Javier Milei cantaba «Burning Love», de Elvis Presley, alegre como un escolar, acompañado por el primer ministro húngaro Viktor Orbán y ante la algarabía del titular de la FIFA, Gianni Infantino, en la presentación de la ONU paralela que intenta armar Donald Trump, la Junta de Paz, mientras al sur del continente se desmenuzaba la vida real de los argentinos. En el Congreso Nacional los diputados se trenzaban en agrias disputas en el debate por la reforma laboral, afuera las fuerzas federales se lanzaban a una caza de manifestantes en otra jornada de brutal represión y, no demasiado lejos, en San Fernando, los trabajadores de la emblemática fabricante de neumáticos Fate se mantenían en las instalaciones en busca de una respuesta a un sorpresivo cierre. Sería difícil encontrar un recorte del momento que vive la sociedad mejor que ese. Un choque si se quiere provocador entre la gestualidad frívola y el drama de una ley que habilita las peores calamidades para los asalariados y los jubilados actuales y futuros, mientras se extiende el «industricidio».
Mucho se dijo en esta revista sobre el significado y alcance de la ley laboral que impulsa el Gobierno. Acá solo se mostrarán dos posturas durante el tratamiento de la normativa de dos legisladores que no están precisamente con el kirchnerismo o la izquierda. Para la diputada Marcela Pagano, la iniciativa implica una traición a quienes, como ella, creyeron que se iba a luchar contra «la casta», que ahora termina beneficiada.
Maximiliano Ferraro, presidente de la Coalición Cívica –el espacio creado por Elisa Carrió–, recuerda que esta historia ya la vivieron los ciudadanos y avizora que el resultado difícilmente será distinto.
Algo de perspectiva histórica. Cuéntenla como quieran. Esta historia ya la vivimos. Y todos sabemos cómo terminó. No finjan demencia.
Según datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 e igual mes de 2025 (o sea, entre el último mes de gobierno de Alberto Fernández y la más reciente medición) se perdieron 21.938 empresas y 290.000 puestos de trabajo, entre estatales y privados. El cierre de Fate se inscribe, sin embargo, en una crisis de mayor magnitud. Entre otras cosas, porque Whirpool, la fábrica de rodamientos SKF o la elaboradora de calzado deportivo Dass, por caso, son firmas trasnacionales inscriptas en una cadena de valor de extramuros. El modelo de la empresa fundada en los 40 por el emigrante de origen polaco Leiser Madanes fue de desarrollo propio, desde la inicial productora de impermeables Fabrica Argentina de Telas Engomadas, hasta la asociación con una firma estadounidense para la transferencia de tecnología para fabricar cubiertas de vehículos, sumando la osadía, en los años 70, de crear las primeras calculadoras totalmente nacionales, Microcifra, con un grupo de científicos que la amistad de Manuel Madanes con Manuel Sadosky, padre de la computación argentina, logró incorporar a un proyecto impensado para esta parte del mundo.
Puertas cerradas. Así estaba el ingreso a la planta de FATE el pasado miércoles.
Foto: NA
Esos aparatos llegaron a exportarse hasta que en 1976 la planta tuvo que cerrar. Los científicos salvados por Sadosky del exilio tras la Noche de los Bastones Largos dejaron su huella, aunque se tuvieron que ir diez años más tarde. En sociedad con el que fuera ministro de Economía del tercer gobierno de Juan Perón, José Ber Gelbard, los Madanes construyeron la planta de Aluar en Puerto Madryn y en los 90 se quedaron con la hidroeléctrica Futaleufu, clave para la elaboración de aluminio. El cierre de la producción de neumáticos, que también fueron un producto de exportación hasta no hace tanto, se relaciona, según la empresa, con la imposibilidad de competir con los productos chinos. Desde el Gobierno –al igual que habían hecho con el titular de Techint, el italiano Paolo Rocca, cuando perdió una licitación de caños para un gasoducto con una firma de India– lanzaron a los trolls, pagados por el Estado, a triturar desde las redes al dueño de Fate, Javier Madanes Quintanilla. El Gobierno vio una operación para socavar el proyecto laboral, en Fate argumentan que van a indemnizar con los valores de la ley aún en vigencia y que no tenían opción. Los trabajadores, en tanto, puntualizaron algunas cuestiones relativas a los costos del neumático que explicarían según ellos los mayores precios de las ruedas nativas. Aunque no desconocen que el Gobierno se monta en un modelo de país que se desentiende de la industria.
Los neumáticos nacionales podrían ser más baratos que los importados y también más seguros. Así lo explican los trabajadores de Fate. pic.twitter.com/Mf1z99KQjA
Milei, en tanto, realizó su decimocuarto viaje a Estados Unidos desde que asumió la presidencia, según un relevamiento del diario Clarín que la flamante Oficina de Respuesta Presidencial Oficial de la presidencia cuestionó por calificar de sesgado. «Los viajes presidenciales forman parte de una estrategia de reposicionamiento internacional, con objetivos concretos y medibles», señala en su cuenta. Y añade: «Reducir esta agenda a una simple cuenta de viajes implica ocultar de manera maliciosa los resultados de una política exterior activa, que volvió a colocar a la Argentina en el plano internacional tras años de decadencia».
Se referirá, entre las excursiones, a esta cumbre que reunió a un puñado de mandatarios de ultraderecha que, junto con Infantino –que no es jefe de Estado, sino de una entidad que gerencia el negocio del fútbol internacional– para «resolver conflictos armados» en todo el mundo, pero que encontró la excusa en Gaza, donde a las denuncias de apartheid, genocidio y limpieza étnica, el presidente de Estados Unidos responde con un plan que llevaría, como expresan algunos de los interlocutores, a una fenomenal operación inmobiliaria. Por lo pronto, lejos de designar a un diplomático que busque limar asperezas a un proyecto de pacificación que tome en cuenta que en los lugares hay residentes originarios, nombró como su enviado especial a Jared Kushner, su yerno y gestor inmobiliario, que en Davos presentó una iniciativa para erigir torres y centros turísticos en la devastada Franja de Gaza.
Milei, a todo esto, recibió elogios por su cercanía con Trump, quien aprovechó para echarle en cara su ayuda para ganar las elecciones de medio término. El argentino prometió enviar Cascos Blancos para lo que haga falta, metiendo al país en un conflicto impredecible. El halago de Barron Trump, el hijo menor del inquilino de la Casa Blanca al postear la foto del argentino con el secretario de Estado, Marco Rubio, sin dudas colmó las expectativas de Milei.
«Milei no asumió el cargo de puntillas. Entró con una motosierra y empezó a desmantelar la abultada burocracia izquierdista. Ahora salta al escenario global junto a una administración Trump que realmente respeta la fuerza. Así es como se ve la alineación. América primero. Argentina primero. Naciones fuertes trabajando juntas en lugar de inclinarse ante las tonterías globalistas», celebra el menor de los Trump.
En un mundo desquiciado por las amenazantes operaciones de todo calibre pergeñadas por Donald Trump en todo el planeta, hasta el sueño de gloria de Javier Milei parece tener cabida, a partir de su incorporación como “Miembro Fundador, el Board of Peace (Junta de paz)”, una organización creada por el inquilino de la Casa Blanca “para promover una paz duradera en regiones afectadas por conflictos, empezando por la Franja de Gaza”. Esta designación coincide con el anuncio de que se entraba en la segunda fase del acuerdo de cese el fuego firmado el 13 de octubre en Sharm el Sueij y que implicaría el desarme total de Hamas, la reconstrucción de la Franja y la formación de un comité de 15 palestinos para el gobierno del territorio. El detalle es que esta iniciativa aparece tras el apriete a la dirigencia europea para que acepten la toma de Groenlandia y la escalada contra Irán, que hace temer por un bombardeo sobre el país persa en cualquier momento. A dos semanas del secuestro de Nicolás Maduro y la intervención militar en Venezuela, este combo explosivo causa preocupación en todo el globo.
La puesta en escena de un comité para Gaza que encabezaría el secretario de Estado Marco Rubio y el británico Tony Blair -siempre listo para apoyar a la Casa Blanca, como hizo en Irak en 2003 siendo primer ministro- no alcanza a ocultar que desde aquel 13 de octubre, cuando Trump todavía soñaba con su premio Nobel de la Paz, fueron asesinados cerca de 500 gazatíes, entre ellos al menos 100 niños, según Unicef. A esto se refirió el canciller iraní Abbas Araghchi cuando deslegitimó las demandas de países occidentales sobre la violencia desatada en el país persa desde diciembre y que sirvió de excusa para que Trump amenazara con bombardear si “no cesaban los degollamientos de opositores”. Araghchi dijo a los miembros del grupo G7 incluso, que “carecen de autoridad moral para juzgar a otros.
«Los países del G7, bajo la influencia de EE UU y del régimen sionista, ignoran conscientemente el hecho evidente de que las reuniones pacíficas del pueblo iraní se convirtieron en violencia por el movimiento organizado de agentes terroristas equipados por el régimen sionista, durante los cuales un gran número de manifestantes y fuerzas del orden y de seguridad fueron atacados, heridos o perdieron la vida», señala un comunicado de esa cartera. Ciertamente, las cifras de víctimas de la violencia según estimaciones poco confiables de ONGs basadas en Estados Unidos o el Reino Unido, en más de 2000, todas atribuidas a la represión estatal. Sin embargo, expertos en esos escenarios como el brasileño Pepe Escobar señalan que las dos terceras partes fueron degollados con el mismo “sistema” que utiliza el grupo yihadista ISIS, lo que confirmaría la afirmación iraní de que se trata de una operación impulsada por servicios de EE UU e Israel en la que hay infiltrados posiblemente desde Afganistán.
Por lo pronto, bastó el cierre de internet y la salida a la calle de multitudes a favor del gobierno de Masoud Pezeshkian para que se terminaran las protestas que, por lo que se vio, no eran tan “espontáneas”. Trump, que no se pierde la ocasión de mostrarse ganador aunque tenga tres cuatros, dijo que iba a suspender una intervención militar porque había cesado la represión. Luego debió negar que el fin de esa ofensiva no fue por presiones de Israel -Benjamin Netanyahu habló largamente con Vladimir Putin esta semana- ni de los países árabes. “Me convencí a mí mismo”, dijo, pero cuando el río suena…
Otra escena se desarrolló en la Casa Blanca con los lideres europeos, que poco a poco se van convenciendo de que el peligro real contra el continente está en el occidente y no viene de Rusia. El miércoles se encontraron en Washington el ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y su homóloga groenlandesa, Vivian Motzfeldt, con el vicepresidente JD Vance y Marco Rubio. A la salida dijeron que continuaban las “discrepancias fundamentales” en torno al futuro de la isla del Ártico (ver aparte). Trump, que no se guarda nada y sobre todo cuando se humillar se trata, dijo: “cualquier cosa que no sea la anexión de Groenlandia es inaceptable”. Y avanzó en su red Truth: “Estados Unidos necesita Groenlandia por motivos de seguridad (…) es vital para la Cúpula Dorada que estamos construyendo”. Un meme en que dos trineos con bandera groenlandesa se acercan a una bifurcación de caminos y tiene ante si la opción de EE UU o la oscura de Rusia y China fue más claro que mil palabras.
Este viernes, Trump amenazó con aplicar sanciones a los países que no apoyen su plan de anexión. En ese juego preferido por aquellos lares, anunció sanciones a otras entidades y personas vinculadas con Irán. Los mandatarios europeos, mientras tanto, se debaten sobre las medidas a tomar contra el tan poco confiable aliado atlántico. Hubo desde anuncios de envío de tropas y operaciones militares conjuntas. El ministro italiano de Defensa, Guido Crosetto, explicó esta noticia con un toque de sorna muy incisivo: «Pregunto por qué envían 15 soldados a Groenlandia ¿Para un viaje? Quince italianos, 15 franceses, 15 alemanes: me parece el comienzo de una anécdota», dijo el hombre al diario Reppublica. El que en lugar de decir hizo fue el primer ministro canadiense, Mark Carney, que el viernes se reunió en Beijing con Xi Jinping. “China es más predecible que Estados Unidos”, dijo. «
La versión de Ucrania a Washington
Una delegación de negociadores ucranianos viajó a Estados Unidos para continuar unas conversaciones de paz en una llegada anunciada por el presidente del país, Volodimir Zelenski, en un sombrío mensaje en el que admite que la diplomacia pierde cada vez más importancia por los constantes ataques de Rusia.
Este encuentro se produce mientras es más ostensible el avance de las tropas rusas y Kiev declaró el estado de emergencia energética tras los devastadores ataques en medio del frío extremo de esta época del año, donde se alcanzaron 18 grados bajo cero durante la noche.
En este escenario, Kiev recibirá de Berlín una ayuda financiera de 60 millones de euros destinada a estabilizar su sistema energético, afectado por prolongados apagones, anunció este viernes el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andréi Sibiga.
En cuanto a las conversaciones de paz, Zelenski escribió en las redes sociales que la delegación viajó para “presentar una visión completa y precisa de las causas de los ataques rusos”. Y señaló que “una de las consecuencias de este terrorismo (así los califica) es el descrédito del proceso diplomático: la gente pierde la fe en la diplomacia, y los ataques rusos socavan constantemente incluso las limitadas oportunidades de diálogo que existían antes”.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, anunció este sábado que la calefacción en esa ciudad se está restableciendo gradualmente. “Cerca de 50 edificios de gran altura permanecen sin calefacción, escribió Klitschko en Telegram. Un gran ataque aéreo ruso del 9 de enero obligó a reducir la calefacción urbana a aproximadamente la mitad del parque de viviendas.
Había que verlo a Javier Milei malcantando “Amor salvaje” junto al Chaqueño Palavecino en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María, como un rockstar de cabotaje. Y luego, en Asunción, destratando a Lula da Silva cuando la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró el liderazgo del brasileño para la concreción del Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea y, en lugar de aplaudir, como el resto de los jefes de Estado, se plantó en un gesto displicente.
Las diferencias entre el exlíder metalúrgico y el economista ultraliberal son previas a que ambos llegaran a tener que verse cara a cara en encuentros regionales. Y tienen un carácter meramente ideológico. Basta con recordar que en la asunción del 10 de diciembre de 2023 Milei invitó a Jair Bolsonaro y no al presidente en ejercicio de Brasil. Gestos que se siguieron en estos dos años en una difícil convivencia de vecinos incómodos.
Las últimas: el presidente argentino, siempre el primero en levantar la mano ante las decisiones de Donald Trump, celebró el ataque a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro, recordando un discurso en la cumbre de diciembre donde se intercala una foto de Lula con el presidente venezolano.
Lula, viejo zorro de la política, no la podía dejar pasar y retiró la representación de Argentina en Venezuela, una situación que se arrastra desde la ruptura de relaciones entre Buenos Aires y Caracas, en julio de 2024. Luego armó una minicumbre con Von der Leyen y el titular del Consejo de Europeo, António Costa, en Río de Janeiro. Desde el gobierno nacional se quejaron del desplante brasileño, que se expresó este sábado en la capital paraguaya, donde Lula tuvo la precaución de no asistir.
Milei, a todo esto, tiene un fin de semana de gloria en los términos en que espera ser recordado. Y lo será, aunque no necesariamente para bien. Tanta obsecuencia con la Casa Blanca tuvo un premio adicional al salvataje económico-financiero del 2025, que lo hizo salir airoso de las elecciones de medio término. Así, este viernes Donald Trump anunció que Argentina formará parte del Board of Peace (Junta de Paz), una organización que busca -eso dice el empresario inmobiliario- “promover una paz duradera en el mundo”. Otros socios de ese club son Albania, Canadá, Paraguay y Turquía. El primer lugar en que se plantea la intervención es en la segunda fase del acuerdo de Sharm el Sheikh para un alto el fuego en Gaza, no respetado por Israel, por cierto.
Si un paso faltaba para el alineamiento automático de esta Argentina de Milei con la Casa Blanca de Trump seguramente es este, por el cual el país se corre del tradicional espacio de neutralidad que lo caracterizó históricamente para seguir sumisamente los dictados que vienen del norte. “Cómplices callados del verano”, dice el tema que Milei cantó con Palavecino.
Lo discordante en este esquema es el acuerdo regional con la UE. Resultaría difícil no inscribir esta aceleración final para la firma de un pacto muy resistido en Francia e Italia al embate de Trump contra Groenlandia y su paso al costado en Ucrania. Este espacio de comercio de más de 700 millones de habitantes no debe ser del agrado de Donald I, que si por él fuera reeditaría el ALCA enterrado en Mar del Plata en 2005. Pero la realidad manda, en todos lados, incluso en la Casa Rosada, que no puede darse el lujo de prescindir las relaciones con China. Y tampoco con Brasil.
Nadie puede llamarse a engaño. Con Donald Trump las cartas están sobre la mesa, lo que facilita cualquier interpretación sobre sus verdaderos propósitos, mal que les pese a propios y ajenos. El encuentro de este viernes en la Casa Blanca con los CEOs de las grandes petroleras mundiales fue la explicitación más clara del “nuevo orden trumpista” para Venezuela, mientras que las nuevas amenazas contra Groenlandia dejan a Europa en posición de debatir de dónde les viene el peor peligro, si del este, con el monstruo que supieron construir en Vladimir Putin, o del oeste, con el “amigo americano” al que todavía aplauden mansamente. El secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fue seguramente el último clavo en el ataúd del “mundo basado en reglas” de las que hacían gala los anteriores gobiernos estadounidenses, y quizás la única voz de advertencia de peso hoy día sea la del papa León XIV, que en una audiencia ante casi medio millar de diplomáticos de 184 países en el Vaticano dijo que “la guerra vuelve a estar de moda” y señaló puntualmente que «se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas».
La semana posterior a la incursión terrorista sobre Venezuela dio pasto para análisis de todos los colores sobre lo que ocurrió en la madrugada del sábado pasado y cómo quedaban las fichas tras el secuestro de Maduro. Pronto la niebla se disipó y tras la asunción como presidenta encargada (interina) de Delcy Rodríguez, el mundo siguió andando a su nuevo ritmo. La hasta ahora vicepresidenta fue esquivando las chanzas y provocaciones de Trump y avanzó hacia un grado de normalización de las relaciones entre Caracas y Washington, al tiempo que la petrolera nacional PDVSA confirmaba acuerdos para la venta de crudo a EE UU.
Foto: Aldana Somoza
Un incidente con un buque petrolero que mostraba bandera rusa y que navegaba en el Atlántico Norte hizo temer por un enfrentamiento directo entre las dos potencias. La sucesión de hechos sugiere que los gestos son más elocuentes que mil palabras: se sabía que Putin tenía “la pelota sobre el tejado” tras el ataque con drones ucranianos interceptados cerca de su residencia en Nóvgorod. Ese hecho, unos días antes del secuestro de Maduro, indicaba que occidente no se andaba con chiquitas, de modo que la respuesta, con el “as en la manga” del misil hipersónico Oreshnik no se hizo esperar. El Mando Aéreo Oeste de la Fuerza Aérea de Ucrania confirmó que el misil “se desplazaba a una velocidad de aproximadamente 13.000 kilómetros por hora en una trayectoria balística” sus seis cabezas convencionales impactaron en instalaciones energéticas en la región de Lviv, en el oeste y cerca de la frontera con Polonia.
El clima está bastante espeso entre los que quieren consolidar el mundo multipolar contra la hegemonía estadounidense, que se alían en el BRICS. En China, el gran enemigo, el presidente Xi Jinping convocó al Politburó y salió con los botines de punta contra la incursión estadounidense, que afecta directamente los intereses del gigante asiático, comprador principal del petróleo venezolano. El otro proveedor, Irán, esta sufriendo una ofensiva interna de imprevisibles consecuencias. Teherán denuncia a las administraciones de Trump y de Benjamin Netanyahu. Beijing sospecha lo mismo.
Mientras Trump repite provocaciones contra México y hace un guiño a Gustavo Petro –a quien recibiría en breve tras una conversación en que parecen haber hecho las paces- la tiene complicada en el frente interno por el asesinato en Minneapolis de una activista contra las redadas antimigratorias, Renee Nicole Good, acribillada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE en inglés). En el Congreso, en tanto, todos los senadores demócratas y un puñado de republicanos aprobaron (52 votos a favor y 47 en contra) una resolución que trata de impedir aventuras intervencionistas sin aprobación legislativa.
Netanyahu también enfrenta sus cuitas por muerte del juez Benny Sagi, atropellado por un auto cuando conducía su motocicleta cerca de kibutz Kfar Menachem, en territorio palestino ocupado. Sagi, de 54 años, era presidente del Tribunal del Distrito de Beresheba, que investiga causas de corrupción contra el primer ministro, entre ellas el llamado «Caso 3000», sobre la compra de submarinos y buques a Alemania.
El secretario de Estado, Marco Rubio, a todo esto, si bien se destaca por ser el impulsor de la ofensiva contra Venezuela y el Caribe en general, da señales de que busca darle un barniz institucional al operativo y habla de un plan de tres fases. En la primera está el tema de la apropiación del petróleo, una segunda etapa se habla de la “recuperación del sector petrolero”, que tras años de bloqueos está bastante golpeado, y la tercera, lejana, sería avanzar hacia un proceso democrático.
Pero el jefe de Estado puso quinta velocidad y este viernes reunió a directivos petroleros para plantearles su plan. Le puso un número al desafío, costaría unos 100.000 millones de dólares, pero con un pequeño inconveniente para la voracidad de esos jugadores: deberán ser dólares propios. “No necesitan dinero público, pero sí protección del Gobierno y seguridad de que recuperarán su inversión y obtendrán un retorno muy bueno”, garantizó. No se fueron muy convencidos.
El que sí hizo pingües beneficios con la crisis venezolana y la apropiación de activos de esa nación en el exterior fue nuestro conocido Paul Singer. El hombre, dueño de un fondo buitre acostumbrado a lucrar con las desgracias de países que padecen alguna forma de acoso judicial, en la Argentina litigó por bonos de deuda en default del 2001 cuyos tenedores no aceptaron la refinanciación durante los gobiernos kirchneristas. Eran 177 millones de dólares que se convirtieron así en 2280 millones que Mauricio Macri pagó sin chistar ni bien asumió, en 2016.
Con maniobras semejantes, la cadena de refinerías y estaciones de servicio Citgo de Estados Unidos, de propiedad de PDVSA, fue llevada a situación crítica y en noviembre pasado el juez Leonard Stark, de la Corte del Distrito de Delaware, donde se sustanciaba su quiebra, dictaminó la venta de sus acciones al fondo Elliot Investment Management. Por 5900 millones de dólares, el fondo fundado en 1977 por Singer se llevó una joya de la corona venezolana valuada en 2023 en hasta 40.000 millones y 20.000 millones en 2025. Un negocio redondo que Trump viene a consolidar. Algo es algo.
Oreshnik, el nombre de la «vendetta» rusa
Un comunicado de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) informa que Rusia atacó el oeste de Ucrania con “242 drones suicidas, 13 misiles balísticos Iskander-M/S-400, 22 misiles de crucero Kalibr y un misil balístico de mediano alcance Oreshnik” y murieron al menos cuatro personas, con unos 60 heridos. El misil hipersónico impactó en el distrito de Stryi, Lviv, cercano a la frontera con Polonia, y destruyó “la instalación subterránea de almacenamiento de gas Bilche-Volytsko-Uherske”. Se trata de la planta “más grande de Ucrania y estratégicamente importante para toda Europa”, puntualiza. “La situación más crítica es el suministro de calor”, lo que con la ola de frío -se calcula que en los próximos días habrá hasta 20 grados bajo cero- deja a más de 1,7 millones de personas sin calefacción y obligará a cortes de electricidad a otros 2,5 millones de personas. El ministerio de Defensa de Rusia dijo el viernes que «en respuesta al ataque terrorista del régimen de Kiev contra la residencia del presidente de la Federación de Rusia las Fuerzas Armadas lanzaron un ataque masivo con armas de precisión de largo alcance con base en tierra y mar, incluido el sistema móvil terrestre de misiles de alcance intermedio Oreshnik, contra instalaciones de importancia crítica en territorio de Ucrania».
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