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El sueño geopolítico de Manuel Dorrego

El sueño geopolítico de Manuel Dorrego

En la tarde del 13 de diciembre de 1828 fue fusilado en la estancia El Talar, de la localidad bonaerense de Navarro, el gobernador Manuel Críspulo Bernabé Dorrego. Tenía 41 años y hacía trece días había sido destituido por el general Juan Galo de Lavalle, un héroe de la guerra contra el Imperio del Brasil pero “una espada sin cabeza”, como lo recuerda la historia. Las razones para el asesinato, el primero de la serie de barbaries que a nombre de la civilización cometieron las fuerzas antipopulares, fue que Dorrego era una amenaza para consolidar el proyecto de los unitarios.

Era demasiado querido por las clases bajas del campo y el pobrerío de la ciudad, razón muy fuerte para el desprecio. Además había sido el líder de la oposición contra Bernardino Rivadavia y, como tal, había rechazado los términos de la paz que habían negociado con el emperador sus enviados a Río de Janeiro. Pero hay otro condimento para la eliminación de semejante personaje: tuvo una visión geopolítica peligrosa para los intereses de la oligarquía del puerto y para el imperio británico, del que soñaban formar parte un día.

Sabía de qué venían las revoluciones americanas y había participado en los ejércitos del Norte, con Manuel Belgrano y José de San Martín, pasó por Chile, pero habrá que decir que cometió el error histórico de haber luchado contra las fuerzas de José Gervasio Artigas por orden del Directorio. En cierto sentido se reivindicó al rechazar la política del Supremo Juan Martín de Pueyrredón de arreglar con el imperio portugués en 1815 para atracar al caudillo oriental, lo que le valió el destierro, en 1816. Exiliado, Dorrego recibió cobijo del líder haitiano Alejandro Pétion, adalid de la independencia de ese país. Luego se trasladó a Baltimore, Estados Unidos, donde llegó a editar un periódico en castellano.

Vuelto a Buenos Aires, se convierte en gobernador de la provincia de Buenos Aires, entre el 29 de junio de 1820, y septiembre de ese año. Pero ya encabeza el movimiento federal y ejerce el periodismo en El Tribuno, donde promociona las ideas republicanas cuando todavía había quienes buscaban algún monarca desocupado para poner al frente de las Provincias Unidas. Puntualmente se opuso al centralismo rivadaviano plasmado en la Constitución de 1826, y defendió el derecho a voto de los «criados a sueldo, peones jornaleros y soldados de línea».

Cuando estalla la guerra contra Brasil también estuvo contra los rivadavianos, que habían cedido a la voluntad imperial pesar de que las tropas rioplatenses lograron triunfos resonantes en la batalla naval de Juncal y la de Ituzaingó, ambas en febrero del ’27. En agosto, Dorrego es elegido gobernador y en noviembre firma un convenio con un jefe de mercenarios contratados por el emperador Pedro I, Federico Bauer. Sabía que los alemanes no cobraban desde hacía meses y ensayó una estrategia de alto vuelo para instaurar una república al norte de Rio Grande. Si había que hacer un estado tapón, prefería allá lejos para mantener el control de las dos orillas del Plata. No era mala idea. Mantuvo también contactos con movimientos republicanos en Pernambuco.

El tema de los mercenarios es interesante. Pedro se había casado con la archiduquesa de Austria, María Leopoldina de Habsburgo. La gran idea entonces fue atraer a migrantes alemanes para poblar el sur de Brasil y mantener el control de la Banda Oriental. Y ya que estaban, si tenían antecedentes como soldados, servirían para cubrir cualquier eventualidad. Entre ellos había un tal Auguste Bullrich, capturado en Ituzaingó y traído a estas tierras como prisionero. El hombre se quedó, hizo fortuna y dejó un legado muy interesante.

El contrato de Dorrego con Bauer está en el Archivo General de la Nación y dice, entre otras, cosas, que tampoco cobró de los porteños y que habían decidido unirse a las huestes nacionales por el “tratamiento y comportación de este soberano” (por el Emperador), “siendo que a los soldados alemanes -sus compatriotas- los habían por la fuerza obligado a hacerse soldados de un tirano en vez de honrados lavradores (sic)”.

Dice el documento que el proyecto elaborado con el malogrado gobernador era:

«1º) Terminar la guerra que existía con la República. 2º) Desembarazar a sus compatriotas de la tiranía de aquel Emperador. 3º) Proclamar al Brasil livre e independiente para siempre».

Se entiende mejor que Dorrego era algo más que un caudillo populista.

Tiempo Argentino, 14 de Diciembre de 2025

Trump lanza nuevas amenazas de ataque por tierra a Venezuela

Trump lanza nuevas amenazas de ataque por tierra a Venezuela

La administración de Donald Trump acelera a fondo para terminar su Estrategia de Seguridad Nacional modelo 2025 (NSS-2025 en inglés) mientras crecen las criticas dentro y fuera de Estados Unidos y la oposición le juega fuerte con nuevas revelaciones sobre su tóxica amistad con el finado empresario sexual Jeffrey Epstein. El capítulo donde quiere poner todas sus fichas -el Corolario Trump de la Doctrina Monroe- es el Caribe, donde vuelve a amenazar con un ataque por tierra contra Venezuela, que contará por cierto con el beneplácito de la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado.

Esta semana, casi cuando en la capital noruega la hija de opositora venezolana recibía el galardón que alguna vez tuvieron desde Carlos Saavedra Lamas y Adolfo Pérez Esquivel hasta Henry Kissinger y Barack Obama, fuerzas estadounidenses tomaban por asalto un petrolero en aguas internacionales frente a Venezuela. El gobierno de Nicolás Maduro lo definió como un acto de piratería, para Trump, fue un operativo coordinado contra “un petrolero enorme, muy grande, el más grande jamás incautado”. El buque había sido sancionado en 2022 acusado de integrar una flota que transportaba crudo iraní, “delito” grave para el gobierno de EE UU (Joe Biden entonces) por las sanciones establecidas contra el país persa.

Corina Machado, mientras tanto, se dirigía a Oslo en un operativo también coordinado por EE UU, aunque el encargado de hacer el traslado, un veterano comando, Bryan Stern, jura que no tiene relación con Washington.  Sin embargo, la empresa que dirige está formada por efectivos retirados con formación en operaciones especiales e inteligencia y, además, el viaje fue parte por tierra, pero luego en lanchas rápidas. Como las que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, califica de “narcolanchas” y ordena destruir sin miramientos. La operación se llamó Dinamita Dorada, por el inventor del explosivo que donó su fortuna para los premios que tienen su nombre, y por la medalla de 18 kilates que simboliza la condecoración.

El premio lo recibió Ana Corina Sosa y a las pocas horas se presentó su madre, explicando que no habían podido llegar a tiempo por las vicisitudes vividas para la partida de Venezuela. Entre los fundamentos para haber elegido como figura por la paz de este año, el comité adujo que “Machado lucha por una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”.

Este sábado María Corina se reunió con el rey de Noruega, Harald V. Ya había dicho que si ella llegara al poder entregaría las riquezas venezolanas a empresas privadas, y por supuesto, a EE UU, como sueña la Casa Blanca, y pidió el apoyo de Trump para poner fin al gobierno venezolano. Cosas como esa le achacan Maduro y la Justicia venezolana, que la inhabilitó para cargos públicos por 15 años.

Este viernes, Trump insistió en la inminencia de un ataque a Venezuela por tierra contra “gente horrible que está trayendo drogas” a EE UU. «Hemos eliminado el 96% de las drogas que ingresaban. Y ahora estamos empezando por tierra, y por tierra es mucho más fácil, y eso va a empezar a suceder”, indicó.

El rechazo a semejante amenaza viene de gobiernos como el de Colombia o el de Brasil, pero también dentro de su territorio. El economista estadounidense Jeffrey Sachs, promotor en su momento de las políticas liberales que aplicaron Boris Yeltsin en Rusia y Domingo Cavallo en Argentina. “A los pocos días de la publicación de la NSS, EE UU incautó descaradamente un barco que transportaba petróleo venezolano en alta mar, aduciendo que el buque había violado anteriormente sanciones estadounidenses contra Irán. La incautación no fue una medida defensiva para evitar una amenaza inminente. Tampoco es ni remotamente legal incautar petroleros en alta mar debido a sanciones unilaterales de EE UU. Sólo el Consejo de Seguridad de la ONU tiene esa autoridad. Por el contrario, la incautación es un acto ilegal destinado a forzar un cambio de régimen en Venezuela. Se produce tras la declaración de Trump de que ha ordenado a la CIA llevar a cabo operaciones encubiertas dentro de Venezuela para desestabilizar el régimen”, dice en un artículo que reproduce el portal Other News.

A todo esto, representantes demócratas publicaron este viernes fotos del actual presidente rodeado de mujeres junto con el “suicidado” Epstein. En alguna se ve la imagen de Trump en un envoltorio para preservativos con la frase “soy enoorme”. En otras fotos están Bill Gates, Bill Clinton, el entonces príncipe Andrés, el ideólogo ultraderechista Steve Bannon, el cineasta Woody Allen y el exsecretario del Tesoro Larry Summer. Andrés fue desheredado y Summers reconoció sus culpas, el resto ni mu. Buenas razones las del mandatario estadounidense para iniciar alguna guerra, por si no bastaran las cuestiones económicas y geopolíticas.

Petro pide un Relator Especial para investigar la intervención de EE UU

El presidente colombiano, Gustavo Petro, anunció en su cuenta de la red X que solicitará a la ONU la creación de la figura de Relator Especial para atender los casos de intervención militar irregular de Estados Unidos en los mares del Caribe y el Pacífico. El propósito de tal medida sería una investigación sobre violaciones a los derechos humanos cometidas por las fuerzas estadounidenses en esa región, hechos que incluso desataron críticas en el Congreso estadounidense.

Para el mandatario colombiano, Estados Unidos viola el Derecho Internacional disparando misiles a pequeñas embarcaciones en el mar. «No es aceptable de ninguna manera que la lucha contra el narcotráfico incluya violaciones a derechos humanos como el asesinato sistemático por funcionarios públicos», advirtió el mandatario.

Petro recomendó la conformación de un comité internacional de juristas y recordó que Colombia logró aprobar en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que la lucha contra las drogas no involucre violaciones de derechos humanos.

En el marco de lo que la Casa Blanca denomina una nueva política antidrogas, Estados Unidos desplegó tropas en aguas del Caribe desde septiembre pasado y ya produjo más de 20 bombardeos a lanchas presuntamente cargadas con drogas, dejando más de 80 muertos.

La publicación del mandatario colombiano se dio como respuesta a la noticia de que el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, consideró «inaceptables» los ataques de Estados Unidos, a los que calificó de «operaciones extrajudiciales».

Este anuncio de Petro también es posterior a la amenaza que le lanzó del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al afirmar que «será el siguiente» en su supuesta campaña contra el narcotráfico, que actualmente se centra en la Venezuela de Nicolás Maduro. En tal sentido, Petro siempre catalogó a esos operativos como un intento de derrocar a Maduro y apropiarse de las riquezas de Venezuela

Contradictorio como siempre, Trump hizo una distinción. «Colombia tiene al menos tres fábricas de cocaína. Es un país diferente. No estamos contentos con eso. Pero lo estamos deteniendo», afirma.

Petro, a su turno, aseguró que hay «indicios» de que ciudadanos colombianos viajaban en una de las embarcaciones atacadas en el Caribe y calificó las operaciones como «un acto criminal e ilegal», exigiendo a Washington la identificación de las víctimas y toda la información sobre los bombardeos.

Tiempo Argentino, 14 de Diciembre de 2025

Dos años de Milei

Dos años de Milei

Javier Milei y su experimento anarcocapitalista llega a los dos años en el poder con la sensación de que ganó un campeonato en el que sus detractores no lo creían capaz de pasar siquiera la primera ronda. Cualquiera que haga un corte del espacio-tiempo del pasado miércoles podría decir que como por arte de magia el partido violeta es la primera minoría en la Cámara de Diputados, capeó el temporal económico que se le desató en la previa a las elecciones del 26 de octubre y parece tener el camino despejado para cumplir con su programa de liberalismo extremo de «ejemplo mundial».

Habrá que recordar, sin embargo, que estos «éxitos» se basan en préstamos de corto alcance y condicionalidades quizás irreparables. Verbigratia: la cantidad de legisladores que pegaron el salto repentino a La Libertad Avanza luego de haber ganado la banca con otros colores –predominantemente amarillo, el complementario en la escala cromático-política– tranquilamente pueden pegar otro salto en cuanto los vientos cambien. El salvataje de la administración Trump ante los desaguisados del ministro de Economía argentino plantean el riesgo de embarcar al país en los disparates más peligrosos de la Casa Blanca, sobre todo a nivel regional. Pero quién se pondría a pensar en esas nimiedades cuando todo parece un suave camino a la gloria y aparece el viejo anhelo de los presidentes en circunstancias como esta de la reelección.

Para entender la película desde el 10 de diciembre de 2023 sería bueno reparar en dos fotos. La de la asunción de Milei, con un escenario a espaldas al Congreso con invitados del talante de Jair Bolsonaro, Volodimir Zelenski y Viktor Orban, a la sazón, expresidente de Brasil, actual jefe de Estado ucraniano con mandato cumplido y primer ministro de Hungría. El primero terminó preso con una sentencia de 27 años por intento de golpe contra Lula da Silva, el segundo presionado para firmar un acuerdo lastimoso con Rusia. El único que sigue incólume es el húngaro, gran amigo del ruso Vladimir Putin.


Dos fotos
El miércoles 3 de diciembre, un Milei sosegado y bastante diplomático asistió al Parlamento nacional para la jura de los nuevos diputados. Dejó atrás 24 meses de insultos de baja estofa contra enemigos «culturales» como podrían ser los sectores más cercanos al kirchnerismo y hasta de ese grupo de gobernadores y legisladores ávidos de transfundir gobernabilidad. Todo ese clima se fue tensando a lo largo de este año y se calmó luego de los comicios de medio término, con un resultado que dejó ganador al oficialismo con algo más del 40% de los sufragios contra alrededor del 35% de los peronismos. O sea, una diferencia que si no fuera por el discurso mediático –un gran logro, también prestado– sería considerada como ajustada.

En el medio de estas dos fotos, la película fue de ajustes perpetuos contra los menos favorecidos en la escala social, apenas dibujados por estadísticas «creativas» que disimulan el impacto real de una inflación que no cesa, pero sirvió para alimentar la esperanza de que ese flagelo que castigó a la población con fuerza en el último tramo de la gestión de Alberto Fernández acabe. Y la consecutiva represión contra los jubilados que cada miércoles se repite con mayor ferocidad.

Este panorama da cuenta de otro ámbito al que el mileísmo pretende llevar la disputa ideológica. El de su «batalla cultural», que no es sino el regreso a épocas arcaicas tanto en las relaciones laborales, la justicia social y hasta los roles y las identidades sexuales. Cierto que el cambio de época se da en el occidente mayoritario. La verborrea de Milei tiene su cuño en Donald Trump, como en Bolsonaro y la ultraderecha española de Vox. El patrón de desprecio por el otro y el ensalzamiento de la brutalidad no tienen correlato en la historia moderna desde la entreguerra europea. Tanto que una reivindicación del nazismo hasta generaría atención mediática. Basta ver la cobertura de los ataques tanto verbales como físicos a los discapacitados.


Palazos
Un ejemplo de esta degradación se pudo ver este jueves en la represión a las protestas de trabajadores del INTI contra la disolución del Servicio Argentino de Calibración y Medición (SAC). Un agente acusó a un manifestante de ñoqui. El hombre le recordó que ellos verificaban la seguridad de los chalecos antibalas. El policía se retiró con una sonrisa nerviosa.

https://twitter.com/rquiroga777/status/1996580194866340146

Los efectivos que dispararon contra el fotógrafo Pablo Grillo, o los que gasearon a una nena de 10 años o los que tiraron al piso a una señora de 87 años también actúan imbuidos de ese espíritu de tropas de ocupación que les viene de arriba. Un problema social a largo plazo, porque la pérdida de derechos que ellos defienden a los palazos los va a afectar cuando les toque la jubilación, o un despido, o la baja de salarios les resulte incompatible con la vida digna.

Más allá de estas elucubraciones, tranquilamente se podría afirmar, como ya alertaba desde el año pasado el sutil analista Marcelo Falak en el portal Letra P, el plan de Milei encaja en un proyecto encarnado con fuerzas de ocupación para cambiar irreversiblemente el rumbo del país en el futuro. Un proyecto para el que la destrucción del Estado nacional es indispensable, siempre que otro Estado exterior saque las papas del fuego.

https://www.letrap.com.ar/politica/javier-milei-prepara-sus-fuerzas-ocupacion-alerta-maxima-la-cancilleria-n5412235

En esa ocasión se refería a la política exterior, que le costó el cargo a su primera canciller, Diana Mondino, por haber aprobado una votación en la ONU que mantenía la tradición democrática argentina de oponerse el bloqueo a Cuba. Fue el inicio. Luego se profundizaría la sumisión a las políticas de Estados Unidos e Israel, al punto de que en no pocas ocasiones son los únicos tres países en sostener alguna votación específica, como ocurrió con una resolución contra la tortura. Otra tradición argentina se tiró por la borda cuando la ofensiva militar en el Caribe comenzó a poner en riesgo a Venezuela y a Colombia en una política de presunto combate al narcotráfico de Trump. Da la casualidad de que la Doctrina Drago, que enorgullece a la historia diplomática argentina, fue la respuesta de nuestra cancillería –a cargo entonces de Luis María Drago– ante amenazas de potencias coloniales para cobrar manu militari deudas del Gobierno venezolano de Cipriano Castro en 1902. La adhesión automática a los deseos estadounidenses puede llevar, temerariamente, a colaborar en una posible intervención armada contra el país caribeño, un territorio que se autoproclamó «zona de paz» en 2014.

Escena repetida. La acción violenta contra manifestantes y trabajadores de prensa que cubren las protestas fue una constante en los últimos dos años.

Foto: Getty Images

La caída de Mondino, alguien del «palo» neoliberal desde los albores del mileísmo, fue uno más en una catarata de expulsiones y deserciones de estos dos años. Algunos, marcados por disidencias que en aras de mantener la «infalibilidad neopapal» del presidente, resultarían inadmisibles. Otros, por serias desavenencias con sus políticas. El segundo canciller, Gerardo Werthein, y el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, se fueron en este contexto de manoseos fruto de internas entre el monotributista Santiago Caputo y Karina Milei.

La hermana presidencial apareció en el centro de una investigación por presuntas coimas en la Andis (Agencia Nacional de Discapacidad). Un hecho que sumado al escándalo por la criptomoneda $Libra, en otro Gobierno hubiese dejado un olor a cala muy perceptible y, sin embargo, luego del 26 de octubre, quedó prolijamente acomodado debajo de la alfombra. Los mismos comunicadores que sostuvieron al Gobierno hasta poco antes de esa crucial elección, aparentaron correrse estratégicamente a un costado y, con el resultado puesto, acudieron prestos en ayuda del ganador. Lo mismo ensayaron gobernadores que ya habían apoyado al Gobierno desde el 2023. El Decreto 70/23 quedó vigente por falta mayoritaria de ganas para rechazarlo, lo mismo ocurrió con la llamada Ley Bases. Dos amplias reformas de la Constitución sin mayor debate electoral. Esa misma falta de discusión, gracias a una suerte de aletargamiento social, producto de una oposición que no alcanza a fijarse un horizonte de discusión política por sus propias contradicciones, avizora un 2026 con el camino despejado para la nueva etapa de reformas, el viejo sueño húmedo de las élites económicas de sellar el futuro del país de manera definitiva. Y sin justicia social ni derechos humanos a la vista.

Revista Acción, 10 de Diciembre de 2025

César Stroscio, el hombre gris que pone versos al fuelle

César Stroscio, el hombre gris que pone versos al fuelle

Como hace regularmente cada más o menos un año, César Stroscio anduvo por Buenos Aires y dio un par de conciertos con el Trío Esquina.ar, como lo llama irónicamente, para diferenciarlo del .fr, que tiene en Francia, donde reside con algunas breves interrupciones desde los años ’70.

Bandoneonista que fuera del Cuarteto Cedrón desde sus orígenes, exalumno de Física en Ciencias Exactas de la UBA, comparte la pasión por la música tanto como por la poesía. Y por esas cosas del destino, en el efímero café-concert Gotán, compartió momentos claves para la cultura argentina con Juan GelmanPaco UrondoEduardo Rovira y hasta aquel Astor Piazzolla que alarmaba a los puristas del tango. En esta charla en un rincón perdido del barrio porteño de Villa Pueyrredón, Stroscio cuenta sus proyectos del otro lado del Atlántico y recuerda algunas de sus andanzas.

César Stroscio, el hombre gris que pone versos al fuelle

Foto: GENTILEZA HORACIO PAONE

César Stroscio

-¿Cuándo surge el Trío Esquina porteño? (que integra con el guitarrista Pino Enríquez y el contrabajista Ricardo Capria)

-Pino vino a París siguiendo a su actual mujer, que había viajado con los padres, científicos. Un día viene a traerme una carta de Pedro Gaeta, el pintor. Yo hacía poco había salido del Cuarteto Cedrón. Estaba con un guitarrista, Luis Rizzo, hermano de Raúl, el actor. Ensayábamos en casa y él dejaba la guitarra. Cuando Pino vio la guitarra me preguntó si yo tocaba. “Porque yo toco, ¿puedo?”, me dice, y tocó La cachila con un arreglo que había hecho él y yo me quería morir, porque hacía tiempo que estaba buscando un buen guitarrista.

-No es fácil el tango.

-No, y en guitarra sola menos, la guitarra es un instrumento muy ingrato. Pino que venía del folklore pero con todo lo que había sacado de Troilo-Grela, quería insertarse en el tango, tocó eso y le digo «tenemos que hacer un trío”. Yo estaba con Carlos Carlsen, otro que se fue del Cuarteto Cedrón. Le dije que mi proyecto era rescatar cosas de Rovira, sobre todo. Él me dijo que había venido a ver a la novia y tenía pasaje por seis meses. Le ofrecí quedarse en casa porque yo tenía que ir a trabajar a Aviñón.

Cuando volví me dijo, «Mirá, yo me voy a ir dentro de seis meses, pero hagamos igual el trío.» Tocamos dos veces y él se volvió. Son esos encuentros que se producen una vez en la vida. Yo le dije, «Mirá, andá, vos, hacé tus cosas pero si querés volver yo un año este aguanto.» Y él me dejó a un amigo de él, Norberto Pedreira, también excelente guitarrista, pero yo no tenía la misma onda. Igual hicimos unas giras sensacionales en Italia y al final Pino decidió instalarse en Francia con su mujer actual.

-¿Como es eso de un trío Esquina.fr y un uno.ar?

-Pino estuvo diez años y después este se vino de vuelta. Nació su hijo y quería que se criara acá y además no se adaptaban tanto. Entonces busqué un guitarrista. El contrabajista era un francés porque Carlos Carlsen se murió. Y bueno, con este guitarrista, Leonardo Sánchez, muy bueno, seguimos el trío. Cuando venía Pino yo había arreglado que tocaba con él. Es un excelente guitarrista, pero como te digo, esos encuentros que se hacen con Pino son increíbles, increíbles, la onda que hay. Nos entendemos con los ojos cerrados.

-Él toca sin partitura.

-¿Viste?, sin partitura. Se sabe muy bien lo que tiene que tocar. Lo puede llegar a cambiar, pero si lo cambia lo cambia bien. Cuando se fue Leonardo  vino otro chico argentino, Tomás Bordalejo. Mucho tiempo toqué con el contrabajista francés Hubert Tissier hasta que tuvo problemas de reuma.

-Decías que habías tenido un contrabajista armenio que era muy bueno, pero que el tango no lo conoce.

-Él puede llegar a tocar todo, pero no es como con Pino, cerrar los ojos y encontrarse. Es muy buen contrabajista, yo creo que es el número uno, el número dos de Francia, pero para lo que tocamos con Esquina necesitaba ensayar mucho. Entonces el trío Esquina.fr es muy es muy variable. En realidad,  prácticamente, hace un año y medio que no hemos tocado.

-¿Cómo se armó el cuarteto Cedrón?

-Yo empecé antes que fuera cuarteto, con el trío Cedrón. Era el año ’62, y yo grabé el primer disco con poesía de Gelman, Madrugada. Yo llevé a Miguel Praino, con quien ya tocaba en orquesta de tango. Yo tenía 18, 19 años.

-¿Cómo lo conocieron?

-Eso es increíble, porque yo estudiaba Ciencias Exactas. Primero Química, pero después me volqué más a la matemática, a la física.

César Stroscio, el hombre gris que pone versos al fuelle

Foto: GENTILEZA HORACIO PAONE

-¿Cómo es eso?

-Mira, sobre todo los matemáticos, son fanáticos de la música. Cantan, le ponen música al teorema de Pitágoras, al teorema de Tales. Porque el sistema musical tiene mucho que ver con eso, está muy estructurado. Pero bueno, un compañero era primo de Juan Cedrón y me presentó. Por intermedio de él también conocí a Gelman, a él sobre todo a través de su hermano, Alberto Cedrón, que era un gran pintor. No sé si sigue siendo recordado, pero era excelentísimo. Así conocí a gente del ambiente, digamos, Gelman, Urondo. Y nosotros mismos a gente del teatro del teatro Apolo, donde estaba Héctor Alterio.

El caso es que nos embarcamos los tres, Praino, yo y Cedrón, y fundamos un boliche que se llamó Gotán, en la calle Talcahuano 360. Y para estrenar e invitamos a Rovira, que vino con el trío con Alchourrón y Fernando Romano. Tocábamos nosotros, invitábamos amigos, gente de música y no funcionó a pesar de que teníamos cantidades de músicos. Lo abrimos como café concert, que no había en esa época. Era el año 65, años duros, ¿viste? Luego vino Onganía y pasaba la cana a pedir los documentos, a pedirnos a nosotros que estábamos tocando. Nos llevaron a la comisaría. Lo que era la incertidumbre en esos años. Fue menos de un año, pero hizo época el Boliche Gotán.

-¿Gotán era por el libro de Gelman?

-Claro. Yo creo que en el ’62 ya estaba ese libro.

-Y quedó atrás la Física.

-Cuando encontré a Cedrón, ahí encontré esta óptica, porque a mí la óptica del tango en los años sesenta ya no me gustaba tanto. Me parecía que había algo que se había perdido. Había que cambiar al farolito por el tubo fluorescente, y bueno, me gustó mucho ese comienzo, sobre todo la poesía de Raúl González Tuñón. Le puso música a poemas que nadie se podía imaginar que se podía. Pero también se hicieron con letras de otros poetas, hasta de Dylan Thomas, del peruano César Vallejo.

-Luego se tuvieron que ir.

-Eso fue más tarde, en el ’76. Éramos amigos de gente que estaba remarcada. Además, hicimos la Cantata del Gallo Cantor, en homenaje a los caídos en Trelew. Fuimos a tocarla al penal pero no nos dejaron entrar. Estábamos todos fichados. Y cantidad de amigos nuestros pasaron del otro lado, cayeron en cana, amenazados. Desde el ’71 nosotros íbamos a España, donde era complicado porque todavía estaba Franco, y a Francia. Ahí estuvimos con gente del ambiente, Paco Ibáñez nos presentó con la casa de música Polidor. Ahí grabamos lo que había censurado Franco en España.

-¿Se sentían integrantes del ambiente parisino?

-¿Yo? Yo soy siempre el hombre gris. Pero a partir de ahí hacíamos idas y vueltas entre Buenos Aires y París. Después de 1976 decidimos adelantar una gira de un mes porque acá ya se ponía muy pesado. Nos quedamos pensando que iba a ser por poco tiempo. No pedimos exilio, no fuimos exiliados políticos, sino que fuimos como trabajadores

-Claro, sí que eran trabajadores, eran músicos. Pero después del ’83, ¿por qué no volviste definitivamente?

César Stroscio, el hombre gris que pone versos al fuelle

Foto: GENTILEZA HORACIO PAONE

-En el ’83 vine a ver, pero ya tenía una hija escolarizada allá, y todos teníamos una vida ya hecha. Aparte me había separado de mi mujer y ella estaba en España, mi hija dando idas y vueltas y no era fácil la cosa. Y además ya tenés amistades.

-¿Cómo fue la separación del cuarteto?

-Los caminos se bifurcaban. Él fue a buscar otros músicos y el nombre quedó como de fantasía, porque de hecho fueron cinco, seis. Y buscaba más temática de folklore. Sentí que ya no era el autobús. Ya no me sentía más. Seguí tocando, incluso haciendo arreglos para, pero me tentaba menos. Esa historia para mí en un momento terminó y tenía ganas de desarrollar la parte instrumental más a fondo. Además, 25 años es mucho tiempo.

Pero para mí fue muy importante, yo me hice ahí. Yo ya tenía un apego grande por la poesía desde chico, por una tía mía que le gustaban leer poemas. Descubrir a Gelman, a Urondo, para mí fue extraordinario. Digamos que eso me metió en esa ruta, en ese camino de la poesía. Toda mi carrera con el cuarteto y después del cuarteto, hasta actualmente, hago con cosas que están muy cerca de la poesía. Musicalizado. Grabé con la griega Angélique Ionatos y sigo tocando con Paco Ibáñez, que musicalizan poesía.

Estas preparando un espectáculo con poemas de Gelman para hacer en Francia.

-Sí, los va a decir un actor suizo, francoparlante,

Estoy ansioso por ver cómo funciona. Tomamos poesía de Gelman en francés. Yo seguí trabajando con el traductor de Gelman, Jean Portante, que también es poeta y con quien tengo que continuar ahora en enero. Es luxemburgués, pero de origen italiano y habla español. Muchas veces hicimos espectáculos con los poemas que están en el disco Ruiseñores de nuevo, traducidos al francés.

Música y matemática

-¿Cómo aprendiste a tocar el bandoneón?

-Cuando tenía ocho fui a un cumpleaños de vecinos de mi barrio, Saavedra. Ahí vi a un muchacho tocar el bandoneón y me dije yo quiero eso, quiero llegar a tocar eso.

-Ese bandoneonista te rompió la cabeza.

– No, le rompió la cabeza a mi a mi viejo, que tuvo que comprarme un bandoneón y se gastó un mes de salario.

-Bueno, te dio bola, podría haberte dicho que no.

-Primero fui a un profesor que me prestó uno un poquito más chico. Hasta que llegó el momento de comprar uno grande y mi viejo lo compró y yo qué sé, a los 14 años empecé a tocar con otros. El mismo maestro, que era uno de los bandoneonistas de Juan D’ Arienzo, cuando veía que alguno más o menos funcionaba bien, lo mandaba a orquestas tradicionales, que eran muy buenas en aquella época. Cuando yo estaba en la facultad, tocaba los sábados, los domingos en el Centro Asturiano para animar bailes y todo eso. Después estudié un poco de composición, y sobre todo armonía. Primero estudié con Guillermo Graetzer, en el Collegium Musicum, después tuve que viajar, abandoné con él y volví con otro también de allí, de esta camada de alemanes que vinieron a la Argentina. Después Rovira me aconsejó de ir con Pedro Aguilar. Yo me iba hasta Caseros, pero Rovira peor, se iba desde Lanús. Cuando me fui a Francia dejé y bueno, después comprando libros, consultando con otros amigos. Me hice autodidacta. También hay que escuchar.

-Y matemática.

– Esos libros son ya bastante matemáticos.

Gotán y el legado del bandoneón

«El boliche Gotán empezó con Rovira. Después vino otra gente: La Porteña Jazz Band, Rodolfo Alchourrón con su quinteto, Rudy Chernikoff. Se hizo teatro, con una obra corta de Roberto Cossa. La ñata contra el libro. Francisco Urondo también escribió un sketch corto, de una media hora. Se me escapan los nombres. Osvaldo Tarantino, Osvaldo Manzi. Vino unos meses después Piazzola, y tocaron en el mismo lugar Piazzolla y Rovira. Así que yo mamé de todo eso. Hay una especie de testimonio de eso en una película documental que hizo un cineasta argentino (Mauricio Berú, en 1966) que se llama Fuelle Querido, que hace un montaje de bandoneonistas. Están Pedro Láurenz, Pedro Maffia, y vienen a filmar a Gotan. Ahora hay una chica que yo tuve como alumna dos o tres años. Tal vez algún día venga por acá, se llama Louisse Jallu. Ella está hizo un disco en el centenario del nacimiento de Piazzolla con tema de Piazzolla. Es la única vez que yo escuché tocar a Piazzolla, pero no como Piazzolla. Una cosa diferente pero que seguía siendo seguía Piazzolla».

Tiempo Argentino, 7 de Diciembre de 2025