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Carlos Abalo: «El Estado chino tiene los mecanismos para controlar la burbuja»

Carlos Abalo: «El Estado chino tiene los mecanismos para controlar la burbuja»

Es de esos referentes que es bueno tener a mano. Por experiencia, por conocimientos, y porque tiene  na mirada crítica pero absolutamente comprensible de la economía para el ciudadano común. Carlos Abalo, economista, periodista, dice que su vida estuvo atravesada por el peronismo desde que vio los tranvías cargados de obreros que iban a plaza de Mayo aquel lejano 17 de octubre de 1945. «Yo tenía diez años y quise ver qué pasaba», recuerda ahora, a los 80, con una sonrisa cómplice. Esa «diablura» infantil le trajo problemas familiares y no por ser una travesura precisamente. Con el tiempo, también padecería los rigores de la política nacional: trabajó en El Cronista Comercial y fue muy cercano al desaparecido director Rafael Perrota. Exiliado en México, dio clases en la UNAM y a su vuelta al país, fue jefe de Economía y prosecretario de redacción de la revista El Periodista. Esta vez, la convocatoria fue para hablar de la crisis financiera y del impacto y las razones de la devaluación de la moneda china.


«Cuando en los años ’90 se terminó el socialismo y cayo la URSS, tuvimos el capitalismo global y la vuelta a la plena hegemonía de EE UU», dice en la redacción de Tiempo Argentino. «Eso marcó la Convertibilidad y el menemismo a nivel local, pero en el plano internacional empezó la emergencia de China, lo que llevó a la ampliación del radio de acción del capitalismo con un efecto de arrastre sobre los mercados emergentes que cambió el mercado mundial.»

-¿Cómo considera que se origina la actual crisis en China?

 -Hay una fórmula para entenderla. El capital acumula a una velocidad mayor de lo que pueden acumular los trabajadores en ingresos. Permanentemente el ingreso de los trabajadores no va a poder comprar todo lo que acumulan los capitalistas y transforman en mercancía. Frente a eso se trata de colocar inversiones en otras cosas, y dentro de lo legal está la inversión financiera, atada al capital productivo porque los bancos prestan a los consumidores o al capital productivo y como ambos están en recesión, resulta que no pueden cobrar. Esta es la crisis financiera. Cuando más capital se derive hacia los bancos o hacia la realización financiera, más grande va a ser la burbuja. Esto se presenta en el 2007-2008 como una crisis del capitalismo.

-¿Una crisis más?

 -Sí, pero de una magnitud más grande que las de los 30, porque aquella fue la crisis del capitalismo nacional. Todas las economías producían en sus naciones y hubo una sobreacumulación de capital productivo. No se resolvió tras la Primera Guerra porque ninguna economía podía saltar al capital planetario, es decir al capital mundial, algo que recién haría Estados Unidos al terminar la Segunda Guerra.

-¿Cómo afecta esto a China?

-Cae la demanda de los productos chinos en Europa y se registra una caída del crecimiento chino, que pasó del 10% al 7 por ciento. China tiene un capitalismo estatal, pero al mismo tiempo desarrolla un capitalismo privado controlado por el Estado. Esta restricción de las exportaciones que alimenta el proceso de crecimiento se frenó con la crisis europea, entonces China tuvo que empezar a crecer para adentro.

 -¿En el 2008 se planteó eso?

-No se vio con claridad hasta hace dos o tres años. Pero además ocurre otra cosa: en China crecen los salarios y como el consumo estuvo muy restringido durante mucho tiempo, la población tiene una capacidad de ahorro del 50 por ciento. Una acotación al margen, en China, a pesar de ser políticamente un régimen dirigido por el partido comunista, nunca hubo una revolución comunista, sino una revolución campesina que resolvió los problemas nacionales. Entonces, con semejante volumen de ahorro, los chinos empezaron a comprar acciones y como el país crecía al 7,5% hubo una revalorización descomunal. Uno compraba una acción y valía 20 o 30% más un año después. Empezaron a tomar créditos para tomar acciones y se produjo una burbuja.

-Fue lo que estalló en Shanghái hace algo más de un mes.

 -Exactamente. Lo que pasa es que el estado tiene un mecanismo de control de la burbuja, de la expansión monetaria y de la absorción correspondiente que no tiene agujeros, por la característica que hablamos del sistema. Probablemente a medida que avance esto no va a ser así, pero todavía la controlan.

 -¿Cómo juega en esto la devaluación del yuan?

-Es que la crisis, además, responde a la dinámica del capitalismo global propia de esta época, y esta empujada por EE UU con el superdólar como una amenaza. Al ver restringida la capacidad de exportación combinada con un requerimiento de capital interno más intenso, se produce un desbalance entre la liquidez interna y la menor cantidad de divisas que ingresan. Tienen menos entradas de dólares y a la vez hay una aceleración controlada de la liquidez. Esto los obliga a tener que recuperar en la medida de lo posible más exportaciones a pesar de que China ya está orientada hacia adentro.

 -¿Cómo se da la influencia del superdólar?

-A través del superdólar, EEUU está castigando a los emergentes que pueden ser el complemento de China: Rusia, Argentina, Brasil, Venezuela, y van a terminar enfrentándose con China. Porque en esta economía de base más amplia, si no hay una regulación desde arriba del poder dominante, se termina la hegemonía de ese poder dominante que hoy es EEUU, que siempre ha frenado al que avanzaba.

-Pero hay también una cuestión de geopolítica, con los tratados con Europa y la cuenca del Pacífico.

 -Cuanto más se abra el comercio internacional, como EEUU está en la cumbre de la productividad y de la competencia, ellos ganan siempre. La crisis no sólo es una manifestación de la burbuja financiera y de las crisis clásicas. Esta crisis clásica empezó a ser empujada por EEUU con una amenaza de que van a subir las tasas de interés. Porque EEUU puede emitir dólares, divisa de reserva, y China todavía no lo puede hacer.

 -Pero el yuan también aspira a ser moneda internacional.

-Esto fatalmente va a ser así porque al producir ese cambio interno y tener ese excedente de capital, China va a salir afuera como gran exportador de capital. De hecho ya lo está haciendo y por eso el renminbi va a ser una moneda internacional de libre flotación. El problema es cuándo porque en medio de la recesión y una situación en que se deteriora la capacidad de exportar de China y todavía internamente no se puso a la paridad, esto hoy la perjudica. Por eso el gobierno insiste en que todavía no están preparados.

 -EEUU está forzando al máximo el enfrentamiento. ¿No puede pasarse a un enfrentamiento bélico?

-Es que China tiene toda la paciencia del mundo. Por eso le dijeron al FMI: «Noooo, nosotros todavía no estamos a la altura de Estados Unidos.» Y un capitalismo ampliado es una perspectiva que políticamente sólo se sostiene con paz.

-¿Por qué no con guerra?

-Porque se vuelve para atrás, a los capitalismos nacionales. En la guerra, EE UU derrotó a Alemania y a las demás potencias y gracias a eso terminó con los capitalismos nacionales y empezó el capitalismo global. Lo vemos ahora, pero empezó ahí. El Plan Marshall es eso.

 -Pero la principal industria de EEUU es la industria bélica.

-Para China no es tiempo de hablar de una posible confrontación, aunque cada vez es menos vulnerable. De cualquier manera, si la economía china no tuviera algún límite se convertiría en la principal economía mundial y volvería a ser el centro del mundo junto con la cuenca del Pacífico. Porque Europa está sometida a otro tipo de crisis.

 -¿Cómo es esa crisis en particular?

 -La capacidad de recuperación de Alemania al fin de la guerra fue descomunal. Las fuerzas de ocupación hacen que Alemania pueda tener otra vez una moneda propia, le dan crédito y usan como reservas las tenencias de divisas de los particulares con la garantía de que con el Marshall no iba a haber devaluación.

 -¿El euro no fue una forma de competir con la hegemonía del dólar?

-En los ’90, Alemania logra una zona propia con el euro. Pero como son países de distinta productividad es una suerte de marco para todos. Como Alemania ha ido concentrando todas las ramas duras de la economía y de la más alta tecnología, en realidad el resto de Europa es una periferia de Alemania, con una moneda común. Alemania es la economía más dinámica de Europa, pero está subordinada a la hegemonía política de EE UU.

Latinoamérica es el garante alimentario

«Si China se transformara en un centro del capitalismo mundial, quedándose en el capitalismo, la posibilidad de expansión del desarrollo económico sería mucho más grande. Y nuestros países necesitan de esa expansión para crecer. Hay dos países entre los emergentes que pueden tener un papel más «empujador» de China: Brasil y Rusia. Por otro lado, la seguridad alimentaria de China somos Argentina y Brasil. El Mercosur es la manera ideal de responder a la demanda agroalimentaria de China, porque esa demanda se completa con Argentina y Brasil, pero esto arrastra a los demás sobre todo porque la demanda de China no es solo de agroalimentos sino de minerales, de petróleo. Porque China tiene poca agua o mejor dicho no le alcanza para todos. Para atender y resolver el problema de sus alimentos necesita de la región», dice Abalo.

-¿Su problema es el agua?

 -Su problema es el agua

 -¿Por qué, por los cultivos?

-Están haciendo obras al respecto, pero son 1300 millones de habitantes. Y para todo lo que tienen que hacer el agua es una limitación, este es el problema central. Pero China apuesta al futuro y se prepara para la tercera revolución industrial y para la transferencia de mano de obra: sacar a obreros de las fábricas y transformarlos en obreros de la tecla.

 

Tiempo Argentino 16 de Agosto de 2015

 

Foto Soledad Quiroga para Tiempo Argentino

Economías en guerra

La noticia volvió a ser la moneda china. Por tercer día consecutivo las autoridades económicas corrigieron el tipo de cambio, que suma alrededor de un 5% de caída en tres días. Una decisión que despertó todos los fantasmas de una profundización de la crisis económica que asola en los países desarrollados desde 2008 y que ahora podría estar extendiéndose a los emergentes, del que China es como un faro.

Para los popes de la entidad monetaria china, estaría «concluida en lo esencial» la tarea de fijarle un nuevo valor al renminbi en relación con el dólar. Una medida que, aclaran, es técnica porque lo que se hizo fue cambiar el modo en que se fija el tipo de cambio.

Ningún procedimiento económico es neutro. Sobre todo para ese genérico que se denomina  «mercados», que como se sabe, son entes esencialmente temerosos hasta la histeria y quedaron aterrados con la idea de que estalle una guerra de divisas que desnude la debilidad actual del sistema capitalista. Por eso cayeron las bolsas en todo el mundo, aunque luego vieron señales de que o todo podría mejorar a un plazo relativamente corto o, quién sabe, encontraron nichos dónde obtener ganancias rápidas con un toma y daca en un clima de zozobra.

Por lo pronto, el que habló desde Beijing, señala un cable de la agencia oficial Xinhua, fue Zhang Xiaohui, vicegobernador del Banco Central de China (BCCh), quien dijo que el yuan ahora debería «permanecer fuerte a largo plazo» y quitó expectativas de otra devaluación como las que desde el martes levantan tensiones en todos los rincones del planeta.

Zhang justificó las medidas correctivas en que la cotización de la divisa que ostenta el rostro de Mao Zedong había estado demasiado tiempo «alejada del valor real del mercado». Una forma elíptica de mostrar el hecho que se había estado revaluando contra las monedas fuertes.

Durante los últimos meses, en paralelo con la crisis por la deuda griega, el renminbi se espejó con el dólar pero con relación a la moneda europea, su valor creció un 20%, lo que dificultaba el ingreso de productos chinos en el mercado más apetecible y del que proviene una parte sustancial de inversiones y tecnología.

Mientras el crecimiento de China fue explosivo, todo parecía marchar sobre rieles, aunque las protestas por la forma en que el gigante asiático fijaba el valor de cambio estaban a la orden del día. Pero desde 2010 ese crecimiento se fue desacelerando. Un poco porque el gobierno decidió dejar de ponerle gas al desarrollo para privilegiar inversiones sociales, y otro poco porque el resto del mundo no es precisamente un jardín de flores.

Algunos datos ayudan a entender este panorama. Si bien la inversión extranjera directa (IED) fue un 5,2% mayor que el año pasado, la cifra es significativamente menor que en años anteriores. De todas maneras, casi el 20% de esa inversión proviene de la Unión Europea.

Para algunos analistas, la señal de alarma sobre la situación china la dio la baja en las exportaciones, que entre julio de 2014 y julio de 2015 cayeron un 8,3% y de importaciones, un 14,3 por ciento. El otro dato fue que la producción industrial creció en 12 meses un 6%, mucho menos de lo esperado, al igual que el gasto estatal en infraestructura, que lo hizo «apenas» el 11,2%, el nivel más bajo desde el año 2000.

Cierto que para economías a escala humana estos números distan de ser exiguos. Para quien mira el mundo desde este lugar modesto del sur de América, este debate por una baja de tres o cuatro puntos podría resultar inverosímil. Pero desde que China ingresó de lleno a competir en el mundo capitalista, a partir de 1979, con guarismos que llegaron a parecer ridículos, con años de alrededor de un 15 % de crecimiento del PBI. El enorme mercado potencial chino, 1350 millones de personas, y el de su clase media, de unos 250 millones, debería seguir siendo un enorme imán para la reproducción continua de los capitales durante los próximos decenios. Por eso cualquier signo de debilitamiento crea pánico en los inversores.

Más allá de lo que se piense en términos del hombre de a pie rioplatense, estas cifras y las perspectivas de que todo podría ir peor comenzaron a minar la confianza y aparecieron números para avivar esos temores. El fabricante chino de computadoras Lenovo anunció el despido de 3200 empleados, el 5 % de su plantel, luego de contabilizar pérdidas de 105 millones de dólares en el segundo trimestre del año. Esto a pesar de que en ese mismo lapso sus ingresos aumentaron un 3 por ciento. La empresa, sin embargo, culpa de su momento poco feliz a que la expectativa por la salida de Windows 10 demoró decisiones de compra de muchos clientes. Cabe decir que Lenovo se hizo hace diez meses del negocio de celulares de Motorola.

Donde sí hubo un bajón fue en la industria siderúrgica, que cayó en un año un 1,3% hasta un mínimo de producción que no tenía desde hace dos décadas. Citado por Xinhua, Zhang Guangning, presidente de la asociación que nuclea a las acerías china, consideró que «la producción china de acero crudo probablemente alcanzó su tope en 2014”.

Estos datos ya estaban latentes hace algunas semanas, cuando la principal bolsa de China, Shanghai, comenzó una caída que tras un par de fuertes tumbos arroja un 20% desde junio. Debe tenerse en cuenta que había crecido un 150% en los meses previos sin que la economía real le hubiese dado indicadores de un crecimiento que acompañara esta expectativa.

Esta vez, los mercados parecieron ser funcionales al establishment estadounidense-europeo, que sin dudas veía mal el encuentro entre los países BRICS en Shanghai que había decidido poner el marcha el Banco de Desarrollo de los países miembro, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Una entidad financiera destinada a cumplir el rol al que el FMI renunció en los 80 cuando se hizo vocero y promotor de las ideas neoliberales.  Cuesta creer que no se tratara de un golpe de mercado contra la iniciativa de los principales emergentes en el contexto de una aceleración de las negociaciones de Estados Unidos para la firma del Tratado Transpacífico (TTP), que liberalizaría el comercio entre las naciones de la Cuenca del Pacífico de América latina y de Asia sin la participación de China ni Rusia, con costas en ese océano.

Por eso hay quienes avizoran en esta movida una respuesta en el plano de una guerra de divisas ante el embate bursátil y la amenaza del TTP. En Estados Unidos ya aparecieron voces críticas, como la del inefable Donald Trump, que lanzó otra andanada de diatribas contra la posibilidad de que los chinos invadan el mercado con sus productos.  El senador republicano por Iowa Chuck Grassley no le fue en zaga: «China ha manipulado su moneda por un largo tiempo. Esto es sólo el ejemplo más reciente, y es más allá de la hora de hacer algo al respecto «, advirtió.

En esta ocasión, el FMI se apresuró a aplaudir la medida. Ahora viene a cuento detallar que en realidad lo que hizo el BCCh fue cambiar el modo en que determina el valor de su moneda en relación al resto de las divisas relevantes. Hasta el martes, fijaba el valor de acuerdo a pautas económicas y de crecimiento. De ahora en más será el resultado de las cotizaciones diarias y del precio del cierre anterior.  ¿Por qué celebra el FMI ? Porque esto implica que China acepta que el valor de su moneda se mueva de acuerdo a oferta y demanda. «Parece un buen paso que debe permitir a las fuerzas del mercado desempeñar un papel más importante para determinar el tipo de cambio», indicó.

Otra cuestión que sobrevuela es el deseo de China de que su divisa forme parte del selecto círculo de las monedas de cambio y reserva internacional, que integran el dólar, el euro, el yen y la libra esterlina. La llave –la bolilla negra, como sucede en cualquier club exclusivo – la tiene el FMI. Las señales que se dieron el Fondo y el BCCh son auspiciosas en tal sentido.  Conviene recordar que ya el 22% del comercio internacional se hace en yuanes.  También sería bueno analizar cómo repercutiría en el dólar la llegada de un nuevo socio. Y hasta qué punto la Eurozona no tenía más remedio que someter a brutales ajustes a los griegos con tal de demostrar la fortaleza del euro.

El Banco Central Europeo (BCE), que entiende cuál es el juego, dijo que la devaluación del renminbi podría tener un impacto negativo mayor de lo esperado en esa región. «Este riesgo –señala un informe emitido ayer en Francfort- podría agravarse por efectos negativos colaterales de los incrementos en las tasas de interés de Estados Unidos sobre las economías emergentes.»
Por ahora la situación es de incertidumbre, y la influencia de esas decisiones no se hizo ver en América Latina. Acá hay una guerra contra los gobiernos populares que por ahora se desarrolla en el plano de la política. También en esto habrá que estar alerta.

Tiempo Argentino · 14 de Agosto de 2015

 

El violento oficio del periodismo

Según una ONG localizada en Nueva York, que releva la situación de los trabajadores de prensa, CPJ (Comité para la Protección de Periodistas, por su sigla en inglés), 50 periodistas fueron asesinados en lo que va del año en todo el mundo. Los distritos más peligrosos para ejercer la profesión fueron Siria, Yemen, Sudan del Sur, México y Brasil, aunque al tope figura Francia tras el atentado que dejó ocho víctimas fatales en la redacción de la revista Charlie Hebdo en enero pasado.

Hay diferencias en la situación de cada país y como se sabe el Medio Oriente sufre desde hace tiempo una guerra civil, al igual que la nación africana. El brutal asesinato del reportero gráfico Rubén Espinosa el 2 de agosto pasado en la ciudad de México es un ejemplo de riesgo en algunos rincones de América Latina: el joven, de 31 años, había huido de las amenazas en Veracruz tras la publicación de una foto del gobernador Javier Duarte en la tapa de la revista Proceso que disgustó al mandatario estadual.

A diferencia del crimen de José Luis Cabezas en Argentina en 1997, Espinosa fue baleado en un departamento de la capital mexicana junto con cuatro mujeres. A Espinosa lo identificaron inmediatamente, a las mujeres en un principio solo se las señaló con números en una tarjetita colgada de sus cuerpos: 40, 32, 29 y 18. Era la edad. La de 32 era Nadia Vera Pérez, activista en Chiapas que también había huido de amenazas en Veracruz. En los últimos 15 años en México fueron eliminados violentamente 80 periodistas y 17 permanecen como desaparecidos. Ya son 34 los que decidieron escapar de Veracruz para cuidar sus vidas.

Ayer, durante un intervalo musical en su programa radial fue asesinado en Camocim, un poblado del estado brasileño de Ceará, en el nordeste, el periodista Gleydson Carvalho. Había recibido amenazas por revelar casos de corrupción y las había denunciado, como corresponde, ante la justicia, en su emisora y hasta en su página Facebook. Desde 1994, según el CPJ, se registraron 44 homicidios de hombres de prensa en Brasil y sólo este año fueron cinco.

A principios de julio fue extraditado desde Porto Alegre Roberto Oscar González. Formó parte del grupo de tareas de la ESMA, que asesinó a Rodolfo Walsh en 1977. El autor de Operación Masacre acababa de denunciar las atrocidades de la dictadura en una carta que envió masivamente por correo, el único medio que tuvo a mano para difundirlas.

Tiempo Argentino · 8 de Agosto de 2015

El otro lado del Eurotunel

El otro lado del Eurotunel

El paso de Calais históricamente fue un punto estratégico entre el continente y las islas británicas y cambió varias veces de mano, entre las coronas de Inglaterra y Francia. También es un desafío para nadadores que quieren entrar en los libros de récords por cruzar esos 33 kilómetros del Canal de la Mancha que separan a Calais de Dover, en el Reino Unido. Era el sitio indicado para construir un túnel que integrara por tierra a Europa con la orgullosa Albión, un proyecto demorado por muchos años que se pudo plasmar recién en 1994.  Ahora, a 21 años de su inauguración, el eurotúnel muestra la imagen ajada de este oscuro momento que vive la Unión Europea. Un espejo donde se muestran no tanto las grandezas de la integración como las miserias que destapan sus incursiones bélicas y las políticas neoliberales.

El jueves, el primer ministro británico David Cameron se despachó con un calificativo de «plaga» para definir a los miles de inmigrantes que pugnan desde hace meses para entrar a la isla por debajo del estrecho de La Mancha. Usó una palabra que muchos traducen como enjambre, swarm. Pero aún en su versión más benévola, el término reduce los inmigrantes a la categoría de insectos, lo que obviamente despertó las más furiosas críticas de la oposición del mandatario conservador. Cameron, que hace unas semanas ganó la reelección, no se iba amilanar por las quejas y dobló la apuesta, prometiendo deportar a quienes quieran ingresar de manera ilegal en su país y colocar vallas y perros para impedir que intenten saltar.

En los últimos año, la inmigración se convirtió en un grave problema especialmente para los países del sur de Europa, los que están más cerca del continente africano y el Medio Oriente y paralelamente los más castigados por la crisis económica desde 2008.

En lo que va de 2015 cruzaron a través del Mediterráneo unos 100 mil inmigrantes y se estima que unas 2000 personas se ahogaron tratando de llegar desde el norte de África a Lampedusa en barcazas atestadas de desesperados. Esta situación puso en el tapete el caso italiano, sin embargo es por Grecia por donde entraron la mayoría de los que pudieron ingresar al Viejo Continente. No es que traten de quedarse en esos distritos, que no son precisamente un paraíso, sino que buscan cruzar a otros territorios más prósperos aprovechando las ventajas de la falta de fronteras interiores. Lo que ya puso en debate la «permisividad» de la Unión Europea hacia el resto de la humanidad. Se debatió a mediados de junio un sistema de cuotas a pedido del gobierno de Matteo Renzi para que el problema, a esta altura una crisis humanitaria, no repercutiera solo sobre las espaldas de los italianos.

¿De dónde provienen los inmigrantes que buscan nuevos horizontes en Europa? Son de países que sufren guerras civiles y violencia étnica o tribal. No casualmente, salen de Túnez y principalmente Libia, una nación atravesada por luchas tribales desde las incursiones de la OTAN hace cuatro años. Pero muchos de ellos se fueron desplazando desde el África central o desde la región del llamado Cuerno. A Grecia llegan desde Afganistán, Siria, Irak. No vale la pena repetir lo que ocurre por esas latitudes luego de las invasiones de EE UU y la OTAN ¿No será más adecuado llamarlos refugiados, entonces?

En el caso de Calais, la Acnur, el organismo de las Naciones Unidas especializado en la cuestión, no tuvo dudas en hacerse cargo del drama y ya en marzo había denunciado las deplorables condiciones en que estaban las 3000 personas que subsisten en el campamento llamado «La Jungla». «Tienen 30 canillas de agua potable, 60 duchas, 20 sanitarios, falta atención médica y alimentación”, fue el escueto y lapidario informe. Médicos Sin Fronteras agrega que la mayoría de los refugiados son de Eritrea, Etiopía, Sudán y Afganistán. Reporteados por la BBC, muchos de ellos coincidieron en que habían decidido ir para Gran Bretaña porque la vida en sus naciones de origen es imposible, conocen el idioma –ventajas de haber nacido en una ex colonia- y por más que los servicios sociales estén maltrechos, son mucho más de lo que podrían haber soñado jamás en cuanto a educación y salud, además de que pueden aspirar a algún subsidio o pensión que les permita al menos tener una moneda en el bolsillo. Otros integrarán el ejército de trabajadores en negro, que bajan el salario al resto de la población por su competencia. Pero para ellos, es eso o la muerte en cualquiera de sus variantes.

El clima en la entrada al túnel en Calais se endureció desde que el miércoles un refugiado que intentaba colarse en un camión fue atropellado y murió instantáneamente. Según la administradora, Eurotunnel, desde el lunes hubo un promedio de 2000 intentos de cruzar y sólo en un día se registraron 300 arrestos. «Que haya 2000 intentos no quiere decir que sean 2000 personas, puede ser que la misma persona lo haya intentado varias veces», aclaró un voluntario de una ONG que colabora con los inmigrantes, citado por la agencia Télam.

Pero hay otro detalle de este espejo que es el túnel de Calais que para gran parte de las agencias pasó a segundo plano y sin embargo es otra cara de Europa. Muchos inmigrantes pudieron cruzar en estos meses aprovechando un conflicto laboral, donde el túnel estuvo cortado por trabajadores de una empresa naviera que quemaron neumáticos en la entrada francesa. Sucede que la entidad que opera el cruce de La Mancha tiene tres buques, dos de pasajeros y uno de carga, cuya explotación está a cargo de una empresa llamada MyFerryLink.

La compañía fue fundada en 2012 sobre la base de la quebrada Seafrance y en la práctica fue hasta hace unos días una empresa recuperada, gracias al empuje de un dirigente gremial de los marinos del norte de Francia, Didier Capelle. El hombre, de 64 años, recuerda a muchos de aquellos viejos sindicalistas combativos que luchó cuanto pudo para defender los derechos laborales de sus representados y cuando una empresa del talante de una naviera quebraba, salía a «ponerle el pecho a las balas». Así logró armar una cooperativa, Scop SeaFrance, que alberga a 600 trabajadores.

Pero surgieron entonces inconvenientes con los socios británicos del cruce, que plantearon cuestiones leguleyas para impedir el funcionamiento de la cooperativa. En este marco, un tribunal de defensa de la competencia del Reino Unido aceptó el reclamo de privados de que la cooperativa tenía ventajas sobre emprendimientos sin apoyo estatal. Eurotunnel, entonces, decidió vender sus tres barcos, el MS Rodin, el MS Berlioz y el MS Nord Pas-de-Calais a una firma danesa y liquidar sin más trámite a la MyFerryLink desde el 1 de julio.

Capelle -que durante 20 años dirigió también el club de fútbol de Calais, el modesto A.S.Marck, de la segunda división de aficionados de la liga francesa- murió súbitamente de un ataque cardíaco el 8 de junio pasado. Los que lo querían, que no eran pocos, dicen que el corazón no pudo resistir más batallas. Hasta ese momento, sólo había podido salvar a 300 compañeros, los únicos que la nueva operadora del servicio iba a tomar, y por eso en una acción desesperada capitaneó los cortes de ruta con quema de neumáticos, que habían comenzado desde fines de mayo. Los que no lo querían –lo acusaban de autoritario, de inflexible- dicen que el final de la cooperativa era inevitable y que con su muerte guardará el prestigio intacto. «Se fue a tiempo», murmuran maliciosos.

Pero el conflicto continúa, porque son varios cientos lo que quedan en la calle. Por eso el ministro de transporte británico, Patrick McLoughlin reforzó sus presiones a sus pares franceses. «Francia necesita una Margaret Thatcher», dijo, para destruir a los sindicatos como hizo la Dama de Hierro en los 80.

Mientras tanto, marineros franceses e inmigrantes de varios países se posicionan tratando de escudriñar si hay una luz del otro lado del eurotúnel.

Tiempo Argentino · Agosto 1 de 2015

Ilustró: Sócrates