por Alberto López Girondo | Feb 12, 2023 | Sin categoría
Para analizar los antecedentes históricos de una guerra, seguramente habría que sumergirse en varias centurias para escudriñar en su origen. En el conflicto en Ucrania. la historia podría retrotraerse al Rus de Kiev y el Principado de Moscú, en los siglos IX y XIII, los primeros estados eslavos. Pero esa sería una explicación superficial. Porque esta no es una guerra tribal ni étnica y mucho menos por las libertades y la democracia. Lo que comenzó desde 2014 como una guerra civil tras el golpe contra Viktor Yanukovich tiene un arranque más cercano en el tiempo y se trata ni más ni menos que de una guerra de poder que jaquea al unilateralismo de EEUU. Entre el Occidente atlantista y el eje Rusia-China por el control de Eurasia, el “Corazón de la Tierra” o “Isla-Mundo”.
Ese concepto fue acuñado por uno de los padres de la geopolítica, el inglés Halford John Mackinder, quien popularizó en 1904 una frase plasmada en estrategia del imperio anglosajón y que explica incluso la Primera Guerra Mundial: “Quién controle Europa del Este dominará el Pivote del Mundo, quien controle el Pivote del Mundo dominará la Isla-Mundo, quien domine la Isla-Mundo dominará el mundo”. El pivote es ese territorio que ocupó el imperio zarista y luego la Unión Soviética. La isla es la masa de Asia, Europa y África, donde se asienta la mayor parte de la población y los recursos del planeta. Acotación importante: No por casualidad la jefa del Comando Sur del Pentágono, la generala Laura Richardson, anda de gira por la otra plataforma insular, las Américas, a 200 años de la Doctrina Monroe, y hace hincapié en los recursos que atesora la región. Avisa que en estos tiempos de reformulación geopolítica, las últimas reservas del imperio están en el “patio trasero”. Y que pretenden ir a por ellas.
Recuperación. La Federación de Rusia, heredera del espacio de la Unión Soviética, tras su estruendosa caída en 1991 comenzó una tarea de reconstrucción desde la llegada de Vladimir Putin al poder, en agosto de 1999. Si la elite que le puso el último clavo en el ataúd de la URSS le creyó a los líderes occidentales que no extenderían la Otan hacia las exrepúblicas soviéticas, para el 2000 ya era evidente que no podían esperar una convivencia virtuosa y que si querían seguir siendo potencia debían disputar el Pivote del Mundo.
Hay quienes dicen que la de Ucrania es la primera guerra en territorio europeo desde la derrota del Reich. Eso, si olvidan la destrucción de Yugoslavia y el rol que cumplieron la Otan y EEUU en ese sanguinario enfrentamiento. Quienes crean que Europa no está en guerra desde 1945, olvidan las intervenciones “otanistas” en Irak, Afganistán, Siria y Libia.
Es en este contexto que Putin consolidó su poder en Rusia, luego de las guerras de Chechenia (1999-2009) y Georgia, por Osetia del Sur y Abjasia (2008). Su acercamiento a la lideresa alemana, Ángela Merkel -criada y educada, a la sazón, en la Alemania Oriental- permitió construir lazos que facilitaron el crecimiento de la industria en la locomotora de Europa por los combustibles a bajo costo provistos por el país euroasiático. Era un Pivote que apuntaba a ser autónomo del atlantismo. El proyecto descollante fue el desarrollo de las tuberías Nord Stream I y II para llevar gas a Alemania, cuyo último eslabón debió entrar en funcionamiento en 2022.
Esta semana un artículo del veterano periodista Seymour Hersh -ganador del premio Pulitzer por investigaciones sobre crímenes cometidos por tropas de EEUU desde Vietnam a esta parte- confirma lo que ya se sabía: que la explosión de los gasoductos, en septiembre pasado, fue un atentado perpetrado por EEUU para poner fin a esa alianza peligrosa para sus intereses, a pesar de que – o precisamente porque – una víctima de este ataque es la economía de un socio estratégico. (ver aparte).
Sin medias tintas. A medida que crecían en Occidente las voces contrarias a la anexión de Crimea, el mensaje desde el Kremlin se aligeró de aditamentos diplomáticos. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2017 pudo calmar un tanto las aguas entre Moscú y Washington, pero el empresario inmobiliario enfrentaba fuertes presiones de los demócratas, que lo acusaban de haber ganado la elección contra Hillary Clinton con ayuda de Putin. Es así que Trump puso fin al Tratado de Reducción de Misiles Nucleares de Alcance Medio (INF en inglés), en agosto de 2019. “Si todo esto se desmonta no quedará nada de las limitaciones a la carrera de armamentos. No quedará nada más que la carrera de armamentos -dijo entonces el mandatario ruso- y si EE UU sale del INF y los misiles son colocados en Europa, naturalmente responderemos de igual forma”.
Desde los países occidentales se replicaron acusaciones por supuestas violaciones a los DDHH del gobierno ruso y en abril de 2021 el caso del presunto envenenamiento del líder opositor Alexei Navalny llevó la cosa al paroxismo. «Globalmente, nos comportamos de forma prudente y modesta, a menudo incluso sin responder a las acciones inamistosas o incluso a groserías flagrantes», dijo esa vez Putin en un discurso ante la Duma en el que recomendó a Occidente que no se confundiera prudencia con debilidad.
A medida que se acercaba el 30º aniversario de la disolución de la URSS, el 25 de diciembre de 2021, el Kremlin fue planteando con mayor énfasis la necesidad de establecer pactos de no agresión en Europa y le exigió a la Otan y la Casa Blanca compromisos en tal sentido. “Deben entender que no tenemos ningún lugar donde seguir retrocediendo” dijo el domingo 12. “No podemos permitir desplegar en Ucrania misiles que estarían a unos minutos de distancia de Moscú -insistió-, eso está en la puerta de nuestra casa”.
Desde Washington, el secretario de Estado Antony Blinken aseguraba que quería detener una agresión rusa. Su par Sergei Lavrov, en tanto, no le escapaba a reuniones y conversaciones telefónicas sobre el asunto, pero aseguraba que defenderían su posición con firmeza.
A esa altura, as cartas estaban echadas.
Tiempo Argentino, 12 de Febrero de 2023
por Alberto López Girondo | Feb 5, 2023 | Sin categoría
Los máximos dirigentes de la Unión Europea visitaron Kiev para dar su apoyo a Volodimir Zelenski a 20 días del primer aniversario del inicio de la guerra en Ucrania. Las grandes novedades son el compromiso de enviar tanques Leopard, de fabricación alemana, y de cohetes de mayor alcance -Bombas de Pequeño Tamaño Lanzadas desde Tierra (GLSDB por sus siglas en inglés)- por parte de Estados Unidos, lo que implica una profundización de la contienda iniciada el 24 de febrero pasado.
Al mismo tiempo circuló un nuevo informe de la consultora Rand Corporation (RC) que recomienda precisamente lo contrario. Y trascendió en un tradicional y respetado medio suizo, Neue Zürcher Zeitung, que a raíz de las conclusiones de ese documento, “a mediados de enero, el presidente Joe Biden instruyó al jefe de la CIA, William Burns, para evaluar si Kiev y Moscú estaban dispuestos a negociar”. La base del acuerdo que propuso la Casa Blanca sería la cesión del 20% del territorio ucraniano a Moscú, es decir, reconocer la soberanía rusa sobre el Donbass. Ambos gobiernos se habrían negado y la gira de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, del titular del Consejo Europeo, Charles Michel, y otros 15 comisarios europeos -más la aceptación alemana a enviar tanques a Ucrania- señalan que hay allí diferencias por ahora irreconciliables sobre cómo seguir esta historia.
El informe de Rand se llama “Evitar una guerra larga. La política estadounidense y la trayectoria del conflicto entre Rusia y Ucrania” (Acá) y contradice uno de 2019, ya publicado en Tiempo, (Acá) donde desde el título, “Sobreextender y desbalancear a Rusia”, proponían en 2019 una estrategia para debilitar al país euroasiático que siguió al pie de la letra la administración Biden.
La organización no gubernamental pero financiada con fondos de la Secretaría de Defensa y el Departamento de Seguridad Nacional, ya en los 60 había evaluado que la guerra de Vietnam era inganable tras un estudio pedido por el secretario de Estado de John Kennedy y Lyndon Johnson, Robert Mc Namara. La historia de las mentiras sobre las que se basó la incursión de EEUU en el sudeste asiático fue revelada por Daniel Ellsberg, un empleado de RC, en el caso que se conoció como “Los papeles del Pentágono”, popular por varios filmes, el último The Post, de Steven Spielberg, de 2017. Ahora RC sostiene algo parecido: según los autores del informe, Samuel Charap y Miranda Priebe, ni Rusia ni Ucrania pueden asegurarse una «victoria absoluta» que cumpla con todos y cada uno de los reclamos que los llevaron a la contienda. Pero lo peor es que esta situación repercutirá negativamente en los intereses de Estados Unidos.
“El control territorial, aunque inmensamente importante para Ucrania, no es la dimensión más importante del futuro de la guerra para Estados Unidos”, concluye el estudio. Y agrega, sin consideraciones emocionales, como suele hacer la Rand, que “además de evitar una escalada a una guerra entre Rusia y la Otan o del uso de armamento nuclear por parte de Rusia, evitar una guerra prolongada es también una prioridad más alta para los Estados Unidos que facilitar significativamente más control territorial ucraniano”.
Por si quedaran dudas sobre el alcance de las propuestas de Rand -que por cierto, entiende que el poderío ruso está muy diezmado, aunque aún tiene capacidad para mantenerse en la lucha- el documento recuerda que “el presidente Joe Biden ha dicho que la guerra terminará en la mesa de negociaciones. Pero la administración no ha hecho aún ningún movimiento para llevar a las partes a una negociación”. Quizás es lo que el jefe de la CIA intentaba calladamente hacer entre Kiev y Moscú, con suerte esquiva por el momento.
Tiempo Argentino, 5 de Febrero de 2023
por Alberto López Girondo | Jun 19, 2022 | Sin categoría
Parafraseando al teórico prusiano Claus von Clausewitz, podría decirse que como están las cosas, la economía representa la continuidad de la guerra (en Ucrania) por otros medios. Y estos días hubo varias señales que retumbaron tanto o más que los misiles sobre las poblaciones de a pie desde el 24 de febrero, cuando Rusia inició las operaciones militares. Por un lado, con el incremento récord de las tasas de interés que decretó la FED en Estados Unidos. Desde el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, el presidente ruso advirtió sobre las consecuencias de las sanciones contra su país que ya se ven, recalcó, principalmente en Europa. Este lunes habrá otra muestra de esta situación en un encuentro de cancilleres de la Unión Europea que se desarrollará en Luxemburgo y que adelantó el jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrel, estará centrado en el impacto de la guerra sobre la seguridad alimentaria mundial.
Los datos del incremento de precios de mayo -8,6% anual, el mayor desde 1981- alarmaron al gobierno de Joe Biden, que culpó del hecho a la “inflación de Putin”. La Reserva Federal (FED, el Banco Central de EE UU) respondió con 0,75% puntos de aumento en los tipos de interés, la mayor suba en 30 años. La pregunta de los analistas económicos es si no hay otra forma de combatir la inflación que no sea con la recesión esperable tras esta medida del recetario monetarista. La única integrante del directorio de la FED que votó en contra fue Esther George, de Kansas City. «Consideré que esa medida se sumaba a la incertidumbre política (…) los cambios significativos y abruptos pueden ser perturbadores para los hogares y las pequeñas empresas mientras hacen los ajustes necesarios”.
Estas tasas afectan los créditos bancarios para el consumo y las hipotecas de todos los ciudadanos. Y promueven nuevos incrementos de precios de las empresas para financiar sus actividades. Hay una baja relativa de precios por liquidaciones en las grandes cadenas de venta al público. Pero como un efecto no deseado, según destaca el portal especializado zerohedge.com. “Hay un crecimiento del inventario del 30% interanual”. Es decir, demasiada mercadería sin vender, aunque con pedidos en marcha para la provisión, difícil es desarticular a corto plazo.
Borrel, en tanto, escribió que el precio de los alimentos «nunca ha estado tan alto como hoy en términos reales y muchos expertos advierten que lo peor está por venir». Luego fue más allá: «La guerra de agresión injustificada y no provocada contra Ucrania pone al mundo en peligro de sufrir una hambruna que afecte a cientos de millones de personas».
Desde San Petersburgo, su ciudad natal, Putin señaló que en las últimas décadas “se han formado nuevos centros poderosos en el planeta” cada uno con su propio sistema político y sus propios modelos de crecimiento que “tienen derecho a protegerse y asegurar su soberanía nacional”. Se permitió en ese foro -ante representantes de 79 países, incluidos los presidentes de Egipto, Kazajistán y de manera virtual el chino Xi Jinping, y donde se firmaron acuerdos por unos 98.000 millones de dólares- calcular el costo para Europa de las sanciones contra Rusia en 400.000 millones de dólares solo en 2022.
Empresarios alemanes ya lo sienten en sus espaldas. Según una encuesta de la patronal Gesamtmetall que publica la agencia dpa, “una de cada cinco empresas del sector metalúrgico y electrónico en Alemania ve amenazada su existencia debido a los elevados costos de la energía y de los materiales”. La situación preocupa al 80% de los 1400 encuestados, la mitad de los cuales dicen haber recortado la producción, con riesgo para 300.000 puestos de trabajo.
Los precios del gas en el país germano se dispararon luego de que la rusa Gazprom anunciara el martes una baja de suministro del 40% en el gasoducto Nord Stream I debido al retraso en la reparación de equipos de bombeo que debía entregar Siemens. La firma rusa alega que las sanciones afectaron los arreglos. El Nord Stream II está listo para entrar en funcionamiento desde septiembre, pero como parte de los castigos a Moscú, el gobierno de Olaf Scholz no otorgó la certificación técnica
Los líderes europeos, en tanto, se mostraron partidarios de acelerar el ingreso de Ucrania a la UE. El jueves, Scholz, el presidente francés, Emmanuel Macron y el primer ministro italiano, Mario Draghi, fueron en tren a Kiev para dar una «fuerte señal de apoyo» al presidente Volodimir Zelenski. «Todos sabemos que los ucranianos están dispuestos a morir por defender sus aspiraciones europeas. Queremos que vivan con nosotros, por el sueño europeo», replicó luego la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
La respuesta de Putin no se hizo esperar: «no tenemos nada en contra de Ucrania en la UE. No es una organización militar, es un bloque político a diferencia de la Otan, y siempre lo hemos dicho, en ese caso nuestra posición es coherente y clara: no”.
El camino al diálogo condicionado por avances en el campo de batalla
El secretario de Defensa de Estados Unidos, el general de cuatro estrellas retirado Lloyd Austin, celebró como “muy positiva” a la reunión del Contacto para la Defensa de Ucrania (GDU) que presidió en Kiev este jueves. El GUD está integrado por los 30 países de la Otan, más otros 13 aliados de EE UU del Cercano Oriente, el sureste asiático y Europa. “Ucrania está convencida de que puede ganar. Y todos los que estamos aquí, también”, dijo esta vez Austin, quien en el anterior encuentro del GUD había aclarado cuál era el objetivo de los países de Occidente. “Queremos ver a Rusia debilitada hasta el punto de que no pueda hacer el tipo de cosas que ha hecho al invadir Ucrania”, dijo en mayo pasado.
Siguen los intensos combates por el control de la ciudad de Severodonetsk, clave para sellar en el terreno el dominio de la región del Donbass. Las autoridades que responden a Kiev informaron de “una feroz batalla” en Toshkivska, Zolote, dos localidades vecinas. “Tratan de avanzar pero no lo han logrado”, escribió el gobernador de Lugansk, Serguei Gaidai en su cuenta de Telegram.
El principal negociador ucraniano en los diálogos de paz con Rusia, David Arakhamia, dijo en una entrevista con la radio Voz de las Américas, que confía retomar los contactos con Moscú en agosto, cuando espera que las tropas ucranianas logren avanzar en posiciones actualmente rusas en el frente de batalla.
Según declaró, Kiev no aceptaría la pérdida de territorio, aunque podría contemplar “el aplazamiento del debate sobre el estatus de Crimea durante un cierto número de años”.
Tiempo Argentino, 19 de Junio de 2022
por Alberto López Girondo | Jun 12, 2022 | Sin categoría
En los sistemas democráticos occidentales, el secreto de la permanencia de un buen dirigente político consiste en saber culpar a otros por los desaguisados propios y, con una buena cobertura mediática, insistir en ese camino hasta convencer a las mayorías, como bien enseñaba Joseph Goebbels.
Sin irse tan lejos, Donald Trump intentó esa estrategia al catalogar como «virus chino» al causante del Covid-19. No le fue tan bien, aunque como decía el Ministro de Propaganda del Tercer Reich, “siempre algo queda”.
Ahora está en ese camino Joe Biden, que el mismo día en que el Departamento de Trabajo de Estados Unidos daba a conocer el incremento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) más alto desde diciembre de 1981 –8,6% anualizado en mayo– dijo sin sonrojarse que «el informe de inflación de hoy confirma lo que los estadounidenses ya saben: el aumento de precios de Putin está golpeando duramente a Estados Unidos”.
Sin correrse de eje, el inquilino de la Casa Blanca agregó que «los occidentales están pagando más debido a las políticas occidentales elegidas por los políticos occidentales, y estamos siendo entrenados para mirar nuestras cuentas bancarias cada vez más reducidas y gritar: ‘¡Maldito seas, Putin!’».
Es innegable que los precios se dispararon en todo el mundo desde el inicio de la guerra en Ucrania y golpean impiadosamente los bolsillos de los ciudadanos de a pie de todo el planeta. Pero la inflación en Estados Unidos venia creciendo desde antes, y el coronavirus no es ajeno a esto. Los datos del IPC muestran valores de cerca de 1 punto y no más de 2 por año desde el récord del 4,08% de 2007. Hasta que comenzaron a crecer desde marzo de 2021 y ya en diciembre pasado estaban en el 7,04% sobre diciembre de 2020.
Los números de mayo revelan que el combustible aumentó en un año el 48,7%, mientras que la energía, genéricamente, lo hizo en un 34,6%. Por otro lado, los alimentos treparon el 10,1% y los vehículos usados aumentaron el 16,1%. Son estos los consumos que explican fundamentalmente el aumento general, atenuado por el 5,5% de suba en el alojamiento.
Es cierto que en la base están los incrementos debido a la guerra en Ucrania de combustibles y alimentos, pero la energía ya venía aumentando en todo el mundo desde al menos un año antes y lo sintieron con toda su fuerza los europeos.
Lo que alerta a no pocos analistas es otra cuestión más de fondo. Que un aumento de precios también refleja la pérdida de valor de una moneda y también un profundo cambio de escenario internacional.
El estadounidense Michael Whitney, geopolitólogo del Centre for Research on Globalization (CRG, Centro de Investigación sobre la Globalización) de Canadá, considera que la guerra aceleró “un orden completamente nuevo en el que el dólar será sustituido por monedas nacionales (procesadas a través de un sistema de liquidación financiera independiente) en acuerdos comerciales bilaterales”.
De hecho, el rublo se revaluó desde su caída inicial de febrero, ni bien las tropas rusas comenzaron las operaciones militares el otro lado de la frontera. Al mismo tiempo, el Banco Central ruso volvió a bajar la tasa de referencia. Había crecido al 20% anual el 28 de febrero, en mayo bajó a 11 y desde este martes, adelantaron las autoridades monetarias, será del 9,50%. El mismo porcentaje que se registraba en la semana anterior a que Putin anunciara el despliegue de sus ejércitos.
Tiempo Argentino, 12 de Junio de 2022
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