Seleccionar página
Magnates y oligarcas

Magnates y oligarcas

Una simpática extensión para el navegador Firefox creada por el desarrollador estadounidense Noah Liebman reemplaza automáticamente la palabra en inglés billionaire (que tiene más de mil millones) por oligarch (oligarca). 

Puede verse aquí: https://addons.mozilla.org/es/firefox/addon/billionaire-oligarch-replacer/.

La clasificación que el jueves dio a conocer la revista especializada en ranquear a los superricos se titula, mediante esta extensión, “Lista de los oligarcas del mundo”.

Hay que reconocer que el término tiene un sentido despectivo y que si se quiere estigmatizar a alguien adinerado, cae como anillo al dedo. Como muy bien decía Mafalda (Quino): “Nadie puede amasar una fortuna sin hacer harina a los demás”. Pero resulta interesante el divertimento de Liebman para al menos igualar a las grandes fortunas del planeta en momentos en que la palabra oligarca -usada en tiempos inmemoriables para describir a los ricos de cada país que estaban en contra de gobiernos populistas latinoamericanos- pareciera aplicar solo a los magnates rusos.

La aplicó el presidente Joe Biden cuando comenzaron las sanciones a Rusia por la invasión a Ucrania. “Esta noche les digo a los oligarcas rusos y a los líderes corruptos que han estafado miles de millones de dólares a este régimen violento: no más”, dijo el inquilino de la Casa Blanca en su discurso del Estado de la Unión del 1° de marzo. “El Departamento de Justicia de EE UU está reuniendo un grupo de trabajo dedicado para perseguir los crímenes de los oligarcas rusos”, agregó.

El más famoso de ese selecto club resulta ser Roman Abramovich, tal vez porque tuvo la perspicacia de haber comprado el club Chelsea inglés, del que ahora se tuvo que desprender. Se lo vio haciendo ingentes esfuerzos hace unos días para mediar entre Ucrania y Rusia en un intento de pacificar la situación y para no seguir en la picota, ya que tiene negocios en ambos países y también en el Reino Unido y en Israel. Dicen que en esos viajes hasta se habría intoxicado – o fue envenenado – en Kiev. Como buen oligarca ruso, tiene un yate, el Eclipse, un Boeing 767 diseñado especialmente para viajes de ultramar y un Gulfstream G650 para cabotaje, más una cantidad innumerable de propiedades y una fortuna que se calcula en poco más de 8000 millones de dólares.

En la lista de Forbes -donde, hay que decirlo, figura un puñado de individuos que hicieron su fortuna en Argentina, pero esa es otra historia – hay 83 rusos, aunque la publicación aclara que de ellos “solo” 69 son oligarcas. El resto son simplemente “millonarios”. Pero resulta que a la cabeza de los recontramillonarios está Elon Musk, con 219.000 millones de dólares, 68.000 millones más que hace un año. Musk, nacido en Sudáfrica, a los fines empresariales, es estadounidense. El segundo es Jeff Bezos, el fundador de Amazon. Entre los diez primeros, solo se cuela un francés, Bernard Arnault, dueño de las marcas de lujo Louis Vuitton y Sephora, en el tercer puesto. Debajo están Bill Gates, y tres propietarios de tecnológicas. Hay 34 oligarcas rusos menos, aclara Forbes, por las sanciones estadounidenses. Y el primero de esa nacionalidad que figura, en el puesto 87, es Vladimir Lisin, de la industria del metal y la minería, con “apenas” 18.400 millones.

El caso de Bezos tiene su actualidad ahora que los trabajadores de Amazon, contra la voluntad patronal, decidieron armar un sindicato para defender sus derechos (ver aparte). El año pasado había gastado unos 5000 millones para hacer un viaje al espacio de unos minutos. A principios de febrero, antes de la invasión a Ucrania, los medios internacionales se solazaron con la noticia de que para sacar un yate de 500 millones de dólares del astillero de Rotterdam, donde lo construyeron, había que desarmar el histórico puente de Koningshaven. El Oceanco Y721 tiene 127 metros de eslora y más de 40 de altura.

Foto: AFP

El escritor estadounidense Richard Eskow halló que los “oligarcas” (de Rusia) tienen no más del 10% de los superyates que hay en el mundo. Del resto, el 25% es propiedad de “magnates” (de EE UU). Eskow calcula que si el gobierno de Biden aplicara un “superimpuesto a los oligarcas estadounidenses, generaría ingresos de hasta 755.000 millones de dólares”.

Además de Forbes, también investiga las maniobras de oligarcas ICIJ, un consorcio de periodistas de investigación de medios de todo el mundo que revelaron en su momento los Pandora, los Panamá y los Paradise Papers, donde desnudaron las maniobras de ricos de todo el mundo para escamotear sus fortunas al fisco de cada país.

En su último trabajo revelan quiénes facilitan esas maniobras: “porteros”, los denominan. Ellos podrían estar detrás del ocultamiento de fondos de oligarcas, por supuesto. Se trata de agentes registrados, una figura que fue proliferando en estos últimos años, dice el informe.

Ver acá: https://www.icij.org/investigations/pandora-papers/the-gatekeepers-who-help-open-america-to-oligarchs-and-scammers/

Cuenta el estudio que en Wyoming creció exponencialmente la cantidad de agentes que se encargan de crear empresas ficticias. También en Delaware, el feudo de Joe Biden como senador y su base electoral primitiva.

Este trabajo, el último de la serie de Pandora Papers, aclara ICIJ, fue realizado en colaboración con el The Washington Post. En agosto de 2013, Bezos había dado otro golpe de efecto cuando anunció la compra de ese diario, el mismo que había revelado los chanchullos de Richard Nixon por lo que tuvo que renunciar en 1974 en medio del escándalo, por 250 millones de dólares. Prometió no meterse con el contenido, dijo que no sabía nada de periodismo, que lo suyo eran los negocios.

La semana pasada, Elon Musk anunció la compra de acciones equivalentes al 9,2% de la empresa que gestiona la red social Twitter. Tras el módico pago de 2.888 millones de dólares, Musk -que no tiene yates, esto también hay que decirlo- se convirtió en el mayor accionista de la red del pajarito. No dijo si va a controlar los contenidos que se publican, pero como desde el 24F son muchas las denuncias de censura a usuarios que no siguen el enfoque sobre el conflicto en Ucrania que emana de Washington, quizás ni pague el costo político de seguir la línea.

Tiempo Argentino, 10 de Abril de 2022

Por un mundo multipolar

Por un mundo multipolar

Celso Amorim, a los 79 años, atesora una dilatada carrera como diplomático, que coronó como canciller brasileño durante el Gobierno de Itamar Franco, entre 1993 y 1994. Luego acompañó a Lula da Silva durante toda su gestión, para finalizar con Dilma Rousseff, como ministro de Defensa. Ferviente defensor de la integración regional y el multilateralismo desde un origen desarrollista, ahora entiende la necesidad de incorporar valores que en los años 60 no parecían tan importantes, como las cuestiones de género, raciales y ambientales. Como hombre de Itamaraty, lamenta la política de destrucción que llevó a cabo Jair Bolsonaro y analiza el modo en que se puede reconstruir Brasil.
–Latinoamérica aparece en medio de tensiones por la llegada de figuras como Gabriel Boric, en Chile; Xiomara Castro en Honduras; y Pedro Castillo en Perú, pero con una derecha poco dispuesta a dejar gobernar. ¿Cómo ve el panorama regional?
–Hay un embate de la extrema derecha, muy importante en Brasil, Chile, de alguna manera en Bolivia y al mismo tiempo hay una crisis del neoliberalismo. Tienen que ver una cosa con la otra, pero no son la misma cosa. En el caso de Brasil las dos están muy juntas. En Chile quizás la cuestión contra el neoliberalismo era más importante, aunque luego se vio que la extrema derecha también lo era. En Brasil la principal batalla es contra la extrema derecha representada por Bolsonaro. Para ese conjunto de cosas hubo avances con Argentina, Bolivia, Chile, Perú, donde el presidente está muy débil, pero la manera como la gente votó era de protesta. No vamos a brindar con champaña antes de las fiestas, pero en Brasil camina bien el apoyo amplio a la candidatura a Lula. Incluso en Colombia, donde hace tiempo no había una candidatura con la fuerza de Petro, además de México y el caso de Honduras. Es una tendencia muy fuerte en la región que es algo para tener muy en cuenta y que va a determinar el tipo de relación que se tiene con Estados Unidos, con China, con la Unión Europea.
–Pero hay una tendencia a la dispersión entre las fuerzas que apoyan esos cambios, como se vio en Perú, en Honduras.
–No tengo un conocimiento tan profundo, aunque sí estuve muy involucrado en el caso de Manuel Zelaya (a quien Brasil dio protección en su embajada tras el golpe de junio de 2009). En Perú veo la fragilidad de los Gobiernos sin una base de partidos sólida y eso hace que una persona que tenga ideas más progresistas sufra las presiones. Eso, desde el punto de vista de los progresismos de América del Sur, refleja la necesidad de tener partidos fuertes, organizados y en cuanto fuera posible, unidos. Esa es la cuestión central para nosotros. En el caso de Brasil la extrema derecha llegó al poder, pero hay incluso sectores que uno podría decir que son neoliberales a los que tampoco les gusta la extrema derecha. Que además no funciona, ya que ni siquiera hay crecimiento, no hay inversiones extranjeras. Por lo tanto, se abren posibilidades de una alianza. Yo no diría que la alianza llega hasta los neoliberales, pero llega hasta una centroderecha que tiene una mezcla de desarrollismo y neoliberalismo. Que eso es un poco lo que significa Geraldo Alckmin (exgobernador de San Pablo, posible candidato a vice de Lula). Él no es un neoliberal en sentido estricto y por otra parte es un político del establishment, entonces hasta ahí va la alianza.
–¿No existe riesgo de que Alckim termine siendo como Michel Temer, que resultó el golpista contra Dilma Rousseff e impuso medidas neoliberales?
–Creo que son situaciones distintas. También se aprende algo con la experiencia. La alianza con Temer no tenía nada que ver con algo ideológico, era más bien una alianza con lo que hay en el Congreso de Brasil, de intereses dispersos con los cuales se negocia. Temer había sido presidente de la Cámara de Diputados, era líder del PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño), que es el partido más grande de los que hay. El PMDB de hoy no tiene nada que ver con el partido histórico, más bien tiene que ver con estar en esas negociaciones al menudeo, de regateo. Los factores que desgastaron a Dilma fueron una serie de cuestiones complicadas, algunas internas, otras externas, también hubo maniobras. No se puede olvidar que hubo espionaje (denunciado por el exanalista de la CIA, Edward Snowden), que las manifestaciones de 2013 de alguna manera fueron manipuladas. Yo creo que las personas que se están aproximando a Lula lo hacen con la convicción de que es necesaria una amplia alianza democrática más que para tener una posición u otra en el Gobierno, que era el caso de Temer.

MAURO PIMENTEL/AFP/DACHARY


–El Gobierno de Bolsonaro produjo daños a todo nivel. ¿Cómo cree que se podrá recuperar Brasil?
–Los daños son enormes y el tiempo que se pierde es tiempo perdido, no hay solución «proustiana» en la política. Además de la desocupación, las cuestiones culturales, sociales, derechos humanos, el daño es muy profundo. Sin embargo, hoy, por increíble que sea, las discusiones de raza o de género son más profundas que en 2012, ahí empezaremos quizás en un punto más avanzado. Pero habrá mucho que reconstruir. Bolsonaro dijo que venía para deconstruir y lo hizo. Lo hizo en instituciones científicas, en la universidad, en institutos de patrimonio histórico, en medioambiente, género. En la política exterior también creo que hay un déficit de credibilidad que tendrá que ser recuperado. Depende un poco de la magnitud de la victoria que Lula pueda tener y en ese sentido las alianzas son importantes, pero con esas reservas. Yo creo que la figura de Lula es muy fuerte internacionalmente, conlleva una gran fuerza por lo que hizo y lo que puede hacer. Eso quedó muy claro en el viaje a Europa. Lula ha sido recibido como presidente. Emmanuel Macron rompió todos los protocolos. Claro que era una señal para Bolsonaro, pero también era decir «nuestro problema es con el Gobierno actual, no con Brasil». La manera como ha sido recibido en otras instituciones, por los otros partidos, en España, en la UE, en África y con los BRICS. Creo que eso se puede recuperar muy rápidamente, pero tendremos que hacer cosas muy concretas para consolidar, para demostrar que eso que se hace va a quedar. Bolsonaro ha sido contrario a lo que ha sido la política exterior desde el imperio, desde la monarquía. Como tomar posiciones contra un Gobierno demócrata estadounidense, alejarse de toda Suramérica, de Europa al mismo tiempo, ninguna atención a África. Todas esas son cosas que van contra toda la política desde el Gobierno militar. De Ernesto Geisel (1974-1979) para acá la política exterior mantenía una línea. Por eso Lula es tan importante desde el punto de vista externo, es una figura que ayudará a retomar rápidamente la agenda. Si fuera otro progresista la gente podría pensar qué va a hacer, pero con Lula no hay duda, lo hizo, no es algo por ver.
–En su origen usted se consideraba desarrollista.
–Bueno, sí, en cierto sentido sí. Celso Furtado ha sido una inspiración para muchos de nosotros y era el desarrollismo. La cuestión es que el desarrollismo quedó como una palabra antigua porque parece que no da importancia a otros aspectos como los derechos humanos o sobre todo al medioambiente, y hoy creo que eso ya no es así. El desarrollismo tiene que ser humano y sostenible, pero al lado de la industrialización, al lado del interés inicial en la integración sudamericana.
–A los Gobiernos progresistas se los criticó también por impulsar el crecimiento a expensas del medioambiente. ¿Qué cambió en su manera de pensar desde sus orígenes hasta ahora?
–Hay una evolución cultural en la humanidad. Yo veo tres grandes problemas que son el cambio climático, las pandemias, porque vendrán otras, y la desigualdad, y tenemos que poner estas cosas hacia adentro de Brasil y actuar de manera coherente. Pero no creo que haya habido cambios fundamentales, pienso que es una cuestión de énfasis, en el abordaje de cuestiones raciales y de género. Hacer de ese un tema central sería algo diferente de hace 30 años. Y también la cuestión ambiental: en el desarrollismo clásico esa no era una preocupación tan grande y hoy está muy claro que es algo fundamental. Hoy es imposible pensar el desarrollismo sin pensar en el medioambiente y eso es bueno. Otra cosa que veo mucho más claro es la cuestión de las alianzas. Es mejor hacer esas alianzas de manera programática, si es necesario hacer alguna concesión se puede hacer, aunque creo que la izquierda tiende a ser la fuerza dominante. Es mejor hacer alianzas así que hacerlas en el regateo minorista, porque ese camino lleva al desastre. Creo también que es necesaria una reforma política en el sistema electoral brasileño, aunque reconozco que es difícil y ahora lo principal es combatir al bolsonarismo, la extrema derecha, que además es de tan bajo nivel intelectual, cultural, ético. Yo podría esperar un Gobierno neoliberal, más conservador, pero lo que pasó con Bolsonaro no lo esperaba.
–¿En qué situación se encuentra el grupo BRICS, integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, especialmente en la relación con Estados Unidos?
–Fuimos unos de los creadores de los BRICS. Llamémosle club porque tampoco es una alianza militar. Nosotros queremos tener una relación pragmática. Con Barack Obama, con George W. Bush tuvimos una relación pragmática en cuestiones muy distintas como el Grupo de Amigos de Venezuela para el referendo revocatorio (año 2004), sin grandes problemas. Lo mismo con Condoleeza Rice (secretaria de Estado de Bush) en relación con Oriente Medio. Hemos tenido reuniones del Consejo de Paz donde había solo países donantes o miembros del Consejo de Seguridad y de la región, pero invitó a Brasil. Con relación a la Organización Mundial de Comercio (OMC) pese a diferencias hemos tenido relaciones. Estados Unidos tiene cosas muy importantes en muchos sentidos, por lo que hace internamente. La política económica de Biden es de expansión, de presencia del Estado, es casi «rooseveltiana» y eso no solamente dicho por mí sino por los enemigos de Biden. Eso es muy bueno y deberíamos tomar como ejemplo en muchos casos en nuestra alianza, que no solamente va a ser de izquierda. Eso es positivo, en acciones afirmativas, de raza, de género, tenemos que aprender con ellos. Estados Unidos tiene hoy un secretario de Defensa que es negro, hay muchas mujeres en su Gabinete, pero queremos nuestra independencia, nuestra autonomía. Para mí la autonomía pasa por dos caminos. Uno por la multipolaridad: nos interesa lo que podamos hacer para un mundo multipolar. Dos, por la integración sudamericana y hasta la latinoamericana. México ha tenido posiciones muy extraordinarias, realmente positivas, pero tiene una situación geopolítica, geoeconomía y geoestratégica que no es la misma de América del Sur, sobre todo de Brasil y Argentina. Eso es importante, porque no queremos salir de una hegemonía para caer en otra. Nos interesa trabajar en un mundo multipolar y Brasil tiene condiciones para eso. Tenemos una natural relación con África, con los países árabes, por otras razones una natural relación con India. Antes del BRICS ya tenías IBAS, India, Brasil, África del Sur, que fue un factor para creación del Brics.


Alberto López Girondo

VOCES | EUROPA DEL ESTE

Conflicto en contexto 21 de marzo de 2022

La guerra que se libra en Ucrania obviamente forma parte de las preocupaciones de Amorim en su carácter de observador y analista de la política internacional. Al respecto, sostiene una mirada que pone en contexto los sucesos actuales, haciendo referencia a la política estadounidense de avanzada hacia el este europeo. «Un ataque armado de un país a otro viola la Carta de la ONU. No existe la legítima defensa preventiva. Escribí en contra de esa doctrina en 2002, antes de ser canciller. La condené en relación con Estados Unidos en 2003, y la condeno ahora. Hay que dialogar, teniendo en cuenta el principio sacrosanto de la integridad territorial y también la seguridad de los Estados. Veo legítima la preocupación de Rusia por su seguridad, pero no en su uso de la fuerza. Si fuéramos una región más unida, no digo que nosotros tendríamos que hacer una mediación entre Rusia y Estados Unidos, pero podríamos contribuir en Naciones Unidas y en otros foros para que eso pueda ocurrir. Quién soy yo para juzgar la política norteamericana –se pregunta–, pero a mí me parece, siguiendo a personas como George Kennan y Henry Kissinger, que ellos han sido muy críticos en grados distintos de la expansión de la OTAN al este, que fue un gran error desde el punto de vista estadounidense avanzar en ese sentido. Kennan dice en 1997 que si la OTAN va al este va a ser el más grande error de la política exterior norteamericana. Él fue el creador de la Teoría de la Contención (contra la Unión Soviética), no es Bernie Sanders, no es inspirado por Noam Chomsky. El mundo de hoy no es el mismo de la Guerra Fría. China es el más grande tenedor de títulos de la deuda externa norteamericana, produce chips y componentes para todos los equipos norteamericanos, es un contrasentido tan grande tener una guerra… Alguna rivalidad va a haber, es obvio, cuando hay una gran potencia que sobrepasa a otra hay siempre una gran tensión. Un pensador, Graham Alison, habla de la Trampa de Tucídides en alusión a la guerra del Peloponeso. Pero lo que me espanta en este caso, y hablo como analista, sin juicio de valor, cómo Estados Unidos hace lo contrario de lo que hizo Kissinger, que intentó separar a China de la URSS para tener más equilibrio en el mundo. La política exterior de Estados Unidos hoy hace que China y Rusia queden más unidas. El documento de Vladimir Putin y Xi Jinping es de gran trascendencia, no es una simple declaración, es algo muy fuerte. Habla de «una amistad sin límites». Hay ponencias muy fuertes en relación con Estados Unidos en el Indo-Pacífico y en la OTAN. Todo eso es una cosa que me deja muy sorprendido».

Revista Acción, 6 de Abril de 2022

Las sanciones contra Rusia desafían al dólar

Las sanciones contra Rusia desafían al dólar

Las imágenes de dos helicópteros bombardeando un depósito de petróleo en Belgorod, a unos 40 kilómetros de la frontera con Ucrania pero en territorio ruso, elevaron las alarmas ante un nuevo encuentro entre ambos países en una mesa de negociaciones. El gobierno de Kiev dijo al principio que “no confirma ni niega” su responsabilidad, pero luego atribuyó el golpe, que provocó el estallido de los tanques de combustible –que terminaron envueltos en llamas– a un “atentado de bandera falsa” perpetrado por Moscú. En todo caso, el ataque amenazó con empiojar las conversaciones de paz, aunque con las horas el tema fue bajando de agenda a medida que la complicada evacuación de civiles de la ciudad de Mariupol le agregaba una dosis de dramatismo a la situación general en este conflicto bélico que ya lleva 38 días.

Mientras tropas rusas aparecían reagrupándose hacia el este del país, como parte de algunos acercamientos para hablar de un alto el fuego, el anuncio del presidente Vladimir Putin de que a partir de este viernes los países que quieran seguir comprando gas a Rusia deberán abonar en rublos generó otro tipo de rispideces.

El decreto firmado por Putin dice que, “si no se realizan estos pagos, lo consideraremos un incumplimiento de las obligaciones por parte del comprador, con todas las consecuencias que ello conlleva”, léase, cortar el envío del fluido. La respuesta fue que los contratos fueron hechos en euros o en dólares. Pero entre las sanciones establecidas a instancias de Estados Unidos –y que acataron casi en su totalidad los países europeos–, las que más impactan se relacionan con las suspensiones de bancos y, sobre todo, la incautación de reservas del Banco Central de Rusia en el exterior, que suman el equivalente a unos 300 mil millones de dólares.

Hace algunos días el canciller Sergei Lavrov había manifestado la sorpresa para Moscú, que evaluaba sanciones pero nunca una semejante, ya que atenta contra confianza en el resguardo de depósitos de los fondos de países soberanos. Por si no bastaba con los 1200 millones de dólares de oro que el Banco de Inglaterra se niega a devolver al gobierno de Nicolás Maduro, argumentando que el Reino Unido reconoce a Juan Guaidó como presidente de Venezuela, ahora se agrega la mitad de la reserva acumulada por Rusia durante años y confiada en la seguridad de que los depósitos de países soberanos son intangibles.

La maniobra de Moscú tampoco se la esperaban en Occidente y el grupo G7 dijo que era inadmisible porque representa “un incumplimiento unilateral y claro de los contratos existentes”, según el ministro de Economía germano, Robert Habeck. Más allá de discusiones técnicas y hasta morales, lo concreto es que el rublo, que en los primeros días tras la batería de sanciones había caído hasta mínimos históricos de 115 por euro, a poco del anuncio de Putin se recuperó hasta 94. La razón habría que buscarla en compras en secreto de empresas u organismos públicos europeos para cumplir con las nuevas disposiciones.

Si las sanciones esperaban destruir la economía rusa, luego del impacto inicial tal vez termine por golpear más a los países occidentales y hay quienes sostienen incluso que el dólar dejará en el camino jirones de su vigencia para ser una moneda más, con lo que puede eso significar para la fortaleza económica de Estados Unidos.

Por lo pronto, India ya anunció que las compras de gas ruso se harán en monedas locales –rupia y rublo– y mediante un sistema alternativo al de transferencia SIWFT del que se eliminó a Rusia, lo que despertó amenazas de la Casa Blanca contra un país al que consideraban amigo de Washington. El Banco Central de Brasil, además, cuadruplicó sus reservas en yuanes –la moneda china– y redujo su exposición en dólares y euros. “El motivo es que ahora hay mayor incentivo al yuan después de que EE UU bloqueara aplicaciones en dólares a Rusia”, dice un comunicado del BCB, que preside desde la llegada de Jair Bolsonaro al Planalto el economista liberal Roberto Campos Neto.

Otra liberal, Elvira Nabiullina, ocupó los medios especializados estas semanas. A cargo del Banco Central de Rusia desde 2013 y considerada desde 2014 por la revista Forbes como una de las mujeres más poderosas del mundo, esta mujer de origen tártaro nacida en la República de Baskortostán tiene mandato hasta el 24 de junio y Putin ya adelantó que va a proponerla para un nuevo período.

Nabiullina fue muy criticada tras el bloqueo de las cuentas del BCR. Muchos la acusan de que con su consistente fe en los mercados, expuso al país a perder la mitad de sus ahorros. Pero al mismo tiempo, es una garantía para los mercados de que buscará que no se le desmadren las variables financieras. En 2014, tras la reincorporación de Crimea, había tenido que enfrentar un cimbronazo parecido y estabilizó el rublo incrementando las tasas bancarias del 9 al 17%, para luego volver al valor inicial. Ahora, elevó la tasa de referencia del 9,5% al 20% y frenó una posible corrida, que era el objetivo confeso de las medidas punitivas contra Moscú.

El premio Nobel de Economía Paul Krugman publicó una columna en el New York Times donde acota que “Rusia ha logrado defender con bastante eficacia el valor de su moneda” y, tras reconocer la importancia de haber impuesto severos controles de cambio, elucubra que una de las razones de Moscú para elevar las tasas es sostener al rublo como una estrategia de propaganda. El británico Financial Times fue más lejos y entrevistó a la subdirectora gerenta del Fondo Monetario Internacional, Gita Gopinath, quien dijo que “las sanciones financieras impuestas a Rusia amenazan con debilitar el dominio del dólar estadounidense y podrían resultar en un sistema monetario internacional más fragmentado”.

Los países occidentales, a su vez, ya están sufriendo en carne propia las consecuencias de guerra y las represalias. En Alemania sacaron del menú en los bares las papas fritas porque el aceite de girasol aumentó un 500%. El combustible también se disparó y la liberación de un millón de barriles de las reservas de petróleo que anunció Joe Biden no dio el resultado esperado.

«Ayuda» para prevenir conflictos en otros países

La Casa Blanca anunció un plan de diez años de prevención de conflictos a poner en marcha en Haití, Libia, Mozambique, Papúa Nueva Guinea y la costa occidental de África para «promover la estabilidad y favorecer el desarrollo económico». La nueva estrategia del gobierno demócrata se implementará «a través de la acción colectiva y la asociación», y se sustenta en la Ley Global de Fragilidad aprobada por el Congreso, informa la agencia AFP.

Entre los países que formarán parte de este esquema figuran también Benín, Costa de Marfil, Ghana, Guinea y Togo, y de acuerdo con lo que afirma Washington, se contemplan medidas para «prevenir conflictos, fomentar la resiliencia y la estabilidad y promover el desarrollo económico».

Para el gobierno de EE UU, es «más necesario que nunca» prevenir y estabilizar conflictos y «mirar más allá de las crisis urgentes y las necesidades a corto plazo» para centrarse en objetivos estratégicos a largo plazo. El gobierno afirma que se enfocará en fortalecer las instituciones democráticas, «por ejemplo, en las áreas del estado de derecho, anticorrupción, aplicación de la ley y transparencia fiscal», y en promover los Derechos Humanos y la igualdad de género.

El Congreso de Estados Unidos autorizó hasta 200 millones de dólares anuales para este tipo de estrategias y asignó 125 millones de dólares en el año fiscal 2022 para el Fondo de Prevención y Estabilización. En algunos de esos países, la intervención de Estados Unidos fue clave para crear las condiciones de su inestabilidad, como ocurre en Haití desde hace décadas y en Libia desde 2011.

Tiempo Argentino, 2 de Abril de 2022

Tablero en movimiento

Tablero en movimiento

Por más que 2023 no está a la vuelta de la esquina, en todos los partidos se reacomodan las fichas para el nuevo tablero electoral luego de la firma del acuerdo con el FMI. Y la puja se expresa en buena medida en la instalación de una agenda de debate.
Es así que el Frente de Todos, cuyas disputas internas salieron a la luz pública en el debate sobre el acuerdo con el organismo internacional, sorprendió en el Senado con un proyecto de ley para la creación de un fondo destinado a cancelar la deuda con el FMI con un impuesto al dinero no declarado en cuentas en el exterior. Cuando desde la oposición lanzaban las críticas más enconadas a la propuesta, la vicepresidente Cristina Fernández volvió a romper los moldes al anunciar en su cuenta de Twitter que se había reunido en su despacho con el embajador de Estados Unidos, Marc Stanley, «para solicitarle la colaboración de su país con el proyecto».
El argumento del bloque de senadores oficialistas es que el acuerdo con el FMI que suscribió Mauricio Macri en 2018 «significó el ingreso de 44.500 millones de dólares, que en gran parte tuvieron como destino el financiamiento de la salida de divisas de nuestro país, en un claro proceso de fuga de capitales».
Según estudios y evaluaciones en general aceptadas por todos los sectores, habría unos 420.000 millones de dólares de argentinos en el exterior y fuera de los circuitos institucionalizados en el país. A poco de llegar a la Casa Rosada, Cambiemos puso en marcha un blanqueo de capitales con el que se logró incorporar alrededor de 120.000 millones de dólares. Entre quienes blanquearon figuraban miembros de la familia del propio expresidente.
Ahora, desde la oposición, rechazan de plano la propuesta de FdT. Legisladores de Juntos por el Cambio consideraron que el proyecto es «inviable e incumplible». El diputado Pablo Tonelli, aun reconociendo que no había leído el texto, señaló que le resultaba curioso «que, si los bienes no están declarados, cómo van a hacer para dar con ellos».
Sin embargo, trabajos del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés) publicados en todo el mundo como los Panamá, Paradise y Pandora Papers corroboran que Argentina ocupa el tercer lugar, debajo del Reino Unido y Rusia, en el ranking de mayores fortunas en el exterior.
El proyecto del FdT establece una alícuota del 20% sobre fondos no declarados que se podría elevar a 35% si no se abona a los seis meses de detectados. Se entiende el pedido de la vicepresidenta a Stanley: Estados Unidos tiene en su territorio algunas de las guaridas fiscales más grandes. La cuenta que hicieron los técnicos del FdT indica que se podrían recaudar unos 70.000 millones de dólares. Algo menos que el doble de lo que se le debe al FMI.
Para los movimientos sociales que habían rechazado en las calles el acuerdo con el FMI, la iniciativa es positiva. «Busca que paguen la deuda quienes fugaron, se llevaron los dólares afuera y evadieron y no los sectores populares», consideró Dina Sánchez, secretaria General Adjunta de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP). Desde la Tupac Amaru también avalaron la propuesta. «Lo vemos muy bien, lo que pretendíamos era no llegar al acuerdo (pero) el contexto en el que se da es interesante», dijo a Tiempo el referente nacional de la organización, Alejandro «Coco» Garfagnini.
El contexto, en alguna medida, anuncia escenarios bastante espinosos en el plano social. Y como para echarle leña al fuego, el partido del derechista Javier Milei anunció la creación de un «movimiento antipiquetero», una organización, dice el diputado porteño Ramiro Marra, con la que busca «ponerles freno a los piquetes en Argentina y en la Ciudad de Buenos Aires». El tema es delicado porque criminaliza la protesta y augura enfrentamientos. Pero sobre todo porque recuerda demasiado a la Liga Patriótica Argentina, aquella organización nacionalista de derecha creada hace un siglo para contrarrestar violentamente las huelgas obreras al final de la Primera Guerra Mundial y en los albores de la Revolución Rusa, durante el Gobierno de Hipólito Yrigoyen. Algunos de los apellidos «ilustres» de la época se sumaron a aquella iniciativa de Manuel Carlés, profesor de la Escuela Nacional de Guerra. La Liga también aseguraba que sus fines eran pacíficos. Pero no fue así: «Desde las sedes policiales partían en coches último modelo manejados por los jovencitos oligarcas y al grito de “Viva la Patria” se dirigían a las barriadas obreras, a las sedes sindicales, las bibliotecas obreras, a la sede de los periódicos socialistas y anarquistas para incendiarlo y destruirlo todo bajo la mirada cómplice de la policía y los bomberos», destaca el historiador Felipe Pigna. La Liga se disolvió luego del golpe de 1930.

Halcones y palomas
Con todo, Milei, y en general el sector ultraderechista que representa, fue logrando una inserción importante en grandes capas de la sociedad, con el auspicio de los medios concentrados. Las últimas encuestas indican que de todos los personajes políticos relevantes de la Argentina actual, solo el libertario, el diputado radical Facundo Manes y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, tienen más imagen positiva que negativa.
Una explicación a las diferencias que aparecen entre los «halcones» y las «palomas» dentro de JxC quizás obedezca a la necesidad de no perder apoyos por la derecha más extrema y pescar, por el centro, entre los más de cuatro millones de votos que perdió el oficialismo desde 2019 a 2021.
Hace algunas semanas, antes de viajar al Mundial de Bridge en Italia, Macri, fundador del PRO, reivindicó la figura del expresidente Carlos Menem. Fue el corolario de unos días de exposición en los que «bajó línea», llegando a afirmar que de volver al Gobierno privatizaría Aerolíneas Argentinas. Eso despertó la crítica del gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, a la sazón presidente de la UCR. «Rechazamos las políticas neoliberales implementadas por el menemismo en los 90 que hoy reivindican algunas voces de la política argentina. Estás medidas destruyeron nuestro aparato productivo, nos hicieron más pobres y terminaron con la esperanza de nuestro pueblo», dijo Morales en una serie de tuits. No faltó quien le recordara al gobernador norteño que usó la misma táctica de Menem para lograr una Corte Suprema adicta no bien asumió.

Revista Acción, 1 de Abril de 2022