por Alberto López Girondo | Jun 25, 2023 | Sin categoría
Fue un cierre de listas como no se había vivido en estos 40 años de democracia. En los dos espacios mayoritarios, corriendo contrarreloj en los últimos ajustes y en un sábado a «toda rosca», se terminaron de definir las precandidaturas que competirán en las PASO nacionales del 13 de agosto y el reparto de cargos electivos en la provincia y en la Ciudad de Buenos Aires, los más redituables políticamente y esenciales para cualquier aspiración. Finalmente, se anotaron en este primer escalón 19 fórmulas en 14 espacios políticos, aunque todo indica que tres de ellos concentrarán, según las encuestas, la mayoría de los votos para la presidencia: el oficialismo y aliados filoperonistas, el PRO-UCR y el sector ultraliberal de Javier Milei.
La gran sorpresa había explotado el viernes, cuando Unión por la Patria (UxP), la nueva marca del Frente de Todos, anunció una fórmula de consenso con el ministro de Economía, Sergio Massa, a la cabeza de la lista, y el jefe de Gabinete, Agustín Rossi, como vice. Esto descolocó a Juntos por el Cambio (JxC), que si bien ya tenía decidida la confrontación Patricia Bullrich-Luis Petri contra Horacio Rodríguez Larreta-Gerardo Morales, esperaba que el oficialismo se desangrara en una pelea entre el «cristinismo» y el «albertismo» que le despejara el camino hacia el 22 de octubre.
Fórmula de consenso
En los días previos, el ala kirchnerista y La Cámpora habían mostrado al ministro del Interior, Wado de Pedro, con el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, como síntesis del deseo de Cristina Fernández de Kirchner de que un «hijo de la generación diezmada» compitiera junto a un representante de las provincias. Todo indicaba que habría un choque con el embajador en Brasil, Daniel Scioli, quien insistía en que los electores definieran al postulante en las primarias.
Pero un grupo de gobernadores logró convencer tanto a Cristina Fernández como a los articuladores de esa vertiente de que De Pedro no resultaría el más adecuado y que incluso Manzur se las iba a ver complicadas, habida cuenta de que la Corte Suprema lo había vetado para presentarse como vicegobernador en Tucumán, lo que podría ser un argumento de campaña en su contra a futuro. Además, desde el otro lado de la avenida General Paz siempre se sostuvo que lo ideal sería acordar una fórmula de consenso.
Ese acuerdo se logró tras convencer al presidente Alberto Fernández de las ventajas de una fórmula en común, contra su idea de que una PASO serviría para ordenar la interna, aun a sabiendas de que Cristina Fernández concentra una base electoral propia que es ineludible. Así, seguiría vigente aquello de que «con Cristina no alcanza y sin ella no se puede».
El acuerdo resultó factible subiendo al exintendente de Tigre al ring junto a Rossi, un combatiente de otras lides que a pesar de que alguna vez enfrentó decisiones de la vicepresidenta en Santa Fe, siempre le fue leal. Solo entonces Scioli dio un paso al costado y con él también quedó libre el camino en la provincia de Buenos Aires, donde sobre el filo del cierre de las listas Axel Kicillof pudo anotar nuevamente a su actual vice, Verónica Magario. Queda en carrera en la primaria de UP el militante social Juan Grabois con Paula Abal Medina.
El impacto sobre la oposición se reveló enseguida. Si bien Massa arrastra una situación económica que le puede jugar en contra, también esgrime buenas relaciones con el establishment empresario y con Estados Unidos –que le podrían facilitar las negociaciones aún trabadas con el FMI– y también tiene la suficiente ductilidad como para recurrir a China llegado el caso, como ya lo demostró, para reforzar reservas y cambiar el paradigma del comercio exterior. Si es por hablar con el «círculo rojo», él también tiene con qué.
Dureza electoral
Lo que resulta muy evidente es que en JxC la real competencia interna es por quién es más duro, promete más firmeza y defiende mejor los intereses concentrados de la sociedad. La prueba estuvo en Jujuy, donde la población se levantó contra la reforma constitucional de Morales y en reclamo de mejoras salariales. Ya el gobernador y titular de la UCR a nivel nacional había mostrado las cartas cuando a poco de asumir, en 2015, armó una Corte Suprema adicta, detuvo de manera ilegal a la dirigente social Milagro Sala e impulso leyes para reforzar la función represiva del Estado y facilitar las inversiones sin control en recursos mineros, como el litio.
El alcalde porteño ya había postulado a Gerardo Rubén Morales como su coequiper, pero el anuncio oficial se hizo esperar. La brutal represión del martes –cuando de manera casi subrepticia fue aprobada la reforma constitucional, con el apoyo del peronismo local, hay que decirlo– puso a Morales en los titulares y él se las rebuscó para culpar al presidente de la Nación y a la vicepresidenta de haber fogoneado las protestas. El discurso de los medios está tan inclinado a la derecha –gracias sin dudas a Javier Milei– que hasta esos hechos aparecen como una virtud y Horacio Rodríguez Larreta los ostenta como carta de presentación.
Bajo esa misma bandera, la exministra de Seguridad primereó desde Mendoza anunciando como compañero de fórmula al exdiputado radical Luis Alfonso Petri. Abogado y promotor de la mano dura, Petri es el autor de una ley que niega la libertad condicional a detenidos por homicidios o violaciones. Es difícil encontrar en la UCR a alguien ubicado tan a la derecha: los que estaban tuvieron que irse. A Bullrich Luro Pueyrredón esa permanencia le sirvió para tejer alianza con alguien del más que centenario partido.
En el radicalismo se venía haciendo alarde de un renacimiento luego de las elecciones de medio término en la provincia de Buenos Aires, donde Facundo Manes había descollado. Si el neurólogo pensaba que ese lauro le daría el apoyo de sus correligionarios, se equivocó. Y el mismo sábado registró su error al bajar su postulación a la presidencia. JxC se presenta entonces con dos espacios que no tienen mayores diferencias: Rodríguez Larreta-Morales contra Bullrich-Petri.
Otros sectores
Los otros espacios a nivel nacional son, por la ultraderecha, un ahora devaluado Javier Milei con la negacionista Victoria Villaruel en La Libertad Avanza. Por el peronismo más cercano al macrismo se presenta el cordobés Juan Schiaretti –quien se uniría a Rodríguez Larreta tras las PASO– con el exministro del Interior Florencio Randazzo en Hacemos por Nuestro País. En la izquierda, se medirán Myriam Bregman y Nicolás del Caño contra Gabriel Solano y Vilma Ripoll dentro del FIT-Unidad; pero también se presenta Manuela Castañeira por el Nuevo Mas y Marcelo Ramal en Política Obrera.
Hay otro sector en el que compiten candidatos que en los papeles tienen como primer desafío superar el piso mínimo del 1,5% de los votos válidos para mantenerse en la lona. Por Libres del Sur van Jesús Escobar-Marianella Lezama Hid; por Paz, Democracia y Soberanía el escritor Mempo Giardinelli y la militante gremial Bárbara Solemou.
Hay dos ultraliberales que fungen como desprendimientos o descontentos de Milei: el Frente Liber.Ar de Pablo Gobbi-Julio Archet, y por otro lado el libertario no «mileísta» Nazareno Etchepare con Fernando Lorenzo, que disputa una interna con el exdirigente peronista Julio Bárbaro, quien al cierre no había presentado precandidato a vice.
Hay además un aspirante enrolado en el neofascismo, como César Biondini, con María Eugenia Avendaño por el Frente Patriota Federal; y otro que se presenta como peronista tradicional, como el exsecretario de Comercio Guillermo Moreno, con el sindicalista Leonardo Fabre, en Principios y Valores. Dividirán votos en una interna el dirigente Raúl Castells con el conductor televisivo Santiago Cúneo, en el Movimiento Izquierda Juventud Dignidad.
Revista Acción, 25 de Junio de 2023
por Alberto López Girondo | May 15, 2023 | Sin categoría
Bien dicen que la única encuesta válida es la que se verifica en las urnas. Y también, que los partidos deben jugarse en la cancha y no en los escritorios. El resultado de las elecciones de este domingo en tres provincias dejó en claro que el «cuco» Javier Milei, en el interior del país, no asusta de la misma forma que resuena en los medios concentrados de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y que tampoco la oferta de Juntos por el Cambio es tan deslumbrante como parece desprenderse desde los comunicadores capitalinos. Pero, además, la sorpresiva y cuestionada decisión de la Corte Suprema de Justicia de suspender los comicios en San Juan y Tucumán quizás no hizo sino encender localismo de los votantes de las otras tres provincias, La Pampa, Tierra del Fuego y Salta, que acudieron a expresar su voluntad de manera masiva en favor de los líderes oficialistas, esos que desde el sector «libertario» se tildan de «casta». Hubo, sí, diferencias en cada distrito, y es remarcable que quienes tuvieron más para festejar fueron en el Frente de Todos.
Otro tema previo de «escritorio» fue el cruce por el anuncio del titular del INDEC, Marco Lavagna, de posponer el informe sobre la inflación de abril a este lunes. El argumento era que podía incidir en las elecciones provinciales, ya que se iba a conocer en período de veda. Ante el rechazo generalizado de la oposición, el organismo difundió el lacerante 8,4% de incremento el viernes, como estaba programado. No da la impresión de que hubiera impactado en el resultado final en las provincias. Tal vez porque ya se sentía en los bolsillos desde mucho antes. De todas maneras, este mismo lunes el expresidente Mauricio Macri ocupó las portadas con declaraciones contra el gobierno de Alberto Fernández, señalando que «nunca quisieron bajar la inflación», lo que despertó críticas desde exfuncionarios de su propia administración, como el que fuera vicepresidente del Banco Central, Lucas Llach, que lo acusó de aprietes a la gestión de entonces.
Números
En cuanto a las cartas que se revelaron el domingo, el salteño Gustavo Sáenz obtuvo el 47% de los votos y le sacó 17 puntos al representante de Juntos por el Cambio, Miguel Nanni, que recibió un fuerte apoyo de Patricia Bullrich y quedó a menos de un punto arriba de Emiliano Estrada, que fue con un desprendimiento del oficialismo local. Sáenz cuenta con el aval de Sergio Massa y del kirchnerismo.
En Tierra del Fuego, el gobernador Gustavo Melella superó el 51% de los votos y se ganó el derecho a otro período. Dejó muy atrás también al PRO, que iba con Héctor Stefani y solo cosechó un 11% de los sufragios. El detalle: hubo otro candidato de JxC, Pablo Blanco. Stefani fue como hombre de Horacio Rodríguez Larreta, Blanco como alfil de Bullrich y apenas llegó a 5,63% del electorado. Una candidata que se referencia en Milei, la pastora evangélica Andrea Almirón, superó el 7%, el mayor logro para ese sector en el día.
El dato destacable en la provincia más austral del país es que hubo un 21% de votos en blanco. «Tenemos que reflexionar. A veces la gente se cansa de la mala onda, las discusiones, tenemos que tener la humildad de reflexionar qué pasó», analizó Melella.
En La Pampa se registró la marca más importante para el frente opositor a nivel nacional. El radical Martín Berhongaray, hijo del fallecido dirigente alfonsinista Antonio Berhongaray, sorprendió con un 42% de los votos, apenas cinco puntos menos que el gobernador Sergio Zilliotto, que fue por otro tiempo. El desafiante le había ganado la interna del JxC al PRO a principios de año y repitieron una fórmula con apellidos históricos que en 1983 jugaron por la gobernación con la UCR. Martín Berhongaray fue junto a Hipólito Altolaguirre, hijo de Fernando Altolaguirre.
En San Juan, ante la inhibición de la Corte a un nuevo período de Sergio Uñac, el gobierno decidió realizar las elecciones a diputados e intendentes. El mandatario se atribuyó el triunfo «en el 75% de los municipios» y afirmó que «no pudieron torcer la voluntad de los sanjuaninos». Pero JxC tuvo para el festejo: Susana Laciar destronó a Emilio Baistrocchi de la alcaldía de la ciudad de San Juan y terminó con 16 años de predominio peronista en la capital provincial.
Diferencias internas
La cautelar despertó antiguas rencillas en el oficialismo sanjuanino entre Uñac y el veterano caudillo peronista José Luis Gioja, que cuestionaba el intento del actual gobernador de ir por otro turno. Si bien Gioja cuestionó la decisión del supremo tribunal por extemporáneo y contrario al federalismo, destacó que Uñac «sabía que no podía ser candidato, se lo dijimos en todos los idiomas». Es que la oposición de JxC tiene diferencias internas tanto como las tiene el FdT y en algunos casos impacta en la ecuación final de modo determinante.
Este recurso de escritorio se puede inscribir en el balance general que puede hacerse a esta altura del campeonato electoral de 2023. La UCR sigue siendo un sello de peso en todas las provincias y si el 7 de mayo Gerardo Morales se había consolidado en Jujuy como un líder partidario con aspiraciones nacionales, Berhongaray se mostró ahora como un contendiente a tener en cuenta en La Pampa, ambos más cerca de Rodríguez Larreta que del macrismo puro.
Mientras tanto, Carlos Rovira mantuvo el poder detrás del poder en Misiones y el peronismo riojano se fortaleció al punto de ganar la intendencia capitalina, sin ocultar su notoria cercanía con el kirchnerismo. Los alcaldes de Santa Rosa –La Pampa– Ushuaia, Río Grande y Tolhuin –Tierra del Fuego– vinculados a La Cámpora también ganaron y le dieron aire a ese espacio peronista.
El 16 de abril se había abierto la ronda en Neuquén y Río Negro. En estas ocho elecciones y media los oficialismos –salvo en la provincia de Vaca Muerta, donde se impuso un «nacido y criado» en el MPN de los Sapag, Rolando Figueroa– ganaron con relativa comodidad y además se confirmó la conveniencia de desdoblar elecciones para no tener que enfrentar campañas donde el peso de la disputa nacional embarre la cancha de las gestiones locales. El «mileísmo», por lo demás, solo tuvo con qué en La Rioja mediante un miembro de la familia Menem y algo menos en Tierra del Fuego. La izquierda, en tanto, alcanzó impacto en Jujuy con el diputado Alejandro Vilca, que sumó casi un 14% de voluntades.
De este modo se podría decir que si desde los altoparlantes porteños y las encuestas de todas layas se preanunciaba un «que se vayan todos» por ultraderecha, lo que dejan estos resultados es que se quedan casi todos y el recurso final parece ser apelar a que el sistema judicial intervenga para evitar nuevos escenarios que contradigan esa alternativa.
Revista Acción, 15 de Mayo de 2023
por Alberto López Girondo | May 8, 2023 | Sin categoría
No hubo batacazo de la ultraderecha ni se movió demasiado el amperímetro con respecto a lo que presumían analistas y encuestólogos. La elecciones provinciales del 7 de mayo, en todo caso, demostraron el acierto de los gobernadores que decidieron adelantar el llamado a la urnas para no quedar inmersos en la vorágine que serán las presidenciales de este año. Y podría decirse que en Jujuy, La Rioja y Misiones, las dos coaliciones de base nacional tuvieron para el festejo, aunque con algunos bemoles.
La que los medios de comunicación porteños miraban con mayor interés era la de Jujuy, donde Gerardo Morales se jugaba una carta fuerte con la mirada puesta en su futuro dentro del espacio de Juntos por el Cambio (JxC) como líder de la UCR. Y su apuesta rindió frutos: su exministro de Hacienda, Carlos Sadir, logró el 49,1% de los sufragios, casi seis puntos más que el propio Morales en 2019. Detrás quedó Rubén Rivarola, con el sello del Frente Justicialista y un 21,3% de apoyos.
El peronismo provincial no logra hacer pie desde 2015 y entre las disputas internas y el avance del «moralismo» fue dejando jirones en el camino. Si hace cuatro años los sectores en que se había dispersado el justicialismo jujeño hubieran derrotado a Morales (representaban casi el 47% de votos contra 43,7% del radical, que iba por la reelección) esta vez sumados no llegan al 32%. La que emergió como una fuerza importante fue el Frente de Izquierda, de la mano de Alejandro Vilca, con 13,72% de votos, el mejor cómputo para ese sector a nivel gobernadores en su historia.
Desde antes de saberse el resultado, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el candidato radical a sucederlo, Martín Lousteau, viajaron para mostrarse triunfantes ante sus contendientes en la interna de JxC. Morales se juega a compartir fórmula presidencial con Rodríguez Larreta y el resultado de este domingo lo posiciona de la mejor forma. Tiene condimentos como para disputar un lugar en ese espacio: logra un tercer tiempo en una provincia que siempre votó al peronismo, y tiene el perfil de mano dura que dentro del PRO representa Patricia Bullrich.
Lo demostró al detener a la dirigente social Milagro Sala a poco de su llegada a la casa de Gobierno, en enero de 2016, luego de haber modificado entre gallos y medianoche la composición de la Corte Suprema de Justicia provincial. Para agregarle más espesor a ese gesto, este domingo Morales encabezó la lista de convencionales constituyentes que debatirán un proyecto de reforma de la Carta Magna jujeña que busca penalizar las protestas sociales y prohibir el indulto a condenados por delitos de corrupción.
Impacto local
El otro comicio al que apuntaban los focos porteños era el de La Rioja, pero no porque hubiera dudas sobre la reelección de Ricardo Quintela, que se puso la camiseta del Frente de Todos (FdT) y apoya sin fisuras una candidatura de Cristina Fernández a las presidenciales o, en su defecto, del ministro del Interior, Eduardo de Pedro. Toda una osadía cuando en otros distritos perciben al sello FdT como un emblema «piantavotos», habida cuenta de la demonización de la vicepresidenta, que ella misma destacó en diciembre pasado, cuando se conoció el fallo sobre la causa Vialidad, y afirmó que no se postulará a ningún cargo para no «someter a la fuerza política que me dio el honor de ser dos veces presidenta y una vicepresidenta a que la maltraten en período electoral y le digan que tiene una candidata condenada».
En La Rioja el ultraderechista Javier Milei estaba convencido de que con la postulación de Martín Menem –hijo del exsenador Eduardo Menem y por tanto sobrino del expresidente Carlos Menem– le daría para entrar en segundo lugar. Finalmente, Quintela sacó el 50,6% de los votos, Felipe Álvarez, por JxC, llegó a 31,8% y Menem quedó tercero, con 15,6%. El apellido, quedó comprobado, pesa pero no tanto, y además el gobernador recibió bastantes mas votos que hace cuatro años, cuando había ganado con 44,9%. Ahora incluso, el oficialismo riojano se dio el lujo, con Armando Molina, de recuperar la intendencia capitalina, hoy en manos de la radical Inés Brizuela.
En Misiones también se dio el resultado que se preveía. Un nuevo espaldarazo para el verdadero líder provincial, el exgobernador Carlos Rovira, fundador en 2003 del Partido de la Concordia Social, una amalgama de peronistas y radicales que esa vez apoyaron su reelección y desde 2007 dirige los destinos de los misioneros con hombres de su espacio. A la manera de un titiritero, Rovira aparece como el gran elector y la ciudadanía no le da la espalda. Esta vez Hugo Passalacqua volverá al Gobierno –estuvo a cargo entre 2015 y 2019– con casi 66% de los votos. El radical Martín Arjol quedó relegado al segundo lugar, con el 25,4% de los sufragios.
En resumen: ganaron los oficialismos, no hubo un voto contra el sistema y el cuco de Milei se agotó detrás de un candidato riojano que representa como pocos la «casta» que el diputado porteño se ufana de querer combatir. Fue la única apuesta fuerte que hizo Milei, que en las otras dos provincias no avaló a ninguno y hasta hubo un pase de comedia en Misiones, donde Ninfa Alvarenga, ante la falta de apoyo, se quiso bajar de la candidatura. Como el tribunal electoral le rechazó el pedido por extemporáneo, ella misma llamó a no votarla. Aún así, 3.308 desobedientes pusieron su boleta en la urna, y quedó tres escalones arriba de los dos últimos, Jorge Pelisnki y Débora Mangone.
Revista Acción, 8 de Mayo de 2023
por Alberto López Girondo | Abr 17, 2023 | Sin categoría
Por un momento, Neuquén pareció el centro del universo político argentino. Si bien junto con Río Negro abrieron el calendario electoral de 2023, en la provincia del yacimiento de Vaca Muerta se podía dar un cambio de paradigma que podría derramar en el resto del territorio. Finalmente, el ex vicegobernador –y actual diputado nacional– Rolando Figueroa dio el batacazo y, por escaso margen, terminó con 60 años de supremacía del Movimiento Popular Neuquino (MPN). Pronto, muy pronto, los representantes del PRO a nivel nacional se subieron a la ola para declarar como propio el triunfo, una interpretación que tiene sus bemoles.
En Río Negro, sin embargo, el senador nacional y exgobernador Alberto Weretilneck se impuso por amplio margen sobre Aníbal Tortoriello, que sí salió a la cancha con la camiseta oficial del PRO, algo que no tuvo la misma repercusión ni en el partido macrista ni en los medios afines.
El mayor impacto de este domingo sin dudas fue el de Neuquén, una provincia rica en recursos energéticos y donde se asienta la gran esperanza para la llegada de dólares que necesita la economía nacional. Desde 1962 el poder político está en manos del partido fundado bajo el halo del peronismo, por entonces proscripto, y comandado desde el primer día por miembros de la familia Sapag. Que haya gobernado ininterrumpidamente durante seis décadas implica que lo hizo incluso durante las dictaduras que se sucedieron en el tiempo y tras el regreso de la democracia.
Por un dedo
Figueroa, de hecho, fue parte del riñón del MPN y acompañó a Omar Gutiérrez como vicegobernador entre 2015 y 2019. La cúpula partidaria –quizás debiera decirse el caudillo partidario, Jorge Sapag– le bajó el dedo pulgar para candidatearse en nombre de la agrupación a pesar de haber ganado las PASO en 2021 y designó con el índice a Marcos Koopermann.
Grueso error político: el contador público, de 54 años, vio que tenía posibilidades y tejió alianzas de lo más variadas aprovechando que las coaliciones nacionales tienen fuertes enfrentamientos internos locales y mediante un puñado de colectoras alcanzó casi el 36% de los votos, contra poco más del 33% del actual vicegobernador.
Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich se apuraron a festejar el resultado obviando que Mario Pablo Cervi, de Juntos por el Cambio Neuquén, apenas obtuvo el 4,19% de los sufragios y que en el conteo final para Figueroa, la boleta del PRO –Lista 64– solo llegó a 4,43%. El partido creado por el ahora gobernador electo, Comunidad, consiguió 8,25% de votos. El resto de los apoyos fue de fuerzas contrarias al MPN, entre las que estuvo el Partido Socialista, el Frente Grande y sectores del peronismo desperdigados del Frente de Todos. La fórmula que iba con la marca de La Cámpora, Ramón Rioseco-Ayelén Gutiérrez, superó el 12% y quedó en tercer lugar.
«Como nos mostraron los muchachos de la selección en Qatar, estoy más convencido que nunca de que estamos ante un cambio de era», tuiteó Macri. «Celebro el cambio de rumbo que eligieron los neuquinos. No tengo dudas de que es el camino a la transformación del país», se sumó HRL, quien no dejó pasar el dato de que el comicio neuquino había sido con boleta única electrónica, «como lo vamos a hacer en la Ciudad de Buenos Aires».
La que salió a marcar la cancha fue Elisa Carrió, que sí se jugó por Cervi –como lo hizo la UCR– y consideró que el triunfo de Figueroa habilita muchos negocios laterales con empresarios de otros lugares, algunos vinculados con dirigentes del PRO». Luego acusó a Macri de querer romper con JxC para «estar con Javier Milei».
Weretilneck vuelve a gobernar Río Negro luego de un impasse de cuatro años –no pudo reelegir en 2019 porque la Constitución no se lo permitía– con el apoyo del sector peronista que se referencia en el también senador nacional Martín Doñate. Así, entre casi 31% y 11% del espacio de su colega en la Cámara Alta, llegó al 41,79% de voluntades contra el 25,13% de Tortoriello, que con el sello Cambia Río Negro sí tenía el aval del PRO y la UCR nacional.
El FdT, a su vez, no fue frente ni fue de todos, y Silvia Horne recibió el10,43% de los votos, Gustavo Casas el 4,75% y Aníbal Zamaro llegó al 3,31%. Por eso a esta altura no dejan de pasarse facturas. El que festejó aquí fue el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, con un fuerte guiño a la interna. «Río Negro volvió a respaldar a un proyecto que crece a partir de acuerdos», tuiteó.
El sector «libertario», en tanto, cosechó un 8% de sufragios en Neuquén, con el conductor televisivo Carlos Eguía, quien se quejó de que el ganador se impuso gracias a las colectoras, lo cual no deja de ser cierto. En Río Negro, a su vez, el candidato de Milei, Ariel Rivero, pasó por poco un 9%. A nivel perspectiva nacional no parece mucho, pero es el mismo piso que los partidos ultraderechistas europeos alcanzaron en sus primeras incursiones electorales.
El Frente de Izquierda y de Trabajadores Unidad quedó muy distanciado de la discusión. En Río Negro, Gabriel Musa terminó en séptimo lugar, con un poquito más del 3%, una cifra similar a la que en Neuquén logró Patricia Jure.
Revista Acción, 17 de Abril de 2023
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