por Alberto López Girondo | Feb 21, 2019 | Sin categoría
El caso saltó a fines del año pasado, luego de que una investigación interna reveló que el periodista estrella del prestigioso semanario alemán Der Spiegel (El espejo) había inventado fuentes y testimonios en al menos 14 de sus más brillantes artículos por los que incluso le habían dado el premio al Mejor Reportaje del Año el 3 de diciembre de 2018. Pero el tema volvió a escena estos días luego de que el diario español El País publicara un extenso artículo contando la historia del colaborador free lance de la publicación germana -nativo de Almería- que había descubierto el engaño y de las vicisitudes que tuvo que atravesar para que sus editores le creyeran. Pero el caso desató a la vez una trama que bien puede dar para una miniserie de Netflix en tiempos de fake-news y globalización.
Class Relotius tiene 33 años y hasta diciembre pasado una carrera brillante que lo colocó en la mesa de editores del Spiegel en muy poco tiempo. Hasta que en ese equipo de directivos periodísticos se les ocurrió la idea de que sería muy bueno contar con su pluma experimentada y su perspicacia para relatar lo que se vive en la frontera de EEUU con México. Se acercaba la caravana de migrantes centroamericanos al tiempo que el presidente Donald Trump acrecentaba su discurso xenófobo. Los trenes podrían chocar justo en el período de las elecciones de medio término.
El reportaje, como se denomina por aquellas regiones a ese tipo de crónicas, era una buena ocasión para contar con testimonios de los dos lados del límite: Juan Moreno, español de nacimiento aunque viviendo en Alemania desde pequeño, era el indicado para meterse en esa peregrinación de desesperados. Relotius viajaría a una zona en la frontera de Arizona donde un grupo de paramilitares vigila el ingreso de ilegales con espíritu y características de la mejor tradición nazi. Si lograba inmiscuirse entre esas milicias -algunos de ellos con un pasado reciente como veteranos de guerra en Afganistán e Irak- el resultado no podría ser sino espectacular.
Relotius le envió el material editado y a punto de imprenta a Moreno, a la sazón cofirmante del reportaje, a mediados de noviembre. Lo leyó y le saltaron todas las alarmas. Había muchas cosas que no le cerraban y se lo dijo. Como no obtuvo respuesta, le mandó un mail al equipo de revisión de los textos, conformado por unas 60 personas. Trabajando como colaborador externo desde 2007, Moreno no pasaba de ser un muy buen periodista pero emigrante al fin, por lo tanto, nunca pudo vencer ese desdén con que en muchos ámbitos se suele mirar a un extranjero que, además, se tuvo que hacer de abajo.
El padre de Moreno, Juan Bautista partió con la familia a la principal potencia económica europea hace más de 35 años en busca de horizontes que en El Puertecico, un poblado de Huércal-Overa, provincia de La Almería, no podría vislumbrar. En Francfort, trabajando en la fábrica de neumáticos de Dunlop, pudo conseguir que su hijo fuera a la universidad y llegara a destacar en los medios más conocidos del país, como el Spiegel, el Süddeutsche Zeitung o la radio WDR.
«Mi padre fue solo cuatro años a la escuela, creció en una casa sin electricidad ni agua caliente, cumplió 18 años sin haber utilizado un cuarto de baño», recordó Moreno en una entrevista reciente.
El cronista insistió en sus dudas y dobló la apuesta buscando más datos para corroborar todo lo que había escrito su colega. Encontró que muchas de las entrevistas para la cobertura, que se tituló La frontera de Jaeger, por el nombre que usaba uno de los milicianos, no se habían realizado. Y que otras eran sospechosamente similares a una cobertura de Shane Bauer para la revista Mother Jones.
Desde Berlín, Relotius iba atajando la embestida de Moreno, al que estaba dejando poco menos que en ridículo y al borde de que lo consideran un mentiroso. «Temí que me despidieran», dijo el español, de 41 años, que ni así se rindió. «Mi nombre estaba asociado a ese artículo», de justificó.
El 3 de diciembre, el jurado del Premio Alemán de Periodistas 2018 consideró que había escrito la mejor historia del año. Fue un reportaje sobre un niño sirio que vivía convencido de que había contribuido a la guerra civil en su país a través de un graffiti en una pared en Daraa. Entre los fundamentos, estimaron que el artículo valía por su «luminosidad, intimidad y relevancia incomparables que nunca guardan silencio con respecto a las fuentes en las que se basa».
A los pocos días, el 20, el Der Spiegel tuvo que reconocer que no solo ese sino por lo menos otros 14 trabajos más del periodista estrella del año eran un fraude. «Citas, lugares, escenas, personajes: todo falso.», dice amargamente.
Para peor, montado en este mea culpa de la publicación, el embajador de Estados Unidos en Alemania, Richard Grenell, acusó a Der Spiegel de «llevar a cabo una perversa campaña contra Estados Unidos» para desprestigiar al inquilino de las Casa Blanca. «La cobertura antiamericana de Der Spiegel ha aumentado drásticamente en los últimos años; desde que el presidente Trump asumió el cargo”, señala Grenell.
El País reflotó el tema cuando logró una gran entrevista con Moreno y el domingo pasado lo puso poco menos que en un pedestal, lugar que él rechaza con vehemencia. «No soy ningún héroe ni el gran defensor de la verdad. No me quedaba otra. Tengo cuatro hijas y por un momento me vi en la calle porque mi nombre aparecía en un artículo lleno de errores”.
El País es el mismo periódico que en 2013 tuvo que salir a disculparse luego de haber publicado una foto que «vendió» en tapa como del entonces presidente venezolano Hugo Chávez entubado y en una camilla de hospital, algunas semanas antes de su muerte. En su explicación, los editores del medio, que también oficia de prestigioso, dijeron que habían tenido en sus manos la imagen que les venía de una agencia con la que hace años trabajan y que nunca había ocurrido algo así.
Reconocieron que la foto era de otro enfermo en otro lugar. Lo que nunca admitieron es que incluso si hubiera sido auténtica, publicarla igualmente era una falta de ética que habría merecido una condena por violar la intimidad de una persona gravemente enferma.
«Relotius tomaba partes y retazos y a partir de ellos formaba sus criaturas como un pequeño dios juguetón», lo defenestró Der Spiegel. Hace 60 días era su mejor carta de presentación. El joven había ganado cuatro premios de la prensa europea, para la CNN fue alguna vez «El periodista del año» y Forbes lo había incluido en la lista de las 30 personas más influyentes entre de los de menos de 30 años.
Ahora, contra las cuerdas, Relotius terminó por confesar: «estoy enfermo, necesito ayuda». Tal vez su verdad más profunda. Moreno, mientras tanto, ahora podría ser contratado en la plantilla estable de la revista.
Tiempo Argentino, 21 de Febrero de 2019
por Alberto López Girondo | Nov 6, 2018 | Sin categoría
A las seis de la mañana hora del este (11.00 GMT, 8.00 de Argentina) abrieron las urnas para la crucial elección de medio término que podría marcar el ritmo de la segunda parte del gobierno de Donald Trump -que disfrutó de dos años con mayoría en ambas cámaras del Congreso- o incluso indicar su declive para la posibilidad de aspirar a un nuevo período en 2020. Y en esa tónica se desarrolla la renovación de los congresistas, ya que el comicio es por Trump o contra Trump. Por un lado, porque no todos republicanos adhieren 100% a la gestión de su presidente y a regañadientes aceptan el endurecimiento del discurso racista del magnate inmobiliario. Por el lado de los demócratas, porque todavía no terminaron de digerir la derrota de 2016 y llevan en sus listas a muchos representantes inclinados a la izquierda o que se declaran directamente socialistas, por lo que el único mensaje unificador es oponerse al actual mandatario.
Hay en juego 435 bancas en la Cámara de Representantes, 35 en el Senado, 36 gobernaciones y un número importante de alcaldes, jueces y jefes de policía locales, además de iniciativas particulares en algunos distritos, como consultas sobre aumentos de impuestos para financiar a los homeless en San Francisco, controles a los precios de los alquileres en Los Ángeles o aumentos de salarios mínimos en Misuri y Arkansas.
El clima general, sin embargo, es de crispación. Trump exacerbó al máximo las siempre latentes concepciones racistas de la sociedad y el culto del armamentismo. Así, la caravana que desde El Salvador intenta llegar a Estados Unidos cruzando México se convirtió en un hecho de campaña por la violencia de la respuesta del presidente, que amenazó con disparar con fusiles contra los migrantes.
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Dos hechos marcan este estado beligerante: una parte importante de los líderes opositores, incluido el ex mandatario Barack Obama, recibieron paquetes explosivos. El otro tema, más dramático, fue el ataque de un simpatizante de Trump a una sinagoga de Pittsburgh causando la muerte de 11 personas que asistían a un bautismo.
Desde la Casa Blanca la respuesta fue que si el templo hubiera tenido las puertas cerradas y guardias armados en la puerta no habrían sufrido el ataque o hubieran tenido cómo repelerlo.
Pero también el presidente apela a la estadística económica para intentar seducir a los que lo votaron hace dos años. En un editorial firmado por Trump para Fox News podía leerse que Estados Unidos «tiene la mejor economía de su historia» y que «la esperanza finalmente ha vuelto a las ciudades y a los pueblos» del país.
El otro tema económico tiene más relación con la política internacional y se relaciona con el endurecimiento de sanciones contra Irán, un hecho que comenzó a regir desde este lunes y que va contra los acuerdos firmados en 2015 por Obama con los países que integran el consejo de Seguridad de la ONU, Alemania y el país persa. Al mismo tiempo lanzó otra ronda de castigos a Venezuela, Cuba y Nicaragua. En el caso de la isla caribeña, también contra la política de su antecesor de reanudar relaciones diplomáticas y comerciales.
En la Cámara baja, los republicanos tienen una cómoda mayoría (236 curules contra 193 demócratas, con seis vacantes). Para recuperar el control, la oposición debe ganar 23 bancas adicionales, algo que en los números previos no parece tan lejano.
En el Senado las cosas son más ajustadas. De 100 escaños (a razón de dos por cada estado) el oficialismo tiene 51 bancas y los demócratas 49, habiendo en disputa 35 lugares. Acá en la previa los republicanos tienen ventaja.
Esta es la elección más cara en la historia y se estima que se movieron 5200 millones de dólares. La revista Forbes analizó el costo de cada una de las postulaciones a nivel federal y encontró el caso de varios supermillonarios que aparte de los fondos de donaciones particulares, pusieron ingentes sumas de dinero de sus propios bolsillos.
A la cabeza de estos «tycoons» está el republicano Rick Scott, gobernador de Florida, que aspira a una banca en el Senado y puso 51 millones de dólares. Bob Hugin, el ex CEO del gigante biofarmacéutico Celgene también se postula para la Cámara alta, por Nueva Jersey, y «se puso» con 27.5 millones. Hace dos años, Trump había declarado 66,1 millones propios para llegar a la Casa Blanca.
En Florida, precisamente, hay una disputa que promete controversia. En ese distrito, en 2000 George W. Bush le arrebató la presidencia al demócrata Al Gore con un fraude escandaloso. Ahora, el republicano Ron DeSantis, de 40 años, pretende reemplazar al millonario Scott, pero debe competir con un ascendente Andrew Gillum, de 39 años, alcalde de Tallahassee, demócrata y negro.
Trump apoya con todo a DeSantis y dijo que si gana Gillum, La Florida se convertirá en Venezuela.
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Tiempo Argentino, 6 de Noviembre de 2018
por Alberto López Girondo | Ago 28, 2018 | Sin categoría
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), entre Canadá, Estados Unidos y México, fue el primer escalón de lo que George Bush padre pergeñó como un plan para crear una suerte de Mercado Común Americano (en el sentido de Monroe) por todo el continente. Cuando se puso en marcha, en 1994, gobernaba Bill Clinton, y debía entrar en vigencia en 2005, en la cumbre de las Américas de Mar del Plata. Pero el proyecto del ALCA chocó con un grupo de presidentes rebeldes como Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Lula da Silva, que promovieron su rechazo ante el propio rostro de Bush hijo. Ahora, Donald Trump logró sepultar al más conocido por estas tierras como Nafta, por las siglas en ingles de TLCAN, y ya firmó un convenio bilateral con México que ahora espera que logre la adhesión de Canadá bajo nuevas propuestas y que tendrá una duración de 16 años, revisable cada seis.
Como se recuerda, Trump pateó el tablero de los acuerdos que las sucesivas administraciones presidenciales estadounidenses venían elaborando con el resto del mundo en las últimas cuatro de siglo. Lo primero fue el TPP (Tratado TransPacífico) y lo siguió con los de París, sobre cambio climático.Era esperable que ni bien asumiera y comenzara a romper con los otros tratados internacionales, el Nafta también caería tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.
México formó parte de las «preocupaciones» del empresario desde su campaña para las primaras republicanas y luego tuvo una profundización del mensaje en la presidencial de 2016. Malamente resumido, el discurso fue que los mexicanos iban a EEUU a robar y por lo tanto dijo que iba a elevar un muro en la extensa frontera entre ambas naciones, que cubre unos 3200 kilómetros. «Y la van a pagar ellos», amenazó.
Enrique Peña Nieto, el actual mandatario mexicano, soportó en los primeros meses varios gestos de desprecio de Trump que no torcieron su impavidez habitual, y siempre se ofreció a negociar. La economía mexicana es tan dependiente de la estadounidense que no da para bravuconadas, si es que EPN tuviera algún rasgo de orgullo y determinación personal en ese sentido.
Pero al sur del Río Bravo «pasaron cosas» y en julio pasado ganó la elección un candidato mal visto tradicionalmente para el establishment de los dos países, Andrés Manuel López Obrador. Trump aceleró las negociaciones y tras la primera conversación entre el estadounidense y AMLO llegaron a establecer las bases para una reforma del Nafta que sirviera de punto de partida para la relación que desde el 1 de diciembre, cuando se produzca el recambio presidencial en el país azteca, deberán tener por esa cuestión de la vecindad, al menos.
Es así que el negociador mexicano, el canciller Luis Videgaray, se reunió con uno de los principales consejeros de Trump en el área económica, Larry Kudlow y fueron acercando posiciones. Fue un buen tanteo para lo que se avecina y un buen punto de partida para el sexenio AMLO.Este lunes en México y en Washington se anunció la firma de un acuerdo bipartito para reemplazar al Nafta. Trump dijo que le quería cambiar el nombre, incluso, porque «trae recuerdos malos para los trabajadores estadounidenses».
«Solían llamarlo Nafta. Nosotros lo vamos a llamar Acuerdo Comercial Estados Unidos-México. Nos desharemos del nombre Nafta», dijo el presidente desde el Salón Oval. «Es un gran día para el comercio», aseguró a continuación, y tendió lazos con el vecino del norte, al que esperan sumar en algunas semanas, aunque sería como un reunión con el menú elegido de antemano.
Lo que establece el nuevo acuerdo Mexico-EEUU se puede resumir en un par de cuestiones de peso determinante para el futuro: no menos del 75% de los automóviles fabricados en esa región deberán tener componentes locales (hasta ahora era el 62,5%). Y entre el 40 y el 45% de los vehículos deben ser elaborados en plantas que paguen no menos de 16 dólares la hora.
Esto es casi cuatro veces más de lo que un obrero gana en México. La medida es una forma de evitar la deslocalización de fábricas hacia mercados más baratos. Y una manera indirecta de lograr aumentos para los trabajadores mexicanos, si es que los empresarios prefieren aumentar los salarios para no cerrar las puertas.
Por otro lado, el acuerdo tendrá una duración de 16 años pero cada seis años (con el cambio de gobierno en México) podrá ser revisado.
«Para México es fundamental que Canadá pueda estar en la negociación. Sin embargo, hay variables que no controlamos, como las decisiones del gobierno canadiense o el estado de las relaciones entre Canadá y Estados Unidos», dijo Videgaray tras el anuncio. El ministro de Relaciones Exteriores mexicano alabó el rol que tuvo el negociador de AMLO, Jesús Seade, un economista que cuenta con la aprobación del establishment.
López Obrador dijo desde Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, que el acuerdo había sido un logro ya que se consiguió que Trump escuchara y aceptara respetar la soberanía del país en materia energética. Como parte del tratado, además, quedó establecido que el muro no lo pagarán los mexicanos.
Tiempo Argentino, 28 de Agosto de 2018
por Alberto López Girondo | Jul 3, 2018 | Sin categoría
El gobierno Donald Trump intensifica la guerra comercial con China y recomendó impedir el desembarco en ese mercado de la mayor proveedora del mundo de telefonía celular bajo el argumento de que puede atentar contra la seguridad nacional. No se sabe aún cuál será la respuesta de las autoridades asiáticas, que ante las primeras amenazas de imponer aranceles a los productos chinos respondieron con una proporción similar de impuesto a los importados de Estados Unidos. Pero de palabra alertaron sobre lo que consideran «un retorno a los argumentos de la Guerra Fría».
China Mobile tiene nada menos que 900 millones de usuarios, en su mayoría dentro del territorio chino, pero cuenta con filiales en Pakistán y Myanmar. Es un desprendimiento de China Telecom, que era la telefónica más grande de ese país. Fue en los años 90, en plena explosión tecnológica, que el gobierno decidió subirse el tren y abrió el juego para tres compañías que encabezarían el despegue chino en el área de comunicaciones: la celular sería China Mobile, la satelital China Satcom. La telefonía fija sigue como China Telecom.
El 70 % del mercado chino está en manos de CMCC (China Mobile Communiations Corporation), donde tiene casi medio millón de empleados y un valor bursátil que supera los 230 mil millones de dólares.
El crecimiento de CMCC fue vertiginoso desde que comenzó a rodar, en 1999, en gran medida porque apostó a cubrir el área rural, que no contaba con otros servicios telefónicos y no tardó casi nada en incorporarse a la comunicación como un emblema de progreso. Lo mismo ocurrió en el resto del planeta, pero China tiene 1300 millones de habitantes, algo más de la mitad de ellos viviendo en el campo.
El lanzamiento de la empresa le dio cauce para aprovechar ese nicho como no lo pudo hacer ninguna otra compañía. Por otro lado, recién en 2005 hubo una apertura a proveedoras de otros países, aunque siempre con la condición que estipula la ley de inversiones extranjeras de esa nación, de que deban asociarse con firmar locales.
El paquete accionario de CMCC pertenece mayoritariamente al gobierno chino aunque un porcentaje cercano al 20% está en manos de accionistas particulares. El gigante de las comunicaciones cotiza en la bolsa de Hong Kong y el pedido de autorización para ingresar al mercado estadounidense fue presentado en 2011. Desde entonces estuvo a la espera de una resolución.
Con la llegada de Trump al gobierno, fue creciendo el enfrentamiento comercial con China. Y al anuncio de aranceles a productos elaborados en el gigante asiático -con el argumento de equilibrar la balanza comercial- se sumó la denegación de permisos vender insumos esenciales a empresas ubicadas del otro lado del Pacífico por razones políticas.
Hace un mes, Washington multó a ZTE, otro enorme conglomerado industrial chino, por haber dado falsas declaraciones para ocultar ventas ilegales a Irán y Corea del Norte. El castigo consistió en una fuerte multa de 1200 millones de dólares y la prohibición de que empresas estadounidenses puedan vender piezas claves y componentes de software por 7 años. ZTE reconoció su falta y aceptó pagar la multa, pero todavía su caso está en estudio.
La última batalla de esta confrontación, que a decir verdad había dado comienzo en la era Barack Obama al demorar el permiso, es este bloqueo que con mucho gusto presidencial se acaba de dar a conocer.
David Redl, titular de Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información (NTIA) de la Secretaría de Comercio de EEUU, dice que hubo reuniones con directivos de CMCC para tratar de “las preocupaciones sobre riesgos mayores a los intereses del orden público y de seguridad nacional de Estados Unidos”, que no se pudieron resolver.
El paso posterior de Redl fue recomendar que la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), dominada por los republicanos, deniegue la solicitud para ofrecer sus servicios en Estados Unidos.
Según la NTIA, el rechazo se basa en un profundo análisis de las actividades comerciales de la operadora telefónica y «en gran parte en el historial de actividades de inteligencia y espionaje económico de China contra Estados Unidos, así como el tamaño y los recursos técnicos y financieros de China Mobile».
El dato llamativo es que luego de siete años de estudio, llegan a la conclusión de que la empresa está «sujeta a explotación, influencia y control por el Gobierno chino», algo que podrían haber averiguado en la presentación de la firma a las bolsas. En todo caso, ese descubrimiento sirve para hablar de los»riesgos sustanciales e inaceptables a la seguridad nacional y al imperio de la ley en el ámbito actual».
Ahora resta esperar la respuesta de la FCC.
Tiempo Argentino, 3 de Julio de 2018
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