por Alberto López Girondo | Dic 2, 2020 | Sin categoría
Como si se tratara de una carrera de Fórmula 1, laboratorios de todo el mundo se apuran para que su vacuna contra el coronavirus sea la más efectiva y a la vez la primera en ser aplicada en el mundo. Se juega mucho prestigio, mucho dinero y al mismo tiempo es una herramienta política de nivel superativo. Y si no que lo diga el primer ministro británico, Boris Johnson, que aprovechó que el Reino Unido ya no pertenece formalmente a la Unión Europea para anunciar la aprobación de la vacuna de Pfizer/BioNTech, que comenzará a aplicarse la semana que viene. El presidente ruso, Vladimir Putin, no se quedó atrás y dijo que se iniciará la vacunación de la Sputnik V en grupos de riesgo para la misma fecha.
El pelotón de largada para terminar con la pandemia -ya que están culminando los estudios en fase III- se integra además con la del laboratorio estadounidense Moderna, la del grupo AstraZeneca/Universidad de Oxford (la única que por ahora se fabricará en Argentina) y la Sputnik. Sin embargo hay otras once vacunas en la última etapa de investigaciones, entre ellos tres de firmas chinas, como Sonovac, CanSino y Sinopharm. La OMS tiene en la lista de proyectos en fase preclínica a 164 productos en total.
La diferencia entre todas ellas es la plataforma sobre la cual funcionan como disparador del sistema inmune de la población. Tanto la de Moderna como la aprobada ahora de Pfizer/BioNTech, utilizan el ARN mensajero, fragmentos de material genético modificado que le envía a las células una suerte de muestra del tipo de proteínas que deben producir para defenderse del Covid-19. Es la primera vez que se utiliza esta tecnología en humanos. Tanto la Sputnik V como la vacuna de Oxford usan vectores adenovirales humanos
Este miércoles, el gobierno británico emitió un comunicado donde informa que la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA por sus siglas en inglés) determinó que la vacuna desarrollada por Pfizer/BioNTech cumple con los “estrictos estándares de seguridad, calidad y eficacia” (ver acá). Las autoridades dijeron que estará disponible en el sistema de salud pública la semana entrante.
El secretario de Salud del Reino Unido, Matt Hancock, dijo que habrá 40 millones de dosis para aplicar en el grupo de personas elegibles por ser personal de salud, por tener condiciones de riesgo previas o por ser mayores de 65 años.
La aprobación, según explicó el mismo funcionario, fue posible porque el organismo regulador británico ya no tiene que esperar la decisión del que rige en la Unión Europea. De hecho, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) tiene en carpeta la evaluación de esa vacuna -un petitorio de “pronto despacho” en vista de la segunda ola de la pandemia en esa región- lo que podría ocurrir en una reunión de los especialistas programada en principio para el 29 de diciembre.
El ente regulador de Estados Unidos también tiene que responder al reclamo del laboratorio, que al igual que Moderna, consideran que su producto ya está en condiciones de ser aplicado al conjunto de la población porque demostró su eficacia e inocuidad en los estudios realizados hasta ahora. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) se reunirá antes, el 10 de diciembre, para atender al pedido de autorización de emergencia.
Pero quizás el apuro británico no influya del otro lado del Atlántico. Al menos la respuesta a los medios de Peter Marks, director del Centro de Evaluación e Investigación Biológica de la FDA, fue que van paso a paso. “Es posible que hayas escuchado que (la aprobación) será en unos días. Es posible que sea en unos días, pero nuestro objetivo es asegurarnos de que sea en unas pocas semanas”.
Pfizer es uno de los grupos farmacéuticos más grandes del mundo. Fundado por dos emigrantes alemanes – Karl Pfizer y Karl Erhart- en Nueva York en 1849, crecieron desde una farmacia donde vendían un antiparasitario de su creación hasta estar a la vanguardia en fármacos en todo el planeta. De este laboratorio salieron la primera penicilina producida en escala, la terramicina y años más tarde, el Viagra. Su crecimiento económico se basa también en procesos de fusión con otros laboratorios como Warner-Lambert, Pharmacia y Wyeth.
BioNTech, por su parte, fue creada en Alemania por una pareja primera generación de emigrantes turcos, Uğur Şahin y Özlem Türeci. En 2001 fundaron Ganymed Pharmaceiticals con el objetivo de desarrollar terapias contra el cáncer, pero luego la vendieron a capitales japoneses. En 2008 lanzaron BioNTchec, también para desarrollar nuevas terapias inmunológicas contra el cáncer. Como especialistas en el funcionamiento del ARN mensajero, ni bien comenzó la pandemia unieron fuerzas con la firma norteamericana para decir “presente” en la carrera por una vacuna contra el coronavirus.
El producto generó las primeras rispideces entre Berlín y Londres. Es que el anuncio del gobierno de Johnson parecía dejar abierta la puerta como para interpretar que la vacuna había sido desarrollada por británicos. El ministro de Economía inglés, Alok Sharma, había declarado que «el Reino Unido fue el primer país en cerrar un acuerdo con Pfizer/Biontech y ahora seremos los primeros en aplicar la vacuna».
«¿Por qué es tan difícil reconocer este paso hacia adelante como un extraordinario esfuerzo y éxito internacionales?», respondió Andreas Michaelis, tras aclarar que se trata de una investigación de un laboratorio estadounidense y uno alemán, ninguno de ellos británico.
La gran dificultad para la aplicación de la vacuna en cuestión es que necesita estar a 80º bajo cero, lo que no ocurre con su competidora de Moderna, que precisa -20º. Ese factor había hecho caer las acciones de Pfizer, que habían crecido estrepitosamente tras informar que su efectividad superaba el 90%, cuando Moderna -que no necesita semejante cuidado- dijo que su producto tenía 94%.
El pico máximo de las acciones de Pfizer duró poco. Apenas lo suficiente para que el Albert Bourla, presidente y consejero delegado (CEO) de Pfizer, se desprendiera de más de 60% de sus acciones en la empresa, valoradas en 5,6 millones de dólares. Un par de días más tarde habían perdido el 15% de su valor. Pero ya estaban en otras manos.
En cuando a la vacuna rusa, que muestra 95 % de efectividad, el gobierno de Putin dijo que se iniciará la vacunación la próxima semana, para lo cual se incrementó la fabricación. Putin anunció que producirán más de dos millones de dosis de la Sputnik V, lo que permite iniciar una vacunación «de envergadura» de los médicos y profesores que conforman grupos de riesgo.
Tiempo Argentino, 2 de Diciembre de 2020
por Alberto López Girondo | Sep 29, 2020 | Sin categoría
La disolución de la Unión Soviética dejó un tendal de tensiones entre las naciones que se establecieron desde 1991 solo comparables al lodazal que dejó la desaparición del Imperio Otomano, en la primera guerra mundial. Y en esos mismos territorios regresó un conflicto de difícil resolución pero imprevisibles consecuencias entre Armenia y Azerbaiyán. Estos nuevos enfrentamientos por Nagorno Karabaj encuentran a esa región bastante estresada por la situación en Siria, Palestina, Ucrania y Bielorrusia, de modo que la intervención de Turquía y Rusia era casi forzosa y así lo hicieron saber Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan. Los últimos informes de situación incluyen cerca de 90 muertos en los enfrentamientos, que se agudizaron desde este domingo. El secretario de la ONU, los jefes de estado de la UE y presidentes de varias naciones instaron a una mesa de diálogo para evitar un baño de sangre.
Para ver antecedentes:
Escala el conflicto este domingo.
La disputa por el espacio post soviético.
Pequeños países no reconocidos pero que existen.
Ucrania cambia de gobierno en 2019
Erdogan intenta rediseñar la región.
Palestina cada vez más sola.
El renacimiento ruso.
El enclave de Nagorno Karabaj, situado dentro de territorio que la URSS había atribuido en 1921 a Azerbaiyán, tiene población mayoritariamente armenia. En el contexto de una federación multinacional como la URSS, eso podía no representar un problema insoluble. Lo mismo había ocurrido allá por la segunda mitad del siglo XX cuando Crimea -que había pertenecido al imperio zarista- fue incorporada a la República Soviética de Ucrania por el entonces secretario general del PCUS, Nikita Kruschov.
Pero en a la caída de la URSS la situación cambió radicalmente al sur del Cáucaso. Tanto Armenia como Azerbaiyán se declararon independientes de la Federación Rusa, la sucesora de la URSS. Ni qué decir desde el golpe contra Viktor Yanukovich en Kiev en 2014. Pero ese es tema de otra entrada.
Los armenios, cristianos desde el siglo IV, chocaron con los azeríes, musulmanes chiitas. El problema no es esencialmente religioso, pero la fe también influye. En 1988 los armenios de Nagorno Karabaj se declararon independientes de Azerbaiyán. El conflicto estalló a pleno en 1991 y duró hasta 1994, cuando se firmó un alto el fuego luego de combates feroces que dejaron algo así como 30.000 muertos. A esa altura, Bakú -la capital azerí- había perdido el control del enclave y de siete distritos adyacentes.
Autodenominada Republica de Artsaj, esa región de 11.300 kilómetros cuadrados y poco menos de 140 mil habitantes no es reconocida oficialmente sino por tres estados que, a su vez, tampoco tienen reconocimiento internacional, como Abjasia, Osetia del Sur y Transnistria. En 2006 se votó en referéndum una Constitución. El actual presidente es Arayik Harutyunyan. El enclave tiene solo un punto de cercanía con Armenia, la franja de Lachin, ahora en estado de ebullición.
El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, mantiene frecuentes contactos con Putin, ahora intensificados por el recrudecimiento de las tensiones. El otro actor regional, Erdogan, tiene a su vez línea directa con el presidente azerí, Ilham Aliyev.
La enemistad entre turcos y armenios proviene desde el genocidio de 1915, cuando más de un millón de armenios fueron asesinados por tropas otomanas. Turquía nunca quiso reconocer su responsabilidad en la masacre. Alega que la República de Turquía fue creada en 1923, y no es responsable de aquellos actos.
Pero en esta ocasión, Erdogan apoya sin dubitaciones a Azerbaiyán. «Llegó la hora de que esta crisis que comenzó con la ocupación de Nagorno Karabaj llegue a su fin. Cuando Armenia haya abandonado el territorio que ocupa, la región reencontrará la paz y la armonía», declaró el mandatario turco el mismo domingo.
Putín, sin embargo, si bien mostró su apoyo a Ereván, fue más cauto en sus declaraciones. Y anunció una conversación telefónica con Erdogan para pacificar los ánimos en la región, de por si ya bastante convulsionada. Nadie quiere repetir los encontronazos de 2016, cuando se registraron al menos 100 muertos en ambos bandos,
Putin viene impulsando la Unión Económica Euroasiática desde hace cinco años. Por ahora esta unión regional de comercio agrupa a Rusia, Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán, pero la puerta ya está abierta para el ingreso de Moldavia, Tayikistán, Turkmenistán, Uzbekistán y Siria. Turquía, siempre con el deseo -insatisfecho quizás para siempre- de integrar la Unión Europea, no se quiere perder el tren de la UEE. Pero enfrenta el rechazo de Armenia. Este nuevo choque por Nagorno Karabaj no ayuda a esa definición.
Tiempo Argentino, 29 de Septiembre de 2020
por Alberto López Girondo | Sep 22, 2020 | Sin categoría
Fue un encuentro inusual para los jefes de Estado de toto el mundo. Esta 75ª Asamblea General por primera vez no tuvo asistencia en la sede central de la Organización de Naciones Unidas. La gran sala del edificio en Nueva York estuvo poblada solamente por los embajadores de cada país, que fueron haciendo la presentación a los mensajes grabados de cada mandatario. Además de ese detalle de los tiempos de pandemia, hubo otro destacado: quizás desde aquellos agrios cruces durante la Guerra Fría no hubo choques tan fuertes como los que tuvieron Donald Trump con Xi Jinping. Ni diferencias tan marcadas entre dos visiones enfrentadas del mundo como las que mostraron un aliado incondicional de Estados Unidos como el brasileño Jair Bolsonaro y los que desde otra trinchera plantean la necesidad de fortalecer los organismos internacionales y el multilateralismo e incluso la apertura del Consejo de Seguridad a otros miembros que no formen parte del club de naciones con armamento nuclear y ganadores de una guerra que termino hace tres cuartos de siglo.
Los temas de debate, por otro lado, se centraron en las tareas en torno a la catástrofe que generó el coronavirus a todo nivel, y el cuidado del medio ambiente. En ese sentido, resonaron fuerte las palabras de Trump -que hizo un acting fenomenal propio de una campaña electoral como la que lleva adelante para la elección del 3 N- al acusar a Beijing por la difusión de lo que insiste en llamar “virus chino”. La respuesta del gobierno asiático vino por parte del embajador Zhang Jun. “Estados Unidos difunde un virus político en la ONU”. Trump fue mas lejos y pidió directamente que el organismo internacional castigue al gigante asiático por la pandemia.
La apertura de la Asamblea, como sucede desde su fundación, estuvo en manos de Brasil, que de ese modo fue premiado en 1947 por haber enviado tropas a Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Un Bolsonaro calmo y convencido, acusó a la prensa de hacer una campaña contra su gobierno por los incendios en Amazonas y el Pantanal. Dijo que el fuego se distribuye en los mismos sitios que en otras ocasiones y afirmó que forma parte del sistema de cultivos de productores y poblaciones indígenas sobre territorios ya desmontados hace tiempo.
Lo llamativo del mandatario brasileño fue su apoyo irrestricto a la política de Trump sobre Medio Oriente. Así, aplaudió el plan de paz de Trump y puso como ejemplo la firma de acuerdos entre Israel, Bahréin y Emiratos Árabes. Para finalizar, envió un discurso en defensa de la libertad como bien mayor de la humanidad y pidió combatir la “Cristofobia”, al tiempo que definió a Brasil como “un país cristiano y conservador”.
Trump, desde la Casa Blanca, mostró a continuación todas sus virtudes de showman. Afirmó que había movilizado esfuerzos contra el coronavirus de una magnitud que no se veía desde la II Guerra -algo desmentido por la realidad- y dijo que «las Naciones Unidas deben responsabilizar a China por sus acciones». No perdió oportunidad de descargar culpas también sobre la OMS, a la que acusó de estar controlada por Beijing.
Así de grandilocuente también fue su consideración sobre su política ambiental, y también en este rubro señaló al extremo oriente. «Quienes atacan el excepcional desempeño ambiental de Estados Unidos al mismo tiempo que ignoran la polución rampante en China no están interesados en el medio ambiente. Solo quieren castigar a Estados Unidos».
Xi, a su turno, pidió “superar la trampa del choque de civilizaciones” y respetar el camino soberano hacia el desarrollo de cada país. “La globalización es una realidad objetiva y una corriente histórica. Meter la cabeza bajo la arena como un avestruz y blandir la lanza contra ella como el gigante imaginario del Quijote son procederes contra el avance de la historia. El mundo no retrocederá ni aceptará la división artificial en bloques opuestos”, pontificó Xi para puntualizar que China “no quiere una guerra fría ni una guerra caliente con nadie”.
Consecuente con este pensamiento, abundó en propuestas para la gobernanza global y en apoyo de las organizaciones internacionales, como precisamente la Organización Mundial de la Salud. Luego prometió que las vacunas en investigación de laboratorios chinos serán compartidas de manera solidaria con todas las naciones, principalmente las subdesarrolladas.
Vladimir Putin, en una línea similar, dijo que debería abrirse la conformación del Consejo de Seguridad para agregar a otras naciones a la mesa de los cinco miembros permanentes, que son EEUU, Rusia, China, Francia y el Reino Unido. Cinco triunfadores en la contienda a la que los chinos catalogan como la Guerra Antifascista Mundial. El presidente ruso invitó a promover iniciativas tendientes a acuerdos para el control de armas, estancadas a medida que van venciendo los tratados en vigencia desde el fin de la era soviética y sin visas de renovación desde la actual Casa Blanca.
El jefe de gobierno turco, Recep Tayyip Erdogan, apuntó directamente a la organización internacional al afirmar que “el sistema de las Naciones Unidas no puede ser eficaz para prevenir conflictos ni para poner fin a los conflictos que han comenzado”. Y fue derecho al grano: “una estructura del Consejo, que deja el destino de más de 7 mil millones de personas a merced de 5 países, no es justa ni sostenible”.
Luego dio su posición sobre las diferencias con Grecia en torno del Mediterráneo oriental. “Creemos que se debe resolver los conflictos en base al derecho internacional y sobre una base equitativa”. Y a continuación se metió de lleno en el conflicto Medio Oriente.
Cuando dijo que “Turquía no apoyará ningún plan que el pueblo palestino no consienta. La participación de algunos países en la región en este juego no significa nada, más allá de apoyar los esfuerzos de Israel para socavar los parámetros internacionales básicos», el embajador israelí en la ONU abandonó la sala en señal de rechazo.
Al cabo del discurso de Erdogan, las autoridades de Turquía y Grecia -dos países que integran la OTAN- anunciaron el comienzo de negociaciones formales en vías de resolver de manera pacífica la cuestión de Chipre. la tensión entre Atenas y Ankara venía creciendo en la últimas semanas y este es un paso en favor de la paz que no se tomaba desde 2016. Algo es algo.
Tiempo Argentino, 22 de Septiembre de 2020
por Alberto López Girondo | Sep 2, 2020 | Sin categoría
El laboratorio especial de la Bundeswehr concluyó que que el dirigente opositor ruso Aléxei Navalni fue envenenado por un agente neurotóxico del tipo del Novitchok, el mismo que hace dos años había afectado al ex espía ruso Sergei Skripal y su hija Yulia en Londres. Y como en esa ocasión, las acusaciones contra el gobierno de Vladimir Putin tensan la relación de países occidentales con Rusia, al punto que la canciller alemana, Angela Merkel, afirmo que Navalni “fue víctima de un crimen”, por el que “sólo el gobierno ruso puede y debe responder».
Desde Moscú, la respuesta corrió por cuenta del vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, quien señaló que Berlín no dio mayores datos para corroborar el envenenamiento. «Parece que estamos volviendo a los tiempos que, sinceramente, tendría ganas de dejar atrás, los tiempos de declaraciones infundadas y ausencia de hechos a la hora de debatir las cuestiones serias», agregó la portavoz de la cancillería rusa, Maria Zajárova.
Los medios rusos, como el canal RT y la agencia de noticias Sputink, difundieron una entrevista a Leonid Rink, uno de los científicos que desarrolló el Novitchok en la época soviética, quien dijo que si Navalni hubiese sido envenenado «habría estado descansando en el cementerio desde hace mucho tiempo» en lugar de haber entrado en coma.
El hombre, de 44 años, es uno de los fundadores del partido Rusia del Futuro y estaba en vuelo de Tomsk a Siberia el 20 de agosto cuando se descompuso y la aeronave realizó un aterrizaje de emergencia en Omsk, donde fue internado en el hospital regional. Los médicos diagnosticaron un shock diabético y le suministraron atropina.
La noticia corrió como reguero de pólvora y ante las sospechas de que había sido envenenado y con los antecedentes de casos anteriores, los familiares se pusieron en contracto con una ONG que arregló con el gobierno ruso el traslado a una clínica en Berlín.
En el hospital Charité, un sanatorio universitario estatal de alta especialización, determinaron que su cuadro coincidía con una ingestión o contacto con un inhibidor de colinesterasa. Esto es compatible con el efecto que produce el Novitchok, un producto que dejó de producirse luego de la caída de la URSS.
“Cuando Alexey Navalny ingresó en la clínica de internación, lo examinaron para detectar una amplia gama de narcóticos, sustancias sintéticas, psicodélicos y sustancias médicas, incluidos los inhibidores de colinesterasa. El resultado fue negativo”, se defendió Alexander Sabayev, jefe de la unidad de Intoxicaciones Agudas del Hospital de Emergencias de Omsk.
La controversia bien puede tener componentes médicos, ya que para algunos expertos ya que Navalni tiene antecedentes de ser diabético. Sus simpatizantes, en tanto, resaltan que no es la primera vez que Navalni sufre ataques por sus posturas políticas. En 2017 denunció que le rociaron los ojos con un desinfectante cuando salía de sus oficinas. Dos años más tarde acusó a agentes del gobierno de haberlo envenenado luego de que le apareciera una grave hinchazón de los párpados y múltiples abscesos en el cuello, espalda, torso y codos.
Esta vez, su portavoz, Kira Yármysh dijo que lo más probable es que haya sido envenenado con algo mezclada en el té que había tomado en el aeropuerto mientras esperaba la hora de despegue. Vladimir Úglev, otro científico que trabajó en el
proyecto Novotchik, declaró que en vista de los pormenores del caso, «se puede excluir el uso de organofosforados utilizados como agentes de guerra —sarín, somán y Novichok (A-234)— de la lista de sustancias, ya que debido a la alta presión de vapor a una temperatura de más de 20 grados centígrados y a la alta toxicidad por inhalación, además de Navalny, las personas que lo rodeaban se habrían visto afectadas de una u otra manera».
En 2013, Navalni se presentó a elecciones para la alcaldía de Moscú, donde nació en junio de 1976. Obtuvo un 27,24% de votos y desde entonces si imagen creció, quizás más afuera de Rusia que dentro del país. Muchos lo catalogan como el “Pollo” de las potencias para competir con Putin.
En 2018, no fue autorizado a presentarse a elecciones porque había sido condenado a cinco años de prisión en una causa por malversación que llevó un tribunal de Kirov, en el oeste de Rusia.
Esos comicios se desarrollaron el 18 de marzo de 2018 y Putin ganó por una abrumador 76, 69% de sufragios. Por esos mismos días se había dado a conocer el caso de Segei Skripal, ex agente de inteligencia ruso acusado de haberse pasado a EEUU que fue intercambiado por agentes rusos en 2010 por Barack Obama y Dmitri Medvedev y encontró refugio en Londres.
Historia no tan viejaUna de espías entre Londres y Moscú
Gran Bretaña expulsa a diplomáticos rusos
Elecciones envenenadas
Crece la tensión a horas del comicio
Le dieron de alta a la hija del exespía ruso
Un frasco de perfume, el eje de la trama
Ahora, el caso de Navalni coincide con el incremento de las tensiones con Rusia por las protestas en Bielorrusia luego de la reelección del presidente Alexandr Lukashenko a la que grupos opositores tildan de fraudulentas. (ver acá)
En ese contexto, tanto la Unión Europea como la OTAN emitieron comunicados en los que afirman estar analizando el caso para tomar medidas en consecuencia. La portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, en tanto, dijo que la organización no está en condiciones por ahora para hacer comentarios el respecto.
Tiempo Argentino, 2 de Septiembre de 2020
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