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Apelan al voto de los españoles en el exterior para evitar el regreso del fascismo

Apelan al voto de los españoles en el exterior para evitar el regreso del fascismo

A 87 años del levantamiento de las fuerzas fascistas que dio inicio a la Guerra Civil, los españoles deben elegir a un nuevo gobierno y se enfrentan a la posibilidad de que muchas de las conquistas logradas en las últimas décadas, y especialmente durante el período de la coalición de centroizquierda PSOE-Unidas Podemos, tengan un giro de 180 grados, alertan desde ese sector. En ese contexto, el voto desde Argentina resulta clave.

En el país hay medio millón de ciudadanos en condiciones de emitir su voto y en un momento en que la disputa está tan pareja como indican las encuestas, y con un sistema parlamentario donde cada banca resulta fundamental para formar gobierno, no son pocos los que apuestan a las mesas dispuestas desde este lado del Atlántico. De allí la publicidad del gobierno de Pedro Sánchez que se ve en los canales argentinos y se cruza con la de los precandidatos locales a las PASO de agosto.

Ciertamente, la elección de este domingo en el país ibérico es clave también para nuestro país, ya que la centroizquierda que está en La Moncloa replica ideales y un modelo social que la emparenta con el Frente de Todos, mientras que la sintonía entre el Partido Popular y el PRO no se oculta y hasta algunos de los representantes del partido que hoy dirige Alberto Núñez Feijóo aprovechan cada vez que pueden para denostar fieramente al peronismo y sus aliados.

No es casual que desde los sectores progresistas recuerden el levantamiento de las tropas establecidas en Marruecos contra el gobierno de la Segunda República, ese 18 de julio de 1936. Es que la amenaza real es que el PP no consiga los escaños necesarios para poder gobernar solos y que apele a Vox, como lo ha hecho en varias regiones autonómicas. Y el partido que conduce Santiago Abascal es neofranquista sin tapujos.

“Hoy el fascismo se apunta a la desaparición de un mundo donde la vida se pueda desarrollar en condiciones de habitabilidad, provocando una pobreza coyuntural, germen del peor fascismo. Nuestra lucha es hoy más compleja si cabe, luchamos contra unas ideas y valores reaccionarios y segregacionistas que cuentan con el respaldo de la mayoría de los medios de comunicación, propiedad de grandes grupos financieros”, dice un comunicado en tal sentido de Podemos Exterior. “Por eso este 18 de julio de 2023 vamos más allá de rendir homenaje a los hombres y mujeres que en 1936, en defensa de sus ideales de libertad y democracia, de igualdad y de revolución social, defendieron la Segunda República y a todas las personas luchadoras víctimas de la dictadura fascista”.

La esperanza del progresismo es que la izquierda ayude a consolidar la coalición con el PSOE para poder evitar esa tragedia. Para lo cual armaron una agrupación, Sumar, que se encolumna detrás de la actual ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Desde Argentina, dicen los militantes, se buscará impedir que el PP y Vox deroguen las leyes de Nacionalidad–que otorga la nacionalidad a descendientes de españoles nacidos fuera de la península- y la de Memoria Histórica, que obliga a retirar todas las menciones y homenajes a la dictadura franquista, que a 45 años de la recuperación de la democracia aún persisten.

Pero también quieren evitar que la derecha junto con la ultraderecha arremetan contra los beneficios sociales y el sistema de educación y salud públicos universales. Algo de eso ya viene ocurriendo en Galicia, la región que gobernó Núñez Feijóo desde el año 2009 hasta 2022, cuando asumió la presidencia del Partido Popular. “Feijóo ha hecho un desastre- dice Luis Fernández, candidato a Senador por el Bloque Nacionalista Gallego- y han emigrado 200.000 jóvenes por la precarización y el paro”.

El voto gallego en Argentina suma 180.000 ciudadanos y se califica a nuestro país como la quinta provincia gallega. De allí la importancia de que los ciudadanos con derecho a voto acudan a la sede porteña de la embajada para que no llegue al poder “el PP en alianza con la ultraderecha de Vox, racista, negacionista y antigallega con un grado de profundidad que asusta”, agrega Fernández.

Los lugares de votación son en los consulados del interior del país. En la ciudad de Buenos Aires y alrededores, en la sede de la embajada, Figueroa Alcorta 3102, por la entrada de la calle Ramón Castilla. Este martes y el miércoles de 10 a 20 horas, el jueves cierra a las 17.

Tiempo Argentino, 17 de Julio de 2023

John Gibler: «Bukele vende la imagen del criminal que ahora sufre y eso genera un goce social»

John Gibler: «Bukele vende la imagen del criminal que ahora sufre y eso genera un goce social»

Nació y creció en Texas y si buscaran en su ADN encontrarían ancestros irlandeses y escoceses. Pero un día John Gibler se topó con un poema de César Vallejo –en inglés– y se dijo «¿pero qué es esto?, tengo que conocer el texto original». Entonces se hizo amigo de poetas de Honduras, México, Perú. Luego tuvo otro golpe del destino: conoció de un músico mexicano la chacarera «Entre a mi pago sin golpear» y eso le terminó de volar la cabeza. Guitarra en mano recorrió el continente y decidió viajar al pueblo donde el autor de Los heraldos negros había nacido, Santiago de Chuco. Pero no llegó. En el camino se encontró con «unos peruanos locos» con los que recorrió las zonas calientes del Perú tras la derrota de Sendero Luminoso. Un recorrido que fue una transición de músico a investigador y periodista tras su incursión en la carrera de Filosofía y un camino como «oenegero» en organizaciones de DD HH del estado de Guerrero.

Entre una cosa y otra, Gibler se fue haciendo cada vez más latinoamericano al punto de que cuesta encontrarle algo de acento estadounidense. Escribió Morir en México; Una historia oral de la infamia. Los ataques a los normalistas de Ayotzinapa; México rebelde, entre otros. Ahora, en su primera visita a Buenos Aires, auspiciado por la gente de Tinta Limón, habló de sus investigaciones sobre el «régimen de excepción» (estado de sitio) decretado por el presidente Nayib Bukele en El Salvador y las nefastas consecuencias de esa política de mano ultradura en la castigada región centroamericana.

–¿Quién es Bukele? Porque en un momento pareció progresista, con ideas de avanzada, fuera del amparo en las oligarquías tradicionales salvadoreñas.

Foto: AFP

–Es una figura política que representa ese mundo de los políticos y de partidos y poder estatal en el que los términos izquierda derecha se disolvieron, ya no representan nada. Bukele viene de una familia palestina acomodada y empresarial que apoyó a la guerrilla. El papá de Bukele apoyó al Frente (Farabundo Martí de Liberación Nacional, FMLN) y él mismo empieza como empresario: gerente de un antro en San Salvador que tenía mucha fama de consumo de cocaína. También hizo mercadotecnia en una empresa de imagen, y se nota. Se inicia como político a petición del Frente y dentro del Frente hasta que pelea con ellos siendo alcalde de San Salvador y crea su partido Nuevas Ideas. Mercadotecnia pura. Y luego él jala de discursos de izquierda o de derechas a su antojo.

–¿Cómo es que tiene apoyo en la sociedad?

–Hay que ver que llegan políticos que dicen «yo no soy nada de esos, vengo de otro lado». Fujimori, en Perú, decía «yo soy ingeniero agrónomo» y la gente piensa «por fin, no es alguien que viene de Harvard y de la clase política, es uno de nosotros y no está corrompido y viene trabajando». Al principio fue una cosa populista muy común. Bukele es muy bueno lavando su imagen. Pasó en la pandemia, decía «yo te protejo». Hizo un súper hospital para las vacunaciones, ¿pero qué hizo? Se decía «hay que mantener la sana distancia» y juntó a toda la gente para vacunarse. En lugar de mandar las vacunas a la gente mandó traer la gente a las vacunas y hubo miles de contagios. Con el régimen de excepción generó la percepción de que «por fin un político nos hizo caso y arrestó a los pandilleros que nos están aterrorizando». Pero hay que decir un par de cosas. Las pandillas aterrorizaban a mucha gente, sí, pero no trabajan solas. Siempre han tenido relaciones con gobiernos, con el Estado. Generar esa percepción de que las pandillas son el enemigo y el Estado es el amigo que te protege es engañoso. Y trabaja a base de una confusión de cómo se genera y se sostiene la pandilla por tantos años. Creerlo nos expone a una ingenuidad peligrosa ante el Estado de confiar en lo que ahora están haciendo. Yo hablé con mucha gente en los barrios que me decía «no, es que esto era un infierno, si yo cruzaba esta esquina me mataban, tenía que dar una vueltota si quería ir del otro lado». Gente para la que la muerte violenta era parte de la cotidianidad. Te decían «yo he visto morir gente delante de mí», y que de repente ahora puedan caminar… Pero además está toda esa imagen que genera, con los cuerpos semidesnudos, todos tatuados, rendidos y además de todo eso, sufriendo. Vende la imagen del criminal que ahora sufre y eso genera una especie de goce social del sufrimiento ajeno que me parece…

Foto: Presidencia de la República de El Salvador / AFP

–…medieval…

–O simplemente asqueroso. Pensaba en ese libro de Bruno Latour, Nunca fuimos modernos. Ese concepto de modernidad está ocultando muchas cosas. Ese goce del sufrimiento ajeno y además dice «ya no van a tener carne, van a comer dos veces al día, tortilla y frijol, el pueblo no va a comer peor que estos criminales, van a estar sin contacto al sol». Ufanándose de la capacidad de producir sufrimiento en quienes producían sufrimiento.

–Pero no hay sólo maras presos.

–Yo decidí reportear sobre el «estado de excepción» lejos del centro. Ese fue mi desafío. Si, fui a San Salvador, al epicentro, a la cárcel de Mariona, donde hablé con mujeres que estaban haciendo un campamento ahí afuera. Pero fui a un pueblo chiquito, rural, que fue un pueblo guerrillero, repoblado durante la guerra por la guerrilla, de izquierda, del Frente, Guarjila. Las pandillas no habían llegado, no había maras. Hablé con mujeres pobres que me decían «yo camino por la calle sola sin miedo». Y yo les mostraba fotos de los que habían sido detenidos en ese pueblo y me decían «¿miedo a ese?, no, si es mi primo, son unos chavos que se juntan en esta esquina, y estos otros ni se conocen entre ellos». Lejos del centro es otra cosa. Hablé con un policía nacional que me dijo «hay cuota».

-¿Cuota?

–Hay cuota. Al inicio, mayo del 2022, tenían que llegar a 50.000 presos. Ya lo sobrepasaron.

–Hace poco celebró los 70.000.

–»En cada departamento tenemos que entregar entre 20 y 30 personas diarias», me decía el policía, por eso están sacando de sus casas a la madrugada, parando en los trabajos, y obviamente son personas de clase trabajadora. No van a los barrios ricos o a los hijos de los trabajadores de la embajada estadounidense. Van a los talleres mecánicos, van al campo. Hablé con un joven campesino al que acusaron de terrorismo, y aparece su foto en una revista y es un campesino que va con su burro a buscar leña para cocinar y lo están acusando de terrorista. Lo sacaron de su casa, del medio de su familia.

–¿Eso no genera rechazo?

–En esos sectores un rechazo total. Hablé con gente que me decía «nosotros creíamos en él, lo votamos, pero nos está regresando a los años de la guerra, cuando teníamos miedo del Estado que venía a llevar y matar a los nuestros».

Tiempo Argentino, 16 de Julio de 2023

Una obra estratégica

Una obra estratégica

Si alguien pensó que una vez terminada la etapa de soldadura del último tubo del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK) no se iban a ver más chispas por esas regiones, la inauguración del primer tramo, en Salliqueló, demostró que estaba en un error. Porque a partir del discurso de Cristina Fernández de Kirchner se despertaron rencillas entre la vicepresidenta y su sucesor como hacía tiempo no se veía. Y eso que estos dos últimos mandatarios de la Nación no son esta vez candidatos. O tal vez, quién sabe, por esa razón es que se vuelven a chucear, ahora por las responsabilidades en la demora de la puesta en marcha de esta monumental construcción que está destinada a cambiar la matriz energética del país.
Cierto es que fue Fernández de Kirchner quien durante la ceremonia del 9 de julio, y tras hacer girar la válvula con la que simbólicamente se puso en marcha el GPNK –un rito que cumplió junto con el presidente Alberto Fernández; el ministro de Economía, Sergio Massa; y el titular de ENARSA, la empresa pública de energía, Agustín Geréz– cuestionó de manera muy dura a empresarios que, entre sus pares a puertas cerradas, se muestran contrarios a la intervención del Estado en la economía, pero luego hacen negocios con organismos públicos.
En un momento de su exposición Cristina Fernández dijo una frase que solía usar cuando finalizó su segundo Gobierno, «no fue magia», para referirse ahora a la obra que se inauguraba; pero a continuación recordó que «este gasoducto fue planificado en el año 2015 y recién se ejecutó en nuestro Gobierno. En los cuatro años que sucedieron no hubo ninguna planificación».
El expresidente Macri replicó poco más tarde en un largo tuit que «la historia de este gasoducto (disculpen si no lo llamo por su nombre oficial) es otro ejemplo de las oportunidades, los millones y el tiempo que perdimos los argentinos por la obstinación del kirchnerismo de destruir cualquier cosa que estuviera hecha por nosotros». Y siguió: «La vicepresidenta me acusa de no haber construido gasoductos. ¿Para qué iba a hacerlo, si nos había dejado sin gas para transportar? Su Gobierno y el de su marido fueron desastrosos en energía, los peores de la historia: cayó la producción casi todos los años, multiplicaron las importaciones y los subsidios».
El retruco, picante otra vez, de la dos veces presidenta no se hizo esperar. También en un largo mensaje en su red social señaló que con sus 573 kilómetros, este tramo de tubería «permite incorporar, en esta primera etapa, 11 millones de metros cúbicos al día a la red troncal de gas». Más precisa, indicó que «entre 2003 y 2015 se instalaron 3.211kilómetros de gasoductos troncales y 290.690 HP en plantas compresoras que permitieron ampliar la capacidad de transporte de producción de gas nacional en 26 millones de metros cúbicos al día. Entre 2016 y 2019 se instalaron 53 kilómetros de gasoductos troncales y 3.100 HP en plantas y turbocompresoras, cifras que –como los propios valores indican– no tuvieron impacto alguno en el sistema de transporte». Y puso quinta velocidad: «Ahora se entiende por qué su mamá lo castigaba por mentir».
Según Macri, en su contrarréplica, «lo dejamos (al concurso) listo para arrancar la obra. Había que apretar un botón. Pero no lo hicieron, se comieron dos inviernos de precios altos y recién ahora lo inauguran, después de hacerle perder al país 6.000 millones de dólares por su ineficacia y sus negocios» para rematar: «Y no se meta con mi madre, vicepresidenta, que fue una buena madre». Fernández aludía a una entrevista a Alicia Blanco Villegas de Macri con la revista Noticias en la que la madre del exmandatario confesó que cuando era chico llegó a pegarle por mentir.

Construir soberanía
Más allá de la polémica entre dos dirigentes que por distintas razones no se presentan al comicio –aunque mantienen su poder dentro de cada uno de los espacios que representan– la inauguración del GPNK fue el inicio de la campaña electoral para el oficialismo, que mostró alineados a funcionarios, precandidatos, sindicalistas y hasta a los trabajadores de las empresas constructoras vestidos de uniforme y cascos reglamentarios que asistieron a la ceremonia.
Formaron parte del estrado este domingo el jefe de Gabinete, Agustín Rossi y el titular de Economía, quienes integran una de las fórmulas de Unión por la Patria que compiten en las primarias del espacio ahora denominado Unidos por la Patria (UxP) . Al lado del aspirante a la primera magistratura estaba el presidente de la Nación, Alberto Fernández, secundado por Cristina Fernández y el gobernador Axel Kicillof. Entre el público destacaba el otro precandidato de UxP, Juan Grabois.
El primero en hablar fue Massa. «Agradezco a las empresas argentinas que cumplieron en tiempo y forma con los plazos, a los gobernadores, a los legisladores que votaron el aporte solidario en el Congreso, a los autores del proyecto (los diputados) Máximo Kirchner y Carlos Heller». El ministro se dio tiempo para una pequeña ironía: «A los argentinos que aportaron vamos a mandarles una carta agradeciéndoles, porque el gasoducto contribuye al desarrollo de Argentina. A los que no pagaron, se perdieron la oportunidad de ser parte de algo que por 30 años los argentinos van a disfrutar».
Massa agradeció a Alberto Fernández por «la decisión de seguir adelante cuando el FMI pedía que se parara», y a la vicepresidenta por «el coraje de recuperar YPF» para el Estado en 2012. «Frente a todos aquellos que plantean que Argentina es un país de frustración, fracaso, sin destino y sin futuro, hoy es uno de esos días que aparece en el alma el orgullo de ser argentino y saber que, aunque nos pongan obstáculos y nos quieran condenar a ser un país dependiente, tenemos con qué construir soberanía, patria, el futuro de nuestra Nación», concluyó.

De norte a sur
La vicepresidenta destacó, además de que en los cuatro años que siguieron a su gestión no se avanzó con la obra, la importancia de definir la traza de este tipo de construcciones estratégicas y trajo a colación lo ocurrido en la construcción del primer gasoducto, realizado durante el primer Gobierno de Juan Perón, y explicó: «Esa vez comenzaron desde Llavallol hacia Comodoro Rivadavia», rememoró. La razón es que si empezaban desde el sur se corría el riesgo de que intereses espurios trataran de que se convirtiera en una cañería para la exportación del fluido y no para que lo utilizara la población.  «Ahora queríamos que primero fuera a la provincia de Buenos Aires, al corazón de la industria argentina y la mayor productora oleaginosa y de granos», destacó.
Cerró la ronda de discursos Alberto Fernández, quien se refirió a la demora en construir el gasoducto. «El Gobierno que nos precedió intento varias veces hacerlo, pero no lo logró porque no consiguió financiamiento, o el FMI se opuso. Además, proponía el programa público-privado por el que se otorgaba en concesión durante 27 años a un privado con tarifas dolarizadas».
El mandatario confirmó que en setiembre se lanzará la licitación para la segunda etapa del GPNK, que unirá Salliqueló y San Jerónimo, en la provincia de Santa Fe. Se trata de otros 470 kilómetros que conectarán con la tubería que baja desde Bolivia, donde tras completar la obra de reversión –esto es, que el gas circule en sentido contrario– se llevará el fluido hacia el norte con lo que se podrá exportar a través de Chile y el Altiplano. Las cifras de exportaciones, destacaron los oradores, permiten avizorar un futuro promisorio no solo por el ahorro de divisas por compras en el exterior sino por el ingreso de dólares por las ventas a todo el mundo.

Revista Acción, 11 de Julio de 2023

Pilar Cancela: «La migración siempre tiene una mirada preferente para el PSOE»

Pilar Cancela: «La migración siempre tiene una mirada preferente para el PSOE»

La responsable del Área de Políticas Migratorias y PSOE-Exterior, Pilar Cancela Rodríguez, es una gallega nacida en Stuttgart. Es decir, una hija de gallegos que nació en esa ciudad alemana de padres emigrados. Por lo tanto, conoce al dedillo de qué se tratan los exilios, ya sea políticos como económicos y ahora por razones ambientales. Motivo suficiente como para ocupar el cargo que ocupa en el Partido Socialista Obrero Español. Y para que ahora que se avecinan las elecciones generales en España, venga Buenos Aires a explicarle a los casi medio millón de ciudadanos en condiciones de votar por qué apoyar al PSOE desde Argentina.

“Cada vez que gobierna el Partido Socialista se avanza en derechos y libertades, sobre todo en derechos para la ciudadanía en el exterior. Ocurrió con la ley de Memoria Histórica, ahora con la Ley de Memoria Democrática y también con la derogación del voto rogado”, dice a Tiempo, en la sede porteña del PSOE, una de las más antiguas del más que centenario partido fuera de España. “Es verdad que la implantación del voto rogado fue gobernando nosotros –reconoce- y es cierto que nos equivocamos, porque impedimos el ejercicio de un derecho fundamental. En ese sentido le debemos una disculpa a la colectividad y también teníamos que ser nosotros cuando gobernamos quienes promoviéramos terminar con eso”.

-¿Deme otra razón para votar al PSOE desde acá?

-Hay un espectro muy grande de medidas que tienen que ver con las pensiones a las personas mayores, de medidas asistenciales para personas en situación de vulnerabilidad, ayudas a los centros. Siempre que gobierna el PSOE se incrementan de una manera muy importante y cuando gobierna el Partido Popular bajan de una manera drástica. Creo que lo que hay es una mirada receptiva y constructiva de nuestro partido, que al fin y al cabo se mantuvo vivo durante la época oscura gracias al exilio, por lo tanto tenemos una ligazón muy fuerte con esa colectividad del exterior. La migración para nosotros siempre tiene una mirada preferente. Nosotros en nuestro momento emigramos, aquí se nos acogió con los brazos abiertos, lo mismo en México, Venezuela. Y ahora hay una colectividad muy potente de personas de Latinoamérica, de Argentina, viviendo y conviviendo con normalidad en España. Por eso tenemos una mirada de la emigración desde la perspectiva de los derechos humanos, no de la seguridad.

-En este punto la derecha y la ultraderecha en España hacen mucho hincapié, quizás no tanto en relación con nuestros países pero si de otras partes del mundo, en una mirada muy restrictiva, racista…

-Totalmente xenófoba, esa es la palabra. Pero fíjese sin embargo que la inmensa mayoría de las personas que  van a España proceden de América Latina. Sucede que es mucho más visual y más gráfico decir que son gente que viene de África, y es que además se lanzan a la desesperada.

-Digamos también que Europa tiene mucho que ver con lo que pasa en el Mediterráneo con sus acciones tanto en África como en el Oriente.

-Una de las batallas que ha mantenido este gobierno y de una manera personal el presidente Pedro Sánchez respecto de la movilidad migratoria es trasladarle a la Unión Europea que no es un problema de los países del sur. No es un problema solo de España, Portugal o Italia. Es una mirada de Europa. Porque al final lo que todos debemos intentar es que esa migración tenga una solución con una perspectiva de derechos humanos. Nosotros también masivamente nos fuimos a otros países. Si nos hubieran tratado de la misma manera… Esto se ha minimizado sobre todo desde países del norte de Europa que dicen “esto está allá lejos, a mí no me compliques la vida”.

A Alemania también le llegan emigrantes desde Turquía.

– Lo que nos está pasando es que algunos países que se califican del primer mundo, algo que yo pondría en cuestión, es que hay determinados trabajos que los nacionales de esos países no quieren hacer y donde es necesario seguir trabajando. En el sector de la pesca, o en la agricultura, donde también se necesita mucha mano de obra si queremos seguir comiendo. Lo que falta es una mirada constructiva de integración. Y con una mirada constructiva de que al final esas personas van a ayudarnos a construir una sociedad que quiere mantener un Estado de Bienestar, que es lo que defendemos. ¿Y cómo se construye eso? con los impuestos y las cotizaciones (aportes). Si tienes un trabajo remunerado tú cotizas a la seguridad social y vas a comprar al supermercado, y pagas la luz, el agua. Hay que tener cuidado con esos análisis simplones de que nos vienen a quitar el trabajo, que son los que violan a nuestras mujeres. Cuidado con esos discursos de odio. Porque son peligrosos y sobre todo antidemocráticos.

-Pedro Sánchez sorprendió llamando a elecciones tras a horas de la derrota en las autonómicas de mayo. Lo suyo es mucho de tirarse a la pileta contra todo, ¿no?

-Él deja la Secretaría General del partido después de una situación dramática interna, porque la posición mayoritaria era abstenernos para que gobernara el Partido Popular. Él estaba en contra y por eso dimitió (setiembre de 2016). Unos cuantos lo seguimos porque sabíamos que esa postura llevaba al PSOE a ser un partido residual. Dejó hasta su cargo parlamentario. Cuando el vuelve a optar por la Secretaría General (mayo de 2017) tiene mucho de épica, porque al final arrasó en contra de todos los poderes establecidos, de los grandes referentes. El siguiente paso fue plantear la necesidad de presentar una moción de censura, la primera que fructifica (junio de 2018). El PP (en el gobierno) tenía un entramado de corrupción muy evidente. Y él decía que como principal partido de la oposición teníamos una responsabilidad institucional. Eso siempre se lo cuestionaron, que es ilegítimo, aunque la moción de censura está en la Constitución. Pero luego fuimos a dos elecciones y volvimos a ganar.

-Pero el PSOE necesita del apoyo de las izquierdas para seguir gobernando.

-En este momento tenemos una fragmentación política tanto en la derecha como en la izquierda. Se acabaron los gobiernos de mayorías absolutas y existe la necesidad de buscar apoyos. Nosotros hemos hecho un gobierno de coalición con Unidas Podemos y apoyos puntuales de otras fuerzas políticas que nos han permitido en estos años sacar más de 200 leyes. En estas elecciones ha ocurrido que esas fuerzas políticas han sufrido un bajón muy importante. Nosotros solo hemos perdido 400 mil votos pero nos ha fallado de alguna manera el soporte político y esto ha hecho que el PP sume con la ultraderecha y esté conformando gobiernos (regionales). El presidente tomó la decisión yo creo que responsable y coherente de decir que en esta situación tiene que hablar la ciudadanía española  y tiene que decidir qué tipo de gobierno quiere, si estos que se están conformando o uno que vaya en la línea de lo que hemos estado construyendo hasta aquí.

-¿El PSOE apuesta a recuperar esos 400 mil y que la izquierda crezca?

-Yo creo que vamos a ganar las elecciones. Hay una movilización muy importante del electorado progresista. Porque una cosa es que lo digamos nosotros y otra lo que ahora están viendo. Que están formando gobiernos en los que se van a suponer retrocesos en determinados derechos y libertades. Hasta ahora, como en Castilla-León, Vox era testimonial, ayudó a formar parte del gobierno de una manera light y en otros casos ayudó pero no entró. Pero ahora pone condiciones: “yo voy a formar parte del gobierno y te voy a pedir áreas y carteras que a mí me parecen muy importantes”.

-¿Cómo cuáles?

-La familia, las migraciones, el medio ambiente, porque son negacionistas del cambio climático. Cuando hablamos de familia ya sabemos qué piensa, y sobre todo niegan la violencia de género. “Hay que hablar de violencia en general”, dicen, y el PP adoptó el concepto de violencia intrafamiliar. Han empezado a quitar banderas LGTBI.

-Bastaba con ver algún discurso de Santiago Abascal, el líder de Vox.

-Pero la gente lo había empezado a ver como algo normal, el problema es cuando te das cuenta de que eso tiene consecuencias. Se conoce perfectamente lo que es Vox, siempre han hablado de una España única, uniforme, con un pensamiento único e intentar restringir todo aquello que no sea lo que yo entiende que debe ser. Pero el PP es un partido constitucionalista y de gobierno, o eso dicen. Tú eres (por el PP) quien está permitiendo que eso sea así y estás teniendo procedimientos para que ellos te den el sí para formar gobierno. El precio que pagas te da igual, porque lo que quieres es gobernar. Pero resulta que ahora que hemos vivido en la pandemia somos el país europeo que más crece, que tenemos la menor inflación y la tasa de paro más baja de los últimos 15 años, que se ha creado un gran escudo de protección social, las pensiones han subido un 8,5%, hablamos de cambio climático, de nuevas maneras de aprovechamiento energético, somos pioneros en cuanto a derechos y libertades en el mundo. Esto es lo que hemos construido.

-¿Cómo afecta en España la guerra en Ucrania?

-¿Quién nos iba a decir que eso nos iba a impedir aceite de girasol en los supermercados o se disparara el precio de los fertilizantes o los carburantes estemos pagando los precios que estamos pagando? El impacto ha sido tremendo, estamos en una economía de guerra.

-¿Fue una buena idea seguir esa política de la UE o hay quienes se la cuestionan?

-El PSOE y creo que España en general somos tremendamente europeístas y estamos muy de acuerdo en lo importante que es tener una posición común en Europa. Lo que se puede cuestionar cualquiera es “lo que nos faltaba ahora, después de una pandemia nos viene esto”. Pero lo que no es asumible es que si justificamos eso estaríamos en la tesitura de que el vecino que tenemos al lado no respeta la soberanía nacional de un pueblo o una nación. Aquí ha habido una invasión de Rusia a Ucrania y eso es el hecho primero.

-Uno conoce los argumentos de la parte rusa, pero el temor es que esta guerra se extienda a toda Europa.

-Yo creo que eso no va a ocurrir, sinceramente. Es cierto que aquí hay intereses de todos los bloques geopolíticos y geoestratégicos y cada uno está jugando a su propio estraperlo. Pero todos esos bloques hablan entre sí. Y al final de lo que estamos hablando es de mantener un cierto equilibrio y a ver hasta dónde voy a llegar. La pulsación del famoso botón rojo ha estado también.

-A eso me refiero, porque cualquier error…

-Hay que tenérselo el miedo, pero creo que eso va a ocurrir. Lo que hay es un trabajo que no se ve de mucho diálogo diplomático, político, y creo que va a tardar, esto no se va a resolver fácilmente, porque las posiciones se han ido a extremos de ambos lados y es muy difícil. La solución es difícil, hay que dar tiempo a negociaciones. Pero al final tendrá que haber una solución política.

Tiempo Argentino, 10 de Julio de 2023