Seleccionar página
Trump enfrenta el juicio con noticias de China y Afganistán

Trump enfrenta el juicio con noticias de China y Afganistán

El Comité Judicial de la Cámara de Representantes aprobó este viernes dos cargos –abuso de poder y obstrucción al Congreso– contra el presidente de los Estados Unidos. El miércoles que viene el pleno de la Cámara Baja, de mayoría opositora, seguramente aprobará el impeachment, de modo que a mediados de enero el caso llegará al Senado. Pero ahí los republicanos tienen mayoría suficiente como para rechazar la demanda, con lo que el camino para la reelección del polémico empresario quedaría despejado.

Mientras tanto, Trump se ufanó ese mismo día de haber alcanzado un acuerdo preliminar con China para una tregua en la guerra comercial iniciada hace casi dos años.  «Es un acuerdo fantástico para todos. ¡Gracias!», agregó en un tuit el inquilino de la Casa Blanca.

El martes, se publicó un informe sobre la guerra en Afganistán del The Washington Post que en otros momentos hubiese causado un revuelo, como había ocurrido con las filtraciones del analista Daniel Ellsberg en 1972 que llevó al retiro de EE UU de Vietnam.

El diario –ahora propiedad del dueño de Amazon, Jeff Bezos– detalla el fracaso de una guerra que ya lleva 18 años, y lo compara con el material que mostró Ellsberg. «Un tesoro confidencial de documentos gubernamentales revela que altos funcionarios estadounidenses no pudieron decir la verdad sobre la guerra en Afganistán durante los 18 años de campaña, haciendo declaraciones optimistas que sabían que eran falsas y ocultando pruebas inequívocas de que la guerra se había vuelto imposible de ganar», dice el TWP.

Los Papeles de Afganistán –homenaje a los del Pentágono de 1972– fueron elaborados por la Oficina del Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán (SIGAR por sus siglas en inglés).Quizás el trasfondo del impeachment haya que buscarlo más por este lado que por la charla entre Trump y el presidente ucraniano que despertó la ira de los demócratas.  Quizás el trasfondo del impeachment haya que buscarlo más por este lado que por la charla entre Trump y el presidente ucraniano que despertó la ira de los demócratas. 

Tiempo Argentino, 15 de Diciembre de 2019

Trump contraataca: frente al impeachment, apura su campaña a la reelección

Trump contraataca: frente al impeachment, apura su campaña a la reelección

Los demócratas apuran la redacción del texto del impeachment contra Donald Trump como para dejárselo de regalo navideño. El presidente, lejos de mostrarse agobiado por la presión que le llega desde la Cámara de Representantes, les pide celeridad porque, los torea, quiere empezar la campaña para la reelección en las elecciones de 2020. Y por supuesto, está convencido de que tendrá cuatro años más en la Casa Blanca. Si es por las cifras de la economía, descendió el nivel de desocupados, y los ingresos de los trabajadores comunes, creció en torno del 8 por ciento.

«Tristemente, pero con confianza y humildad, con lealtad a nuestros fundadores y un corazón lleno de amor por Estados Unidos, le pido al presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, Jerry Nadler, que proceda con la redacción de los artículos de juicio político», dijo Nancy Pelosi, la speaker (presidenta) de la Cámara Baja y líder de la bancada demócrata.

El caso contra Trump se comenzó a armar hace dos meses, cuando se difundió una conversación telefónica con el nuevo presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en la que el estadounidense aparece sugiriendo que podría liberar un crédito de 400 millones de dólares para comprar armamento si impulsaba una investigación por corrupción contra al hijo del precandidato opositor Joe Biden.

Lo escandaloso para los demócratas –Biden fue vice de Barack Obama y es el que está mejor posicionado para ganar la interna de cara a los comicios de noviembre del 2020– sería, según Pelosi, que Trump «ha incurrido en abuso de poder, ha socavado nuestra seguridad nacional y ha puesto en peligro la integridad de nuestras elecciones. Si permitimos que un presidente esté por encima de la ley, seguramente lo haremos a riesgo de nuestra república».

El tema de fondo es que Hunter Biden fue uno de los más directos beneficiarios de la destitución de Viktor Yanukovich, el presidente prorruso de Ucrania, en 2014. A tal punto que integró desde entonces y hasta principios de este año el directorio de una empresa energético y cobraba un salario de 50 mil dólares mensuales.

No está acusado de ningún delito, las acusaciones se basan en principios éticos. Pero si hubo un inicio de investigación de un fiscal ucraniano que luego fue presionado para renunciar, antes de que Zelenski llegara al gobernó en Kiev. Al mismo tiempo, la extorsión de la que se acusa a Trump se parece mucho a las que todo gobierno estadounidense realiza en cualquier lugar del planeta para lograr sus objetivos.

Pero en el caso de Biden, la investigación desnudaría una maniobra muy usual en la política de EE UU que es aprovecharse de influencias políticas para beneficios privados. Para colmo, que involucra a un alto dirigente partidario que aspira a una candidatura.

Trump confía en que la acusación de los representantes, la cámara acusatoria, dominada por la oposición, chocará en el Senado con la mayoría republicana (53 a 47). Más aun, está convencido de que todo el proceso terminará por convertirse en una campaña publicitaria a su favor. Los únicos dos juicios políticos en la historia de EE UU, contra Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998, terminaron en absoluciones.

Pero el impeachment pone nerviosos a varios, empezando por el propio presidente, que tuvo una semana agitada en la cumbre de la OTAN en el Reino Unido, de la que se retiró cuando se filtró un video en el que los jefes de Estado de Francia, Gran Bretaña, Holanda y Canadá se burlaban de él.

Biden también acusa recibo de lo que implica este juicio. En un mitin en New Hampton, un agricultor de 83 años le recriminó haber enviado a su hijo a trabajar a Ucrania. «Eres un fucking mentiroso», le espetó, con los ojos encendidos de ira.

Tiempo Argentino, 8 de Diciembre de 2019

Sin disimulo, el Comando Sur dirige la ofensiva de EE UU sobre la región

Sin disimulo, el Comando Sur dirige la ofensiva de EE UU sobre la región

Donald Trump y el Pentágono aceleran el modelo injerencista contra los gobiernos reacios a alinearse a los intereses estadounidenses. La diferencia con otros momentos de la ríspida historia con la región es que lo hace sin el mínimo cuidado por las formas de la diplomacia. Es así que la red Twitter del Comando Sur de EE UU publicó, en castellano, una “sugerencia” para que los militares venezolanos “respeten el derecho a protestar pacíficamente” este fin de semana. Esta advertencia se suma a la declaración oficial de Donald Trump desde la Casa Blanca del lunes en la que aplaudió “al ejército boliviano” por el golpe contra Evo Morales. El mensaje iba acompañado por (textual) “una fuerte señal a los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua”.

El Comando Sur es una de las diez unidades militares con que EE UU vigila el planeta. Cubre a las tres Américas y el Caribe, un área de casi 25 millones de kilómetros cuadrados conocida como el “patrio trasero”. Técnicamente, para el Departamento de Estado –por eso así la define el comunicado Trump- es el Hemisferio Sur.

La amenaza del jefe del Comando Sur, el almirante Craig Faller, aparece en una entrevista para el canal de internet venezolano VPItv en el que habla sobre la situación en el país sudamericano sin ningún prurito. El tuit de ese órgano militar también postea el discurso del autodesignado presidente de Venezuela, Juan Guaidó, frente a una multitud en Caracas. El diputado opositor celebró el golpe en Bolivia y pidió permanecer en las calles hasta la caída de Nicolás Maduro. 

«Calle sin retorno significa que tenemos una agenda de conflicto permanente, que tendremos calle sostenida. Aquí la lucha es hasta que cese la usurpación, hasta lograr elecciones libres», repitió Guaidó en video que también dirigió a los militares.

La ofensiva estadounidense sobre la región no es un invento de Trump. Bajo el gobierno de George W. Bush la Casa Blanca reactivó la Cuarta Flota naval. Había sido creada en 1943 para combatir contra a la armada nazi en aguas del Atlántico.

“En reposo” desde 1950, en abril de 2008 el almirante Gary Roughead anunció su retorno ante las “nuevas amenazas” para la seguridad de EE UU. Los gobiernos de Cristina Fernández y Lula da Silva, preguntaron a Washington los pormenores de las operaciones que harían sobre un espacio marítimo internacional pero que afectaba a la soberanía de todos los países.

La sospecha era que los portaviones apuntaban al gobierno de Hugo Chávez, que había vencido a un golpe en 2002. Luego, en 2005, los países latinoamericanos le habían dicho No al Alca, el acuerdo de libre comercio con EE UU y Canadá.

La reactivación de la Cuarta Flota tenía olor a petróleo, pero más bien al brasileño. Petrobras había anunciado el descubrimiento de un yacimiento de al menos 176 mil millones de barriles de petróleo, lo que convertía a Brasil, hasta ese momento neto importador, en una potencia energética de primer orden.

Lo que vino después es conocido: el golpe iniciado en Honduras 2009, ya con Barack Obama en el gobierno, prosiguió en 2012 en Paraguay contra Fernando Lugo y en 2016 contra Dilma Rousseff. La presidenta brasileña, primero como Ministra de Minas y Energía y posteriormente jefa de Gabinete, había impulsado la investigación de Petrobras que culminó con el descubrimiento de esa gema en el océano, bajo 2000 metros de sal.

En 2013 el exagente de la NSA Edward Snowden reveló que Rousseff había sido un objetivo de las agencias de vigilancia global estadounidenses, al igual que Petrobras. Casi en simultáneo, el entonces secretario de Estado, John Kerry, explicó su política regional ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara baja. “América Latina es nuestro patio trasero (…) tenemos que acercarnos de manera vigorosa”, dijo el canciller, reviviendo la doctrina de James Monroe de 1823.

Donald Trump tiene una política que muchos consideran sinuosa en Medio Oriente, donde alterna golpes de efecto militar con retiro escalonado de tropas, ante el estancamiento de las guerras en Irak, Afganistán y Siria.

El presidente está al borde de un impeachment. Enfrentado con “el estado profundo”, para analistas como el francés Thierry Meyssan y el italiano Manlio Dinucci, su pelea contra la burocracia estatal se relaciona con su oposición a la doctrina Rumsfeld-Cebrowski. Se trata de la llamada “estrategia del caos dirigido” que consiste en la destrucción del estado en los países no alineados con el poder hegemónico para que las multinacionales expriman sus recursos naturales sin impedimentos.

Es la línea seguida por Bush hijo en Irak y Afganistán y por Obama en Libia y Siria. Es la que el Pentágono y al Departamento de Estado siguen para la región latinoamericana, donde EEUU se repliega ante ese costoso desgaste en el resto del mundo que Trump busca limitar.

La Bolivia de estos días es una avanzada en esa línea, con Caracas y Managua en la mira, según adelantó Trump. Sin descuidar a La Habana y, de paso, como para que Buenos Aires tome en cuenta cómo se mueven sus fichas en Washington. 

Tiempo Argentino, 17 de Noviembre de 2019

Trump ataca en el exterior para defenderse del juicio político en Estados Unidos

Trump ataca en el exterior para defenderse del juicio político en Estados Unidos

Acosado por impeachment, Donald Trump, que hizo un culto de mostrarse diferente a todos los dirigentes políticos, apeló al mejor manual de supervivencia de algunos de sus antecesores. Es así que este martes, mientras en la Cámara de Representantes ultimaban los detalles para aprobar la investigación sobre presiones al gobierno de Ucrania para que actúe contra el hijo de un rival demócrata a las elecciones del 2020, festejó la muerte del líder de la organización yihadista Estado Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi. 

Al igual que Barack Obama cuando tropas estadounidenses eliminaron a Osama bin Laden en 2011, Trump fue a la Sala de Situación de la Casa Blanca para asistir a la muerte filmada de un Enemigo Número 1 de Estados Unidos. Al Baghdadi, quien según la información oficial se suicidó cuando estaba rodeado de efectivos estadounidenses. «Fue como ver una película», exclamó Trump. Como Osama, su cuerpo fue también eliminado y Trump asegura que ya conocen a quien es su sucesor. «Ahora el mundo es mucho más seguro», apeló a otra muletilla típica de los sucesores de George Washington.

El 19 de diciembre de 1998, la Cámara Baja abrió el impeachment contra Bill Clinton, por perjurio y obstrucción a la Justicia en torno a un escándalo sexual con una becaria, Monica Lewinski. Dos días antes, Clinton ordenó abrir fuego en la Operación Zorro del Desierto contra Irak, entonces gobernado por Saddam Hussein, por presunto incumplimiento de resoluciones de la ONU. Clinton zafó de la destitución luego de haber reconocido «relaciones impropias» con la joven. No hay un cálculo exacto de víctimas fatales de la operación, pero fuentes extraoficiales estiman que cayeron cerca de 2000 personas.

La jefa de la bancada demócrata, la experimentada Nancy Pelosi, condujo de debate para investigar a Trump. El mandatario quedó contra las cuerdas luego de que se difundiera una conversación del 25 de julio pasado con el presidente Volodymyr Zelensky en que le recomendaba dar pie a una pesquisa de un fiscal ucraniano contra Hunter Biden, hijo del ex vicepresidente Joe Biden, tal vez el mejor posicionado de los candidatos demócratas a pelear la elección del año que viene. Biden Jr, luego del golpe que destituyó –con apoyo de agencias estadounidenses– al presidente Viktor Yanukovich, en 2014, obtuvo un puesto muy bien remunerado en el directorio de una empresa de energía de ese país.

De la conversación Trump-Zelensky surge que Estados Unidos facilitaría un crédito para la compra de armas, un insumo básico para Kiev en el contexto de su conflicto con las zonas rusófilas del este del país, que se rebelaron contra el poder central tras la destitución de Yanukovich. Pero el dinero llegaría a condición de que el fiscal se reuniera con el abogado del inquilino de la Casa Blanca, Rudolph Giuliani para arreglar la investigación contra Biden Jr.

La defensa de Trump en este entuerto es que no hubo presión ni extorsión, que el crédito se otorgó. No lo dijo, pero en realidad ese tipo de actitudes forman parte del ADN de Washington, sólo que en este caso lo que se le cuestiona es que haya utilizado esa metodología para avanzar contra un rival interno.

De allí tal vez que las encuestas no muestran un apoyo al impeachment. Un sondeo encargado por el diario The Washington Post y la cadena ABC News revela que el 49% de los ciudadanos aprueba el juicio político mientras que el 47% dice que no hay razones para procesarlo. La diferencia está dentro del margen de error.

Por otro lado, el juicio político fue aprobado por 232 a 196, pero sólo un republicano se sumó al pedido, mientras que dos demócratas votaron por el No. Esto le baja el precio a cualquier resolución ya que una eventual condena estaría teñida de partidismo. La Cámara Alta, en tanto, está dominada por el oficialismo.

Trump critica ácidamente sobre todo al legislador encargado del proceso, el representante demócrata Adam Schiff, titular del Comité de Inteligencia. Razones no le faltan para la sospecha: Schiff ya cumplió diez períodos como representante por California y en su historial mantiene una férrea cercanía con los intereses del Pentágono y el aparato industrial-militar.

Tiempo Argentino, 3 de Noviembre de 2019