Este martes comienza en Johannesburgo una cumbre que puede tener características fundacionales del grupo de países que conforman el BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Para tener una idea de lo que representan estas naciones baste decir que contienen alrededor del 42% de la población mundial, suman casi la cuarta parte del Producto Bruto Interno del planeta y superan holgadamente al de los países occidentales más industrializados, el G7. Es decir, tienen con qué para pedir pista para construir un mundo multipolar.
Entre los temas que se tratarían en esta XV asamblea, que culminará el jueves, figuran la ampliación de los miembros, un mayor énfasis en los mecanismos y el funcionamiento del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) y un avance hacia el comercio en monedas locales y si diera lugar, hacia la creación de una divisa común.
Entre los aspirantes a integrar el BRICS figuran unos 20 países: Arabia Saudita, Irán, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Indonesia, Egipto, Etiopía, Venezuela, Bolivia, pero también Argentina. Se entiende que el resultado de las PASO y las declaraciones del precandidato más votado, Javier Milei, prometiendo romper relaciones con China y distanciarse de Brasil, no fueron lanzadas al voleo sino que buscan bloquear el ingreso y se entiende también que el tema no será tratado en esta ocasión, como confirmó en canciller Santiago Cafiero, quien de todas maneras participará el jueves de manera virtual.
La otra cuestión que por estos días se plantea en Argentina también será clave en Johannesburgo, pero en sentido inverso. Es que una moneda BRICS será tema de debate entre los líderes que acudirán al encuentro. Si bien se supone que no habrá una definición, ya el uso de divisas locales para intercambios entre los países BRICS es un hecho desde hace meses.
Esta semana se anunció la primera transacción en rupias para el comercio en petróleo entre EAU y la India. Fue por la compra de un millón de barriles a la Abu Dhabi National Oil Company tras un Memorando de Entendimiento firmado el mes pasado. Ya había habido transacciones en rublos entre Rusia y la India. Por otro lado, el NBD -que dirige la expresidenta brasileña Dilma Rousseff- emitió su primer bono nominado en rands, la moneda sudafricana, para financiar proyectos de infraestructura en el país anfitrión de la Cumbre. Se trata de una operación si se quiere menor, de unos 2500 millones de rands (casi 132 millones de dólares). Pero todo es empezar.
Del NBD forman parte, además de los fundadores, Blangladesh, Egipto, EAU y Uruguay, pero no Argentina, lo que dificulta la obtención de fondos menos gravosos para afrontar deudas con el FMI en situaciones críticas como la que vive actualmente nuestro país. El NBD tiene fondos por unos 100 mil millones de dólares.
Una cumbre para el nuevo mundo multipolar.
Foto: Xinhua
Invitados y concurrentes
Hay unos 60 gobernantes que recibieron la tarjeta de invitación, todos ellos del Sur global. Quiso colarse el presidente francés, Emmanuel Macron, pero elegantemente le dijeron que para él no era la fiesta. Serán de la partida el brasileño Lula da Silva, el mandatario chino, Xi Jinping, el “dueño de casa”, Cyril Ramaphosa, y el primer ministro indio, Narendra Modi. Vladimir Putin prefirió no aventurarse a un incidente con el gobierno y el sistema judicial sudafricano, ya que el pedido de captura internacional de la Corte de La Haya en su contra debería ser cumplido por las autoridades nacionales. Por América Latina prometió asistencia el boliviano Luis Arce, no así el mexicano Andrés Manuel López Obrador, que ya avisó que no tiene interés en ingresar a BRICS ya que privilegia la relación con Estados Unidos y Canadá.
Lula viajará acompañado por el canciller Mauro Vieira y el asesor especial para las relaciones exteriores Celso Amorim, exministro de anteriores gobiernos del PT y uno de los articuladores de la creación del grupo BRICS, allá por 2009.
Abdel-Fatau Musah, el comisionado de Asuntos Políticos, Paz y Seguridad de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao), expresó la ambigüedad de la organización en su relación con los militares que tomaron el poder en Níger. «Estamos dispuestos a resolver el problema por la vía pacífica, pero para bailar el tango hacen falta dos», dijo, luego de lanzar una nueva amenaza de intervención armada para reponer en el gobierno al presidente Mohamed Bazum. Esa ambigüedad en torno al gobierno de facto de los oficiales del Consejo Nacional para la Salvaguarda de la Patria (CNSP) pone de manifiesto las diferencias acerca del golpe del 26 de julio que trastocó el escenario en la región del Sahel y marca la pérdida de influencia de Francia y Estados Unidos y el avance de Rusia y China en el tablero internacional.
Este viernes, los miembros del Cedeao se reunieron en Accra, la capital de Ghana, para discutir medidas y se declararon “listos” para una intervención militar, que la vienen demorando desde el ultimátum del 6 de agosto pasado, y afirmaron haber fijado un “Día D” para el comienzo de las acciones militares. Musah incluso aseguró que en el encuentro se acordaron los «objetivos estratégicos, el equipamiento necesario y el compromiso de los Estados miembros» con el operativo. Pero después bajó un cambio y deslizó que enviarán a Niamey, la capital nigerina, una delegación para buscar alguna salida pacífica.
La cumbre en todo caso es una foto de la situación real en la África subsahariana. De los 15 miembros del Cedeao, una entidad fundada en 1975, hay cuatro suspendidos tras los últimos golpes de estado en el Sahel: Guinea-Conakry, Malí, Burkina Faso y Níger. Pero además, pegaron el faltazo Cabo Verde y Guinea-Bissau porque desde el vamos dijeron que no aceptan encender la mecha de una guerra que avizoran devastadora en esa parte del mundo. Por otro lado, la lealtad de los nueve restantes no es tan firme si hasta en el país que ejerce la presidencia protémpore, Nigeria, el Senado rechazó el permiso para el envío de tropas.
En tal sentido, el ministro de Defensa y Asuntos de Veteranos de Burkina Faso, Kassoum Coulibaly, advirtió a la agencia Sputnik que el caos en Níger puede crear “condiciones favorables a los movimientos terroristas”. Y fue más lejos: «Así fue con Irak, Siria y luego con Libia (…) La Gran Libia, que sabíamos, era bastante estable (…) Ahora es un país que busca alimentos para su población. En el país se han extendido las armas y se han formado movimientos terroristas que están llegando a Malí, Níger y Burkina Faso».
La emboscada jihadista del lunes en la que 17 soldados murieron y otros 20 resultaron heridos en la región suroccidental de Tillabéri, próxima a la frontera con Burkina Faso, fue vista como un presagio de los males que señalaba Coulibaly.
Ecuador comenzó el siglo XXI tirando a la basura su moneda nacional, el Sucre, para adherir a la circulación del dólar. Por sucesivas crisis económicas y altos índices de inflación, cambió el emblema del Mariscal de Ayacucho, la última batalla contra el imperio español, por la de los presidentes de Estados Unidos. A 23 años de aquella aventura, salirse de ese corset es mucho más complicado de lo que en Argentina fue el fin de la convertibilidad, a tal punto que uno de sus mayores críticos, Rafael Correa, economista él y en su momento –gobernó entre 2007 y 2017- con un liderazgo político importante, pudo diseñar una nueva constitución pero reconoció que volver a una moneda propia tendría daños colaterales indigeribles sin un apoyo aún mayor.
Por esa razón, los temores tanto en la dirigencia como entre la población vuelven en cuanto alguien plantea un cambio. Le ocurrió al candidato a vice del correísmo, Andrés Aráuz, que deslizó esa propuesta y prontamente tuvo que llamarse a silencio.
Se dirá entonces que la dolarización es un viaje de ida exitoso y que los mercados sacrosantos aplauden con las manos al rojo. Sin embargo, las naciones latinoamericanas con mayor riesgo país son dos “indeseables” como Venezuela y Argentina, pero ahí nomas están Ecuador y El Salvador, que dolarizó en enero de 2001.
El Riesgo País de Ecuador está a la par del de Argentina, en torno a los 2000 puntos el día que asesinaron a Fernando Villavicencio –y luego, cosa curiosa, bajó algo- mientras que el salvadoreño andaba cerca de los 1600 puntos. Por otro lado, Ecuador tuvo que renegociar con el FMI su deuda casi al tiempo que lo hizo el gobierno de Alberto Fernández en la época de la pandemia. Porque la dolarización no evita el déficit fiscal. Con el agregado de que mientras en Argentina el gobierno pudo poner pesos para sostener la cuarentena, Ecuador no tenía la posibilidad de fabricar dólares.
Nayib Bukele, con su lucha inmisericorde contra las pandillas, intenta esquivar el «verde» con el bitcoin. Pero aún no encuentra respaldo en la ciudadanía, más preocupada escapar a las levas en masa de las fuerzas de seguridad para cumplir con la cuota de acusados de integrar alguna de las maras que asolan el país.
Economista, ensayista y escritor, Eduardo Sguiglia también supo ser el primer embajador argentino en Angola, en 2005. Precisamente en sus años de diplomático se encontró con una historia casi ignorada en la sede de las Naciones Unidas, durante una de las Asambleas Anuales a las que le tocó asistir. Es que le otorgaban un reconocimiento a un hombre que había salvado al mundo de una hecatombe nuclear y era un perfecto desconocido. Con ese material, sazonado en aventuras que se entrecruzan en varias décadas, construyó una novela que asusta por su actualidad y por la posibilidad de que no aparezca milagrosamente otro Stanislav Petrov que pueda preservar a la humanidad desobedeciendo protocolos establecidos. El hombre era teniente coronel de las Tropas de Defensa Aérea de la Unión Soviética, a cargo del personal que debía vigilar cualquier ataque nuclear del «enemigo», Estados Unidos y la OTAN. Eran momentos de extrema tensión entre las dos potencias enfrentadas, fines de 1983, con el gobierno de un fanático anticomunista como Ronald Reagan y en Moscú un Yuri Andropov que intentaba revitalizar a la URSS luego del período de Leonid Brézhnev, aunque él mismo tenía graves problemas de salud que poco después le provocarían la muerte.
En ese contexto, comenzaron a sonar alarmas que indicaban un ataque con misiles, el 26 de septiembre de 1983. La respuesta obligada por el rígido protocolo militar era activar el mecanismo de defensa, es decir, el contraataque nuclear. Petrov se tomó el tiempo necesario para determinar si no habría una falla en el sistema de alarmas, ante el nerviosismo de sus subordinados y con el riesgo de que el mecanismo funcionara perfectamente. Una respuesta inadecuada llevaría a la destrucción del país. La determinación del oficial soviético evitó una catástrofe, aunque no lo hizo héroe para las autoridades del momento. Con esa anécdota y en un escenario ficcional donde un médico argentino se convierte en comandante de una brigada de partisanos que combaten en Bielorrusia contra las fuerzas nazis en la Segunda Guerra Mundial, Sguiglia construye una novela en la que se entremezcla el heroísmo de luchadores de todo el mundo contra el régimen totalitario alemán. Y en los mismos territorios donde hoy se enfrentan Rusia y Ucrania, con la misma amenaza de fondo de que cualquier error de cálculo o una simple alarma que suene equivocadamente pueda desencadenar la destrucción del planeta. Todo esto, además, aparece aderezado con los recuerdos porteños del médico protagonista de la trama, Juan Meyer, que de alguna misteriosa manera cruza y entreteje aquellos años 40 atravesados por el avance del III Reich, con los 80 y el recrudecimiento de la Guerra Fría, y este presente en el que el centro de Europa otra vez se convirtió en un peligro para la continuidad de la vida humana. La redención del Camarada Petrov atrapa y alarma en sus 194 páginas y llama a la reflexión. Sguiglia es autor también de El miedo te come el alma, Fordlandia y Ojos negros, entre otras obras de ficción. También publicó ensayos como Agustín Tosco, El Club de los poderosos y La ideología del poder económico.
La frase que Cristina Fernández de Kirchner dejó caer en la entrevista que brindó en C5N en mayo pasado fue premonitoria. «Estas elecciones van a ser atípicas. Son elecciones de tercios, donde lo importante más que el techo es el piso para entrar al balotaje», dijo la vicepresidenta, cuando muchos de los encuestadores trataban aún de determinar cómo venían los ánimos del electorado. Las elecciones provinciales que se fueron desarrollando en ese período dejaron lugar para las dudas, porque salvo en dos distritos, La Rioja y Chubut, no hubo grandes apoyos a candidatos cercanos al ultraliberal Javier Milei, lo que llevó a considerar que era un fenómeno mediático pasajero y que su aura se estaba desinflando. Las PASO generales de este domingo pusieron las cosas en negro sobre blanco. Hay tres tercios, sí, pero no como los analistas y los deseos de los espacios mayoritarios en la Argentina de las últimas décadas esperaban. El primero en las urnas fue el representante de La Libertad Avanza (LLA) y lo siguen a escaso margen –como espacios de coalición– Juntos por el Cambio (JxC) y Unión por la Patria (UxP). Más que atípicas, las presidenciales van a ser un tute cabrero en el que la cuestión será a quién dejan afuera. El primer dato que se viralizó desde el mediodía fue el de las dificultades de los porteños para votar en la urna electrónica junto con la tradicional, algo inédito en el mundo que retrasó y generó irritación y la protesta formal de la jueza María Romilda Servini, con competencia electoral en la capital argentina. El segundo, que la participación fue efectivamente menor que en otras ocasiones, del 68,5%. Luego, ante la demora del organismo electoral en dar los primeros resultados –estaba previsto para las 21 pero salieron a la luz recién después de las 22,30– hubo horas de tensión y sorpresas en los centros de campaña de UxP pero quizás más en JxC, donde se venían peleando por quién sería el futuro presidente, si Patricia Bullrich u Horacio Rodríguez Larreta. Milei arrasaba en algunos distritos, según los informes de los fiscales de cada partido. Los números de JxC –donde se confirmaba la preminencia de Bullrich sobre Rodríguez Larreta– no eran los esperados y el oficialismo parecía encaminarse a una derrota histórica, lo que preocupaba por lo que implicaba para el proyecto económico que representa, pero también porque el recuerdo de las PASO de 2019 hacía presagiar el recrudecimiento de la inestabilidad cambiaria, cosa que ya en los últimos días preocupaba al precandidato y ministro de Economía Sergio Massa. Vale decir: el FMI ya votó y no lo hizo precisamente por UxP. Finalmente, cuando el escrutinio confirmó cifras finales, el resultado de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires –36,41% contra 32,92% de JxC para gobernador– calmó los ánimos, y si bien lo que queda es un tortuoso camino, hay tres monedas en el aire y la apuesta es por entrar en el balotaje en noviembre, algo que se encargó de resaltar Massa en el discurso que dio en el escenario que compartió con el otro contendiente en la interna, Juan Grabois, Leandro Santoro y Kicillof.
Cuestión de números A nivel país, LLA obtuvo 30,04% de los votos válidos. Detrás se ubica –a nivel individual– Sergio Massa, con 21,40%, seguido por Patricia Bullrich, con 16,98% y el jefe de Gobierno porteño con 11,29%. Por alianza, JxC tiene el segundo lugar, con 28,27% y el oficialismo tercero, con 27,27%. Siguen en carrera por haber superado el piso del 1,5% el gobernador cordobés, Juan Schiaretti, de Hacemos por Nuestro País, con 3,83% y la izquierda del FIT-U, donde se impuso Myriam Bregman, con 2,65%. Otra vez las encuestas estuvieron bastante alejadas de lo que sucedió y de poco sirvieron para evaluar contextos. Hasta el viernes las fichas parecían inclinarse a un triunfo de la oposición cambiemita, con un final parejo entre Bullrich y Rodríguez Larreta, pero se esperaba que Massa a nivel individual fuera el aspirante más votado, aunque en la suma por coalición su espacio quedara relegado al segundo puesto. A LLA lo ubicaban tercero aunque había dudas: por un lado por el magro resultado, en las elecciones provinciales, de sus «pollos», y en segundo lugar porque no era fácil detectar lo que harían los No Sabe/No Contesta de algunos distritos. Milei cosechó, en definitiva, 7.116.352 sufragios; JxC, 6.698.029 y UxP, 6.460.689. Y fue la gran sorpresa de la jornada y el gran desafío para lo que va desde este lunes hasta el 22 de octubre. Ya no se trata de quién va a ganar sino de quiénes van a entrar en la segunda vuelta. Hubo, además, números impensados en la mayoría de las provincias, incluso aquellas donde hace muy poco se habían realizado comicios y JxC había desplazado al peronismo, o las que son bastiones históricos del radicalismo. Esta situación dibujó un mapa electoral teñido de violeta, el color elegido por LLA. En Salta, por ejemplo, la agrupación de Milei logró 49,38% de apoyos, en San Luis 47,85%, en Misiones 43,04%, en San Juan, 34,17%, en Santa Fe, 30,04%. Hasta en Jujuy, la tierra de Gerardo Morales, candidato a vicepresidente de Rodríguez Larreta, LLA ganó con 39,89% y en Mendoza, el pago de Luis Petri, que secunda a Bullrich, con el 44,80%. En Córdoba, la patria chica de Schiaretti, Milei triunfó con el 30,04%. El espacio del oficialismo ganó en las provincias de Santiago del Estero, con 53,31%; Formosa, 46,54%; Catamarca, 40,52%; Chaco, con 36,39%; y Buenos Aires, con 32,12%. JxC pintó de amarillo la Ciudad de Buenos Aires, con 48,28%, Corrientes –gobernada por la UCR desde 2001–, 32,11%; y Entre Ríos, con 31,11%. En el resto de las provincias, el color es violeta con mayor o menor diferencia sobre el segundo, aunque en un escenario, también, virtualmente de tres tercios. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires había una disputa áspera entre las huestes de Rodríguez Larreta y Mauricio Macri. El radical Martín Lousteau buscaba destronar al PRO, que gobierna desde 2007 y «mudó» al primo del expresidente, Jorge Macri, desde el otro lado de la avenida General Paz. La interna de JxC quedó para el exalcalde de Vicente López y la coalición opositora obtuvo el 55,92% de los sufragios contra 22,17% de UxP, que lleva a Leandro Santoro. En PBA, la disputa «amarilla» era entre el bullrichista Néstor Grindetti y el larretista Diego Santilli. La diferencia fue mínima para el intendente de Lanús: 16,59% a 16,34%. Algunos datitos adicionales: en Lanús ganó Unión por la Patria, 35,50% a 30,65% de Juntos por el Cambio. En Tigre, si bien para la presidencia ganó Massa, su esposa Malena Galmarini perdió a nivel intendencia con el actual jefe comunal, Julio Zamora. En la provincia de Buenos Aires, LLA tuvo mayoría en San Pedro, Salto, Villarino y Coronel Rosales. UxP se alzó con el Conurbano, con la excepción de Tres de Febrero, Vicente López, Morón, Ituzaingó y San Isidro. En la única provincia que elegía gobernador ayer, Santa Cruz, el frente opositor se impuso al peronismo y consagró, ley de lemas mediante, al dirigente del sindicato de petroleros Claudio Vidal como mandatario electo para el período 2023/2027.
Abrieron los comicios en todo el país, sin mayores incidentes más allá de algunos retrasos en la llegada de autoridades de mesa, tradicionales en los procesos electorales. La excepción fue la Ciudad de Buenos Aires, donde se registraron numerosos problemas con las máquinas mediante las cuales se emite el voto electrónico. Intervino la jueza María Servini quien envió una nota a la Cámara Nacional Electoral en la que notificó que «resulta preocupante el grado de improvisación» en la organización del comicio porteño y consideró que los inconvenientes y demoras ocasionados son fruto de «una impericia nunca antes vista». La elección se lleva a cabo en un clima enrarecido por los sucesos de la última semana: la muerte de una niña en un robo ocurrido en Lanús y otros hechos de delincuencia en el Conurbano con desenlace fatal, así como las represiones brutales en la estación Constitución, durante la interrupción del servicio ferroviario por un corte de vías de trabajadores en reclamo de sus derechos y especialmente en el Obelisco, donde murió un militante. Todos los candidatos evitaron el cierre de sus campañas hacia las PASO generales 2023 en señal de duelo por el asesinato de la nena de 11 años en la localidad bonaerense de Lanús, lo que elevó el tema de la violencia urbana al centro del debate público como una de las deudas de la dirigencia a 40 años de la recuperación de la democracia. El episodio golpeó de tal manera en la fibra más íntima de la sociedad que hizo olvidar la otra gran deuda que condiciona la autonomía del país y que horas antes habían reavivado los expresidentes Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner: la pesada carga del Fondo Monetario Internacional (FMI), de regreso por estas costas desde la gestión de Cambiemos, en 2018. Se trata de los líderes de dos espacios –la coalición opositora Juntos por el Cambio (JxC) y la oficialista Unión por la Patria (UxP)– que representaron las mayorías electorales en la última década. Pero ni Macri ni Fernández se presentan en esta oportunidad, y tampoco lo hará el actual mandatario, Alberto Fernández. De estas primarias surgirán quienes competirán cara a cara en octubre para la primera vuelta presidencial y que en esta ocasión se enfrentan a un tercero en discordia, la ultraderecha de La Libertad Avanza (LLA). El ministro de Economía, Sergio Massa, disputa un lugar por UxP con el militante social Juan Grabois, mientras que en JxC la contienda –mucho más áspera– será entre el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta y la exministra de Seguridad, Patricia Bullrich. De tal manera que, si los sondeos no están demasiado equivocados, este domingo la pelea de fondo sería entre dos parejas, que además pugnan entre sí: Massa-Grabois contra Bullrich-Larreta con Javier Milei, que en su espacio no tiene rival. Al ultraliberal lo acompaña Victoria Villarruel, abogada y negacionista del genocidio militar. Los y las ciudadanas con derecho a voto son 35.394.425 distribuidos en 104.577 mesas. Un dato clave será el de la participación en las urnas, en vista de la disminución en la voluntad electoral que se vio en las elecciones que ya se realizaron en todo el país. La lectura que se hizo es que esa fue una manera de manifestar el descontento mayoritario de la población, porque a la cuestión de la seguridad se le suma la inflación, la estampida del dólar en las últimas jornadas y la encerrona en la que se encuentra el país por la deuda con el organismo de crédito internacional. Las candidaturas en disputa en octubre, donde participarán quienes logren los votos necesarios en las PASO, son para los cargos de presidente y vice, 19 parlamentarios del Mercosur por distrito nacional, 24 por distrito regional, 130 diputados nacionales en todo el país y 24 senadores en 8 provincias. Para esta convocatoria se anotaron inicialmente 27 fórmulas, pero en el camino fueron quedando varias y otras resultaron impugnadas por la Justicia electoral por falta de avales y de la presentación mínima de boletas. Lo que hay es una dispersión difícil de explicar porque hay provincias donde quedan 24 candidatos y en otras son solo 15.
Fórmulas Entre las que tienen presencia en todo el territorio, luego de que se acordara el mencionado binomio de consenso entre Massa y el jefe de Gabinete, Agustín Rossi, la disputa en el oficialismo será con Grabois, que lleva como compañera a Paula Abal Medina, un apellido de peso dentro del peronismo. En JxC, el jefe de Gobierno porteño sale a la cancha acompañado por el gobernador jujeño, Gerardo Morales, peleando el rótulo «manodurista» con la presidenta del PRO, que cuenta a su lado con el diputado mendocino Luis Petri. En ese pleito ideológico, Morales luce la represión en su provincia tras la intempestiva aprobación de la nueva Constitución y Rodríguez Larreta la que tuvo lugar el jueves en el Obelisco contra un pequeñísimo grupo de manifestantes en la que resultó muerto el fotoperiodista Facundo Molares. Tal vez Bullrich quedó más comprometida a partir de que en el distrito que comanda su candidato a la provincia de Buenos Aires, Néstor Grindetti, fue donde se produjo el crimen de Morena Domínguez y en donde, una semana antes, una reyerta entre barras bravas del club Lanús terminó con un hincha baleado y muerto. Hay un cuarto contendiente al que aún es difícil dimensionar, y es el binomio que encabeza el gobernador cordobés Juan Schiaretti y el exministro de Interior y actual diputado Florencio Randazzo, con la insignia Hacemos por Nuestro País. Se trata de una fórmula que se describe como peronismo crítico, que se supone que puede canalizar las inquietudes de votantes tradicionales del justicialismo que no tienen buenas migas con el kirchnerismo. En la izquierda también el escenario es incierto. En el sector que se presume mayoritario, el Frente de Izquierda y los Trabajadores-Unidad (FITU) se enfrentan Myriam Bregman y Nicolás del Caño contra Gabriel Solano y Vilma Ripoll. Pero otros sectores de la izquierda van por afuera, como Manuela Castañeira y Lucas Ruiz con la marca Nuevo MAS, y Marcelo Ramal-Patricia Urones por Política Obrera, el desprendimiento de Partido Obrero creado por Jorge Altamira. El desafío para ellos es superar el 1,5% de los votos válidos para poder participar en octubre. Libres del Sur inscribió a Jesús Escobar como precandidato a presidente y Marianella Lezama Hid para vice, mientras que otro peronista clásico y que también apuesta a mantenerse en la pista para octubre es el exsecretario de Comercio, Guillermo Moreno, que se presenta junto con el secretario general de la Asociación del Personal de Organismos de Control (Apops), Leonardo Fabre, en Principios y Valores. Más lejos en las expectativas quedan el filonazismo de César Biondini y Mariel Avendaño con el Frente Patriota Federal (FPF), el Frente LiberAr que enfrenta a Nazareno Etchepare- Fernando Lorenzo con Ramiro Vasena-Víctor Laponegro; Movimiento Izquierda Juventud Dignidad, en el que compiten Raúl Castells y Adriana Reinoso contra Santiago Cúneo y Gustavo Barranco; Proyecto Joven, donde figuran el escritor Mempo Giardinelli y la dirigente gremial Bárbara Solernou y se carean con Martín Ayerbe Ortiz-Hugo Rodríguez por un lado y Reina Xiomara Ibañez-Gonzalo Rodrigo Ibarra por otro. También hay una fórmula por la UceDé, el viejo partido fundado por Álvaro Alsogaray, que vuelve a las lides con Andrés Passamonti y Pamela Fernández Magaride.
Distritos clave La provincia de Buenos Aires concentra el 37% del electorado, y la Ciudad de Buenos Aires, el tercer distrito más poblado, poco más del 7%. Ambos territorios son clave por peso electoral y mucho más por el valor simbólico que representan. La capital argentina está en manos del PRO desde 2007 y esta vez hay una fuerte disputa interna en JxC entre el sector larretista, aliado de la UCR, y el macrismo, donde el primo del expresidente, Jorge Macri, aspira a defender el apellido contra el exministro de Economía Martín Lousteau. El enfrentamiento entre el expresidente y su sucesor en CABA se explica a partir de la necesidad de Rodríguez Larreta de independizarse de su mentor y unir su suerte al bloque mayoritario dentro de la UCR. Los porteños tendrán que lidiar con dos votaciones, una con boleta de papel para la presidencial y una urna electrónica para jefe de Gobierno. Por UxP va el diputado Leandro Santoro para alcalde y tiene el desafío de lucirse en un lugar poco amistoso con todo lo que suene a peronista, habrá que ver si le alcanza con su origen alfonsinista. Por el partido de Milei marcha a la cabeza el youtuber Ramiro Marra. Del otro lado de la avenida General Paz, en tanto, el gobernador Axel Kicillof repite fórmula con Verónica Magario para otro período. Hay un viejo mito hasta ahora no desmentido por la realidad de que el partido que gana en la provincia siempre es el que llega a la Casa Rosada. Es demasiado pronto para ver si la tradición se mantiene. Por el momento, Kicillof deberá enfrentar en octubre al candidato de JxC que surja de la disputa entre Diego Santilli-Gustavo Posse y Néstor Grindetti-Miguel Fernández. Por LLA se presentan Carolina Píparo y Francisco Onetto, luego de muchas pujas internas. En el FITU Alejandro Bodart y Jimena Lettieri se miden con Rubén «El Pollo» Sobrero y Nathalia Seligra mientras que en el frente que armó Guillermo Moreno va como candidato a la gobernación Luis D’Elia con Fabiana Montoni. Otros distritos para seguir con atención son Santa Cruz, que elige gobernador por simple mayoría de sufragios de acuerdo a su ley de lemas -y el kirchnerismo buscará revalidar su liderazgo- y Catamarca y Entre Ríos, donde se definen en las PASO los candidatos al Ejecutivo provincial y a las Legisturas provinciales.
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