Como si no tuviera bastantes polémicas en su haber, el presidente brasileño ahora acusa a ONGs y gobiernos estaduales por los incendios forestales que vienen devastando amplios sectores de la selva amazónica desde hace por lo menos 15 días y que parecen fuera de control. Poco afecto a la defensa del medio ambiente (sugiere ir de cuerpo un día si y un día no para disminuir la contaminación) ahora replica que el fuego podría haber sido producido por los mismos que denuncian que, en realidad, las «queimadas» son provocadas para utilizar los campos devastados la explotación agropecuaria, con la vista gorda de las autoridades asumidas el 1 de enero pasado.
Más aún, Jair Bolsonaro sugirió que las organizaciones ambientalistas «estan sintiendo la falta de dinero» después de que el gobierno suspendiera los recursos estatales de las que disponían hasta la llegada al poder del ex capitán del Ejército.
«Puede estar habiendo, sí, puede, no lo estoy afirmando, una acción criminal de esos ‘oenegeros’ para llamar la atención contra mi persona, contra el gobierno de Brasil. Esa es la guerra que estamos enfrentando», dijo Bolsonaro a salir del Palacio de Alvorada, la residencia oficial del presidente de la república.
«Sacamos dinero de las ONG. De las transferencias de fuera (del exterior, para la protección de la Amazonía), el 40% iba para ONG. No tienen más. Acabamos también con las transferencias de órganos públicos», refleja el cronista de la agencia AFP.
De paso, el presidente la emprendió contra gobernadores de las regiones afectadas «que tienen connivencia con lo que está sucediendo y le echan la culpa al gobierno federal».
«Hay estados ahí, que no quiero citar, en el norte, en los que el gobernador no está moviendo un dedo para ayudar a combatir los incendios, y además, está disfrutando de ello», insistió.
Los focos de incendios aumentaron más del 80% en lo que va del año debido a incendios en la región amazónica en plena temporada seca. Varias ciudades brasileñas vienen sufriendo las densas humaredas que por los vientos, recorren el amplio territorio. Incluso eso ocurre en San Pablo y amenaza a los países vecinos y la Argentina.
Bolsonaro se enfrenta desde hace semanas con los gobiernos de Noruega y Alemania, que sustentaban con aportes propios planes de lucha contra el cambio climático. Ambos países suspendieron el giro de dinero y reclaman en los organismos de la ONU por la deforestación y las actitudes del actual gobierno brasileño. «Pueden utilizar el dinero de modo más efectivo. Brasil no lo necesita», reaccionó el mandatario ante el anuncio de Oslo y Berlín.
El INPE (Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, por sus siglas en portugués) advirtió que los satélites detectaron 9507 nuevos incendios en la cuenca del Amazonas. En julio pasado, el entonces titular de ese organismo, el físico Ricardo Galvão, había asegurado que este año hubo un récord de incendios, con 72843 casos registrados.
«Tengo la convicción de que los datos del Inpe son mentirosos. Hasta mandé a averiguar quién es el tipo que está al frente del Inpe. Él me va a tener que explicar aquí en Brasilia esos datos que salieron en la prensa de todo el mundo, algo que para nosotros no se condice con la verdad». Y para rematar, agregó: «Hasta parece que él (por Galvão), está al servicio de alguna ONG, lo que es muy común».
Doctorado en Física en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (el prestigioso MIT, por sus siglas en inglés) tras graduarse en las Universidades de Campinas y la Fluminense, de Río de Janeiro, luego docente en el Instituto de Física de la Universidad de São Paulo (IF-USP) y miembro de la Academia Brasileña de Ciencias, a los 72 años Galvão no estaba para recibir ese tipo de humillaciones y renunció.
Negacionista a todo nivel, Bolsonaro rechaza las investigaciones que alertan sobre el cambio climático y las consecuencias que el uso irracional de los recursos provocan en la Tierra.
En el caso de Amazonas, Greenpeace publicó informes científicos que indican que los incendios crearon un corredor de humo que se esparce sobre el centro oeste y el sudeste de Brasil y que puede llegar, por efectos del viento, hasta Perú, Bolivia, Uruguay y Argentina.
Los incendios no solo devastan la selva, sino que generan daños irremediables para el ciclo de lluvias, que son la clave de la humedad en esa región pero también del cauce de los ríos de esa cuenca. De allí a generar la desertificación de grandes territorios hay un paso.
Por otro lado, los incendios afectan a las poblaciones indígenas y a la fauna que vive en esa región, tanto por quedar atrapados bajo el fuego como por la desaparición del microclima necesario para su vida.
El aumento de las «queimadas», como se las conoce, afecta a Mato Grosso do Sul, Rondonia, Pará, Acre y el estado de Río de Janeiro. «la Amazonia perdió más de una Alemania de su área selvática entre 2000 y 2017 -detalla la ONG- son cerca de 400 mil kilómetros cuadrados de área verde, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Oklahoma publicado en la revista científica Nature Sustainability».
Para Bolsonaro, luego del fuerte cruce con las ONG y los gobernadores, lo que está sucediendo en Amazonas es culpa del viento, el tiempo seco y el calor.
Pero no se hace cargo para nada de las acciones humanas y de lo que sus políticas producen en el medio ambiente.
“Después de 18 días de estancamiento, Italia y España parecen haber llegado a un acuerdo, identificando a Mallorca como un puerto de desembarco”. El comunicado de la ONG Open Arms parecía mostrar un cierto acuerdo para solucionar la crisis política desatada en torno a 107 migrantes que hace casi 20 días están bloqueados en un buque en cercanías de la isla italiana de Lampedusa y por el que pugnan más o menos públicamente tanto la organización de origen hispano como los gobiernos de ambas naciones. En el medio, el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, aprovechó para sacar a relucir su rostro xenófobo y busca la forma de canalizar su rechazo al ingreso de los migrantes bombardeando el gobierno de coalición con 5 Estrellas.
«¿Por qué todos los barcos españoles, franceses, alemanes, noruegos o ingleses vienen a Italia? ¿Por qué no van a España, donde son buenos y generosos y han abierto puertos?», desafió Salvini durante una entrevista radiofónica. Salvini, insiste en mostrarse «absolutamente contrario» a permitir el desembarco de los migrantes y refugiados que siguen a bordo del barco Open Arms. «Somos buenos cristianos, pero no tontos», afirmó.
La ONG, en tanto criticó la propuesta de llevar a los migrantes socorridos en el Mediterráneo al archipiélago español de las Baleares, a unos 1.000 kilómetros de la isla de Lampedusa, como era la propuesta original del gobierno de Pedro Sánchez.
«Es urgente terminar ya con la experiencia inhumana e inaceptable que están viviendo las personas que hemos rescatado en el mar», sostiene la ONG, señalando una «grave crisis psicológica a bordo».
El fundador de Proactiva Open Arms, Oscar Camps, publicó el domingo un vídeo donde se ve a cuatro migrantes que saltaron del barco para intentar llegar a nado hasta Lampedusa antes de ser devueltos al barco.
Ante el rechazo de Roma de acoger a los migrantes, al que calificó de «inconcebible», el Jefe de gobierno español ofreció el domingo el puerto de Algeciras, en el sur de España.
Pero Open Armas consideró que esa propuesta era inviable, por la distancia que debería recorrer la nave, a lo que Madrid respondió con la propuesta de las Baleares, a través de la vicepresidenta,Carmen Calvo, que están a 1000 kilómetros de Lampedusa.
El actor estadounidense Richard Gere, activo militante de esta causa desde hace diez días, comparó las políticas migratorias del presidente de EEUU y del ministro del Interior italiano, a quien calificó de «Baby Trump». Y no es una imputación injusta, ya que Matteo Salvini comparte con Trump su proyecto de una internacional derechista, de la mano del mentor de ambos, Steve Bannon.
«El mundo tiene los mismos problemas. Tenemos refugiados de muchos países centroamericanos. El ministro del Interior tiene la misma mentalidad que el presidente Trump. De hecho, a Salvini le llamo Baby Trump. Usa la misma ignorancia en un sentido radical, apoyándose en el miedo y el odio», declaró Gere a Corriere della Sera.
«¿Por qué #OpenArms no va a España? En 18 días iban y regresaban 3 veces de Ibiza y Formentera, esta es una batalla política para ellos», tuiteó el también vicepresidente del Gobierno italiano.
«España abre sus puertos a los inmigrantes de la ONG Open Arms. ¡Bien! El que la sigue la consigue», añadió en Twitter.
La semana pasada, Salvini pateó el tablero italiano al presentar una moción de censura contra el gobierno del primer ministro Giuseppe Conte y pedir elecciones anticipadas. Salvini, líder de la ultraderechista Liga del Norte, espera poder formar gobierno sin la ayuda de 5 Estrellas, la agrupación de centro formada por el cómico Beppe Grillo. Cree que está en condiciones de duplicar los votos que obtuvo el año pasado cuando no tuvo más remedio que aceptar la coalición ante la crisis económica en que se sumió Italia.
Por ahora el Senado rechazó su propuesta pero de creérsele que «el que la sigue la consigue» seguramente volverá a empujar el tema. El caso del Open Armas, según todo indica,. le resultó conveniente, pero todo tiene un límite.
Mientras tanto, el gobierno español subió la apuesta contra Salvini. «Lo que está haciendo Salvini en relación al Open Arms es una vergüenza para la humanidad en su conjunto», dijo la ministra española de Defensa, Margarita Robles, apuntando a «una finalidad exclusivamente electoral» del líder ultraderechista italiano.»Es urgente terminar ya con la experiencia inhumana e inaceptable que están viviendo las personas que hemos rescatado en el mar», replicó la ONG, señalando una «grave crisis psicológica a bordo».
«Es urgente terminar ya con la experiencia inhumana e inaceptable que están viviendo las personas que hemos rescatado en el mar», replicó la ONG, señalando una «grave crisis psicológica a bordo».
Mientras el presidente Jair Bolsonaro despotrica contra el triunfo de Alberto Fernández en las primarias argentinas y su ministro de Economía, Paulo Guedes, amenaza con sacar a Brasil del Mercosur si es que el Frente de Todos gana la presidencial y propone alguna medida que vaya contra la receta neoliberal, el gigante sudamericano entró técnicamente en recesión luego de dos trimestres consecutivos de caída del PBI.
Como parte de esa misma receta que pretende obligar a su principal socio comercial, el propio Guedes pidió a los brasileños «un poco de paciencia» hasta pasar lo que considera una convulsión por el cambio de modelo económico. «Dennos uno o dos años. Denle una oportunidad a la democracia liberal. No trabajen contra Brasil, tengan un poco de paciencia.»
Según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE, el Indec de ese país) el PBI de ese país cayó un 0,2% entre enero y marzo y otro 0,13% entre abril y junio. Bolsonaro y su equipo asumieron el 1º de enero. El año pasado había crecido 1,3 por ciento.
El economista de la escuela de Chicago puso en marcha un rígido esquema sacado de los textos de Milton Friedman. Bolsonaro, en tanto, sostuvo esa línea económica, mientras por otro lado iba carcomiendo el modelo cultural que se instauró en el país desde la recuperación de la democracia, en 1985. En tal sentido, no solo atacó con ferocidad a los sectores progresistas y de izquierda, entre los que anota al detenido Lula da Silva y el partido por él fundado, el de los Trabajadores (PT), sino que atacó verbalmente y desarticuló los organismos creados para investigar crímenes de la dictadura y dio un giro de 180º en políticas medioambientales. Lo que además de todo, le generó una controversia diplomática con Alemania y Noruega.
Estos días se dio a conocer un informe del Sistema de Alerta de desmonte perteneciente al Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonia (Imazon) donde se revela que en los últimos 12 meses se desmontaron 5054 kilómetros cuadrados de selva, un 15 % más entre agosto del año pasado y este mes. No hizo sino confirmar las cifras del organismo oficial, Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE), que cuando se difundieron le costaron el cargo al director de ese organismo, Ricardo Galvão.
Fue en este contexto que Bolsonaro respondió a la requisitoria periodística proponiendo «hacer caca un día sí y un día no» para preservar el medio ambiente.
Ante esta provocación, Noruega, principal, sponsor del Fondo Amazonia, anunció el bloqueo de unos 33 millones de dólares destinados a la defensa de la selva amazónica, por considerar que Brasil rompió un acuerdo firmado en Oslo en 2008 por el cual ya se habían girado desde entonces 900 millones de dólares. «¿Noruega no es aquel que mata ballenas ahí arriba, en el Polo Norte? ¿Que explota petróleo también ahí? No es ningún ejemplo para nosotros. Que se queden con ese dinero y ayuden a Angela Merkel a reforestar Alemania», dobló la apuesta Bolsonaro. La canciller germana había anunciado una semana antes que abandonaba ese tratado ante el incumplimiento brasileño.
Como si esto fuera poco, el gobierno brasileño autorizó desde enero pasado el uso de 262 plaguicidas, la tercera parte de ellos prohibidos en la Unión Europea, lo que podría crear un problema adicional con Bruselas, ya que entre quienes en el viejo continente rechazan un acuerdo UE-Mercosur figuran los agricultores franceses y alemanes, que se quejan de que en esta parte del mundo los controles sobre agrotóxicos son más laxos que los que ellos deben respetar. Si el acuerdo que celebraron con tanta algarabía Macri y Bolsonaro a fines de junio se cae por esta política medioambiental, la culpa no sería por medidas proteccionistas de un eventual gobierno del FdT.
Mientras tanto, Guedes también tuvo que salir a explicar la caída en el precio de la moneda brasileña. Cuando llegó a su despacho en Brasilia, el real cotizaba a 3,80 por dólar. Este viernes cerró a 4. En un encuentro en el Instituto Brasileño del Petróleo (IBP), Guedes trató de calmar a los asistentes asegurando que los fundamentos de la economía son sólidos, y jurando que podrían incluso soportar que la moneda estadounidense llegue a los 4,20. «Ni siquiera una recesión en Estados Unidos nos preocupa», alardeó.
Las turbulencias por la guerra comercial EE UU-China afectan a la divisa creada en 1994, pero mucho más los cimbronazos por la crisis en Argentina. Quizás allí haya que hurgar para entender tanta pirotecnia contra F-F.
Rebote a la mexicana
El dólar en los mercados mexicanos cerró la presente semana en 19,93 pesos para la venta y 19,11 para la compra. Una semana antes, el viernes 9, estaba en 19,40, o sea más de medio peso menos. Pero a partir de este lunes comenzó a subir de tal manera que pocas horas después se situaba a 19,87 pesos.
Esta suba de la divisa norteamericana fue relacionada por los analistas como un rebote de lo que ocurría unos 8000 kilómetros al sur, en la Argentina, pocas horas después de las elecciones del domingo pasado. La mayoría de los medios periodísticos lo reflejaron así . Un titular de El Universal de mitad de semana fue elocuente: «Crisis argentina arrastra al peso y bolsas en México». Luego detalla: «El peso y las bolsas de valores en México fueron arrastradas por la crisis que vivieron este lunes los mercados de Argentina, luego de las elecciones primarias celebradas en ese país». Luego, explica que analistas de Citibanamex también relacionaron la depreciación cambiaria local con «las mayores tensiones políticas en Hong Kong». Después hace un análisis más general de la situación económica-política argentina y puntualiza que «presenta la segunda inflación más alta de América, solamente después de Venezuela y por encima de Haití, el país más pobre del continente».
El interés de esta repercusión cobra mayor sentido si se tiene en consideración que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien asumió el pasado 1 de diciembre, es de tinte progresista e incluso llegaron a tildarlo de «peronista». Por lo que, en principio, tendría muchas coincidencias con un eventual gobierno de Alberto y Cristina Fernández en Argentina.
Juan Carlos Monedero es uno de los fundadores de Podemos y podría decirse que un habitué de Argentina. Esta vez este doctor en Ciencias Políticas y docente en la Universidad Complutense de Madrid vino para presenciar las PASO -«a acompañar», afirma– y en una breve visita a Tiempo desmenuzó algunas consideraciones sobre el triunfo de Alberto Fernández y su significado para los sectores que en el mundo luchan contra el modelo económico conservador. Del mismo modo, analizó los puntos en común entre la realidad argentina y la de España, que intenta sacarse de encima el corset neoliberal pero continúa sin formar gobierno luego de haber ido a elecciones en abril pasado.
Conocedor muy profundo de la realidad local, considera que Miguel Ángel Pichetto, el compañero de fórmula del presidente Mauricio Macri para las presidenciales de octubre, dejó el peronismo para saltar a una alianza con Cambiemos «porque seguramente la ha pesado más su condición de burócrata de la política que cualquier ideología». Al mismo tiempo, sostiene que «están emergiendo nuevas realidades post Perón, que interrogan al peronismo, como el feminismo y el ecologismo».
«Hay mil peronismos –reflexiona– pero nunca lo he visto tan plural. Estos días he visto esta unión que han conseguido con mucha inteligencia Cristina y Alberto y otros operadores, de gente que hace tres años se estaban matando como astillas de la misma madera. Verles hoy juntos, me dio la sensación de que el peronismo está funcionando como una nave nodriza que articula a otras fuerzas políticas más amplias, a veces con equilibrios inestables y que debe mucho a la existencia de un enemigo común, que es el macrismo».
–Podemos celebró el triunfo de Alberto Fernández.
–Yo creo que cualquier derrota del neoliberalismo es una victoria de los sectores populares en cualquier lugar del mundo. El neoliberalismo nos ha cautivado por un lado, como decía (el Premio Nobel de Economía Joseph) Stiglitz, convenciéndonos de que no hay alternativa. Por otro lado, solventan sus crisis, huyendo hacia adelante. De modo que cuando se verifica su incapacidad de incluir a amplios sectores, lo pretenden solventar con endurecimientos de la jornada laboral, de las pensiones, con mayor explotación de las personas, con mayor deterioro medioambiental, lo que genera a su vez nuevos problemas y siempre con un abanico cada vez más estrecho de soluciones. Pero, además, en el momento actual del sistema capitalista, este que llamamos neoliberalismo o globalización, viene acompañado de cosas terribles. Una es la financierización de la economía, que nos convierte a todos en sujetos endeudados y en rehenes de gente que ha acumulado tantísimo dinero que es capaz de poner de rodillas a cualquier país. Estos fondos buitres que pueden esperar diez años, 15, para concertar sus planes, pueden, como hemos visto este lunes, cometer terrorismo financiero para intentar frenar las decisiones populares. Una parte importante de ese dinero lo ha utilizado para infectar los medios de comunicación desde donde insisten en ese mensaje de que no hay salida fuera de su receta. Estos terroristas financieros llaman terroristas a quienes les llama a ellos terroristas financieros.
–Es cierto, tienen mucha capacidad de acusar a sus opositores de lo que en realidad son ellos.
–Claro. Al final es como un callejón sin salida que te deja sin respiración. Es como esa película de miedo donde la pelota cae por la escalera, bota pufpufpuf, te llena de pánico, te deja paralizado y al final eres tú el que se muere del puro susto que les estás otorgando. Cuando alguien de repente derrota a los Caminantes Blancos demuestra que son mortales y te permiten mirarlos con una distancia que te da herramientas pare vencer esta etapa oscura como la que vive el mundo occidental.
–Se dijo estos días que los medios de comunicación fueron los grandes derrotados de esta elección.
–Igual que las grandes encuestadoras, que han renunciado a su honestidad intelectual para ponerla al servicio de la construcción de opinión. Lo que pasa es que no rinden cuentas y pueden construir en la ciudadanía memoria de pez.
–Una de las grandes sorpresas es que la gente en lugar de mirar la televisión miró la heladera para votar.
–Es verdad que la realidad económica iba a mandar muchísimo en estas elecciones. A veces no ocurre y eso nos lleva a la desesperación. Cuando los pobres votan a sus verdugos nos genera una absoluta desolación. Porque uno no encuentra cómo revertir estas políticas lesivas para la mayoría si al final el golpeado termina por apoyar a su verdugo. Eso ha ocurrido en momentos en que sectores que habían subido por la escalera social olvidaron sus orígenes y creyeron que votando a gobiernos de la derecha su aspiración de ser clase media iba a verse mejor satisfecha que votando a quienes los sacaron de su situación de pobreza. Pero claro, cuando hay 4 millones de nuevos pobres en el país y unas expectativas muy alejadas de mejoría, y esta imagen de incapacidad del gobierno de Macri, parece que era más difícil engañar a la gente. Yo entiendo el enfado de Macri, porque ya no podía hablar de la ilusión, ni de los globos ni de be happy. No podía presentar un balance saneado de las políticas públicas y solamente le quedaba el discurso del odio y del miedo y de la confrontación con el pasado. Pero no había garantías en que eso se tradujera en la mejora de la vida.
–El triunfo de Alberto Fernández implica para la región un cambio de escenario muy inesperado cuando se avecinan elecciones en Bolivia y Uruguay. Y Brasil está muy golpeado: hubo declaraciones terribles de Jair Bolsonaro contra Fernández.
–Yo creo que es peor. Porque Bolsonaro ha participado de este terrorismo financiero que por un lado ayudaba al gobierno de Macri sobre las espaldas del conjunto de los argentinos y al mismo tiempo es responsable de estas tensiones financieras actuales en connivencia con Donald Trump y por supuesto con el Fondo Monetario Internacional. Y al final se verifica algo que hemos dicho muchas veces: que esta gente ya no tiene patria. Macri no tiene patria, Bolsonaro tampoco, igual que el fascismo no tenía patria.
–¿No es contradictorio eso?
–Ellos hablan constantemente de la Patria Eterna. Pero la Patria Eterna es la que ellos controlan, si de repente dejan de tener el control, son capaces de prenderle fuego a la patria. Que es de alguna manera lo que está haciendo Macri con la Argentina. Lo que obliga también a una reflexión muy profunda de Alberto Fernández como presidente moral ahora mismo de este país como para evitar que estos locos le prendan fuego a la Argentina culpando a los que ganan las elecciones. Con juegos financieros perversos, con potencias extranjeras que convierten a Macri, para mí, en una persona que si la Justicia pudiera obrar con independencia tendría que investigar en qué medida no está cometiendo un acto de felonía contra el país. Yo creo que la victoria de Argentina viene de alguna manera a compensar lo que pasó en Brasil, donde un juez venal encarcela sin pruebas a Lula, que le sacaba 30 puntos a Bolsonaro, y este juez es luego recompensado como ministro de Justicia. Ahora se ha descubierto gracias a las publicaciones de TheIntercept que estaba todo el caso contaminado y el juez Moro cometió unos cuantos delitos. Creo que la mirada también de la Argentina quiebra la sumisión del país a EE UU. La disolución de la Unasur y la recuperación de la OEA implica la recuperación de la presencia de EE UU en el continente latinoamericano como gendarme y como hermano mayor o el matón de la región. Claro, eso se les quiebra. Ya han tenido un percance importante en México, donde han actuado con mucha fuerza pero generando muchos problemas. El mismo Trump, que obliga a López Obrador a mandar a la Guardia Nacional a la frontera con Guatemala, tiene que dar respuesta al asesinato en El Paso de gente que saca las conclusiones naturales dentro de esa lógica irracional de disparar contra los latinos porque Donald Trump alienta esta política absolutamente demencial. Por eso están tan preocupados con el triunfo de Alberto y Cristina y tratarán de incidir de cualquier modo en las elecciones de octubre.
(Foto: AFP)
–¿Cómo ves la situación en España, donde Podemos tiene un rol clave para salir de la crisis política?
–Hay una parte que es idéntica a la Argentina en el sentido de que los efectos del modelo neoliberal son iguales en todos lados. Hay países que vienen de estar mejor alimentados y resisten mejor los embates del modelo neoliberal, pero al final eso se traduce en enormes tasas de desempleo, empeoramiento de las condiciones laborales, en un miedo creciente en los ancianos por las pensiones. Y todo eso se comparte con Argentina. En España se ha roto el modelo bipartidista, lo que complica aún más el escenario muy peculiar por las condiciones de ser un país plurinacional. Lo que hace que las comparaciones sean mucho más raras porque en España siempre hay una tensión federal, o confederal, que afecta a la jefatura del Estado, y que esa condición remite a una condición republicana, lo que se pone en cuestión con la figura del rey. Dificulta también más la suma de fuerzas alternativas, ya que por lo general han sido siempre las fuerzas de la izquierda las que han reclamado esa cuestión federal, aunque ahora eso ha variado ligeramente. La situación es que los efectos de la crisis 2007/2008 siguen vigentes, el ciclo neoliberal sigue ahí y el PSOE sigue en la tesitura de tener que gobernar por la izquierda o por la derecha. Y las presiones que recibe de Europa y de los poderes reales insisten en que haga un gobierno con la derecha. Los medios de comunicación presionan mucho a Podemos para que se abstenga y le regale sus 42 escaños a cambio de nada. Pero Podemos no se deja. Es una formación política nueva que llegó a la política para intentar poner en marcha cuanto menos una agenda posneoliberal. Pero sin garantías de que ni siquiera eso, no van a regalar esos 42 escaños.
–Tanto Sergio Massa como Alberto Fernández resaltaron que el Frente de Todos es una coalición, una palabra que no se tan común por estas tierras. ¿La dificultad para el PSOE y Podemos pasa por poder armar una coalición?
–Es que no nos gusta mirar a nuestros vecinos pequeñitos. A vosotros os pasa con Uruguay, que tiene el Frente Amplio, y a nosotros con Portugal. En el fondo una coalición no es más que un Frente Amplio.
–¿Ese es el punto en España?, ¿que el PSOE quiere los votos pero sin dar nada a cambio?
–Tiene 123 escaños y la derecha tiene 147.
–¿Se arriesgaría a ir de vuelta a elecciones?
–Hay sectores que se lo están recomendando, pero es muy arriesgado. Primero porque la gente no quiere elecciones: hemos tenido cuatro en cuatro años, es muy agotador. En segundo lugar está el riesgo de que la derecha se una y entonces se podría perder el Senado, que es una Cámara de bloqueo, pensada para que las zonas rurales, de mayoría conservadora, brindasen una mayoría a los partidos conservadores y de ese modo frenar cambios estructurales. Hoy el PSOE tiene el Senado. En unas nuevas elecciones es muy probable que perdiera allí y por lo tanto se limitarían las posibilidades de transformación. Pero además, el PSOE esta en zigzag, dice un día una cosa y al siguiente la contraria. El portavoz dijo que en el último minuto podrían solventarse un gobierno de coalición con Podemos. Podemos le dice que por qué hay que esperar al último minuto, vamos a sentarnos a negociar. Luego sale Pedro Sánchez diciendo que no hay confianza, luego sale otro portavoz a decir que las fuerzas de izquierda tenemos la obligación de entendernos, y luego sale la vicepresidenta a decir que la vía del gobierno de coalición ya ha caducado.
–¿No tiene liderazgo Sánchez?
–Lo que no tiene es un proyecto político definido. Carece de un proyecto ideológico y lo sustituye con esa miopía propia del actual política, que la hacen los técnicos en marketing, los expertos en comunicación. Nadie conoce quién es el responsable ideológico del macrismo. en cambio todos saben quién es Durán Barba. Para la derecha el proyecto lo dicta el funcionamiento de los mercados y tú vas ajustando la política a las exigencias del mercado. De la derecha eso se puede entender, de la izquierda puedes pensar que hay programas alternativos, un modelo diferente, pero tampoco se ha podido aún. «
Hoy, Orwell parece un ingenuo
Juan Carlos Monedero acaba de presentar su último libro La Izquierda que asaltó el algoritmo. Allí, afirma que «en la novela 1984, el poder conocía nuestros miedos particulares. Hoy George Orwell parece un ingenuo, pues las empresas de datos conocen cada uno de nuestros deseos, pensamientos y temores. Alguien tiene el botón que construye nuestras preferencias. El big data ha entregado la posibilidad de esconder la búsqueda invariable de dinero a través de la utilización de debilidades, miedos, esperanzas y deseos de las mayorías. Los servicios de inteligencia pueden ocultar por qué han abatido a una persona —lo señaló el algoritmo— las autoridades educativas pueden despedir a un profesor —lo señaló el algoritmo— las autoridades sanitarias pueden obligar a usar una vacuna inútil —lo señaló el algoritmo— tus ocho horas de trabajo tiene que asemejarte a un robot humano —el sueño del algoritmo–».
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