por Alberto López Girondo | Mar 17, 2024 | Sin categoría
Nadie imaginó que estas elecciones en Rusia serían tranquilas, y no porque tambaleara la posibilidad de que Vladimir Putin no pudiera mantenerse en el cargo por otros seis años, sino porque en el contexto de la guerra en Ucrania era obvio que las fuerzas vinculadas a Kiev habrían de hacer de las suyas para aguar la fiesta. Y así fue en los dos primeros días del comicio presidencial, que se inició el viernes y culmina este domingo. Hubo incidentes en distintos lugares de votación, incursiones en zonas fronterizas, denuncias de ataques informáticos y una dura respuesta rusa en la región de Odessa. El propio Putin acusó al gobierno de Volodimir Zelenski de intentar perturbar la jornada electoral y el gobernador de Bélgorod señaló que los sistemas de defensa aérea destruyeron al menos ocho misiles ucranianos. Desde Moscú afirman hubo algo así como 90 mil intentos de incursión cibernética «desde direcciones IP localizadas en Ucrania, Europa occidental y América del Norte».
Este sábado una mujer fue detenida en Kaliningrado –un enclave exterior en el Báltico– y otra en Ekaterimburgo, acusadas de haber volcado tinta verde sobre las papeletas de votación. Un cable de AFP asegura que es del mismo color del líquido que la policía arroja sobre manifestantes opositores y aprovechó para recordar la muerte de Aleksei Navalni en prisión el mes pasado. No fueron los únicos casos que se registraron desde el viernes. Algunas urnas también fueron incendiadas en la región siberiana.
Putin votó por Internet el primer día del comicio. Las encuestas le dan más de un 60% de imagen positiva y ninguno de los candidatos que se presentan está en condiciones de hacerle sombra. Los postulantes son Vladislav Davankov, del partido Gente Nueva; Leonid Slutski, del Partido Liberal Democrático de Rusia (LDPR); y Nikolái Jaritónov, por el Partido Comunista de Rusia (KPRF). Putin se presenta como independiente aunque tiene el apoyo del Frente Popular Panruso y de Rusia Unida, dos agrupaciones de las que fue fundador. Hay más de 112 millones de ciudadanos habilitados a votar, 1,9 millones de ellos desde el exterior. Esta vez también votarán habitantes de las regiones del Donbass y de Crimea, el eje de la disputa con Ucrania, lo que levantó una queja del secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Y hasta la embajada británica en Rusia publicó un comunicado en el que cuestiona la legalidad de la convocatoria en esas regiones.
La respuesta de la vocera de la cancillería María Zajarova, fue contundente: tras alegar transparencia y alta participación en esos territorios que, agrega, eligieron incorporarse a Rusia, le da un par de consejos «al servicio diplomático del Reino Unido». Entre ellos, «centrarse en encontrar una solución a la cuestión de las islas Malvinas según el derecho internacional». Y pregunta si el gobierno de Rishi Sunak «ya ha condenado la fotografía manipulada de un miembro de la casa real del palacio de Buckingham como un ejemplo de escandalosa desinformación».
La guerra en Ucrania, en tanto, se muestra favorable a Rusia y Estados Unidos, parece no tener respuestas inmediatas para evitar que las tropas de Moscú prosigan con la consolidación de los territorios del sur. Este viernes, bombardeos en Odesa, la ciudad portuaria ucraniana más importante en el Mar Negro, causaron al menos 20 muertos y 70 heridos, según el fiscal general del país, Andriy Kostin. El gobierno dijo que el ataque se produjo con misiles balísticos Iskander desde Crimea.
Bloqueada la posibilidad de más fondos para Ucrania en el Congreso de EE UU, la voz cantante de la opción militar contra Rusia proviene del presidente francés, Emmanuel Macron, quien va logrando sumar en esa cruzada a otros países europeos. El mandatario galo fue virando de ser un interlocutor amistoso de Putin desde el 24F, ahora declaró que estará «listo para tomar las decisiones que se imponen para que Rusia no gane nunca» en Ucrania. «No se puede ser débil–dijo también– Rusia es una amenaza existencial, si Rusia gana, ya no tendríamos seguridad en Europa». En un encuentro en Berlín, Macron y los jefes de gobierno Olaf Scholtz, de Alemania, y Donald Tusk, de Polonia, declararon que se mantienen unidos es una suerte de entente. No descartaron la posibilidad de enviar tropas, lo que pondría al continente en una guerra directa contra Rusia, algo que hasta ahora habían esquivando trabajosamente. «Por supuesto, leemos estas declaraciones del señor Macron –respondió el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov–. Que Rusia es un rival para Francia es evidente ya que Francia ya está involucrada en la guerra en Ucrania. Participa en la guerra de manera indirecta, pero, al juzgar por las declaraciones del señor presidente, no está en contra de aumentar el nivel de su implicación».
Tiempo Argentino, 17 de Marzo de 2024
por Alberto López Girondo | Nov 12, 2023 | Sin categoría
Jefes de Estado de países árabes y musulmanes se reunieron en una cumbre en la capital saudita para tratar el conflicto en Gaza y exigieron al gobierno israelí un inmediato cese el fuego, aunque hubo un pedido del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, para que se investigue el armamento nuclear de ese país al que definió como el «niño mimado» de Occidente, y su par iraní, Ebrahim Raisi, para que se catalogue al ejército israelí como “organización terrorista”. En todo el mundo, mientras tanto, crece el repudio a las acciones militares contra la Franja de Gaza, con marchas en varias ciudades, incluso una en el distrito de Jaffa, al sur de Tel Aviv, en la que coincidieron pobladores árabes y judíos.
El reclamo de un cese de hostilidades y una ampliación de la “pausa humanitaria” que aceptó a regañadientes la administración de Benjamin Netanyahu cundió hasta en gobiernos europeos, que hasta ahora le dieron un cheque en blanco. El francés Emmanuel Macron, por caso, pasó de proponer enviar tropas a Medio Oriente a decir que en Gaza “los civiles son bombardeados, bombardean y matan a bebés, mujeres y ancianos. No hay razón ni legitimidad para ello. Así que instamos a Israel a que se detenga».
Las palabras del inquilino del Elíseo se producen tras un posteo en X del director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, alertando sobre los ataques aéreos “en la zona del hospital Al Shifa”, el mayor de la Franja. La OMS reportó más de 250 ataques a instalaciones sanitarias luego de la ofensiva de Hamás del 7 de octubre. Médicos sin Fronteras (MSF), a su vez, reiteró llamados a “proteger las instalaciones médicas, el personal sanitario y los pacientes”.
El portavoz del gobierno gazatí, Salama Maarouf, comunicó de al menos 13 muertos por ataques en Al Shifa, al tiempo que 39 bebés habrían muerto por falta de oxígeno por el corte de los servicios eléctricos. La Media Luna Roja Palestina, por otro lado, informó que el Hospital Al Quds estaba totalmente rodeado de tanques y se estaban produciendo intensos combates.
Para el canciller español, José Manuel Albares, la Unión Europea “debe alzar la voz para decir que esta tiene que ser la última vez (…) Todos sabemos lo que tenemos que hacer. La receta está muy clara y ha sido aceptada ya en Oslo hace muchas décadas por israelíes y palestinos». El comunicado de la cumbre 57 países árabes e islámicos de Riad subraya esos mismos términos: “ni Israel ni todos los países de la región gozarán de paz y seguridad si no se constituye un Estado palestino independiente”. Convocada por el jefe de Estado saudita, el príncipe Mohamed bin Salmán, el texto final responsabiliza sin subterfugios al Estado de Israel del conflicto permanente debido a la ocupación de territorios palestinos, algo que considera “una amenaza para la seguridad y la estabilidad regional e internacional”.
El titular de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, acusó en cambio a Estados Unidos por su apoyo acrítico a Israel y dijo que Washington tiene responsabilidad en establecer la paz. Pero los más críticos fueron el mandatario turco y el iraní. El mensaje de Erdogan se relaciona con una amenaza del por ahora suspendido ministro de Patrimonio, Amichai Eliyahu, de arrojar una bomba atómica sobre Gaza si la incursión armada no da resultados. “Si hay bombas atómicas que escapan al control del Organismo Internacional de la Energía Atómica, debe revelarse”, señaló el gobernante turco.
Raisi, el primer gobernante iraní en pisar suelo saudita en más de una década y una señal de la renovada amistad conseguida por la diplomacia china en marzo, propuso que los países musulmanes “deben armar a los palestinos si continúan los ataques contra el pueblo de Gaza”. Además, el presidente persa pidió acordar la paralización del comercio “con el régimen sionista y el embargo de los productos israelíes”. Tras pedir que las FDI sean juzgadas en tribunales internacionales por crímenes de guerra, agregó que una solución sostenible sería establecer un Estado palestino “desde el río Jordán hasta el mar”.
Tiempo Argentino, 12 de Noviembre de 2023
por Alberto López Girondo | Ene 29, 2022 | Sin categoría
Emmanuel Macron apuesta a heredar el liderazgo político que la Unión Europea (UE) que ostentaba la ex canciller alemana Angela Merkel. Lo viene demostrando desde que en agosto pasado se lució en una cumbre en Bagdad para tratar la situación en Medio Oriente. Ahora, y cuando el enfrentamiento de la Otan y EE UU con Rusia parece estar en su máximo, el mandatario francés mantuvo una conversación con el presidente ruso Vladimir Putin en la que ambos gobiernos anunciaron “un entendimiento sobre la necesidad de una desescalada” en torno a Ucrania para resolver la crisis mediante el diálogo.
Cada vez queda más claro que la ofensiva contra Moscú tiene como arietes básicamente a los gobiernos de Joe Biden y Boris Johnson, mientras que Francia y Alemania, los países centrales de la UE, son reticentes a arrojar más leña al fuego. Siguiendo con esa misma figura, también resulta evidente que esta escalada tiene mucho olor a gas, el combustible que alimenta al 40% de la actividad europea y el 50% de la alemana, sin ir más lejos.
Mientras los gobiernos del Reino Unido y de Estados Unidos lanzan cotidianamente anuncios sobre el envío de armas para respaldar a las autoridades de Kiev ante una eventual invasión rusa que el presidente ucraniano minimiza (ver aparte), Alemania informó que se limitará a suministrar 5000 cascos militares. Para la ministra de Relaciones Exteriores Annalena Baerbock, ese país es donante financiero y cree que eso es más efectivo. «No creo que sea realista creer que tales exportaciones de armas podrían revertir el desequilibrio militar», dijo. Y tuvo que enfrentar al sector militarista, que consideró ese envío como una burla de mal gusto.
Sin embargo, tanto París como Berlín tienen sus buenas razones para querer bajar los decibeles de este enfrentamiento. Francia quedó desairada cuando en septiembre pasado se anunció la creación del bloque AUKUS, enfocado en China, con el que le birlaron un monumental contrato para la provisión de submarinos nucleares que ya se había firmado con fabricantes franceses.
Los alemanes, por otro lado, tienen por inaugurar el gasoducto Nord Stream 2, que pasa por el mar Báltico y levantó críticas y amenazas estadounidenses desde el primer día de su construcción. Con Donald Trump, la cuestión pasaba por su propuesta de reemplazar la oferta de gas ruso por el que podrían llevar buques contenedores desde de explotaciones de fracking de territorio estadounidense.
En estos días, la belicosa Victoria Nuland, subsecretaria de Estado de EE UU, que fue clave como articuladora de la estrategia del gobierno de Barack Obama durante el golpe de Estado contra Viktor Yanukovich (todavía se recuerda su frase “que se joda la UE” en medio de aquella crisis de 2014) ahora aseguró que “si Rusia invade Ucrania, de alguna manera u otra el Nord Stream 2 no avanzará”.
El secretario de Energía de Trump, Rick Perry, se sumó al entuerto al declarar que Alemania está «pagando un precio ahora por jugar con los rusos y darles la oportunidad de terminar el gasoducto», pero también lazó dardos contra la administración Biden «por permitir que Rusia termine el Nord Stream». Curiosa postura, teniendo en cuenta que ningún tramo de la tubería pasa por EE UU y que Alemania es aliado dentro de la Otan.
Meses antes de la campaña electoral de 2020, hubo un fuerte encontronazo entre republicanos y demócratas en relación con Ucrania. Desde el entorno de Hillary Clinton acusaron a Trump de haber sido beneficiado por hackers rusos en 2016 y de querer hacer negocios con Putin. Cuatro años después, el tema volvió con más violencia y se filtró una conversación entre Trump y el presidente ucraniano en la que el inquilino de la Casa Blanca le pedía a Zelenski que apurara la investigación contra el segundo hijo de Biden, Hunter, que gracias al poder de lobby de Washington había logrado tras el golpe un asiento en el directorio de la mayor empresa de energía de Ucrania, Burisma Holdings, proveedora de gas y petróleo. De hecho, el primer impeachment contra Trump fue por la supuesta utilización de ese caso para perjudicar al entonces candidato demócrata.
Otro dato a tener en cuenta es que el Nord Stream 2 aparece como alternativa ante el crecimiento de las tensiones entre Kiev y Moscú. Es que hay una tubería que cruza Ucrania para alimentar a la Unión Europea mediante cuyo “peaje” ese país explica el 3,8% de su Producto Bruto Interno. Estados Unidos ya adelantó que está en conversaciones con otros proveedores en caso de que Rusia decida clausurar el gasoducto, como el emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad al-Thani, cosa de “garantizar la estabilidad de los suministros energéticos mundiales”. Mientras tanto, el flujo de armas parece garantizar fuertes ingresos a los fabricantes de todo el mundo. Se acusa al gobierno español de haberse apurado a mostrarse cercano a la posición de la Otan porque las empresas hispanas se relamen con un conflicto en esa parte del mundo. En Israel, por su parte, activistas de Derechos Humanos presentaron una demanda ante la Corte Suprema de Justicia exigiendo el cese de exportaciones de armas israelíes. Argumentan que esas armas son utilizadas por milicias de la derecha antisemita de Azov que se amparan en el Ministerio del Interior y muchos de cuyos integrantes forman parte de las Fuerzas Armadas ucranianas. Los grupos neonazis ucranianos son los que más fuerza hacen para iniciar una guerra.
Tiempo Argentino, 29 de Enero de 2022
por Alberto López Girondo | Sep 1, 2021 | Sin categoría
A siete meses de las elecciones francesas, Emmanuel Macron busca posicionarse como el reconstructor del Imperio Francés, pero todavía debe enfrentar la dura realidad interna, que seguramente es la que más va a pesar a la hora de que cada ciudadano emita su voto.
Pruebas al canto: el sábado pasado participó de una cumbre en Bagdad en la que felicitó a las autoridades iraquíes “por haber derrotado a Estado Islámico” y luego prometió ayuda financiera para para seguir luchando contra el grupo yihadista, “un enemigo común que muestra signos preocupantes de resurgimiento tanto en Irak como en Siria” y aunque no lo dijo, también en Afganistán a través de su “sucursal” en Khorasan, EI o ISIS-K.
Al volver a su patria, este miércoles recorrió Marsella, acosada por la violencia entre bandas de la mafia. “Encontramos todavía en nuestros barrios una situación muy difícil, y los jóvenes (…) están de alguna manera estigmatizados, no les damos las mismas oportunidades”, reconoció ante la prensa.
Los devaneos de Macron quedaron claros también ante una pregunta periodística de un medio local sobre el futuro de la intervención militar en Mali, que data de 2012 y tiene ribetes muy similares a la ocupación por Estados Unidos de Irak y Afganistán. Es que el presidente, refiriéndose a la fallida estrategia estadounidense de “construir un estado” en ambos países asiático, había declarado que era una visión equivocada de cómo resolver la cuestión. En África, sin embargo, desde mediados de este año Macron habla de ir abandonando el territorio (“evolucionando”, es el eufemismo utilizado) a una fuerza internacional o a autoridades locales. Pero no hubo avances en tal sentido.
Cierto es que la intervención armada en Mali no fue idea de Macron sino de su antecesor, el socialista Françóis Hollande, pero ahora debe enfrentar la realidad de que es un atolladero. Como ocurre con todas las guerras, es muy sencillo entrar, lo difícil es salirse.
En otros ámbitos interiores, Macron debió enfrentar desde fines de 2018 la revuelta de los “Chalecos amarillos”, habitantes de las periferias de las grandes ciudades que se manifestaban en contra del aumento de combustibles. Y desde hace algunas semanas, las calles de varios distritos se pueblan de jóvenes que protestan por la obligación de tener el pase sanitario que garantice que el ciudadano esta vacunado contra el Covid-19. Una medida que entienden afecta su libertad.
Como ese es un caldo de cultivo para la extrema derecha, representada por Marine Le Pen, la opción de mostrarse en el exterior como defensor de un rol protagónico de Francia en las grandes ligas internacionales suena interesante -al menos en la mesa de arena- para capturar al votante nacionalista y nostálgico de otras épocas “gloriosas”.
Cierto es que la intervención armada en Mali no fue obra de Macron sino de su antecesor, el socialista Françóis Hollande, pero ahora debe enfrentar la realidad de que están metidos en un atolladero. Como ocurre con todas las guerras, es muy sencillo entrar, lo difícil es salirse.
Como sea, la semana anterior el presidente galo se paseó por lugares clave del Medio Oriente ampliado. Había coorganizado con el primer ministro iraquí, Mustafa al-Kazemi, una cumbre de “Cooperación y Asociación” en Bagdad con el propósito de “estabilizar la región” tras al retiro de EEUU.
Lograron juntar varias cabezas en un juego de delicado equilibrio: estuvieron el presidente de Egipto, Abdelfattah al Sisi; el rey de Jordania, Abdullah II; el emir de Qatar, Tamim bin Hamad al Thani; el vicepresidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Rashid al Maktoum; el primer ministro de Kuwait, Sabah Khaled al Hamad Al Sabah; el secretario general de la Liga Árabe (LA), Ahmed Aboul-Gheit. Dos viejos enemigos, Irán y Arabia Saudita enviaron a sus cancilleres y la promesa de sentarse a negociar una entente, algo es algo.
Antes Macron había visitado el Kurdistán iraquí y estuvo en Mosul, uno de los lugares que más padecieron la incursión de los yihadistas y que fue reconquistado en 2017 por tropas iraquíes con efectivos de una coalición internacional. A todos prometió ayuda y solidaridad. Pero Nicodemos Daoud Matti Sharaf arzobispo de Mosul, Kirkuk y Kurdistán, no tuvo empacho en decirle: “¿Por qué, cuando ISIS llegó a plena luz del día y nos desplazó, ninguno de estos grandes países occidentales estaba allí y lo combatió?”.
En el sureste francés, Macrón prometió 300 policías adicionales para 2023 y adelantó un presupuesto de 1200 millones de euros para las escuelas públicas. Algo es algo, también.
Tiempo Argentino, 1 de Septiembre de 2021
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