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Los europeos impusieron su postura en Montevideo y piden elecciones en Venezuela

Los europeos impusieron su postura en Montevideo y piden elecciones en Venezuela

Las expectativas eran muchas y parecía una forma de salir del atolladero en que se encuentra Venezuela. Por un lado, los países latinoamericanos reacios a ir como furgón de cola de Donald Trump pedían una salida democrática y pacífica y por el otro la vicepresidente europea y un grupo de naciones de la UE hablaban de generar las condiciones para evitar una intervención militar, como amenazan los halcones del gobierno estadounidense y el propio inquilino de la Casa Blanca.

Finalmente, hubo un documento de mayoría, si, pero contrario al deseo de uno de los convocantes del encuentro de Montevideo, México, que además no firmó otro invitado, Bolivia. Y que, contra la voluntad de ambos, expresada en un documento de 24 horas antes, llama a elecciones y pone plazos para aceptar condiciones al gobierno de Nicolás Maduro.

En, concreto, tras varias horas de debate en la sede de la presidencia de Uruguay, el Grupo Internacional de Contacto (GIC) llamó a «restaurar el Estado de derecho en Venezuela, establecer garantías para celebrar elecciones y reconocer a la Asamblea Nacional (AN)». Los encargados de leer el texto fueron el canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, y la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini.

«Es crucial restaurar la democracia en todas sus dimensiones, respetar el Estado de derecho, establecer las garantías necesarias para un proceso electoral creíble en el menor tiempo posible y reconocer a la democráticamente electa Asamblea Nacional», recalcaron Mongherini y Nin Novoa.

La declaración, de 10 párrafos, fue firmada por Uruguay, la Unión Europea, Costa Rica, Ecuador, España, Italia, Portugal, Suecia, Alemania, Francia, Países Bajos y Reino Unido. Mongherini aclaró que Bolivia había aceptado continuar formando parte de ese grupo, pero no firmó el documento, mientras que México participó del encuentro pero no forma parte del Grupo de Contacto.

Esta cumbre en la capital oriental había sido convocada por la nación anfitriona junto con el nuevo gobierno de México de Andrés Manuel López Obrador, dos de los pocos países latinoamericanos que se distanciaron del dictado de Washington y no reconocieron al diputado Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. Luego se sumaron representantes de países de la UE que si tomaron partido por el presidente de la AN, y que asistieron en una delegación que presidió Mongherini.

A esta altura se percibió una dualidad, ya que horas antes del inicio de la ronda de debates, que se hizo en la Torre Ejecutiva de Montevideo, Nin Novoa y el canciller mexicano Marcelo Ebrard, presentaron el Mecanismo de Montevideo, un documento con algunos lineamientos sobre los ejes en que plantean interceder en una situación tan dramática como la que viven los venezolanos en este momento.

«La posición histórica de nuestros países ha sido y siempre será la de privilegiar la diplomacia sobre las demás alternativas, ya que solo así se podrá alcanzar la paz y estabilidad de manera sostenible, legítima y efectiva», dijo el jefe de Relaciones Exteriores uruguayo en la previa al encuentro.

«Los suscriptores de esta declaración coincidimos en que el grado de complejidad de las circunstancias no es razón para desestimar las vías políticas de solución de controversias», dice el texto conjunto que elaboraron las dos cancillerías junto con representantes de la Comunidad del Caribe (Caricom).

El «Mecanismo» propone cuatro instancias: un diálogo inmediato entre las partes, una negociación, llegar a compromisos concretos en plazos establecidos y la implementación de esos acuerdos. Pero sin plazos u objetivos finales, salvo el mantenimiento de la paz. Más bien, señalaba la necesidad de no poner condiciones antes de abrir un posible diálogo.

Este grupo proponía un equipo de coordinadores para garantizar esa mesa de diálogo integrado por Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica; Enrique Iglesias, excanciller uruguayo y extitular del BID; el extitular de Relaciones Exteriores mexicano Bernardo Sepúlveda, y «un alto representante de Caricom».

Desde el otro lado del océano trajeron la propuesta de dar un plazo de 90 días para llegar a elecciones presidenciales. Además, se jactaron de que desde octubre trabajan en esta iniciativa que pensaban presentar a mediados de este mes. Sólo que el reconocimiento a Guaidó por parte de Trump se adelantó a sus planes. Por Europa integran este grupo cancilleres de España, Portugal, Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Suecia. Por América Latina figuran jefes diplomáticos de Bolivia, Costa Rica, Ecuador, México y Uruguay.

Contradicciones

Pero Venezuela es un tema complejo incluso puertas adentro de la UE y de los países latinoamericanos que no reconocieron a Guaidó. Madrid mandó enviados a Montevideo, pero el jefe de Gobierno, Pedro Sánchez, en línea con Washington, al igual que Francia, el Reino Unido y Alemania, ya tomó partido por Guaidó. La italiana Mongherini, en tanto, navega entre dos aguas ya que su gobierno reconoce a Nicolás Maduro.

En Uruguay también hay mar de fondo, ya que el secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), el ex canciller del Frente Amplio, Luis Almagro, es un enemigo declarado de Maduro y fue uno de los que lanzó la propuesta de una incursión armada para sacarlo del Palacio de Miraflores. Es más, este mismo miércoles ninguneó el encuentro en su «paisito» al decir que se trata de un “falso diálogo que sólo oxigena a la dictadura”, como califica al chavismo.

La derecha uruguaya también está contra el gobierno bolivariano y sus medios afines juegan para boicotear el encuentro. Tan es así que este mismo jueves el diario El País publicó en tapa un reportaje al diputado Guaidó en el que afirma que de ninguna manera participará en un diálogo con Maduro y se mostró disgustado con la posición del gobierno de Vázquez. El secretario de Estado, Mike Pompeo, ya había dicho que «no es hora de negocia sino de actuar».

Con ese mismo libreto, Guaidó dijo en el matutino uruguayo, y vale copiarlo en forma textual: «Hemos participado en esfuerzos de diálogo, negociación y acuerdo en varias oportunidades con el régimen de Nicolás Maduro. Lo hemos hecho dentro y fuera de Venezuela, de manera privada, y también públicamente. Solos y con acompañamiento internacional. En la última ocasión entre los meses de diciembre 2017 y enero 2018 en la República Dominicana con el apoyo del presidente de ese país, Danilo Medina, quien se comprometió mucho en ese intento, y con la presencia de los cancilleres de México y Chile. Ellos son testigos de excepción de lo ocurrido. La consecuencia invariablemente en todos esos procesos ha sido la misma: el incremento de autoritarismo del régimen y de la represión».

El titular de la ANV no menciona al ex premier español José Luis Rodríguez Zapatero, que coordinó aquella mesa de diálogo y fue quien denunció que a último momento la oposición se negó a firmar el acuerdo que habían alcanzado en Santo Domingo por pedido del entonces mandatario colombiano Juan Manuel Santos y el ex jefe de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson.

«Debemos intentar llegar en el día de hoy a un entendimiento común sobre los aspectos claves para un proceso de transición política que desemboque en elecciones», dijo Mogherini en la apertura de la cumbre de este jueves, poniendo énfasis en el tema que sin dudas más difícil de tragar para los convocantes latinoamericanos.

«Tengámoslo muy claro, la mayor disyuntiva que tiene Venezuela hoy es entre la paz o la guerra, por eso en nuestro insistente llamado a la serenidad a las partes involucradas y a la prudencia a la comunidad internacional», replicó a continuación el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez.

Analistas políticos habían adelantado que era difícil la aceptación de los europeos al plan sudamericano porque el «Mecanismo» no habla de plazos ni se propone elecciones de un modo explícito. Con las sutilezas que le exige el cargo, Nin Novoa lo explicó el miércoles.

«Creo que cuantas más condiciones se pongan para el diálogo más difícil es conseguir un resultado favorable. Si nosotros decimos que tiene que haber elecciones en tal momento, que tiene que cambiarse la Corte Electoral, que tiene que haber liberación de los presos políticos, estamos imponiendo condiciones que dificultan el diálogo”, señaló en conferencia de prensa previa.

Pero el jueves se desdijo y aceptó la posición euro-estadounidense. Para mal trago de bolivianos -que estuvieron representados por su canciller, Manuel Ventura Robles- y de Ebrard, en enviado de AMLO.

En un intento por explicar lo que estaba sucediendo, Mongherini dijo en una conferencia de prensa posterior que «el Grupo de Contacto y el Mecanismo de Montevideo tienen objetivos diferentes, pero no son incompatibles». Y anunció que tendrán una segunda ronda de debates en marzo, aunque sin precisar lugar del encuentro.

Tiempo Argentino, 7 de Febrero de 2019

Debate en Montevideo para evitar un baño de sangre en Venezuela

Debate en Montevideo para evitar un baño de sangre en Venezuela

Con sendos discursos del presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, y de la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mongherini, comenzó en Montevideo la reunión del Grupo de Contacto Internacional para tratar una solución pacífica y consensuada a la crisis política que vive Venezuela. O más bien debiera decirse, un intento casi desesperado para evitar un baño de sangre ante las crecientes amenazas de los halcones del gobierno de Donald Trump, que si por ellos fuera, no dudarían en una intervención armada en el país sudamericano. El telón de fondo es el resultado de intervenciones similares en Libia, Irak y Siria.

Esta cumbre en la capital oriental fue convocada por la nación anfitriona junto con el nuevo gobierno de México de Andrés MAnuel López Obrador, dos de los pocos países latinoamericanos que se alejaron del dictado de Washington y no reconocieron al diputado Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela.

«Debemos intentar llegar en el día de hoy a un entendimiento común sobre los aspectos claves para un proceso de transición política que desemboque en elecciones», dijo Mogherini en la apertura, poniendo énfasis en un tema que sin dudas resulta difícil de tragar para los convocantes latinoamericanos.

«Tengámoslo muy claro la mayor disyuntiva que tiene Venezuela hoy es entre la paz o la guerra, por eso en nuestro insistente llamado a la serenidad a las partes involucradas y a la prudencia a la comunidad internacional», replicó a continuación Vázquez.

Horas antes del inicio de la ronda de debates, que se hacen en la Torre Ejecutiva, el edificio del gobierno uruguayo, los cancilleres Rodolfo Nin Novoa y el mexicano Marcelo Ebrard, presentaron el Mecanismo de Montevideo, un documento con algunos lineamientos sobre los ejes en que plantean interceder en una situación tan dramática como la que viven los venezolanos en este momento.

«La posición histórica de nuestros países ha sido y siempre será la de privilegiar la diplomacia sobre las demás alternativas, ya que solo así se podrá alcanzar la paz y estabilidad de manera sostenible, legítima y efectiva», dijo el jefe de Relaciones Exteriores uruguayo en la previa al encuentro.

«Los suscriptores de esta declaración coincidimos en que el grado de complejidad de las circunstancias no es razón para desestimar las vías políticas de solución de controversias», dice el texto conjunto que elaboraron las dos cancillerías junto con representantes de la Comunidad del Caribe (Caricom).

El «Mecanismo» propone cuatro instancias: un diálogo inmediato entre las partes, una negociación, llegar a compromisos concretos en plazos establecidos y la implementación de esos acuerdos. Pero no pone condicionamiento ninguno, ya sea plazos u objetivos finales, salvo el mantenimiento de la paz.

Este grupo propone un equipo de coordinadores para garantizar esa mesa de diálogo integrado por Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica; Enrique Iglesias, excanciller uruguayo y extitular del BID, el extitular de Relaciones Exteriores mexicano Bernardo Sepúlveda, y «un alto representante de Caricom».

Desde el otro lado del océano, a su vez, vienen con una propuesta que consiste en dar un plazo de 90 días para llegar a elecciones presidenciales. Y se jactan de haber desde octubre trabajan en esta iniciativa que pensaban presentar a mediados de este mes. Solo que el reconocimiento a Guaidó por parte de Donald Trump se adelantó a sus planes, deslizan.

Por Europa integran este grupo Mogherini, representantes de España, Portugal, Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Suecia. Por América Latina figuran Bolivia, Costa Rica, Ecuador, México y Uruguay.

Acá es donde se ve que Venezuela es un tema complejo incluso puertas adentro de la UE y de los países latinoamericanos que no reconocieron a Guaidó. Porque Madrid manda enviados a Montevideo, pero el jefe de Gobierno, Pedro Sánchez, está en línea con Washington, al igual que Francia, el Reino Unido y Alemania. La italiana Mongherini, en tanto, navega entre dos aguas ya que su gobierno se negó a desconocer a Nicolás Maduro.

En Uruguay también hay mar de fondo, ya que el secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), el ex canciller del Frente Amplio, Luis Almagro, es un enemigo declarado de Maduro y fue uno de los que lanzó la propuesta de una incursión armada para sacarlo del poder. Es más, este mismo miércoles ninguneó el encuentro en su «paisito» al decir que se trata de un “falso diálogo que sólo oxigena a la dictadura”, como califica al chavismo.

La derecha uruguaya también está contra el gobierno bolivariano y sus medios afines juegan para boicotear el encuentro. Tan es así que este mismo jueves el diario El País publica en tapa un reportaje el diputado Guaidó en el que afirma que de ninguna manera participará en un diálogo con Maduro y se mostró disgustado con la posición del gobierno de Vázquez.

La razón para rechazar cualquier propuesta que surja en Montevideo es larga pero vale la pena copiarla íntegramente. «Hemos participado en esfuerzos de diálogo, negociación y acuerdo en varias oportunidades con el régimen de Nicolás Maduro. Lo hemos hecho dentro y fuera de Venezuela, de manera privada, y también públicamente. Solos y con acompañamiento internacional. En la última ocasión entre los meses de diciembre 2017 y enero 2018 en la República Dominicana con el apoyo del presidente de ese país, Danilo Medina, quien se comprometió mucho en ese intento, y con la presencia de los cancilleres de México y Chile. Ellos son testigos de excepción de lo ocurrido. La consecuencia invariablemente en todos esos procesos ha sido la misma: el incremento de autoritarismo del régimen y de la represión».

Guaidó no menciona al ex premier español José Luis Rodríguez Zapatero porque fue él quien denunció a último momento se negaron a firmar el acuerdo que habían alcanzado por pedido del entonces mandatario colombiano Juan Manuel Santos y el ex jefe de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson.

Analistas uruguayos estimaron en tal sentido que era difícil la aceptación de los europeos al plan sudamericano porque el «Mecanismo» no habla de plazos ni se propone elecciones de un modo explícito. Con las sutilezas que le exige el cargo, Nin Novoa lo explicó el miércoles.

«Creo que cuantas más condiciones se pongan para el diálogo más difícil es conseguir un resultado favorable. Si nosotros decimos que tiene que haber elecciones en tal momento, que tiene que cambiarse la Corte Electoral, que tiene que haber liberación de los presos políticos, estamos imponiendo condiciones que dificultan el diálogo”, señaló en conferencia de prensa.

Tiempo Argentino, 7 de Febrero de 2019

Mujeres de blanco y la utopía de la clase media en Estados Unidos

Mujeres de blanco y la utopía de la clase media en Estados Unidos

El discurso de Donald Trump de este martes se pareció mucho a un spot de campaña en un escenario que por lo hostil no dejó de resultar colorido en sus contrastes. Con una profusa lista de invitados a los que fue presentando cuando lo necesitó para explayarse en sus argumentaciones, Trump no tuvo tropiezos -cierto que ayudado por el telepronter- para desplegar las más de 5300 palabras que esparció durante mas de una hora y media.

Recibió alternativamente gritos de aprobación de sus correligionarios republicanos y algunos que otros de los demócratas. Las mujeres, que vestían trajecitos blancos en homenaje a las compañeras de lucha por el voto femenino de hace un siglo, tuvieron su momento «trumpista» cuando el presidente dijo que «nadie se ha beneficiado más de nuestra próspera economía que las mujeres, que han ocupado el 58 % de los nuevos empleos creados en el último año».

Se levantaron de sus asientos para aplaudir de pie. Atento al público como el showman que es, Trump dijo entonces «no se sienten todavía, les va a gustar», para agregar a continuación que «exactamente un siglo después de que el Congreso aprobó la enmienda constitucional que otorga a las mujeres el derecho a votar, también tenemos más mujeres en el Congreso que nunca antes».

Fue uno de los pocos momentos en que no se percibió grieta ni política ni de género en el Congreso de Estados Unidos.

Para mostrar que no es el misógino que muestra su historia personal, Trump hizo un link con su política antiinmigrantes al presentar dos casos que vinculó con su reclamo de 5000 millones de dólares para levantar un muro en la frontera con México.

«Año tras año, innumerables estadounidenses son asesinados por extranjeros ilegales criminales», dijo sin aportar cifras. Eso le sirvió para presentar a Debra Bissell, que desde las gradas agradeció el recuerdo de sus padres, muertos a tiros hace unos días en un asalto en Reno, Nevada, del que se acusa a un extranjero ilegal.

Cerca de ella estaba en la tribuna Elvin Hernández, un dominicano que de niño emigró con su familia y ahora es agente especial en la fuerza policial fronteriza, ICE.

«En la actualidad, dirige investigaciones sobre el flagelo del tráfico sexual internacional -contó el mandatario, mientras lo hacía poner de pie- «Gracias a su trabajo y al de sus colegas, más de 300 mujeres y niñas han sido rescatadas del horror y más de 1,500 traficantes sádicos han sido encarcelados el año pasado».

Luego arengó: «Los muros funcionan y salvan vidas. Así que trabajemos juntos, hagamos concesiones y alcancemos un acuerdo que realmente haga que Estados Unidos esté seguro».

Entre los invitados por la Casa Blanca a la ceremonia parlamentaria, había dos personas que para Trump muestran una «historia de redención». Un hombre negro sentenciado en 1996 a 35 años de prisión por vender drogas. «En prisión encontró a Dios y completó más de 30 estudios bíblicos», resaltó. Alice Johnson también sirvió de ejemplo. Encarcelada por drogas, pasó 22 años entre rejas «y ahora dedica su vida a ayudar a aquellos que están en una situación similar».

También fueron sus invitados veteranos de la Segunda Guerra Mundial que participaron en las batallas decisivas para el triunfo sobre las tropas alemanas. Y sobrevivientes de la masacre de octubre del año pasado en la sinagoga de Pittsburg donde murieron once miembros de la comunidad judía de esa ciudad. Uno de ellos, Judah Samet, había estado en un campo de concentración, participó en las fuerzas de defensa durante la formación del estado de Israel, en 1948, y luego emigró a Estados Unidos. Justo cumplía 81 años, por lo que la sala a pleno lecantó el Happy Birthday.

Trump no olvidó, incluso, al astronauta Buzz Aldrin, de 89 años, quien fue uno de los dos hombres que pisaron la luna en julio de 1969 como tripulante de la nave Apolo 11.

Es que los dos horizontes -¿utopías?- a las que aludió Trump en el discurso de este 5 de febrero fueron también homenajes: a los 75 años del fin de la Segunda Guerra y 50 de la llegada a la Luna. Dos íconos de un Estados Unidos que ya no es y en el que pretende encolumnar a la ciudadanía norteamericana.

Un Estados Unidos que tenía supremacía industrial y económica que ahora perdió con Alemania y Japón, pero fundamentalmente con China, el gran enemigo de este siglo en lo económico, y con Rusia en el plano de la tecnología militar.De allí que en su alocución hiciera hincapié en las negociaciones con el presidente Xi Jinping y la denegación del tratado de Armas Nucleares con Rusia, declarado el viernes pasado.

La otra gran utopía en EEUU es la de la clase media. Pero mejor dejar que Trump lo diga en sus palabras. «En el siglo XX, Estados Unidos salvó la libertad, transformó la ciencia y redefinió el estándar de vida de la clase media para que lo viera todo el mundo. Ahora, debemos avanzar con valentía en el próximo capítulo de esta gran aventura estadounidense y debemos crear un nuevo nivel de vida para el siglo XXI. Una increíble calidad de vida para todos nuestros ciudadanos está a nuestro alcance», destacó.

«Podemos hacer que nuestras comunidades sean más seguras, nuestras familias más fuertes, nuestra cultura más rica, nuestra fe más profunda y nuestra clase media más grande y más próspera que nunca», añadió.

Una síntesis del «sueño americano».

Tiempo Argentino, 6 de Febrero de 2019

Trump justificó la injerencia en Venezuela y dijo que «América nunca será socialista»

Trump justificó la injerencia en Venezuela y dijo que «América nunca será socialista»

El lema fue «Eligiendo grandeza» y algunas palabras clave fueron «boom económico», «muro», inmigrantes» y «socialismo». «América nunca será socialista», dijo, en un giro que recordaba al quinto presidente estadounidense, James Monroe, en el marco de la justificación de su ataque contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Era el segundo show de un hombre que sabe manejar los tiempos televisivos como nadie en la política de Estados Unidos y desde el punto de vista del espectáculo, no defraudó. Pero esta vez Donald Trump no tenía viento a favor: se enfrentó a un parlamento que desde que los demócratas ganaron la Cámara baja el año pasado, no tiene ganas de perdonarle una.

Por eso, este segundo Discurso del Estado de la Unión, la tradicional apertura de sesiones legislativas, se demoró hasta este 5 de febrero ante la firme postura de la jefa de la bancada de la oposición, Nancy Pelosi. Trump se había negado a firmar el presupuesto, que no contemplaba fondos para construir el muro en la frontera sur, y en ese juego de presiones y contrapresiones, decretó el cierre parcial del gobierno. Durante 35 días solo se cubrieron necesidades básicas del aparato estatal. Hasta que, convencido de que era una batalla perdida, aceptó esta derrota, aunque no bajará los brazos, como señaló repetidamente.

Gran parte de su discurso de la noche de este martes, horario central en la tevé, consistió en mostrar al ciudadano -que no a los presentes en la sala- todo lo que juntos pueden construir republicanos y demócratas si marchan juntos con el mismo objetivo.

Trump recordó entonces las glorias pasadas durante la Segunda Guerra Mundial y la carrera del espacio en la era de la Guerra Fría. Pero también puso en la mira su diferencia con el establishment en cuestiones más actuales, como en su guerra comercial con China o estratégica con Rusia.

Agudizó también su grieta con el «estado profundo» al destacar que entre el 27 y el 28 de febrero se reunirá con el líder norcoreano en Vietnam para llegar a un acuerdo nuclear. Al mismo tiempo volvió a defender la ruptura de los «desastrosos» acuerdos nucleares con Irán, un país, según él, que patrocina el terrorismo, «canta la muerte de EEUU» y «amenaza con el genocidio del pueblo judío».

Y afirmó que están avanzadas las negociaciones en Afganistán para alcanzar un acuerdo político en el que no dejó afuera de la mesa a nadie, ni a los talibanes. «Las grandes naciones no pelean guerras interminables», señaló en relación a una contienda que ya lleva 19 años y junto con la de Irak, según destacó, le costó la vida a 7000 soldados estadounidenses e implicó gastos por más de 7 billones de dólares del erario público.

También se ufanó de que se «limpió» el terreno de «los asesinos sedientos de sangre» de Estado Islámico en Siria, otra región donde a pesar de la política intervencionista de gran parte de la secretaría de Estado y el Pentágono, apoyados por legisladores de ambos partidos, dijo que iba a retirar las tropas en breve. De hecho, apenas 24 horas antes del discurso, el Senado, controlado por los republicanos, había aprobado por mayoría una propuesta criticando precisamente la decisión de abandonar esas regiones.

Donde no hubo controversia fue en la posición sobre Venezuela, y aquí es bueno destacar la articulación que hizo Trump.

«Hace dos semanas, los Estados Unidos reconocieron oficialmente al gobierno legítimo de Venezuela y su nuevo presidente interino, Juan Guaidó. Estamos con el pueblo venezolano en su noble búsqueda de libertad y condenamos la brutalidad del régimen de (Nicolás) Maduro, cuyas políticas socialistas han convertido a esa nación, la más rica de Sudamérica, en un estado de pobreza extrema y desesperación. Aquí, en los Estados Unidos, estamos alarmados por los nuevos llamados a adoptar el socialismo en nuestro país. América se fundó en la libertad y la independencia, no en la coerción, la dominación y el control del gobierno. Nacemos libres, y nos mantendremos libres. Esta noche, renovamos nuestra determinación de que América nunca será un país socialista», dijo.

La acotación viene a cuento de que en la actual composición del Congreso estadounidense hay varios legisladores que reivindican el socialismo, como el senador Bernie Sanders y la representante estrella. Alexandria Ocasio-Cortez. Pero se debe destacar que Trump fue preciso en el término que usó.

América en boca de estadounidenses suele significar Estados Unidos, aunque cuando necesitan mayor especificidad hablan de USA. De hecho, en varios tramos patrióticos del mensaje de Trump la bancada oficialista interrumpió al grito de «Iu Es Ei, Iu Es EI». Y él puntualizío que «los Estados Unidos oficialmente reconocieron» a Guaidó.

Como en la frase de Monroe de 1823 -eso de «América para los americanos»- la mención de Trump debe entonces entenderse para el mercado interno como que nunca debería permitirse prácticas estatistas o populistas dentro de territorio estadounidense. Como ciertos planteos del ala izquierda de los demócratas o algunas que intenó Barack Obama.

Pero que tampoco piensa permitir esas expresiones en el resto del continente.

Así se explica mejor esta cruzada contra la Venezuela chavista pero también el giro de 180 grados sobre la política que Obama había iniciado con Cuba en diciembre de 2014 y el renovado ataque contra la Nicaragua de Daniel Ortega. Para el ideario ultraconservador de EEUU, incluso el papa Francisco tiene un toque socialista que no les cae para nada simpático, de allí la negativa a aceptar cualquier mediación del Vaticano en Venezuela..

Las cámaras enfocaron en ese tramo a Sanders, que puso cara de póker mientras se sostenía la barbilla con la mano derecha. Ocasio-Cortez, la joven de 29 años que arrasó en Nueva York el 6 de noviembre pasado, mostraba su sempriterna sonrisa, vestida de blanco, como las legisladoras demócratas este martes, en homenaje a las sufragistas, las mujeres que hace poco más de un siglo reclamaban el voto femenino.

Incluso Pelosi, sentada detrás de Trump en el estrado, junto al vicepresidente Mike Pence, vestía un trajecito blanco, todo un desafío de esta señora de 78 años que puso contra las cuerdas al presidente y promete no darle respiro en lo que le quede de mandato.

Tiempo Argentino, 6 de Febrero de 2019