La ventaja de estos tiempos para engendrar análisis políticos es que todo está a la vista. No hace falta siquiera esbozar hipótesis sombrías o elucubrar motivos subterráneos. Esta semana, que pintaba lapidaria para el Gobierno nacional, terminó con algo de euforia luego del nuevo «salvavidas» de la Casa Blanca que imploró el ministro de Economía argentino. En un mensaje de X y en una entrevista posterior con el canal Fox, el secretario del tesoro Scott Bessent puso en claro que ahora sí, el acuerdo que este martes anunciarán Javier Milei y Donald Trump y que él pergeñó con Luis Caputo será una suerte de Pacto Roca-Runciman 2.0, por aquel acuerdo que en 1933 ató a la Argentina al decadente imperio británico, único modo en que las élites que habían derrocado a Hipólito Yrigoyen pensaron para capear la crisis mundial de 1930.
En la semana, las instituciones argentinas habían forcejeado –también a la luz pública– en el fangal al que algunos las llevaron. Por ejemplo, el presidente «aceptó» la renuncia a la candidatura bonaerense del diputado José Luis Espert, acosado por sus vínculos con el narcotráfico, y la Corte Suprema de Justicia desempolvó del cajón en que dormía desde hace más de tres años la extradición de Federico «Fred» Machado, sponsor del legislador, requerido por un juzgado de Texas. De pronto, ahora Espert enfrenta acusaciones por lavado de dinero. Igualmente, al tiempo que se condenaba a los autores materiales del intento de magnicidio de Cristina Fernández de Kirchner, Milei culpaba de sus desgracias políticas a una venganza del kirchnerismo porque «tomé la decisión de que vaya presa».
El lastre Entre alabanzas sin sustento a la política económica anarcocapitalista, Bessent explicaba el jueves que con Caputo «Revisamos el amplio consenso político en Argentina para la segunda mitad del mandato del presidente Milei» y afirmaba haber quedado convencido del «enfoque en lograr una libertad económica fiscalmente sólida para el pueblo argentino mediante la reducción de impuestos, el aumento de la inversión, la creación de empleo en el sector privado y la colaboración con aliados». Prosigue luego: «A medida que Argentina se libere del lastre del Estado y deje de gastar para la inflación, grandes cosas son posibles».
The @USTreasury has concluded 4 days of intensive meetings with Minister @LuisCaputoAR and his team in DC. We discussed Argentina’s strong economic fundamentals, including structural changes already underway that will generate significant dollar-denominated exports and foreign…
— Treasury Secretary Scott Bessent (@SecScottBessent) October 9, 2025
El mensaje calmó el cierre de la semana cuando todo apuntaba a una nueva sangría de dólares para mantener la cotización. El Tesoro estadounidense «compró» pesos y le dio un nuevo soplo de vida a la debilitada gestión mileísta. Pero irritó aún más a sectores que le cuestionan a Trump su apoyo al aliado ultraderechista mientras perjudica a los chacareros estadounidenses y promete despidos porque no logra acuerdos bipartidistas para incrementar el techo de la deuda pública. Los recortes que propone en el sistema sanitario son rechazados por los demócratas, que cuestionan una motosierra para los estadounidenses, pero bolsillos laxos para el amigo sudamericano. Que, para colmo, dispensa fondos en un recital estrafalario cual un «rockstar», como puntillosamente anotaron medios y dirigentes de aquellos lares. O sea, Bessent habló para inversores y también para el frente interno.
En el reportaje posterior fue aún más claro. «La Argentina es un referente en América Latina. El presidente Milei ha hecho lo correcto. Está intentando romper con cien años de un ciclo negativo en Argentina. Además, es un gran aliado para Estados Unidos. Vendrá al Despacho Oval el próximo martes y tiene el compromiso de sacar a China de la Argentina. El riesgo es terminar enfrentados con más barcos cañoneros, como en Venezuela. No queremos un Estado fallido». En términos más claros, el swap de 20.000 millones de dólares es para quitar del medio al gigante asiático. ¿Una opción sería traer barcos cañoneros también acá?
El 22 de septiembre pasado, en ocasión del otro salvavidas, el secretario del Tesoro le respondió a la senadora Elizabeth Warren que «los fondos de cobertura que atacaron los activos argentinos en los últimos meses sin duda sufrieron grandes pérdidas (…). Los fondos mutuos a largo plazo y los fondos de pensiones que invierten en nombre de los trabajadores estadounidenses se beneficiaron (con ese apoyo)». Como se dijo entonces en estas páginas, la ayuda no era para los argentinos sino para «las jubilaciones de los estadounidenses, en riesgo por la caída de los bonos vernáculos», como el «rescate» del FMI de 2018 a Mauricio Macri.
Ahora, el que anotó esa jugada fue el premio Nobel de Economía de 2009, Paul Krugman, en su cuenta de la plataforma Substack. Allí recuerda su cuestionamiento al anuncio del 22 de septiembre y a los planes de estabilización basada en el tipo de cambio, un error que puntualiza como repetido en esta parte del mundo y siempre fracasado. Ahora detalla: «Lo que no señalé en mi publicación anterior fue que la entrega de dinero de Bessent no solo fue un intento de rescatar la versión argentina de Elon Musk, sino que también rescató a sus amigos de fondos de cobertura. (Debo tratar de ser más cínico…) (sic) (…) No hay indicio de un plan real para resolver el desastre actual de Argentina. El mismo ex financiador de cobertura, Bessent, lo sabe (…) lo que ofreció en su lugar como justificación fue una fuerte dosis de teoría de conspiración. Según Bessent, los inversores que apuestan contra el peso deben tener motivos políticos siniestros contra Milei».
Para aplicar esas políticas económicas que, de todas maneras, conducen al fracaso, regímenes militares recurrieron a la violencia asesina y desde 1983 en adelante, con otros Gobiernos, a la represión. Vale recordar que muchos funcionarios del 2001 están ahora en el poder. Pero, así como a Fernando de la Rúa las élites le reclamaban «valentía» para hacer lo que había que hacer, a ese exacto argumento recurrió la directora del FMI, Kristalina Georgieva, que en una exposición en el Instituto Milken indicó: «En Europa Central y del Este, tuvimos ejemplos de líderes valientes que hicieron cosas muy difíciles, recortaron pensiones y salarios en un 40% o 50%». Como dijera el expresidente Néstor Kirchner, la propuesta es ser valiente con los débiles. Mike Milken, habitual anfitrión de Milei, es conocido como «el Rey de los Bonos basura». Fue condenado por delitos financieros a 10 años de prisión en 1989 y a una multa de 600 millones de dólares, pero mediante acuerdos judiciales, solo pasó 22 meses a la sombra.
En cuanto a la geopolítica que destila el Pacto Roca-Runciman 2.0, baste decir que el viernes 10 el Congreso peruano destituyó a la presidenta Dina Boluarte por «incapacidad moral». En noviembre del año pasado, la sucesora del derrocado Pedro Castillo inauguró junto a Xi Jinping el Puerto de Chancay, al norte de Lima, llamado a ser el principal nodo regional de la Ruta de la Seda y vía de salida para exportaciones brasileñas. La semana pasada, en la XXXI reunión de cancilleres del Consejo Andino celebrada en Bogotá, se aprobó la incorporación de China como País Observador de la Comunidad Andina, que integran Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.
En 24 días se cumplen 20 años del No al Alca, esa iniciativa de un mercado común desde Alaska a Tierra del Fuego abortada el 5 de noviembre de 2005 en la IV Cumbre de las Américas de Mar del Plata. Todo tiene que ver con todo.
Cada una de las últimas semanas fue empeorando para el Gobierno de Javier Milei, pero la historia está en pleno desarrollo y sorprende la cantidad de granadas que detonan la gestión anarcocapitalista cuando se acercan las elecciones de medio término.
Irónicamente, podría decirse que el «escándalo Espert» fue muy útil para poner en segundo plano el «escándalo Spagnuolo», ya que la ofensiva de propios y ajenos contra el diputado libertario tapó la arremetida contra la hermana presidencial y los primos Menem. Todo esto con la «música ambiente» de una crisis financiera, económica y política que amenaza seriamente la gobernabilidad, aunque por esa ley aristotélica de que la naturaleza no tolera el vacío, el Congreso toma la posta y el jueves 2 el Senado rechazó los vetos a las leyes de financiamiento universitario y de declaración de emergencia en pediatría, visibilizada en el Hospital Garrahan.
No fueron las únicas decisiones abrumadoras del Parlamento que van contra de los deseos manifiestos del Fondo Monetario Internacional, que exige un apoyo político amplio para su tradicional plan de reformas estructurales. Para colmo, el «salvataje» de la administración de Donald Trump no sería tan generoso como se lo había presentado y, además, la crisis argentina repercute en la propia gestión del empresario inmobiliario, de allí la desesperación que cunde en Balcarce 50.
En estos días, se fue hundiendo más la figura de José Luis Espert, el polémico diputado que con un discurso troglodita y el lema «cárcel o bala» se convirtió en figura mediática y saltó a la política. Sus relaciones bastante tortuosas con Federico Andrés «Fred» Machado –acusado de estafas, lavado de dinero y contrabando de estupefacientes en un juzgado de Texas, Estados Unidos, y con prisión domiciliaria en Viedma– y sobre todo su arrogante respuesta ante cada nueva prueba lo fueron dejando tan a la intemperie que solamente el presidente seguía defendiendo su candidatura a la cabeza de la lista libertaria para Diputados por la Provincia de Buenos Aires. Cómo será que la diputada Vilma Ripoll despertó risas cuando en una reunión de la Comisión de Presupuesto de la Cámara Baja, que preside, le preguntó si ante esta realidad, él elegiría cárcel o bala.
La situación política de Espert podría explicarse con una frase de la cultura árabe que el fallecido papa Francisco solía repetir: «Trata bien a todos cuando vayas subiendo. Los vas a encontrar cuando vayas bajando». Así, su exsecretaria de prensa y el presidente del partido con el que se presentó como candidato en 2019 fueron mostrando sus aspectos más oscuros de maltratador, prepotente, ávido de dinero, y desmintieron cada uno de los argumentos que fue presentando en su defensa, en la que no dudó en descargar culpas en otros.
La campaña electoral aparece como cuesta arriba para La Libertad Avanza, que no tiene mucho para ofrecer al electorado salvo proponerse como el enemigo del kirchnerismo y necesita acusar de todos los males del mundo a ese sector del peronismo. Y tanto sea dirigentes como medios que no sean declaradamente oficialistas, resultan cubiertos con ese sayo, con intenciones denigratorias. Pero el economista cayó tan en desgracia que hasta comunicadores que hasta ahora lo vinieron bancando en los canales TN, La Nación+, A24 y algunos streamings oficialistas, de pronto recordaron cómo es el periodismo y se atrevieron a repreguntas que lo hicieron trastabillar. El golpe final se lo dio un artículo del diario La Nación firmado por Hugo Alconada Mon y Paz Rodríguez Niell, dos periodistas respetados en todos los ámbitos, donde presentan documentos irrefutables sobre un pago que compromete a Espert.
Fue entonces cuando, ya sin más espacio para deslegitimar la denuncia del candidato de Fuerza Patria Juan Grabois, Espert publicó un mensaje leído con mucho énfasis, es cierto, pero muy poco feliz, en el que dio su versión sobre los 200.000 dólares que habría recibido de una supuesta empresa minera guatemalteca, y que pocas horas más tarde sería también refutado. Milei, por alguna extraña razón, le seguía dando crédito a un postulante a legislador que en su entorno le pedían correr del medio porque arrastra a toda la boleta de una alianza de LLA con el PRO, pero color violeta.
El PROFE @jlespert desmontando la inmunda y burda operación montada por el kirchnerismo. Los kirchneristas están tapados de causas de corrupción y como todo ladrón creen a otros de su misma condición. Fin. https://t.co/48RvwVoTVT
Vientos del Norte Para el presidente, el caso era una «operación berreta» y un «chisme de peluquería». La autodefensa de Espert, a todo esto, recordó la estrategia que usó el propio Milei en el caso de la criptoestafa, en febrero pasado: «Fui ingenuo». Lo que debería descalificarlos para ocupar cargos de tamaña responsabilidad. Quizás si en ambos casos las causas estuviesen en manos de jueces locales, Milei o Espert basarían su defensa en tildar a los togados intervinientes de kirchneristas o «zurdos». No resulta tan fácil sostener la misma argucia en los juzgados de Nueva York o Texas; pero esos no son los únicos vendavales septentrionales.
A todo esto, las palmadas en el hombro que el secretario del Tesoro Scott Bessent le fue dando a su par argentino, Luis Caputo, se diluyeron rápido. La primera fue en abril, cuando se esfumaron los dólares que había dado el FMI para mantener con vida al plan financiero del Gobierno y se pensó que con eso alcanzaba para calmar a unos mercados inquietos por la marcha de la economía. Con el resultado de las elecciones bonaerenses de septiembre todo empeoró para el Gobierno y Bessent prometió, entre otras cosas, 20.000 millones de dólares adicionales para respaldar a un aliado estratégico clave en la región. Luego vino la entrevista en un pasillo de la ONU con Donald Trump y una jugada que el periodista Carlos Pagni definió como «una chapuza»: para conseguir dólares y ante la demora en responder a un nuevo pedido de auxilio, el Gobierno bajó las retenciones a 0 en granos y soja. Lo que levantó quejas de los «farmers», base electoral del trumpismo y además, significó pérdidas impresionantes en recaudación fiscal, con el agregado de que de los 7.000 millones liquidados quedó poco para el fisco, que nuevamente salió a vender para sostener el peso.
Senado. La Cámara Alta rechazó dos vetos presidenciales con una mayoría que superó ampliamente los dos tercios de los presentes.
Los chacareros estadounidenses se quejaron porque ellos tienen obstáculos para vender a China y entre los beneficiarios de este esquema figuró una multinacional de esa nacionalidad. Los chacareros locales también protestaron, porque la baja fue por tres días y ellos se quedaron con la ñata contra el vidrio. Por si esto no alcanzara, la oposición demócrata y un gran espacio de los republicanos se opuso al apoyo a Milei, por razones ideológicas y porque le rechazan el incremento de la deuda que pide la Casa Blanca, lo que provocó el cierre del Gobierno. Eso llevó a que Bessent dijera que el dinero prometido no era tal; que se trataba de un swap, pero que «plata no hay».
Finalmente: Caputo, que para Mauricio Macri era «el Messi de las finanzas», extrema las adulaciones al «amigo norteamericano» y lo llama «el Messi del Tesoro». Pero luego de asegurar que la administración Trump iba a ayudar sin pedir nada a cambio, se conoció el decreto por el cual se autoriza el ingreso de tropas de EE.UU. para realizar ejercicios en tres bases navales argentinas, sin el aval del Congreso y cuando el Pentágono amenaza con una incursión para perseguir a bandas narcos en Venezuela.
Veinte minutos y una foto junto a Donald Trump con los pulgares para arriba fue el corolario más esperado de la bilateral que quiso mostrar Javier Milei para llevar algo de calma a los mercados antes de las elecciones del 26 de octubre. Al término del encuentro que se desarrolló en Nueva York, en el marco de la 80ª Asamblea General de la ONU, hubo palmadas tranquilizadoras, frases de compromiso sobre la amistad que dicen dispensarse ambos jefes de Estado, loas al rol de «fuerte aliado» que Estados Unidos tiene ahora en la otra punta del continente, todo eso sazonado con el apoyo total del empresario inmobiliario incluso hasta para una aún lejana reelección de su colega de la Casa Rosada. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, a su turno, fue hasta quizás más enfático en un cruce con la senadora demócrata Elizbeth Warren, que cuestionó severamente el salvataje de la actual administración al Gobierno argentino. Hoy Bessent informó que «el Tesoro está negociando actualmente con las autoridades argentinas una línea swap de 20.000 millones de dólares con el Banco Central. Trabajamos en estrecha coordinación con el gobierno argentino para evitar una volatilidad excesiva». Antes, el Banco Mundial había anunciado que aceleraría un desembolso de 4.000 millones de dólares que está incluido en un paquete de apoyo de 12.000 millones anunciado en abril.
En el aspecto público, Milei logró ponerse en los spots nuevamente, como cuando asumió el cargo, en diciembre de 2022, y mostró fuertes cartas de que recibirá «todo lo que haya que poner», en palabras de Bessent, para terminar con las turbulencias que acosan a la gestión de Luis Caputo. Pero fuera de cámara hay un entramado del compromiso estadounidense con detalles que no trascendieron de inmediato. La experiencia demuestra que «la gran democracia del norte» no hace beneficencia ni tiene por costumbre hacer negocios en que los dos ganen algo. Mucho más explícitamente con Trump, los negocios son una perinola en la que a ellos siempre les toca el «toma todo». De todos modos, en medio de una gran «emoción», el ministro de Economía, Luis Caputo, aclaró que el prestamista del norte «no pidió nada a cambio».
Amigos son los amigos Todavía estaban las sillas calientes cuando desde la cuenta oficial de la Oficina del Presidente postearon en la red X una foto en la que el mandatario argentino celebra un mensaje impreso del presidente de Estados Unidos en su red Truth Social. «El muy respetado presidente de Argentina, Javier Milei, ha demostrado ser un líder verdaderamente fantástico y poderoso para el gran pueblo argentino, avanzando en todos los niveles a una velocidad récord», escribe Trump, para agregar: «Él heredó un “desorden total” con una inflación horrible causada por el anterior presidente de la izquierda radical (al igual que el deshonesto Joe Biden, el peor presidente de la historia de nuestra nación), pero ha devuelto la estabilidad a la economía argentina». El final es sugerente: «Argentina: Javier Milei es un muy buen amigo, luchador y ganador, y tiene mi respaldo completo y total para la reelección como presidente, ¡nunca te decepcionará!», dice la traducción que publica OPRArgentina. Otra versión posible para el «He will never let you down!» del texto podría ser «Nunca te defraudará». Una nimiedad, pero quién sabe.
El Presidente Javier Milei recibió por parte del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, la publicación impresa en la red social Truth donde expresa su apoyo al Gobierno Nacional.
"El muy respetado presidente de Argentina, Javier Milei, ha demostrado ser un líder… pic.twitter.com/C53ilTKtBi
No había pasado demasiado tiempo cuando Bessent se trenzó en un debate por X con Warren, representante del ala izquierda de los demócratas y contendiente en las primarias por la presidencia en 2020 y 2024. «Primero, Trump nos hizo pagar precios más altos por el café y la carne para apoyar a un golpista convicto en Brasil. Ahora quiere que los contribuyentes estadounidenses rescaten a su amigo Milei en Argentina. Trump debería dejar de aumentar los precios para los estadounidenses y de regalar nuestro dinero a sus amigos corruptos», señala la legisladora por Massachussetts. La chicana venía a cuento de los aranceles extraordinarios del 50% a productos brasileños con la excusa de la condena judicial a Jair Bolsonaro; pero engloba a Milei en la categoría de «amigo corrupto». No hace falta acotar a qué se refiere.
La respuesta de Bessent tiene lo suyo, porque ubica al candidato a la alcaldía de Nueva York, Zorhan Mandani, en un equipo seguramente impensado para él. «Pocos deberían sorprenderse por la interpretación autocompasiva de @SenWarren de “Don’t Cry for Me Massachusetts” –le dice a Warren–. Las políticas económicas destructivas que ha impulsado desde que se incorporó al Senado en 2013 rivalizan con la fallida agenda izquierdista de la oposición argentina. Si su alma gemela política y compañero peronista estadounidense, @ZohranKMamdani, llega a la alcaldía de la ciudad de Nueva York, estoy seguro de que el senador pedirá un rescate financiero cuando lleve a la ciudad a la quiebra».
Pero luego Bessent analiza –y justifica a su manera– la razón financiera para la supuesta ayuda a nuestro país. «Los fondos de inversión que atacaron los activos argentinos en los últimos meses sin duda sufrieron grandes pérdidas ayer. Los fondos mutuos a largo plazo y los fondos de pensiones que invierten en nombre de los trabajadores estadounidenses se beneficiaron (por el apoyo de Estados Unidos)».
Few should be surprised by @SenWarren’s self-pitying rendition of “Don’t Cry for Me Massachusetts.”
The destructive economic policies she has championed since joining the Senate in 2013 rival the failed leftist agenda of the Argentine opposition. Should her political soulmate… https://t.co/CtyIPPO68V
— Treasury Secretary Scott Bessent (@SecScottBessent) September 23, 2025
O sea, cualquier posible envío de dinero –de la manera en que eso llegara a ocurrir– no es para los argentinos sino para las jubilaciones de los estadounidenses, en riesgo por la caída de los bonos vernáculos. Suena como la explicación de Mauricio Macri para el «rescate» del FMI de 2018.
Contracara sudamericana El otro tema que Warren saca a relucir es el de los aranceles contra Brasil. Precisamente en la misma jornada, y como ya es tradición, el inicio de la ronda de debates en la Asamblea General corresponde al presidente brasileño y lo sigue el estadounidense. Un rito desde hace 80 años en reconocimiento al país sudamericano por haber enviado tropas a combatir contra los nazis en la II Guerra Mundial.
Hubo cumbres en las que las lisonjas entre Bolsonaro y Trump, durante su primer mandato, eran casi obscenas. Porque comparten una ideología ultraderechista sin fisuras que querían mostrar en ese escenario. Ahora el estadounidense no duda en una injerencia no menos obscena para presionar por la liberación del expresidente. Esta vez, Lula da Silva usó apenas 18 minutos para plantar una agenda diametralmente opuesta a su par norteamericano. «La pobreza es tan enemiga de la democracia como el extremismo», dijo el exmetalúrgico.
«La única guerra de la que todos pueden salir victoriosos es la que libramos contra el hambre y la pobreza», agregó. «En todo el mundo, las fuerzas antidemocráticas están tratando de someter a las instituciones y reprimir las libertades. Adoran la violencia, alaban la ignorancia, actúan como milicias físicas y digitales, y restringen a la prensa», puntualizó luego.
Tuvo más frases destacables, lanzadas así, de un tirón, sin ayudamemoria ni texto escrito. «Un antiguo jefe de Estado fue condenado por atacar la democracia, por primera vez en los 525 años de historia de Brasil. Se respetó su derecho a defenderse ante los tribunales, algo que se le habría negado en una dictadura (…) Nuestra democracia y nuestra soberanía no son negociables».
La derrota del Gobierno nacional en las elecciones bonaerenses podría ser el disparo de largada hacia otra era en la política argentina. Y así como hace dos años, cuando Javier Milei emergió como el abanderado de los tiempos, ahora también analistas, comunicadores y dirigentes repiten en letanía la frase «no la vimos venir». El impacto en el propio presidente fue de tal magnitud que, a regañadientes, ensayó cambios –apenas cosméticos– en un intento por recuperar iniciativa. Mientras tanto, es fácil descubrir los movimientos tectónicos cuando muchos de los que desde los medios tradicionales y las redes sociales –un territorio en el que el anarcocapitalismo parecía tener todo bajo control– se pelean por los botes, como oliendo naufragio. Otros intentaron explicarle al Gobierno algunas maneras de capear el temporal y apostaban a ver si Milei era o no capaz de «dejar de ser lo que es». No sucedió. En la semana en que quedó debilitado por el resultado provincial y necesita apoyo de los gobernadores, el presidente vetó las leyes de financiamiento universitario, la emergencia en salud pediátrica y el reparto de fondos de los Aportes del Tesoro de la Nación (ATN).
Triángulo oxidado. Caputo y Karina, guerra interna abierta agudizada tras la derrota libertaria en Buenos Aires.
Foto: @LLibertadAvanza
Libertarios con linaje Sería conveniente en este punto un poco de historia. El próximo martes se cumplirán 70 años del golpe cívico-militar contra Juan Perón, un hecho dramático íntimamente ligado a la ideología de Milei. Aquella dictadura venía, a sangre y fuego, a desbaratar el modelo estatista que Perón había construido desde 1946. No por casualidad se autodenominó «revolución libertadora». El patriarca de la dinastía de los Alberto Benegas Lynch, abuelo del actual diputado libertario «Bertie» Benegas Lynch, fue designado el 23 de septiembre de 1955 ministro consejero de la Embajada argentina en Washington. Miembro precoz de la Sociedad Mont Pelerín, creada por el economista austríaco Friedrich Hayek, sería su hijo homónimo –integrante además del Instituto Cato, de EE.UU., otro foro libertario– quien en 1978 lanzaría la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE) en la que se formó Milei. Otro difusor de la Escuela Austríaca fue el varias veces ministro de Economía, Álvaro Alsogaray. Un dato importante: el 20 de septiembre de 1956 el dictador Pedro Eugenio Aramburu firmaría la adhesión de Argentina al FMI mediante el Decreto-Ley 15970.
Todo esto para decir que una de las características de esa tendencia paleolibertaria y que tantas generaciones de argentinos escucharon en cada giro derechista es que los problemas del país debían ser arreglados con una terapia muy fuerte que debe ser tolerada en aras de un futuro venturoso. De aquel «pasar el invierno» de Alsogaray a la «luz al final de túnel» de Macri, sin olvidar el «estamos mal, pero vamos bien» de Carlos Menem, una clave es que se debía tolerar el trago amargo para estar mejor en el futuro. Y si algo no salía de acuerdo al plan es porque se abandonaba la medicina para hacer demagogia.
Decálogo Solía repetir Alsogaray una frase atribuida al canciller Otto von Bismarck, el hacedor de la unificación alemana en 1871: «El político piensa en la próxima elección; el estadista, en la próxima generación». ¿Alguien que viene de ese esquema ideológico podría hacer otra cosa que persistir en la misma senda, aunque no reditúe favor ciudadano? Quizás incluso ese sea su mejor incentivo ante una tribuna extremista –la única que le importa– que lo aplaude a manos rojas. Una tribuna como la que expresa el cuestionado Santiago Caputo en una de sus cuentas de X, donde despliega sus diez verdades ultralibertarias, una de las cuales pontifica: «El Estado no debe ser gestionado, sino desmantelado».
DIEZ VERDADES INCÓMODAS DE LA ERA MILEIÍSTA.
1- Nos chupa un huevo lo que opinen los que arruinaron el país. Nuestro compromiso es con la sociedad. 2- Vamos a destruir la inflación a cualquier precio. Es la unica variable que importa. 3- El estado no debe ser gestionado, sino…
Las palabras de Milei el domingo pasado fueron elocuentes en ese sentido. Justo es resaltar que en vez de seguir ejemplos antidemocráticos de sus correligionarios Jair Bolsonaro y Donald Trump, aceptó sin chistar el veredicto de las urnas y se comprometió a analizar los errores cometidos. Pero a renglón seguido advirtió: «No se va a modificar el rumbo, sino que se va a redoblar y acelerar», y prometió defender «con uñas y dientes» la política fiscal, monetaria y «de capital humano» y continuar con las desregulaciones.
¿Qué errores dejan traslucir los funcionarios y el vocero presidencial? Fallas de comunicación, otro viejo recurso de la política argentina. «Hacemos todo bien, pero comunicamos mal». Sin embargo, desde sus medios más amigables los hasta ayer leales van marcando distancias. Si hay alguien que siempre abrazó esas políticas que venía a reivindicar Milei es el veterano columnista Joaquín Morales Solá, quien desde La Nación señaló, en un tono ciertamente despectivo para con el presidente y su hermana Karina, y en el que reclama expulsar a los Menen de sus cercanías, que «la única modificación que se les ocurrió a la diarquía que gobierna es la creación de una mesa política con los mismos protagonistas que ya estaban y que, al final del día, actuaban como asesores políticos de la perdidosa administración. Solo cambiaron el lugar de las sillas. Punto. Nada más para ofrecerles a los argentinos que esperaban ver cómo se salva o cómo derrapa un Gobierno de apenas 21 meses».
Otros más vinculados aún al proyecto libertario, como Alejandro Fantino, extreman la indignación que mostraron cuando se difundieron los audios de Diego Spagnuolo. El ultraderechista Fernando Cerimedo, investigado en Brasil por promover discursos de odio, declaró en la fiscalía interviniente que el extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad le había hablado en reiteradas ocasiones del esquema de coimas que atribuyó a la hermana presidencial. El streamer Gordo Dan, con similar ferocidad a la que usó hasta ahora para denostar a cualquiera que atacara al Gobierno, critica que no se hayan hecho cambios y apuntó también contra los parientes del fallecido expresidente. Con lo que a este clima se suman acusaciones cruzadas de «traición».
Pero venidos de aquellos tiempos de la dictadura «libertadora», aparecieron otras explicaciones ciertamente abominables para la derrota. Como las del economista Miguel Ángel Boggiano y de un empresario cordobés sobre la supuesta preferencia de los bonaerenses por hacer las necesidades en un tacho. Para el comunicador y piloto de aviación Antonio Laje los votantes provinciales deben sufrir castigos incluso bíblicos por no elegir como corresponde. «No se quejen más cuando tengan inseguridad y cuando te maten, por (lo) que acaban de votar. Era la elección para decirle al gobernador que estaba haciendo una gestión espantosa y le dijeron que está haciendo una gestión bárbara».
A todo esto, el Consejo Universitario Nacional (CIN, que nuclea a los institutos superiores del país), junto con profesionales del Hospital Garrahan, anunciaron una movilización en reclamo del rechazo al veto presidencial durante la sesión de la Cámara Baja de esta semana.
El @CINoficial, el Frente Sindical de Universidades Nacionales, la @laFUA y profesionales del @HospGarrahan acordaron confluir en una gran manifestación nacional el día que la Cámara de Diputados trate los vetos a la leyes de emergencia pediátrica y financiamiento universitario. pic.twitter.com/1RWymAcZUn
El flamante ministro del Interior, Lisandro Catalán, ensayó su primera reunión con gobernadores para tratar de calmar las aguas. Apenas estuvieron los todavía fieles: Rogelio Frigerio, de Entre Ríos, Leandro Zdero, de Chaco, y Alfredo Cornejo, de Mendoza. Al rato se anunció el veto a la ley de ATN. Otro grupo de mandatarios que acompañó al Gobierno en sus inicios, y que decidió construir una «tercera vía», ni K ni antiK, analizaron cómo se plantan ante este nuevo desafío en la exposición rural de Río Cuarto. El cordobés Martín Llaryora fue el anfitrión del encuentro, que reunió al santafecino Maximiliano Pullaro, al correntino Gustavo Valdés y al jujeño Carlos Sadir. El santacruceño Claudio Vidal y el chubutense Ignacio Torres, cofundadores de Provincias Unidas, alegaron problemas de agenda para asistir. Juan Schiaretti, exgobernador y candidato a diputado el 26 de octubre, ya manifestó su rechazo al veto presidencial. Lo que no se sabe es cómo votarán los diputados de esos distritos.
El gobierno nacional se quiere quedar con los recursos que corresponden a las provincias. Por eso vetó la ley de ATN.
Los Aportes del Tesoro Nacional no son propiedad del Presidente ni del Ministerio de Economía: son recursos que nacen en las provincias y deben volver a ellas de…
Si algo demuestra la elección bonaerense es que no hubo último clavo en ningún ataúd. Que como muchos puntualizan desde hace añares, polarizar una elección puede ser una buena estrategia electoral, pero es mal negocio para gobernar. Y que, como muestra la historia argentina desde 1955, del otro lado de la Argentina siempre hay alguien al que no se puede eliminar, por más violencia –incluso criminal– que se aplique. ¿Aceptaría esto Milei, o los que están cerca, o quienes se prueban el traje?¿Lo aceptarán los que ganan en río revuelto que, al fin y al cabo, son los mismos de siempre?
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