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No tan juntos

No tan juntos

Decir que la interna en el principal espacio opositor cruje es quedarse corto. Los choques, cada vez mayores, entre Horacio Rodríguez Larreta y Mauricio Macri entraron en una zona de aspereza de difícil retorno, aunque es cierto que en la política vernácula las cercanías y las enemistades suelen ser muy lábiles. Pero la noticia, a pocos días del cierre de los plazos para inscribir las alianzas electorales, es que en Juntos por el Cambio no están tan juntos y entre los dardos que se arrojan desde uno de los sectores en pugna, el término «cambio» es precisamente al que apelan desde el entorno del expresidente contra el alcalde porteño. Ahora el enfrentamiento tiene acento cordobés: la invitación al gobernador Juan Schiaretti fue la última –por reciente– jugada de Horacio Rodríguez Larreta en su carrera por un lugar en el podio que disputa con la exministra de Seguridad Patricia Bullrich.
Para ir despejando la maleza: el entuerto se venía cocinando a fuego lento desde que Mauricio Macri decidió bajarse de la posibilidad de un segundo tiempo en la Casa Rosada, pero sin renunciar a ser el gran elector dentro del PRO, el partido que fundó allá por 2005. Así fue que eligió a su primo, el intendente del municipio bonaerense de Vicente López, primero como ministro de Gobierno en CABA y luego para ungirlo como candidato a suceder a Larreta en la ciudad.
Rodriguez Larreta apuesta a otro modo de construcción a nivel nacional y abrió la cancha para la participación en una PASO local a Martin Lousteau, del aliado más importante de JxC, el radicalismo. No solo eso, reflotó las «elecciones concurrentes», un desdoblamiento al que había recurrido Macri en 2015, pero que ahora irrita, no tanto porque haga mella en las posibilidades de la «alfila» del exmandatario, sino porque fue el primer aviso de que Horacio se quería independizar de la tutela macrista.
En alguna medida, en esa decisión podría adivinarse el deseo de romper con un tutor que no quería apostar por él para la presidencial. Pero seguramente influyó mucho más la necesidad de mostrar que no era el personaje timorato que pinta Bullrich al ponerse en ese rol de dura e implacable que tanto le gusta y que cree que más le aporta a su imagen. Tanto ella como Macri sostienen que en esta segunda oportunidad que avizoran para gobernar hay que «ir a fondo y más rápido» en las estructuras económicas y políticas del país, según el diseño que Macri planteó en el segundo libro de su autoría.
Rodríguez Larreta, por su parte, pretende mostrarse como «el policía bueno» de una serie televisiva. Quiere lo mismo, pero sin gritos ni amenazas ostensibles. Por eso intenta construir alianzas con la UCR y el arco del centro que le permita llegar a consensos del 70% del electorado, como suele repetir. Sin acuerdos con el kirchnerismo.
Para esa arquitectura electoral es natural que se acerque a radicales disgustados por el papel de simple partenaires que jugaron entre 2015 y 2019. En ese salto resulta esencial el apoyo de uno de los más críticos de ese período, el gobernador jujeño Gerardo Morales. La apuesta por Schiaretti es más audaz, pero va en la misma senda.
Por eso chocan los planetas. En Córdoba, Luis Juez logró, luego de agrias negociaciones, calmar las aguas provinciales y se presenta como aspirante a la gobernación por JxC con Marcos Carasso, de la UCR, como compañero de fórmula, y el diputado nacional Rodrigo de Loredo como candidato a la intendencia de Córdoba Capital.

Viejas rencillas
Las diferencias de Juez con el peronismo provincial tienen dos décadas. El exultante exintendente de la ciudad de Córdoba había sido fiscal anticorrupción en la provincia y fue destituido por el Gobierno de José Manuel de la Sota –el inventor del peronismo cordobés– en 2002 cuando investigaba presuntos hechos de corrupción. En 2007 Juez tuvo su primer round contra Schiaretti y perdió por apenas un punto (36,04% ante 37,17% del actual mandatario). Esa vez denunció fraude y le pidió al presidente Néstor Kirchner que ordenara recontar los votos, sin éxito. Si hasta entonces habían sido aliados, desde ese día es enemigo declarado del kirchnerismo.
Esta decisión sorpresiva de Larreta descoloca a Luis Juez tanto como a Macri y Bullrich, por más que en 2019 el entonces presidente lo haya llamado para ofrecerle la candidatura a la vicepresidencia, que luego fue para Miguel Ángel Pichetto. Macri se mostró desde Córdoba muy mordaz contra su exdelfín. 
«Estamos poniendo en riesgo todo y no se sabe para qué, por especulaciones electorales. Acá no hay que especular, la Argentina necesita convicción en serio con el cambio, con el para qué vamos al poder», dijo. «Cómo vamos a acordar con el PJ cordobés si han apoyado casi todas las leyes destructivas», agregó. «No entiendo las decisiones que viene tomando (el alcalde porteño). Debemos tener un compromiso con el cambio y que sea profundo, rápido y mantener el coraje para llevarlo a cabo. Si no, no tiene sentido volver al poder», abundó, tras cuestionar que el anuncio fue hecho cuando faltan ocho días para el cierre de las alianzas.

Rugby o fútbol
Patricia Bullrich no estuvo tibia tampoco. «¿Querés llevarte la pelota porque pensás que no ganás la elección? No vale», dijo, para concluir: «La ruptura depende nada más que de Larreta; Larreta sabe que tiene que ir a la cancha y no inventar meter a Schiaretti. Jugá limpio, con las cartas limpias, no vale tratar de jugar al rugby si es fútbol».
Mientras tanto, Horacio Rodríguez Larreta consiguió el apoyo de Morales, de Miguel Ángel Pichetto, de Elisa Carrió y espera juntar a Margarita Stolbizer. Y en un encuentro por zoom del PRO que duró apenas ocho minutos selló oficialmente el ingreso del ultraliberal Luis Espert.
Lo que ocurrirá de aquí en más es incierto. Mucho se amenaza con rupturas que todos saben que beneficiarían al oficialismo y llevarían votos a Javier Milei. Algunos radicales le dieron vuelta estos días a una frase de Leandro Alem, «que se doble pero no se rompa», y recuerdan que la coalición con Macri en 2015 ya era una apuesta disruptiva con el pasado del más que centenario partido. 
Por lo pronto, los cruces entre Carrió y Macri son antológicos. «Su lado oscuro está jugando para que pierda JxC», lanzó, tras considerar que Bullrich es «la Chirolita de Macri». Desde Córdoba, el expresidente de Boca Juniors respondió: «Soy Batman».

Revista Acción, 9 de Junio de 2023

Color local

Color local

Bien dicen que la única encuesta válida es la que se verifica en las urnas. Y también, que los partidos deben jugarse en la cancha y no en los escritorios. El resultado de las elecciones de este domingo en tres provincias dejó en claro que el «cuco» Javier Milei, en el interior del país, no asusta de la misma forma que resuena en los medios concentrados de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y que tampoco la oferta de Juntos por el Cambio es tan deslumbrante como parece desprenderse desde los comunicadores capitalinos. Pero, además, la sorpresiva y cuestionada decisión de la Corte Suprema de Justicia de suspender los comicios en San Juan y Tucumán quizás no hizo sino encender localismo de los votantes de las otras tres provincias, La Pampa, Tierra del Fuego y Salta, que acudieron a expresar su voluntad de manera masiva en favor de los líderes oficialistas, esos que desde el sector «libertario» se tildan de «casta». Hubo, sí, diferencias en cada distrito, y es remarcable que quienes tuvieron más para festejar fueron en el Frente de Todos.

Otro tema previo de «escritorio» fue el cruce por el anuncio del titular del INDEC, Marco Lavagna, de posponer el informe sobre la inflación de abril a este lunes. El argumento era que podía incidir en las elecciones provinciales, ya que se iba a conocer en período de veda. Ante el rechazo generalizado de la oposición, el organismo difundió el lacerante 8,4% de incremento el viernes, como estaba programado. No da la impresión de que hubiera impactado en el resultado final en las provincias. Tal vez porque ya se sentía en los bolsillos desde mucho antes. De todas maneras, este mismo lunes el expresidente Mauricio Macri ocupó las portadas con declaraciones contra el gobierno de Alberto Fernández, señalando que «nunca quisieron bajar la inflación», lo que despertó críticas desde exfuncionarios de su propia administración, como el que fuera vicepresidente del Banco Central, Lucas Llach, que lo acusó de aprietes a la gestión de entonces.

Números
En cuanto a las cartas que se revelaron el domingo, el salteño Gustavo Sáenz obtuvo el 47% de los votos y le sacó 17 puntos al representante de Juntos por el Cambio, Miguel Nanni, que recibió un fuerte apoyo de Patricia Bullrich y quedó a menos de un punto arriba de Emiliano Estrada, que fue con un desprendimiento del oficialismo local. Sáenz cuenta con el aval de Sergio Massa y del kirchnerismo.
En Tierra del Fuego, el gobernador Gustavo Melella superó el 51% de los votos y se ganó el derecho a otro período. Dejó muy atrás también al PRO, que iba con Héctor Stefani y solo cosechó un 11% de los sufragios. El detalle: hubo otro candidato de JxC, Pablo Blanco. Stefani fue como hombre de Horacio Rodríguez Larreta, Blanco como alfil de Bullrich y apenas llegó a 5,63% del electorado. Una candidata que se referencia en Milei, la pastora evangélica Andrea Almirón, superó el 7%, el mayor logro para ese sector en el día.
El dato destacable en la provincia más austral del país es que hubo un 21% de votos en blanco. «Tenemos que reflexionar. A veces la gente se cansa de la mala onda, las discusiones, tenemos que tener la humildad de reflexionar qué pasó», analizó Melella. 
En La Pampa se registró la marca más importante para el frente opositor a nivel nacional. El radical Martín Berhongaray, hijo del fallecido dirigente alfonsinista Antonio Berhongaray, sorprendió con un 42% de los votos, apenas cinco puntos menos que el gobernador Sergio Zilliotto, que fue por otro tiempo. El desafiante le había ganado la interna del JxC al PRO a principios de año y repitieron una fórmula con apellidos históricos que en 1983 jugaron por la gobernación con la UCR. Martín Berhongaray fue junto a Hipólito Altolaguirre, hijo de Fernando Altolaguirre.
En San Juan, ante la inhibición de la Corte a un nuevo período de Sergio Uñac, el gobierno decidió realizar las elecciones a diputados e intendentes. El mandatario se atribuyó el triunfo «en el 75% de los municipios» y afirmó que «no pudieron torcer la voluntad de los sanjuaninos». Pero JxC tuvo para el festejo: Susana Laciar destronó a Emilio Baistrocchi de la alcaldía de la ciudad de San Juan y terminó con 16 años de predominio peronista en la capital provincial. 

Diferencias internas
La cautelar despertó antiguas rencillas en el oficialismo sanjuanino entre Uñac y el veterano caudillo peronista José Luis Gioja, que cuestionaba el intento del actual gobernador de ir por otro turno. Si bien Gioja cuestionó la decisión del supremo tribunal por extemporáneo y contrario al federalismo, destacó que Uñac «sabía que no podía ser candidato, se lo dijimos en todos los idiomas». Es que la oposición de JxC tiene diferencias internas tanto como las tiene el FdT y en algunos casos impacta en la ecuación final de modo determinante. 
Este recurso de escritorio se puede inscribir en el balance general que puede hacerse a esta altura del campeonato electoral de 2023. La UCR sigue siendo un sello de peso en todas las provincias y si el 7 de mayo Gerardo Morales se había consolidado en Jujuy como un líder partidario con aspiraciones nacionales, Berhongaray se mostró ahora como un contendiente a tener en cuenta en La Pampa, ambos más cerca de Rodríguez Larreta que del macrismo puro.
Mientras tanto, Carlos Rovira mantuvo el poder detrás del poder en Misiones y el peronismo riojano se fortaleció al punto de ganar la intendencia capitalina, sin ocultar su notoria cercanía con el kirchnerismo. Los alcaldes de Santa Rosa –La Pampa– Ushuaia, Río Grande y Tolhuin –Tierra del Fuego– vinculados a La Cámpora también ganaron y le dieron aire a ese espacio peronista. 
El 16 de abril se había abierto la ronda en Neuquén y Río Negro. En estas ocho elecciones y media los oficialismos –salvo en la provincia de Vaca Muerta, donde se impuso un «nacido y criado» en el MPN de los Sapag, Rolando Figueroa– ganaron con relativa comodidad y además se confirmó la conveniencia de desdoblar elecciones para no tener que enfrentar campañas donde el peso de la disputa nacional embarre la cancha de las gestiones locales. El «mileísmo», por lo demás, solo tuvo con qué en La Rioja mediante un miembro de la familia Menem y algo menos en Tierra del Fuego. La izquierda, en tanto, alcanzó impacto en Jujuy con el diputado Alejandro Vilca, que sumó casi un 14% de voluntades.
De este modo se podría decir que si desde los altoparlantes porteños y las encuestas de todas layas se preanunciaba un «que se vayan todos» por ultraderecha, lo que dejan estos resultados es que se quedan casi todos y el recurso final parece ser apelar a que el sistema judicial intervenga para evitar nuevos escenarios que contradigan esa alternativa.

Revista Acción, 15 de Mayo de 2023

Las cartas sobre la mesa

Las cartas sobre la mesa

El recuerdo a los 20 años de la elección en la que finalmente Néstor Kirchner resultaría consagrado presidente fue una ocasión que desde ningún espacio se desaprovechó para interpretar, y hasta reinterpretar, la historia reciente del país. Y sirvió para confirmar una vez más la centralidad que ocupa la vicepresidenta Cristina Fernández en el escenario político nacional. A tal punto que su discurso en el acto que se desarrolló el 27 de abril en el Teatro Argentino de La Plata en el lanzamiento de la Escuela Justicialista Néstor Kirchner (EJNK), fue esperado por militantes y dirigentes del Frente de Todos con igual expectativa que los de la oposición más acérrima. La gran incógnita a despejar era si finalmente anunciaría su postulación a un nuevo período presidencial. Y volvió a repetir que la negativa que esbozó en diciembre pasado sigue vigente. «Yo ya viví, ya di lo que tenía que dar», dijo a modo de clausura sobre su postulación.
De todas maneras, esa frase, con lo que tiene de lapidaria o definitiva, no cierra la aspiración de muchos de quienes se encolumnan en su sector del peronismo y pugnan por contar con su figura en un comicio que se aventura particularmente difícil en un contexto de alta inflación, escasez de reservas y un clima externo que en términos poco académicos podría definirse como de «viento en contra».
Desde el tablado platense Cristina Fernández detalló el eje de lo que debería ser, según su interpretación, la disputa para esta ronda presidencial. «Es posible que 20 años después estemos discutiendo lo que fracasó en la Argentina. Es una Argentina que vuelve sobre sus fantasmas y sus viejos fracasos. No digo que tengamos la razón, pero no me quieran convencer de que tenemos que volver para atrás para resolver este presente», dijo la dos veces presidenta, tras afirmar que el problema inflacionario en el país está relacionado con las imposiciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Y ahí puso el dedo en la llaga desde el título mismo de su exposición: «La Argentina circular. El FMI y su histórica receta de inflación y recesión».
«La Argentina fue el país que más se endeudó con fondos privados (desde 2016) y cuando no pudieron más, volvieron al FMI. Fue criminal lo que pasó», sostuvo Fernández. Si estas dos décadas están signadas por la crisis del 2001 y el fin de la convertibilidad, no es ajeno a aquel estallido el condicionamiento del FMI, que en 2006 había dejado de tener influencia luego de que Néstor Kirchner canceló el total de la deuda con el organismo de crédito.

Impacto del Fondo
Lo que Cristina Fernández puso sobre la mesa es un tema fundamental que solo un mecanismo de ocultamiento mediático y político puede barrer de los debates, como es el regreso del FMI y las ataduras que impone. No hace tanto en un programa de tevé se hizo una pequeña compulsa en las calles y la mayoría de los consultados –gente que circulaba ocasionalmente– ignoraba qué papel podía tener el FMI en la vida cotidiana o estaba convencida de que el crédito lo había contraído el Gobierno de Alberto Fernández. Y por otro lado, en todas las críticas a la gestión actual desde la oposición jamás se menciona el impacto del Fondo en el diseño de la economía.
El mismo jueves 27, horas antes de que la vicepresidenta hablara en la capital bonaerense, el contratante del acuerdo, Mauricio Macri, lanzó una carta pública fustigando este período. «Veinte años de una ocasión desperdiciada», tituló el expresidente. «Habíamos logrado salir de la peor crisis de nuestra historia y empezábamos, después de mucho dolor, a recuperarnos», dice el texto. Tras una enumeración de esos años en clave macrista, la carta concluye que «no habrá más años de kirchnerismo, más allá de lo que diga el resultado electoral. El dominio del kirchnerismo sobre el peronismo y sobre la política argentina se terminan en 2023».

Una gran familia. Con el expresidente fuera de la grilla de candidatos, la cúpula macrista intentó limar asperezas.

Foto: NA

Un par de días antes, Patricia Bullrich, precandidata por el PRO a la presidencia y una de las integrantes del Gobierno que renunció en 2001 en medio de esa crisis terminal que sesgadamente menciona Macri, había prometido en un foro empresarial que ella iba a «demoler el régimen económico de los últimos 20 años».

El factor Milei
La que fuera ministra de Trabajo del Gobierno de Fernando de la Rúa fue una de las participantes del encuentro que el macrismo celebró el viernes 28 en San Isidro, en la casa del exministro de la misma cartera, Jorge Triaca, junto con las principales espadas del partido: Macri, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el diputado Diego Santilli, la exgobernadora María Eugenia Vidal, entre otros. En esa cumbre se debatieron las disputas internas en ese sector de cara a las PASO y en un entorno de críticas cruzadas luego de la renuncia del exmandatario a una nueva postulación y el rol que asumió el alcalde porteño para aspirar a la presidencia. Las únicas palabras salieron de boca del diputado Cristian Ritondo, designado vocero de ese tipo de cónclaves hace ya tiempo para controlar la versión oficial y evitar a los asistentes la tentación de hablar de más ante los micrófonos.
La novedad fue que se habrían de reunir con José Luis Espert para ofrecerle participar de las PASO dentro de Juntos por el Cambio. De alguna manera esta movida también obedece al discurso de Cristina Fernández, quien en el Teatro Argentino «subió al ring» a Javier Milei, el verborrágico competidor ultraliberal de Espert. Fue cuando rememoró discursos de quien definió como discípulo «con más pelo» del creador de la convertibilidad, en alusión a Domingo Cavallo, en el que acusaba a la dirigencia política de tenerle miedo. «Esos mamarrachos que dicen que “la casta” tiene miedo, ¿de qué te tenemos miedo? Si nunca te pasó nada. ¿De dónde te tenemos miedo?», dijo la líder del Frente de Todos, para luego insistir en que es «la única dirigente política que fue condenada, proscripta e intentada asesinar» y señalar que el Poder Judicial «no quiere investigar a los que me quisieron matar». Eso sí, reconoció que tiene miedo, pero porque sus nietos «puedan crecer en un país tan injusto e inequitativo».

Programas contrapuestos
Lo que en definitiva quedó claro tras el discurso de Cristina Fernández en La Plata y la respuesta conservadora es que en ninguno de los espacios con aspiraciones se está discutiendo, puntualmente, por personalidades sino sobre programas.
Para la expresidenta, el programa no será «uno de fe anticapitalista», y tras encuadrar al capitalismo como «el modelo de producción más eficiente», agregó que «la gran discusión no va a ser sobre si capitalismo sí o no, si no quién conduce el proceso de producción para no dañar tanto el medioambiente, si dejamos a los mercados o la política vuelve a tomar la dirección».
En el libro Segundo tiempo, Macri de alguna manera fijó su programa y es el que intenta imponer en el PRO, con mayor o menor acompañamiento de los otros socios de JxC, la UCR y la Coalición Cívica, que a pesar de hablar de sus diferencias con la ultraderecha, no se oponen a un acuerdo con Espert, un personaje no menos drástico en sus postulados económicos que el discípulo de Cavallo. Es que ese programa es el mismo y ni siquiera tienen que esforzarse mucho en elaborarlo. Es el que desde 2018 dicta el FMI.

Revista Acción, 1 de Mayo de 2023

El riesgo del odio

El riesgo del odio

El intento de magnicidio de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner fue el punto culminante de un proceso de degradación de la política y la comunicación mediática que se fue macerando desde hace tiempo y al que amplios sectores de la sociedad reclaman poner freno antes de que la escalada de violencia derive en consecuencias funestas para los argentinos.
La tensión de estas últimas semanas fue en aumento a medida que el fiscal Diego Luciani iba desgranando su acusación en la causa Vialidad. La respuesta en las redes de la vicepresidenta, impedida de hacerlo en el estrado como había solicitado, sirvió para demostrar que su centralidad en la política nacional sigue intacta, al punto de que los mismos medios que fustigaban su uso frecuente de la cadena nacional transmitieron la extensa exposición… en cadena.
Tras varios días de manifestaciones de apoyo en la esquina de su vivienda, el 1 de septiembre Fernando «Teddy» Sabag Montiel apretó dos veces el gatillo de una pistola Bersa calibre 32 a diez centímetros de su rostro. Por milagro, el arma no se disparó. La vicepresidenta reconoció más tarde que no se había dado cuenta de nada. Pero las imágenes de la Televisión Pública y del celular de uno de los presentes llevaron escalofríos a la población. Cualquiera sea la consideración que se tenga cobre Cristina Fernández de Kirchner, fue lo más cerca que alguien estuvo de matar a una personalidad de esa estatura política en la historia de la democracia argentina y eso afecta a todos.
El siguiente capítulo de este drama se produjo a los pocos minutos, en relación con la postura que los distintos sectores expresaron en torno al ataque. Desde la calificación que los medios le daban al incidente, en ciertos casos con un tono de desconfianza o describiéndolo, sin datos, como un hecho policial. La más expresiva fue la diputada provincial santafecina Amalia Granata, que directamente lo consideró un acting para conseguir votos en el 2023. Otros fueron más remisos a condenar el hecho, como la lideresa del PRO, Patricia Bullrich, el radical porteño Martín Tetaz, o el «libertario» Javier Milei. Hubo coincidencia, en cambio, en todos los sectores de la izquierda, la UCR y representantes del partido de Elisa Carrió en repudiar el atentado, dato no menor. Porque la fisura dentro de JxC, que había estallado con la represión frente a la casa de CFK, se profundizó luego de ese jueves dramático. Con la exministra de Seguridad del macrismo lanzada en una lucha en contra de la «tibieza» de muchos de los propios.
La masiva marcha del 2 de setiembre en todo el país tiene pocos antecedentes en la historia argentina, que si de algo se puede jactar es de utilizar las calles en forma pacífica para expresar sus disputas políticas. El sábado 3, en una sesión especial, el Congreso emitió un comunicado de repudio consensuado entre oficialismo y oposición. El texto dejó afuera, para lograr los votos de la oposición, temas que sin embargo son cruciales y explican el trasfondo para el ataque, como las alusiones a los discursos de odio tanto de dirigentes como de medios de comunicación.
Aún así, la bancada del PRO abandonó al recinto donde se trató el documento ni bien se votó. «No queremos que este hecho gravísimo sea utilizado con el objetivo de generar más divisiones y mucho menos convertirse en una tribuna para atacar la oposición política, el Poder Judicial y los medios de comunicación, como lamentablemente venimos escuchando», argumentó el jefe del bloque, Cristian Ritondo.

Racionalidades
El expresidente Mauricio Macri, en tanto, que tuvo el reflejo de condenar de inmediato el atentado, luego fue virando hasta hablar de una «cacería de enemigos simbólicos a los que les atribuye, sin ninguna racionalidad, la instigación al ataque». La disputa por la «racionalidad» no es un tema menor. Cristina Fernández había alertado, antes del jueves 1, que la oposición intentaba resolver sus diferencias internas compitiendo por quién es más duro en contra del peronismo y de ella en particular. «No tenemos gente racional frente a nosotros», había dicho horas antes del ataque. Esa misma mañana su hijo, el diputado Máximo Kirchner, había dicho «están viendo quién mata al primer peronista».
No sería a manos de fuerzas de seguridad que se produciría este intento de magnicidio, sino de un personaje marginal, con simbología nazi grabada en su piel en forma de tatuajes. La causa fue declarada bajo secreto de sumario por la jueza María Eugenia Capuchetti en una causa que investiga el fiscal Carlos Rívolo. Los primeros datos muestran a Sabag Montiel como un extraño personaje muy ubicuo junto a móviles de Crónica TV y de perfil contrario al Gobierno nacional. El 4 de septiembre, una joven que en alguna emisión de ese canal aparece como su novia, fue detenida por la Policía Federal. El celular del hombre, de 35 años, habría sido bloqueado en circunstancias dudosas por el personal a cargo de su custodia.
Los discursos de odio forman parte de la degradación de la política y los medios que se potenció desde la pandemia de coronavirus. Así lo marcó un usuario de las redes sociales el ironizar que para la política es un delito más grave tocar un pecho femenino en un zoom que pedir la muerte de la vicepresidenta. Hacía referencia al diputado salteño del FdT Juan Emilio Ameri, expulsado de su banca hace dos años, y al caso del neuquino Francisco Sánchez, del PRO, quien escribió en un tuit que «doce años de prisión (como Luciani reclamó para CFK) por robar impunemente es poco (…) merecen la pena de muerte, no una liviana prisión domiciliaria». La Constitución Nacional de 1994 adhirió al Pacto de Costa Rica, que prohíbe la pena de muerte en cualquier circunstancia. 

Tiempo Argentino, 7 de Septiembre de 2022