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Israel: crece el escándalo Qatargate y el cruce de «Bibi» con el Shin Bet

Israel: crece el escándalo Qatargate y el cruce de «Bibi» con el Shin Bet

Lanzado a otra ofensiva como las que Israel bien desarrollando la Franja de Gaza desde el 7 de octubre de 2023, las autoridades gazatíes denunciaron que desde el jueves pasado no tienen suministro de agua desde la tubería de la empresa Mekorot en el barrio de Shuhaiya, que abastecía el 70% del consumo. Mientras tanto, la Media Luna Roja Palestina aportó un video donde se demuestra que el ataque del 23 de marzo que terminó con la vida de 15 voluntarios de la organización fue lisa y llanamente una masacre sin atenuantes, ya que no solo estaban identificados los vehículos en que viajaban, sino que los soldados desoyeron los pedidos de clemencia de las víctimas. El video, dice la agencia Europa Press, fue grabado con el celular “de uno de los paramédicos hallado, junto a sus 14 compañeros, en una fosa común del enclave palestino”. Esto se suma a la extensión de la ocupación israelí en Gaza y los ataques en territorio sirio, mientras Benjamín Netanyahu fue de gira a Hungría y se apresta a ir a Washington al tiempo que en su país enfrenta investigaciones judiciales que pueden desatar una crisis terminal a su gobierno y al discurso oficial de las últimas décadas en relación al grupo de resistencia islámico Hamas y al rol de Qatar en la interna israelí.

Durante la semana, Netanyau tuvo que declarar en una causa de soborno que implica a dos de sus asesores, que fueron detenidos por presuntamente haber recibido pagos del gobierno qatarí para que mejore su percepción pública sobre las negociaciones por la liberación de rehenes con representantes de Hamas. Sucede que el reino árabe no tiene relaciones diplomáticas con Israel y que financia parte del funcionamiento del gobierno gazatí. Y el contexto de esta investigación se enmarca en el reemplazo de Ronen Bar jefe del Shin Bet, el servicio de inteligencia interior israelí, por, dijo, falta de confianza.

La expulsión de Bar generó el rechazo de la Justicia –se trata de una institución independiente del Ejecutivo, al que eventualmente tiene que investigar– y de la sociedad civil, que entiende que es una maniobra del primer ministro para tapar los escándalos en los que están inmerso y los que le van a venir sin dudas en breve.

Bar ya dijo que “Bibi” le ordenó declarar ante los jueces que lleva adelante un proceso por corrupción “debido a razones de seguridad”. Obviamente, Netanyahu negó los hechos y nombró en su lugar a Eli Sharvit, un ex almirante de la Armada, que participó de marchas contra Netanyahu y, fundamentalmente, no estaría capacitado para el cargo, dicen los críticos, porque entre otras cosas, no habla árabe, algo imprescindible en ese escenario. Pero el “Qatargate” tiene otros aditamentos. Por un lado, Bar y Netanyahu se acusan mutuamente por la responsabilidad en el ataque de Hamas del 7-0. Por el otro, Yonatan Urich y Eli Feldstein, colaboradores del premier, quedaron detenidos por cargos de blanqueo de capitales y contacto con agentes extranjeros. Eran tan cercanos a Bibi que la Justicia lo indagó en carácter de testigo, pero no tanto.

Ahora, la fiscal general de Israel, Gali Baharav Miara, rechazó la destitución de Bar y acusó a Netanyahu de haber tomado una medida «manchada por un conflicto de intereses» y por el Qatargate. La pulseada parece bastante brava para el jefe de estado, que ya es responsable por la muerte de más de 50 mil palestinos en Gaza y está acusado de crímenes de lesa humanidad en el Tribunal Penal Internacional. Una acusación que obliga a detenerlo si sale de su país, pero que no le hizo mella a Viktor Orban ni le hará a Donald Trump para recibirlo.

Tiempo Argentino, 6 de Abril de 2025

Eric Calcagno: «La pandemia puede ser cualquier enfermedad, pero siempre es la misma peste»

Eric Calcagno: «La pandemia puede ser cualquier enfermedad, pero siempre es la misma peste»

Eric Calcagno dice de su último libro, La peste, posta, que es impublicable. “Hacerlo blanco y negro era medio triste por las imágenes que tiene para ilustrar los hechos. Entonces es carísimo”. De tal manera que este profundo trabajo de investigación-divulgación hecho durante la pandemia de Covid 19 para contar que esa no fue la primera, ni la más importante, y no será la última peste que viva la humanidad, estará disponible en su página web: https://ericcalcagno.com.ar. En esta charla el intelectual y columnista de Tiempo, que se define como «peronista borgeano», se explaya sobre lo que quiso contar en esa crónica de viaje a través de una tragedia que pronto pasó al olvido, aunque dejó consecuencias.

“La idea de viaje tiene que ver con la antropología francesa de George Balandier: eso de que para entender tu sociedad es necesario pasar por una sociedad otra, que no conocés, y al experimentar esa vivencia vas a volver con otra mirada sobre tu sociedad”. “La idea de viaje tiene que ver con una parte de la antropología francesa de George Balandier eso de que para entender tu sociedad es necesario pasar por una sociedad otra, que no conocés, y al experimentar esa vivencia, vas a volver con otra mirada sobre tu sociedad. No es una cosa antropológica o etnológica de ‘veamos cómo viven los negros del África’, sino qué me enseña esta tribu de mi propia sociedad”.

-El intento es no hablar específicamente de la Argentina.

-No, salvo una mención a Ramón Carrillo. Traté de ver otras sociedades contemporáneas que viven pandemias, como el ébola o el HIV, o lejanas que vivieron el cólera, la tuberculosis. Ver la pandemia como fenómeno esencialmente biológico versus la peste como fenómeno esencialmente socialNo importa la pandemia que vos tengas, las reacciones de la sociedad van a seguir patrones de comportamiento muy similares.

-¿Cómo cuáles?

-“Esto no va a suceder. Esto no puede ser, está muy lejos…Eh, socorro, todos vamos a morir… Es la culpa de los pobres, de los judíos, de los gitanos, de los inmigrantes”. A falta de instrumentos racionales se crea un malvado perfecto que es el culpable de todos los males. En la Peste Negra (1348-1352) eran los judíos y los leprosos, que estaban aliados para envenenar los pozos de agua de los cristianos. Aparecen procesiones de “Flagelantes”, tipos que van pegándose en la espalda para que Dios se apiade de ellos porque “algo mal hemos hecho”. ¿Qué hicimos mal?… Dejamos vivir a los judíos, que son los que mataron a Dios. ¿Qué hay que hacer para que termine la peste? Matar judíos. Hacen un largo recorrido por Alemania y los judíos escapan a Polonia, que los recibe muy amablemente. El rey Casimiro dice «tengo de todo, tengo artesanos, banqueros, intelectuales, médicos». Había hecho con su ejército una barrera sanitaria, pero los deja pasar. Ningún boludo Casimiro. Después otros estudiosos se dieron cuenta de que el lugar por donde habían pasado los “Flagelados” eran lugares donde el partido nazi sacaba más votos. Hay cosas que hacen al tiempo largo. La pandemia puede ser cualquier enfermedad, pero siempre es la misma peste.

Eric Calcagno: "La pandemia puede ser cualquier enfermedad, pero siempre es la misma peste"

Foto: Pedro Pérez

Eric Calcagno: "La pandemia puede ser cualquier enfermedad, pero siempre es la misma peste"

-Se decía que la sociedad iba a volver mejor luego de la pandemia y hasta se aplaudía al personal de salud a las 9 de la noche.

-Y después se los puteaba en los edificios porque decían que iban a contagiar. La peste revela lo que ya está, no es un fenómeno que cayó de la nada. Combinado con todo el aparataje electrónico que fue el único medio de comunicación durante cierto tiempo, y dijo «los malos son estos, los malos son aquellos. El Estado es malo, actúa mal.», cuando en realidad la Argentina manejó muy bien la pandemia. Hubo un 14% de sobremortalidad, más o menos como el Reino Unido o Estados Unidos. Hubo incapacidad de transformar este hecho, lo único bien que hizo Alberto, en algo político. Nunca nos quedamos sin respiradores cuando veíamos lo que pasaba en otros lugares.

-Qué lección esa en un momento en el que este gobierno habla de abrir los mercados y Trump dice “fabriquemos en Estados Unidos.»

-La pandemia marcó también que todas las cadenas de producción y de abastecimiento nacidas al calor de la globalización demostraron no funcionar. Que las multinacionales vayan a buscar sueldos más baratos del otro lado del mundo al final no funcionó. En cuanto al volver mejores creo que la mejor definición la da La Fontaine en uno de los cuentos, hablando de la peste entre los animales. «No todos morían, pero todos quedaban golpeados». Creo que fueron capaces de tratar la pandemia, pero no fueron capaces de tratar la peste. La peste se trata de otro modo, tiene otro tipo de reacciones, es lo que pasa en la sociedad. Es el hecho de que se disuelven las estructuras familiares. Entonces, de algún modo, hay que echarle la culpa a alguien para no hacerse responsable de la disolución de la sociedad.

-Todo lo que contás en el libro tiene espejos acá, imágenes de la dictadura, del actual régimen, de la época de Alberto.

-Es la idea, ver cómo en otras sociedades se trató la cuestión de la pandemia, de la peste y qué tiene que ver con nosotros. Por ejemplo, en la Bélgica de Leopoldo II, gran genocida, un tipo que mató a 10 millones de congoleses. Como era un filántropo, entonces ya no había más esclavos, solo ciudadanos libres que debían trabajar para pagar sus impuestos y si no cumplían con la producción de caucho, pues se le cortaba una mano, un brazo. Leopoldo II tiene estatuas en todos lados en Bélgica, y para mayor crueldad, los belgas, que no tienen cacao, lo traen de África y hacen manitos de negro de chocolate. ¿Lo podés creer? ¿Podés creer el nivel de psicosis? Está esa cuestión colonial, ¿por qué en una parte de África vivían lejos de los ríos? Porque allí estaban los moquitos. Pero los europeos necesitaban de los ríos para transportar las riquezas, entonces hicieron a todos bajar al río y ahí caían como moscas. Había saberes populares que fueron ignorados. Se ve en el tema de la mujer: la peste negra deja muchas mujeres propietarias de campos, de talleres. Y es ahí donde surge la bruja. Yo pensé que las brujas las quemaban sobre todo en el Medioevo, pero no, las quemaban en el Renacimiento.

Eric Calcagno: "La pandemia puede ser cualquier enfermedad, pero siempre es la misma peste"

-¿Las quemaban por propietarias?

-Claro, propietaria igual bruja y me quedo con tu propiedad. Por lo que pude ver, en el medioevo la quema de brujas era muy menor. Otra cosa es eso de las brujas y la escoba, que viene parece ser de los elementos que usaban como un instrumento de autosatisfacción y pasa a ser algo típico de la bruja. En las torturas del renacimiento se fijaban particularmente si los genitales habían sido afectados o no porque, claro, copulaban con el diablo. El martillo de las brujas es un manual para combatir la brujería, pero que está hecho en el siglo XVI, no en el siglo XII.

-¿Cuánto tiempo estuviste trabajando en el libro?

– Prácticamente toda la pandemia. Y quedé asombrado por la enorme cantidad de pandemias que existieron. Cada 10 años por lo menos tenías una peste y si te tocaba no había solución. La penicilina no estaba inventada, pero también esa esa época heroica los científicos o los médicos donaban las patentes. A ninguno se le ocurrió quedarse con la plata. Jenner, el que derrota a la viruela, era tan famoso que en 1806 le pidió a Napoleón que liberara cierta cantidad de prisioneros ingleses, a lo cual accedió de inmediato diciendo “¿cómo se le puede negar algo a un benefactor de la humanidad?”. Napoleón mismo mandó vacunar a todos los niños franceses y a su caída la mitad estaban vacunados. Había una voluntad política y un respeto. Fleming con la penicilina, se enojó muchísimo cuando descubrió que las compañías farmacéuticas modificaban un poquito una molécula para poder cobrarla. Él, que había donado la patente. Había tipos que peleaban por el bien común. Cosa rara hoy. Por eso creo que el ápice de la civilización humana fue 1980 cuando la viruela fue erradicada del mundo. Porque el hinchapelotas del viceministro soviético de salud tanto rompió en las Naciones Unidas que dijeron, «está bien, decisión soviética, planificación norteamericana, ejecución nacional». Era la primera vez que la humanidad vencía una enfermedad que se había llevado millones y millones y millones de personas y sobre todo niños. Y terminamos en los terraplanistas, los antivacunas.

-Fue enorme el crecimiento de los que cuestionan al estado.

-Es una situación de excepción la pandemia. Y durante mucho tiempo la única solución que hubo era no solo la cuarentena, sino el cordón sanitario, que eran soldados que le disparaban a los tipos que se acercaban. Es lo primero que se hace para ver cómo evoluciona una enfermedad y es ahí donde viene la cuestión política, que el derecho individual o la propiedad individual no está por encima de los derechos comunes y del bien común. Los argumentos de los antivacunas en el siglo XIX, son los mismos que los de ahora y siempre con el mismo temor de ataque a la propiedad. Siempre con el mismo temor de la revolución social. Y las verdaderas causas de las pandemias básicamente son la miseria, la pobreza. El tifus es una enfermedad de la pobreza, la tuberculosis es una enfermedad de la era industrial. Marx dice, «sin tuberculosis el capital no podría existir.» El cólera tiene que ver con el recalentamiento climático. Es un vibrión, una cosita chiquita que está en el golfo de Bengala, cuya función biológica es comerse la caparazón de los camarones cuando cambia. Viven tranquilos en el Golfo pero en 1817 hubo varias erupciones en Centroamérica y en Oceanía que oscurecieron el cielo. Hubo un efecto invernadero, la temperatura del agua subió y el vibrión del cólera se empezó a reproducir a lo loco y como los ingleses obligaban a los bengalíes a trabajar y a explotar las tierras que estaban cerca del mar, el vibrión pasó el intestino. Por barco llegó a Europa y en 8 horas una persona literalmente se iba por el inodoro, deshidratación profunda. San Martín tuvo cólera y Merceditas también, pero por suerte sobrevivieron cuando vivieron en París. No se sabía de dónde venía hasta que un tipo, John Snow, en Londres, en 1840 agarró un mapa del barrio y se fijó dónde estaban los casos de cólera. ¿Y qué encontró? Una bomba de agua que estaba contaminada. Digamos también que aquellos que se salvaban eran los que tomaban más alcohol.

-¿Para quién le escribiste este libro y quién te gustaría que lo leyera?

-Es como un libro de divulgación científica, antropológica, política, no creo que me dé para mucho más. Como decir «cuidado, el asunto no es si va a haber otra pandemia o no, sino cuándo y cómo, porque este sistema, este planeta no soporta ese sistema”. Nosotros consideramos la pandemia de Covid como algo terrible cuando hay zonas endémicas, de pandemias. Una está en el norte de China, hay otras por la India, que son como reservorios pandémicos, donde viven los murciélagos o los pangolines o cualquier animal dentro de un ecosistema pero al avanzar la explotación económica, la interacción con el foco infeccioso se da inmediatamente. En la peste de Marsella, el entonces primer ministro de Francia dijo «nosotros oficialmente vamos a decir que no hay peste. Ahora, extraoficialmente la vamos a combatir con todo lo que tengamos. Porque oficialmente no tenemos que sembrar el pánico, pero sí hay peste y vamos a mandar al ejército». Este mismo tipo fundó escuelas para que se estudiara el tema de las pestes y cómo funcionan y qué pasa. Cuando hay una respuesta política, estamos en una política del bien común y cuando la solución es individual, es un poco el capítulo final de la sociedad de mercado.

Tiempo Argentino, 6 de Abril de 2025

Masiva respuesta popular

Masiva respuesta popular

La masividad de la marcha por la Memoria, la Verdad y la Justicia de esta era tan dramática para la democracia argentina fue otra demostración de que algunas cuestiones de fondo están tan arraigadas como para atravesar discursos negacionistas del Gobierno y ataques de sus medios afines. Que no casualmente son los más comprometidos por su pasado junto a la dictadura cívico-militar y esta vez tuvieron que reflejar que efectivamente, la convocatoria había sido multitudinaria, y a su modo debieron señalar que las últimas provocaciones oficiales incluso habían potenciado un Nunca Más que cubrió las grandes ciudades del país y fue la más masiva por mucho desde 1983.

Pero esta segunda manifestación del 24 de marzo en el período paleolibertario también puso en negro sobre blanco el drama de la Argentina de este último medio siglo: no hay modo de imponer políticas económicas como las que pretende desarrollar Javier Milei como no sea con al recurso del terror. Como el que azota en cada manifestación de jubilados, sin ir más lejos.

De allí la necesidad de la Casa Rosada de traer al recuerdo aquellos años de plomo a los que recurre tanto de manera explícita como a través de los trols en las redes sociales, pagos con fondos públicos. Ejemplo 1: renombrar a la agencia de inteligencia como SIDE, la denominación de esa etapa oscura de la Argentina. Ejemplo 2: los aprietes a artistas, intelectuales, docentes, científicos opositores al régimen y la difusión de amenazas con autos Falcon verdes. Todo con el objetivo de acallar voces disonantes y refutar la historia que se fue construyendo desde 1983 y que la Justicia fue corroborando en las investigaciones y condenas a responsables de delitos de lesa humanidad.

Hay una estrategia que Milei desplegó desde que decidió dar el salto de personaje televisivo a dirigente político, como fue denostar a una «casta» que estaría arruinando el país desde 1916. O sea, desde las primeras elecciones libres y democráticas en el país. Ese sustrato es el que alimenta un video realizado en la Casa Rosada por el ultraconservador presidente de la Fundación Faro, Agustín Laje, y que el Gobierno lanzó horas antes del inicio de la marcha, en el que condena a los grupos guerrilleros de los 70 por los males que desató la dictadura. Como si la historia hubiese comenzado en esa década, sin un pasado, y la violencia hubiese sido un estallido espontáneo. Otro detalle que no por repetido deja de llamar la atención: otra vez insiste con la cifra de desaparecidos. Como si hubiera un número bajo el cual un genocidio tuviera rasgos de humanidad.

La otra provocación oficial fue el anuncio de que el presidente había ordenado desclasificar los archivos de la SIDE correspondientes a la década 1976-1986 y al mismo tiempo, impulsar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que el asesinato del capitán Humberto Viola, ocurrido en 1974, sea declarado como delito de lesa humanidad. Conocida estrategia de comunicación oficialista: anunciar algo que o no se puede hacer o ya se hizo. Es el caso de la desclasificación de documentos, que había sido ordenada en 2010 por la entonces presidenta Cristina Fernández. El Gobierno actual desarticuló el equipo de trabajo para poner en orden esa documentación alegando que ya había cumplido con su tarea. Desde las redes, de todas maneras, se aceptó el desafío y propusieron que la memoria completa incluyera «saber dónde están los cuerpos de los desaparecidos y los nietos robados, algo que los genocidas siguen ocultando».

Así lo dijo también Estela de Carlotto al leer el documento de los organismos de derechos humanos en el acto central de la marcha. «La apropiación de bebés fue una desaparición forzada que continúa hasta que no se recupera la verdadera identidad», sostuvo la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, que habló a la multitud desde el escenario que compartió con el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.

Hay que decir que la calificación judicial de «delito de lesa humanidad» para el crimen de Viola no es un ejercicio libre de la voluntad política de nadie y fue rechazada por los máximos estamentos judiciales argentinos. Para serlo debería probarse que detrás de ese delito hay algún poder estatal.

Son 30.000. La bandera que protagoniza cada 24 de marzo con la imagen de los y las desaparecidas. El Gobierno volvió a cuestionar la cifra desde un video de corte negacionista.

Foto: NA

La cara económica
Fue el diputado nacional Carlos Heller quien destacó que la finalidad de la dictadura fue «una profunda transformación de la forma en que se acumula y distribuye la riqueza en nuestro país», cosa que no podía hacerse de otro modo que no fuera mediante la sistemática persecución de quienes se opusieron a ese modelo y el recurso tenebroso del terrorismo de Estado. El dirigente cooperativista agregó que «las 4M», «Martínez de Hoz –ministro de Economía de la dictadura–, Menem, Macri y Milei, tienen un denominador común: implementar medidas que implican una brutal y regresiva reforma del sistema económico, político y social».

En tal sentido, el sociólogo y curador de Argendata, Daniel Schteingart, analizó la caída del poder adquisitivo de los salarios tras el golpe, y anotó que fue del 37%, para recalcar: «Nunca en la historia argentina hubo una caída de esa magnitud. Nunca Argentina logró volver a los niveles de ingresos previos a 1976».

Dos días después del golpe, el Fondo Monetario Internacional (FMI) otorgaba a la Argentina unos 110 millones de dólares que le había negado al Gobierno constitucional para hacer frente a las consecuencias de la crisis del petróleo que había estallado en el mundo en 1973. La portada de Clarín del 27 de marzo lo refleja en un segundo titulo. «Estados Unidos reconoció a la Junta: Crédito del FMI».

En agosto de 1976, el organismo abrió un stand by por alrededor de 1.500 millones de dólares, la continuidad de un encadenamiento de condicionalidades iniciadas en 1956 luego de otro golpe, esa vez contra Juan Perón. Al inicio de la última dictadura la deuda externa era de 7.800 millones de dólares, en diciembre de 1983, de 45.100 millones, gracias a la estatización de deudas privadas en 1982 en la que Domingo Cavallo tuvo su cuota parte de responsabilidad. Algunos de los discípulos del que fuera ministro de Economía de la convertibilidad son los que vienen protagonizando las medidas que continúan con las ataduras al Fondo y esperan en estos días un nuevo salvavidas de Estados Unidos y de esa entidad. 

Para eso metieron miedo hace 49 años y tratan de hacer lo propio ahora en una espiral de caída en que las que las mayorías padecen mientras se enriquecen las élites financieras y de unos pocos rubros como el energético y la minería. Las calles de todo el país mostraron este lunes que son muchos los que saben cuál es el juego y que están dispuestos a rechazarlo, contra viento y marea.

Revista Acción, 25 de Marzo de 2025

Trump en el Salón Dorado: habla de paz y usa el garrote

Trump en el Salón Dorado: habla de paz y usa el garrote

Hace algunos días se conocieron detalles de la nueva decoración del Salón Oval. Un dato bastante menor en el contexto de los movimientos tectónicos que se están registrando desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca, pero sumamente indicativos de lo que el 47º presidente de los Estados Unidos pretende para estos cuatro años, si es que la realidad se amolda a su gusto, como hizo con la oficina presidencial. Por lo pronto, algo que ya se había visto: todo luce revestido en oro, cosa de ilustrar el nuevo “período dorado” que augura para su país. Lo otro que destacaron los medios es que hizo colgar un cuadro de James Polk, el 11º mandatario. Fue durante esa presidencia (1845-1849) que el territorio estadounidense incorporó a Texas y tras la guerra con México, los actuales estados de Nuevo México, Nevada, Utah, Colorado, Oklahoma y California. Por la vía comercial, también adquirió Oregón al Reino Unido, con lo que de un plumazo casi duplicó la superficie hacia la costa del Pacífico. Como para que a nadie se le ocurra decir que lo de Trump con respecto a Canadá, Groenlandia y el Canal de Panamá es una iniciativa personal.

Por estos días también se pueden ver las “enseñanzas” de otro presidente al que Trump admira, Theodore “Teddy” Roosevelt, tío lejano del Franklin Delano. Es ese que puso “en valor” la Doctrina Monroe y popularizó el lema “habla suave y lleva un garrote”. Trump está aplicando el Gran Garrote en todo el mundo y cada día se ve más claro: mientras lleva adelante conversaciones con Vladimir Putin para un alto el fuego en Ucrania camino a un acuerdo definitivo de paz con Rusia, lanza un ataque brutal contra Yemen y coordina con Benjamin Netanyahu para que las fuerzas israelíes bombardeen objetivos en el Líbano y amenacen, abiertamente, con anexar Gaza.

Este martes Putin y Trump mantuvieron una conversación telefónica de más de dos horas en la que hablaron de Ucrania pero no solamente, al punto que ya se habla de un acuerdo Yalta 2.0 pero ahora entre EE UU, Rusia y China. Los europeos estaban que trinaban porque no fueron invitados. Una frase que circuló entre los analistas es que “si no estás sentado a la mesa es porque sos parte del menú”. Viejos manipuladores con siglos de experiencia en escupir cualquier asado, los líderes de la Unión Europea y del Reino Unido se comprometieron a acelerar los envíos de armas a Kiev antes de que se produzca un posible alto el fuego.

El presidente Volodimir Zelenski, a su turno, habló con Trump y, obediente ahora, dijo que estaba muy conforme con que el mediador en ese entuerto sea Washington, pero les pidió a los europeos unos 5.000 millones de dólares para continuar la guerra. A todo esto, Trump aseguró que hubo avances en la firma de acuerdos “para liberar tierras raras, minerales y muchas otras cosas en todo el mundo, pero en particular en Ucrania”. Y agregó, pícaro: “Nos va muy bien con Ucrania y Rusia». Putin ya había señalado que Rusia posee importantes yacimientos de esos minerales estratégicos en las regiones las Krasnoyarsk, Yakutia y la península de Kola. No solo eso, dijo que no tendría problema en establecer contratos con empresas estadounidenses para una explotación conjunta. Las tierras raras de Ucrania, hay que decirlo, en caso de ser tan grandes como se dice, quedan en regiones que ahora ocupan las tropas rusas, pequeño detalle.

La agencia Europa Press destaca este viernes que Trump declaró que «nos encantaría ver que esta guerra terminara. Creo que lo estamos haciendo bastante bien en ese sentido. Con suerte, podríamos evitar que miles de personas mueran cada semana. De eso se trata. Mueren innecesariamente. Creo que lo lograremos». Pero al mismo tiempo, el gobierno anunció el envío a Medio Oriente de un segundo portaaviones, el Carl Vinson, para reforzar las operaciones contra Yemen que lleva adelante el Harry S. Truman, el que ya sufrió varios ataques con drones de los hutíes, que actúan en respaldo a la resistencia islámica en Gaza.

El ejército israelí, en tanto, está atacando con suma intensidad en la Franja desde el martes, cuando el gobierno de Netanyahu rompió el cese el fuego en respuesta a acciones de las que culpa a Hamas, y reclama la entrega total de los rehenes que aún tiene en su poder. Hasta esta edición las víctimas fatales de los bombardeos sumaban casi 600.  El ministro de Defensa, Israel Katz, amenazó con anexar los territorios gazatíes si la organización islámica no diera curso a ese reclamo. Las Fuerzas de Defensa Israelí también lanzaron ataques contra la localidad de Khiam, al sur de Líbano, luego de denunciar el lanzamiento de tres cohetes disparados contra Metula, cerca de la ciudad de Kiryat Shemona. Tanto la ofensiva estadounidense como la israelí se centra en objetivos cercanos a Irán, lo que hace temer la ampliación del conflicto.

Este martes, el primer ministro israelí invocó al recrudecimiento de las acciones en Gaza para solicitar un nuevo aplazamiento en la audiencia prevista para ese mismo día en varias causas por corrupción que se tramitan en los tribunales de Israel. El viernes anterior, había pedido una medida similar alegando que tenía que recibir al mandatario argentino en visita oficial. Pero la situación local no daba para que Javier Milei se alejara de Buenos Aires. «

La coalición europea busca fondos

En otro tramo de su pelea por el protagonismo en esta etapa de la historia europea, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció una cumbre de la «coalición de voluntarios» que apoya a Ucrania a realizarse en París el próximo jueves, donde se analizarán planes para otorgar más ayuda militar a Kiev. Fue a la salida del encuentro que se realizó en Bruselas para impulsar nuevos fondos destinados a la defensa continental y para respaldar a Ucrania.

El futuro canciller de Alemania, Friedrich Merz, por su parte, intenta reformar la constitución germana para poder aumentar el límite de la deuda pública y de ese modo rearmar al país, pero no consigue el apoyo de los Verdes. Mientras no consiga ese objetivo, reclama a los dos países con armamento atómico, Francia y Reino Unido, que extienda el paraguas nuclear a su país. Los líderes europeos se fijaron como objetivo incrementar sus presupuestos a expensas del sistema de bienestar social, en una carrera armamentista para protegerse de una eventual invasión rusa.

La Unión Europea busca –con Macron a la cabeza– no perder su espacio en esta etapa de redefiniciones geopolíticas. En este escenario, el primer ministro laborista británico, Keir Starmer, intenta llevar la voz cantante, aunque en 2016 en Reino Unido decidió en referéndum salirse de la organización regional. El escenario se complejiza luego de declaraciones de Donald Trump en las que se ofrece gentilmente a que Estados Unidos pase a formar parte de la Mancomunidad británica de naciones. «Me cae bien el rey Carlos. ¡A mí me suena bien!», publicó en su red social Truth.

La Commonwealth fue creada en 1926, cuando las elites más avispadas del Reino Unido percibieron que la decadencia del Imperio Británico estaba cada día más cerca. Nuclea a 56 países que fueron colonias, entre ellos Canadá, una joya preciada por Trump, que en el remozado Salón Oval ahora luce una foto del conservador Winston Churchill, el primer ministro durante la Segunda Guerra Mundial. Uno de los asistentes a la cumbre de Yalta de febrero de 1945. Hace justo 80 años.

Tiempo Argentino, 23 de Marzo de 2025