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Trump y Zelenski hablan en San Pedro y matan a un general en Moscú

Trump y Zelenski hablan en San Pedro y matan a un general en Moscú

Un sospechoso, identificado como Ignat Kuzin, de 42 años y catalogado como agente de los servicios ucranianos, fue detenido en Turquía acusado del atentado que le costó la vida el teniente general ruso Yaroslav Moskalik, perpetrado con un coche bomba este viernes. El hecho conmovió incluso al presidente Donald Trump que, en el marco de su viaje a Roma para las exequias del Papa , mantuvo una “provechosa” reunión con Volodimir Zelenski para un acuerdo de paz en el este de Europa.

Moskalik, de 59 años, vivía en un edificio en la zona de Balashija, en las afueras de Moscú, y era el jefe adjunto de la Dirección operativa del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia (EMGFA). Las autoridades culparon prontamente a los servicios ucranianos ya que, dijeron, el alto oficial era muy conocido por Kiev porque había participado en la mesa de negociaciones de los acuerdos de Minsk y el Cuarteto de Normandía, en 2014. Según la investigación, Kuzin alquilaba un departamento en el mismo edificio en que vivía Moskalik, quien fue alcanzado por la explosión cuando pasó junto a un Volkswagen Golf que el apresado había comprado en febrero. El coche, reconstruyó el servicio de inteligencia ruso, FSB, fue estacionado hace diez días en la calle, y Kuzin viajó a Turquía ni bien se produjo el estallido.

A esa hora, el presidente Vladimir Putin estaba reunido con el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, para dar las últimas puntadas a un plan de paz por el que la administración Trump viene pugnando desde que llegó al gobierno. «La conversación nos ha permitido acercar aún más las posturas de Rusia y Estados Unidos, no solo sobre Ucrania, sino también sobre otra serie de temas internacionales», dijo Yuri Ushakov, asesor de política exterior de Putin tras el encuentro.

En un rincón apartado de la Basílica de San Pedro, en tanto, Trump se reunía con Zelenski para convencer a la otra parte interpelada en la guerra iniciada en febrero de 2022. Para el inquilino de la Casa Blanca la bilateral también fue muy positiva. En esa baza, sin embargo, Zelenski le da largas a un tema muy urticante como la renuncia a parte del territorio -Crimea en primer lugar- y a incorporarse a la OTAN. Por eso se recuesta en Europa, cuyos líderes no quieren quedar afuera de este nuevo reparto del continente y hacen lo posible por escupirle el asado a Trump. De hecho, hicieron saber que no reconocerían ninguna adquisición de Federación rusa. “Nadie le pide a Zelenski que reconozca Crimea como territorio ruso, pero si la quiere, ¿por qué no lucharon por ella hace once años cuando fue entregada a Rusia sin un solo disparo?”, despotricó, en un tiro por elevación a todos, ya que dice que esa región fue “rendida” por Barack Obama y Joe Biden, presidente y vice en 2014.

A todo esto, el jefe del EMGFA de Rusia, general Valeri Gerasimov, confirmó la presencia de tropas de Corea del Norte en el teatro de operaciones en la región ya recuperada de Kursk al homenajear a los militares que participaron en “la liberación de las zonas fronterizas en cumplimiento del “Acuerdo de Asociación Estratégica Integral entre nuestros países y prestaron una ayuda significativa en la derrota del grupo de las Fuerzas Armadas de Ucrania que había penetrado en la zona».

Otra novedad de esta semana que la confirmación de que Michael Gloss, de 21 años e hijo de subdirectora de la CIA, Julianne Gallina Gloss, graduada de la Academia Naval de EE UU, y de Larry Gloss, veterano también de la Armada y que participo en la invasión a Irak, murió en Ucrania luchando a favor de Rusia en abril del año pasado. Todo indica que el joven no le había informado a su familia dónde se encontraba y sabiendo de su carácter de trotamundos, no habían imaginado su destino. Cayó en una operación cerca de Razdolovka y Vesely.

Tiempo Argentino, 27 de Abril de 2025

Incondicional del norte

Incondicional del norte

El festejo del presidente Javier Milei y el equipo del Ministerio de Economía que encabeza Luis Caputo parecía el de los ganadores de una prenda televisiva en competencia por un automóvil o un viaje a Bariloche. La «celebración» ocurrió tras el encuentro con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, en la Casa Rosada, en el primer día del sistema de bandas para la cotización del dólar impuesto por el FMI. Era un mal ensayado intento por mostrar que «todo marcha acorde al plan», como dice el latiguillo al que se aferran en la Casa Rosada cuando la realidad se muestra esquiva. Tanto que el vocero Manuel Adorni posteó esa foto de estudiantina con la frase «Nerviosismo total en el Gobierno», que dice mucho más sobre la preocupación oficial que sobre el clima de jolgorio que pretendía reflejar.

Luego de una semana para el olvido, en que el Gobierno vio cómo se le esfumaban la reservas y los datos de la inflación golpearon fuerte en el principal activo desde que asumió, finalmente el directorio del FMI acordó un salvataje de 20.000 millones de dólares, que sumados a aportes del BID y el Banco Mundial por otros 22.000 millones, deberían calmar a los mercados. Para reforzar la imagen de solidez, llegó el «ministro de Economía de Donald Trump».

En otra muestra del nivel de stress del Poder Ejecutivo –luego de que el Senado le volteara la designación a dedo de dos jueces de la Corte y en Diputados se aprobara la comisión investigadora del escándalo $Libra– Milei dio una entrevista de más de cuatro horas a su amigo Alejandro Fantino en el canal de streaming Neura. Querer mostrar tanta calma deja al desnudo que algo no anda bien. Más cuando la reacción comunicacional del Gobierno se parece tanto a otros momentos de la historia reciente. El 2001 o el 2018, por no ir más lejos.

Plata no hay
Como sea, si el Gobierno esperaba fondos adicionales de Estados Unidos y no solo una palmadita en el hombro, se quedó con las ganas. «No está bajo consideración», dijo el enviado de Trump. Que no perdió ocasión para dar un tirón de orejas por el swap con China. Para clarificar las cosas: Bessent vino a Buenos Aires no tanto a brindar su apoyo a Milei en una estrategia –también antigua e inefectiva en otras ocasiones– de cara a la elección de medio término, más bien, su visita estaba enfocada en «una ofensiva diplomática destinada a frenar la creciente influencia de China en América Latina, donde se ha convertido en uno de los principales proveedores de financiación, un socio comercial de primer nivel y una espina cada vez más molesta para Washington», según detalló Bloomberg Línea, el portal financiero estadounidense.

«Lo que intentamos evitar es lo que ha ocurrido en el continente africano», declararía Bessent a Annmarie Hordern, de Bloomberg Television, ese mismo lunes. «China ha firmado varios de estos acuerdos rapaces, presentados como ayuda, en los que se han apropiado de derechos mineros y han añadido enormes cantidades de deuda a estos países», agregaría a lengua suelta. El martes, ya en Washington, Bessent recibió al ministro de Economía de España, Carlos Cuerpo. También lo reprendió por el viaje del jefe de Estado ibérico, Pedro Sánchez, a Beijing, de unos días antes, en el que tuvo una bilateral con Xi Jinping.

https://twitter.com/carlos_cuerpo/status/1912233071631380730

Ese mismo martes, la embajada china en Buenos Aires emitió un comunicado de una dureza pocas veces vista en una nación milenaria que hace de la «paciencia estratégica» un sello cultural.

https://twitter.com/ChinaEmbArg/status/1912140214031585663

«Es falsa la afirmación sobre los acuerdos calificados de rapaces y las supuestas grandes cantidades de deuda en los que ha incurrido la República Popular China. Lo que sí es verdad es que algunas personas con motivos encubiertos están intentando sembrar discordias en las relaciones sino-argentinas y sino-africanas. A ellos les recordamos que, en la medida de sus posibilidades, China acompaña a los países en su camino hacia el desarrollo –incluyendo a los de América Latina y de África– sin imponer ningún condicionamiento político. La intención de estas cooperaciones ha sido contribuir al desarrollo socioeconómico y a la mejora del bienestar de los pueblos, los cuales han sido muy bien acogidas por los Gobiernos y pueblos beneficiados», señala.

CELAC. Cumbre en Honduras del espacio de integración regional dejado de lado por el Gobierno libertario.

Foto: @celacppthn

Causa uruguaya
Unos días antes se desarrolló en Tegucigalpa la IX Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC). Nacida en 2010 como una OEA sin EE.UU. ni Canadá, la organización se destaca por amalgamar a los Gobiernos sin distinción ideológica en busca de la integración regional. Como muestra, el primer presidente pro tempore –el cargo es rotativo y por un año– fue el conservador chileno Sebastián Piñera, quien le entregó el «bastón presidencial» al líder revolucionario Raúl Castro en La Habana en enero de 2013.

La mandataria hondureña Xiomara Castro presidió la cumbre del 8 y 9 de abril que se desarrolló en la sede del Banco Central de Honduras. El debate de los jefes de Estado se centró en el particular momento que vive el mundo, por los aranceles de la administración Trump y la guerra comercial de Estados Unidos con China. Hubo coordinación entre Buenos Aires y Asunción en contra de esa agenda, y cuando se debatía el documento final a plasmarse en la Declaración de Tegucigalpa y el tema aranceles y China estaban rondando en las mesas de discusión, Milei viajo sorpresivamente a la capital paraguaya para una bilateral con el presidente Santiago Peña. El documento final en la capital hondureña no parece tan confrontativo. No nombra a la potencia asiática ni a Trump, aunque sí plantea «rechazar la imposición de medidas coercitivas unilaterales, contrarias al Derecho Internacional, incluidas las restrictivas al comercio internacional». Además, reafirma el reclamo de «respeto a la autodeterminación, la no injerencia en los asuntos internos, la soberanía y la integridad territorial», y de declarar a la región como Zona de Paz.

En Asunción, Milei repitió su mantra de que la base del crecimiento de las naciones es la libertad –cosa que desmiente Trump, por cierto– y dijo que así Paraguay «ha superado la inflación, no para de crecer hace más de 20 años y gracias a esto atrae inversores», cosa que podrían en discusión los casi 750.000 paraguayos que viven en Argentina. En Tegucigalpa, las delegaciones de ambas naciones, integradas por funcionarios de menor rango, quisieron destacar que sus Gobiernos no firmaban el texto de la CELAC. Tampoco lo hizo Nicaragua, por otros motivos.

Por primera vez un documento de la organización no dejó asentado el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas, simplemente porque nuestro país no lo formuló. Quien sí lo hizo fue el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, en su discurso ante los jefes de Estado, donde pidió que se respete el derecho internacional. «En nuestra región este llamado nos lleva a reafirmar dos reivindicaciones históricas: la defensa a la soberanía de los Estados de derecho, a vivir sin amenazas, agresiones o medidas coercitivas unilaterales, como se dijo acá, respecto al bloqueo a Cuba o al derecho de la Argentina sobre las Islas Malvinas», dijo.

Cuando se están por cumplir 200 años de la independencia de Bolivia conviene recordar que fue Bernardino Rivadavia quien en 1824 concretó la primera deuda externa en la historia argentina, con la Banca Baring. Y que para entonces Simón Bolívar esperaba respuesta de Buenos Aires sobre los pasos a seguir luego de que el mariscal Antonio José de Sucre hubiera derrotado a las ultimas tropas realistas en el Alto Perú. Ante el silencio, el 6 de agosto de 1825 el territorio se constituyó en nación homenajeando al Libertador venezolano. Extraña coincidencia entre deuda externa y renuncia a la soberanía que la posición de la gestión libertaria sobre Malvinas subraya.

Revista Acción, 21 de Abril de 2025

Ya no vendrá a decirnos que hagamos lío

Ya no vendrá a decirnos que hagamos lío

Eso de que un papa argentino, hincha de San Lorenzo, muriera justo en Pascua suena a una última chanza de un tipo que así como se mostraba, con sus aires sencillos y modales pueblerinos, era propenso a la chanza burlona y cómplice. Dice una de sus biógrafas, la periodista italiana Francesca Ambrogetti, que Francisco aspiraba a llegar al año del jubileo del año 2025, que tiene como lema Spes non confundit (la esperanza no defrauda). Y se puede decir que cumplió.

Otra cosa que cumplió fue haber alcanzado a dar la bendición Urbi et Orbi de esta, la que sería su última Pascua. Y de haber posteado en su cuenta de X sus ultimos mensajes a los feligreses, en estas horas dramáticas para el mundo. En su texto pidió rezar «por las comunidades cristianas del Líbano y de Siria —este último país está afrontando un momento delicado de su historia—, que ansían la estabilidad y la participación en el destino de sus respectivas naciones» y «acompañar con atención y con la oración a los cristianos del amado Oriente Medio», sin olvidar un recuerdo al pueblo de Yemen y de Gaza, inmersos en las peores catástrofes humanitarias.

La muerte de Jorge Bergoglio sin haber podido visitar su tierra natal desde que fue ungido, debería ser una afrenta para la dirigencia política, gran parte de la sociedad y los medios hegemónicos, que ahora cubrirán sus espacios con loas al obispo de Roma, fallecido a los 88 años luego de haber estado desde el 14 de febrero con graves problemas de salud. Alabanzas tardías que a la vista de cómo se lo trató en demasiadas ocasiones, serán un rasgo más de hipocresía militante.

No es cuestión acá de hacer una cronología de su vida ni de sus logros, solo la reflexión de alguien a quien le hubiese gustado verlo recorrer las calles donde se crió o dar una homilía en algún lugar público, como las que dio en varios países de América Latina, rodeado de multitudes ávidas de su mensaje tan opuesto al mundo de devastación de la vida que representa el capitalismo en esta etapa neoliberal. Giras en las que fijó posición y le dio a la Iglesia Católica un rumbo divergente con respecto al conservadorismo extremo del polaco Karol Wojtila o el alemán Joseph Ratzinger.

Ningún otro pontífice podría haber pedido perdón “no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”, como dijo en julio de 2015 en Bolivia, donde había recalado en una gira que lo llevó por Ecuador y Paraguay.

Fue la vez en que habló de la Patria Grande, casi como al pasar, y recibió de regalo del entonces presidente Evo Morales una cruz sobre una hoz y un martillo, una réplica de la que había construido el cura jesuita Luis Espinal, asesinado el 21 marzo de 1980 por esbirros de la dictadura militar boliviana. Francisco también reivindicó al arzobispo de El Salvador, Oscar Arnulfo Romero, asesinado por una patota paramilitar el 24 marzo de 1980, tres días después de aquel crimen, mientras oficiaba una misa.

Conviene recordar -y acá sí una breve línea de tiempo- algunos gestos premonitorios desde sus primeros días como el papa número 266. Se autodefinió como el “papa que vino del fin del mundo” ese 13 de marzo de 2013, y algo de razón le cabía, ya que fue el primero de origen latinoamericano. Francisco, el nombre que eligió este sacerdote jesuita nacido en el barrio porteño de Flores fue toda una ruptura. Nadie se había atrevido antes en recordar a Giovanni di Pietro di Bernardone, ese cura humilde que vivió entre 1181 y 1226 haciendo votos de pobreza desde Asis, en la Perugia, el centro de Italia, y fundó la Orden Franciscana.

El segundo gesto fue irse a vivir, y a la postre morir, en la Casa de Santa Marta y no en el Palacio Apostólico, como habían hecho sus antecesores. Se dijo que era para dar una señal de austeridad, pero también que por los cambios que pensaba implementar en la curia, temía correr la misma suerte que Albino Luciani, Juan Pablo I, hallado muerto 33 días después de haber sido consagrado, en septiembre de 1978.

Tercer gesto: el 29 de marzo de 2013 -16 días después de su entronización – beatificó a 58 sacerdotes asesinados durante la Guerra Civil Española y a un italiano que ayudó a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial y murió a manos de los nazis. El 24 de julio visitaría el Santuario de Nuestra Señora Aparecida, a su paso por Brasil para la Jornada Mundial de la Juventud que ser realizó en Río de Janeiro. Fue cuando dijo a los jóvenes «hagan lío, quiero lío en las diócesis, quiero que la Iglesia salga a la calle». Francisco también estuvo también en Chile, en 2018, donde enfrentó cuestionamientos por abusos sexuales del sacerdote Fernando Karadima, finalmente expulsado de la iglesia meses después.

El obispado romano de Bergoglio coincidió con un momento muy particular para América Latina y casi podría decirse que su llegada fue la emergencia de aquellos tiempos. Gobernaba Argentina Cristina Fernández de Kirchner, en Ecuador estaba Rafael Correa, en Bolivia cumplía su segundo mandato Morales y en Brasil Dilma Rousseff estaba por completar su primera gestión, la tercera del PT. En Venezuela, en cambio, apenas una semana antes, el 5 de marzo de 2013, había fallecido Hugo Chávez, gestor de gran parte de esas transformaciones que vivía el continente.

Siempre que se le preguntó, Francisco decía que por supuesto que quería encontrarse con los argentinos en su tierra, pero que debía esperar el momento adecuado. Que nunca llegó y no por él. Algún día quizás se sepa del apuro de las derechas locales y los centros de poder mundial por poner fin a como diera lugar con aquellos gobiernos revulsivos y cambiar los ejes del mensaje papal.

No es casual que al golpe institucional en Paraguay que puso fin a la presidencia del exobispo Fernando Lugo, en 2012, se sucedieron la destitución de Rousseff en 2016, el “volantazo” de Lenin Moreno contra su mentor, Correa, en 2017, y la andanada de casos de lawfare en Argentina, Brasil, Ecuador, contra líderes progresistas que el mismo Francisco denunció en varias ocasiones.

Si no vino no es por falta de voluntad. El clima contra su interpretación del mensaje cristiano no es del gusto de la dirigencia de más influencia mediática y política en el país. Que recurrieron a los mismos brulotes que intentan cancelatorios. Que era peronista, que era cercano al kirchnerismo, que no lo había tenido entre sus amistades.

Un papa que hable de justicia social no sería bien recibido por un presidente que considera a la justicia social una aberración y que lo llamó «representante del maligno», pero tampoco lo fue cuando gobernaban sectores peronistas y ni siquiera con el macrismo. Una dirigencia que no fue capaz de designar un procurador de Justicia desde 2017 o completar una Corte Suprema como manda la ley es toda un señal des descomposición. Pero seamos sinceros, a Lionel Messi lo puteaban en todos los idiomas hasta que el seleccionado ganó la Copa América en 2021 y la del Mundo en 2022. Y Maradona siempre fue un ídolo «peeeero su vida privada» y coso.

Ahora ya está: Messi es lo que es, El Diego lo que fue y ese técnico químico recibido en el Escuela Nacional de Educación Técnica N° 27 Hipólito Yrigoyen del barrio de Villa Real  devenido Sumo Pontífice ya no vendrá a decirnos que hagamos lio de una buena vez.

Tiempo Argentino, 21 de Abril de 2025

Feroz interna en el gabinete de Trump por los aranceles

Feroz interna en el gabinete de Trump por los aranceles

Las marchas y contramarchas de la administración Donald Trump en su guerra de aranceles va mostrando más desorientación que efectividad y cada nueva medida termina por socavar la esencia misma del mensaje que el 47° presidente pretende enviar al mundo y el objetivo mismo de “hacer grande a Estados Unidos otra vez”. La última novedad es que el inquilino de la Casa Blanca quiere echar al presidente de la Reserva Federal (el banco central) Jerome Powell, porque se niega a bajar las tasas de interés. Casi en simultáneo, el Wall Street Journal publicó que el secretario del Tesoro, Scott Bessent (de visita fugaz en Buenos Aires el lunes) y su par de Comercio, Howard Lutnick, aprovecharon que Trump estaba solo en el Salón Oval para convencerlo de la necesidad de bajar un cambio sobre los impuestos aduaneros porque los mercados estaban descontrolados. Así fue que, sin la mirada admonitoria del asesor económico Peter Navarro, el mandatario suspendió la mayoría de las tasas por 90 días, dejando solo el monumental castigo a China, aunque quedaron a fuera celulares y computadoras.  Los chinos no se quedaron de brazos cruzados y su embajada en Argentina respondió al apriete de Bessent para que el gobierno argentino termine con los swaps.

El mensaje provocativo de Bessent en estas comarcas fue un toque de oportunismo: venía, se supone, a dar apoyo en medio de la crisis que justificó un nuevo “salvataje” del FMI, el BID y el Banco Mundial. Pero deslizó que el gigante asiático tenía políticas “rapaces” en África y Latinoamérica. La réplica fue inusualmente feroz: “exhortamos a la parte estadounidense a desintoxicar su mente. En lugar de dedicar su tiempo y energía a desacreditar y atacar en forma recurrente a China, o señalar con el dedo a los países de región por sus cooperaciones con otros países, o intentar imponer una nueva versión de la Doctrina Monroe, sería mucho más productivo realizar contribuciones reales a favor del desarrollo de los países de la región”, le espetó.

En otra muestra de cómo ven las cosas los empresarios, el CEO de Nvidia, Jensen Huang, se reunió en Beijing con Ren Hongbin, titular del Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional, dependiente del Ministerio de Comercio, y se comprometió a respetar el compromiso de la empresa con el mercado chino ante los nuevas restricciones para exportación de chips H20.

Las cifras oficiales indican que China creció en 2024 el 5% y en el primer trimestre de este año 5,4%, mientras que el PBI de EE UU aumentó 2,9 el año pasado y 1,2% en lo que va de este. De allí la desesperación de Trump, que pretende impulsar la economía estadounidense bajando las tasas bancarias. Pero resulta que el jefe de la Reserva Federal se focaliza en controlar la inflación, que ya se ubica en el 2,4% y teme –con justa razón– que se desborde por la andanada de aranceles. Powell fue designado por el mismo Trump en 2018 y se mantuvo con Joe Biden. Legalmente, el titular del Ejecutivo no lo puede despedir así como así. «Tenemos un presidente de la Reserva Federal que está jugando a la política. Alguien a quien nunca le he tenido mucha simpatía… Las tasas de interés deberían haber bajado ya», despotricó de todas maneras Trump.

Bessent, por su lado, armó una estrategia en el marco de una interna desencarnada con Navarro, que había sido secretario de Comercio en la anterior gestión del empresario inmobiliario, y ahora impulsa el festival de aranceles con la esperanza de que esa sea la forma de que Estados Unidos se reindustrialice. Bessent tiene un objetivo similar, pero junto con Lutnick decidieron morigerar esas medidas ante el descalabro financiero que se registraba. El secretario del Tesoro, a todo esto, se bajó del avión que lo sacó de la capital argentina para recibir en Washington al ministro de Economía de España, Carlos Cuerpo, a quien reprendió por el viaje de Pedro Sánchez a Beijing para una larga conversación con Xi Jinpig.

El jefe de estado chino, mientras tanto, realizó esta semana una gira por Vietnam, Malasia y Camboya y desde la presidencia pro témpore de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) defendió el multilateralismo y un sistema de comercio mundial centrado en las directivas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Entrevistado por la agencia Xinhua, el secretario general de la OCS, Nurlan Yermekbayev, dijo que en la institución –que integran además India, Rusia, Pakistán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán– “estamos firmemente a favor de sistemas comerciales justos y sostenibles que beneficien a todos”.

El gobierno de EE UU, por otro lado, busca reducir costos y propuso el cierre de diez embajadas y 17 consulados, principalmente en Europa y África. Se eliminarían cinco consulados en Francia, dos en Alemania, dos en Bosnia y Herzegovina, uno en el Reino Unido, uno en Sudáfrica y otro en Corea del Sur.

En la otra disputa que se juega Trump, la de la geopolítica, concluyó este sábado la segunda ronda de negociaciones con autoridades iraníes, esta vez en la embajada de Omán en Roma, para establecer un nuevo por el acuerdo nuclear. Por la parte de EE UU fue el enviado especial Steve Witkoff y por Irán el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araqchi. Por protocolo, debía haber estado Marco Rubio, que tiene cargo de canciller, pero estaba de viaje en París, mostrando su preocupación porque el diálogo con Ucrania y Rusia para no dan señales de avance. Rubio se reunió con funcionarios europeos pero no se supo mucho más en qué quedaron. El presidente ruso, a todo esto, decretó unilateralmente un alto el fuego para celebrar las Pascuas, pero desde Kiev le avisaron que no lo piensan respetar.

Fotos de la decadencia

“Bajo el régimen oligárquico y autoritario de Donald Trump, nos encontramos viviendo un momento sin precedentes en la historia moderna de Estados Unidos. Como resultado, tenemos que responder de una manera sin precedentes”, dice en una carta Bernie Sanders. El senador por Vermont encabeza una cruzada contra el gobierno en la que sumó a otros sectores del ala izquierda del partido demócrata, como la congresista Alexandria, Ocasio-Cortez que llamó Gira de Lucha contra la Oligarquía.

Los movimientos tectónicos en EE UU que refleja la emergencia de Trump dejan estos días otros botones de muestra. Alguno se remonta a la década del ’60 del siglo pasado. Siguiendo directivas del Salón Oval, la directora de Inteligencia Nacional (DNI), Tulsi Gabbard, encargó llevar a cabo la digitalización, desclasificación y preparación de los archivos de los organismos estadounidenses sobre Robert F. Kennedy y Martin Luther King, asesinados en 1968 con la sospecha permanente de la implicancia de los organismos estatales, como denuncia el secretario de Salud, Robert Kennedy Jr., hijo del malogrado secretario de Justicia y candidato a la presidencia.

Este sábado se cumplieron, además, 30 años del atentado terrorista en el Edificio Federal Alfred P. Murrah, de la ciudad de Oklahoma. El ataque dejó en saldo de 168 muertos y 600 heridos cuando un camión cargado de explosivos detonó frente a la mole de nueve pisos. No fueron extremistas islámicos, sino dos exmilitares del Ejército de Estados Unidos, Timothy McVeigh y Terry Nichols, fanáticos sí, pero contra el Estado federal.

Otros que tampoco quieren a los símbolos del gobierno central como los que atacaron el Congreso el famoso 6 de enero de 2021, terminaron condenados e indultados por Trump ni bien asumió, este 20 de enero. Ahora, un artículo de la agencia AP resalta que uno de ellos Ryan Kelley, condenado por delitos menores y por meses preso, ahora quiere postularse para gobernador de Michigan. No le fue bien cuando lo intentó en 2022. Pero quizás por entonces las brevas aún no estaban maduras.

Tiempo Argentino, 20 de Abril de 2025