por Alberto López Girondo | Mar 2, 2022 | Sin categoría
A una semana de la invasión a Ucrania, la situación parece favorecer a las tropas rusas, pero a un costo muy alto en el campo de batalla y mucho más elevado en el terreno de la diplomacia. Además de la fuerte condena en la ONU de este miércoles, se incrementa a cada día un torniquete de medidas económicas que afectan no solo puntualmente en la vida cotidiana sino que adelantan un futuro tenebroso tanto para el país euroasiático como para la propia Europa. Mientras tanto, no hay novedades en cuanto a una posible segunda reunión entre representantes de Ucranua y Rusia para encontrar las vías para un alto el fuego o un acuerdo más duradero.
Efectivos rusos ingresaron en la ciudad portuaria de Jerson luego de un par de días de asedio. El costo en vidas para Rusia, de acuerdo al primer informe oficial, es más alto de lo que seguramente tenían planeado, ya que encontraron más resistencia que la esperada entre la población y los militares ucranianos, fuertemente pertrechados durante estos últimos tiempos por la OTAN y EEUU.
Las tropas rusas se iban concentrando en torno a Kiev y a Járkov, también bajo una fuerte ofensiva con artillería y blindados pero resintiendo los embates. «El enemigo está acercando sus fuerzas a la capital», dijo el alcalde, Vitali Klitschko, pero «Kiev resiste y va a resistir. Nosotros vamos a pelear», se ufanó el exboxeador.
El número de víctimas que Moscú indica entre sus fuerzas en su primer balance es de 498 soldados muertos y 1597 heridos. La cifra, por el lado ucraniano, (es bueno recordar que todos estos números son parciales y muy poco precisos dadas las circunstancias) rondaba los 2000 civiles muertos desde el 24 de febrero. No se computaron militares, aunque sí se registró un total de 874.000 ucranianos desplazados por los combates, mayormente migrantes hacia países vecinos.
La Asamblea General de Naciones Unidas, en tanto, aprobó por abrumadora mayoría una resolución mediante la cual exige a Rusia el cese de la invasión y la retirada de las tropas. Hubo 141 votos a favor de la resolución -que no tiene carácter vinculante- entre ellos Argentina. Hubo también 35 abstenciones, entre las que destacan China -que se perfila con una neutralidad que le permitiría convertirse en garante de una salida negociada- Bolivia, Cuba, El Salvador, India, Irán, Irak, Kazajistán, Nicaragua y Pakistán.
Para Volodimir Zelensky, el presidente ucraniano, este resultado muestra a las claras que Rusia se queda sola y que se creó “una coalición ‘anti-Putin’ global que está funcionando». Hubo una retahíla de condenas verbales a la “agresión” rusa y un reclamo a volver a los cauces de la diplomacia.
El secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres, destacó, en ese sentido, que «el mensaje de la Asamblea General es alto y claro (…) pongan fin a las hostilidades, ahora. Abran la puerta al diálogo y a la diplomacia, ahora».
Mientras tanto, la crisis dispara los precios de commodities y sobre todo de la energía. El petróleo, por ejemplo, trepó a 112,47 dólares por barril del WTI y el Brent 113.93, los mayores valores desde 2014.
En cuanto a las sanciones, la más dura parece ser la de sacar al país del sistema de transferencias bancarias SWIFT. Sin embargo, no son pocos los que sostienen que tras los acuerdos de amistad con China anunciados el 4 de febrero y habida cuenta de que el centro de gravedad de la economía mundial se desplazó hacia el Indopacífico, quizás eso aceleraría la conformación de una estructura que cumpla los mismos objetivos pero por fuera del dólar.
Incluso el ministro alemán de Finanzas, Christian Lindner, advirtió a los países del G7 sobre la necesidad de tomar medidas para evitar que bancos, empresas e individuos castigados por las sanciones recurran a las criptomonedas para esquivar las medidas.
Por si no bastara, el Departamento de Justicia de EEUU anunció la creación de un equipo de tareas integrado por varios fiscales para perseguir judicialmente a «oligarcas rusos corruptos» y a cualquiera que viole las sanciones contra Moscú.
El secretario de Estado Antony Blinken, a su vez, llevará a cabo una gira diplomática para estrechar acciones con Bélgica, Polonia, los países bálticos y Moldavia.
Tiempo Argentino, 2 de Marzo de 2022
por Alberto López Girondo | Mar 1, 2022 | Sin categoría
En lo que hasta ahora manifiesta como un fracaso en las negociaciones que representantes ucranianos y rusos mantuvieron el lunes en la frontera de Ucrania y Bielurrusia para lograr un alto el fuego, Moscú alega que “no ve voluntad por parte de Kiev de buscar una solución legítima y equilibrada a la crisis”, según el representante permanente de Rusia ante la sede de la ONU en Ginebra, Guennadi Gatílov.
Mientras tanto, y ante un impasse sin fecha para una nueva cita para continuar con las negociaciones -que ambas partes inicialmente habían considerado productivas- las tropas rusas atacaron la torre de televisión de Kiev y bombardearon por tercer día consecutivo la segunda ciudad ucraniana, Járkov, ubicada cerca de la frontera con Rusia.
Fuentes de Revista Ejércitos, un portal que cuenta habitualmente con información confirmable basada en España sobre cuestiones militares, señala que los efectivos rusos avanzaban sobre Kiev con artillería y aviación presumiblemente para cercar a la capital. Pero encontraban una resistencia no esperada a lo largo del camino. Todo indicaba que no podían superar el escollo que representan los drones TB-2 que envían las fuerzas ucranianas.
Imágenes satelitales habían mostrado una columna de más de 60 kilómetros de vehículos blindados y artillería que avanzaban desde el norte en dirección a Kiev en lo que muchos medios interpretaron como el asedio final contra la ciudad. El presidente ruso, Vladímir Putin, en tanto, había ordenado ya el domingo activar “en modo especial de combate” al arsenal nuclear, lo que plantea un peligro adicional de recrudecimiento de un conflicto que puede envolver a todo el continente y desde luego, al mundo.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, publicó en su cuenta de Twitter que habló con el presidente estadounidense Joe Biden a quien le planteó la necesidad de «frenar» la invasión rusa de Ucrania «cuanto antes». “Se habló sobre el liderazgo estadounidense en las sanciones antirrusas y sobre la asistencia en defensa para Ucrania», escribió Zelenski.
En ese marco, avanzan una catarata de castigos de la más diversa índole contra todo lo que suene a ruso, aunque las consecuencias -que ya pintan como más graves para la economía mundial que la pandemia de coronavirus- las padecerán todos los países, sin distinción. Así, las bolsas europeas volvieron a desplomarse hasta un 4,14% y los precios del petróleo treparon por sobre el récord de 2014, hasta 107,44 dólares el Brent y 106,29 el barril de WTI. En Nueva York, el índice Dow Jones perdió 612,58 unidades (-1,81%) y el Nasdaq, tecnológico, bajó 1,73 puntos.
La inestabilidad se explica también por las sanciones, que perjudican tanto a empresas y oligarcas rusos como a empresas de occidente que hacen negocios con ellos. Apple, por ejemplo, anunció que pone “en pausa” las ventas de productos a Rusia. «La semana pasada, detuvimos todas las exportaciones en nuestros canales de venta en el país. Apple Pay y otros servicios han sido limitados, como los servicios de RT News y Spuntik”. Ambos medios tambièn fueron prohibidos en varios países.
Por otro lado, la firma suiza Nord Stream 2 AG. con capitales de Gazprom, operadora del proyecto del gasoducto que EEUU quería clausurar desde la época de Donald Trump y logró ahora con Biden, podría ir a la quiebra. Lo anunció Silvia Thalmann-Gut, secretaría de Economía de la localidad de Zug, donde tiene su sede, quien aseguró que ya fueron despedidas 106 personas que trabajaban en el país helvético.
En otros planos, a la suspensión de los equipos de fútbol de la FIFA y la UEFA, se agregó la exclusión de todos los deportistas de Rusia y Bielorrusia -su principal aliado en esta incursión- de la federación internacional de atletismo, World Athletics. Tembién se excluyó a los deportistas de Rusia y Bielorrusia (un país aliado de Moscú) del Mundial de Voleibol. Varias orquestas y festivales, además, anularon los contratos con Valeri Guérguiev, despedido de la dirección de la orquesta filarmónica de Múnich.
Pero el gobierno ruso también padece las consecuencias de manera directa, entre otras cuestiones por la suspensión del sistema de transferencias bancarias Swift y el bloqueo de fondos en su Banco Central. Este martes se anunciaron una serie de medidas para sostener el rublo y preparaba un decreto para para frenar la fuga de inversiones extrajeras.
Tiempo Argentino, 1 de Marzo de 2022
por Alberto López Girondo | Feb 26, 2022 | Sin categoría
Con Kiev sitiada y lejos de una tregua que el presidente ruso Vladimir Putin atribuyó a una negativa de su par ucraniano Volodimir Zelenski, las tropas rusas encaraban una ofensiva final en Ucrania mientras que EE UU intentaba una nueva reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para condenar la invasión y la Otan anunciaba una reunión urgente para este domingo.
Durante gran parte del viernes se habló de que Zelenski aceptaba negociaciones en Minsk para un alto el fuego. Horas antes, en un mensaje de tono dramático en las redes sociales del gobierno, había llegado a la conclusión de que “nos dejaron solos”. Y sin bajar del reclamo, agregó: «¿Quién está dispuesto a combatir con nosotros? No veo a nadie. Todo el mundo tiene miedo”.
Si el gobierno de Kiev esperaba una intervención de la Otan, la realidad le demostró que siempre estuvo equivocado. Se lo dijo claramente el secretario general de la organización atlántica, Jens Stoltenberg. «No tenemos planes para desplegar tropas de combate en Ucrania- puntualizó- Ucrania no es un aliado de la Otan”, y aclaró que le habían enviado armamento y asesoramiento militar.
El coqueteo de las elites que tomaron el poder en Kiev tras el golpe de 2014 con la Unión Europea y la alianza militar fue la línea roja que se había fijado hace justo ocho años Vladimir Putin. Más allá de arrumacos mutuos, para ese salto a Occidente era necesario contar con la anuencia o un descuido de Moscú que no existió. Pero desde el intento de destitución a Bashar al Assad en Siria, Rusia recuperó en el campo de batalla gran parte del poderío como para demostrar y demostrarse que es una potencia militar. En Medio Oriente probó técnicas y aparatos de última generación que por lo que se ve, superan a los que pueden disponerse en Occidente.
Esa parafernalia fue puesta nuevamente en acción el jueves sobre Ucrania. Y el sábado, desde Moscú, informaron que ponían nuevamente marcha hacia Kiev, luego de una detención parcial ante la posibilidad de un espacio para la diplomacia. “Después de que la parte ucraniana rechazara el proceso de conversaciones, hoy (por ayer) se dio a todas las unidades la orden de iniciar la ofensiva en todas las direcciones en correspondencia con el plan de la operación”, dijo el portavoz del Ministerio de Defensa, Ígor Konashénkov.
En un mensaje de renovados bríos, Zelenski llamó a los ciudadanos a resistir, dijo haber entregado armas a la población y prohibió la salida de los varones de entre 18 y 60 años para que se sumen a la defensa de la capital. El mandatario se comprometió a defender Kiev hasta las últimas consecuencias y para no quedarse atrás, el expresidente Petró Poroshenko se mostró en las calles con un fusil de asalto.
En el segundo día de operaciones, las tropas rusas habían logrado tomar gran parte del Occidente ucraniano. A la mañana, Rusia anunció el desembarco en Mariúpol y un asalto con helicópteros en Nikolayev, mientras que se registraron otros avances desde Bielorrusia.
Putin ya había hecho saber que no tenía intenciones de mantener una ocupación del país sino simplemente sacar del poder a la cúpula prooccidental que se mantiene tras el golpe a Viktor Yanukovich. Incluso llamó a los militares a deponer las armas y derrocar a Zelenski como un modo de apaciguar las cosas.
La justificación del presidente ruso para el despliegue de tropas -en un discurso en el que describió su interpretación de la historia de Rusia en el contexto europeo- fue que pretendía “desmilitarizar” y “desnazificar” a Ucrania. No es algo nuevo porque viene repitiendo ese concepto desde hace casi una década, solo que ahora lo hace en medio del humo de la pólvora y el silbido de los misiles.
Es que sectores ultranacionalistas y neonazis fueron los que promovieron ese cambio de régimen, amparados en el impulso de las potencias occidentales y de la Otan, ansiosa por rodear estratégicamente a Rusia para evitar el renacimiento de un país con espíritu de gran jugador en el tablero mundial desde hace varios siglos, primero con el Imperio Zarista, luego con la Unión Soviética y ahora con un presidente que, a más de 22 años como líder, difícilmente no se sienta heredero de esa tradición.
En el plano del día a día, es cierto que esos grupos neonazis atacaron desde el primer momento a la población prorrusa del Este, en el llamado Donbass, y de hecho ya en 2014 Lugansk y Donetsk había declarado su independencia, habida cuenta de que no lograban que desde Kiev respeten su autonomía y su lengua y cultura. Lo que ocurrió en esta semana fue que Moscú las reconoció como entidades independientes, lo que podría implicar en algún momento su incorporación a la Federación Rusa.
Putin directamente dijo que tenía la obligación de impedir una “limpieza étnica” en el Donbass, como en cierto modo venía ocurriendo en cuenta gotas con los ataques cotidianos de las bandas nazis en esa región. Y recordó el modo en que la Otan intervino fomentando una guerra civil en Yugoslavia que terminó en un rosario de naciones enfrentadas en matanzas brutales ante la mirada impávida de Europa y el silencio de la ONU.
Puede ser un dato menor, pero Oleksandr Levchenko es un joven nenoazi nacido en Kiev hace 27 años que en 2018 fue condenado a 9 meses y medio de prisión en Mar del Plata, donde se había criado, por crímenes de odio. Había atacado con una banda de skinheads a un músico y DJ, a una mujer trans -a la que le rompieron la mandíbula a piedrazos- y a un joven homosexual al que golpearon brutalmente en una parada de colectivo. Sus compinches eran Laurent Hervé (“el francés”) y Giovanni y Giuliano Spagnolo (“los chilenos»). Hace un año, la Justicia Federal aceptó un proceso de “extrañamiento” para que termine la sentencia en una prisión ucraniana. Desde allá publicó un video que reprodujo el portal 0223 en el que dice «Saludos compa. Va a salir todo bien. Vamos a vencer. Abrazo para los pibes».
En la ONU, mientras tanto, Rusia apeló a su poder de veto como miembro permanente del Consejo de Seguridad para rechazar una resolución que condenaba la invasión y que habían promovido Estados Unidos y Albania. La resolución obtuvo el voto favorable de 11 miembros del organismo y cuatro abstenciones: China, India y Emiratos Árabes Unidos (EAU). Detalles para el análisis: tanto Beijing como Nueva Delhi son parte del grupo BRICS de naciones que aspiran a ser las potencias claves en el siglo XXI con Brasil –que esta vez votó junto con EE UU- y Sudáfrica. EAU es un aliado tradicional de EE UU y fuerte productor petrolero que ahora se recuesta más en Moscú que en Washington. EE UU pidió este sábado una reunión urgente para tratar el mismo asunto en la Asamblea General, un ámbito donde no rige el veto pero tampoco es vinculante. Si así fuera, ya habría tenido que levantar el bloqueo a Cuba hace años.
En el plano de las sanciones a las medidas dictadas el jueves sobre penalidades financieras y a la exportación de tecnología, a último momento la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen anunció que habían llegado a un acuerdo entre los potencias occidentales para sacar a “ciertos” bancos rusos del sistema financiero SWIFT, y a congelar los activos del Banco Central de Rusia. Finlandia, Estonia y Letonia anunciaron el cierre de su espacio aéreo a empresas rusas, mientras que Moscú prohibió el sobrevuelo sobre su cielo a líneas de origen británico, checo y polaco.
Tiempo Argentino, 26 de Febrero de 2022
por Alberto López Girondo | Oct 23, 2021 | Sin categoría
Pedro Sánchez se fue de Bruselas con gusto a nada. Pretendía que la cumbre de estos días, a las puertas del invierno, se enfocara en la exorbitante suba en el precio de la energía. Pero un poco por el enfrentamiento con Polonia, otro poco por el tema migratorio aunque, lo más probable, porque hablar de regulación y control son mala palabra, el tema quedó para que cada uno se las arregle como pueda. Mientras tanto, los organismos de la UE “analizarán el funcionamiento de los mercados de gas y electricidad y el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión para evaluar si ciertos comportamientos requieren acción regulatoria”.
El presidente del gobierno español fue a la cumbre de la UE con el propósito de convencer a sus pares de la necesidad de ponerle el cascabel al gato. Los precios del megavatio/hora en Alemania y Francia rondaban los 56 euros en septiembre de 2020 y ahora treparon a 166 según la consultora global ICIS, citada por la BBC. En España los precios se dispararon en el mismo período de 50 euros a 177, más del 150% en un año en países que tienen inflación de menos del 5 por ciento.
El precio del gas se multiplicó por 7, según otras estimaciones, y las reservas están en mínimos históricos. Normalmente a esta altura del año los depósitos están al 90% de su capacidad, hoy día no superan el 70% y el invierno promete ser tan frío como el anterior.
Pero hay otras cuestiones climáticas que afectan la provisión y se usan para justificar el explosivo aumento de los precios. Europa inició hace bastante un proceso de reconversión para el uso de energías sustentables. Para ello establecieron un sistema por el cual las empresas reciben beneficios en la medida en que pasen a energías eólicas. Sucede que, de acuerdo a otro estudio de ICIS, esta temporada la generación de viento en el continente fue de las más bajas que se registran.
En este contexto aparecieron voces que culpan de la crisis a Rusia, en consonancia con la estrategia de la OTAN, de Estados Unidos y Gran Bretaña. El que salió con los botines de punta en ese tema fue alguien que no tiene un sitial en la UE, aunque ganas no le faltan.
“Hay una real agresión de Rusia con el gas contra la Unión Europea”, dijo el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, y alentó a que “los países de la UE se den cuenta de la necesidad sin precedentes de realizar esfuerzos conjuntos y que el respeto por los valores y las normas europeas es la única forma de preservar la independencia energética europea”.
Claro que las palabras de Zelenski no son inocentes. Parte importante de los ingresos de Ucrania surgen del tránsito de gas ruso a través de un ducto que atraviesa el país. Para el mandatario ucraniano, enfrentado con Moscú, el gobierno de Vladimir Putin se niega a aumentar el envío del combustible para que aumenten los precios y así forzar la puesta en marcha del gasoducto que pasa por el Báltico. “Rusia quiere obligar a Europa a lanzar Nord Stream II sin respetar las reglas europeas”, alega.
Otros dirigentes de la UE, más cercanos a posiciones antirrusas, sostienen que ese gasoducto incrementará la dependencia de Rusia y pondrá a Europa de rodillas ante cualquier extorsión de Moscú.
Por ahora la única solución que ofrece la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la región, es lo que denominan “una caja de herramientas” para reducir el precio que pagan los consumidores. Entre ellos figuran precios regulados por los estados, recortes de impuestos trasladables a la tarifa, y subsidios para los hogares más pobres.
Sánchez logró aunar criterios con los gobiernos de Francia, Grecia, Rumania y la República Checa para reformar el mercado mayorista y establecer un mecanismo de compras conjuntas de gas para lograr mejores precios. El mandatario español puso como ejemplo los contratos para la compra de vacunas, que bajo la batuta de Bruselas consiguió mejores condiciones de las farmacéuticas.
Por ahora, la unidad regional no incluye fortalecer la capacidad reguladora de los 27, según comprobó amargamente Sánchez.
Tiempo Argentino, 23 de Octubre de 2021
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