-Algunos compañeros decían que si nuestra defensa antiaérea y nuestra organización militar resultaba ser más eficaz nos iba a ir peor, porque los bombardeos iban a ser más indiscriminados contra la población civil y hubiera sido más terrible en términos de vidas humanas y destrucción.
-O sea que en el fondo todo resultó más razonable para la población.
-En términos de pérdida de vidas humanas y de destrucción de nuestras ciudades, tal vez sí, pero es una cosa espantosamente dolorosa en términos de dignidad. Porque la desmoralización de nosotros, de la gente militante, es horrible, hermano. Que caiga nuestro máximo líder y sin haber capturado ni siquiera uno de ellos, sin haberle provocado una lesión severa, coño.
-¿A qué lo atribuyen? Hubo quienes hablaron de traiciones y defecciones.
-Una cosa obvia es que los gringos nos superan en tecnología de la guerra. Tienen años preparándose para la guerra, y nosotros estamos defendiendo un discurso por la paz. El presidente Maduro hizo gala de un discurso cristiano, de concordia, y tú contra unos asesinos no puedes comportarte así.
-Pero se mencionó el caso del general Javier Marcano Tábata, el comandante de la Guardia de Honor de presidencia, que fue destituido.
-Hay varias noticias que empezaron a rodar desde el primer día y resultaron ser falsas. Es mentira que fue capturado, que lo descubrieron haciendo maniobras. Ya sabes la forma de trabajar de la CIA y de todas las agencias de inteligencia y contrainteligencia del mundo y sobre todo de esos países que se preparan para la guerra. Su trabajo es captar, minar los círculos más cercanos de los líderes que quieren liquidar. No sabemos si esos señores lograron sobornar a alguien, captar, destruir psicológicamente por medio de la extorsión a alguien muy cercano al presidente. No lo sabemos.
-Eso no se comprobó.
-He oído a muchos panas en mitad de su dolor y de su desesperación decir esas cosas y eso es otra derrota nuestra. Estamos invirtiendo mucha energía emocional en discutir vainas que no son sólo suposiciones y eso nos hace un daño espantoso. Hemos visto a compañeros discutiendo amargamente en vez de prepararnos para escenarios que vengan después.
-¿Cómo ves el futuro?
-Lo que está pasando es el acuerdo de PDVSA con Estados Unidos. Es cierto que hay muchas palabras que vienen de Trump que son bravuconadas como para humillar, muy propias de él, pero en concreto hay un acuerdo de PDVSA con Estados Unidos.
-Alguien podría decir que es una de rendición.
-Te lo voy a plantear en términos un poco más entendibles para el común de la gente. Imagínate que una banda criminal secuestra a tus seres queridos, a los jefes de tu casa. Y esos tipos te hacen una llamada y ponen condiciones para liberarlos. En mis redes sociales yo puedo publicar bravuconamente, sin que me hayan secuestrado a alguien cercano a mis afectos, que no, que «vamos para la guerra porque yo soy más arrecho que tú». Pero la compañera Delcy Rodríguez y el alto mando de la Revolución venezolana están en una situación de espantosa fragilidad, porque la norma universal de la guerra es que el que gana pone las condiciones, chamo. Lo que hubo el 3 de enero fue una batalla que en muy poco tiempo coronó el objetivo fundamental, que fue secuestrar al presidente de la República y a su esposa. Los tipos que lograron esa victoria están poniendo los condiciones. Y nosotros estamos en la situación de decidir si queremos eso o si nos enfrentamos hasta la muerte, hasta el exterminio. Tomar decisiones sobre la vida personal de uno es una cosa. Pero en las manos de Delcy Rodríguez está la vida de millones de venezolanos, la vida de 8 o 10 millones de chavistas que vamos a ser exterminados como una araña si a Estados Unidos y a sus factores aquí adentro les da la gana de atacarnos.
-Se habla de la venta de unos 50 millones de barriles de petróleo y la compra exclusiva de productos estadounidenses.
-Y lo que nosotros debemos evaluar es si aceptamos eso y que después se queden con 3000 millones de barriles de petróleo que están en el subsuelo venezolano. Esa es la situación. Nosotros pudiéramos acudir al ejemplo de (el presidente paraguayo) Francisco Solano López, y aceptar el exterminio porque no aceptamos que mancillen nuestra dignidad. Esta de Venezuela de hoy no es una guerra del siglo XIX todavía, pero si no ponemos los pies en la tierra se nos puede convertir en eso. Es una humillación horrenda, pero yo quisiera que los amigos que se oponen me dijeran qué otra opción tenemos. En fin, tenemos que surfear en la situación que nos está planteando un psicópata y bueno, esas cosas hay que trabajarlas con paciencia.
-¿Cómo se sostiene el poder en este momento? Uno ve las Fuerzas Armadas, el poder legislativo, el judicial.
-Te faltó otro de los de los pilares que sostienen a la revolución y es el pueblo organizado. Hubo unas movilizaciones y unas expresiones de organización comunitaria que evitaron que se desbordara la violencia en los niveles más domésticos. Hay mucha gente en las comunidades que tiene rato amenazándonos y diciéndonos cosas como “ajá, vamos a ver dónde se van a esconder los chavistas, porque los vamos a ir a buscar”. Esos monstruos fueron neutralizados con movilización popular, porque no se ha detenido el movimiento chavista. La organización popular es un pilar más de esa de la estructura que describiste.
-¿Qué tan sólida está esa estructura?
-Habrá gente que celebró en su casa, que habrá pegado algún grito de agradecimiento por el bombardeo norteamericano, pero no hubo expresiones callejeras de apoyo a la invasión. El enemigo, incluida esta señora a la que le regalaron el premio ese de Suecia, han intentado convocar a manifestaciones populares antigobierno y eso no ha ocurrido. Mientras existe ese clima de paz callejera, creo que vamos a tener más tiempo de hablarnos con franqueza. Estoy hablando de nosotros, del pueblo y de las instituciones chavistas. Hasta ahora no se nota ninguna fisura. No sé qué puede ocurrir pero a mí me parece que lograr que las instituciones y que la ciudad venezolana sigan funcionando es una victoria en medio de la tragedia.
Nadie puede llamarse a engaño. Con Donald Trump las cartas están sobre la mesa, lo que facilita cualquier interpretación sobre sus verdaderos propósitos, mal que les pese a propios y ajenos. El encuentro de este viernes en la Casa Blanca con los CEOs de las grandes petroleras mundiales fue la explicitación más clara del “nuevo orden trumpista” para Venezuela, mientras que las nuevas amenazas contra Groenlandia dejan a Europa en posición de debatir de dónde les viene el peor peligro, si del este, con el monstruo que supieron construir en Vladimir Putin, o del oeste, con el “amigo americano” al que todavía aplauden mansamente. El secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fue seguramente el último clavo en el ataúd del “mundo basado en reglas” de las que hacían gala los anteriores gobiernos estadounidenses, y quizás la única voz de advertencia de peso hoy día sea la del papa León XIV, que en una audiencia ante casi medio millar de diplomáticos de 184 países en el Vaticano dijo que “la guerra vuelve a estar de moda” y señaló puntualmente que «se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas».
La semana posterior a la incursión terrorista sobre Venezuela dio pasto para análisis de todos los colores sobre lo que ocurrió en la madrugada del sábado pasado y cómo quedaban las fichas tras el secuestro de Maduro. Pronto la niebla se disipó y tras la asunción como presidenta encargada (interina) de Delcy Rodríguez, el mundo siguió andando a su nuevo ritmo. La hasta ahora vicepresidenta fue esquivando las chanzas y provocaciones de Trump y avanzó hacia un grado de normalización de las relaciones entre Caracas y Washington, al tiempo que la petrolera nacional PDVSA confirmaba acuerdos para la venta de crudo a EE UU.
Foto: Aldana Somoza
Un incidente con un buque petrolero que mostraba bandera rusa y que navegaba en el Atlántico Norte hizo temer por un enfrentamiento directo entre las dos potencias. La sucesión de hechos sugiere que los gestos son más elocuentes que mil palabras: se sabía que Putin tenía “la pelota sobre el tejado” tras el ataque con drones ucranianos interceptados cerca de su residencia en Nóvgorod. Ese hecho, unos días antes del secuestro de Maduro, indicaba que occidente no se andaba con chiquitas, de modo que la respuesta, con el “as en la manga” del misil hipersónico Oreshnik no se hizo esperar. El Mando Aéreo Oeste de la Fuerza Aérea de Ucrania confirmó que el misil “se desplazaba a una velocidad de aproximadamente 13.000 kilómetros por hora en una trayectoria balística” sus seis cabezas convencionales impactaron en instalaciones energéticas en la región de Lviv, en el oeste y cerca de la frontera con Polonia.
El clima está bastante espeso entre los que quieren consolidar el mundo multipolar contra la hegemonía estadounidense, que se alían en el BRICS. En China, el gran enemigo, el presidente Xi Jinping convocó al Politburó y salió con los botines de punta contra la incursión estadounidense, que afecta directamente los intereses del gigante asiático, comprador principal del petróleo venezolano. El otro proveedor, Irán, esta sufriendo una ofensiva interna de imprevisibles consecuencias. Teherán denuncia a las administraciones de Trump y de Benjamin Netanyahu. Beijing sospecha lo mismo.
Mientras Trump repite provocaciones contra México y hace un guiño a Gustavo Petro –a quien recibiría en breve tras una conversación en que parecen haber hecho las paces- la tiene complicada en el frente interno por el asesinato en Minneapolis de una activista contra las redadas antimigratorias, Renee Nicole Good, acribillada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE en inglés). En el Congreso, en tanto, todos los senadores demócratas y un puñado de republicanos aprobaron (52 votos a favor y 47 en contra) una resolución que trata de impedir aventuras intervencionistas sin aprobación legislativa.
Netanyahu también enfrenta sus cuitas por muerte del juez Benny Sagi, atropellado por un auto cuando conducía su motocicleta cerca de kibutz Kfar Menachem, en territorio palestino ocupado. Sagi, de 54 años, era presidente del Tribunal del Distrito de Beresheba, que investiga causas de corrupción contra el primer ministro, entre ellas el llamado «Caso 3000», sobre la compra de submarinos y buques a Alemania.
El secretario de Estado, Marco Rubio, a todo esto, si bien se destaca por ser el impulsor de la ofensiva contra Venezuela y el Caribe en general, da señales de que busca darle un barniz institucional al operativo y habla de un plan de tres fases. En la primera está el tema de la apropiación del petróleo, una segunda etapa se habla de la “recuperación del sector petrolero”, que tras años de bloqueos está bastante golpeado, y la tercera, lejana, sería avanzar hacia un proceso democrático.
Pero el jefe de Estado puso quinta velocidad y este viernes reunió a directivos petroleros para plantearles su plan. Le puso un número al desafío, costaría unos 100.000 millones de dólares, pero con un pequeño inconveniente para la voracidad de esos jugadores: deberán ser dólares propios. “No necesitan dinero público, pero sí protección del Gobierno y seguridad de que recuperarán su inversión y obtendrán un retorno muy bueno”, garantizó. No se fueron muy convencidos.
El que sí hizo pingües beneficios con la crisis venezolana y la apropiación de activos de esa nación en el exterior fue nuestro conocido Paul Singer. El hombre, dueño de un fondo buitre acostumbrado a lucrar con las desgracias de países que padecen alguna forma de acoso judicial, en la Argentina litigó por bonos de deuda en default del 2001 cuyos tenedores no aceptaron la refinanciación durante los gobiernos kirchneristas. Eran 177 millones de dólares que se convirtieron así en 2280 millones que Mauricio Macri pagó sin chistar ni bien asumió, en 2016.
Con maniobras semejantes, la cadena de refinerías y estaciones de servicio Citgo de Estados Unidos, de propiedad de PDVSA, fue llevada a situación crítica y en noviembre pasado el juez Leonard Stark, de la Corte del Distrito de Delaware, donde se sustanciaba su quiebra, dictaminó la venta de sus acciones al fondo Elliot Investment Management. Por 5900 millones de dólares, el fondo fundado en 1977 por Singer se llevó una joya de la corona venezolana valuada en 2023 en hasta 40.000 millones y 20.000 millones en 2025. Un negocio redondo que Trump viene a consolidar. Algo es algo.
Oreshnik, el nombre de la «vendetta» rusa
Un comunicado de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) informa que Rusia atacó el oeste de Ucrania con “242 drones suicidas, 13 misiles balísticos Iskander-M/S-400, 22 misiles de crucero Kalibr y un misil balístico de mediano alcance Oreshnik” y murieron al menos cuatro personas, con unos 60 heridos. El misil hipersónico impactó en el distrito de Stryi, Lviv, cercano a la frontera con Polonia, y destruyó “la instalación subterránea de almacenamiento de gas Bilche-Volytsko-Uherske”. Se trata de la planta “más grande de Ucrania y estratégicamente importante para toda Europa”, puntualiza. “La situación más crítica es el suministro de calor”, lo que con la ola de frío -se calcula que en los próximos días habrá hasta 20 grados bajo cero- deja a más de 1,7 millones de personas sin calefacción y obligará a cortes de electricidad a otros 2,5 millones de personas. El ministerio de Defensa de Rusia dijo el viernes que «en respuesta al ataque terrorista del régimen de Kiev contra la residencia del presidente de la Federación de Rusia las Fuerzas Armadas lanzaron un ataque masivo con armas de precisión de largo alcance con base en tierra y mar, incluido el sistema móvil terrestre de misiles de alcance intermedio Oreshnik, contra instalaciones de importancia crítica en territorio de Ucrania».
No se dirá en esta columna nada novedoso sobre el segundo gobierno de Donald Trump. Al menos, nada que él mismo no haya dicho con total claridad y sin pelos en la lengua. Algo que habrá de reconocérsele tanto a él como a los que lo secundan en la Casa Blanca. Tenemos el caso de su secretario de Estado, Marco Rubio, hombre que arrastra un pasado no tan pulcro como para ser un paladín de la lucha contra el narcotráfico. Se sabe que como hijo de inmigrantes cubanos -se repite, no exiliado de la Revolución, sino de la dictadura de Fulgencio Batista- sueña con sentar sus reales en La Habana, para beneplácito de la comunidad de Miami que aporta a sus campañas. Ya dice que tiene un pie en Caracas, pero eso no está tan seguro, a pesar de haber sido uno de los artífices del secuestro de Nicolás Maduro. Desembozado, provocador, bravucón como su jefe, publicó en la cuenta de X de su dependencia un mensaje que reseña como ninguno un objetivo que ya era explícito: “el hemisferio es nuestro”.
Por si hiciera falta aclarar: no es el narcoterrorismo, ni la democracia, ni el petróleo o los recursos per se. Es la posesión imperial a través de la doctrina Donroe. O el sueño de ser Donald I, emperador de América.
Verdaderamente en Washinggton no tienen límites para sus osadías y hasta dan la impresión de que nadie les puede pone un freno, por ahora. Son como muchachos pasados de rosca en una fiesta estudiantil, pero en posesión de las armas entre las más poderosas de la tierra. Scarfacescon delirios imperiales. Por ahora, los únicos que podrían dar un golpe sobre la mesa, Rusia y sobre todo China, dejan hacer. Se dice que porque hubo un Yalta II, pero quizás más porque mientras no se les baje la euforia, son tipos peligrosos como Tony Montana.
El Consejo de Seguridad de la ONU, organismo decrépito y como nunca antes inútil, debatió el ataque contra la soberanía de una de las naciones que integran ese club y entre los discursos de rechazo al operativo del 3 de enero -la casi absoluta mayoría-, el embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, el mismo que había designado el líder bolivariano, dijo: «Venezuela exhorta a este Consejo de Seguridad a asumir plenamente su responsabilidad (…), que se exija al Gobierno de los Estados Unidos de América el respeto pleno de las inmunidades del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama Cilia Flores, así como su liberación inmediata y su retorno seguro a Venezuela». El secretario general de la ONU, el portugués António Guterres, dijo a su vez que estaba preocupado porque “las reglas del derecho internacional no fueron respetadas durante la acción militar” del sábado pasado.
Pero el representante de Estados Unidos, Mike Waltz, mostró de qué viene ahora el juego, con la misma transparencia que sus mandantes. Dijo que no hubo una invasión sino una operación policial y otras majaderías, y adhirió a la tesis Donroe. “Este es el hemisferio occidental; aquí es donde vivimos, y no vamos a permitir que el hemisferio occidental sea utilizado como base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de EEUU».
Es de hacer notar que, aún con su tibieza, el gobierno de Pedro Sánchez, que se sumó a un declaración de repudio junto con los de México, Colombia y Brasil, se corrió del clima dominante en Europa, que es el de callar para otorgar en este entuerto. «España trabajará por unir a los venezolanos y venezolanas y apuesta por el diálogo y la paz porque la fuerza jamás trae más democracia», dijo Héctor Gómez.
Es que Europa todavía se niega a admitir que es verdad eso de que luego de Latinoamérica, la administración Trump va por Groenlandia. Apenas surgieron tímidos mensajes de rechazo, mientras los líderes del Reino Unido, Francia y Alemania preparan un cumbre con Volodomir Zelenski para analizar como siguen con una guerra que ya en los campos de batalla está perdida.
La que dio en el clavo con lo que se avizora, aunque difícilmente pueda hacer algo para evitarlo, fue la primera ministra de Dinamarca, el país que tiene la soberanía de la isla del Ártico. Mette Frederiksen pidió que las palabras del empresario inmobiliario sean tomadas en serio, y advirtió lo obvio: “Si Estados Unidos ataca Groenlandia, todo se terminará”. Se refería a la OTAN y “al mecanismo de seguridad que sigue vigente desde el fin de la II Guerra Mundial”. Confía en que “todo el mundo incluidos nuestros aliados, van a respetar las fronteras nacionales existentes”. En fin.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, mientras tanto, asistían a la primera audiencia en el tribunal que los acusa de delitos similares a los que sirvieron para condenar al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, indultado por Trump en diciembre pasado. El inquilino de la Casa Blanca respondió a esta cuestión diciendo que le había otorgado el perdón porque “es del partido que yo apoyé -en la elección del 30 de noviembre- como apoyé al ganador en Chile y en Argentina, y nos fue bien así”.
A todo esto, Maduro designó como abogado principal a Barry Pollack, el mismo que había defendido al australiano Julian Assange, privado de la libertad por publicar pruebas de las atrocidades cometidas por las tropas estadounidenses en Irak y Afganistán durante la gestión de George W. Bush y perseguido desde las administraciones de Barack Obama y Joe Biden. Que Trump no salió de un repollo.
El presidente Javier Milei celebró la incursión militar ordenada por Donald Trump contra Venezuela y el secuestro del líder bolivariano, Nicolás Maduro, con el slogan que le sirvió para bautizar su movimiento anarcocapitalista: «La libertad avanza. Viva la libertad carajo». No es de extrañar esta adhesión automática a las decisiones que vienen de la actual administración estadounidense, que incluso son previas al salvataje de la Casa Blanca en la campaña electoral de octubre. Lo destacable es que la peligrosa operación militar, una verdadera amenaza contra la soberanía de las naciones latinoamericanas y contra el derecho internacional, se produce en el marco de las nuevas medidas dictadas por el Gobierno, tan amenazadoras para la democracia como la que viene del norte.
El 31 de diciembre el Boletín Oficial publicó el decreto 941/2025 que modifica, sin pasar por el congreso, la Ley de Inteligencia Nacional N° 25.520 y determina que de ahora en más «todas las actividades que se realizan en el ámbito de la Inteligencia Nacional revisten carácter encubierto en virtud de su sensibilidad, con el fin de minimizar el Riesgo Estratégico Nacional». Por otro lado, el polémico DNU puntualiza que «el personal de inteligencia podrá proceder a la aprehensión de personas, debiendo dar aviso inmediato a las Fuerzas Policiales y de Seguridad competentes» y que se convocará a las Fuerzas Armadas para realizar tareas de inteligencia interior.
Se trata, en realidad, de la creación de una policía secreta. Así la definieron dirigentes políticos opositores al Gobierno. Uno de los primeros en advertir el significado de esta nueva reforma a los servicios de espionaje nacionales fue el diputado socialista Esteban Paulón, que en un hilo de tuits hizo un prolijo detalle de las implicancias de semejante decisión.
CINCO IDEAS ACERCA DEL DNU 941/25, UN DURO GOLPE PARA NUESTRA DEMOCRACIA
🚨En medio del receso parlamentario el Gobierno de @JMilei acaba de modificar 40 artículos de la ley de Inteligencia Nacional (25529). Qué implica? Abro 🧵👇
Entre las amenazas latentes, Paulón señala que el DNU «define como riesgos a activistas, opositores y periodistas», que «habilita la “preservación de métodos y fuentes” sin ningún límite claro» y que, además, el Centro Nacional de Ciberseguridad que se crea bajo la jefatura de Gabinete «es el Gran Hermano que faltaba. Una herramienta de control social que recolecta información de todos nosotros para el Sistema de Inteligencia Nacional».
Se trata de una nueva reformulación de los organismos de espionaje –ya se había hecho una en julio de 2024, cuando la agencia volvió a denominarse SIDE, como en los años oscuros de la dictadura–, ahora con un perfil más secreto, con una nueva cúpula que asumió el 3 de diciembre y un presupuesto ampliado para la misma fecha en casi 27.000 millones de pesos, un 32% más. Lo que da cuenta de los temores que avizora la administración de LLA. Y no es para menos: desde este mes el Gobierno autorizó incrementos en los servicios de electricidad, gas, agua y transporte público. En el caso de la luz, el aumento será del 2,5%, del agua un 4%, una proporción similar a los pasajes de colectivo y subte. También habrá un aumento en el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), que impacta en el precio de las naftas y el gasoil. Todo este corrimiento será seguido por la telefonía móvil, las conexiones de cable e internet y las prepagas de salud.
Milei nos regala –para que los argentinos empecemos el 2026 mas felices –una mayor destruccion de nuestros ingresos con aumentos en luz, gas, agua, telefonia, combustibles, transportes, prepagas e internet y cable. Pero tranquilos, no nos vamos a dar cuenta que la inflacion se…
Esta tormenta se despliega mientras empieza a regir el nuevo sistema de flotación cambiaria. La otra pata del modelo económico que exigen el FMI y el Tesoro de EE.UU., los amigos más fieles y estrictos de Milei. Corresponde decir que en ese aspecto predomina también un secretismo que no le envidiarían los servicios de vigilancia, de acuerdo a los datos que resalta el economista Christian Buteler sobre la utilización del swap que le salvó la ropa al Gobierno en las elecciones del 26 de octubre.
No se entiende por qué el BCRA no es más transparente en sus operaciones, cuál es el motivo por el que debemos confirmar lo que sucede con el swap mirando los registros del Tesoro de Estados Unidos? https://t.co/iuNxFcZHQp
Con ese secretismo se computa también un cargamento de oro por valor estimado en 5.000 millones de dólares que desde el Banco Central salió con rumbo incierto en camiones blindados hacia Ezeiza entre junio y julio de 2024. La negativa de las autoridades a informar sobre un tema delicado del que si no fuera por las denuncias del gremio bancario no habría el menor dato, motivó finalmente un reclamo de los jueces Guillermo Treacy y Pablo Gallegos Fedriani, de la Sala V de la Cámara Contencioso Administrativa Federal. La respuesta oficial fue que no hay registro de ningún contrato para esa operación. Ahora, el ministro de Economía, Luis Caputo, ensaya variantes no menos discretas para el pago del vencimiento de unos 4.200 millones de dólares en los próximos días. Y así.
Fenómeno barrial Javier Milei, a todo esto, parece circular por un mundo ajeno a estas «nimiedades» y celebró en sus redes sociales que según un ranking elaborado por el diario británico The Telegraphaparece en el segundo lugar de ese exclusivo club, debajo de la italiana Georgia Meloni y sobre sus admirados Donald Trump, Volodímir Zelenski y Benjamin Netanyahu. El medio, de perfil conservador, convocó a especialistas de su redacción a elegir a cinco jefes de Estado que se clasificaron en base a su criterio sobre el impacto a nivel internacional de cada uno de ellos. Previamente unos 10.000 lectores habían votado en una lista de más de 20 personalidades. De Milei, destaca el diario, los expertos elogiaron sus avances «para revertir la situación de la economía argentina mediante la reducción de la inflación», aunque dice que «persisten dudas sobre su capacidad para transformar la economía a largo plazo».
El presidente se subió a ese podio para proponerse como el constructor de un bloque regional, una internacional ultraderechista, que sea la contracara del Grupo de Puebla. «Estoy trabajando activamente por eso», dijo en una entrevista con el comunicador Andrés Oppenheimer que la cadena CNN emitirá el 11 de enero. «Todavía no le pusimos nombre, pero ya hay un grupo de diez países que estamos trabajando y vamos a seguir avanzando. Estamos intentando hacer un bloque, en el que nuestra propuesta sea abrazar las ideas de la libertad y plantarnos frente al cáncer del socialismo en sus distintas versiones: del siglo XXI o el woke, ni hablar de las versiones más extremas», dijo en un tramo del reportaje. Desde este sábado se entiende mejor qué rol espera cumplir Milei como encargado de ese bloque de apoyo incondicional al Corolario Trump de la Doctrina Monroe.
El 3 de enero el santoral de la Iglesia Católica celebra a Santa Genoveva, una religiosa del siglo V que, dicen, logró salvar a Paris de la invasión de Atila con rezos y plegarias. Los hunos modernos tomaron esa fecha para la ocupación de Malvinas, en 1833 -los británicos-; para detener a Manuel Noriega en 1990 en Panamá; para asesinar al general iraní Qasem Soleimani en Bagdad en 2020 y para secuestrar a Nicolás Maduro en Caracas en 2026 (los estadounidenses).
De los dos últimos hechos se jactó Donald Trump, con ese porte de cowboy de vieja película del oeste que tanto le gusta. El caso de Venezuela, sin embargo, si bien puede parecer la consumación del Corolario Trump a la Doctrina Monroe que presentó hace un mes, es una noticia en pleno desarrollo que nadie sabe cómo puede terminar. Así, la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, reivindicó en la TV venezolana al presidente Maduro, lo que motivó la amenaza de nuevos ataques pergeñados desde Washington. Según el New York Times, la incursión armada costó la vida de al menos 40 personas, entre civiles y militares.
Por ahora, en el gobierno estadounidense se muestran exultantes. Dicen con total desparpajo que pondrán en el gobierno venezolano a quien se les dé la gana -«Nos quedaremos el tiempo que sea necesario hasta que haya una transición aprobada» y «estamos hablando con gente», dijo Trump-; que entregarán el petróleo a empresas estadounidenses (¿cómo, no era por el narcotráfico la cosa?) y que están preparando nuevas incursiones. Se permitió, ya que estaba, amenazar al gobierno de Gustavo Petro, al de Claudia Sheinbaum y al de Miguel Díaz-Canel. El secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de exiliados cubanos, aunque de la dictadura de Fulgencio Batista, dijo en tal sentido: «Si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado». En el Salón Oval parecen ebrios de éxito, pero quién sabe…
Por lo pronto, al rechazo de gobiernos de todo el mundo se le suman repudios dentro de su propio territorio. El representante demócrata James Walkinshaw, por ejemplo, recordó que «Trump dijo que rechazaría nuevas guerras estúpidas, y esta es una guerra estúpida». El flamante alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, escribió en su cuenta de X que «atacar unilateralmente a una nación soberana es un acto de guerra y una violación del derecho federal e internacional». El economista liberal Jeffrey Sachs, por su parte, calificó a la política estadounidense de típica de gansters. «Estados Unidos es adicto a la guerra -escribió en el portal Common Dreams con la analista Sybil Fares-. Con el cambio de nombre del Departamento de Guerra, un presupuesto propuesto para el Pentágono de 1,01 billones de dólares y más de 750 bases militares en unos 80 países, no es una nación que busque la paz». Y concluye la idea: «Durante las últimas dos décadas, Venezuela ha sido un blanco persistente del cambio de régimen estadounidense. El motivo, claramente expuesto por el presidente Donald Trump, son las reservas de petróleo de aproximadamente 300.000 millones de barriles bajo la Faja del Orinoco, las mayores del planeta».
Los hechos
Mediante una operación militar combinada, EE UU bombardeó Caracas, los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, en lo que las autoridades locales denunciaron como una «gravísima agresión militar contra el territorio y la población venezolana» y reclamaban, a la OEA y la ONU. Mientras tanto, tropas de elite del Ejército Delta Force secuestraron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en una maniobra que debería calificarse de terrorista, para ser juzgados, dijo la fiscal general Pamela Bondi, por un tribunal del Distrito Sur de Nueva York.
Sobre el presidente bolivariano pesan acusaciones de «conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos». En ese mismo distrito y por cargos similares fue condenado el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández a 45 años de prisión en 2024 e indultado por Trump el mes pasado.
Hay algunos detalles que muestran el trasfondo y las amenazas a futuro cercano de esta incursión. Trump fue claro en que buscan un cambio de régimen a como dé lugar, pero al mismo tiempo denostó a la Premio Nobel, María Corina Machado. «Es una mujer muy agradable, pero no cuenta con el respeto del país», le espetó, mientras lanzaba envenenados elogios a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, y Marco Rubio decía que había mantenido una conversación telefónica con ella. A esa altura se sumaba incertidumbre sobre el estado del poder político chavista y sobre el control del país que exhibían, con imágenes de calles caraqueñas en calma y con gente abarrotando negocios de cercanía en busca de proveerse de una reserva por lo que pudiera ocurrir.
Sobre el petróleo, hace semanas, la administración Trump expresaba lo último en argumentos contra el gobierno venezolano: que «se apoderó y robó petróleo y activos estadounidenses» en «uno de los mayores robos de propiedad en la historia de Estados Unidos”. Ocultaba Trump que la nacionalización de las empresas petroleras viene del gobierno de Carlos Andrés Pérez, enero de 1976, hace exactamente 50 años. Y que la cadena de estaciones de servicio CITGO, de PDVSA, en EE UU, fue incautada en agosto de 2018, en la primera gestión de Donald Trump.
El asunto del petróleo no es solo por la posesión del oro negro y los negocios concomitantes. Es una herramienta impresionante para controlar el mercado internacional y asfixiar a los enemigos que carezcan de ese elemento esencial para la industria y el desarrollo en general. Japón atacó Pearl Harbor en diciembre de 1941 luego de casi dos años de bloqueo y embargos comerciales -entre ellos al petróleo- por su alianza con Alemania e Italia.
Ahora, según el ruso Oleg Deripaska, con los yacimientos venezolanos, Washington podría tener control sobre más de la mitad de las reservas mundiales y de ese modo digitar el precio del crudo. Habrá que recordar que uno de los principales rubros de exportación de Rusia es el petróleo, y que China depende de ese insumo del extranjero. No por nada otro ruso, el filósofo Alexander Dugin, hombre de consulta del Kremlin, escribió en sus redes sociales que su país está metido en Ucrania y no tiene cómo, «pero si China deja caer a Venezuela y a Irán, la misma China será la próxima».
El gobierno chino ya dijo lo suyo al respecto. «El comportamiento hegemónico de Estados Unidos viola gravemente el derecho internacional, vulnera la soberanía de Venezuela y amenaza la paz y la seguridad de América Latina y el Caribe», consideró en un comunicado de la cancillería. Luego mostró su «profunda conmoción» ante el «uso temerario de la fuerza contra un Estado soberano» y reclamó respetar el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.
Lula da Silva también exigió que EE UU se someta a las reglas internacionales y en un extenso posteo en X señaló que «los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente han traspasado una línea inaceptable. Estos actos representan una grave afrenta a la soberanía de Venezuela y sientan un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”. La preocupación del mandatario brasileño es entendible porque su país comparte fronteras con Venezuela y además, comparte el desprecio del empresario inmobiliario, que defiende al detenido expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro. Es decir, sabe que también van a por él, en un año como este, de elecciones presidenciales.
La reconfiguración de Medio Oriente a todo vapor
En política no hay casualidades, todo se lee como señales y mensajes. El primer ministro israelí, Benjamin Netanhyahu, estuvo en la mansión de Mar-a-Lago la semana pasada y recibió cálidos elogios del presidente de EE UU. Al mismo tiempo, estallaban en varias ciudades de Irán protestas por el costo de la vida y la situación económica. Hubo represión y los medios occidentales hablan de seis muertos. Tanto el secretario de la ONU como de la UE se expresaron en defensa del derecho a manifestarse y Donald Trump amenazó con represalias si no se respetaba la voluntad popular. Cosas veredes, Sancho. En simultáneo se conoció que Israel reconocía al estado separatista de Somalilandia. Curiosa maniobra “diplomática” hacia un territorio que ninguna otra nación da por existente, mientras Netanyahu jura que jamás reconocerá al estado de Palestina. Todo en un escenario de una implicancia crucial, ya que no es un secreto el proyecto israelí respaldado fuertemente por Trump para el traslado de la población de Gaza y convertir ese enclave en una cadena de hoteles de alta gama. Por si esto fuera poco, Somalilandia es un punto estratégico que permitiría el control del estrecho de Bab el Mandeb, y también una excelente plataforma militar para combatir a las tropas yemenitas hutíes, que tienen a mal traer a los buques estadounidenses e israelíes que pretenden cruzar al Mar Rojo camino al canal de Suez. En esas regiones se está intensificando –“casualmente” también- los combates entre tropas saudíes y las milicias del Consejo de Transición del Sur (CTS), un grupo separatista de Yemen del Sur que tiene el apoyo, algo disminuido ahora, de Emiratos Árabes Unidos (EAU), y que acaba de anunciar la realización de un referendo para declarar su independencia. ¿Hace falta recordar que Arabia Saudita y Emiratos tienen ingentes reservas petrolíferas? Por cierto, eso los lleva a estar en veredas opuestas en términos geopolíticos. EAU se recuesta en alianzas con Israel y el régimen que regentea el príncipe heredero Mohammed bin Salman coquetea con los Brics y a instancias del gobierno chino restableció relaciones diplomáticas con Irán el año 2023. Mas casualidades. Esta semana el gobierno ruso denunció un ataque con drones contra una residencia de Vladimir Putin en Nóvgorod y la atribuyó, razonablemente, a fuerzas de Kiev, justo cuando Zelenski había ido, también, a Mar-a-Lago para analizar el plan de paz que propone Trump y el ucraniano resiste. Los medios occidentales le bajaron el precio y deslizaron que ese ataque no había existido, mientras que otros indican que el golpe fue realizado por la CIA. ¿Y si en este caso el mensaje cierra con el secuestro de Nicolás Maduro? Es decir, “ni en tu casa podés estar seguro”.
Parece algo extraño que cuando el 2025 todavía está latiendo se anuncie un espectáculo que va a ocurrir el 21 de marzo de 2026. Pero, como dice el delegado del Gobierno de Cataluña en el Cono Sur, Josep Vives, es cosa de fer bullir l’olla (Hacer hervir la olla) y que la gente se vaya preparando para ese día en que espectadores de dos centenares de teatros de regiones de habla catalana y el Margarita Xirgu, de Buenos Aires, participen de una jornada del “Cap Butaca Buida” (vamos, Ninguna Butaca Vacía).
“Es una campaña que surgió desde la entidad que nuclea las empresas y compañías teatrales de Cataluña. En su momento tomaron esta idea para incentivar a que la gente fuera al teatro”, se adelanta Vives, que en los tiempos de Lionel Messi en el Barça era el vocero del club.
-Pero en Barcelona la gente va mucho al teatro.
-Si, aunque la proporción no es como la de Buenos Aires, porque esto es otra cosa. Pero sí que hay un gran amor por el teatro, hay una gran escuela de actores y actrices, de dramaturgos y dramaturgas y directores y directoras y también hay una gran afición por parte del público. La idea era que en última instancia se pudiera incluso llegar a celebrar, a consolidar una fecha que fuera como el Día del Teatro. Así que, del mismo modo que tenemos San Jordi, el 23 de abril, que es el día en que se regala un libro y una rosa, una fiesta consolidadísima y maravillosa, la idea es que al final exista un día del teatro y un día del espectador y la espectadora, ¿no?
-¿Hay un santo de por medio también?
-No, no hay un santo, pero el 21 de marzo es el día que se eligió. Las experiencias primero fueron solo en Cataluña, empezaron con casi 200 teatros y eso ha ido creciendo y se incorporan teatros de Valencia y también de Baleares, que son territorios de lengua catalana, y este año Cap Butaca Buida, que quiere decir Ninguna Butaca Vacía, quiere dar un salto y salir al extranjero.
-Y la propuesta es que fuera en Buenos Aires ¿Por qué razón?
-Primero porque Buenos Aires es, seguramente, la ciudad más importante del mundo desde el punto de vista teatral. Yo no tengo ninguna duda de esto. No solo porque es un público extraordinario, sino porque además hay mucha creatividad, porque hay una gran producción y porque a pesar de las crisis casi diríamos crónicas que vive el país y que afecta obviamente al sector cultural, siguen habiendo grandes creadores y creadoras, actores, actrices. Uno de los grandes directores del teatro catalán (Lluís Pasqual) vino a dirigir una obra en el Teatro San Martín y me decía, «Mira, los mejores docentes y las mejores docentes del teatro del mundo son argentinos y argentinas”. Y nosotros en Cataluña, y lo pongo entre comillas, importamos esas personas para que vengan a impartir su conocimiento a nuestra gente. Entonces, eso habla de la importancia que tiene y de la potencia que tiene la creación en el ámbito de las artes escénicas en Buenos Aires. Dicho esto, por otra parte también hay una mirada de la propia delegación. Nosotros teníamos ya relación con las personas que dirigen el Cap Butaca Buida, porque en el año 2023 se quiso armar un proyecto que al final quedó ahí de momento, que era que las producciones de teatros o de compañías independientes que hacen un trabajo impresionante en Buenos Aires, también pudieran exportarse a Cataluña y al revés, que las que hacemos en Cataluña llevarlas a Buenos Aires e incluso armar coproducciones. De hecho se llevó a cabo una coproducción que estaba dirigida por una directora catalana, Cristina Clemente, y un director argentino que trabaja mucho en Barcelona, Nelson Valente. Fue tres obras de teatro, la Trilogía del deseo. Habla un poco en clave de comedia sobre una familia argentina, otra obra de una familia catalana y al final era la relación entre las dos familias. Ese proyecto funcionó muy bien, nosotros lo acompañamos mucho desde aquí. De hecho, desde nuestra delegación tenemos una mirada muy profunda y plural de lo que es la diplomacia cultural, en todos los ámbitos.
-Sí, diríamos un softpower catalán.
-Creo que es un softpower importante. Nosotros en la delegación hablamos de muchas cosas y tratamos de muchos asuntos vinculados a lo que sería la acción exterior de un territorio, pero entendemos que hay dos ámbitos donde se puede trabajar mucho y de ahí surgen muchos proyectos que tienen otras derivadas. La cultura es uno claramente y el deporte es otro. La diplomacia cultural y la diplomacia deportiva forman parte de los pilares de esta delegación cuando nosotros nos relacionamos con este entorno.
-Estoy viendo en esta sala la imagen en las paredes de los cocineros y se me ocurre que cultura es todo, también es la cocina.
-Claro, la cocina es una manifestación cultural extraordinaria, absolutamente extraordinaria y de hecho la tradición gastronómica forma parte de la cultura de un país. En Argentina es una obviedad, ¿no? Ustedes, además, les gusta comer, les gusta cocinar, les gusta sentarse a una mesa, les gusta conversar alrededor de un de una buena comida, y eso es cultural. Eso claramente es cultural y para nosotros también lo es, obviamente. Aquí veis la exposición de la región gastronómica mundial 2025, nos han considerado que somos la mejor cocina del mundo durante este año, pero no por este año, sino por una trayectoria que viene de muy lejos
-Claro, pero volviendo al proyecto Cap Butaca Buida. ¿En qué consiste?
-Este proyecto implica una obra solamente en el Margarita Xirgu. Es solo un día, el 21 de marzo, porque este día simultáneamente habrá obras en todos los teatros participantes. Va a estar el públic, tanto en Cataluña como en el País Valenciano, en las islas Baleares. Ese día el público que estará en el Margarita Xirgu formará parte de este universo de miles de espectadores y espectadoras que estarán disfrutando una obra de teatro o un espectáculo. En nuestro caso va a ser un Candlelight, que es una obra musical. En Buenos Aires se puede ir a escuchar conciertos de Candlelight en muchos lugares, pero uno donde se celebran habitualmente es el Margarita Xirgu. Ese día habrá dos representaciones, que formarán parte del Cap Butaca Buida.
-¿Por qué con tanta anticipación lo empiezan a anunciar?
-Porque se anuncia en Cataluña y se lanza la campaña. Un poco para empezar a generar… en catalán decimos que es fer bullir l’olla. “hacer hervir la olla”. Para que la gente un poco se vaya motivando y pensando en el 21 de marzo y que haya gente que incluso se motive para decir, «Compra la entrada para ese día» y ese día yo voy a ir a ver una obra de teatro.
Comentarios recientes