por Alberto López Girondo | Ago 16, 2020 | Sin categoría
Este lunes comienza en Milwaukee la convención del partido demócrata -a esta altura un acto ritual destinado a coronar la fórmula Joe Biden-Kamala Harris para las elecciones de noviembre- que culminará el jueves luego del desfile de decenas de figuras de ese espacio político. Es, como quien dice, el pistoletazo de largada para una campaña presidencial que sin dudas será áspera como pocas en la historia de Estados Unidos. Así lo demuestra Donald Trump, que se encargó de definir a Harris como una “izquierdista radical” y, por si no quedaba clara su tirria por la nominación registrada el martes que pasó, dijo que la senadora por California es “la más mala, la más horrible, la más irrespetuosa de todos” en la Cámara alta.
Normalmente, en una convención partidaria los delegados de cada precandidato se juntan para votar al elegido. Cierto es que se llega al acto sabiendo cuántos porotos tiene cada uno, pero el evento tiene un aire de formalidad que los estadounidenses saben apreciar. Tras la renuncia de Bernie Sanders a seguir en carrera -el último que quedaba en pista- el candidato es Biden, ex vicepresidente con Barack Obama y crédito del establishment demócrata. Solo faltaba definir quién acompañaría su intento por impedir la reelección de Trump.
Hubo un par de hechos que facilitaron la aspiración de Harris al trono. La reacción de Trump a la pandemia dejó a la luz un hueco por el que se filtraron las críticas más feroces de la oposición. Y mientras los contagios crecían a un ritmo espeluznante y los cadáveres se apilaban en las ciudades más pobladas -EE UU se acerca a los 6 millones de casos de Covid-19 y 180 mil muertos- la imagen de Trump se iba desdibujando en una capa de ciudadanos que había sido clave para su triunfo en 2016.
Casi en simultáneo, el asesinato de George Floyd desnudó el rostro más brutal de ese país, con fuerzas policiales teñidas de racismo y violencia. En otro lugar del mundo, esos dos hechos definirían a un gobierno autoritario, represivo y con síntomas de dictadura. No es el caso.
Harris, que fue fiscal general de California antes de meterse en la actividad partidaria, es una hábil polemista que tuvo a maltraer a Biden durante los debates que se realizaron durante las primarias. Si no siguió peleando una candidatura es porque los popes partidarios le aconsejaron que se bajara. No iba a conseguir financiamiento para su aventura y si hacía caso la anotaban en un lugar expectante para el futuro.
Cuenta en su haber que tiene 22 años menos que Biden -55 contra 77-, que es hija de inmigrantes, se hizo de abajo viajando en transportes públicos, y es afrodescendiente. Cuando las calles de todo el país se poblaron de manifestaciones contra el racismo, es un hándicap interesante de cara a los comicios.
La experiencia indica que los demócratas triunfan cuando logran sumar votantes de las comunidades vulneradas. En un país donde el voto no sólo es optativo sino que la elección está diseñada para dificultar la participación ciudadana, ese detalle puede hacer la diferencia.
La edad es otro dato a tener en cuenta. Biden es el más viejo entre los aspirantes a la presidencia -Trump tiene 74 años-, pero además viene mostrando síntomas de decrepitud. No por nada, el presidente lo llama Sleepy (Dormido) en sus tuits más agresivos.
En los debates obligatorios que se avecinan, sus consejeros temen que Trump le haga pasar algún papelón. Por el contrario, descuentan que en los cruces televisados de los vicepresidentes, Harris le sacaría varios cuerpos de ventaja a Mike Pence. Si es que ese tipo de exposición puede implicar algo a la hora de emitir un voto, ahí se verían parejos.
La nominación de la fórmula demócrata, sin embargo, les deja un sabor amargo a los que aspiraban a que el “partido del burro” se corriera algo más a la izquierda. El candidato de ellos era Sanders, y hubieran aceptado de mil amores a la senadora Elizabeth Warren. A pesar del brulote de Trump, Harris no es alguien a quien pueda vincularse a los grupos más progresistas dentro del espectro político estadounidense. Biden menos, por cierto: es alguien muy cercano al poder financiero y al aparato militar industrial, y apoyó cuanta intervención armada pasó por su despacho de senador cuando tuvo ocasión.
De todas maneras, la apuesta es que esos sectores que esperan sacarse de encima a Trump acepten esta alquimia que no será tanto como indica el presidente, pero promete bajar varios decibeles en la tensión constante que fluye de la Casa Blanca desde el 20 de enero de 2017.
En las primeras cuatro horas posteriores a la nominación de Harris, Biden consiguió 10 millones de aportes para su campaña. Toda una señal.
Tiempo Argentino, 16 de Agosto de 2020
por Alberto López Girondo | Ago 12, 2020 | Sin categoría
El Parlasur, la Iglesia Católica, la Unión Europea y otras instituciones internacionales están tratando de calmar las aguas en Bolivia buscando consensos para que se realicen elecciones y de ese modo recuperar la democracia, vulnerada desde el golpe de noviembre del año pasado. El clima social y político en ese país que hace temer un incremento de la violencia por los cortes de carreteras y la amenaza de represión del gobierno, cuando no la posibilidad de que la situación sirva de excusa para una asonada militar en contra del gobierno de facto, una salida que no disgustaría para nada a los sectores de la derecha ideológica y los intereses geopolíticos que forzaron la renuncia de Evo Morales hace nueve meses.
El plan de lucha puesto en marcha el lunes de la semana pasada por la Central Obrera Boliviana (COB) y el Pacto de Unidad, un conglomerado de movimientos sociales, se planteaba reclamar elecciones en la fecha indicada por la ley votada oportunamente, o sea, el 6 de setiembre. Fue una respuesta a la decisión del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de posponer nuevamente el comicio para el 18 de octubre por la pandemia.
Este fin de semana, las organizaciones sindicales aprobaron el levantamiento de los bloqueos de rutas y aceptar la fecha impuesta por el gobierno como una última postergación aceptable. Pero muchos de los movimientos que están en el interior de Bolivia decidieron seguir en los caminos. La consigna en muchos sitios era “renuncia ya” de la mandataria de facto, Jeaninne Añez.
Uno de los temas más ríspidos en este entuerto fue que el TSE había decidido cambiar la fecha de elecciones a pedido del gobierno sin haber enviado una ley al Congreso. Si bien la cuestión era para debate de constitucionalistas, como en las otras convocatorias siempre había sido por ley votada democráticamente, esta movida de la presidencia sonaba a desafío contra los órganos elegidos por la ciudadanía.
En una conferencia de prensa realizada por la dirigencia de COB y el Pacto de Unidad, informaron sobre la decisión de aceptar como fecha de elecciones el 11 de octubre con el agregado de que la legislatura debe dictar una ley respectiva y el gobierno debe cumplir también con los requisitos que garanticen transparencia y respeto por la voluntad popular con el compromiso de todas las fuerzas políticas.
Este martes, la Mesa Directiva del Parlasur mantuvo un encuentro con la jefa de la Misión de Observación Electoral de la UE, la portuguesa Isabel Santos, donde debatieron estrategias para una salida democrática.
Santos, representante del parlamento europeo, señaló que “es muy importante que toda la sociedad boliviana se acerque a un acuerdo y que el proceso sea sencillo, claro, transparente y dentro de la normalidad democrática. Esta es nuestra posición y preocupación”.
“Para nosotros que haya elecciones consensuadas es la única salida para Bolivia. Si podemos colaborar para que efectivamente se vote y que se respete lo que el pueblo ha votado, sería un gran aporte”, dijo luego el argentino Oscar Laborde, presidente del Parlasur.
El escenario en el altiplano no es el más tranquilizador. Así, desde medios internacionales como la CNN entrevistaron al ministro de Gobierno boliviano, Arturo Murillo y buscaron convencerlo de sacar al Ejército para despejar las rutas. Murillo, un empresario de la derecha más rancia de esa nación -con un discurso que recuerda a la Guerra Fría- casi que quedó a la izquierda de su interlocutor, aunque no se privó de deslizar que si la cosa seguía así podía desencadenarse una guerra civil.
La preocupación en la conducción del MAS, y particularmente de Evo Morales, refugiado en Buenos Aires, es que los cortes de ruta resulten contraproducentes para la imagen del partido que gobernó Bolivia por 13 años ante la opinión pública de las ciudades. La decisión de la medida de fuerza surgió de asambleas soberanas de los afiliados a la COB y de integrantes de movimientos sociales que no aceptan la prórroga de los comicios y además, reclaman medidas para paliar la crisis económica y sanitaria devenida del Covid-19.
La estrategia oficial es limar en todo lo que sea posible el apoyo de las clases medias al MAS IPSP en las clases medias. La candidatura de Luis Arce y David Choquehuanca tiene una amplia ventaja para ganar en primera vuelta, cada día de demora juega en perjuicio del regreso de esa coalición al gobierno.
El otro plano en que se desarrolla esta contienda es el judicial, y en este ámbito la Fiscalía de La Paz admitió una denuncia contra Morales, el líder de la COB, Juan Carlos Huarachi, y los candidatos Arce y Choquehuanca por los bloqueos. La denuncia es por terrorismo, genocidio, delitos contra la salud pública en el marco de los bloqueos de rutas por presuntamente haber impedido la circulación de alimentos, insumos médicos y ambulancias. Los dirigentes del Pacto de Unidad y la COB rechazaron todas las acusaciones y llamaron a ver todas las filmaciones en las que se aprecia que los cortes no fueron totales sino selectivos.
El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la Asociación Pro Derechos Humanos de Bliia y la Red Universitaria de Derechos Humanos, en tanto, presentaron en las Naciones Unidas dos demandas por las masacres de Sacaba y Senkata, entre el 15 y 1 189 de noviembre pasados, contra las primeras manifestaciones de rechazo al golpe.
“La abundante evidencia enviada da cuenta de que tanto en Sacaba como en Senkata, las Fuerzas Armadas y policiales con armamento letal reprimieron protestas que eran contrarias al gobierno de Áñez y en defensa de la wiphala y dejaron un saldo de 21 personas muertas y más de 70 heridas”, dice el texto de la denuncia.
Tiempo Argentino, 12 de Agosto de 2020
por Alberto López Girondo | Ago 11, 2020 | Sin categoría
Se aseguraba que Joe Biden elegiría a una mujer para compañera de fórmula. En tiempos en que las cuestiones de género tienen preponderancia, sería la fórmula ideal para los que tejen estrategias en los escritorios del partido demócrata. Y los nombres comenzaron a sonar con insistencia. Elisabeth Warren era la preferida de los sectores inclinados a la izquierda que se quedaron con ganas de votar a Bernie Sanders cuando se bajó de la contienda en abril pasado. Pero el establishment del partido demócrata no aceptaba a alguien que pudiera torcer la balanza de semejante modo, a pesar de que la senadora por Massachusetts no pasaría de ser una tímida progresista en esta parte del mundo. Luego del asesinato de George Floyd, además de mujer, la compañera de fórmula debía ser negra. Y el personaje ideal para esa función resultó ser la ex fiscal General y actual senadora por California, Kamala Harris.
Entre las virtudes adicionales de esta hija de un jamaiquino y una india tamil, está su edad, 56 años. Biden, a los 77, es el más viejo de los contendientes que en noviembre se disputarán la presidencia y además, tiene la salud bastante menguada como para que los malpensados teman por su fortaleza para enfrentar la situación que atraviesa el país. Donald Trump, que va por la reelección, tiene 74 años pero se lo suele ver rozagante. Su punto en contra es el manejo de la pandemia y su enfrentamiento con lo que llama «el estado profundo», sectores entre los que se cuentan los funcionarios del Departamento de Estado, de las agencias de inteligencia, el Pentágono y también el aparato industrial militar y los medios hegemónicos.
Harris, además, en su paso por la justicia es recordada como esos funcionarios que se pasan de estrictos. Al mismo tiempo, es considerada una defensora de los afrodescendientes y de los más pobres, en un estado que suele votar a los demócratas, tiene un perfil políticamente liberal y donde ella llegó a ser Fiscal General entre 2011 y 2017 para de allí saltar a la cámara alta
«Tengo el gran honor de anunciar que elegí a @KamalaHarris, una combatiente intrépida a favor de los más débiles y una de las mejores servidoras que tiene este país», anunció Biden este martes.
Biden encabeza las encuestas para las elecciones del próximo 3 de noviembre, unos comicios marcados por la pandemia y la crisis económica que sufre Estados Unidos con un desempleo que supera el 10%.
Harris será la tercera candidata a la vicepresidencia en la historia de Estados Unidos, luego de la demócrata Geraldine Ferraro en 1984 y de la republicana Sarah Palin en 2008. Y lo es cuatro años después de que Hillary Clinton se convirtiera en la primera nominada a la presidencia. Ninguna de ellas llegó a la meta final.
Desde la campaña de Trump sacaron a relucir que durante las primarias, Harris fue la que con mayor dureza atacó a Biden, al que no dudó en calificar de racista. Pero se sabe que en todos lados se cuecen habas y ahora irán juntos para tratar de destronar al empresario inmobiliario.
Tiempo Argentino, 11 de Agosto de 2020
por Alberto López Girondo | Ago 11, 2020 | Sin categoría
El 4 de octubre de 1957 la Unión Soviética asombró al mundo al enviar al espacio el primer satélite artificial. Un logro para la ciencia y la tecnología del país comunista, que se adelantó así a Estados Unidos en la carrera espacial lanzando el Sputnik 1. Cuatro años más tarde, en abril de 1961, Yuri Gagarin sería el primer ser humano en girar alrededor de la Tierra. Las sospechas, desconfianzas y los brulotes sobre ambos anuncios fueron solo comparables a las que despiertan aún las imágenes de astronautas estadounidense caminando por la superficie lunar.
Vladimir Putin, presidente de Rusia, vuelve a generar las mismas reacciones ahora, al anunciar que Rusia, la heredera de la URSS, desarrolló la primera vacuna efectiva contra el coronavirus. Y para recordar aquellos años dorados, si bien el nombre técnico para el producto es Gam-COVID-Vac –por el Centro de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, que junto con el ministerio de Salud ruso elaboraron la vacuna, proceso que financió el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF)–, en el exterior se dará a conocer como Sputnik V, en recuerdo a aquella hazaña.
Igual que hace 63 años, la desconfianza y la sospecha se esparcieron prontamente para cuestionar la afectividad de una vacuna que puede salvar la vida de cientos de miles de habitantes de este planeta. Y que fundamentalmente, puede implicar que cada uno (de nosotros) recupere la vida que tenía antes de la pandemia.
Putin ya venía amagando que en cualquier momento se venía la vacuna rusa. Esa fue la primera sorpresa, ya que las investigaciones en ese país se habían realizado en el mayor de los secretos y sin cumplir con protocolos médicos de uso en todo el mundo. Desde la OMS y los centros científicos de Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña levantaron alertas con un tono de recelo.
Son muchos los intereses en juego y mucha también la fama que acarrea para el que termine con este flagelo del año 2020. No son pocos los que sueñan con emular a Jonas Salk, el estadounidense que logró la primera vacuna contra la poliomelitis, en 1955. Claro que en el caso del virólogo neoyorquino, hay un detalle que a los laboratorios que están detrás del freno contra el Covid-19 no estarían dispuestos a sostener: cuando se comprobó que la vacuna era efectiva, le preguntaron a Salk quién la había patentado. “No hay patente. ¿Se puede patentar el sol?”, respondió, lacónico.
En 1955 existían los Estados de Bienestar y la salud pública era un bien universal a sostener. Franklin Roosevelt, incluso, padeció poliomielitis y era uno de los impulsores de la investigación para encontrarle cura. Las cosas son diferentes ahora y si, hubo uno, a v fines de los 90, el estadounidense Craig Venter, que intentó patentar el genoma humano.
Ahora casi 200 laboratorios -públicos y privados- buscan denodadamente en encontrar la vacuna que sirva para inmunizar a la humanidad como lo hizo aquella de Salk en su momento. Y la millonada que puede implicar la fabricación generó aumentos insólitos en las acciones de empresas que investigan y una puja entre distintos gobiernos por asegurarse la provisión de las que lleguen a la meta. Entre las más avanzadas, se destacan las de la Universidad de Oxford junto con AstraZeneca, la de la farmacéutica Moderna, la desarrollada por la colaboración entre BioNTech y Pfizer -que también se probará en Argentina- y la de Sinovac, de China, que se está testeando en Indonesia. La vacuna rusa no se encontraba en este grupo.
Antecedentes
Putin se dio el gusto de primerear a todos.
Voluntarios argentinos prueban una vacuna.
Pruebas también en Brasil.
Un bien universal y gratuito.Kaiser busca su propia vacuna.
Trump y Gates contra Merkel y el dueño del Hoffenheim.
Los protocolos científicos exigen que para un nuevo medicamento se deben realizar pruebas en laboratorio con células, con animales y recién ahí pasar a una prueba en humanos. En esta etapa, los estudios deben también seguir reglas muy estrictas para garantizar la efectividad además su inocuidad, esto es, que no produce efectos nocivos.
Que una vacuna sea efectiva, entonces, implica que genera anticuerpos suficientes para inmunizar a una persona por un tiempo adecuado y que no deje secuelas que pueden resultar peores que el virus. Ni ahora ni en un futuro. Para lo cual se debe probar en una cantidad significativa de personas de todas las condiciones (de edad, salud e incluso étnicas).
La OMS ya había advertido que se deben cumplir los pasos indicados por las organizaciones internacionales antes de cantar victoria. Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas de EEUU, también cuestionó el anuncio ruso. «Cualquiera puede decir que tiene una vacuna y fabricarla, pero hay que demostrar que es segura y efectiva, lo cual dudo que lo hayan demostrado», dijo a un canal de TV. Sin embargo, fue el propio Fauci que en abril aceptó morigerar exigencias para que el fabricante de Remdesivir, el laboratorio Gilead Scienses-entre cuyos dueños figura el fondo Black Rock, el mas duro de los negociadores por la deuda argentina-recibiera el ok en el uso del antiviral para acelerar los tiempos de recuperación de pacientes de coronavirus.
El gobierno alemán se sumó a la crítica de la Spitnik V. “No existen datos conocidos sobre la calidad, la eficacia y la seguridad de la vacuna rusa”, dijo una portavoz del ministerio de Salud al grupo de prensa regional RND. Desde Washington, la asesora de la Casa Blanca Kellyanne Conway dijo estar convencida de que las vacunas que se desarrollan en EEUU están mucho más avanzadas.
Claro, los laboratorios que están detrás de esta carrera desenfrenada son de EEUU, Gran Bretaña, Alemania y también China. Rusia no figuraba en la pista de largada. Pero en un contexto mundial donde los más poderosos tienen con qué financiar una investigación con esas reglas de juego, que ademas dictan ellos, y de garantizarse la provisión en desmedro de los subdesarrollados, el anuncio ruso significó una oleada de esperanza.
«Planeamos que la vacunación masiva comience en octubre y de forma gratuita», dijo el ministro de Salud ruso, Mijail Murashko. Putin, en tanto, aseguró que la Sputnik V logró inmunidad total en todos los que la recibieron, entre los cuales dijo que estaba una hija, que “solo tuvo unas líneas de fiebre luego de recibirla”.
Por las dudas, el estado brasileño de Paraná mantiene ingentes negociaciones con representantes rusos para producir la vacuna en ese territorio. Brasil es el segundo país en el mundo con más muertos, con más de 100.000 hasta ahora, y ante un sistema de salud incapaz de dar respuesta y la falta de coordinación entre los distintos gobiernos federales, la única forma de cortar con la tragedia sería encontrar un remedio o una vacuna. El acuerdo, según informó la agencia de noticias rusa Sputnik -nombre emblemático por lo que se ve- se firmaría entre el gobernador Ratinho Junior y el embajador ruso en Brasil, Serguei Akópov.
Tiempo Argentino, 11 de Agosto de 2020
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