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Franja de Gaza: Egipto, la tregua y el negocio de la reconstrucción

Franja de Gaza: Egipto, la tregua y el negocio de la reconstrucción

 Luego de once días de ataques que costaron la vida de 243 palestinos –incluidos 66 niños– y 12 israelíes, la etapa que viene es la de la reconstrucción de Gaza, donde resultaron destruidas al menos 17 mil viviendas y quedaron no menos de 90 mil desplazados. Y ahora es donde aparece la otra cara de una situación demasiado repetida: la reconstrucción. Que no será fácil, aunque beneficiosa para empresas que puedan realizar estas tareas con la correspondiente autorización. Y en este punto no es difícil percibir que detrás de la gestión del presidente egipcio Abdelfatah Al-Sisi para lograr el cese el fuego hay también un interés en participar en este proceso.

Enfrentado a Hamas, el gobierno de El Cairo fue clave para convencer a los actores principales de esta tragedia de que había que poner fin a los enfrentamientos. Joe Biden aplaudió esa gestión con una frase esclarecedora:  “Extiendo mi sincero agradecimiento al presidente al-Sisi y a los altos funcionarios egipcios que desempeñaron un papel tan crítico en esta diplomacia”.

Como una historia repetida, al otro día comenzaron a llegar anuncios de ayuda humanitaria y para la reconstrucción de los daños generados por los continuados ataques de las fuerzas armadas y la aviación más avanzada de la región. Este viernes, 13 camiones con carga de las agencias de la ONU cruzaron por Kerem Shalom con material valuado en U$S 18 millones en alimentos, productos médicos desechables y vacunas, según la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCAH). China ofreció también vacunas y un millón de dólares en insumos humanitarios. El propio Biden dijo que Estados Unidos haría un aporte sustancial, y aunque anunció “un gran paquete”, todavía no fue dimensionado el aporte.

Egipto, por su parte, informó que destinaría 500 millones de dólares para ayuda a Gaza, pero a renglón seguido señaló que esos fondos serán para que empresas egipcias colaboren con futuros planes de reconstrucción. Se lo comunicó personalmente al presidente francés Emmanuel Macron y al rey jordano Abdullah en sendas rondas como parte de las negociaciones de paz.

Este operativo israelí fue el de mayor magnitud y capacidad destructiva desde 2014, cuando durante más de 50 días resultaron destruidas unas 11 mil viviendas y dañadas unas 160 mil. Aquella vez la ONG británica Oxfam calculó que se necesitaría un siglo para volver la zona al estado anterior a los combates. En esa ocasión, además, a instancias de Robert Serry, un diplomático holandés ungido negociador por la ONU, se estableció el llamado Mecanismo de Reconstrucción de Gaza (GRM, por sus siglas en inglés) para regular y vigilar las entregas de material.

Desde el triunfo legislativo de Hamás en Gaza, en 2006, Israel profundizó un bloqueo fronterizo para evitar, según Tel Aviv, que el ala armada de ese movimiento islámico pudiera recibir armamento o insumos militares. Sucede que los principales elementos para la reconstrucción edilicia son el cemento y el hierro, que en la calificación de seguridad, tienen “doble uso”, civil y militar.

Al cabo de un par de años, el GRM recibió gran cantidad de críticas porque generó un sistema burocrático que encareció los productos elementales que necesitan los gazatíes y creó un enorme mercado negro. Por las mismas condiciones físicas de ese territorio, que además está cercado, los principales proveedores resultaron compañías israelíes. Entre ellas se destacó la Nesher Israel Cement Enterprises, que tanto vende en su país como en la Franja y a colonos que ocupan asentamientos en Cisjordania. Creada en 1925, la empresa se jacta en su página web de haber hecho realidad el sueño de Benjamin Ze’ev Herzl, el fundador del sionismo, que afirmaba: “El plan para construir una patria para el pueblo judío debe tener en cuenta también la fundación de una fábrica de cemento hebrea”.

Por el contrario, para los habitantes de Gaza, “el objetivo del GRM fue evitar que Hamas obtuviera el cemento”, según recordaba Maher al-Tabbaa, miembro de la Cámara de Comercio de Gaza. A través de los túneles de la zona de Rafah, en la frontera sur de Gaza, cruzaron toneladas de cemento provistas por una fábrica propiedad del Ejército egipcio. Esos pasadizos suelen ser un objetivo de los ataques israelíes. Pero también hubo empresas locales que pudieron meter baza, como la Salah Elamassi Company, que reconoce haber prosperado en estos años.

Pero no todas la pasaron bien. Es el caso de una, cuyo dueño, identificado solo con las iniciales A.H. sufrió un bloqueo denunciado a principios del año pasado por Gisha, una organización israelí que protege los derechos de los palestinos. Las autoridades le informaron a la ONG que la firma había sido suspendida en el esquema GRM sin mayores precisiones. Gisha recurrió a la Corte de Justicia. Había un problema de faltante de bolsas de cemento registradas en sus operaciones que la empresa aclaró luego de esa presentación y pudo recuperar su permiso.

Recursos ante la corte de La Haya

Funcionarios de la oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas (ACNUDH) reclamaron que se respete el alto el fuego en Gaza pero, al mismo tiempo, exhortaron a que la Corte Penal Internacional (CPI) investigue ataques contra la población civil y otras “graves violaciones de los Derechos Humanos”.

Los expertos de esa entidad señalaron que los desalojos forzosos de familias palestinas que viven en Sheikh Jarrah y Silwan, en la Jerusalén Oriental ocupada, fueron la chispa que desencadenó un nuevo conflicto entre Hamás y el gobierno israelí, que sin embargo justifica la escalada en los cohetes lanzados desde la Franja.

La ACNUDH destaca en un informe que más de 450 edificios fueron destruidos por los ataques, entre ellos hospitales, centros de salud, una planta desalinizadora de agua y la torre Jala, donde tenían oficinas las agencias Assiated Press (AP) Al Jazeera, AFP y BBC. El dueño del edificio, Jawad Mehdi, considera también que el ataque contra ese lugar es un crimen de guerra.

“El propietario de este edificio, que es palestino, ha ordenado a sus abogados que presenten una denuncia por crímenes de guerra ante la Corte Penal Internacional”, dijo el abogado Gilles Devers en un comunicado. “Escuchamos que esta torre pudo haber sido destruida porque albergaba a miembros de una organización armada. Esto es algo que negamos totalmente después de estudiar el caso”, agregó Devers. “El derecho internacional establece que solo se puede dañar la propiedad civil si se utiliza con fines militares, y ese no fue el caso. Por eso lo decimos hoy ante este tribunal y en esta denuncia”.

Tiempo Argentino, 23 de Mayo de 2021

Biden hace equilibrio entre Israel y el ala izquierda de su partido

Biden hace equilibrio entre Israel y el ala izquierda de su partido

El presidente Joe Biden hace equilibrio entre un sistema de alianzas exteriores de Estados Unidos en el que Israel siempre es un socio de hierro y un frente interno en el partido Demócrata, donde cada vez hay más voces críticas del rol que ese país viene jugando en el Medio Oriente y, especialmente, por el blindaje a Benjamín Netanyahu. El primer ministro israelí, por su parte, no oculta su disgusto contra la nueva administración estadounidense, a la que percibe -con una dosis de realismo impecable- como “no amiga”.

Las primeras declaraciones de Biden sobre el conflicto fueron favorables, sin embargo, al incómodo socio. “Israel tiene derecho a defenderse”, dijo al principio de la ofensiva sobre Gaza. Con lo que levantó críticas del ala izquierda del partido.

Logró que el mandatario egipcio y otros dirigentes internacionales intercedieran para un cese el fuego. Pero, también, envió, para establecer conversaciones, a un emisario que puede convertirse en la figura clave de la estrategia para la región de aquí en adelante.

Se trata de Hady Amr, un experto en política internacional egresado de Princeton que vivió desde niño en Estados Unidos, pero que nació en Beirut, hace 57 años. También, para él, la reconstrucción de Gaza es esencial para calmar las aguas en esa golpeada región del mundo, pero lo piensa en otro sentido. Designado secretario de Estado adjunto para temas palestino-israelíes por Biden, Amr apuesta a fomentar las relaciones entre las facciones políticas palestinas que gobiernan en Gaza y Cisjordania, Hamás y Al Fatah, respectivamente.

En cierto modo, no difiere demasiado de lo que planteaba Donald Trump: lograr apaciguar a las poblaciones palestinas con planes de desarrollo que convenzan de las ventajas de hacer acuerdos de convivencia de los palestinos con Israel. Pero hay matices determinantes.

Entre las medidas que tomó Trump al llegar a la Casa Blanca estuvo la desarticulación de planes destinados a colaboración internacional. Uno de esos planes pasaba por la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos (Unrwa, por sus siglas en inglés), donde Biden regresó en abril pasado con un aporte de 150 millones de dólares.

“Creo que los palestinos y los israelíes merecen igualmente vivir de forma segura”, dijo Biden el jueves, cuando ya las presiones de Bernie Sanders, el líder de la izquierda demócrata, eran muy fuertes para que rechazara una ayuda militar a Israel por 750 millones de dólares que ya había sido adjudicada a través de acuerdos de anteriores gestiones. “Tienen derecho a disfrutar de medidas iguales de libertad, prosperidad y democracia”, agregó el mandatario. Luego, insistió en la necesidad de avanzar hacia la solución para los dos Estados, una Palestina independiente “como única respuesta posible”, para el Medio Oriente. Por lo pronto, Amr se encontrará, en la semana que comienza, con el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, que visitará la región para tratar de llegar a compromisos más sólidos y duraderos entre los principales actores de este drama.. Luego, insistió en la necesidad de avanzar hacia la solución para los dos Estados, una Palestina independiente “como única respuesta posible”, para el Medio Oriente. Por lo pronto, Amr se encontrará, en la semana que comienza, con el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, que visitará la región para tratar de llegar a compromisos más sólidos y duraderos entre los principales actores de este drama..

Tiempo Argentino, 23 de Mayo de 2021

Alto el fuego en Gaza entre Hamás e Israel

Alto el fuego en Gaza entre Hamás e Israel

Israel y Hamás acordaron un cese el fuego a partir de esta noche tras negociaciones del mas alto nivel con el gobierno egipcio en las que estuvieron fuertemente implicados tanto el presidente como la vicepresidenta de Estados Unidos. La novedad fue confirmada primero por el gobierno israelí a través de un comunicado en el que indica que “el gabinete (de seguridad) acordó por unanimidad la recomendación de los funcionarios de seguridad (…) de aceptar la iniciativa egipcia de cese del fuego bilateral sin condiciones”. Desde la franja de Gaza, Hamás señaló que la tregua comenzaba a las 2 AM del viernes.

Luego de 10 días de ataques de fuerzas israelíes en Gaza como respuesta al lanzamiento de cohetes desde ese territorio cercado, que provocaron la muerte de al menos 230 palestinos -entre ellos 65 niños- y 12 israelíes, y ante la presión internacional, los jefes de los servicios de seguridad, la jefatura de Estado Mayor y de las agencias de inteligencia Shabak y Mosad, el gobierno de Beniamin Netanyahu aceptó el cese el fuego tras afirmar que había cumplido con los objetivos fijados el inicio de la operación.

La desproporción entre las víctimas del conflicto es un reflejo de que la posición política de Israel quedaba peor parada ante la mirada internacional y era insostenible en las Naciones Unidas. De allí que a la propuesta egipcia apareciera como un bálsamo para salir del atolladero.

Esta nueva ronda de violencia entre Israel y Gaza comenzó con acciones calificadas como de provocación de militares y policías israelíes contra pobladores del barrio Sheij Jarraj, de Jerusalén y en el Haram al-Sharif (Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas) cuando finalizaba el Ramadan, el mes sagrado de los musulmanes.

La información que se dejó trascender desde Washington es que hubo una conversación telefónica entre Joe Biden y el mandatario egipcio Abdel Fattah Sisí en la que el inquilino de la Casa Blanca hizo valer el peso de la ayuda militar estadounidense al régimen de El Cairo. “Puedo confirmar que tuvieron una llamada en la que abordaron el papel importante que pueden desempeñar varios países de la región para poner fin al conflicto”, dijo Jen Psaki, la vocera presidencial.

La vicepresidenta Kamala Harris, por su parte, dialogó con el rey Abdullah II de Jordania, con quien tuvieron un primer acercamiento para mostrar las cartas que la nueva administración norteamericana tiene planteado para la región. “La vicepresidenta Harris reiteró el compromiso de EEUU con una solución de dos estados al conflicto israelí-palestino y la importancia de mantener el status quo en Haram al-Sharif/Monte del Templo”, dice el comunicado que se emitió posteriormente.

Israel protagonizó cientos de ataques aéreos y terrestres en Gaza, mientras que militantes de Hamás dispararon más de 4.000 cohetes de confección casera contra el centro y sur de Israel. La abrumadora mayoría de los proyectiles fueron destruidos por el dispositivo de defensa antiaérea Cúpula de Hierro.

Entre los objetivos alcanzados por la ofensiva israelí figura la Torre Jala, de más de diez pisos, donde tenías las oficinas gazetíes la televisión catarí Al Jazeera, la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP), la francesa AFP y la británica BBC. No hubo víctimas porque advirtieron minutos antes de que debían evacuar el edificio, pero no les dieron tiempo de sacar el material periodístico ni los elementos para realizar su tarea.

Tiempo Argentino, 20 de Mayo de 2021

Los aires que soplan desde Chile

Los aires que soplan desde Chile

El 4 de mayo, el triunfo de Isabel Díaz Ayuso entusiasmó a la derecha de ambos lados del Atlántico porque derrotó a opciones de centro y de izquierda de la Comunidad de Madrid con un lema contundente: Libertad o comunismo. Ninguno de los partidos que enfrentaban al Partido Popular se definían como comunistas ni reivindicaban la lucha de clases, pero el mote, según parece, calzó en un sector importante del electorado madrileño como para olvidar estos 26 años de gobiernos conservadores, cada uno más corrupto que el anterior, según investigaciones judiciales en marcha. Este domingo, del otro lado de la cordillera, se dio vuelta la tortilla y el Partido Comunista de Chile ganó seis intendencias. La más resonante fue la de Santiago, que quedó en manos de la joven economista del PCCh Iraci Hassler.

Puede decirse que el resultado en la región capitalina de España no auguraba demasiadas sorpresas. Las encuestas marcaban la preferencia mayoritaria por Díaz Ayuso. De todas maneras, si el resultado hubiese beneficiado al PSOE o Mas Madrid, tampoco hubiese tenido la implicancia que tiene el de la capital chilena.

Porque en Chile, precisamente, el 11 de septiembre de 19673 se inició el período más oscuro de la historia sudamericana, con el golpe que derrotó al presidente socialista Salvador Allende. Siempre es bueno recordar que exactamente 12 días después, el 23, Juan Domingo Perón era elegido presidente de Argentina por tercera vez, con un 62% de votos favorables.

Tras 18 años de exilio, persecuciones y fusilamientos de militantes peronistas para establecer un modelo económico resistido por las mayorías, el viejo el líder volvía al poder en un momento dramático para la región. Fueron 18 años en los que la derecha y muchos sectores medios se convencieron de que el peronismo estaba muerto y enterrado. La realidad desmintió esas profecías autocomplacientes.

En junio del 73 había habido otra interrupción constitucional en Uruguay. Pero el golpe en Chile fue leído como la advertencia de que el imperio no ahorraría sangre del pueblo con tal de imponer sus designios ante la llegada del peronismo el gobierno argentino. El general Augusto Pinochet, que hasta unos días antes se presentaba como garante de la Constitución, mostró, también, el destino homicida de esa camada de militares latinoamericanos formateados en la Escuela de las Américas, de Panamá.

Pinochet y esa oligarquía creada al calor de persecuciones, asesinatos y latrocinio, también pensaba que el comunismo no llegaría al poder jamás. El modelo neoliberal, dirigido desde Chicago con asesoría en el campo del inventor esa poderosa maquinaria económica. Milton Friedman, resultaba según este esquema. infalible. Tanto que al regreso de esa democracia tutelada que dejaba Pinochet, en 1990, todos los partidos de la llamada “transición” se comprometieron a no tocar nada para que no se cayera el andamiaje urdido a sangre y fuego. Y eso hicieron hasta que en octubre de 2019 todo estalló por los aires.

En noviembre pasado ganó la intendencia de Montevideo Carolina Cosse, también surgida de las filas del PC. En el “paisito” ya hubo una experiencia un tanto más virada a la izquierda con el Frente Amplio, desde 2005, de modo que el neoliberalismo, si bien no fue derrotado, fue puesto en disputa.

El uso de la palabra “comunista” como una acusación denigrante forma parte del recetario electoral conservador desde hace décadas. Muchos gobiernos cayeron desde 1954 en Guatemala para acá bajo ese “cargo”; en la mayoría de las veces ni siquiera exacto. Pero si el discurso político se basa en que comunista es mala palabra, cualquier indicio de progresismo tiene que ser la antesala de la dictadura del proletariado y vale para lo que sea menester.

La caída de la Unión Soviética provocó una debacle de partidos comunistas en gran parte de Occidente. En Europa, literalmente desaparecieron. En estas regiones, se redujeron a expresiones mínimas, aunque con cierta influencia en el progresismo.

La gran noticia de Chile, además de que la derecha no tendrá influencia directa en el dictado de la nueva constitución, no es tanto que ganó una integrante de PC en la capital. Esa era una posibilidad. La noticia es que dio vuelta 31 años de escarnio y persecuciones.

Puede ser la señal que faltaba para dar vuelta a ese bucle de la historia y continuar de un modo más virtuoso la primavera de principios de siglo con aquella coincidencia de gobiernos progresistas truncada circunstancialmente en 2016. En todo caso, es otra manifestación de que la región está en disputa y que no hay que vender la piel antes de cazar al oso .

Al mal paso en Ecuador -fruto de errores graves de los sectores populares- se abren puertas en Colombia y en el Brasil que espera la vuelta de Lula. Y soplan aires nuevos desde Chile.

Tiempo Argentino, 18 de Mayo de 2021