Más allá de las víctimas mortales y los contagiados de coronavirus, la epidemia que por estas horas mantiene en vilo a todo el mundo implica no sólo un peligro latente para la humanidad sino una fuente de debates académicos y de análisis económicos y geopolíticos. En tal sentido, y en vista de una serie de acontecimientos encadenados que se vienen produciendo en estos últimos años, hay quienes con bastante sustento inscriben el denominado técnicamente como nCoV-2019, en medio de la guerra comercial entre EEUU y China y lo suben a la categoría de misil desarrollado en algún laboratorio bacteriológico a instancias de los estrategas de Washington. ¿Qué hay de todo esto?
Bastó que el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, casi agradeciera que a raíz del brote de coronavirus registrado desde fines del año pasado “se crearán miles de empleos en EEUU y México” para que los bien pensantes se lanzaron sobre su yugular para cuestionar la ferocidad de la frase. Pero los hubo que rascaron debajo de la superficie para -como en las buenas historias policiales- se viera no solo quién se beneficia con esas muertes sino de qué manera.
El brote, como se recuerda, surgió en la región china de Wuhan, la capital de la provincia centro-oriental de Hubei, con 11 millones de habitantes. Se extendió muy prontamente a los alrededores y en pocas semanas varios países del mundo dieron la voz de alarma por el contagio de viajeros que provenían del país asiático.
El gobierno chino decretó una cuarentena en esa región y paralelamente los empleadores de las empresas radicadas allí instaron a sus trabajadores a hacer tareas a distancia para no generar riesgos en ámbitos cerrados. Es difícil establecer las pérdidas económicas que se producen en este escenario de baja de la actividad económica, a lo que se suma que en el resto del mundo se generó un clima de temores que llegaron a bloquear el ingreso de mercadería proveniente de China o de correspondencia, como hicieron las autoridades de Japón y el correo de Singapur.
Para Capital Economics, una consultora radicada en Londres, el impacto del nCoV-2019 en el primer trimestre del año rondaría los 280.000 millones de dólares de pérdidas, y por primera vez desde 2009 el PBI mundial no crecerá. La agencia Bloomberg, en tanto, calcula que ya perdieron 160.000 mil millones mientras que el FMI, más cauto, señaló que el brote viral «podría afectar significativamente la actividad económica mundial, el comercio y el transporte».
No hay estimaciones sobre la posible baja en el incremento económico en China, pero estas previsiones generan profundo desasosiego es en América Latina, donde esa nación milenaria es el principal o el segundo socio comercial más importante. Chile, Perú y en una medida determinante también Brasil y Argentina dependen de sus exportaciones al gigante asiático para mantener andando la rueda de sus economías.
Un brasileño, Lucas Leiroz de Almeida, investigador en Derecho Internacional en la Universidad Federal de Río de Janeiro, cuestionó en un artículo publicado por el portal del grupo BRICS (club de las potencias del futuro del que forma parte China, Rusia, India, Sudáfrica y también Brasil) la información errónea y malintencionada de los medios hegemónicos internacionales. “Esto está creando una gran ola de odio contra todo lo que tiene que ver con China. Claramente, esta epidemia está siendo utilizada por las potencias occidentales como un medio de guerra híbrida”.
En ese artículo hace hincapié en una serie de situaciones, cada cual más insólita, en que ciudadanos o productos chinos sufren discriminaciones. El caso tal vez más irónico es el de un brasileño de origen japonés fue insultado por una mujer para quien todo el que tiene rasgos orientales evidentemente es chino.la comunidad japonesa en San Pablo es muy importante y de vieja ola inmigratoria.
En Barcelona ya se bajaron muchos asistentes al Congreso Internacional de Teléfonos Celulares (MWC por sus siglas en inglés) al que obviamente irían firmas chinas a exponer sus novedades. En la ciudad española eso genera una crisis incluso entre los empresarios del ramo de la diversión, según contó el dueño de un Night Club a la prensa. La Fórmula Uno, a su turno, aplazó el Gran Premio de China programado para Shanghái en abril.
Mientras tanto, comenzó a circular masivamente información sobre algunos detalles de la cepa del virus que da para la sospecha. Un veterano analista, Larry Romanoff, escribió en Global Research, un portal de estudios de política internacional, que el nCoV-2019 “parece estar muy centrado en los chinos”.
Y argumenta que estudios sobre armas biológicas de otros investigadores en medicina y biología, como Leonard Horowitz y Zygmunt Dembek, revelaron que se desarrollaron agentes que atacan particularidades específicas de cada grupo humano.
“Un grupo de virólogos chinos descubrió que al menos algunos chinos tienen una cantidad extremadamente grande de un tipo particular de célula en sus pulmones, que se relaciona con la regulación de la reproducción y transmisión viral”, abunda.
Lo más inquietante es que en su análisis, Romanoff descubre un estudio realizado en octubre pasado por el Centro Johns Hopkins Center para la Seguridad de la Salud, de Baltimore. Se trata del denominado Evento 201, un ejercicio de simulación financiado por la Fundación Bill y Melina Gates en colaboración del Instituto Pirbright del Reino Unido.
El estudio consistió en imaginar lo que podría ocurrir con la propagación veloz de un coronavirus genérico que en ese ejercicio causaban 65 millones de muertes. «Los esfuerzos para evitar tales consecuencias o responder a ellas a medida que se desarrollen requerirán niveles de colaboración sin precedentes entre gobiernos, organizaciones internacionales y el sector privado», decían en sus justificación para ese análisis.
Luego del estallido del mal, tuvieron que salir a atajarse de las críticas y suspicacias. “Para ser claros, el Centro para la Seguridad de la Salud y sus socios no hicieron una predicción durante nuestro ejercicio de mesa. Para el escenario, modelamos una pandemia ficticia de coronavirus, pero declaramos explícitamente que no era una predicción. En cambio, el ejercicio sirvió para resaltar los desafíos de preparación y respuesta que probablemente surgirían en una pandemia muy severa. Ahora no estamos prediciendo que el brote de nCoV-2019 matará a 65 millones de personas. Aunque nuestro ejercicio de mesa incluyó un nuevo coronavirus simulado, las entradas que utilizamos para modelar el impacto potencial de ese virus ficticio no son similares a nCoV-2019”, dijeron.
La duda incomprobable es si, como es fácil a esta altura puntualizar, el virus fue una creación de laboratorio muy conveniente para la economía estadounidense en su batalla contra China o una mera y preocupante casualidad de la que se aprovechan los enemigos de China.
Cuando hace algunas semanas el secretario de Estado Mike Pompeo desembarcó en el aeropuerto londinense de Stanstead iba a discutir varios asuntos de suma actualidad con el primer ministro británico Boris Johnson. El Brexit, que iba a ocurrir un par de días después, y la aprobación británica a que la empresa china Huawei participe -aunque en forma limitada- en el desarrollo de la red 5G del Reino Unido ocuparon la atención de los grandes medios. Sin embargo, hubo un tema que también fue parte de esas conversaciones y que finalmente terminó por explotar en la atención pública. La extradición de la esposa de un diplomático estadounidense que el año pasado mató en un accidente de tránsito a un motociclista de 19 años y huyó con protección oficial a EEUU y a la que el gobierno de Donald Trump se niega a extraditar para que se haga cargo de su crimen. Ahora la familia del chico, Harry Dunn, está indignada porque descubrió el motivo de semejante cobertura: Anne Sacoolas no solo es esposa de un espía sino que ella misma es agente de la CIA, según publicó el diario Dairy Mail. El escándalo resuena en los medios ingleses, donde la madre del muchacho reclama justicia entre lágrimas, mientras se difunde la imagen de la acusada caminando tranquilamente por las calles de su país.
“No sé cómo puede vivir consigo misma”, se la ve decir frente a cámara a Charlotte Charles, la mamá de Harry Dunn. El adolescente vivía con su familia en Charlton, cerca de Banbury, en Oxford, y circulaba habitualmente con su moto por la carretera de Croughton, Northamptonshire, donde hay una base de la Fuerza Aérea Real (RAF por sus siglas en inglés).
Allí la Fuerza Aérea de EEUU (USAF) administra un centro de espionaje conjunto entre las naciones británicas (esto incluye a Canadá y Australia) donde Jonathan Sacoolas estaba destinado como analista de la NSA. Es la misma agencia a la que pertenecía Edward Snowden, el agente que denunció cómo desde esa dependencia se hace espionaje electrónico en todo el planeta a través de dispositivos y plataformas en teléfonos y artefactos hogareños.
El 27 de agosto, como solía hacer, Harry iba tranquilamente por la ruta cuando fue atropellado por un Volvo XC90 que iba a contramano, conducido a toda velocidad por Anne Sacoolas. Viene a cuento recordar que en los países británicos los vehículos circulan por la izquierda, mientras que en EEUU y el resto del mundo lo hacen por la derecha.
El chico fue declarado muerto en el Centro de Trauma Mayor del Hospital John Radcliffe, de Oxford. Tenía lesiones calificadas como de Categoría 2, que requieren según los informes médicos, una atención urgente dentro de los 40 minutos del accidente. La ambulancia llegó a los 43 minutos. El servicio médico de East Midlands adujo que no tenían suficientes equipos para todas las emergencias.
La conductora del auto fue indagada y liberada de inmediato. Dos semanas más tarde, Anne Sacoolas salió del país con su marido, en una avión de la USAF. Según las autoridades inglesas, ella tenía inmunidad diplomática por el rango que ostentaba su esposo y nada podían hacer para bloquear su partida si los representantes de EEUU no se los permitía.
Durante todos estos meses, los padres de Harry lo intentaron todo para que la mujer fuera traída de vuelta al país y resultara procesada por el homicidio, pero nada lograron. Los pedidos de extradición chocaron con el rechazo de las autoridades estadounidenses. Ante la falta de respuestas en su país, los padres de Harry viajaron a Nueva York para pedirle a la mujer que coopere con la investigación judicial regresando al Reino Unido. Pero ni bien pisaron suelo estadounidense recibieron una invitación para ir a la Casa Blanca a entrevistarse con el presidente Donald Trump.
“Trump nos dijo que Anne Sacoolas estaba en la Casa Blanca y estaba dispuesta a reunirse con nosotros”, dijo la madre de Harry. “Dejamos muy en claro que, como lo hemos dicho todo el tiempo, nos reuniremos con ella y aún nos encantaría reunirnos con ella, pero tiene que ser bajo nuestros términos y en territorio británico”. Trump, según dijeron los esposos Dunn, fue evasivo a la hora de comprometerse a extraditar a la señora Sacoolas. Finalmente su gobierno rechazó todos los pedidos judiciales.
El caso parecía destinado al olvido cuando durante este fin de semana saltó a las tapas de los matutinos con la revelación de que Anne Elizabeth Goodwin, nacida en South Carolina hace 42 años y con tres hijos, era agente de la CIA y tenía un rango más alto en los servicios de inteligencia que su esposo, Jonathan Sacoolas. Y que además ya tenía varios incidentes de tránsito en su haber, aunque no se sabe si con resultado de muerte.
“Las cosas están empezando a encajar”, reflexiona Charlotte. Ahora entiende el por qué del bloqueo a la investigación judicial y a que la responsable de esa muerte se presente en los tribunales a hacer su descargo. El delito del que se la acusa, homicidio por conducir de manera imprudente, podría llevar una pena de hasta 14 años de prisión. Pero el proceso debería ventilar quién es Sacoolas y eso pondría en aprietos a toda una estructura del espionaje en que los británicos no quedarían muy bien parados.
Con todo lo que hicieron para evitar que el caso saltara a la luz, no hicieron más que incrementar la indignación pública.
Donald Trump tuvo su semana de gloria. Tan empoderado se sintió luego del aplastante triunfo en la interna republicana de Iowa del lunes y el cierre del impeachment en el Senado del miércoles que se animó a un tuit en el que desliza la posibilidad de una reelección eterna. Del otro lado, el vergonzoso proceso electoral de los demócratas en el primer test para seleccionar quién lo enfrentará en noviembre abre interrogantes preocupantes para la oposición.
En realidad, lo único sorprendente en la votación de la Cámara Alta que absolvió a Trump de los delitos de abuso de autoridad es que la lideresa parlamentaria demócrata, la experimentada Nancy Pelosi, continuara con el proceso a pesar de que era evidente que la mayoría republicana le daría el aval al presidente de su mismo partido.
Pero el juicio político tampoco tenía apoyo en las calles. La prueba más contundente es que en la primaria demócrata, el ex vicepresidente Joe Biden, que aparecía en las encuestas como favorito, cayó estrepitosamente a un cuarto lugar, muy por debajo de Bernie Sanders, Pete Buttigrieg y Elizabeth Warren.
No está de más recordar que el fundamento para abrir la causa contra Trump es que había maniobrado para que el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ordenara a la Justicia de su país investigar los negociados de Hunter Biden, hijo del candidato demócrata, en una empresa de energía.
Lo determinante no fue, analizado a esta altura de los acontecimientos, que Trump usara el poder de la principal potencia del mundo para una movida que podría enlodar al que parecía su principal oponente para seguir otros cuatro años en la presidencia. Lo que causó escozor en el establishment político de Washington fue que develara el revés de la trama que sustenta a gran parte de la dirigencia estadounidense: los negocios particulares armados bajo la protección de la bandera de EE UU.
(Foto: AFP)
Biden Jr. aprovechó el golpe contra el entonces presidente ucraniano Víktor Yanukovich, pergeñado por el Departamento de Estado en 2014, para encaramarse en el directorio de la empresa petrolera Burisma Hokdings, donde según denunció el propio Trump en la red Twitter, cobró 100 mil dólares al mes sin tener la menor experiencia en energía.
Que un político estadounidense o alguno de sus familiares haga negocios desde su cargo público no es novedad ni adentro de EE UU ni en el exterior. De hecho, se conoce como «puerta giratoria» al esquema de ingresar a una firma privada cuando se deja el cargo, para regresar luego cuando se vuelve a la función. Sin ir más lejos, muchos de los altos dignatarios del Partido Republicano, como el ex vicepresidente Dick Cheney o Donald Rumsfled, exsecretario de Defensa, son integrantes de grandes corporaciones militares. Por esa misma razón, nadie «saca los pies del plato» en Washington mostrando esas actividades reñidas con la moral, aunque no penadas por la ley.
Por eso el ataque de Trump contra Biden Jr. debe ser entendido como una guerra intestina dentro de los sectores del poder estadounidense. Es que desde que sorpresivamente el actual mandatario se presentó como candidato a suceder a Barack Obama, los representantes del statu quo buscaron la forma de bloquearlo.
Sus declaraciones eran rupturistas del régimen establecido entre los dos partidos políticos, más allá de los modales revulsivos que muestra desde que se hizo personaje popular como conductor de un reality televisivo. Eso amenaza al poder detrás de las sombras: el aparato militar industrial que –junto con Cheney y Rumsfled– extendió sus tentáculos en Irak y Afganistán con George W. Bush. Obama había llegado al Salón Oval con la promesa, en 2008, de retirar las tropas de esas regiones, pero no hizo más que incrementar la participación estadounidense de ese pantano. La imagen que utilizó Trump para presentarse fue que iba a «drenar el pantano» en ese y en otros ámbitos.
Con vaivenes y una política exterior zigzagueante, ni bien Trump llegó a la Casa Blanca fue denunciado por presuntamente haber recibido apoyo del gobierno ruso durante la campaña. Los demócratas nunca digirieron la derrota –Trump ganó en el colegio electoral, aunque en el voto popular tuvo 3% menos de apoyo que Hillary Clinton– y se aliaron con el llamado «estado profundo», para evitar un cambio de rumbo en la política exterior.
Si Trump pretendía negociar espacios de poder con Rusia y China, de movida debió demostrar que con Vladimir Putin estaba todo mal. En el caso de China, la guerra comercial forma parte de la otra pata de su estrategia: ponerle freno a la deslocalización de empresas hacia la potencia asiática para recuperar fuentes de trabajo dentro de EE UU.
Desde el punto de vista electoral, el enfrentamiento con el establishment, que también integran los medios hegemónicos, no le salió nada mal. Las encuestas de Gallup, la más influyente de las consultoras de ese país, indican que el apoyo de la población a las políticas de Trump ronda el 49%. Entre los republicanos la aprobación es del 94%, mientras que entre los independientes llega al 42%. Sólo el 7% de los demócratas habló positivamente del mandatario, una diferencia que refleja la «grieta» que aprovechó el exconductor de The apprentice, un programa en el que un puñado de empresarios competían por un premio de 250 mil dólares y un contrato para dirigir una empresa de Trump. La frase que lo hizo entonces famoso era «you are fired» (estás despedido), a los que iban quedando en el camino hacia la final.
Esa misma frase le espetó el jueves al teniente coronel Alexander Vindman, que fue director de Asuntos Extranjeros en el Consejo de Seguridad Nacional y atestiguó en su contra en el impeachement. En octubre pasado había pronunciado esa misma sentencia ante John Bolton, el belicoso jefe de esa dependencia. Bolton era uno de los testigos que querían presentar los demócratas en el Senado para enterrar a Trump. Pero los republicanos, que también leyeron las encuestas, le rechazaron esa posibilidad.
Trump saborea sus triunfos mientras ejerce su venganza sobre los que pretendieron quitarlo del camino. Pero en esta partida no está todo dicho. Los intereses en juego son monstruosamente grandes. «
Sin grieta sobre Venezuela
El canciller de Rusia, Serguéi Lavrov, de gira por Venezuela, cuestionó las sanciones económicas de Estados Unidos contra Caracas y la amenaza del gobierno de Donald Trump de sacar del poder por la «fuerza» a Nicolás Maduro. «Condenamos decisivamente todo tipo de métodos como chantaje, dictados, sanciones y otros pasos que van en contra y derrocan la carta de la ONU», dijo Lavrov desde el palacio presidencial de Miraflores.
En su discurso del Estado de la Unión, Trump avaló las políticas agresivas contra el gobierno bolivariano y presentó al diputado Juan Guaidó como el «presidente legítimo» de Venezuela. Fue el único momento en que demócratas y republicanos mostraron su acuerdo.
«La crisis alrededor de Venezuela procede de (…) una campaña grande con el fin de derrocar el gobierno legítimo, utilizando todas las opciones, como dicen los organizadores de esta campaña, incluso el uso de la fuerza», denunció Lavrov.
A poco de ponerse en marcha el gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos, Pedro Sánchez enfrenta un “conflicto del campo” que lo tiene a maltraer, con movilizaciones en todas las ciudades del país y tractorazos que ya llegaron a Madrid. Pero a diferencia del enfrentamiento de 2008 de las corporaciones agrarias argentinas contra la entonces presidenta Cristina Fernández, en la “madre patria” la crisis es por los precios irrisorios que las grandes cadenas de distribución les pagan a los pequeños productores en contraste con lo que cobran al público.
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, es atacado por los medios hegemónicos porque planteó que la solución no pasa por un aumento de los productos del campo a los consumidores sino por un “reequilibrio” entre agricultores, fabricantes, supermercados y el público de a pie. Planas adelantó que se estudian modificaciones a la Ley de la Cadena Alimentaria para que los agricultores no vendan a pérdidas. Una salida que irrita a los grandes jugadores del sector, como Mercadona, Dia, Covirán, Carrefour, Lidl, Eroski, Alimerika y Ahorramas, que se nuclean en la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), algunos de cuyos propietarios figuran entre las 10 familias más ricas de España y vieron crecer sus ingresos más de 15% en 2019 (ver aparte).
“Los precios que perciben los agricultores y ganaderos están sometidos a una gran volatilidad derivada de innumerables factores. Recurrentemente se utiliza el falso debate de los supuestos márgenes excesivos de la distribución desviando así el foco mediático hacia este sector y sin centrarlo en los problemas reales de los agricultores”, respondieron desde Asedas en un comunicado. Como dato adicional vale la pena decir que las grandes cadenas de distribución figuran entre los mayores aportantes de publicidad para los medios de comunicación, lo que implica que los campesinos juegan con la cancha inclinada en su contra en la visibilidad.
Como para poner las cosas en situación, se conocieron datos elaborados por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) donde se revela que el kilo de papas cuesta 0,17 euros en origen y se vende al público a una media de 1,25 euros el kilo, o sea 7,35 veces más. Las cebollas se pagan a 0,20 euros y en los supermercados se ofrecen a 1,44 euros.
El Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) de productos agrarios y ganaderos publicado por la COAG se sitúa en el mes de enero en 4,15. El informe de esa institución señala que “en el caso de los productos ganaderos, la ternera cuadruplicó su precio (sobre lo pagado al productor), mientras que el conejo, el cerdo, el pollo y el cordero lo triplicaron y la leche y los huevos lo multiplicaron por dos”.
Esa organización nació en 1977 y se presenta como “plural, independiente y reivindicativa, representativa en todas las Comunidades Autónomas (para defender) los intereses del modelo social y profesional de agricultura mayoritario en España, y da servicio a más de 150 mil agricultores y ganaderos”.
Desde el ministerio, la respuesta de Planas, un abogado que ingresó en la carrera burocrática como inspector del trabajo y se incorporó al PSOE en su juventud, el problema es complejo y se le debe agregar que hay situaciones parecidas en todos los países de la Unión Europea, en gran medida potenciados por la Política Agrícola Común (PAC) que adoptaron los países miembro.
Entre otras cosas, el PAC obliga a estándares de sustentabilidad ambiental muy precisos, al tiempo que apunta a un recorte de subsidios para el campo. Un tema que en caso de el país ibérico preocupa por el incremento de la emigración a las grandes ciudades, un proceso que genera lo que conoce como “la España vacía”.
A todo esto se agrega que el gobierno de Donald Trump aplicó aranceles extra a productos europeos en respuesta a los subsidios para el fabricante de aviones Airbus, la mayor competidora global de la estadounidense Boeing. Y que muchos agricultores se ven amenazados por la posible implementación de un acuerdo UE-Mercosur que incremente la competencia agropecuaria de América del Sur. Y que, además, el Brexit podría derivar en una amenaza de productos más baratos desde el otro lado del Canal de la Mancha sin regulación de Bruselas.
Los agricultores, en tanto, se movilizaron en todo el país. Algunos ilustraron su situación destacando que el café que se tomaban en el bar de la ciudad les costaba lo mismo que obtenían por 40 duraznos de su granja. Como primera medida, piden financiación para la próxima campaña ya que los bancos se muestran, ante este clima crítico, adversos a abrir los bolsillos.
En su primera reunión con el ministro Planas, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) propuso prohibir las ventas a pérdidas, sanciones más duras para los que abusen y elaborar una ley que defina qué es un precio justo.
El jefe de Gobierno, Pedro Sánchez, dijo ante el primer tractorazo en Madrid, esta semana, que “las grandes distribuidoras tienen que hacer un examen, una autocrítica» y reclamó “muchísima más transparencia para defender al pequeño y mediano agricultor y ganadero que ahora mismo desgraciadamente están viendo como los precios bajan, bajan y bajan. Y eso es algo absolutamente inaceptable para este Gobierno”. Los manifestantes, en tanto, expulsaron a representantes del partido ultraderechista Vox de sus actos. «Las tres organizaciones -a la UPA y la COAG se sumó la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA)- hemos pedido que no venga ningún político”, sostuvieron. « Los ricos ganaron 35 mil millones de euros más
Un relevamiento realizado por el diario El Mundo muestra que los ultramillonarios españoles ganaron un 15% más en 2019 que el año anterior. Al tope de la lista figura, como hace bastante tiempo, el gallego Amancio Ortega Gaona, dueño de Inditex, que fabrica vestimenta con la marca Zara. Acumula una fortuna de 72.640 millones de euros. Pero su hija Sandra tiene otros 6700 millones y figura en el cuarto lugar. El segundo en este conteo es Rafael del Pino Calvo-Sotelo, sobrino de Leopoldo Calvo-Sotelo, segundo jefe de Gobierno tras la muerte del dictador, por el partido franquista Unión de Centro Democrático (UCD). En tercer lugar, con 9000 millones de euros, aparece el propietario de Mercadona, la cadena de distribución más grande de España, Juan Roig Alfonso. Más abajo figura un conocido de los argentinos, Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y titular de una empresa, ACS, que participa en la concesión de las autopistas Acceso Oeste y Acceso Norte a través de una controlada. El entramado de empresas en nuestro país llega a las firmas familiares del expresidente Mauricio Macri. En total, la riqueza de los más ricos se incrementó en 35 mil millones de euros durante 2019. Indica El Mundo que recuperaron el 6,5 que habían «perdido» en 2018, a pesar de la crisis política que llevó a la realización de tres elecciones generales y en el marco de la inestabilidad económica derivada de un cambio de rumbo por la llegada al poder de una coalición de centroizquierda y el ascenso de la ultraderecha de Vox y la debacle del Partido Popular, el heredero de la UCD por la derecha institucional. El informe destaca que desde 2012, los ricos españoles duplicaron la fortuna. Los ricos ganaron 35 mil millones de euros más
Un relevamiento realizado por el diario El Mundo muestra que los ultra millonarios españoles ganaron un 15% más en 2019 que el año anterior. Al tope de la lista figura, como hace bastante tiempo, el gallego Amancio Ortega Gaona, dueño de Inditex, que fabrica vestimenta con la marca Zara. Acumula una fortuna de 72.640 millones de euros. Pero su hija Sandra tiene otros 6700 millones y figura en el cuarto lugar. El segundo en este conteo es Rafael del Pino Calvo-Sotelo, sobrino de Leopoldo Calvo-Sotelo, segundo jefe de Gobierno tras la muerte del dictador, por el partido franquista Unión de Centro Democrático (UCD). En tercer lugar, con 9000 millones de euros, aparece el propietario de Mercadona, la cadena de distribución más grande de España, Juan Roig Alfonso. Más abajo figura un conocido de los argentinos, Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y titular de una empresa, ACS, que participa en la concesión de las autopistas Acceso Oeste y Acceso Norte a través de una controlada. El entramado de empresas en nuestro país llega a las firmas familiares del expresidente Mauricio Macri. En total, la riqueza de los más ricos se incrementó en 35 mil millones de euros durante 2019. Indica El Mundo que recuperaron el 6,5 que habían «perdido» en 2018, a pesar de la crisis política que llevó a la realización de tres elecciones generales y en el marco de la inestabilidad económica derivada de un cambio de rumbo por la llegada al poder de una coalición de centroizquierda y el ascenso de la ultraderecha de Vox y la debacle del Partido Popular, el heredero de la UCD por la derecha institucional. El informe destaca que desde 2012, los ricos españoles duplicaron la fortuna.
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