por Alberto López Girondo | May 23, 2017 | Sin categoría
Alguna vez el sociólogo estadounidense James Petras, tratando de entender cómo razonaban las cúpulas económicas argentinas, mantuvo un encuentro con el entonces titular de la UIA, Elvio Coelho. Fue en 1971 pero tranquilamente la respuesta podría explicar el golpe de 1976, el menemismo y ahora el macrismo.
JP-¿Por qué no se lanzan a la industrialización como en Brasil?
EC- Porque los sindicatos son demasiado fuertes y eso nos llevaría a una guerra civil.
JP- Pero, ¿porqué no lo intentan?
EC-Porque podemos perder.
Esa misma respuesta podría dar hoy la oligarquía brasileña. Con tal de someter a las masas obreras luego de gobiernos «trabalhistas», no dudan den destruir a la industria y con ella a lo que sería la «burguesía nacional».
Es que Brasil -que no dejo de industrializarse ni con la dictadura que ocupó el poder entre 1964 y 1984- aún con el Plan Cóndor mantuvo un perfil desarrollista que convirtió al país en una potencia mundial.
Sobre ese perfil se montó Lula da Silva para hacer acuerdos con un sector del establishment más nacionalista, en el que también entraba la burocracia de Itamaty, la cancillería que a lo largo de la historia parecía haber encontrado el modo de que Brasil ocupara un lugar bajo el sol sin enfrentarse a los imperios. Este esquema tripartito lo conformaban también las fuerzas armadas como un pilar esencial para el despegue brasileño. De hecho hace apenas un lustro Brasil pujaba por un asiento permanente en Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Así crecieron los grupos que ahora están en la mira. No es casual que Odebrecht, Camargo Correa y el grupo Batista aparezcan denunciados por la justicia y por la prensa, asociada sin empacho al poder financiero.
Tampoco es casual que el viernes Michel Temer haya tenido que reunirse con el titular del ejército, general Eduardo Villas Boas. Le pidió apoyo pero también tuvo que dar explicaciones.
Se sabe que hay descontento entre las fuerzas armadas por el anuncio de operaciones conjuntas en Amazonas por primer vez en la historia con tropas de Estados Unidos. Se trata de un territorio que apetece a las grandes potencias desde tiempos inmemoriales y que para el imaginario brasileño representa valores como los de Malvinas para los argentinos.
Con tal de que nunca más haya un Lula da Silva, parece que la oligarquía brasileña acepta pagar también ese precio.
Tiempo Argentino
Mayo 20 de 2017
por Alberto López Girondo | May 23, 2017 | Sin categoría
Contra las cuerdas y esperando un milagro que le permita una bocanada de aire en el minuto de descanso para llegar al próximo round, Michel Temer, el hombre que desplazó a Dilma Rousseff mediante un golpe institucional, se sirvió de un artículo de Folha de São Paulo pera pedir al Supremo Tribunal de Justicia que anule la orden de investigación en su contra hasta tanto se determine la validez de la grabación en la que admite que se le pague a un diputado preso para comprar su silencio.
El certero uppercut que O Globo le propinó a Temer al publicar el audio de una entrevista secreta con uno de los empresarios más ricos del país, Joesley Batista –uno de los dueños del grupo JBS, el mayor conglomerado cárnico del mundo– puso al presidente de facto al borde del nocaut. Pero también quedaron muy expuestos dirigentes de los dos partidos que articularon la destitución de la mandataria hace justo un año. A tal punto que Aécio Neves, derrotado en el balotaje de 2015 por Dilma, terminó preso, al igual que su hermana y un fiscal que según el procurador general de Brasil, Rodrigo Janot, pasaba información sobre el avance de los procesos judiciales a los implicados en causas relacionadas con el Lava Jato, el megaexpediente por lavado de dinero de coimas empresariales para financiar a políticos.
A estas horas nadie da un real por la continuidad de Temer en el Planalto, y si todavía le da para seguir en el cuadrilátero es porque la oligarquía brasileña, que sacó al «trabalhismo» del poder en agosto de 2016, no se pone de acuerdo para encontrar un reemplazo. Mejor dicho, para dar el golpe dentro del golpe que logre algo más de legitimidad para una operación que con el ex vice de Rousseff no se puede sostener por su escueto apoyo popular de menos de 10 por ciento.
Hay tres personajes claves en esta trama oscura para la historia de Brasil y de América Latina: Henrique Meirelles, Rodrigo Maia y Carmen Lúcia Antunes. El primero acompañó a Lula da Silva como presidente del Banco Central. El segundo es el actual titular de la Cámara Baja y reemplazó a Eduardo Cunha, el torvo ejecutante del impeachment contra Dilma y que desde marzo cumple 15 años de condena por corrupto. La tercera preside el Supremo Tribunal de Justicia, la Corte Suprema brasileña.
El sucesor natural del presidente, habida cuenta de que Temer no tiene vice, sería Maia. Caso contrario el mando pasaría al máximo tribunal. Maia podría habilitar algún tipo de maniobra para que el Congreso vote en forma indirecta un presidente provisorio –como se hizo en Argentina para ungir a Eduardo Duhalde en 2002– y ahí es donde el establishment financiero espera colocar a Meirelles, ministro de Hacienda, que tiene una aquilatada carrera en bancos e instituciones crediticias del mundo y sería la mejor opción para los mercados que presionan para cristalizar las reformas laboral y previsional que a los empellones y sin suerte quiso imponer Temer.
Hay una cuarta opción: elecciones «directas ya», como piden los sectores popularesque se vienen manifestando masivamente en las calles y prometen cerrar un 24 de mayo a toda batucada para echar a Temer. Pero esta posibilidad colocaría en el palacio de gobierno a Lula da Silva, el único líder político de peso en el país. Y esa es una salida que los golpistas piensan esquivar a como dé lugar.
Mientras tanto, OGlobo, el multimedio más grande de la región, ahora no oculta su deseo de expulsar a Temer del escuálido poder que logró hace un año con apoyo de ese mismo grupo.
¿Qué pasó para que ahora lo quiera voltear? Es todavía prematuro para elucubrar una hipótesis cierta, pero conviene recordar los últimos sucesos en torno de este novelón que los canales de la empresa de la familia Marinho no imaginaron.
La causa Lava Jato y el escándalo en Petrobras le sirvió a los medios y la derecha brasileña para limar la credibilidad de la coalición gobernante, PT y PMDB. Pero a medida que fueron saliendo a la luz entretelones del caso, se desnudó el nivel de corrupción que envuelve a una dirigencia metida hasta el cuello en pagos irregulares. Y cuando el mayor grupo empresario de Brasil decidió que no se iba a resignar a la detención de su presidente, Marcelo Odebrecht, tras la caída de Dilma dio la orden a sus ejecutivos de «prender el ventilador». El ventarrón dio de lleno también fuera del país y mantiene en la picota entre otros al titular de la AFI argentina, Gustavo Arribas.
Pero también abrieron la boca directivos de Camargo Correa, dueña en Argentina entre otras de Loma Negra, y otros holdings que tuvieron un alto crecimiento durante el período de Lula y Dilma.
En marzo pasado el Lava Jato pasó a segundo lugar por unos días, tras conocerse el escándalo de la carne adulterada. Allí la guillotina cayó sobre JBS, la firma creada hace mas de 60 años por José Batista Sobrinho, en estas pampas propietaria de Swift Armour y que también tuvo un salto espectacular desde 2002.
En la conversación que ahora Temer pretende denostar, Joesley Batista le dice a Temer, además de los detalles del pago a Cunha para mantener los labios cerrados, que tiene problemas con Meirelles para cambiar algunos funcionarios del Banco de Desarrollo. A pesar de haberle dado un sillón en el directorio de JBS luego de que Dilma lo dejara afuera de su gabinete, parece que Meirelles no fue permeable a Batista.
¿Porqué O Globo resulta enfrentado a Folha? En esta defienden intereses opuestos y podría ser que como dice el publicista Fernando Horta, la situación económica del medio de los Marinho no es la más próspera y JBS es uno de sus principales anunciantes. Si la primicia de Batista no la daban ellos lo hubiese hecho otro. ¿Por qué Folha está del otro lado? Una razón podría ser porque el enfrentamiento entre ambos conglomerados es histórico y pasa mas bien por cómo posicionarse en una intriga tan compleja que ni el diablo sabe cómo terminará. El diario carioca, proclama elecciones indirectas, el paulista pide directas.
Lula, que también fue enchastrado por denuncias de Batista, habló ayer en un mitin sindical en su reducto de San Bernardo do Campo. «Queremos que Temer salga ya, pero no queremos que un presidente sea electo indirectamente. Lo que queremos es una elección directa ya».
Tiempo Argentino
Mayo 20 de 2017
por Alberto López Girondo | May 23, 2017 | Sin categoría
Si Lula da Silva, favorito para las elecciones de 2018, no resulta detenido y condenado por la causa que lleva adelante el juez Sergio Moro, la otra operación para impedir el retorno del líder metalúrgico a la presidencia de Brasil puede ser una reforma constitucional que suspenda las elecciones del año que viene. La insólita maniobra, aunque no puede decirse que sorpresiva en vista de que la elite brasileña decidió sepultar bajo siete llavesy sin el menor atisbo de institucionalidad todo vestigio populista, fue denunciada por el diputado del PT Paulo Pimenta.
El legislador fue el único que puso en negro sobre blanco la consecuencia más temible de la creación de una comisión destinada a estudiar una Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) del año 2003 presentada entonces por el diputado Marcelo Castro, del PMDB, aliado hasta hace un año del PT. La iniciativa durmió en los anaqueles del poder legislativo hasta que hace una semana la desempolvó el actual presidente de la Cámara baja, Rodrigo Maia. Castro fue ministro de Salud de Dilma Rousseff, renunció en febrero de 2016 y al volver a su cargo en el Congreso rechazó el juicio político a la presidenta. Fue de los pocos miembros del PMDB que se mantuvo fiel a la coalición de gobierno y ahora usan su propuesta de hace 15 años con fines non sanctos, según Pimenta.
Lo que trata esa PEC (ver imagen) es una simple propuesta para unificar las elecciones y la duración en cinco años de todos los cargos electivos a nivel federal, estadual y municipal. Esto habilitaría una trampa legal para que los comicios generales se realicen en 2020, ya que habla de unificar pero no da fecha para hacerlo y es poco creíble que se reduzcan los mandatos de quienes deben aprobar la enmienda. Eso daría tiempo al actual gobierno para realizar todas las reformas neoliberales que viene poniendo en marcha desde que hace justo un año Michel Temer tomó el cargo ante el inicio del impeachment contra Dilma.
Maia nació en Chile en 1970 porque sus padres estaban exiliados de la dictadura brasileña, y reemplazó a Eduardo Cunha en la jefatura de Diputados cuando el hombre que habilitó el juicio político contra la presidenta constitucional fue imputado en una causa por corrupción. Cunha finalmente fue condenado en marzo pasado a 15 años de prisión.
El dato adicional es que en este año los promotores de la destitución de Dilma terminaron o condenados como Cunha o en vía de serlo. Refiere la investigadora en Reforma Política de la ONU, Chayenne Polimedio, que hubo en estos doce meses 130 condenas a un total de 1362 años, cinco meses y 22 días de cárcel.
El viernes, Temer celebró su primer año en el Planalto llamando a «pacificar el país», a horas de que Lula hubiera pasado por el despacho de Moro (ver aparte). Fátima Bezerra, diputada del PT, recordó ese aniversario como «el día de la infamia». En este año, Temer avanzó en la destrucción de conquistas laborales que se mantuvieron desde 1943, cuando gobernaba Getulio Vargas, y brutales recortes presupuestarios mediante una reforma constitucional.
Siguiendo un libreto regional, el presidente dijo que esas medidas eran necesarias «por el gasto desenfrenado» de la gestión de Rousseff.
La monstruosidad de Veja
El testimonio de Lula ante el juez Sergio Moro, que duró cinco horas, tuvo momentos de tensión extrema que se revelaron en los 19 minutos de grabación que el PT subió a Youtube. Allí, el ex presidente señaló con insistenciaque no hay pruebas de delito que le imputan por la presunta compra de un departamento en Guarujá con dinero de coimas y que todo es parte de la venganza de cierta prensa por lo que hizo en su gobierno. Luego, desnudó el dolor que le produce que incluyan en esa acusación a su esposa, Marísa Leticia, fallecida en febrero de un derrame cerebral. «Sólo quería, doctor Moro, pedir una cosa -imploró-es muy difícil para mí cada vez que cita a mi mujer sin que esté aquí para poder defenderse, es muy difícil».
En una muestra de que para los medios la piedad no cuenta, la revista Veja salió ayer con la foto de la mujer y una bajada en que acusa a Lula de haber descargado culpas en Marisa Leticia. Lula anunció que hará juicioa la revista, mientras que las redes explotaban de indignación por la «monstruosidad» de Veja.
Tiempo Argentino
Mayo 13 de 2017
por Alberto López Girondo | May 3, 2017 | Sin categoría
Los graves incidentes registrados al finalizar la primera huelga general en los últimos 21 años de historia del Brasil dejaron un saldo provisorio de 60 detenidos y decenas de heridos, entre ellos un estudiante de 33 años, golpeado con una cachiporra en la cabeza por la policía de Goiás y que peleaba por su vida en el Hospital de Urgencias de Goiana. La represión a las manifestaciones y los incidentes con grupos aislados se hicieron sentir sobre todo en Río de Janeiro y San Pablo, la capital económica del país, donde la policía reprimió con intensidad el intento de algunos centenares de manifestantes de ir a escrachar a Michel Temer en su casa. No estaba, ya que desde la destitución de Dilma Rousseff ocupa la residencia presidencial en Brasilia.
La huelga fue masiva y las principales ciudades del país amanecieron con una calma solo atravesada por movilizaciones que preanunciaba lo que para Vagner Freitas, el secretario de la CUT –la central obrera creada por Lula da Silva en los 80 y que fue la base para su crecimiento político– fue un éxito total y el inicio de un movimiento popular que ponga freno a las políticas neoliberales que un gobierno con la credibilidad por el piso quiere imponer sin la menor sensibilidad política.
No se necesita demasiada perspicacia para aventurar que realmente los tiempos se aceleran en el gigante sudamericano, inmerso en una crisis económica, pero con una base política indudable. Dilma fue exonerada del poder en agosto de 2016 luego de meses de acoso desde los medios y de un Congreso que fue tensando la cuerda a pesar de que muchos de los legisladores llegaron a su banca mediante acuerdos con el PT, el partido que también creó Lula da Silva y que le permitió llegar al Planalto en 2003.
Esa coalición, esquiva a dar respaldo en tiempos de vacas flacas, es ahora el único sostén de Temer, que cuenta según la última encuesta de Ipsos con un 87% de rechazo popular, la segunda peor imagen entre los políticos, detrás del detenido por corrupto Eduardo Cunha, el hombre que abrió el impeachment contra Dilma en la Cámara baja.
Sucede que las principales espadas destituyentes están implicadas en el escándalo Lava Jato e incluso el propio mandatario de facto enfrenta la posibilidad de un juicio político por las denuncias de haber recibido coimas de Odebrecht que hicieron ejecutivos de la misma empresa.
Se entiende que la respuesta de Temer, ante la masiva huelga, haya sido que las reformas laborales resistidas en las calles son necesarias para luchar contra la recesión y que las piensa debatir en el único y limitado espacio que le queda. «El trabajo a favor de la modernización de la legislación nacional continuará, con debate amplio y franco, realizado en la arena adecuada para esta discusión: el Congreso Nacional», dijo, sin inmutarse.
Esta orfandad evidente del mandatario alentó a la ex presidenta, que calificó a la huelga del viernes como «un símbolo de valentía, un momento de esperanza y de resistencia: 35 millones de brasileños cruzaron los brazos para fortalecer la democracia en Brasil».
Lula, su mentor y el único líder político con aspiraciones reales para ganar las presidenciales de 2018, también celebró la movida. «Es una satisfacción saber que el pueblo está tomando conciencia. La gente se quedó en casa porque no quiere que le quiten los derechos (…) adhirieron las amas de casa, el trabajador y el pequeño comerciante», dijo.
«Destruir derechos no mejora la vida a nadie. Para resolver el problema es necesario incluir a los más pobres en la economía, pero el gobierno lo único que sabe hacer es cortar, ajustar, siempre por lo más delgado», insistió Lula, para repetir que se piensa postular el año entrante y que solo violando la Constitución podrán evitarlo.
Luego abundó: «Esa gente quiere volver a la esclavitud, al tiempo de antes de Getulio Vargas». Y no se equivoca.La reforma que pretende Temer, que ya había logrado aprobar el trabajo tercerizado, por el cual las empresas están en condiciones de convertir a empleados con derechos en prestadores de servicios sin ningún beneficio.
Ahora se pretende agregar-como una ferozy despiadada burla ante el 1 de mayo- una flexibilización amplia que volvería a las 12 horas continuas de trabajo sin retribución especial y baja los derechos a la indemnización justa, vigentes desde 1943. Al mismo tiempo busca aumentar la edad para la jubilación a 65 años los hombresy 62 las mujeres.
La reforma es tan brutal que la huelga encontró adhesión hasta en la iglesia brasileña, a caballo de una carta del Papa Francisco contra esta dosis extrema de neoliberalismo que ni siquiera la dictadura militar, con la suma del poder público entre 1964 y 1980, se atrevió a imponer. Así fue que un centenar de obispos, con parte de las iglesias evangelistas, se sumaron a las protestas. «Reformas de tal importancia no pueden ser implementadas sin una extensa discusión», destacó Leonardo Steiner, obispo auxiliar de Brasilia, en una entrevista que publicó la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil.
¿Las polémicas leyes serán aprobadas en el Senado? El ministro de Justicia, Osmar Serraglio, no dudó en desafiar a la oposición al tildar a los que adhirieron al paro –que calificó de fracaso– de «vagos y perezosos». Y en declaraciones al portal UOL señaló que la protesta «al contrario de intimidar, motivará a los parlamentarios a observar que la gran mayoría de la sociedad está absolutamente de acuerdo con lo que está ocurriendo (…) la expectativa es que efectivamente arreglemos y corrijamos este país».
Pero el apoyo a esta embestida contra los derechos laborales no será tan lineal como se dio en Diputados. Lo confesó Antonio Imbassahy, ministro de la Secretaría de Gobierno, al diario paulista O Estado. «Hay un tipo de inquietud» en aumento de»parlamentarios de la base oficialista que no están conformes» con el rumbo que toman los acontecimientos. Tanto es así que el jefe del PMBD en la Cámara alta, Renán Calheiros –clave también el juicio contra Dilma–, consideró que las resistidas normativas «no pasarán» en el Senado porque «solo interesan a la banca, son rechazadas en peso por la población» y además, “avergüenzan a la base del propio Gobierno». A algo más de un año de elecciones no todos aceptan digerir vidrios con tanta facilidad.
Tiempo Argentino
Abril 30 de 2017
Comentarios recientes