La administración de Donald Trump quiere jugar en todos los frentes de conflicto y abrió otros en un intento por plantar agenda para lo que le espera en la elección de noviembre y su aventura en Irán. El jueves dijo tener pruebas de injerencia china en las presidenciales de 2020, mientras el secretario de Estado juntaba a representantes de más de 60 países -entre ellos Argentina- para anunciar una lucha contra el “terrorismo de izquierda” que remite automáticamente a una caza de brujas y a la Doctrina de Seguridad Nacional que asoló América Latina en los años ’70. Al mismo tiempo, demostró que el Memorándum de Entendimiento con Irán firmado en el Palacio de Versailles junto a Emmanuel Macron era de mentirita y desató una ofensiva contra infraestructuras civiles del país persa, que responde con misiles contra bases militares estadounidenses en la región. Todo esto ocurre cuando el 47º presidente de Estados Unidos se dispone este domingo a entregar la copa al ganador del Mundial de Fútbol FIFA 2026 y sueña que estas acciones le resulten en una remontada como las de la Scaloneta.
La ofensiva contra Irán es realmente feroz, pero también lo es la réplica. Tropas de EE UU atacaron puentes y plantas civiles a lo largo de la costa de Ormuz. Teherán reconoció que la torre de control que “garantizó durante décadas la seguridad del tráfico marítimo en el golfo Pérsico” fue destruida. Se cree que el Pentágono busca crear las condiciones para establecer una cabeza de puente que permita una invasión terrestre, para lo cual están alistando efectivos y enviando aviones cisterna a bases en Israel. Se supone que de la cumbre de la OTAN en Ankara Trump esta vez volvió con promesas de colaboración militar de sus socios. La FGRI, en tanto, bombardeó bases en Irak, Kuwait, Bahrein, Qatar, Arabia Saudita, Siria y Jordania. Ya nadie habla del MdE aunque tanto Pakistán, el mediador central de aquel documento de 14 puntos, como China, instan a mantener una vía diplomática y poner fin a la guerra.
Pete Hegseth en acción.
Esta semana el secretario de Guerra, Pete Hegseth, anunció que obligarán a las tropas estadounidenses a hacerse test de testosterona para estar seguros de que los soldados “tengan los niveles para rendir al máximo”. A los que “no den el Pinet” les brindarán tratamiento hormonal. «Cuidar de su salud a largo plazo significa garantizar que se mantengan fuertes, resistentes y capaces, no solo para su próximo despliegue, sino para el resto de su vida, para que puedan prosperar mucho después de dejar el uniforme», dijo Hegseth.
Marco Rubio, para no ser menos, se presentó con el asesor de Seguridad Nacional Stephen Miller ante funcionarios y representantes de países más o menos amigos de EE UU para contarles la nueva estrategia para combatir el “resurgimiento del terrorismo político”. En la previa, recordó que en noviembre nombró a “cuatro grupos violentos de extrema izquierda —Antifa Ost, la Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional (FAI/FRI), Justicia Proletaria Armada y Autodefensa de la Clase Revolucionaria— como Organizaciones Terroristas Extranjeras y Terroristas Globales Especialmente Designados”.
Marco Rubio y el presidente Trump.
El canciller Pablo Quirno, que dio un discurso en la cena de gala, fue uno de los asistentes al encuentro en el que Rubio despotricó contra la izquierda en general, el comunismo en particular, y les recordó especialmente a los “amigos procedentes de las naciones del Hemisferio Occidental (…) las décadas de secuestros, atentados con bombas, asesinatos y ejecuciones, el terror violento de los Tupamaros, de los Montoneros, de las FARC y del ELN ,(…) la barbarie inhumana de Sendero Luminoso en Perú, esos fanáticos maoístas”. La nostalgia por las dictaduras militares no podía ser más explícita.
Otro ámbito en el que la Casa Blanca está preparando el terreno es en las urnas. En un discurso a la nación, el presidente dijo que habían encontrado evidencias de “interferencia extranjera” en las elecciones que perdió hace seis años con Joe Biden. Documentos desclasificados, dijo, “demuestran que, durante varios años, a partir del ciclo electoral de 2020, la República Popular China llevó a cabo lo que se considera la mayor filtración de datos electorales de la historia, resultando en la adquisición ilícita de 220 millones de registros de votantes estadounidenses».
Que Trump hable en contra de la interferencia extranjera cuando candidatos ultraderechistas de Colombia, Chile y Honduras recibieron todo tipo de “ayuditas” y se mete con descaro en Brasil ofende la inteligencia de cualquiera. Pero parece evidente que con tal de ganar en noviembre no ahorra matufias. La semana pasada destituyó a los comisionados electorales encargados de la seguridad del comicio y ya avisó que sancionará a los funcionarios que no acaten sus exigencias para determinar qué ciudadanos están habilitados para votar. O sea, su voluntad de decidir a quien se borra de los registros porque Palantir, por ejemplo, lo cuenta como opositor.
El que estuvo muy oportuno fue el republicano Thomas Massie, representante por Kentucky desde 2012. Es integrante del movimiento MAGA pero desde siempre se opuso a que EE UU siga directivas de Israel. En las primaras del partido de mayo, perdió la interna con un exmarine que recibió un financiamiento millonario de grupos republicanos ligados al Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC en inglés). El viernes posteó en X: «El fraude es que nuestro partido fue elegido (en 2024) y rompió las promesas de campaña a los votantes”. «
Donald, hablame de terrorismo
Los ataques a infraestructura no militar y los asesinatos a civiles constituyen crímenes de guerra según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Los bombardeos a puentes y plantas desalinizadoras en Irán entra en estos parámetros. Lo mismo que la destrucción y las violaciones a Derechos Humanos que realizan fuerzas israelíes en Gaza, Cisjordania y últimamente en Líbano. Pero ni EE UU ni Israel forman parte de ese tribunal, al que tampoco adhieren hoy Rusia, China, Arabia Saudita, India, Turquía, Pakistán y Siria, entre otros.
La CPI dictó órdenes de arresto contra Vladimir Putin y Benjamín Netanyahu que solo podrían cumplirse si viajan a un país que respete esa jurisdicción. De todas maneras, el gobierno de Trump sancionó a las juezas Kimberly Prost de Canadá, Solomy Balungi Bossa de Uganda y Reine Adelaide Sophie Alapini-Gansou de Benín, y al fiscal jefe Karim Khan, por acusaciones contra efectivos de EE UU en las guerras de Irak y Afganistán y contra acciones israelíes. Hace tres días, mientras presentaba su estrategia contra “el terrorismo político”, Marco Rubio declaró que la CPI representa una amenaza para EE UU y se prometió demolerla “ladrillo a ladrillo”.
Uno que fue acusado de terrorista es el actual presidente –interino- de Siria, que ahora se presenta como Ahmed al Sharaa, pero supo ser Abu Mohamed al Golani cuando era jefe comandante del grupo yihadista Al Nusra, surgido de Al Qaeda, y se mostraba cortando cabezas de enemigos cuando luchaba contra Bashar al Assad en Siria. El Departamento de Estado había puesto precio a su cabeza: 10 millones de dólares. Pero desde que tomó el poder en Damasco, en diciembre de 2024, viste traje y corbatas, se emprolijó la barba y ahora es un socio confiable de occidente.
La semana pasada se sentó a la diestra de Trump y escuchó como el presidente decía: “fui yo quién le dio los Altos del Golán a Israel”. El nom de guerre del exterrorista aludía a la reivindicación histórica de ese territorio tomado por Israel en 1967. No solo eso, Al Sharaa fue celebrado como un héroe por David Petraeus, el excomandante de las fuerzas estadounidenses de Hezbollah.
Ahora que según las redes y los medios más tóxicos del planeta los argentinos somos seres bastante despreciables, y sobre todo, «los más racistas del mundo», viene bien recordar el preámbulo de la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia, aprobada en el año 2009 por Evo Morales, el primer presidente indígena en el país del Altiplano. «En tiempos inmemoriales (…) poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia».
Y ya que estamos en esas tierras tan íntimamente ligadas a nuestras pampas, viene bien el mensaje de Nata Calpurnia, una comediante boliviana que saltó a una más que merecida fama estos días, pero hace mucho que viene demostrando tanto en su país como por estos lares la profundidad de sus chispeantes análisis sociológicos. Que no otra cosa es un buen cuadro de Stand Up.
Es curioso cómo en pocos días, y a través de la actuación del seleccionado nacional en el Mundial 2026, este extenso país del cono sur de América pasó de la gloria tras el triunfo sobre Inglaterra al infierno luego de haber sido derrotada –muy merecidamente, mal que nos pese– por España. Las teorías conspirativas cundieron demostrando que no son estos tiempos de racionalidad.
Pero vale la pena detenerse en un par de cuestiones: la viralización de mensajes de odio tanto como de las operaciones conspiranoicas tienen beneficiarios y perjudicados. La magia de los algoritmos hace lo suyo, pero hay una mano que inicia el fuego, según detalla el especialista Ariel Gabarz, quien descubre patrones comunes: «En redes sociales durante los días previos y posteriores al partido Argentina-Inglaterra y a la exhibición de la sábana sobre Malvinas, surgen indicios compatibles con una operación coordinada de influencia digital», dice.
ANÁLISIS PRELIMINAR DE INDICIOS DE OPERACIÓN COORDINADA EN REDES SOCIALES CONTRA LA SELECCIÓN ARGENTINA
Conclusiones preliminares
Del análisis de los patrones observados en redes sociales durante los días previos y posteriores al partido Argentina–Inglaterra y a la exhibición…
Si la pregunta es «cui bono», es decir, quién se beneficia con esta densidad mediática contra el país, el reclamo por Malvinas que jugadores del seleccionado desplegaron en el estadio de Atlanta, sin dudas es un buen punto de partida para pensarlo. Es que Argentina había mostrado un apoyo en pueblos de todo el mundo que tienen un recuerdo trágico del paso del imperio británico que hacía preocupar a quienes se benefician del «status quo».
Río revuelto En este escenario «conspiranoico» que se vivió esta semana, ¿está mal pensar que entre los beneficiarios están los que viven de pescar en río revuelto, como los holdouts que lograron que la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia, en Estados Unidos, desestimara la apelación de la demanda del fondo Titan Consortium por la expropiación de Aerolíneas Argentinas de 2008? Se trata de casi 391 millones de dólares que irían a un fondo buitre por una empresa privatizada en los 90 y que había quedado en manos de capitales españoles (Iberia primero, luego el grupo Marsans, cuyo titular, Gerardo Díaz Ferrán, fue condenado en la «Madre Patria» a prisión por fraude y vaciamiento en otras de sus empresas, en septiembre de 2015).
Tal vez a otros «pescadores» como los del fondo alemán Daniels Invest GmbH, que aprovechó para presentar una demanda contra la provincia de Buenos Aires ante al Corte del Distrito Sur de Nueva York tras haber rechazado en 2021 un canje de deuda sobre bonos emitidos por la exgobernadora María Eugenia Vidal en 2017 y por el que en 2021 Axel Kicillof logró la adhesión del 98% de los tenedores. Hay algo menos de 20 millones de dólares en juego a valor nominal.
Anexo: el inefable ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a pedir encarecidamente por los dólares que supone en los colchones argentinos y presentó una nueva propuesta de reforma de la ley de «Inocencia Fiscal» que él mismo había elaborado el año pasado. Se trata de un blanqueo sobre todos los blanqueos para que los que ya blanquearon pero siguen operando en negro puedan ahora incorporar lo que escamotearon desde entonces. Los mal pensados que nunca faltan afirman que así funcionarios que tuvieron que dejar el cargo por acusaciones de corrupción podrán volver limpios y pulcros a mostrarse ante el mundo sin persecuciones fiscales.
Hay otra realidad y es que la recaudación baja mes a mes. Un poco por la caída de la actividad económica. Otro poco, y eso se ve cotidianamente en los comercios de todo el país, porque por el pago al contado hay descuentos que equivalen al valor del IVA. En un contexto en el que quien evade es un héroe y recibe mil perdones, nadie quiere ser el «gil de la cuadra». Los que no pueden escapar son los trabajadores registrados.
Ley y orden Entre los más prolíficos detractores de Argentina estuvo el escritor y periodista Guy Walters, en el diario conservador The Telegraph. No se ahorra epítetos para os argentinos, y si bien reconoce algunas virtudes como «el vino, la carne, el tango y Jorge Luis Borges», para él la Argentina tiene «un alma oscura». Señala, en su texto, malherido por la sábana pintada con aerosol, que «durante más de 40 años, los sucesivos gobiernos argentinos han alimentado la absurda idea de que Gran Bretaña de alguna manera «robó» un territorio que Argentina nunca poseyó».
En cuanto al racismo de los argentinos, vale recordar que aquí se bautizó despectivamente como «cabecitas negras» a los argentinos que mostraban en su piel una coloratura menos europea, en los años 50. Mezcla de racismo y clasismo. Y mientras los representantes locales de la tez «occidental» buscan la hendija para que se apruebe la ley que permitirá la compra irrestricta de tierras a extranjeros, en boca de varios representantes de La Libertad Avanza se protesta por la cantidad de no nativos que estudian en universidades nacionales, y el alcalde porteño –exintendente de la localidad bonaerense de Vicente López y oriundo de Tandil– se jacta de avasallar las villas de la ciudad y dice cosas como: «No negociamos el orden ni la autoridad. Los que creen que vamos a condenar a los porteños a convivir con lo peor del conurbano, se equivocan». Para el final: si los apoyos al seleccionado son, como los integrantes del Gobierno israelí, con pedidos de captura de la Corte Penal Internacional por delitos de lesa humanidad, y el presidente de los argentinos es conocido en el mundo por sus frases soeces y por el insulto desmesurado, resultará difícil convencer en el exterior que no todos somos así.
Pasan cosas grotescas en la Argentina. El 4 de julio, en el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires, se celebraron los 250 años de la independencia de Estados Unidos con un festival de luces y drones y parejas bailando «country». Milei dio la nota acudiendo a la embajada estadounidense, en un hecho inédito para un presidente. Cinco días más tarde, para los 210 de la independencia nacional, el edificio inaugurado en 1967 con el muy adecuado nombre de Galileo Galilei pasó la jornada sin pena ni gloria. Ni una lamparita. Nada. Javier Milei, en el acto realizado en Tucumán, en la vigilia del 9 de Julio, y en presencia de una decena de gobernadores dispuestos a una alianza para profundizar el modelo de la ultraderecha que calificó como «una especie de segunda independencia», volvió a sus relatos exaltados sobre su gestión al afirmar que «haber logrado esta transformación económica sin default, sin confiscaciones y buscando métodos de mercado para resolver todos nuestros problemas, supone una suerte de cruce de los Andes en materia económica».
Todavía resonaba un discurso del ministro Luis Caputo anunciando un programa financiero para el manejo de la deuda que él mismo había contraído en su anterior gestión con organismos internacionales y con la firma del contrato de concesión de la Vía Troncal del río Paraná tras una cuestionada licitación y el pago ese mismo 9 de Julio de 4.300 millones de dólares por vencimientos de bonos soberanos. Y mientras avanzaba el desguace del sofisticado sistema científico nacional, incluido el desarrollo nuclear de primer nivel alcanzado en décadas de inversión estatal, edificios de todo el país se cubrían de banderas argentinas y cientos de miles salieron a las calles a celebrar a Lionel Messi y la selección argentina en un clima de unidad que distaba del «sálvese quien pueda» que se alienta desde el oficialismo.
La conmemoración de la fecha patria se realizó, como es de rigor, en la casa histórica de Tucumán, donde en 1816 se declaró la voluntad de las «Provincias Unidas de Sud América» de «investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli». Diez días más tarde, cuentan los historiadores, y a instancias de quien sí cruzó la cordillera, y en condiciones extremas, José de San Martín, se agregó un apropiado «y de toda otra dominación extranjera», que los documentos oficiales –y la voluntad de dirigencias más actuales– no reflejan. Un dato ilustrativo del drama nacional es que la casa de Francisca Bazán de Laguna, donde se realizó el Congreso, que había sido construida a fines del siglo XVIII, tuvo que ser reconstruida luego de años de abandono, gracias a imágenes de las ruinas tomadas por el fotógrafo Ángel Paganelli en 1870, y fue reinaugurada en 1943.
¿Rotas cadenas? Efectivamente, un extraterrestre bien podría asombrarse de que la República Argentina viva semejante perturbación. Por un lado, parece una provincia estadounidense, por la pleitesía con que los más encumbrados de los tres poderes se sumaron a los festejos en la embajada de EE.UU. en Buenos Aires, entre ellos, por cierto, Milei, que no fue el único ni siquiera el más condescendiente. En Tucumán, en tanto, el primer mandatario se presentó a dos años de aquel remedo de acuerdo fundacional que pomposamente llamó Pacto de Mayo, pero que no logró firmarse sino tras 45 días de presiones y amenazas sobre los gobernadores hasta conseguir una masa crítica que justificara el acto.
Así, en ese tono ampuloso que se le conoce, el inquilino de la Quinta de Olivos dijo que «haciendo honor a quienes dieron su vida por romper las cadenas que nos ataban al imperio español, nuestro Gobierno asumió un histórico compromiso: liberar al pueblo argentino de la tiranía del Estado omnipresente». Ya que estaba en esa línea tan amigable con las proclamas de las extremas derechas internacionales, dijo: «Hicimos el ajuste más grande de la historia, aprobamos el RIGI, realizamos más de 16.000 reformas en el gran entramado legal que atosigaba a los argentinos, llevamos más de 2 años con superávit fiscal».
El que habló del costo de ese ajuste que puede calificarse de monstruoso fue el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien llamó a escuchar «los gritos de quienes claman ayuda: pobres, jubilados, enfermos, discapacitados», pidió luchar contra el individualismo y «la mezquindad política» y reclamó compadecerse de las angustias de los demás. Las palabras más fuertes tuvieron destinatarios que no mencionó, algunos de ellos presentes en su homilía del 9 de Julio, en la que estaban Milei, su hermana y el flamante jefe de Gabinete junto a la plana mayor del Gobierno nacional y el alcalde porteño. «El camino de la crueldad hacia los más débiles es el que aprovechan algunos para dividirnos y enfrentarnos, escondidos en las cuevas de la corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres y ellos escandalosamente más ricos. Y esto no es cuestión de ser de tal o cual partido, es cuestión de ser o no transparentes y honestos», dijo el prelado.
Tucumán. Milei, con el mandatario local, Osvaldo Jaldo, funcionarios y gobernadores en la casa histórica.
Foto: NA
La unidad del fútbol Gracias al fútbol, primaba por entonces un clima de unidad, que incluso resaltó García Cuerva en el Tedeum. Pero no faltaron exageraciones propias de un nacionalismo teñido de racismo como el que llevó a una fuerte respuesta de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum a un comunicador local que sintoniza con el oficialismo, quien dijo «detestar a los mexicanos» por críticas que se hicieron desde el país norteamericano tanto al equipo que dirige Lionel Scaloni como a Messi. Desde la granja de trolls financiada por el Estado, se acusó a sectores del kirchnerismo de desear que la albiceleste perdiera, en un arranque de patriotismo que no solo la obsecuencia con la Casa Blanca o el Gobierno de Israel, sino la entrega de recursos y bienes que pertenecen a la sociedad desmentirían, en otras condiciones de normalidad. La disociación que prolifera desde las cúpulas políticas, por lo demás, se muestra en el mensaje contradictorio del jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri, quien así como celebraba un triunfo ordenaba reprimir los festejos populares en el obelisco porteño.
Mientras Luis Caputo busca infructuosamente los dólares que el Gobierno necesita para hacer frente a vencimientos con el FMI y otras entidades, y negocia nuevos créditos –lo que mejor sabe hacer– con tres bancos privados para conseguir u$s 3.200 millones, sigue sin cumplir con la ley de financiamiento universitario. La última novedad para incumplir esa y otras obligaciones como la de discapacidad, es que el presidente adelantó un proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, del mercado de capitales, una desregulación del mercado de seguros y de una normativa similar al «government shutdown» de EE.UU. Esto es, que «cuando agotás el presupuesto, no se puede gastar más y apagás el Estado», según explicó Milei en su canal de streaming amigo Neura.
Hablando del proyecto en cuestión con la FM Now, Milei cruzó algunos límites más y llegó a decir que se justifica la apertura de importaciones porque Argentina no produce gran cosa. Si no se comprara en el exterior «solamente comeríamos dulce de leche. Tendríamos unos problemas de sobrepeso tremendos porque sería lo único que comeríamos. Y andaríamos con biromes en colectivo nada más. O sea, no tenemos muchas más cosas».
El apagón, sin embargo, va avanzando antes de que una ley lo determine. El riesgo, para nada imaginario, es que cuando la caída en la recaudación se profundiza por la depresión económica, el cierre del Estado sea definitivo. Algo que no molestaría a Milei, que se jactó en varias ocasiones de ser un topo que llegó para destruirlo.
Donald Trump publicó este sábado un mensaje en su red social Truth que debería causar una alarma mundial, pero no pasó de un titular más en los grandes medios. Lo cierto es que el presidente de Estados Unidos avisó que hay 1000 misiles “dispuestos para devastar y destruir completamente a Irán” si llegara a ser asesinado, no despertó mayor preocupación. Lejos de ser negacionistas, quizás le está pasando como en el cuento de Pedro y el lobo, que de tanto lanzar falsas amenazas ya no le creen. ¿Y si ocurre que los iraníes intentan asesinarlo? Visto desde la perspectiva de un mundo en que el crimen político no genera indignación, que un país que vio como eliminaban a su líder espiritual, a su familia cercana y a parte de su cúpula militar, política y científica se tomara semejante venganza hasta podría alcanzar justificación. Peor aún, ante los últimos choques entre la Casa Blanca y Benjamin Netanyahu, podría ocurrir que lo intenten asesinar los servicios israelíes, para que sus socios se involucren hasta el fin en el pantanal en que se metieron el 28 de febrero. Con este mensaje, Trump abre las puertas a una acusación contra Teherán.
Una línea de tiempo puede facilitar alguna comprensión del escenario total. Se dijo desde el día de los últimos ataques conjuntos de EE UU e Israel contra Irán que Trump creyó los informes de inteligencia israelí que le garantizaban que la cadena de magnicidios produciría un cambio de régimen en el país persa y le daría las mejores cartas para la visita a Xi Jinping que se avecinaba. El presidente tenía entonces sobre su cabeza la divulgación de los comprometedores archivos de Jeffrey Epstein, razón suficiente además para “cambiar de tema” con una guerra.
Pues bien, el 30 de junio el juez de distrito Emmet Sullivan aceptó el reclamo de la periodista Katie Phang y bajo los términos de la Ley de Transparencia ordenó al Departamento de Justicia la entrega de correos electrónicos y videos de torturas y actos sexuales y la denuncia de una mujer que afirma haber sido víctima de abuso por parte del actual presidente. El 3 de julio el DOJ el fiscal general interino Todd Blanche, (designado el 2 de abril tras la destitución de Pam Bondi, precisamente por la forma en que manejó este caso) se negó alegando, que el gobierno ya había cumplido adecuadamente con la ley. Cinco días más tarde, el pliego de Blanche ingresó al Senado para su aprobación como titular de esa dependencia.
Este miércoles, desde Ankara, donde Trump se paseó como un jeque caprichoso en una cumbre de la OTAN a la que dijo no haber querido ir por la negativa de sus aliados a colaborar con la aventura en Irán. “Vine por la invitación de mi gran amigo, (Recep Tayyip) Erdogan”, indicó. Pero tras despotricar contra España por no haber incrementado su presupuesto para defensa, anunció que había ordenado nuevos ataques contra Irán, a quien acusó de haber bombardeado un petrolero que transitaba por el estrecho de Ormuz. “El Memorándum de Entendimiento (MOU en inglés) -que había firmado el 18 de junio en el Palacio de Versailles junto a Emmanuel Macron- terminó. Les vamos a dar duro. Son escoria. Es gente enferma. Están dirigidos por gente enferma, son personas crueles y violentas. No quiero tratar más con ellos”, escupió, sentado junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
Los iraníes dijeron que quienes rompieron la tregua fueron los estadounidenses y lanzaron una andanada de misiles sobre bases militares de EE UU en Baréin y Kuwait. El canciller Abbas Araghchi habló desde las redes sociales: “Los iraníes son conocidos por su cortesía, cultura y sólidos valores morales. No respondemos a la vulgaridad con vulgaridad, sino con acción: sin temor y con gran valor”. Mientras tanto, se desarrollaba el masivo funeral del asesinado Ali Jamenei, que concluyó este jueves con la inhumación de sus restos en el Santuario de Imán Reza, en la ciudad de Mashad, de donde era oriundo. El sucesor, su hijo Mojtaba Jamenei, emitió entonces un fuerte mensaje: “Prometemos vengar vuestra sangre pura y la de todos los mártires de estas dos guerras contra sus asesinos criminales y deshonrados. Esta represalia es una exigencia de nuestra nación y debe llevarse a cabo, sin duda alguna”.
Trump, que no cesa de enviar señales contradictorias -lo que no colabora para que lo tomen en serio- bajó un cambio y dijo que los iraníes habían llamado para continuar con las negociaciones. Lo que analistas financieros están elucubrando es que el mandatario estadounidense está testeando los mercados ante cada nuevo intercambio bélico. Y en estos días no movió demasiado el amperímetro, consolidando los precios del petróleo en los 76 dólares el barril, luego de haber pisado los 126 dólares en abril. Señal de que ya puede mantener otra guerra eterna sin tantas complicaciones en su frente interno por las elecciones de noviembre.
Pero por si eso no fuera suficiente, el mismo jueves expulsó a todos los integrantes de la Comisión de Asistencia Electoral (EAC en inglés), organismo que cumple un rol esencial en los comicios de ese país. “Tras el desmantelamiento de la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructuras de EE UU, la EAC es una de las pocas entidades federales que quedan encargadas de proporcionar apoyo de seguridad electoral a los estados. Creada por el Congreso en 2002, se supone que es bipartidista. Certifica el equipo de votación y ha administrado cientos de millones de dólares en apoyo federal para las elecciones”, relata la CNN.
Cuba y la subversión
Tras el festival de sanciones y el incremento del bloqueo, inclusive energético, contra Cuba desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el Secretario de Estado, Marco Rubio, emitió un mensaje este sábado recordando los cinco años de manifestaciones que, en la óptica de la Casa Blanca, fueron “sofocadas brutalmente” por el gobierno de la isla. “Hasta el día de hoy, cientos de cubanos permanecen injustamente detenidos, sufriendo condiciones brutales, por el simple pecado de preguntar por qué los cubanos no pueden poseer libremente negocios, participar en el proceso político o proveer para sí mismos y sus familias”, dice el texto oficial.
Rubio agregó que “Estados Unidos continuará utilizando todas las herramientas a nuestro alcance para impulsar reformas económicas y políticas significativas en Cuba y para proteger a los estadounidenses de amenazas subversivas que emanan de Cuba”. El argumento que “Cuba deje de albergar operaciones militares, de inteligencia, terroristas y subversivas hostiles de potencias extranjeras a solo 90 millas de la patria americana”.
El regreso de esa estrategia es tan obvio como que el canciller estadounidense anunció un Seminario Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político al que invitó a más de 60 países para combatir “el resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda”. Dijo que hay creciente interés en varios países en sumarse a esta iniciativa que busca “combatir la creciente amenaza internacional de la violencia de extrema izquierda”, según reveló el The Washington Post.
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