por Alberto López Girondo | Jun 26, 2015 | Sin categoría
La detención de los presidentes de las constructoras Odebrecht y Andrade Gutiérrez alarma a Dilma Rousseff. El embate continuo de la justicia brasileña y los medios de comunicación por el caso Petrobras no sólo pone en jaque su propia gestión, sino que apunta en forma cada vez más estrecha sobre quien debería ser su sucesor natural, Lula da Silva.
Emulando un caso que conmovió la Italia de los 90 -Mani Pulite, Manos Limpias- el juez brasileño Sergio Moro lleva adelante la Operación Lava Jato (lavado de autos), porque el proceso se inició sobre una cadena de lavaderos donde además de vehículos presuntamente se «higienizaba» dinero desviado de la petrolera de bandera. En noviembre pasado el magistrado ya había ordenado el arresto de una treintena de ejecutivos de algunas de las mayores empresas brasileñas y de dirigentes del PT y aliados.
El politólogo y sociólogo brasileño Emir Sader señaló en una columna publicada por Tiempo que «las alianzas que Lula había formulado con sectores del empresariado se han deshecho; necesitan una recomposición para que venga un nuevo ciclo expansivo de la economía». Para la continuidad del PT, agregaría uno, es vital que se profundice esta interacción entre un sector de la burguesía brasileña y un gobierno que, a la sazón, es continuador del desarrollismo de los 50 y 60.
Esa alianza sostuvo el entramado que desde 2003 potenció una nueva era para ese país, el resto de América Latina y el planeta. No es ocioso recordar que en estos años creció ese selecto club de las potencias emergentes conocido como BRICS, que con Brasil integran Rusia, India, China y Sudáfrica.
No es casual, entonces, que estas grandes empresas que se expandieron al mundo durante este período aparezcan en el medio del ataque mediático y judicial. Ni que Marcelo Odebrecht aparezca entre rejas denunciado por corrupción, o se lo escarnezca mediáticamente por sus frecuentes visitas al palacio de Planalto -la sede de gobierno en Brasilia- y los viajes al exterior con Lula primero y Dilma después. Como que estuvo en la última visita de la presidenta a Cuba para la inauguración del Puerto Mariel, una mega obra cerca de La Habana hecha por la empresa con créditos del Banco Nacional de Desarrollo de Brasil.
Si esto sólo constituyera delito ¿cuántos mandatarios del mundo no deberían estar entre rejas? Raúl Alfonsín, sin ir más lejos, se reunía regularmente con los «capitanes de la industria». En un país capitalista, la planificación del desarrollo se hace codo a codo con algún sector del empresariado. Si se cuestiona esta cercanía, todas las grandes empresas deberían ser juzgadas como corruptas, comenzando con las estadounidenses.
Las firmas involucradas en esta investigación, aparte de las dos mencionadas, son Mendes Júnior, UTC, Galvão Engenharia, Queiroz Galvão, GDK, Promon y las más conocidas de este lado de la frontera Camargo Correa –propietaria en Argentina de Loma Negra y Alpargatas- Skanska y Techint. Lo más granado de la construcción y la ingeniería, asociadas a los planes de desarrollo estatal.
Los principales acusados por violaciones de los Derechos Humanos en los 70 fueron los militares, que empuñaron las armas y manejaron los instrumentos de tortura. Pero también hay empresarios implicados. Son los que ganaron con los planes diseñados por los Chicago Boys para la región. Sin embargo, hubo empresarios que fueron torturados y despojados y que incluso perdieron la vida. Porque no se adecuaban a las nuevas reglas, porque eran burguesía, pero burguesía nacional, algo que esta etapa superior del capitalismo rechaza. ¿Será este el caso de las empresas involucradas en el escándalo de Petrobras? ¿O es una advertencia para quienes intentan desafiar al establishment global?
Porque uno de los rasgos más sobresalientes de esta causa es que solo uno de los reos podría decirse que pertenece al mundo financiero. Alberto Youssef, el cambista acusado de lavar dinero que delató a sus socios para reducir su propia condena. ¿Estas detenciones buscan que alguno pida un trato similar para ir sobre la presidenta y Lula, de modo de enterrar al PT por varias generaciones?
Otra cuestión es la injerencia de organismos de Estados Unidos en el caso. Hasta hace poco Petrobras era la joya de la corona brasileña y la más grande de América Latina. El descubrimiento de colosales reservas bajo la capa de sal en la plataforma submarina la colocó entre las mayores del mundo. El gobierno de Lula logró aprobar una ley que le da exclusividad en la explotación de las cuencas y el 30% de los ingresos si se asocia con multinacionales. Las regalías se comprometieron para planes de salud y educación a repartir entre los diferentes estados.
Es decir que Petrobras es la fuente de financiación para los planes de reforma social del PT. Por lo tanto, pegarle a Petrobras es cortarle las piernas y su razón de ser al Partido Trabalhista brasileño, que aceptó las reglas de juego del sistema democrático pergeñado por los militares para dejar el poder en 1985. Un sistema de permanencia política inspirado en el pinochetismo y con el corset de las leyes económicas dictadas por los acólitos de Milton Friedman en la misma época.
Para llegar al gobierno, Lula tuvo que negociar con el PMDB, un partido amigo del régimen, y con el poder financiero, al que dejó el control del Banco Central y de la cartera de Economía. Que es lo que repitió Dilma, acosada por los escándalos mediáticos. Justo ella, que desde que llegó al Planalto tiró de su gabinete a cuanto funcionario apareciera denunciado, como para dar una señal de inflexibilidad con la corrupción. Pero con eso evidentemente no alcanzó.
El espionaje que reveló Edward Snowden sobre la presidenta y a Petrobras es apenas un detalle en una operación mayor de intromisión en el gigante sudamericano. El destape de negocios oscuros en el futbol que hizo el FBI es otra forma de meterse en un ámbito donde suele reinar Brasil, el pentacampeão. Pero esa es otra cuestión.
El juez Sergio Moro es un joven de 43 años nacido en el estado de Paraná que ejerce como juez federal desde 1996, cuando tenía 24 años, todo un récord. En 1998 hizo cursos de instrucción en la Harvard Law School y en programas sobre lavado de dinero que dicta el Departamento de Estado. La asociación de abogados brasileños lo quiere en la Corte Suprema en remplazo del renunciante Joaquim Barbosa. En Estados Unidos también.
Hay letrados que varias veces han cuestionado en otras causas el poco apego de Moro al Código de Ética de la Magistratura en cuanto al respeto de los derechos de los acusados y de la imparcialidad esperada a un juez. Pero seguramente sería difícil rebatir la existencia de corrupción en Petrobras.
Pero no es buen dato que su esposa sea una abogada ligada al opositor PSDB y a las petroleras foráneas, según revela Emanuel Cancella, coordinador del Sindicato de Petroleros del Estado do Rio de Janeiro (Sindipetro-RJ) y de la Federación Nacional de Petroleros (FNP).
Moro acaba de pedir ayuda a Estados Unidos para proseguir la investigación. Paralelamente, el ex candidato del PSDB José Serra envió un proyecto de ley para cambiar la exclusividad de Petrobras en la explotación de las cuencas marinas. Por otro lado, la empresa cotiza en Nueva York desde 1994, con el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, tiene accionistas privados y por tanto le caben las generales de esas leyes que no domina el gobierno brasileño.
Acotaciones al margen: Estados Unidos no reconoce las 200 millas de mar territorial. Y cuando se anunció el hallazgo en el Pre-sal, reactivó la Cuarta Flota de Mar, disuelta en 1950 al firmarse el Tratado de Río de Janeiro de defensa continental.
¿De estas cuestiones hablará Dilma con Barack Obama este lunes? ¿El ataque de Moro es una estocada contra Dilma y para bloquear a Lula ante la falta de liderazgo opositor? Conviene recordar que del Mani Pulite surgió la Italia de Silvio Berlusconi.
Tiempo Argentino
Junio 26 de 2015
Ilustró Sócrates
por Alberto López Girondo | Jun 12, 2015 | Sin categoría
El 8 de abril de 2003, el periodista español José Couso Permuy, de 38 años, que trabajaba como free lance para la cadena Telecinco, estaba junto a un grupo de colegas en lo que las fuerzas ocupantes habían calificado como «lugar seguro», en medio de la invasión estadounidense a Irak. Con él se habían alojado en el hotel Palestine, de Bagdad, colegas de todo el mundo, entre ellos de la agencia Reuters y de la cadena Al Jazzeera. De pronto, un tanque conducido por el capitán Philip Wolford y el sargento Thomas Gibson, a órdenes del teniente coronel Philip de Camp, disparó un proyectil letal sobre el piso 15 de edificio. Murieron, en el acto, el ucraniano Taras Protsyuk, de 35 años, de Reuters, y el jordano Tarek Ayoub, de 35 años, de la cadena árabe de TV. Couso, casado, dos hijos, estaba grabando la entrada a la ciudad del ejército estadounidense y resultó con heridas gravísimas. Murió cuando lo operaban en el hospital San Rafael de la capital iraquí.
Ayer, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz señaló que hay «suficientes indicios racionales» de que fuera un crimen de guerra, porque los periodistas habían obedecido la recomendación de los altos oficiales a cargo del operativo de ocupación y no había indicios de ataque desde ese lugar, o sea que los soldados no actuaron defensivamente. Pero informó, al mismo tiempo, que el caso quedará impune. Es que el año pasado, luego de protestas diplomáticas del gobierno chino por el deseo de un magistrado hispano de juzgar al entonces presidente chino por presuntos delitos de lesa humanidad en Tibet, el gobierno de Mariano Rajoy impulsó una limitación al alcance de la jurisdicción universal para delitos fuera del territorio español. Esa figura había permitido que el ex juez Baltasar Garzón procesara a dictadores argentinos y al chileno Augusto Pinochet por sus crímenes contra la sociedad.
Al mismo tiempo, el presidente Barack Obama anunció en envío de otros 450 «asesores» para entrenar a tropas iraquíes en su lucha contra el grupo Estado Islámico, que ya controla gran parte del territorio de Irak. Este contingente se sumará a 3100 «expertos» estadounidenses que el mismo mandatario que se había comprometido a retirar todos los uniformados de ese territorio retornó, ante la amenaza creciente de las milicias yihadistas. Claro que Obama sigue diciendo que no habrán de combatir en el terreno, que sólo se dedicarán a enseñarles a los nativos cómo recuperar el espacio perdido, y sobre todo la estratégica ciudad de Ramadi, tomada por los irregulares en mayo pasado.
Esta semana se cumplió un año desde que los islamistas radicales tomaron otra ciudad clave, Mosul. Al mismo tiempo se supo que el ex canciller iraquí, Tarik Aziz, moría en una cárcel de la ciudad de Nasiriyah. El hombre, de 79 años, era un emblema del viejo partido panárabe Baas y había sido condenado a muerte por su participación en el gobierno de Saddam Hussein. Como se sabe, el ataque final contra el ex mandatario iraquí se inició con el argumento de que tenía armas de destrucción masiva y era un peligro para la humanidad.
Saddam Hussein, como recuerda el politólogo salvadoreño David Hernández, había logrado controlar desde una minoría sunnita a la mayoría chiíta de la población y a los kurdos que habitan en el norte del territorio. Nadie logra eso sin una dosis de violencia y el régimen de Saddam no dudó en aplicarla. También era una figura clave en el equilibrio regional y fue funcional a la Casa Blanca en los 80, cuando entabló una guerra contra el recién iniciado estado teocrático de Irán.
Por otro lado, había creado un régimen laico y no tuvo dramas en confiar las relaciones exteriores a Aziz, que no era sunnita ni chiita, las dos vertientes enfrentadas del islam. Era cristiano caldeo y había adherido de joven al baasismo desde una posición nacionalista árabe. Cuando Saddam fue derrocado, el hombre se entregó a las tropas de ocupación y un tribunal dominado por chiitas lo condenó a la horca. Estuvo 12 años preso porque la sentencia era a todas luces una venganza que resultaba inadmisible para los líderes europeos y hasta a Estados Unidos.
Desde la caída de Saddam el estado iraquí se esfumó. La idea de armar gobierno respetando los cupos que se mantienen en la población fue un polvorín. Y el líder de la mayoría chiíta, Nouri al Maliki, se cobró las cuentas por las persecuciones en la era sadamista. Lo que no hizo sino acentuar una guerra civil larvada que se manifestó en continuos atentados y ataques a centros religiosos.
El clima que se vive en Irak, donde el Pentágono esbozó propuestas «revolucionarias» de control social y los tecnócratas de impronta neoliberal pusieron en práctica lo que la canadiense Naomí Klein denomina doctrina del shock económico, se oscurece a cada momento. Porque allí se desplegaron en el terreno no solo los más modernos artilugios bélicos sino que surgieron como hongos los «contratistas privados».
Mercenarios enrolados en empresas proveedoras de servicios bélicos, la más famosa de las cuales es Blackwater, fundada por un ex militar con una alta dosis de vehemencia psicótica, Erik Prince, recibieron buena paga por sus acciones en estos años. Esa firma fue acusada por el asesinato brutal de 17 civiles iraquíes en 2007, un escándalo que enfureció a los locales.
Esta privatización de la violencia fue paralela a la privatización de todo lo estatal, siguiendo los pasos de los regímenes neoliberales latinoamericanos. Todo esto fomentó el pase de muchos pobladores de la minoría sunnita a los grupos más radicalizados, que ahora confluyen en el califato de Estado Islámico, con el resultado que está a la vista.
La explicación más patética de lo que ocurre la dio hace un par de semanas el secretario de Defensa, Ashton Carter, quien reveló que la caída de Ramadi se había producido porque «las fuerzas iraquíes simplemente no mostraron la voluntad de luchar». Fue más lejos, dijo que soldados preparados y entrenados por asesores privados y otros no tanto durante más de una década superaban en el campo de batalla a las milicias yihadistas. Pero «pese a ello decidieron no pelear y se retiraron del sitio, lo que me dice, igual que a la mayoría de nosotros, que tenemos un problema con la voluntad de los iraquíes de combatir al EI y de defenderse». Lo peor es que incluso abandonaron material bélico que quedó en manos del enemigo, indicó.
La pregunta es: luego de 12 años de ocupación y destrucción de todo lo existente, del sometimiento a los peores vejámenes a la población iraquí –como revelaron publicaciones del soldado «Bradley» Chelsea Manning- y de los negociados que sirvieron para engordar bolsillos con la millonarios casos de corrupción -como reconoció el Capitolio cuando llamó a rendir cuentas a Paul Bremer, director de la Reconstrucción y Asistencia Humanitaria, por la misteriosa desaparición de nueve mil millones de dólares- ¿Qué esperaban que ocurriera? ¿Este análisis implica aceptar que la salida para Irak es dejar todo en manos del EI? Claramente no, pero ya murieron 1.455.590 iraquíes y 8288 invasores, según cifras oficiales, invisibilizados mayormente porque pocos periodistas occidentales van a cubrir la información, luego del atentado contra Couso y sus compañeros y los asesinatos del EI. Y no se percibe una solución razonable. ¿O no se quiere este tipo de soluciones? Porque la guerra la destrucción es un tremendo negocio para rubros inmobiliarios y de la construcción, y la guerra lo es para la industria más exquisita del mundo en ingenios mortales.
Por lo pronto, Prince, el dueño de Blackwater, declaró hace unos meses que su equipo hubiera podido destruir a los yhadistas si Obama «no les hubiera cortado las piernas», cuando les cortó los contratos ni bien llegó al gobierno. «
Tiempo Argentino
Junio 12 de 2015
Ilustra Sócrates
por Alberto López Girondo | Jun 5, 2015 | Sin categoría
En el mayor de los secretos, líderes mundiales están discutiendo tratados internacionales que pueden cambiar no sólo las relaciones comerciales entre los países sino entre los ciudadanos y las multinacionales, con un perjuicio para las personas de a pie como no se ha visto desde la caída del Muro de Berlín. Es tanto el misterio con que se viene manejando el tema que los pormenores, si bien habían trascendido, sólo se pudieron conocer con algo más de detalle a partir de una nueva filtración del sitio WikiLeaks donde se describen aspectos inéditos del llamado Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA por sus siglas en inglés).
Pero no es el único tratado que desvela a los que en los cinco continentes intentan defender los derechos de las mayorías. Ayer, el presidente Barack Obama logró que el Congreso de Estados Unidos le apruebe el llamado fast track, o sea el permiso para negociar acuerdos comerciales por la vía rápida. Lo destacado del caso es que esta medida, anhelada por el presidente demócrata, fue rechazada por sus correligionarios y en cambio alcanzó una alta adhesión entre los republicanos. Baste decir que lo votaron 48 republicanos y 14 demócratas. El fast track se refiere a otro controvertido acuerdo que intenta el mandatario estadounidense, el Acuerdo Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés). Un convenio que involucra a Estados Unidos, Canadá, México, Japón y otras naciones de la cuenca del Pacífico y que es resistido por militantes sindicales, sociales y políticos que juntaron voluntades, por lo que se ve infructuosamente, para presionar a los legisladores en contra de la sanción. Sólo tuvieron éxito con el ala más progresista de los demócratas, pero no alcanzó.
Otro acuerdo muy cuestionado es el TTIP, el Tratado Trans Atlántico de Comercio e Inversión, que levantó un fuerte rechazo entre los ciudadanos de países de la Unión Europea, que perciben la pérdida de derechos sociales que a duras penas vienen intentando mantener ante el embate de la troika, la que con la excusa de la crisis financiera fue limando el Estado de bienestar en todos y cada uno de los miembros de la Unión. Estos tres tratados, como en una suerte de trabalenguas, son denominados por los críticos como «la trinidad de los tratados T». La característica común es que están hechos a la medida de las multinacionales, principalmente para maximizar sus beneficios en detrimento de la protección social de los trabajadores. Pero amenazan también a las libertades civiles, lo que pinta un futuro poco auspicioso para la democracia real.
El diario mexicano La Jornada, uno de los medios que publican en exclusiva los cables de WikiLeaks, avisó que el TISA, el superdiscreto pacto comercial que negocian desde hace dos años unos 50 países del mundo –entre los que está México y sus socios del NAFTA y de la Alianza del Pacífico más Uruguay y Paraguay, pero no Argentina, Ecuador, Bolivia ni Brasil– «pretende regular de manera supranacional servicios de salud, agua, financieros, telecomunicaciones, transparencia y transporte». Por si fuera poco, el borrador del convenio deja de lado todas las regulaciones previas de las naciones que lo firmen, ya sea en cuestiones culturales, sociales y de desarrollo como ambientales. De hecho, futuros tribunales comerciales privados tendrán facultades para decidir «la forma en que los países regulan actividades que son fundamentales para el bienestar social», según un análisis que publicó WikiLeaks entre los 17 papers ventilados ahora.
El TISA se debate en las sombras entre los gobiernos de las naciones más poderosas de la Tierra, lo que incluye a Europa en pleno, América del Norte, la Commonwealth y Japón. No forman parte ni Rusia ni China ni la India, las otras patas del BRICS, y quedó al margen toda África.
El otro instrumento comercial en pugna, por el que Obama y los republicanos festejan, recibió dentro de Estados Unidos críticas airadas de los grupos progresistas que sustentaron la candidatura del presidente como una opción ante el más crudo neoliberalismo y ahora descubren que le sigue los pasos al impulsor del acuerdo con Canadá y México, Ronald Reagan.
El reverendo William Barber, de la NAACP (Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color) pone el dedo en la llaga cuando recuerda que los argumentos de Obama para que se aprobara en fast track por el tratado Trans Pacífico son los mismos que en su momento se utilizaron para convencer a la opinión pública de las ventajas del NAFTA, a fines de los ’80. Por eso señala dos cuestiones a tener en cuenta: «Si el acuerdo es tan bueno como dicen, que nos muestren los detalles.»
Por otro lado, «en Carolina del Norte sabemos que (con el meneado NAFTA) hemos perdido decenas de miles de puestos de trabajo». Por eso insiste: «¿Cuál es la letra chica del tratado? Hemos aprendido que cuando estos acuerdos comerciales se consiguen rápido, los trabajadores se quedan con el extremo corto de la vara.» Una forma de decir que se llevan la peor parte. Si eso dicen en Estados Unidos ni qué recordar lo que ocurrió en México desde la firma del NAFTA con la economía popular.
La tercera T de este trabalenguas, que también es negociado en el mayor de los secretos, levanta chispas en el «viejo continente». También ayer, los socialistas europeos se decidieron a rectificar su aprobación al blindaje a las multinacionales que propone el TTIP, que había quedado firme el jueves anterior en el Europarlamento. En esa ocasión, la derecha y los socialistas le habían dado carta blanca a que las controversias entre inversores y estados en el marco del TTIP se sometan a arbitraje privado. Las protestas en Bruselas esta vez dieron algún resultado.
Entre los puntos más delicados que resaltan los opositores al tratado, que ya realizaron varias marchas para visibilizar un tema que se mantiene entre bambalinas en los grandes medios y en la boca de los funcionarios públicos, figura la posibilidad de que las multinacionales revoquen las leyes estatales que se opongan a sus designios estrictamente economicistas. Si algo faltaba para sellar la desaparición de los Estados-nación, este convenio es el tiro de gracia, se percibe.
Por eso los grupos antitratado se movilizan cada vez que alguien filtra que se van a reunir las comisiones que tratan la cuestión, ya sea en el continente o en Nueva York.
Ahora en España un grupo denominado Amigos de la Tierra hizo un enorme Caballo de Troya inflable de seis metros de altura para prevenir por los peligros de firmar el TTIP recorriendo el país ibérico. Así como en la antigua Grecia los troyanos creyeron que el colosal equino de madera era un trofeo sin saber que adentro se escondía la semilla de su destrucción en forma de soldados griegos, ellos observan que dentro del TTIP –al que llaman irónicamente Tratado de Troya– hay un riesgo letal. «El tratado busca frenar las alternativas que están surgiendo a la hegemonía económica norteamericana y europea y de sus respectivas empresas en el comercio mundial», puntualizó la eurodiputada de Podemos Lola Sánchez. Como para no creerle.
Tiempo Argentino
Junio 5 de 2015
Ilustró, como siempre, Sócrates
por Alberto López Girondo | May 25, 2015 | Sin categoría
Jorge Antonio Arias Díaz recuerda la última vez que estuvo en Buenos Aires en 1992, para un encuentro estudiantil en Mar del Plata. “Como suele suceder, han sido muchos los cambios en 23 años”, reflexiona ante Tiempo, para agregar que según su óptica, en Argentina y en la región han sido para bien. “Hay personas que quizás aspiraban a más transformaciones que las que se han producido, pero yo creo que no se valora en toda su dimensión las que se dieron”, sostiene el vicejefe de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Cuba (PCC). Algo de eso habló ante los miembros de partidos locales y de grupos de izquierda con los que debatió la coyuntura y a los que recomendó tomar en cuenta especialmente “quién es el enemigo principal” para preservar el proceso que se viene desarrollando en América Latina.
–¿Cuáles son los cambios que encuentra?
–Algunos no se atreven a utilizar el término “cambio progresista” o “revolucionario”. Sin embargo yo creo que hay mucho de progreso y mucho de revolucionario en la América Latina de hoy. Quizás a la hora definir en el contexto histórico lo que significa llegar a un estadio de revolución eso merezca algún debate, pero personalmente pienso que ha habido pasos progresistas, pasos revolucionarios. Fidel hace muchos años dijo que la revolución en América Latina iba a ser una revolución antiimperialista, no socialista. Y creo que eso es lo que está ocurriendo y así lo confirmó la VII Cumbre de las Américas, en el que se pudo ver que hay un movimiento antiimperialista.
–¿Cómo sería es movimiento?
–El antiimperialismo no consiste en estar todo el tiempo diciendo soy antiimperialista. Creo que hoy el nacionalismo y la defensa de la integridad nacional es sinónimo de antiimperialismo. El imperialismo ha querido conquistar a América Latina usando métodos diversos, desde intervenciones militares hasta el más reciente en Paraguay, de un golpe institucional. Para nosotros ser de izquierda significa ante todo ser antiimperialista, defender la integridad nacional de cada país.
–¿Cómo cree que va a cambiar el proceso latinoamericano a partir del acercamiento de Cuba y Estados Unidos? ¿O debiera decir de Cuba con Barack Obama?
–Por supuesto que es algo que hace la administración de Obama pero constituye un acercamiento con Estados Unidos. Creo que el primer elemento es que el propio Obama reconoció en su alocución del 17 diciembre que la política de pretender aislar a Cuba terminó aislando a EE UU del resto de América. Una normalización de relaciones entonces tiene un impacto positivo, y de hecho ya lo está teniendo. Para nosotros la integración es un objetivo estratégico y es la única manera que tienen los pueblos de América Latina para sobrevivir y continuar desarrollándose. Lo estamos haciendo con el ALBA, que ya lleva diez años, y con la CELAC.
–¿Cómo marchan los cambios en la economía cubana?
–Vamos a la velocidad que debemos ir. Nuestro presidente Raúl Castro utiliza una expresión muy ilustrativa, «seguiremos avanzando sin prisa pero sin pausa». El proceso de transformaciones económicas no es otra cosa que la implementación de los Lineamientos para la Política Económica y Social del VI Congreso del PCC de abril de 2011, y se traduce en el concepto de actualización del modelo económico cubano. Esto nos obliga a ir dando pasos muy bien pensados, mesurados, adaptados a la realidad y a las posibilidades concretas del momento. Si usted revisa los 313 lineamientos verá que algunos no se han cumplido. El ejemplo más ilustrativo es el problema de la doble circulación monetaria y el triple cambio. Pero debemos entender que los pasos que damos no deben implicar un problema social, afectar a las inmensas mayorías, bajo el principio de que en Cuba nadie puede quedar desamparado. En el mes de abril del año que viene vamos a realizar el VII Congreso del PCC, será un momento para evaluar el estado de esos lineamientos y para seguir actualizándolos. Todo lo que está ocurriendo en Cuba tiene su base conceptual en la teoría revolucionaria y marxista. Es el concepto pronunciado por primera vez por el compañero Fidel el 1º de Mayo de 2000, cuando dijo que “revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que hay que cambiar”. Por tanto nosotros estamos viendo a Cuba hoy con sentido del momento histórico y seguiremos cambiando todo lo que debamos cambiar. Nuestro fin es construir un socialismo próspero y sostenible. Y en ese objetivo hemos implementado fórmulas no estatales de gestión, donde ya tenemos a más de 480 mil trabajadores, hemos liberalizado restricciones en determinados sectores de la economía. Eso no puede significar la idea de que estamos abandonando el socialismo, todo lo contrario, estamos actualizándolo.
–Precisamente, ¿qué implicancias ideológicas traen estos cambios?
–El principal impacto económico e ideológico negativo sería que no pudiéramos resolver los problemas y que no pudiéramos demostrar que el socialismo puede ser eficiente. En el año ’93, en pleno período especial y en el momento más duro de la crisis, Raúl dijo “son más importantes los frijoles que los cañones”. Es que el hombre, antes de hacer política, debiera tener un plato que comer, una ropa que vestir y un techo. Para nosotros la solución de los problemas económicos es resolver contradicciones como las que planteó Raúl al inicio de todo este proceso, cuando decía que el principio de distribución socialista “de cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo” no se cumple, cuando decía que “el salario no es un estímulo al trabajo”, lo que motivó un gran debate nacional en 2007 y 2008. El centro de la batalla ideológica es la batalla económica. Ganar esta batalla, elevar los niveles de eficiencia, hacer un estado más eficiente, que se brinden servicios a la gente, que con lo que la gente gana pueda desarrollar su proyecto de vida… esos motivos sólo se cumplen si somos capaces de echar a andar esos programas económicos. Ahora, en cuanto a lo estrictamente ideológico, uno puede decir que una persona que pasa a trabajar en algunas de las fórmulas no estatales puede tender en el mediano o largo plazo a pensar más en sí mismo que en la sociedad. Pero hay mecanismos económicos y de control social para evitar eso. Incluso hemos avanzado en procesos de sindicalización. Pero no deja de ser un desafío.
–¿Cómo miden la productividad y la eficiencia?
–Las reglas de la economía están escritas y registradas, el problema es que nosotros a veces las olvidamos. No nos fijamos mucho en qué gastamos y se fue estimulando la idea de que el Estado lo da todo. Ese cambio de mentalidad es un paso muy importante hacia esa eficiencia, que la gente entienda que hay que trabajar y producir para tener bienes, que el Estado no nos va a dar todo. La gente tiene que aportar para que el Estado sea eficiente. Como en todo proceso histórico usted dicta leyes y normas, y la mente de las personas a veces trabaja de otro modo, pero vamos caminando a que se tenga más comprensión de que es necesario llevar clara la economía. Hemos hecho una reducción importante del personal que trabajaba en empresas del Estado y a la vez hemos logrado garantizar el empleo. Cuando alguien me dice que pasar a la gente a modelos de gestión no estatal tiene consecuencias ideológicas yo digo que la mayor consecuencia ideológica hubiese sido que se quedaran sin trabajo. Hay que verlo en esa dimensión, ese es un elemento para ver la eficiencia.
–Se firmaron acuerdos ya con empresarios estadounidenses.
–Con Estados Unidos vamos a firmar todos los acuerdos que el bloqueo permita. Lamentablemente Obama por sí solo no lo puede modificar, lo tiene que hacer el Congreso. Pero él tiene facultades ejecutivas que le permiten ir vaciando de contenido a las leyes, como pasa con los viajes de estadounidenses a Cuba, por ejemplo. En ese camino es que nosotros vamos.
Tiempo Argentino
Mayo 25 de 2015
La foto es de Hernán Mombelli
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