por Alberto López Girondo | Feb 27, 2015 | Sin categoría
Momentos cruciales para América Latina. Si uno releyera textos publicados hace un par de años podría pensar que hablaban de otro mundo. Eran, aquellos, manifiestos de optimismo en torno del avance de la integración regional. Hoy, con los últimos acontecimientos en Venezuela, Brasil y Argentina, la realidad se manifiesta bastante más hostil.
Es que desde aquellos «años dorados» pasaron algunas cosas. Entre ellas que murieron Néstor Kirchner y Hugo Chávez, dos grandes motores de la integración, y Lula dejó el gobierno y optó por pasar a un segundo plano en ese aspecto. Además, habrá que reconocer que «ellos (la contra)» no estaban derrotados. Fue una batalla que perdieron, pero nadie pensaba que iban a entregar así nomás sus privilegios sólo porque las mayorías se imponen en las elecciones. No es su estilo, como la historia corrobora.
Mucho se avanzó en estos diez años, pero mucho también es lo que falta y en esta encrucijada del destino es bueno anotar algunos de esos puntos. El principal, sin dudas, es el de las creencias. Sería simplista considerar que todas las desventuras que padecen los gobiernos latinoamericanos en este momento obedecen solamente al rol de los medios concentrados. Es cierto que ellos abonan el pensamiento dominante, pero no es menos cierto que hay una enorme masa crítica que comparte esa visión del mundo. Porque vienen formateados desde la infancia por los sistemas educativos y comunicacionales. O porque esa forma de interpretar los valores los identifica.
Conviene recordar que los medios son empresas que defienden intereses, pero están hechos por personas que no solamente trabajan por el dinero a fin de mes. Pensar así implicaría desconocer que quienes no toleraron ese intercambio de dinero por dignidad ya se fueron de los grandes medios hace tiempo. Los que están es porque comparten con los dueños del medio esa perspectiva.
Tienen una misma posición con respecto a lo que las palabras Justicia, Libertad, República, Democracia y Derechos Humanos significan, por ejemplo. Y desde ese lugar expresan a una gran masa de la población, no sólo a sectores de las clases medias. Con todo lo que se avanzó en estos años, esa ideología imperante no pudo ser perforada en toda su dimensión. Cierto que se produjo una grieta –como admiten desde la vereda de enfrente– pero el cristal con que se mira no se quebró del todo como para que la sociedad en su conjunto dé el paso hacia otras concepciones sobre República, Democracia, Justicia, Derechos Humanos y Libertad. En lo que hace a las relaciones exteriores, hay un concepto que cuesta incorporar porque va precisamente en contra de la principal fortaleza neoliberal, que es el individualismo. Se trata de la integración regional.
Las fuerzas opositoras de Venezuela y Brasil son en su discurso especialmente críticos contra organismos de integración como el Mercosur. Si uno se deja llevar por sus discursos, ese organismo creado por gobiernos a los que no se puede catalogar de ultraizquierdistas, debería desaparecer. Como si la experiencia no demostrara que la integración es la mejor opción para que «no nos devoren los de afuera». Naciones con siglos de enfrentamientos como las europeas aprendieron la lección hace más de 50 años y a pesar de las dificultades actuales, son un buen ejemplo de lo que se logra si los vecinos marchan coordinados. Cuanto más si esos vecinos son «hermanos de placenta» como suele decir el todavía presidente uruguayo José Mujica. Porque a no engañarse, los de afuera son potencias imperiales como nunca ha conocido el planeta.
En el caso argentino, las figuras más relevantes de la oposición parecen inclinarse por un Mercosur remozado y con más acercamiento a la Alianza del Pacífico, la entidad creada para ponerle tope a la construcción atlántica de Argentina, Brasil y Venezuela. Sin embargo, cuando algunos de ellos presentan denuncias por acciones del gobierno nacional se apuran a amenazar con recurrir a la OEA, fundada al gusto de Estados Unidos al fin de la II Guerra. Ni pensar en ir a la Unasur o la Celac. Alguno de ellos incluso se ufana de haber pedido consejo en la embajada de los Estados Unidos y en la CIA sobre el mejor candidato para manejar la policía local. El problema es que lo hacen sabiendo que es una buena herramienta de marketing político. O sea que hay mucha gente que acompaña la idea de que es mejor acomodarse con Occidente que atreverse a transitar otros caminos, como hicieron los Libertadores de América.
Sucede que en estos años no solamente avanzó un proyecto de integración que logró subir al mismo bote a gobiernos de derecha y de izquierda de la región, como los que integran la AP y los de Mercosur. Afuera se fue configurando un mundo multipolar que más allá del deseo de la Casa Blanca y el Pentágono, –expresados en la Estrategia de Defensa Nacional que presentó Barack Obama a principios de este mes– no se va a detener. Podrán profundizar la línea de demonización del presidente ruso y de quienes lo sucedan en el futuro, como lo hacen con el chavismo. Pero en tanto China siga creciendo y se fortalezca la alianza Beijing-Moscú y el bloque de Rusia, India y China, que junto con Sudáfrica y Brasil integran el grupo BRICS, hay posibilidades para otro mundo posible.
Esos que añoran volver a las «alianzas tradicionales» en esta parte del mundo no deberían barrer debajo de la alfombra el hecho real y concreto que Europa a pesar de su unidad, y Estados Unidos, ya no son el centro de gravedad del mundo capitalista. Ese foco se desplazó a la región de Asia-Pacífico. No por nada Washington busca con tanto ahínco sellar un acuerdo con la UE para conformar un mercado común, luego de su fracaso en imponer el ALCA hace una década. Ellos comprendieron que es mejor negociar en conjunto que ir cada uno por su parte. Y son una potencia imperial…
En Venezuela la situación se fue poniendo especialmente violenta desde febrero del año pasado. Es innegable la participación de grupos especialmente entrenados en el golpe blando. Pero también hay un caldo de cultivo que permite el crecimiento de estrategias desestabilizadoras. Hay un problema en la economía y la provisión de mercaderías que afecta a grandes capas de la sociedad. Los sectores medios, parafraseando a Perón, quieren comer tortilla pero se niegan a aceptar que para eso «hay que romper algunos huevos». El planteo de pacificar el país y de abrir el diálogo con la oposición resulta peliagudo porque ningún privilegiado está dispuesto a renunciar a sus ventajas, y mucho menos cuando reciben todo el apoyo desde el exterior, como es el caso.
El martes un chico de 14 años fue asesinado por un policía de 23. Un hecho inadmisible en cualquier sociedad civilizada. El gobierno identificó de inmediato al autor y lo puso a disposición de la justicia. Eso no impidió que, ya demonizado desde que en 1999 ganó su primera elección, el chavismo apareciera en los medios como un «régimen criminal».
En las últimas semanas se conocieron varios casos de gatillo fácil en Estados Unidos contra mexicanos. El último caso fue el de un joven de 31 años nativo de Durango que murió baleado por agentes policiales en Gravepine, Texas. Diez días antes otro mexicano, de Michoacán, fue acribillado en Pasco, estado de Washington, por tres uniformados. El año pasado hubo revueltas en varios distritos por el homicidio de un joven negro en Ferguson, Missouri. El caso más dramático fue el 24 de noviembre en Cleveland, cuando policías blancos mataron a balazos a un chico de 12 años negro que portaba una pistola de juguete. No hubo denuncias contra el «régimen» vigente en la principal potencia mundial.
¿Es admisible que unos días antes del crimen del estudiante en Táchira el gobierno de Maduro haya detenido al alcalde metropolitano de Caracas, dos veces electo para ese cargo? Desde el punto de vista judicial es posible que sí, en vista de los antecedentes de Antonio Ledezma. Políticamente suena a una decisión errónea. En todo caso sería un buen tema para debatir en la Unasur, el organismo que debe entender en esas cuestiones entre los países latinoamericanos.
No son estos tiempos para ponerse nervioso. Como en esos partidos difíciles con el estadio en contra, hay que parar la pelota en el medio del campo, pensar la jugada y no dejarse atropellar. Como dijera Obdulio Varela, el mítico Negro Jefe, aquel caudillo uruguayo que se cargó al hombro el seleccionado oriental para llevarse por delante a punta de coraje a Brasil en el Maracanazo de 1950: «No miren para arriba (a la tribuna), el partido se juega abajo. Los de afuera son de palo.»
Tiempo Argentino
Febrero 27 de 2015
Ilustró Sócrates
por Alberto López Girondo | Feb 21, 2015 | Sin categoría
En un contexto regional altamente complejo, no viene mal una mirada geopolítica de lo que ocurre en el sur del continente, desde Venezuela, pasando por Brasil y Argentina. «Estamos viviendo un cambio de época», dice Miguel Ángel Barrios, doctor en Educación, en Ciencias Políticas, asesor del Centro de de Estudios Estratégicos para la Defensa, con una serie innumerable de artículos sobre el tema y cursos dictados para fuerzas armadas de varios países latinoamericanos. Barrios escribió uno de los capítulos de Geopolítica y estrategia suramericana, un «insumo estratégico» editado por la Universidad de las Fuerzas Armadas ecuatorianas, e impulsado por Rafael Correa.
«A nivel general podemos destacar tres o cuatro ejes –abunda Barrios– el epicentro político del mundo se ha desplazado hacia el Pacífico; en segundo lugar la crisis del petróleo como generador y motor de una economía-casino mundial; en tercer lugar: el declive relativo de los Estados Unidos y la emergencia de nuevos poderes continentales que generan un mundo multipolar y en cuarto lugar: la gran posibilidad de América Latina de a través del Mercosur, de la Unasur, y de la CELAC de materializar la Patria Grande por la cual lucharon nuestros libertadores».
–¿Cuáles deberían ser las hipótesis de conflicto en el marco de la Unasur?
–En principio hay una Escuela de Defensa que todavía está en etapa de elaboración de programas. A eso apunta el libro. Lo concreto es la guerra por los recursos: tenemos que generar hipótesis de confluencia. Estados Unidos viene avanzando y muy fuertemente con el apoyo de Canadá, inclusive de México, en querer policializar a las fuerzas armadas para crear una conjunción entre Defensa Nacional y Seguridad Interior. Hoy el peligro es a categorizar a cada uno de nuestros países como «estados fallidos»; áreas sin gobierno, áreas afectadas por catástrofes naturales para instalarse allí a través de misiones humanitarias o de ONG, para ir realizando lo que siempre ha hecho Estados Unidos, dividir para reinar. Porque ellos necesitan tranquilidad en el «patio trasero» para apostar todas sus fuerzas en Eurasia, donde se juega el poder mundial en la lógica de ellos.
–¿Cómo entra en este análisis la reanudación de relaciones de Estados Unidos con Cuba?
–Yo pienso que es un punto de inflexión. (Barack) Obama ve que no hay otra posibilidad que ante la presión interna y el lobby externo del empresariado norteamericano negociar con Cuba para levantar el bloqueo. Cuba está ante una gran oportunidad histórica de volver a Martí. Eso implica la latinoamericanización de Cuba. Ya hemos visto que Cuba ha presidido la CELAC, está participando activamente en las negociaciones de paz con las FARC. Es decir que Cuba, luego de la caída de la Unión Soviética y tras la muerte de Hugo Chávez, tiene la posibilidad de reinsertarse como siempre lo fue en la Patria Grande, siendo éste un hecho paradigmático de la nueva política internacional. Esto a Cuba y exige a los latinoamericanos a un reencuentro histórico, por eso la figura de Martí cobra una gran importancia. Porque Martí ha sido el último libertador de América Latina y el primero que anuncia la emergencia del poder norteamericano en 1895.
–Usted dio cursos en Venezuela para miembros de las Fuerzas Armadas. ¿Cómo ve la situación allá?
–La situación es preocupante porque Venezuela es la frontera real con Estados Unidos. Venezuela tiene una particularidad geopolítica única: es latinoamericana, es sudamericana y es caribeña simultáneamente. Y el que descubrió eso fue Chávez. Hay un saboteo permanente a través de los paramilitares vinculados a Uribe y de los grupos económicos vinculados a los Estados Unidos contra el gobierno. Es una provocación activa, lo que se está tratando de realizar en Venezuela es un golpe blando, para ir luego contra Brasil y contra el Río de la Plata. La muerte de Chávez produjo gran vacío, pero al mismo tiempo hay que destacar la unidad entre Fuerzas Armadas y pueblo a través de algo que acá todavía nos cuesta entender, pero que en Venezuela es cotidiano como es el concepto de la Defensa Integral. Hay cinco componentes: el Ejército, la Fuerza Aérea, la Armada, la Guardia Nacional –que vendría a ser la Gendarmería– y las Milicias Populares. Por supuesto que se vive una crisis económica que no podemos dejar de reconocer y hay un problema de formación de precios de los grandes monopolios, pero al mismo tiempo decir que Venezuela se está cayendo a pedazos es una difamación tremenda.
–El gobierno de Dilma Rousseff en Brasil está sufriendo embates mediáticos y judiciales.
–El resultado de la segunda vuelta mostró que en Brasil todavía hay fuerzas que históricamente no están compenetrados con la visión de integración. Si ganaba la oposición, el Mercosur quedaba destruido. Llama poderosamente la atención que una vez que ganó Dilma, de un hecho de corrupción que pudo haber existido en Petrobras hacen un problema de política mundial. Evidentemente es un ataque sincronizado que está habiendo contra América Latina en el cual no es ajeno también el gobierno argentino, independientemente de que hay que diferenciar la causa AMIA y la muerte de Nisman de la cual, por supuesto, todos nuestros dolores y condolencias. Pero evidentemente, como está comprobado a través de Wikileaks, Nisman respondía a las directivas de la Embajada de los EE UU, entonces todo aparece como un movimiento sincronizado de ataque hacia América Latina del que estar muy atento, que empezó en Venezuela. Tiene que ver con la doctrina del general Gene Sharp, quien ha escrito un libro sobre cómo ir generando procesos de desestabilización a partir de generar incredulidad en el sistema político, saboteando el sistema político, no a través de los golpes de Estado clásicos sino de lo que se llama «golpe blando». Hay un movimiento sincronizado del imperio. Lo dijo John Kerry el año pasado en la comisión de relaciones exteriores de la Cámara de Senadores: «América Latina debe ser el patio trasero nuevamente de los Estados Unidos». No se debe escapar nuevamente como ocurrió con los procesos de integración de Unasur.
–¿Cómo se implementaría ese proyecto?
–El 6 de febrero pasado la Casa Blanca presentó su Segunda Estrategia de Seguridad Nacional (ESN). Algo menos de cinco años después de su Primera ESN, y con dos años más de presidencia, Barack Obama quiere reafirmar el papel de EE UU en un sistema-mundo en transición hacia un nuevo «orden» mundial. En 2010, los EE UU, estaban en el pantano de dos guerras perdidas: Afganistán e Irak, con una grave recesión, un desempleo que superaba el 10% y un déficit de un billón de dólares. Siguiendo las categorías del Pentágono, un Imperio fallido. En el 2015 si uno mira superficialmente se encuentra ante un EE UU supuestamente más potencializado internamente, con la reducción del déficit, con mejores cifras macroeconómicas, y la reducción del desempleo a un 5,5% actual con la creación de más de once millones de puestos de trabajo. Pero esto es un engaño geopolítico, una falsedad estratégica en la que no debemos caer, la nueva ESN reafirma la centralidad de EE UU como nación Indispensable frente a las «amenazas» mundiales. La crisis de Ucrania y la «agresión rusa» como llama el documento, es un fracaso de lo planificado en 2010, ya que allí hablan de la cooperación con Rusia, tal vez pensando en quebrar la dupla Medvedev y Putin, lo que no ocurrió. Además, la aparición de un actor en la política internacional como el Papa Francisco, latinoamericano y partidario de un sistema multipolar y de la Patria Grande como lo deja en claro en su primer Encíclica «El Evangelio de la Alegría» y la irrupción de (Alexis) Tsipras en Grecia, son la demostración elocuente de que la historia fluye, y de que no es un tablero electrónico manejado desde un comando. En esta visión multidimensional de la seguridad, el documento expresa la obsesión de no perder en ningún campo de acción, y en especial en el cibernético.
Tiempo Argentino
Febrero 21 de 2015
por Alberto López Girondo | Feb 2, 2015 | Sin categoría
Creo que una de las virtudes de Podemos depende de nuestra capacidad de esperar lo inesperado», dice Pablo Bustinduy en su presentación en Facebook. De visita en Buenos Aires, donde pasó las fiestas con la familia de su esposa argentina, este madrileño de 31 años que había emigrado a París y luego dio clases de Filosofía en universidades estadounidenses habló con Tiempo sobre esta realidad que atraviesa a España y repercute en toda Europa.
La charla se hizo en medio de un encuentro con militantes de la Juventud Peronista, de colectivos sociales colombianos afincados en Buenos Aires e incluso del Café Literario Néstor Kirchner de La Matanza. El intercambio de experiencias dio pie para contar cómo se fue generando este cambio de paradigmas en la sociedad española a partir desde el 15 de mayo de 2011, cuando miles de ciudadanos cubrieron las calles en busca de salidas a una crisis que no terminaban de entender pero les clausuraba el futuro.
Bustinduy es coordinador de Podemos en el Parlamento europeo y junto con los líderes partidarios Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero e Iñigo Errejón, uno de los responsables de ese vendaval que cruza la sociedad española a partir de un término tan efectivo como insurgente: casta.
–Resulta sorprendente cómo cambió el discurso político en España. Incluso artistas y deportistas se vieron obligados a tomar partido.
–Hay un piloto de motos, Marc Márquez, un genio de 20 años, que iba a trasladar su residencia fiscal a Andorra. Márquez tiene unos ingresos de 10 millones de euros al año, en España paga casi seis millones de impuestos, en Andorra iba a pagar 30 mil euros anuales. Se produjo un debate público sobre la moralidad de ese gesto, estaban los que decían «bueno, este tipo se juega la vida para que luego el Estado le afane todo lo que gana». Y otros decían: «pero es que si tiene un accidente irá a un hospital público que pagaremos entre todos». Fue tanta la presión que le tipo tuvo que dar una rueda de prensa y decir que no, que no se iba a ir.
–¿Cómo evalúan eso?
–Vemos que de una manera acelerada y profunda pero paulatina el debate público está virando a temas que le son muy incómodos a las elites políticas, porque no tienen respuesta. En ese sentido ha sido muy exitosa la operación de ubicar en el centro de la conversación pública problemas estructurales que estaban silenciados, como la corrupción, los derechos sociales, los servicios públicos, la deuda, que ya tienen una centralidad ineludible. En ese sentido nuestra agenda está en el centro, y la sociedad entera y todo tipo de actores se ven obligados a posicionarse o a reaccionar ante ello. Hace un año había una distancia entre el país real y la clase dirigente y la esfera mediática enorme.
–Ahora se habla de política.
–Sí, y una vez que se habla de política, las cartas quedan marcadas.
–¿No temen haber generado una grieta, como se dice en Argentina?
–Es interesante ver que el 15M fue un descontento de ciudadanos que se expresó antes de que llegara lo peor de la crisis. El primer lema, «no somos mercancía en manos de políticos y banqueros», ya hacía esa operación del «ellos» y el «nosotros», de identificar un sujeto social que era la clase política y la clase financiera. En España no se ha dado como en otros países de Europa una respuesta en clave xenófoba, un populismo de derechas, y eso es en cierto modo porque el 15 M instaló un sentido común de que ya esa brecha existía entre la gente común, la gente honrada, y esa dirigencia.
–La gente honrada está con Podemos.
–El éxito de la palabra «casta» se mide en que todos los grandes presentantes de esa casta se ven obligados a salir por televisión a decir «yo no soy casta». Ahí ya has ganado. Ese discurso ha calado tanto que tiene una clave de identificación moral entre quien está del lado de la gente honrada, trabajadora, que paga sus impuestos, que cumple con sus deberes ciudadanos y que aún así tiene que sufrir todo el precio de la crisis, y una clase privilegiada que cuanto peor van las cosas mejor le va. Las mayores empresas del país han multiplicado sus beneficios en estos años.
–Hay cada vez más millonarios.
–Cada año hay un 5 % más desde que empezó la crisis, y la parte de la riqueza nacional concentrada en cada vez menos manos no deja de crecer año tras año.
–Pero la sociedad española progresó por varias décadas como no lo había hecho nunca antes.
–Sí, pero más que progreso se recortó un poco el retraso que llevaba a con relación a sus socios europeos.
–Pero hubo un Estado de Bienestar.
–Hubo un avance en infraestructura, un gran desarrollo del sistema público de salud, el sistema educativo y se mejoró mucho la vida de la gente, pero nunca llegó a los mínimos europeos. Fue un proceso de onda larga, de unos 30 años, que además se apoyaba en instituciones franquistas como el régimen de seguridad social que había instaurado el franquismo para responder a las luchas obreras. Luego, en los años 90, se desata una burbuja especulativa sobre el sector de la construcción y el turismo, con la desindustrialización del país.
–Que coincide con la internacionalización del capital financiero en América Latina.
–Y también en la Unión Europea, porque son procesos paralelos. Esa burbuja financiera hace que en España fluya mucho el crédito y produce una nueva clase media que tienen un nivel de vida completamente ficticio pero muy alto. Todo esto con una desideologización muy grande de la sociedad dentro de un sistema institucional muy sólido. En España se vivía bien, siempre ha habido excluidos de ese sistema, pero digamos que en términos generales era fuerte el eslogan de (José María) Aznar, «España va bien». Y se crea esa especie de ideología de la clase media con un progreso muy individualizado, muy atomizado.
–Que los hijos iban a estar mejor que sus padres.
–Claro, y cuando estalla la crisis, grandes bolsas de la población quedan excluidas y hay una crisis de expectativas de los más jóvenes, generaciones tremendamente cualificadas que de pronto deben malvivir en el desempleo o trabajar en puestos por debajo de sus cualificaciones, o emigrar. En España se da quizás la reversión de un flujo demográfico más rápido en la historia de Europa. Desde fines de los 90 a finales del 2010 la población inmigrante pasó de un 3% a un 11%, muchos millones que llegan a trabajar. En apenas dos años se da una reversión y los españoles salen por cientos de miles. Eso evidentemente sacude la estructura no solo económica y social sino psicológica. Esa clase media de pronto debe recomenzar de cero. El 15M es una mecha que prende en esa ola de indignación ciudadana pero con un discurso que no responde a los esquemas clásicos, de hecho una gran parte de la izquierda queda muy descolocada.
–¿Todo surge allí?
–El 15M es un dinamizador de la situación política que hace que todo el mundo tenga que posicionarse, y genera brechas en la izquierda organizada, porque por un lado se lo ve como un movimiento desideologizado, con una conciencia histórica muy limitada. Otros sectores lo ven como un acto de insurgencia ciudadana que apunta muy claramente contra las elites políticas y financieras y que permite una politización masiva en torno a significantes que son muy fértiles para una acción política popular. Ese sector se hace mayoritario porque la política está sucediendo en las plazas, sin banderas, con una gramática y un vocabulario muy opuesto a lo que estábamos acostumbrados, pero está sucediendo, entonces la mayor parte de la gente quiere ser partícipe. Este ciclo concluye en marzo pasado, con las Marchas de la Dignidad, un millón de personas que confluyen hacia Madrid. Es un movimiento popular transversal bien organizado, bien reivindicativo, da una demostración de fuerza muy importante y sin embargo en los meses siguientes se produce un proceso de repliegue, un reflujo.
–¿Podemos no es la expresión de ese 15M?
–Visto desde afuera aparece como una articulación natural del 15M, pero no es así. Podemos surge en un momento de reflujo, donde hay clima de derrota, no se ha podido torcer la mano en prácticamente ninguna de las ofensivas que se ha lanzado contra los derechos sociales. Podemos surge con una hipótesis muy clara que es ofrecer una herramienta capaz de traducir toda esa rabia acumulada, toda la experiencia de esas luchas que no han culminado en victorias tangibles para concretar una herramienta de intervención electoral.
–¿Se sabe cuánto creció Podemos tras las europarlamentarias?
–Es complicado porque como es un fenómeno electoral tan atípico para el sistema político español, que venía de una estabilidad férrea durante 30 años, las encuestadoras tienen muchas dificultades para calibrar los resultados brutos, que les resultan inverosímiles. No tienen mecanismos de corrección, como el recuerdo del voto, o una serie de preguntas adicionales para corregir el resultado que en nuestro caso no rigen.
–¿No tienen estudios propios?
–Ahora mismo no, cuestan mucho dinero. Para las elecciones europeas hicimos un sondeo con poquita plata que fue el que más se acercó al resultado final. Los sondeos son todos políticos, encuentran lo que buscan. Como nosotros intentábamos encontrar lo más parecido a la verdad posible, nos salió que sacábamos cuatro diputados y sacamos cinco. El último sondeo de agencias, con 2000 entrevistas, nos daba un 29,7% de los votos, casi un 30%. Tres puntos por encima del PP y casi diez por encima del PSOE. Un terremoto.
La enseñanza latinoamericana
–Siempre reciben ataques por su vinculación con algunos gobiernos latinoamericanos.
–Es muy sintomático que incluso la experiencia cotidiana nos atacan diciéndonos «oye, pero en Venezuela qué», o «en Argentina qué». Es inverosímil hasta qué punto la derecha mediática española se apoya sobre elementos sociológicos que son en realidad resabios coloniales que aún persisten en parte del imaginario español. Pero vamos, nos van a atacar siempre y nosotros no lo podemos evitar.
–El brulote es que el gobierno chavista pagó asesorías de Pablo Iglesias y de Podemos.
–En España hay una fundación, CEPS (Centro de Estudios Políticos y Sociales) que lleva 15 años trabajando en once países de América Latina prestando asesoría, análisis, estudios para mucha gente. Yo mismo lo he hecho, con todos los contratos legales y en regla. Lo que hicieron fue sumar todos esos contratos y decir «Venezuela pagó 10 millones de euros a la fundación CEPS que es Podemos.» Eso sería financiación ilegal y por eso lo hemos denunciado. Pero en el marco de un debate político lo que decimos es que todos los procesos de transformación popular son complejos, contradictorios y tienen que enfrentar situaciones complicadas y difíciles. Y decimos que nosotros hemos aprendido mucho de cada uno de ellos.
–Pero populismo sigue siendo una mala palabra en Europa.
–La derecha política y mediática se siente más cómoda hablando de Venezuela que de España. Hay un grado de desconocimiento que juega sin duda. Pero cualitativamente hay un sector de la población que ha comenzado a romper con el hechizo de la Unión Europea. Como el ingreso coincidió con todo este proceso de mejoras, Europa siempre se asoció al progreso individual y al progreso social, pero una vez que Europa pasa de ser la causa del bienestar a la causa del sufrimiento, la mirada se puede girar a otros lugares. Tenemos dos salidas naturales, una es la periferia de Europa, como Grecia (NdR: hace solo unas horas se produjo allí un resonante triunfo de la izquierd lo que modifica el mapa político en Europa), Irlanda, Portugal, Italia, y otra es el continente americano, donde hemos aprendido una enormidad de cosas. Lo que no quiere decir que hayamos ido a buscar un modelo. Ha habido cantidad de elementos que hemos aprendido para interpretar nuestra realidad, pero el camino lo tendremos que hacer nosotros a nuestra manera.
No a las municipales
–¿Por qué no se presentan en las próximas municipales?
–Tomamos una decisión muy arriesgada de asumir incluso para nuestra gente. Vamos a estar porque hay mucha gente que se va a integrar en candidaturas ciudadanas con actores sociales y políticos donde nuestros círculos vean que se den los requisitos, pero no como Podemos.
–¿Cuáles son esos requisitos?
–Que haya primarias abiertas para establecer los puestos de la lista, que el programa se elabore de manera participativa, que no haya financiación de los bancos, y que haya compromisos de limitación salarial y de rendición de cuentas. Estamos en proceso de organización y hay elecciones en 8000 municipios. No tenemos la capacidad de asegurar que todas las candidaturas de Podemos van a responder al altísimo nivel de exigencia que nos va a pedir la gente. Como Podemos nos presentamos a las autonómicas, hay elecciones en 13 de las 18 regiones españolas y nos vamos a presentar en todas ellas.
–¿Cómo harán para mantener los estándares y evitar casos de corrupción en las filas de Podemos?
–Entendemos que es inevitable que mucha gente pueda haber visto en todo este proceso una posibilidad de hacer carrera y acercarse al poder, pero nosotros no lo abordamos desde una posición moral. Creemos que hay un sistema de vacunas previas que puede aplicarse. La limitación salarial, la publicación de las cuentas son elementos disuasorios para el funcionamiento normal de la política. Luego incorporamos los mecanismos de revocación para todos los cargos internos, tenemos toda nuestra contabilidad publicada en Internet. Es una idea muy liberal creer que con mecanismos de control y el equilibrio de poderes se eliminarían esas cosas, pero sí creemos en una construcción de institucionalidad popular para que cuando se produzcan esos casos se puedan enfrentar de una manera diferente.
Tiempo Argentino Febrero 2 de 2015
por Alberto López Girondo | Dic 16, 2014 | Sin categoría
En un final de año signado en buena medida por la política internacional, la presidenta Cristina Fernández participó de reuniones del más alto nivel en América Latina. Todas ellas marcadas a fuego por una suerte de renacimiento de la integración regional luego de largos meses de demoras y, en algunos casos, de desencuentros. Quizás la cumbre que más huella deje sea la de presidentes de la Unión Suramericana de Naciones (UNASUR), celebrada en Ecuador.
Porque allí se inauguró la sede del organismo en la Mitad del Mundo, el mojón a 14 kilómetros de la ciudad de Quito por donde pasa la coordenada ecuatoriana del planeta y que simbólicamente pretende erigirse en el centro de un nuevo ordenamiento global nacido de estas latitudes. Simbólico porque el soberbio edificio concebido por el arquitecto Diego Guayasamín –sobrino de Oswaldo, el artista plástico fallecido en 1999– ostenta en su entrada una estatua de Néstor Kirchner y lleva el nombre del ex presidente argentino, quien fue el primer secretario general de UNASUR. Es bueno recordar que la organización, nacida al calor del empuje del venezolano Hugo Chávez, fue constituida en 2008 en Brasilia, cuando Lula da Silva era presidente, pero tenía como disposición primordial que no se pudiera establecer orgánicamente hasta que no fuera aprobada por 9 de los países a través de sus parlamentos. Un objetivo que recién se cumplió en 2011. Sin embargo, ya había sido fundamental para frenar el intento golpista en Bolivia en 2008, y luego, con Kirchner en la secretaría, el conato policial contra Rafael Correa en setiembre de 2010. Incluso antes de eso había fijado una firme posición a favor de la democracia cuando ocurrió el derrocamiento de Manuel Zelaya en El Salvador en 2009.
En ese marco, y con el telón del fondo del recuerdo de las dictaduras que asolaron la región a lo largo de su vida independiente, la presidenta argentina Cristina Fernández señaló al inaugurar la sede que «este edificio representa algo más que la UNASUR, representa la historia sufriente de nuestros pueblos desde la misma fundación hace ya 200 años y de esta segunda batalla que estamos dando en este siglo XXI, que es la reindependencia económica y la reconstrucción cultural de nuestras naciones». El homenaje a Kirchner en ese emblemático lugar es también un recuerdo al líder bolivariano Hugo Chávez. Porque la empatía entre ambos dirigentes luego de la cumbre de Mar del Plata de 2005, cuando se terminó con la propuesta estadounidense del ALCA, encontró en UNASUR un cauce para desarrollar estrategias de integración más allá de lo simplemente declarativo. Este organismo, comunión de 12 naciones, fue desde su origen el resultado del esfuerzo de gobernantes que intentaban sobrepasar diferencias ideológicas y económicas con tal de acercar intereses comunes en el entendimiento de que solo la unidad podía cambiar el futuro de estas 400 millones de almas esparcidas a lo largo de más de 17 millones de kilómetros cuadrados de superficie. Seres que además hablan idiomas tan cercanos como el portugués y el castellano y tienen un origen íntimo, más allá de desavenencias e incluso batallas puntuales.
La entidad, sin embargo, desde las muertes de Kirchner y de Chávez pareció entrar en un cono de sombras. Costaba encontrar un reemplazo que motorizara al resto de los jugadores regionales y ni la colombiana Emma Mejía ni el venezolano Alí Rodríguez tuvieron ocasión de poder desplegar su voluntad integradora.
Recién en agosto pasado hubo consenso como para nombrar a Ernesto Samper, un ex presidente colombiano que desde ese momento se puso manos a la obra para el relanzamiento, que comenzó formalmente mucho antes de la inauguración de su oficina en el centro del mundo.
El propio Rafael Correa expresó su preocupación por el letargo en que había caído la integración. «En la demora está el peligro, nos hemos demorado mucho», advirtió. «Separados, será el capital trasnacional quien nos imponga las condiciones», agregó. El mandatario ecuatoriano adjudicó los retrasos en la integración a las muertes de Kirchner y Chávez, pero también dijo: «Además, sabemos que fuerzas intra y extra regionales no quieren la integración». La presencia de todos los presidentes del espacio en al menos una de las dos jornadas que se llevaron a cabo en Ecuador revela que, con todas las diferencias que pueden existir, la voluntad integradora subsiste y deberá ponerse de relieve para avanzar en la institucionalización de las distintas iniciativas.
Ciudadanos
El corolario de la VIII Cumbre Presidencial de UNASUR fue una declaración en la que se establece que la región debe ser una zona de paz, democracia y respeto de los derechos humanos. La presidenta argentina destacó que América del Sur ha podido «superar difíciles momentos en la unidad, en la discusión y la diversidad; los cimientos de este edificio (por el de UNASUR) no solo son sólidos por el hormigón, el cemento y los ladrillos, sino porque están construidos desde la historia, la convicción de paz y la unidad».
De allí que la voluntad final de este encuentro presidencial tienda a consolidar la integración tanto en lo económico como en lo social. A eso apunta el objetivo de fomentar una ciudadanía suramericana y la creación de un pasaporte de UNASUR. De este modo no solamente se podrá circular y trabajar libremente entre los países que integran el bloque sino que también será una carta de presentación ante los otros países o instituciones regionales como la Unión Europea. También se establecieron miras más precisas en torno de la puesta en marcha del Banco del Sur, otra de las ideas que alumbró Chávez y que recibió el respaldo de la Argentina desde el primer momento. Una vez concretada una institución bancaria continental para respaldar a los distintos gobiernos y para garantizar la viabilidad de los proyectos de integración física entre los países a través de líneas férreas y carreteras, la otra etapa pasa por contar una moneda común. La experiencia del euro no parece adecuada para tomar como fuente de inspiración, pero en cambio, los países del ALBA utilizan una moneda virtual que obedece a la inventiva de Chávez y de Correa. Se trata del Sucre, que utiliza el nombre de aquel mariscal que comandó las tropas de varias naciones suramericanas en la última batalla por la independencia, en Ayacucho, hace exactamente 190 años, el 9 de diciembre de 1824.
Sucre también era el nombre de la vieja moneda ecuatoriana desaparecida cuando en 2000 el gobierno neoliberal de Jamil Mahuad –asesorado por el ex ministro de Economía argentino, Domingo Cavallo– decidió imponer el dólar como una forma de reacomodar la economía del país haciendo desaparecer la divisa local. La idea de Correa, economista él, fue crear una moneda virtual que pudiera usarse en el comercio zonal en lugar del dólar o el euro. De allí que SUCRE ahora signifique Sistema Unitario de Compensación Regional. Por vía electrónica los países que la integran (Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Antigua y Barbuda, San Vicente, Cuba, Bolivia y Uruguay) cada 6 meses compensan el intercambio realizado de cada nación en dinero local. La diferencia se hace en los valores que se acuerden, con lo cual el recurso a la moneda fuerte se reduce al mínimo y tiende a que su reemplazo sea total.
Parlasur a la vista
Este fin de año movido para la región culmina con una nueva cumbre de presidentes del MERCOSUR, esta vez en Paraná, la capital de Entre Ríos. Será una buena ocasión para que el gobernador Sergio Uribarri se muestre a nivel continental. El entrerriano avisó hace tiempo que se anota para las presidenciales de 2015 y este puede ser un estreno inigualable en un aspecto que comparte con los candidatos del oficialismo, como es el rol que se le asigna a la integración regional y sobre todo dentro del organismo que Argentina integra con Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela.
Semanas antes del encuentro se abrió un nuevo debate a partir de la iniciativa oficial de poner en marcha la elección de diputados para el Parlamento del Mercosur (PARLASUR) en 2015. Creado mediante un protocolo en Ouro Preto en 2004, el PARLASUR comenzó a funcionar en mayo de 2007. El proyecto original consistía en que desde 2011 los legisladores fuesen elegidos por el voto directo de los ciudadanos. Más aún, los países consensuaron que desde este año los parlamentarios sean elegidos en elecciones simultáneas con las presidenciales. Por ahora el único país que cumplió fue Paraguay.
La polémica surgió cuando en el Congreso local se debatió la ley respectiva, para que en las elecciones del año próximo se elijan diputados al PARLASUR. La oposición puso el grito en el cielo por lo que consideró un despropósito dotar de inmunidad legislativa a los representantes argentinos que resulten electos. El argumento era que esa ley solo busca darle fueros a Cristina Fernández, que según esta versión de los hechos se presentaría a elecciones solo para esquivar las acusaciones que rondan los tribunales. Desde el oficialismo, pero también desde sectores radicales encolumnados detrás de Leopoldo Moureau, por ejemplo, salieron al cruce de lo que consideraron una maniobra para desmerecer el rol del MERCOSUR, en consonancia con lo que las derechas regionales plantearon en los recientes comicios de Brasil y Uruguay.
Tiempo Argentino
Diciembre 16 de 2014
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