los medicamentos, sin ir tan lejos, antes se prueba en ratones. Pero no, el sanguinario golpe contra el gobierno constitucional de Salvador Allende evitó ese engorro, así como la pandemia ahorró pasos para la aplicación masiva de vacunas contra el Covid.
Mucho se habló, y las pruebas son demoledoras, sobre la participación de la Casa Blanca, del secretario de Estado Henry Kissinger y de la CIA en la articulación de aquel 11 de septiembre de 1973. Pero poco se dijo de la intervención de los servicios de inteligencia británicos –MI6- y el australiano –ASIS- desde antes de ese nefasto día. Papeles desclasificados que publicó el periodista y documentalista John McEvoy detallan cómo Allende era vigilado de cerca desde los ’60 y figuraba como “una amenaza” por sus ideas socialistas. Pero la revelación no se queda ahí (*).
McEvoy -quien está culminando un documental sobre “el papel oculto del Reino Unido en la destrucción de la democracia de Chile”, junto con Pablo Navarrete- expone la participación de agentes y funcionarios británicos en la cobertura de los crímenes de la dictadura, e incluso las recomendaciones de aplicar una estrategia que los británicos desarrollaron en sus colonias en Malasia entre 1948 y 1960 para reprimir las rebeliones contra la ocupación. “La idea de esa ayuda surgió durante la visita a Chile del jefe de la Armada británica, Sir Michael Pollock, a finales de noviembre de 1973”, dice McEvoy. De acuerdo al material que ahora sale a la luz, en un encuentro con el canciller Ismael Huerta, Pollock desplegó el concepto de “ganar los corazones y las mentes”, que también se había aplicado en Irlanda del Norte.
No queda claro quién inventó el término, pero básicamente consiste en técnicas de psicología de masas junto con dosis de asistencia médica y alimentaria para poner a la población del lado del opresor. “Los tiros, en este negocio –diría el mariscal Gerald Templer, a cargo de los operativos contra el Ejército de Liberación Nacional Malayo (MNLA)- son el 25% del problema. El otro 75% es lograr que la gente de este país esté con nosotros”.
Pinochet fue la punta de lanza de una monumental operación de formateo económico que alcanzó su máximo esplendor cuando Margaret Thatcher en 1979 y Ronald Reagan en 1981 llegaron al poder en el 10 de Downing Street ella y la Casa Blanca él. Ambos adhirieron con entusiasmo y rigor a esas premisas. Las consecuencias se viven aún en Chile, el Reino Unido, EE UU y gran parte del mundo.
Se puede decir que lo de Friedman no es económico sino un plan político muy minucioso para construir una sociedad individualista. Le cabe una expresión del “halcón” demócrata Mendel Rivers sobre su propuesta para ganar la guerra en Vietnam: “Yo digo que los agarremos de las pelotas y sus corazones y sus mentes los seguirán”.
La exprimera ministra británica dio su versión ante el Sunday Times cuando asumió Reagan: “La economía es el método; el objetivo es cambiar el corazón y el alma”. El revisionismo en parte de la dirigencia argentina sobre la barbarie de los `70 va a eso.
Tiempo Argentino, 9 de Septiembre de 2023
por Alberto López Girondo | Sep 5, 2023 | Sin categoría
A medida que se acerca la hora de la verdad, las estrategias de campaña de cada uno de los tres espacios que quedaron perfilados para un eventual balotaje tuvieron que reciclarse a las apuradas. Se debe recordar que la noche del 13 de agosto fue particularmente sorpresiva para todos: si bien el escenario de tres tercios estaba en los cálculos, nadie veía en el horizonte que la pole position sería para Javier Milei. Una de las más afectadas fue, seguramente, Patricia Bullrich, que descontaba un triunfo importante sobre su rival en la interna de Juntos por el Cambio (JxC), el alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta. Bullrich ya se veía poniéndose la banda presidencial el 10 de diciembre como lideresa de la oposición al kirchnerismo, que parece ser el objetivo instalado como la gran utopía del 2023. Luego de los primeros momentos de incertidumbre, en los que Bullrich fungía como la oposición, tuvieron que barajar y dar de nuevo.
El temperamento corrosivo de la exministra de Seguridad de Mauricio Macri podía haber dado dividendos en JxC, pero ahora ese «modelo cowboy» se muestra representado por Milei, que supera con creces la amenaza de recortes que Bullrich garantizaba con su pasado durante la gestión de Fernando de la Rúa. El líder de La Libertad Avanza incluso no tiene empacho en despotricar contra la justicia social como fuente de todo mal.
Lo que queda claro es que desde el 14 de agosto Milei es la estrella de los medios y hasta su vida sentimental forma parte de la campaña electoral. Son más de 7,1 millones de votos que tienen sus razones para inclinarse por una propuesta que centra gran parte de su discurso en la inestable situación económica, algo que ninguna de las coaliciones mayoritarias pudo resolver en los últimos dos turnos presidenciales.
Su gran desafío es mantener –cuando no incrementar– ese flujo de votos, algo que no tiene asegurado. Su propuesta de estabilizar la crisis mediante una dolarización parece haber prendido en una parte de la sociedad, a pesar de las dificultades que generaría y de que no tiene el apoyo de la mayoría del empresariado, que aún recuerda lo que significó la convertibilidad; pero de allí se pudo salir.
También en el oficialismo tuvo su impacto la sorpresa de Milei, ya que Sergio Massa aparecía en los sondeos como el ganador individual de la PASO y su esperanza era construir desde allí una candidatura con aspiraciones. Massa casi no circuló por los medios en los primeros días –salvo un reportaje en C5N y otro en Crónica TV para dar sus razones de la devaluación–, pero se mostró discutiendo con los funcionarios del FMI por el desembolso, que en el organismo dejaron –no inocentemente– para después de las PASO. Luego se mostró con el presidente Lula Da Silva en Brasil por un acuerdo para pagar importaciones con yuanes.
Tabla de salvación
Bullrich mostró gruesas fallas a la hora de pretender explicar cómo piensa combatir la inflación, eliminar las restricciones cambiarias y quitar las retenciones, todo al mismo tiempo y sin llegar a un estallido. La supuesta solución que llegó a JxC vino del lado de Carlos Melconian, un siempre aspirante al Ministerio de Economía de cualquier Gobierno. El extitular del Banco Nación del macrismo viene llevando sus planes a todos los espacios políticos –se llegó a reunir con la vicepresidenta Cristina Fernández– y ahora entiende que es su momento, mientras que en JxC lo ven como la tabla de salvación. Bullrich necesita mostrar algún plan que parezca razonable y, además, retener a los votantes de Rodríguez Larreta y los de la Unión Cívica Radical. Menudo desafío luego de haberlos castigado por «blandos».
La apuesta por Melconian no es solo por tratarse de un personaje mediático con verborragia suburbana que tiene presencia en las pantallas desde hace décadas. Detrás de este nativo de la localidad bonaerense de Valentín Alsina hay un conglomerado de empresas nacionales que son las mismas que en su momento apoyaron a Domingo Cavallo.
De hecho, ocupa el mismo cargo que otrora llevó a la fama al mentor de la convertibilidad en el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, nacida durante la dictadura cívico-militar en la provincia de Córdoba bajo el empuje del empresario Piero Astori. Con solo nombrar los apellidos que se unen detrás del sello se percibe cómo se juegan esas fichas: preside la fundación María Pía Astori, la secundan Marcos Brito y Sergio Oscar Roggio, y ocupan cargos Sebastián Bagó y Adrián Alberto Urquía, por mencionar a algunos.
¿Problema regional?
Por el lado de Milei, a la euforia inicial le siguió una temporada de calma. Quizás cumple así con el teorema del exdiputado Raúl Baglini y ante la posibilidad de un triunfo en octubre su discurso se va haciendo más moderado. Ya dio algunas señales de que sabe que deberá negociar con esa «casta» que afirma despreciar y anunció que su ministro del Interior sería Guillermo Francos, quien cumplió tareas con Cavallo, con Daniel Scioli en el Banco Provincia de Buenos Aires y hasta hace unos días con Alberto Fernández como representante argentino en el BID.
Donde Milei despierta más incertidumbre es en política exterior. Su anuncio de que no mantendría relaciones con «países comunistas» –léase China– y romper con el Mercosur generó la réplica del ministro y candidato Sergio Massa en el Consejo de las Américas. «Si no le vendemos a China ni a Brasil ¿de dónde creen que se pueden sacar los dólares para dolarizar?».
Milei también recibió alfilerazos de Lula da Silva, del presidente colombiano Gustavo Petro y del mexicano Andrés Manuel López Obrador, que advirtieron sobre lo ocurrido con Hitler, que tomó el poder en un contexto de alta inflación y descrédito social y provocó una tragedia. Saben que su llegada a la Casa Rosada crearía una situación insostenible a nivel regional.
Lo que genera también preocupaciones en la clase empresarial, que de buena gana aplaude las reformas laborales y sociales que promete el creador de LLA, es que saben que sus intereses estarían en riesgo ante un escenario como el que ahora avizoran.
Massa, en tanto, no la tiene fácil. Le resulta evidente que el FMI juega para la oposición, cualquiera que sea, y busca todas las alternativas para poder entrar al balotaje. Se siente más cómodo contra Milei, al que le tiró algún centro desde Washington cuando dijo que fue el único que no vapuleó al país en su visita a la sede del organismo tras las PASO: palo para «un exministro de JxC» que habría pedido que bloquearan todo apoyo el Gobierno. En Brasil, Da Silva le recomendó dejar de salir a buscar dólares y enfrascarse en sumar votos. Sus recorridas por el interior del país y sus encuentros con gobernadores y dirigentes políticos afines apuntan a eso.
Revista Acción, 5 de Septiembre de 2023
por Alberto López Girondo | Sep 3, 2023 | Sin categoría
Lula suele ser el más claro y lo volvió a demostrar a una semana de que el grupo BRICS tomara en Johannesburgo la decisión de ampliar a once miembros la membrecía de la mayor organización de países emergentes. “El mundo ya no será el mismo” comenzó calentando motores en un acto en la ciudad nordestina de Fortaleza. “Somos el Sur Global. Ya no aceptamos que nos traten como inferiores, sino en igualdad de condiciones”, concluyó el mandatario brasileño, principal impulsor del ingreso al grupo de Argentina.
La segunda camada de integrantes de los BRICS –en la primera solo hubo lugar para Sudáfrica- incluyó además a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Etiopía e Irán y despertó críticas en la oposición argentina y más aún en los países occidentales y Estados Unidos, acostumbrados como están a dictar las normas que rigen el mundo.
BRICS+ o BRICS 11, como se lo está llamando (un acrónimo en inglés sería BRICSEISEUA o algo así) suma al 42% de la población, el 80% del petróleo y alrededor del 37 % del PBI del planeta, mucho más que el grupo de los países industrializados, el G7, que ronda el 30%.
Es así que el portal de noticias financieras Bloomberg señaló que Emiratos planea inyectar abundantes fondos al Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS (NBD), que dirige la expresidenta brasileña Dilma Rousseff, según adelantó el ministro de Economía Abdulla bin Touq Al Marri. “El tercer mayor productor de la OPEP puede dar más fuerza financiera al prestamista BRICS formado como contrapeso al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial», puntualiza Bloomberg.
El presidente de Irán, uno de los nuevos socios del grupo y seguramente el más cuestionado tanto en el Norte como en Argentina, dijo que tanto el BRICS+ como la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), que impulsa Beijing, son «movimientos para contrarrestar las medidas de dominación y el unilateralismo del sistema hegemónico». El país islámico forma parte de la OCS desde junio pasado y desde el 1 de enero próximo lo hará de la nueva institución.
Entre las primeras respuestas orgánicas desde el Norte Global, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el melindroso Jake Sullivan trato de ningunear el anuncio y dijo ante periodistas de EEUU que no ve al grupo “evolucionando para convertirse en algún tipo de rival geopolítico”, de acuerdo a un cable de la agencia AFP. “Se trata de un grupo muy diverso de países… con diferentes puntos de vista sobre cuestiones críticas”, adujo, intentando tirar la pelota afuera con escasa elegancia.
Sin embargo, para el encuentro del otro club de naciones desarrolladas o en vías de, el G20, que se reunirá el fin de semana que viene en Nueva Delhi, la Casa Blanca anunció que el presidente Joe Biden presentará un plan para reformar el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en favor de los intereses de los países en desarrollo.
En ese grupo comparten un sitial otros BRICS+ como Argentina, Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y Arabia Saudita. Como para dejar más en claro que las partidas en el mundo se juegan hoy día en simultáneas.
Es tan así las cosa que Biden aprovechará el encuentro –en el que está anunciada la presencia de los jefes de estado, entre ellos Alberto Fernández, pero no Vladimir Putin, por el pedido de captura ordenado por la corte de La Haya- para estrechar vínculos con el primer ministro Narendra Modi.
La postura de India desconcierta a Estados Unidos y en general a occidente. Por un lado integra el foro QUAD, una suerte alianza defensiva, junto con EEUU, Japón y Australia. Los ancestrales cruces con China–con quien comparte más 3400 kilómetros de frontera- cada tanto vuelven a generar incidentes en inhóspitas regiones de Aksai Chin son un caldo de cultivo para diferencias irreconciliables. Pero Nueva Delhi no quiere entregarse a los designios del bloque anglosajón. Habrá que decir que tiene con qué: está entre las cinco principales economías del mundo, su PBI creció el año pasado un 6,8% y se apronta a superar a China en población, con unos 1300 millones de habitantes al cierre de esta edición.
Tiempo Argentino, 3 de Septiembre de 2023
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