Seleccionar página
La Casa Blanca enfoca su estrategia en la pelea de fondo con China

La Casa Blanca enfoca su estrategia en la pelea de fondo con China

Desde el púlpito del Foro de Davos, el jefe de la Otan, Jens Soltenberg, advirtió a los empresarios más poderosos del planeta que “la libertad es más importante que el libre comercio. La protección de nuestros valores es más importante que los beneficios” y puso el foco en “el peligro” chino. Para no quedar afuera, Joe Biden declaró en su gira por Tokio que Estados Unidos estaría dispuesto a defender Taiwán con la fuerza militar ante una invasión ordenada por Beijing. Desde la RPCh el vocero del canciller, Wang Wenbin, respondió que «Taiwán es una parte inalienable del territorio de China» y agregó que si EE UU continúa revolviendo ese asunto “acabará quemándose”. Por si no quedaba claro el comentario, realizado por un funcionario de segundo rango del gobierno chino, tropas de ese país realizaron maniobras militares en los espacios aéreos y marítimos cercanos a la isla en la que en 1949 se refugiaron las fuerzas de la derecha nacionalista del Kuomintang, derrotadas por Mao Zedong para crear la República Popular.

Washington intentó minimizar el cruce con el habitual recurso de decir que Biden fue malinterpretado. O peor aun, dejando entrever que era obra de la senilidad del mandatario de la potencia militar más grande del mundo. Sería el secretario de Estado, Antony Blinken, el encargado de aclarar los tantos. “Nuestro enfoque ha sido constante en décadas y administraciones y como ha dicho @POTUS (la cuenta Twitter del presidente) Estados Unidos sigue comprometido con nuestra política de Una China”.

A esta posición se la llama “ambigüedad estratégica”, y es una tangente que deja abierta la puerta para que la dirigencia de isla de 32 mil kilómetros cuadrados y unos 24 millones de habitantes vuelva a representar la totalidad de un territorio de unos 9,6 millones de kilómetros cuadrados y más de 1400 millones de habitantes. Fue Henry Kissinger quien convenció a Richard Nixon de terminar con la anomalía de que Taiwán ocupara el sitial de la nación china en los organismos internacionales y recién con la Resolución 2758 de octubre de 1971 de la ONU se reconoció que «el único representante legítimo de China ante las Naciones Unidas» es la RPCh y expulsó como usurpadores a los representantes de Taiwán.

Wang Wenbin, vocero de la cancillería china.

Foto: AFP

La fórmula “Una sola China” alienta esa esperanza y no encuentra resistencia en Beijing, que ciertamente clasifica a la isla como una provincia que un día volverá al redil bajo la fórmula “Una nación, dos sistemas” que aplicó para recuperar Hong Kong y Macao. Esa definición impide también el reconocimiento formal de la independencia de Taiwán, de allí la ambigüedad.

Blinken fue más que explícito en un discurso al delinear la estrategia de fondo de Estados Unidos. “China es el único país que tiene tanto la intención de remodelar el orden internacional como, cada vez más, el poder económico, diplomático, militar y tecnológico para hacerlo”, señaló con precisión. “La visión de Beijing nos alejaría de los valores universales que han sustentado gran parte del progreso mundial durante los últimos 75 años”.

Este enfoque no es nuevo ni siquiera original de la administración Biden, forma parte de la Estrategia de Defensa 2018 que presentó el entonces secretario de Defensa del gobierno de Donald Trump, Jim Mattis. “Si nos desafías, vivirás tu peor y más largo día”, dijo esa vez este general de cuatro estrellas retirado al que sus pares apodan “Perro rabioso”. Mattis se fue del gobierno tras un fuerte entredicho con Trump, en julio de ese año.

“Las competencias estratégicas a largo plazo con China y Rusia son las principales prioridades para el Departamento, y requieren una inversión mayor y sostenida, debido a la magnitud de las amenazas que representan para la seguridad la prosperidad de los EE UU en la actualidad, y el potencial de que esas amenazas aumenten en el futuro”, explica el documento aún en vigencia.

El arquitecto de ese plan fue el entonces subsecretario adjunto de Defensa, Elbridge A. Colby, quien en noviembre pasado presentó The Strategy of Denial (La estrategia de la denegación). Colby acompañó a Robert Gates en su gestión como secretario de Defensa de George W Bush y Barack Obama, de 2006 a 2011. Tras dejar la función pública –junto con Mattis– consiguió empleo en WestExec Advisors, una firma de asesoría estratégica creada por la subsecretaria de Defensa de Obama, Michèle Flournoy y el hoy secretario de Estado Antony Blinken.

Antony Blinken, secretario de Estado de EEUU.

Foto: AFP

En casi 400 páginas, Colby señala que EE UU debe prevenir que “ningún otro Estado se vuelva tan poderoso que pueda coaccionarnos en cuanto a nuestros intereses fundamentales, nuestra libertad, nuestra seguridad y nuestra prosperidad, que son tan centrales para la idea y la vida estadounidenses”. Para ello deberá alcanzar “las máximas capacidades de disuasión y negación, con el fin de llevar a China a la mesa de negociaciones y llegar finalmente a una tregua”. El plan pasa por negar a China la posibilidad de conseguir apoyo internacional “y seguir construyendo una coalición internacional contra el aventurerismo chino”.

La presentación de la alianza Aukus, con Australia y el Reino Unido, en septiembre pasado, fue el paso más categórico en esa senda. La estrategia de apoyar a Ucrania contra Rusia es un adelanto de lo que elabora para Taiwán contra China.

Que nadie diga que en la Casa Blanca no avisaron. 

Cereales, un arma mortífera

Vladimir Putin estuvo a puro diálogo telefónico con líderes europeos. Habló con el primer ministro italiano Mario Draghi, con el presidente francés Emmanuel Macron y con el canciller alemán Olaf Sholz. Más allá de las versiones para la prensa, el hecho de que hablen refleja la preocupación de los europeos por la guerra en Ucrania. Italia presentó en la ONU una hoja de ruta para un acuerdo de paz entre Moscú y Kiev, Macron y Sholz también dicen haber instado a negociar.

Además del caos energético creado por el 24F, ahora se vislumbra que la estrategia militar rusa no era tomar Kiev, sino ocupar el sur rusoparlante con miras al control de los puertos, la salida para las exportaciones de cereales de Ucrania, uno de los principales productores del mundo.

La crisis alimentaria ya se siente en los precios de las commodities y entre los temas charlados con el Kremlin ese es fundamental. Ya EE UU y los países del G7 advirtieron sobre la amenaza para la seguridad alimentaria, algo que cuesta pensar que no haya sido analizado cuando se desató la guerra.

Putin le respondió a Draghi que Rusia «está dispuesta a aportar una contribución significativa para superar la crisis alimentaria gracias a la exportación de cereales y fertilizantes, a condición de que Occidente levante las restricciones adoptadas por motivaciones políticas».

Menos beligerante que otras veces, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aconsejó buscar la oportunidad de un diálogo para poder sacar los cereales desde Ucrania.

Tiempo Argentino, 29 de Mayo de 2022

Teivo Teivainen: «Para Finlandia cada tanque ruso destruido en Ucrania es uno menos para invadirnos»

Teivo Teivainen: «Para Finlandia cada tanque ruso destruido en Ucrania es uno menos para invadirnos»

Teivo Teivainen es docente de Política Mundial en la Universidad de Helsinki y autor de una gran cantidad de publicaciones sobre su especialidad tanto en Finlandia como en América Latina. En esta entrevista, explica las razones para que una gran mayoría en su país esté de acuerdo en abandonar la neutralidad y pedir la incorporación a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan). Una decisión que no cuenta con la aprobación de todos los integrantes de la alianza militar y ya generó una fuerte reacción del gobierno de Vladimir Putin, que justificó la intervención en Ucrania por la extensión de la Otan hacia el este. Finlandia tiene 1340 kilómetros de frontera con Rusia. “En la población, según las encuestas, hay un 75% a favor, y 10% o 12% en contra de entrar a la Otan; en el Parlamento, hay 188 a favor y ocho en contra”, se apura Teivainen.

–¿Cómo se entiende ese consenso?

–El ataque de Rusia a Ucrania cambió todo. En guerras anteriores, tipo Georgia en 2008, la población o los políticos estaban en contra de la membresía de la Otan de manera firme, pero el 24 de febrero cambió todo de una manera drástica. Hasta ahora, para Finlandia era útil tener la opción de entrar en la Otan. Con la cercanía con la Unión Soviética, Finlandia como Estado soberano tenía opción, pero no la iba a usar, de convertirse en miembro. Pero en diciembre de 2021 el gobierno ruso estaba diciendo que se debería hacer un acuerdo con EE UU para no aceptar nuevos miembros en la organización atlántica. En Finlandia se veía como que nos estaban quitando nuestra opción, que se estaban haciendo arreglos por sobre nuestras cabezas y eso olía a los acuerdos de (Adolf) Hitler y (Iosip) Stalin. Fue un tema importante incluso para el presidente de la República (Sauli Niinistö). Tradicionalmente, la derecha estaba a favor y la izquierda en contra. Pero ahora hay mucha gente que dice “OK, la Otan es una mierda, pero Putin no nos ha dejado otra alternativa”.

–¿No ven un riesgo en ponerse demasiado en la vereda de enfrente de Rusia?

–Sí, hay riesgo. Pero Finlandia está desde hace mucho tiempo integrado la Otan. Es un socio estratégico, como Suecia. Todo el sistema militar es casi un 100% compatible, entrenan juntos, pero falta lo que viene con la membresía formal: el artículo 5, “si atacan a uno atacan a todos”. La lógica es que eso te provee seguridad. La cuestión es qué país de la frontera con Rusia, que antes perteneció a la URSS o al imperio zarista, podría estar amenazado, y luego de Ucrania queda Finlandia, que no tiene la protección del artículo 5 de la Otan. El mismo Putin dijo que iba a Ucrania a corregir errores de Lenin.

–Pero Helsinki fue un lugar de encuentro donde incluso podían dialogar EE UU y la URSS en plena Guerra Fría.

–Claro, pero ¿cuál es el otro error de Lenin? Otorgar la independencia a Finlandia. Esa es la lectura.

–¿No ocurre que tanto Finlandia como Europa terminan sometidos a EE UU?

–Existe ese riesgo, pero en Finlandia hay ahora una ola nacionalista militar muy fuerte de tensar todo desde la lógica de la seguridad nacional. Se militarizaron los debates y los razonamientos. Desde esa lógica nacionalista hay un período peligroso, “período gris”, cuando todavía no hay garantías del artículo 5 pero ya se ha molestado a Rusia, por el temor de que pueda venir una respuesta incluso militar, y no existe todavía ese paraguas de protección.

–La posición de Turquía, que bloquea el ingreso, ¿cómo se explica?

–Hay especulaciones sobre algún tipo de acuerdo entre Putin y (Recep Tayyip) Erdogan. Pero ellos tienen el tema de los kurdos y el partido de (Abdulá) Ocalan, el PKK (de los Trabajadores Kurdos). En Suecia hay muchos kurdos, en Finlandia menos, pero hay actividades de PKK. Se dice que hay miembros del Parlamento sueco muy cercanos al PKK. Erdogan dice que Suecia y Finlandia albergan terroristas y por eso no va a aceptar el ingreso. Y la UE puso restricciones a la exportación de armas a Turquía.

–¿Por que razón?

–Turquía es percibido como un país que viola derechos humanos y ataca a los kurdos en el norte de Siria. Por otro lado, Erdogan es visto como autoritario, por ataques a la libertad de prensa y todo eso. Por un lado, en Finlandia dicen “bueno vamos a conversar”, pero del otro lado es “bueno, pero vamos a ver…”. El gobierno turco dice que quiere que les regresen a algunos individuos que ellos buscan. En Finlandia se hizo eso con algunos judíos en el año 1942 hacia Alemania y se hizo eso con gente que se escapaba de la URSS. En la historia de Finlandia esas cosas son vistas como unas manchas morales muy grandes. Resulta impensable que se hiciera eso con Turquía. Hay que ver cómo se puede negociar. A Erdogan le molesta que el PKK tenga cierto apoyo en Europa, pero su pelea no es tanto contra Suecia y Finlandia como con los EE UU. También el presidente de Croacia (Zoran Milanović) dice que no va a aceptar que ingresen estos dos países. Si bien el cargo de presidente en Croacia es más bien simbólico, está pidiendo que en Bosnia Herzegovina se cambie la ley electoral para que la etnia croata tenga mejores posibilidades. Quiere llamar la atención sobre eso y ahora tiene su bala de plata. Como cada país miembro tiene que aceptar el ingreso de otro, cada uno puede pescar cosas.

–¿Cómo ve lo que puede ocurrir de aquí en más en el este de Europa?

–Es una pregunta grande, no pretendo tener una respuesta. Lo que se ve es que para Putin es difícil salir como perdedor y tampoco EE UU puede resultar perdedor en Ucrania: es difícil saber cuáles serían las bases para un acuerdo de paz. No se ve qué puede ocurrir. Tampoco sé cómo le va a ir militarmente a Ucrania. Su base de acuerdo es que salgan todas las tropas, y desde la lógica de la soberanía del país es justo. “Ustedes entraron, ustedes son los invasores”. Tu puedes decir que la invasión fue causada por algo que estaba haciendo la Otan, pero lo que tienes es un país que ataca a otro. Y en Finlandia se ve una analogía con su pasado y explica por qué el sentimiento es tan fuerte con Ucrania. Se ve mucha similitud con 1939, cuando la URSS ataca Finlandia después de un acuerdo que habían hecho Stalin y Hitler. Por eso todos los medios de comunicación se han militarizado en favor de Ucrania. Se la ve luchando contra el invasor ruso… No quedan países con el historial de haber pertenecido al imperio ruso. Por eso se piensa que cada tanque ruso destruido en Ucrania es un tanque menos para invadir Finlandia.  «

Biden logró 40 mil millones para la guerra, Rusia controla Mariupol

El Ministerio de Defensa ruso anunció la “liberación total” de la ciudad de Mariupol luego de la rendición de los últimos efectivos ucranianos en la siderúrgica de Azovstal, donde informaciones no confirmadas indican que fueron apresados ex altos mandos de EE UU, Gran Bretaña y la Otan que actuaban como mercenarios para Kiev. La cancillería rusa publicó una lista de 963 estadounidenses que tienen prohibida la entrada a Rusia. Entre ellos figuran el presidente Joe Biden; el secretario de Estado, Antony Blinken; el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, y el actor Morgan Freeman. En otra vuelta de tuerca, la empresa Gazprom cortó el suministro de gas a la estatal finlandesa Gasum porque el país nórdico se negó a pagar en rublos al proveedor ruso.

Biden, en tanto, firmó durante su gira por Corea del Sur, la primera por el extremo Oriente desde que asumió su cargo, la ley  para destinar un fondo de 40 mil millones de dólares para el suministro de armas y apoyo económico destinados a la guerra en Ucrania. Es bastante más de lo que había solicitado hace dos semanas –33 mil millones– y logró un apoyo legislativo importante (86 contra once). Lo que demuestra una vez más que toda crisis económica y toda grieta política en Estados Unidos se salva con una buena guerra. El armamento será provisto por las corporaciones del complejo industrial-militar-legislativo de EE UU.

Se trata del mayor paquete de ayuda exterior aprobado por el Congreso en 20 años, y computando todas las remesas enviadas desde febrero a Ucrania, el gasto en sostener al gobierno de Kiev contra Rusia suma unos 54 mil millones de dólares. 

Activistas y figuras de los medios ultraconservadores habían presionado para no aprobar el proyecto de Biden y 57 republicanos se opusieron. Pero votaron con las dos manos los líderes del ala dura, Ted Cruz, Marco Rubio y Tim Scott, que se lanzan decididamente a candidatearse para la futura ronda de elecciones presidenciales.

Volodimir Zelenski agradeció en un tuit el gesto mayoritariamente bipartidario. «El apoyo del Poder Ejecutivo, del presidente Biden y del pueblo estadounidense a la lucha contra el agresor ruso es crucial», escribió.

Tiempo Argentino, 22 de Mayo de 2022

Presión desde el margen

Presión desde el margen

En medio de una paridad en la correlación de fuerzas parlamentarias –que hace dificultoso el avance de proyectos trascendentes para la sociedad–, y mientras promedia un año sin elecciones, el panorama aparece marcado a fuego por disputas internas en las dos principales coaliciones políticas del país: la que gobierna, el Frente de Todos, y su oposición más importante, Juntos por el Cambio.
Lo que va quedando claro de cara a 2023 es que la propuesta de la derecha para los tiempos que vienen será de sinceridad brutal a diferencia de 2015, cuando la promesa –incumplida– de Cambiemos era, para decirlo en sencillo, «dejar lo que funcionaba bien y arreglar lo que estaba mal». Ya no se oculta el contenido de lo que se pone en juego.
Lo señaló de un modo muy directo el exministro de Defensa, Agustín Rossi, al advertir la necesidad de mantener la unidad más allá de las diferencias dentro del Frente de Todos. «Lo que se va a discutir el año que viene es el sentido de la historia de los últimos 70 años. La derecha que se va a presentar a elecciones va decir que los problemas de los argentinos son causa de los gobiernos populistas».
Es cierto que el latiguillo de que la Argentina viene en caída desde hace siete décadas fue usado de un modo recurrente por el expresidente Mauricio Macri desde que llegó a la Casa Rosada. Pero en la campaña que lo llevó a la primera magistratura llegó a asistir a la inauguración de un monumento en homenaje a Juan Domingo Perón frente al edificio de la Aduana, compartiendo el acto con el dirigente camionero Hugo Moyano y el expresidente interino Eduardo Duhalde.
El discurso público en estos años, azuzado por los medios hegemónicos, se fue corriendo cada vez más a posiciones ultras, como las que representan los «libertarios» encabezados por Javier Milei y José Luis Espert. Y en ese fárrago extremo afloraron dentro de la oposición las divergencias que siempre subyacieron entre los representantes de la Unión Cívica Radical y el PRO. Incluso dentro del partido fundado por Macri, Milei se convirtió en una piedra del escándalo.
El exmandatario –ligado ideológicamente con ese sector– tiene en Patricia Bullrich a una aliada. Pero en el último cónclave partidario no llegaron a un acuerdo para incorporar a Milei, que por otro lado, no dio señales de anhelar tal cosa. El espacio cercano al alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien no niega sus aspiraciones presidenciales, también se muestra remiso, y razones no le faltan. En su facilidad para la caratulación, Milei definió al jefe de Gobierno de CABA como una «paloma socialista».
Macri y la Fundación Libertad –un think tank financiado por instituciones privadas y grupos económicos de la Argentina, entre ellos la concursada agroexportadora Vicentin– celebraron un encuentro en la ciudad de Santa Fe con la presencia del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y el expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti donde nadie se guardó nada. «Argentina fue uno de los primeros en crear el populismo, con Perón y Evita. Tal vez seamos uno de los primeros en erradicarlo. Lamentablemente lo hemos exportado al mundo y está siendo muy contagioso», dijo Macri.
En ese mismo encuentro, Rodríguez Larreta sostuvo una idea que ronda desde hace tiempo. Hay que ir rápido a una reforma de las leyes laborales y del sistema previsional. Pero, reconoce, para lograr algo así es necesario un fuerte apoyo político, de al menos «el 70%, con el 50% más uno no alcanza», explicó. El consenso del que habla, recalcó, «no es con todos, con el kirchnerismo y con la izquierda no nos pondríamos de acuerdo nunca».
La que le puso el nudo al mensaje –a pesar de sus diferencias dentro del PRO y de su aspiración a ser ella la candidata–, fue la exministra de Seguridad, con una sentencia que recordó al exlíder británico Winston Churchill. «Yo sé que el cambio es difícil y es con dolor y es con esfuerzo, ¿qué vamos a elegir, la mediocridad de la decadencia o la valentía del cambio con esfuerzo y con dolor?». Buen resumen de esa propuesta: sangre, sudor y lágrimas.
Esa concepción del mundo que comparten las capas más privilegiadas de la sociedad está instalado tan profundamente como para que en el tractorazo de abril pasado –que no resultó tan convocante como esperaban sus organizadores–, Bullrich y Rodríguez Larreta decidieran mostrarse acompañando las demandas «contra la presión impositiva y la intervención del Gobierno en el mercado de granos».
Uno de los ruralistas que estuvo en la organización, José Perkins, también fue bastante transparente en una entrevista con Alejandro Bercovich. «Queremos que nos devuelvan el país, el de Alberdi, el de la Constitución, el que recibió Perón», dijo, y ante la repregunta del periodista, Perkins abundó: «Queremos volver a los principios del siglo XIX».

Radicales incómodos
Desde esta perspectiva, la sociedad entre radicales y el PRO resulta hoy bastante engorrosa. En principio, porque durante toda la gestión de Macri la UCR se sintió un convidado de piedra, que aportó inserción territorial a un partido solamente capitalino sin recibir mucho a cambio. Pero, además, porque en las elecciones de medio término candidatos radicales obtuvieron un apoyo en las urnas que no esperaban en los cálculos previos. El actual titular del centenario partido, el gobernador jujeño Gerardo Morales, ya en «modo candidato», suele declarar que no apoyarían una nueva postulación de Macri.
El fundador del PRO le devuelve gentilezas y en un almuerzo partidario en Puerto Madero reclamó que el partido «no se deje manejar por la UCR en el Congreso, como sucedió en las últimas votaciones». No solo eso, «tenemos que diferenciarnos y no seguir cayendo en la trampa del radicalismo», señaló abiertamente.
Las quejas de Macri tienen un contenido muy específico pero también a su manera marcan la cancha de lo que la dirigencia política está ofreciendo a la sociedad como futuro. Morales, que se había adelantado hace tres años a la legalización de la producción de cannabis medicinal en su provincia, promovió el proyecto de ley que fija el marco regulatorio de ese cultivo y el del cáñamo industrial. Los legisladores del PRO votaron en contra argumentando que el régimen que crea la norma «tiene las características de un nuevo impuesto y favorecerá una mayor burocracia estatal».
Si se habla de populismo en Argentina, la vara seguramente habría que correrla hasta 1916, cuando Hipólito Yrigoyen asumió la primera magistratura luego de décadas de luchas por la democratización del voto en el país. Fue el primer presidente radical y el que hace justo un siglo creó YPF, la petrolera estatal. Una de las empresas, junto con Aerolíneas Argentina, que prometen privatizar nuevamente los potenciales candidatos del PRO.

Tiempo Argentino, 15 de Mayo de 2022

Acompañar a la Otan y EEUU cuesta fortunas a las empresas occidentales

Acompañar a la Otan y EEUU cuesta fortunas a las empresas occidentales

Si alguien pensó que la sanciones económicas contra la Federación Rusa afectarían solamente al país euroasiático, los resultados para las compañías occidentales están mostrando otra realidad. Un artículo del portal de Bloomberg revela que los bancos europeos ya anotan pérdidas por 10.000 millones de dólares “principalmente por reducir el valor de sus operaciones y reservar dinero como escudo contra las ramificaciones económicas esperadas” a raíz de la guerra en Ucrania. Entre los principales afectados figuran Societe Generale, UniCredit SpA, ING Group NV e Intesa Sanpaolo SpA.

El francés Societe Generale vendió el mes pasado su participación en Rosbank a Interros Capital, una firma vinculada al magnate Vladimir Potanin, en una operación que le reportó perjuicios por 3000 mil millones de dólares. El italiano UniCredit informó que está en conversaciones para la venta de su unidad en Rusia. Las entidades crediticias italianas están entre las más expuestas porque fueron las que más se extendieron en las últimas décadas en ese país.

Otro grupo financiero que anota pérdidas significativas es la banca japonesa SoftBank Group, con quebrantos de más de 12000 millones de dólares, fundamentalmente en su fondo Vision Fund, atribuidos a la guerra pero también al crecimiento de contagios de Covid en China, por el riesgo de una nueva caída en la actividad económica global.

Entidades estadounidenses como JPMorgan Chase, Goldman Sachs, Bank of America y Citigroup  reconocen que no estaban muy insertos en el mercado ruso como para mayores riesgos. Pero igual registran en total algo más de 1000 millones de dólares de pérdidas y quizás hasta 2000 millones en reservas “por lo que pudiera ocurrir”.

Pero no son los únicos perjudicados. En pocas semanas posteriores al 24F, muchas empresas fueron presionadas públicamente para acompañar las sanciones decretadas por EEUU y la Unión Europea. McDonald’s comunicó que cerrar sus 847 restaurantes le insumió un costo de 127 millones de dólares. Una cifra un poco mayor fue el saldo para la francesa Renault, que informó quebrantos por 175 millones.

El caso de la automotriz es emblemático: al principio había anunciado que si bien se oponía a la invasión a Ucrania, no tenía en sus planes cerrar su planta en Moscú, erigida en 2005 a un costo de 230 millones de euros. Pero las críticas del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski y la repercusión generada en las redes hicieron ver que la imagen del Rombo iba a caer en picada. La primera fábrica de Renault en territorio ruso se levantó en 1916 en San Petersburgo, donde un año más tarde se iniciaría la Revolución Rusa.

Las mayores pérdidas se registran por el lado de las energéticas. La petrolera británica BP se desprendió de su participación del 20% en Rosneft ya a fines de febrero, con una bancarrota, asegura, de más de 20.000 millones de dólares. BP, dijo entonces el Wall Street Journal, enfrentaba a una fuerte presión del gobierno británico. Tuvieron que hacer lo mismo Shell y Exxon, que acusaron pérdidas por 5000 y 3400 millones respectivamente, informó el portal español Bolsamanía, de Web Financial Group, S.A.

Pero no solo las empresas pierden dinero o venden a precios de ganga sus filiales rusas. Los pobladores de la pequeña ciudad alemana de Schwedt, cerca de la frontera con Polonia, temen por su futuro ya que gran parte de ellos viven de los ingresos directos o indirectos de la refinería PCK, de Rosneft, que alimenta la producción mediante un oleoducto que va directamente de Rusia.

«Nuestra existencia está en juego. Todos tenemos nuestras propias obligaciones y si se cierra, tendríamos que dejar la región porque no hay nada más aquí», dijo Martin Reek, uno de los trabajadores de PCK a la agencia Euronews

Tiempo Argentino, 15 de mayo de 2022

El G7 dobla su apuesta por Ucrania y Rusia le cortó la luz a Finlandia por falta de pago

El G7 dobla su apuesta por Ucrania y Rusia le cortó la luz a Finlandia por falta de pago

Las tropas rusas continuaban sus operaciones “de limpieza” en el sur de Ucrania con el objetivo de consolidar su control sobre esa región, aunque la resistencia se mantenía firme en algunos distritos -entre ellos en Mariupol la acería Azovstal- y se registraban avances de las fuerzas de Kiev en Jerson y Jarkov. Los dados parecen echados, sin embargo, para movidas oficinescas más que militares, lo que no implica que se detenga el envío de armamento occidental en una estrategia de largo aliento para desgaste de los efectivos rusos, como se dejó claro en la cumbre de ministros de Relaciones Exeriores del G7 que se desarrolló en el palacio alemán de Weissenhaus. Allí  se comprometieron a apoyar “hasta la victoria” a Ucrania con un nuevo paquete de 500 millones más en “ayuda militar” que completará 2000 millones de dólares.

Fuera de ese escenario, este sábado se cumplió el anunciado corte de la provisión de energía eléctrica de Rusia a Finlandia por falta de pago, al tiempo que representantes de la UE y Washington intentan torcer dos negativas claves de miembros de la Otan para profundizar las amenazas contra Moscú. Por un lado, el gobierno turco dijo que rechazaría al ingreso de Finlandia y Suecia a la organización atlántica, mientras que el mandatario húngaro, recientemente refrendado en las urnas y muy cercano a Vladimir Putin, rechaza romper los lazos energéticos con las provisiones rusas. En ambos casos, para sumar nuevos integrantes a cada “club” se necesita absoluta unanimidad. El poder de veto es clave para Recep Tayyip Erdogan y Viktor Orban, por razones diversas.

Esta semana, el presidente finlandés Sauli Niinisto y la primera ministra Sanna Marin anunciaron su deseo de incorporarse a la Otan. Esa expresión llevó a una media palabra de autoridades suecas en el mismo sentido, lo que generó una rápida respuesta de Moscú sobre el hecho de que la membresía incluye “la renuncia de ambos países al estatus nuclear”, es decir, que se convertirán en bases de armamento letal. Algo que obviamente Putin no está dispuesto a aceptar.

La RAO Nordic Oy, filial de la rusa Inter RAO, cortó ayer el suministro de electricidad a Finlandia por “falta de ingresos en efectivo”. El Kremlin decidió que las ventas al exterior deben pagarse en rublos ante el bloqueo de fondos en euros y dólares en el exterior a raíz de las sanciones por la invasión. “Esperamos que la situación mejore pronto y se reanude el comercio de electricidad con Rusia”, dijo la empresa. Suecia ofreció reemplazar el suministro, que es de alrededor del 10% del consumo finlandés.

También crecen las tensiones con Polonia. El primer ministro Mateusz Morawiecki, notorio enemigo político de Putin, había escrito en una columna para el diario británico The Telegraph que el mundo ruso es como «un cáncer que representa una amenaza mortal para toda Europa» y debe ser erradicado. Desde la Duma, la Cámara baja rusa, no se quedaron atrás y el presidente del Comité de Control del organismo, Oleg Morozov, propuso que Polonia sea puesta “en línea para la desnazificación” una vez completada la operación militar en Ucrania, según señala un cable de la agencia oficial RIA Novosti.

Podría decirse que en un sendero similar se debería incluir la decisión del presidente interino de Osetia del Sur, Anatoli Bibilov, de convocar un referéndum el próximo 17 de julio para que la población se pronuncie sobre su incorporación plena a la Federación Rusa. Reconocida por el Kremlin desde 2008 como república independiente dentro de Georgia, en el marco de la guerra desatada en Ucrania crece la opción por “volver a casa” de comunidades rusas diseminadas en exrepúblicas soviéticas. Bibilov debe entregar el cargo a Alán Gaglóyev este 24 de mayo pero nada indica que vaya a haber cambios en esa propuesta. No están fuera de este contexto los temores del presidente ucraniano Volodimir Zelenski y la mandataria de Moldavia, Maia Sandu, sobre la posibilidad de que ocurra algo similar en Trasnistria, otra república reconocida por Moscú desde 2006 y donde se registran movimientos en torno a aprovechar el avance de las tropas rusas para buscar la anexión a Rusia.

Los cancilleres del G7 -el grupo de los países con las mayores economías del mundo, donde están Alemania, EE UU, Francia, el Reino Unido, Japón, Canadá e Italia pero no China ni India, segunda y sexta potencia en cuanto a PBI- adelantaron que “jamás reconocerán  fronteras que Rusia intenta cambiar con su intervención militar».

El presidente ruso estuvo particularmente muy requerido estos días. Mantuvo conversaciones telefónicas con el canciller alemán, Olaf Scholz, y con el presidente finlandés. En los comunicados de prensa posteriores el germano dijo que le pidió a Putin un alto el fuego urgente en Ucrania. El portavoz del gobierno, Steffen Hebestreit, indicó que ambos mandatarios conversaron durante 75 minutos y que Scholz también pidió una mejora de la situación humanitaria y avances en la búsqueda de una solución diplomática al conflicto.

Niinisto, mientras tanto, acuciado por el corte de luz que se avecinaba y la postulación para un puesto en la Otan, dijo que “la conversación fue directa y sin rodeos y se llevó a cabo sin problemas. Evitar las tensiones fue considerado algo importante”.

Hubo también llamados telefónicos entre los responsables del área de defensa de Rusia y de Estados Unidos, el ministro Sergei Shoigu y el secretario y jefe del Pentágono, Lloyd Austin. También en este caso el informe oficial dice que se le exigió al ruso un alto el fuego inmediato. Pero al menos desde el lado estadounidense se reconoció que la charla «no resolvió ningún problema”.  «

Llamado de los demócratas a movilizarse por el aborto

En una columna que publica en el blog Scheerpost, el veterano periodista estadounidense Chris Hedges reflexiona que “el Partido Demócrata espera frustrar una derrota electoral (en noviembre) compitiendo contra la esperada decisión de la Corte Suprema sobre el aborto. Esto es todo lo que queda de su capital político”. Premio Pulitzer por coberturas para el New York Times de las guerras en los Balcanes y en Medio Oriente, Hedges es particularmente crítico sobre el rol de la dirigencia política en general de su país, con conocimiento de causa. Esta vez, recuerda que el fallo Roe vs Wade ahora en la picota, tiene 50 años, y que pasaron gobiernos demócratas como los de Jimmy Carter, Bill Clinton y Barack Obama, con un control total sobre ambas Cámaras al inicio de sus gestiones, y nunca emitieron una ley federal como la que ahora pretende aprobar Joe Biden si los jueces tiran abajo ese débil sustento del aborto legal.

Las perspectivas de una derrota en las legislativas son bastante reales y la guerra en Ucrania no parece mover el amperímetro de los votantes o, al menos, de los que responden encuestas. Y a medida que esta Corte Suprema, armada por Donald Trump con amplia mayoría conservadora, se acerca a su objetivo, los demócratas se lanzan a la aventura de llenar las calles de manifestantes por la defensa del aborto.

«No dejaremos de luchar hasta que todo el mundo, y me refiero a todo el mundo, tenga acceso a abortos seguros y legales, independientemente de sus ingresos, código postal o etnia», dijo la representante demócrata por California, Barbara Lee, llamando a movilizaciones en todo el país. “Los estadounidenses se están manifestando y haciendo oír su voz», dijo la presidenta de la Cámara baja, Nancy Pelosi, que hace diez días estuvo en Kiev para darle su apoyo a Volodimir Zelenski.

Tiempo Argentino, 15 de Mayo de 2022

Rusia y Occidente siguen la batalla por quién venció al nazismo

Rusia y Occidente siguen la batalla por quién venció al nazismo

A esta altura del año 1945, las tropas alemanas estaban derrotadas en todos los frentes, pero aún no se habían enterado porque hasta el 30 de abril un líder desquiciado y un grupo de adláteres refugiados en un búnker no querían asumir la realidad. La rendición incondicional se produjo el 9 de mayo, cuando los últimos vestigios de resistencia al Ejército Rojo en Berlín recibieron la orden de entregar las armas. Se ponía así punto ¿final? a una masacre que costó la vida de hasta 70 millones de seres humanos entre soldados y población civil, más otros 6 millones que fueron asesinados en campos de concentración de una manera espeluznante y que devastó a países enteros, para crear un nuevo orden mundial sobre tanta tumba desconocida.

A 77 años de aquella barbarie en la parte del mundo que se jactaba de ser el faro de la humanidad, una guerra en Ucrania despierta nuevas alarmas. ¿Realmente terminó la II Guerra Mundial o el 24 de febrero Vladimir Putin dio la orden de abrir una caja de Pandora que a duras penas se mantenía en sordina y que acarrea imprevisibles consecuencias?

Más allá de estas disquisiciones, persisten controversias sobre las cenizas de aquellas masacres. Por diferencia horaria, en Occidente se establece como fecha para el armisticio el 8 de mayo, mientras que en los países orientales de recuerda el Día de la Victoria el 9. Para los rusos, herederos de la tradición soviética pero también de la memoria de lo que llaman la Gran Guerra Patria, fue el día del triunfo sobre el nazismo, que había provocado 27 millones de muertos en los territorios de la URSS. Para Hollywood y el imaginario posterior, la guerra fue el gran triunfo de los estadounidenses, que perdieron solamente 200 mil soldados y ningún civil.

Como justificación para el inicio de la operación militar en Ucrania, el presidente Putin señaló que tenía como objetivo “desmilitarizar y desnazificar” al país, que tras el golpe de estado de 2014 quedó en manos de una cúpula ligada a milicias que abrevan en aquellas organizaciones anticomunistas que se aliaron a los nazis en la ofensiva alemana de junio de 1941. Esas fuerzas que no dudan en utilizar simbología nazi estaban masacrando a pobladores de etnia o lengua rusa en el Donbass, sin que las denuncias de Moscú tuvieran eco en los países occidentales, al punto que los tratados de Minsk nunca fueron respetados por Kiev, sin mayores represalias por las desobediencias a mandatos en que estaba implicada hasta la ONU. Pruebas para sostener esta versión de los hechos hay sobradas, incluso de la participación de agentes de EE UU y la Otan en el entrenamiento y el apoyo logístico.

La invasión del 24F, según la óptica occidental, fue pensada como un sencillo un paseo para ocupar Kiev y someter a los ucranianos antes el 9 de mayo, cosa de que Putin pudiera celebrar su propia victoria sobre los nazis. Ahora, tanto el gobierno de Volodimir Zelenski como voceros occidentales especulan con que Rusia prepara el recordatorio del 9M con algo grande. Desde la declaración formal de guerra, la ocupación de todo el sur ucraniano hasta Trasnistria, como puestos a imaginar, hasta un bombardeo nuclear. El papa Francisco también cree que los rusos preparan una “celebración” especial, y mientras espera una respuesta a su proposición de encontrarse con Putin para tirar líneas hacia un cese el fuego, dijo que el líder húngaro Víktor Orban fue quien le aseguró que “el 9 de mayo todo habrá terminado”.

Para quienes pensaron que no habría un 24F es difícil desmentir cualquiera de estas hipótesis. En todo caso, como ya pasó en otras ocasiones en los últimos años, lo seguro es que habrá dos homenajes. Uno en Francia, en la tumba del soldado desconocido, a horas de que Emmanuel Macron sea investido para un segundo mandato, y otro en Moscú. Putin dijo que no iba a ser algo grande porque no era “un número redondo”. O sea, es un aniversario que no termina ni el 0 ni en 5, por eso no invitaría a ninguna personalidad. Tampoco él fue invitado a Paris, como viene ocurriendo en los últimos 9 de mayo. La agencia rusa Sputnik, en tanto, informó que este año se realizará la marcha del Regimiento Inmortal en 88 países, uno de ellos, la Argentina. Se trata de una movilización de personas que portan las fotos de familiares que murieron en la II Guerra Mundial.

Pero este mismo 9 de mayo, el Europarlamento realizará un acto en homenaje al Día de Europa, donde se presentarán propuestas para el futuro del continente en un momento crucial de su historia. Un día como ese, pero en 1950, el entonces canciller francés Robert Schumann presentó la Declaración que lleva su nombre para consolidar las bases de una pacificación duradera en esa belicosa región del planeta teñida de sangre por siglos, mediante una propuesta para la administración conjunta de dos recursos indispensables para el desarrollo industrial autónomo y por el que habían peleado por añares entre galos y germanos: el hierro y el carbón,

La Comunidad Europea del Carbón y el Acero fue la base para el Mercado Común Europeo y antecedente de la actual Unión Europea, que ahora teme por su futuro en una guerra que nuevamente golpea a sus puertas.

El mensaje de China a la Otan

Los chinos tienen otra fecha para recordar este fin de semana. Y para pasar factura. Se trata de un nuevo aniversario del 7 de mayo de 1991, cuando fuerzas de la Otan bombardearon la embajada de China en Belgrado y causaron la muerte de tres periodistas y heridas en más de 20 diplomáticos de esa nacionalidad.

El mensaje del vocero de la cancillería, Zhao Lijian, no podía ser más claro: “China nunca olvidará el bombardeo”. El portavoz señaló, según un cable de la agencia oficial Xinhua, que «la Otan afirma ser una organización defensiva, pero ha violado repetidamente el derecho internacional y ha librado guerras deliberadamente contra países soberanos, lo que ha socavado la paz mundial y regional y ha matado y desplazado a un gran número de civiles inocentes».

Para que no queden dudas de que relacionaba con la actualidad ese hecho registrado en los tramos finales de la cruenta disolución de Yugoslavia –una guerra civil alentada por EE UU y la Otan– Zhao indicó que la organización atlántica llevó a cabo cinco oleadas consecutivas de expansión hacia el este después de la Guerra Fría “que no hicieron a Europa más segura, sino que sembraron la semilla del conflicto entre Rusia y Ucrania, reavivando la guerra en el continente europeo”.

En otro tramo de la conferencia de prensa Zhao sostiene que la Otan “debe hacer los ajustes necesarios, abandonar la mentalidad de la Guerra Fría y dejar de provocar la confrontación de bloques y de crear tensiones en Europa, Asia Pacífico y el mundo”.

Tiempo Argentino, 8 de Mayo de 2022