Seleccionar página
Bolsonaro eligió la peor forma de ingresar al mundo

Bolsonaro eligió la peor forma de ingresar al mundo

Mientras miles de manifestantes en todo el mundo salieron a protestar contra las autoridades sudamericanas por los incendios forestales que están devastando la selva amazónica, el desastre ecológico se metió en la cumbre del G7 que se inició este sábado en Biarritz, Francia. Y le generaron un fuerte cruce a Jair Bolsonaro con el mandatario francés Emmanuel Macron, pero también con los gobiernos de Irlanda, Finlandia, lo que sumados a los choques que había tenido la semana pasada con Noruega y Alemania, revelan que si el presidente brasileño buscaba insertar a su país en el mundo, este no sería precisamente el mejor camino.

Es tal el clima hostil contra el mandatario brasileño que Macron amenazó con romper el acuerdo UE-Mercosur porque, según dijo, «Bolsonaro me mintió en el G20 de Osaka sobre su compromiso con el medio ambiente». En el mismo sentido se pronunció Lao Varadkar, primer ministro irlandés. El ministro de Finanzas finés, Mika Lintilä, dijo que propondrá la prohibición de comprar carne importada de Brasil como castigo por la gestión del desastre ambiental. Ayer, incluso, en un almuerzo en Biarritz, previo al G7, Macron y Donald Trump, encontraron «puntos de convergencia» en algunos temas, incluyendo el de la Amazonia.

Como respuesta, el exmilitar brasileño –que cuando se conocieron los informes sobre el avance de la deforestación se burló diciendo que es «el capitán motosierra»– dijo que Macron tiene «mentalidad colonialista», que usa el desastre ecológico «por mera vanidad» y agregó que «los incendios forestales existen en todo el mundo y eso no puede servir de pretexto para posibles sanciones internacionales». En un repentino ataque nacionalista, anunció que movilizará tropas del Ejército para combatir el fuego o disminuir sus consecuencias.

En todo este entuerto, el gobierno brasileño recibió apoyo y oferta de colaboración de Donald Trump, Mauricio Macri, pero también de Nicolás Maduro, habida cuenta de que Venezuela comparte un tramo de la Amazonia. La selva también cubre zonas de las Guayanas, Colombia, Perú y Bolivia, donde también se registran incendios.

La primera reacción del gobierno brasileño fue acusar a las ONG de provocar los incendios, irritadas porque en su gestión les quitaron financiación y se les disminuyeron los fondos provenientes del exterior, tras los primeros chisporroteos con Noruega y Alemania. Luego, elípticamente, desde el Planalto deslizaron que agricultores bolivianos habrían iniciado una «temporada de quemas» en un período de temperaturas altas.

Sin embargo, las imágenes satelitales confirman los informes del Instituto de Investigaciones Espaciales (INPE) que le costaron la cabeza al titular de ese organismo, Ricardo Galvao. Este año hubo un 83% más de incendios que en 2018 y solo en julio fueron talados 2254,8 kilómetros cuadrados de bosques.

Doug Morton, científico de la Nasa, explicó a la cadena alemana Deutche Welle cómo comenzaron los incendios, según las tomas satelitales, que no fue por quemas descontroladas. “Sacan árboles de raíz con tractores, luego los apilan para que se sequen. Ahí comenzó todo, no con residuos de un campo o pastizales”, dijo Morton.  El experto aclaró que se percibe un “aumento de presión contra el centro de la Amazonia para expandir la producción agrícola”.

Un trabajo del portal The Intercept indica que desde el 2 de enero pasado, un día después de asumir su cargo, Bolsonaro trasladó dependencias encargadas de la política forestal al ministerio de Agricultura. A la vez, cortó los presupuestos organismos: Ibama, para la protección del patrimonio natural y Funai, para la atención de la población indígena.

El informe de la INPE pone en negro sobre blanco el tamaño del avance de la deforestación para la explotación en ganadería, cultivo de soja y minería. No son pocos los que ven este crecimiento exponencial, por un lado, en la permisividad del presidente, pero a la vez consideran que la guerra comercial EEUU-China tiene algo que ver, ya que si el gigante asiático deja de comprar soja en Estados Unidos aparece una oportunidad para agricultores brasileños.

En tal contexto, aparecen acusaciones contra dos empresas multinacionales que tienen la llave de esos negocios: Cargill, la corporación basada en Minnesota, y JBS, la mayor faenadora de reses  del mundo, originaria de Brasil, que en Argentina es propietaria de la marca Swift y cuyo titular, Joesley Batista, saltó a la fama el año pasado al filmar al entonces presidente Michel Temer cuando hablaba de juntar dinero para acallar a un diputado detenido por corrupción que podría salpicar a toda la dirigencia implicada en la destitución de Dilma Rousseff.

A su vez, el frente del Agricultura designó a Teresa Cristina, ex diputada de Mato Grosso do Sul, conocida como “La musa del veneno” porque logró el año pasado la aprobación de una ley que relaja las regulaciones sobre pesticidas. La familia de la ministra Cristina es arrendataria de JBS. La firma, a su vez, fue denunciada por presuntamente haber comprado ganado criado en zonas de talas ilegales. No fue la única envasadora de alimentos sobre las que se esparcen sombras de dudas acerca del origen de sus productos. Fuentes policiales contaron a un cronista de la agencia Reuters que hubo inspectores municipales que recibieron “incentivos” para ignorar la trazabilidad y las condiciones de salubridad de las mercancías. «

El humo, en Argentina

En las últimas horas se advirtieron registros en Argentina del humo de los incendios en el Amazonia, puntualmente en San Juan, La Rioja, Tucumán, Salta, Chaco, Corrientes y el norte de Santa Fe. Los pronósticos señalan que, en las próximas horas, incluso podría advertirse en zonas de la provincia de Buenos Aires y en la CABA. Mientras, cientos de nuevos incendios siguen declarándose en la Amazonia, según mostraron los últimos datos oficiales registrados hace pocas horas, en medio del clamor mundial que llevó al presidente Bolsonaro a movilizar tropas del ejército para combatirlos. En ese sentido, Mauricio Macri le ofreció a su par brasileño el «sistema de emergencias» argentino para colaborar en la contención del fuego, lo que hizo recordar que cuando se produjeron incendios masivos de bosques en Argentina, el exministro de Ambiente, Sergio Bergman, advirtió: «Lo más útil que podemos hacer es rezar».

Mientras, en Buenos Aires, unos 400 manifestantes se reunieron el viernes frente a la embajada brasileña sobre la calle Cerrito al 1300. Las principales agrupaciones ambientales adhirieron con múltiples pancartas. También pidieron por la libertad de Lula.

Tiempo Argentino, 25 de Agosto de 2019

Bolsonaro acusa de los incendios en la selva amazónica a las ONG y los gobernadores

Bolsonaro acusa de los incendios en la selva amazónica a las ONG y los gobernadores

Como si no tuviera bastantes polémicas en su haber, el presidente brasileño ahora acusa a ONGs y gobiernos estaduales por los incendios forestales que vienen devastando amplios sectores de la selva amazónica desde hace por lo menos 15 días y que parecen fuera de control. Poco afecto a la defensa del medio ambiente (sugiere ir de cuerpo un día si y un día no para disminuir la contaminación) ahora replica que el fuego podría haber sido producido por los mismos que denuncian que, en realidad, las «queimadas» son provocadas para utilizar los campos devastados la explotación agropecuaria, con la vista gorda de las autoridades asumidas el 1 de enero pasado.

Más aún, Jair Bolsonaro sugirió que las organizaciones ambientalistas «estan sintiendo la falta de dinero» después de que el gobierno suspendiera los recursos estatales de las que disponían hasta la llegada al poder del ex capitán del Ejército.

«Puede estar habiendo, sí, puede, no lo estoy afirmando, una acción criminal de esos ‘oenegeros’ para llamar la atención contra mi persona, contra el gobierno de Brasil. Esa es la guerra que estamos enfrentando», dijo Bolsonaro a salir del Palacio de Alvorada, la residencia oficial del presidente de la república.

«Sacamos dinero de las ONG. De las transferencias de fuera (del exterior, para la protección de la Amazonía), el 40% iba para ONG. No tienen más. Acabamos también con las transferencias de órganos públicos», refleja el cronista de la agencia AFP.

De paso, el presidente la emprendió contra gobernadores de las regiones afectadas «que tienen connivencia con lo que está sucediendo y le echan la culpa al gobierno federal».

«Hay estados ahí, que no quiero citar, en el norte, en los que el gobernador no está moviendo un dedo para ayudar a combatir los incendios, y además, está disfrutando de ello», insistió.

Los focos de incendios aumentaron más del 80% en lo que va del año debido a incendios en la región amazónica en plena temporada seca. Varias ciudades brasileñas vienen sufriendo las densas humaredas que por los vientos, recorren el amplio territorio. Incluso eso ocurre en San Pablo y amenaza a los países vecinos y la Argentina.

Bolsonaro se enfrenta desde hace semanas con los gobiernos de Noruega y Alemania, que sustentaban con aportes propios planes de lucha contra el cambio climático. Ambos países suspendieron el giro de dinero y reclaman en los organismos de la ONU por la deforestación y las actitudes del actual gobierno brasileño. «Pueden utilizar el dinero de modo más efectivo. Brasil no lo necesita», reaccionó el mandatario ante el anuncio de Oslo y Berlín.

El INPE (Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, por sus siglas en portugués) advirtió que los satélites detectaron 9507 nuevos incendios en la cuenca del Amazonas. En julio pasado, el entonces titular de ese organismo, el físico Ricardo Galvão, había asegurado que este año hubo un récord de incendios, con 72843 casos registrados.

«Tengo la convicción de que los datos del Inpe son mentirosos. Hasta mandé a averiguar quién es el tipo que está al frente del Inpe. Él me va a tener que explicar aquí en Brasilia esos datos que salieron en la prensa de todo el mundo, algo que para nosotros no se condice con la verdad». Y para rematar, agregó: «Hasta parece que él (por Galvão), está al servicio de alguna ONG, lo que es muy común».

Doctorado en Física en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (el prestigioso MIT, por sus siglas en inglés) tras graduarse en las Universidades de Campinas y la Fluminense, de Río de Janeiro, luego docente en el Instituto de Física de la Universidad de São Paulo (IF-USP) y miembro de la Academia Brasileña de Ciencias, a los 72 años Galvão no estaba para recibir ese tipo de humillaciones y renunció.

Negacionista a todo nivel, Bolsonaro rechaza las investigaciones que alertan sobre el cambio climático y las consecuencias que el uso irracional de los recursos provocan en la Tierra.

En el caso de Amazonas, Greenpeace publicó informes científicos que indican que los incendios crearon un corredor de humo que se esparce sobre el centro oeste y el sudeste de Brasil y que puede llegar, por efectos del viento, hasta Perú, Bolivia, Uruguay y Argentina.

Los incendios no solo devastan la selva, sino que generan daños irremediables para el ciclo de lluvias, que son la clave de la humedad en esa región pero también del cauce de los ríos de esa cuenca. De allí a generar la desertificación de grandes territorios hay un paso.

Por otro lado, los incendios afectan a las poblaciones indígenas y a la fauna que vive en esa región, tanto por quedar atrapados bajo el fuego como por la desaparición del microclima necesario para su vida.

El aumento de las «queimadas», como se las conoce, afecta a Mato Grosso do Sul, Rondonia, Pará, Acre y el estado de Río de Janeiro. «la Amazonia perdió más de una Alemania de su área selvática entre 2000 y 2017 -detalla la ONG- son cerca de 400 mil kilómetros cuadrados de área verde, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Oklahoma publicado en la revista científica Nature Sustainability».

Para Bolsonaro, luego del fuerte cruce con las ONG y los gobernadores, lo que está sucediendo en Amazonas es culpa del viento, el tiempo seco y el calor.

Pero no se hace cargo para nada de las acciones humanas y de lo que sus políticas producen en el medio ambiente.

Tiempo Argentino, 21 de Agosto de 2019

Se mete con Argentina para evitar hablar de la recesión brasileña

Se mete con Argentina para evitar hablar de la recesión brasileña

Mientras el presidente Jair Bolsonaro despotrica contra el triunfo de Alberto Fernández en las primarias argentinas y su ministro de Economía, Paulo Guedes, amenaza con sacar a Brasil del Mercosur si es que el Frente de Todos gana la presidencial y propone alguna medida que vaya contra la receta neoliberal, el gigante sudamericano entró técnicamente en recesión luego de dos trimestres consecutivos de caída del PBI.

Como parte de esa misma receta que pretende obligar a su principal socio comercial, el propio Guedes pidió a los brasileños «un poco de paciencia» hasta pasar lo que considera una convulsión por el cambio de modelo económico. «Dennos uno o dos años. Denle una oportunidad a la democracia liberal. No trabajen contra Brasil, tengan un poco de paciencia.»

Según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE, el Indec de ese país) el PBI de ese país cayó un 0,2% entre enero y marzo y otro 0,13% entre abril y junio. Bolsonaro y su equipo asumieron el 1º de enero. El año pasado había crecido 1,3 por ciento.

El economista de la escuela de Chicago puso en marcha un rígido esquema sacado de los textos de Milton Friedman. Bolsonaro, en tanto, sostuvo esa línea económica, mientras por otro lado iba carcomiendo el modelo cultural que se instauró en el país desde la recuperación de la democracia, en 1985. En tal sentido, no solo atacó con ferocidad a los sectores progresistas y de izquierda, entre los que anota al detenido Lula da Silva y el partido por él fundado, el de los Trabajadores (PT), sino que atacó verbalmente y desarticuló los organismos creados para investigar crímenes de la dictadura y dio un giro de 180º en políticas medioambientales. Lo que además de todo, le generó una controversia diplomática con Alemania y Noruega.

Estos días se dio a conocer un informe del Sistema de Alerta de desmonte perteneciente al Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonia (Imazon) donde se revela que en los últimos 12 meses se desmontaron 5054 kilómetros cuadrados de selva, un 15 % más entre agosto del año pasado y este mes. No hizo sino confirmar las cifras del organismo oficial, Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE), que cuando se difundieron le costaron el cargo al director de ese organismo, Ricardo Galvão.

Fue en este contexto que Bolsonaro respondió a la requisitoria periodística proponiendo «hacer caca un día sí y un día no» para preservar el medio ambiente.

Ante esta provocación, Noruega, principal, sponsor del Fondo Amazonia, anunció el bloqueo de unos 33 millones de dólares destinados a la defensa de la selva amazónica, por considerar que Brasil rompió un acuerdo firmado en Oslo en 2008 por el cual ya se habían girado desde entonces 900 millones de dólares. «¿Noruega no es aquel que mata ballenas ahí arriba, en el Polo Norte? ¿Que explota petróleo también ahí? No es ningún ejemplo para nosotros. Que se queden con ese dinero y ayuden a Angela Merkel a reforestar Alemania», dobló la apuesta Bolsonaro. La canciller germana había anunciado una semana antes que abandonaba ese tratado ante el incumplimiento brasileño.

Como si esto fuera poco, el gobierno brasileño autorizó desde enero pasado el uso de 262 plaguicidas, la tercera parte de ellos prohibidos en la Unión Europea, lo que podría crear un problema adicional con Bruselas, ya que entre quienes en el viejo continente rechazan un acuerdo UE-Mercosur figuran los agricultores franceses y alemanes, que se quejan de que en esta parte del mundo los controles sobre agrotóxicos son más laxos que los que ellos deben respetar. Si el acuerdo que celebraron con tanta algarabía Macri y Bolsonaro a fines de junio se cae por esta política medioambiental, la culpa no sería por medidas proteccionistas de un eventual gobierno del FdT.

Mientras tanto, Guedes también tuvo que salir a explicar la caída en el precio de la moneda brasileña. Cuando llegó a su despacho en Brasilia, el real cotizaba a 3,80 por dólar. Este viernes cerró a 4. En un encuentro en el Instituto Brasileño del Petróleo (IBP), Guedes trató de calmar a los asistentes asegurando que los fundamentos de la economía son sólidos, y jurando que podrían incluso soportar que la moneda estadounidense llegue a los 4,20. «Ni siquiera una recesión en Estados Unidos nos preocupa», alardeó.

Las turbulencias por la guerra comercial EE UU-China afectan a la divisa creada en 1994, pero mucho más los cimbronazos por la crisis en Argentina. Quizás allí haya que hurgar para entender tanta pirotecnia contra F-F.



Rebote a la mexicana

El dólar en los mercados mexicanos cerró la presente semana en 19,93 pesos para la venta y 19,11 para la compra. Una semana antes, el viernes 9, estaba en 19,40, o sea más de medio peso menos. Pero a partir de este lunes comenzó a subir de tal manera que pocas horas después se situaba a 19,87 pesos.

Esta suba de la divisa norteamericana fue relacionada por los analistas como un rebote de lo que ocurría unos 8000 kilómetros al sur, en la Argentina, pocas horas después de las elecciones del domingo pasado. La mayoría de los medios periodísticos lo reflejaron así . Un titular de El Universal de mitad de semana fue elocuente: «Crisis argentina arrastra al peso y bolsas en México». Luego detalla: «El peso y las bolsas de valores en México fueron arrastradas por la crisis que vivieron este lunes los mercados de Argentina, luego de las elecciones primarias celebradas en ese país». Luego, explica que analistas de Citibanamex también relacionaron la depreciación cambiaria local con «las mayores tensiones políticas en Hong Kong». Después hace un análisis más general de la situación económica-política argentina y puntualiza que «presenta la segunda inflación más alta de América, solamente después de Venezuela y por encima de Haití, el país más pobre del continente».

El interés de esta repercusión cobra mayor sentido si se tiene en consideración que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien asumió el pasado 1 de diciembre, es de tinte progresista e incluso llegaron a tildarlo de «peronista». Por lo que, en principio, tendría muchas coincidencias con un eventual gobierno de Alberto y Cristina Fernández en Argentina.

Tiempo Argentino, 18 de Agosto de 2019

Bolsonaro en estado puro: se lleva puestos a los Derechos Humanos y el control ambiental

Bolsonaro en estado puro: se lleva puestos a los Derechos Humanos y el control ambiental

El presidente Jair Bolsonaro avanza en su proyecto de formatear a Brasil y a pesar de que grandes sectores de la sociedad no dejan de mostrar su indignación, continúa sin el menor reparo político. Esta semana, tras denigrar al titular de la Orden de Abogados de Brasil, hijo de un desaparecido por la dictadura, se lanzó a modificar la composición de la Comisión Especial de Muertos y Desaparecidos (Cemdp) que investigó los crímenes del régimen militar. También destituyó al jefe del Instituto de Investigaciones Espaciales (INPE), Ricardo Galvao, porque reveló el peligroso incremento en el nivel de destrucción forestal en un año.

Desafiante, en un reportaje a O Globo el primer mandatario justificó la designación de un militar y un abogado de su partido en la Cemdp, en que «ahora cambió el presidente, Jair Bolsonaro es de derecha, punto final». Y para agregar un poco más de leña al fuego, agregó que «cuando ellos (por el PT) ponían a terroristas ahí, nadie decía nada, ahora cambió el presidente, también cambió la cuestión ambiental».

Galvao, un físico de 71 años, venía denunciando la aceleración de la tala de árboles en Amazonas: según sus informes, el primer semestre deforestaron 920,4 kilómetros cuadrados de selva, casi cuatro veces el tamaño de la Ciudad de Buenos Aires. No sólo eso, trató a Bolsonaro de cobarde por haber dicho que publicar esos datos atentaba contra la imagen del país.

«Mis palabras sobre el presidente generaron molestia, entonces seré destituido», explicó el científico al salir de una reunión con el ministro de Ciencia y Tecnología, Marcos Pontes, un teniente coronel de la aeronáutica brasileña que en 2006 hizo el curso de astronauta en la NASA y tripuló una nave Soyuz en un viaje a la Estación Espacial Internacional.

Bolsonaro dio otro golpe en la Cemdp –un organismo creado en 1995, que fue el antecedente más directo de la Comisión de la Verdad creada por Dilma Rousseff en 2011– luego de entreverarse en un debate con Felipe Santa Cruz, presidente de la OAB, hijo de Fernando Santa Cruz, desaparecido en 1974 a los 26 años. El mandatario brasileño, iracundo porque Santa Cruz había respaldado la actuación de los defensores del autor de la cuchillada contra el entonces candidato presidencial, dijo: «Si quiere saber cómo desapareció su padre, yo se lo puedo decir. Pero no querrá saber».

Lo que vino luego fue la denigración de Santa Cruz, quien fue detenido por fuerzas del Ejército en el carnaval de Río y no volvió a aparecer. Como respuesta institucional, desde el PT y los abogados le pidieron que si tenía información la brindara. El pedido llegó hasta el Supremo Tribunal de Justicia.

Bolsonaro dobló la apuesta y modificó la composición de la Cemdp y sustituyó a cuatro de los siete miembros. Así, el organismo será dirigido por Marco Vinicius Pereira de Carvalho, un abogado afiliado al partido de Bolsonaro y asesor de la ministra de Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves, pastora evangélica y célebre por haber declarado  que en Brasil nos niños deben vestir de azul y las niñas de rosa. O que la película Frozen convierte a la chicas en lesbianas.

En la comisión también ingresa el diputado del PSL Filipe Barros, un joven de 28 años que celebró el 55° aniversario del golpe militar, el 31 de marzo pasado. Otro nuevo miembro, el coronel Weslei Antonio Maretti, es admirador del militar que torturó a Dilma en su juventud, mientras que el oficial del ejército Vital Lima Santos también es abogado.   «
Que se asesinen entre narcos: la solución brasileña a los problemas carcelarios

Desde hace décadas, aunque no se digan expresamente, la solución a los problemas carcelarios en Brasil pasa por dejar que las propias bandas de narcotraficantes resuelvan sus disputas con la barbarie. Pasó esta semana en la prisión de Altamira, estado de Pará, cuando miembros de la fracción Familia del Norte tuvieron vía libre para eliminar a 58 integrantes del Comando Vermelho. Fue una de las mayores matanzas en una penitenciaría en la historia judicial del país, pero ni siquiera es la más atroz: en mayo pasado, una serie de revueltas en el estado de Amazonas dejó un saldo de 55 muertos; en 2017 se habían producido 67 muertes en una semana de protestas carcelarias en Manaus o otras 33 en Boa Vista. La serie trágica llega hasta 1992 cuando 111 presos fueron asesinados en Carandiru, San Pablo, en un hecho que conmovió al mundo, registrado en documentales y un film. 

El estado norteño de Pará suele ser noticia por estos hechos desde hace tiempo. Según los expertos, dos circunstancias se cruzan. Por un lado las cárceles están atestadas de presos víctimas de modelos de represión cada vez más refinados. La de Altamira debía ser reemplazada por otro establecimiento más amplio que debía estar listo en 2016 pero se demoró hasta fin de año. Había 343 internos: tiene capacidad para 163.

Lo más grave es que el norte de Brasil se convirtió en terreno propicio para las bandas de narcos, que aprovechan un corredor productivo que lleva a la selva colombiana, con ramificaciones en Paraguay y Bolivia, en el sur. Esos espacios son disputados desde tiempo atrás por el Comando Vermelho, la más antigua de las organizaciones criminales, creada en 1969 en la cárcel de Ilha Grande, de Río de Janeiro, de la fusión de presos comunes que buscaban defenderse de los maltratos en la época de la dictadura y que contaron con la formación de detenidos por razones políticas. Son una suerte de hermandad capaz de luchas por el bienestar de los familiares de los detenidos y de los mismos presos en el interior de los penales del país.

En ese escenario, en San Pablo fue creciendo el Primer Comando Capital (CCC), que le copió procedimientos y compite por los mercados. Fundado en 1993 en la cárcel de Taubaté, de allí se desprendió el Comando Classe A (CCA), que también actúa como Familia del Norte.

Los datos que se conocen de lo ocurrido el lunes sugieren que hubo zona liberada para que un grupo del CCA invadieran el pabellón que ocupaba el CV. Las autoridades declararon que usaron facas para acuchillar a rivales. De los 58 muertos, 16 fueron decapitados, los otros fallecieron asfixiados en un incendio provocado por los atacantes.

No hubo argumentos para explicar por qué razón los carceleros no detectaron que muchos de los internos tenían armas blancas ya que se supone que deben hacer requisas para evitar estas situaciones. Peor aun: se conoció la noticia decidieron el traslado de los sobrevivientes de CV. Pero otros cuatro murieron asfixiados en el ómnibus donde los llevaban, elevando la cifra de víctimas a sesenta y dos.

Tiempo Argentino, 4 de Agosto de 2019