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La detención de Lula abre un panorama incierto en el futuro político de Brasil

La detención de Lula abre un panorama incierto en el futuro político de Brasil

Lula salió en andas de la sede del Sindicato de los Metalúrgicos de San Pablo para presentarse ante la Policía Federal y cumplir con la orden de detención dictada por el juez Sergio Moro ni bien el Supremo Tribunal de Justicia denegó el pedido de hábeas corpus. Ni Luiz Inácio Lula da Silva, ni la plana mayor del Partido de los Trabajadores (PT) que fundó en 1980, ni la mayoría de los analistas políticos dudan de que el proceso y el apuro judicial pretenden sacarlo de la pelea para los comicios de octubre, donde es el candidato cantado para volver al Palacio del Planalto, que ocupó entre 2003 y 2011. Es una incógnita lo que puede ocurrir de aquí en más, pero en todo el país hubo manifestaciones en favor del expresidente brasileño y el PT anunció una vigilia frente al edificio de Curitiba donde debería cumplir la sentencia. Todo esto en un clima enrarecido por un larvado golpismo militar (ver aparte).

Ante una multitud que le reclamaba no entregarse, y que le impidió hacerlo un par de veces durante la tarde del sábado, el expresidente había desafiado horas antes a que el juez le presentara las pruebas para la sentencia de 12 años y un mes en que quedó su causa luego de pasar por un tribunal de segunda instancia. «Mi crimen -señaló, con la voz cascada por una noche en vela- fue llevar a los pobres a la universidad, que puedan comer carne, comprarse un auto, ir en avión… Si ese es el crimen que cometí, voy a continuar siendo un criminal en este país, porque voy a hacer mucho más.»

Se refería, claro, al caso del departamento que le atribuyen en Guarujá, por el que Moro, un magistrado mediático entrenado en Estados Unidos en investigación de lavado de dinero, lo había sentenciado siguiendo el dictamen del fiscal del caso Lava Jato (DeltanDallagnol, un evangelista fanático) quien basó su acusación en el relato de un imputado bajo el sistema de delación premiada y en «la convicción íntima» de que el tríplex paulista había sido entregado a Lula como parte de una coima por la empresa constructora OAS.

Lula se había dirigido el jueves a la sede del sindicato metalúrgico ¨en el cordón industrial de San Pablo¨ del que es uno de los fundadores y poco a poco el edificio terminó rodeado de militantes y simpatizantes del dos veces presidente brasileño. Según la orden de Moro, el exdelegado obrero debía haberse entregado en Curitiba, al sur del país, el viernes a las 17 horas. Como no lo hizo, los medios hegemónicos comenzaron a desplegar su artillería diciendo que se había «atrincherado» para evadir una sentencia judicial.

La secuencia de los hechos destaca la inquina con que la prensa lo viene tratando desde el derrocamiento parlamentario de Dilma Rousseff, el 31 de agosto de 2016.  Porque precisamente ayer su compañera de casi toda la vida, Marisa Leticia Rocco, hubiera cumplido 68 años. La mujer murió en febrero del año pasado luego de los primeros embates por condenar a Lula y él siempre atribuyó su deceso, por un derrame cerebral, al dolor de verse sospechada por delitos que, afirma, no había cometido. Hacía poco le habían allanado aparatosamente la vivienda en busca de documentos que nunca aparecieron.

De modo que la masiva manifestación acompañó una misa celebrada desde un escenario montado frente al edificio de São Bernardo do Campo. Rodeado de dirigentes del Partido de los Trabadores (PT) que creó en 1980, y de partidos de izquierda afines a la gestión petista, más exfuncionarios, diputados y sacerdotes católicos y evangelistas, recordaron a la mujer de Lula y madre de tres de sus hijos sin olvidar el momento histórico que vive no sólo el exmandatario sino al democracia de Brasil en particular.

Luego Lula habló por más de 50 minutos y, más allá de frases que merecen ser recordadas por su profundidad (ver aparte), es bueno resaltar el mensaje ensalzado en dos jóvenes candidatos a la presidencia, Manuela D’Ávila, del Partido Comunista do Brasil, y Guilherme Boulos, del Partido Socialismo y Libertad (Psol). «Ellos son la esperanza del futuro y enfrentan la negación de la política», los presentó. Tanto el PCdoB como el Psol son aliados naturales del PT y eventualmente podrían formar una coalición antes del comicio, en caso de que Lula pueda presentarse, como después en una segunda vuelta. 

No fue la única referencia a este concepto y marca a las claras a qué se enfrenta el propio Lula y también el desafío para la democracia brasileña. Se lo dijo también a los funcionarios judiciales en un tramo bien picante de su discurso en el que señaló que una cosa es hacer justicia y otra hacer política. Y reclamando que la lucha democrática es a través de la política. «Si quieren hacer política dejen la toga y escojan un partido político», insistió. 

Esta aseveración no es anecdótica. Lula marcha primero en cualquier encuesta para los comicios de octubre próximo. Para el plan neoliberal puesto en marcha desde agosto de 2016 con Michel Temer en el gobierno, un retorno de Lula sería catastrófico. Ni qué decir para los mandatarios de derecha de la región, que miran en el espejo de Brasil lo que puede ocurrir en sus propias barbas.

Por eso también, Lula homenajeó a continuación a Celso Amorim, quien fuera su canciller. «Él llevó a Brasil a ser un protagonista mundial», exageró. Porque es cierto que este hombre formado en Itamaraty discutió de igual a igual con los pesos pesados en todos los foros internacionales. Pero si lo hizo fue porque representaba a un gobierno que se planteó jugar un rol de mayor autonomía en el concierto de las naciones. 

Así fue que durante esos años Brasil lideró un proceso de integración regional y formó el BRICS con China, Rusia, India y Sudáfrica. En ese contexto, Petrobras descubrió un yacimiento fabuloso frente a las costas cariocas y Embraer se lanzó a competir en el mercado de la producción de aviones comerciales. La petrolera está en el centro de las denuncias por corrupción, y la mayoría accionaria de la aeronáutica pasó a Boeing. Y esto no se le pasó por alto a Lula cuando ayer prometió que volverá.

Lula quería evitar la foto de su detención y lo dijo claramente. Habló de que O Globo y Veja, sus más enconados enemigos mediáticos, esperan «orgasmos múltiples» con esa imagen. Y aprovechó para asegurar que se propone, si vuelve al gobierno, una ley para regular a los medios de comunicación. 

Tiempo Argentino, 7 de Abril de 2018

Tibia reacción del gobierno argentino y apoyos a Lula del progresismo regional y europeo

Tibia reacción del gobierno argentino y apoyos a Lula del progresismo regional y europeo

«El gobierno está mirando lo que acontece en Brasil, que tiene repercusión en la Argentina y la región. Siempre nos va a encontrar en la defensa de la institucionalidad, de la paz social, de la calma y del derecho.» Escueto, el secretario de Derechos Humanos de Argentina,  Claudio Avruj, trató de esquivar definiciones demasiado comprometedoras ante Alejandro Bercovich en Radio con Vos.  El gobierno nacional, vinculado ideológicamente con las medidas de Michel Temer desde la destitución de Dilma Rousseff, no puede celebrar abiertamente la detención de Lula, pero ese paso judicial puede ser fuente de inspiración en torno de Cristina Fernández. 

Bercovich le recordó a Avruj el peligroso mensaje del comandante del Ejército brasileño, Eduardo Villas Boas en contra de «la impunidad» horas antes de que el Supremo Tribunal de Justicia votara el hábeas corpus de Lula. «Los que tenemos cargos de relevancia tenemos que llamarnos a la moderación, y en situaciones como estas tener mucho cuidado con las cosas que se dicen y la responsabilidad que tenemos». 

El amenazante tuit del militar vino luego de una declaración de un general de la reserva, Luiz Gonzaga Schroeder Lessa, llamando a un golpe militar. «Si [Lula] tiene tanta racha y cambia la ley (para ser candidato) no queda otro recurso que la reacción armada. Ahí es el deber de la Fuerza Armada restaurar el orden.» 

Ni la OEA, ni el Mercosur ni la Unasur emitieron comunicados sobre un hecho tan grave como la amenaza de interrupción armada de una democracia. 

El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, se limitó a decir «confiamos en la fortaleza institucional de nuestro principal socio comercial y que haya tranquilidad institucional para poder sostener este proceso de recuperación de la economía y de la situación social que se viene viendo en los últimos meses».

En este páramo, se destaca el repudio contra «sectores de las Fuerzas Armadas de Brasil con explícito apoyo del sector mediático, en especial de la cadena Globo, donde pretende repetir lo que se hizo en 1964, cuando se incitó a jefes militares contra el gobierno constitucional de João Goulart» de parlamentarios regionales. Firman el documento, fechado en Panamá, la bancada Progresista del Parlasur, el Grupo político en el Parlamento Europeo Izquierda Unitaria Europea-Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL) y parlamentarios de Izquierda del Parlamento Centroamericano, Parlamento Andino y Parlamento Latinoamericano.

Los partidos españoles Podemos e Izquierda Unida, que con Unidos Podemos son la tercera fuerza en el Congreso de los Diputados, denunciaron por su parte una «persecución política» contra Lula da Silva.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, calificó a ese hecho de «criminal persecución» contra el exmandatario brasileño.»Lula ha sido símbolo mundial de justicia, de democracia, pero las élites oligárquicas de Brasil, neofascistas, han desatado una criminal persecución.»

«El fallo sólo busca impedir su retorno a la presidencia de Brasil, pues a la oligarquía no le interesa ni la democracia ni la justicia», afirmó Evo Morales.

Lucía Topolansky, vicepresidenta de Uruguay,se lamentó por la detención de Lula pero también «por la democracia latinoamericana». El ministro del Interior uruguayo, a su turno, indició que lo que se busca con la prisión de Lula es «que no sea candidato». 

Tiempo Argentino, 7 de Abril de 2018

Repudio en Francia al plan para cerrar el 30% de los ramales ferroviarios

Repudio en Francia al plan para cerrar el 30% de los ramales ferroviarios

«La mañana me encuentra caminando en la nada/ vías muertas de un expreso que quedó en el pasado», cantaba Luis Alberto Spinetta en «Yo quiero ver un tren», un tema de 1983 en el que expresaba el temor a un mundo destruido por una guerra neutrónica tras la que una locomotora emerge como reliquia histórica.

Un lejano pariente corso del trovador argentino, Jean-Cyril Spinetta, elaboró un informe sobre los ferrocarriles franceses que convoca a esa imagen apocalíptica. Contra esta amenaza, los trabajadores de la estatal SCNF comenzaron fuertes medidas para frenar el desguace de gran parte de ese sistema de transporte, orgullo de varias generaciones galas. Estos días se inició una huelga intermitente de 36 jornadas ¨a razón de dos días de paro cada cinco¨ en un enfrentamiento a todo o nada con el presidente Emmanuel Macron que empalma justo con el 50 aniversario del Mayo Francés, lo que promete un final imprevisible.

Presentado al gobierno en febrero pasado, el informe Spinetta fue dado a conocer al público hace un par de semanas. Lo que primero trascendió es que se quitan beneficios de décadas de lucha por parte de los trabajadores del sector. Lo segundo, que implicaría el cierre de un 30% de los ramales y la privatización de gran parte de los servicios rentables. Los argumentos se parecen tanto a los que en los 90 se esgrimieron en estas costas que hablar de un plan «menemista» no resultaría osado.

Spinetta, de 74 años, es descendiente de sindicalistas ligados al Partido Socialista. El abuelo Cyril fue dirigente en la Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO), vinculada a la Segunda Internacional, y amigo de Jean Jaurès. El padre, Adrien, fue activista en el PSF y él mismo integró el tradicional partido de izquierda hasta 1977, aunque luego formó parte del gobierno de François Mitterrand. Jean-Cyril es todo un cuadro político formado en la Sciences Po, donde se educa el establishment francés.

Es así que en 1997, con el conservador Jacques Chirac en el poder, es convocado para organizar la privatización de Air France y su posterior fusión con la holandesa KLM. Macron lo tuvo en cuenta para completar un estudio que justificara su reforma del Estado. Y Spinetta produjo un dossier de 127 páginas presentado en el Parlamento por el premier Edouard Philippe donde detalla su forma de terminar con un déficit anual estimado en 3000 millones de euros y una deuda acumulada de 47 mil millones.

Una de las claves es aumentar la edad jubilatoria, ahora en 55 años, una reducción de personal y una baja sustancial en los salarios futuros. El plan está sustentado no sólo por las autoridades políticas sino por la Asamblea Nacional y cuenta con amplio apoyo mediático y hasta de la directora del FMI, Christine Lagarde, que fue ministra de Economía en la presidencia de Nicolas Sarkozy. «No hay que temerles a las vacas sagradas», dijo Lagarde en referencia a los combativos gremios del riel.

Desde los medios cundió entonces la indignación de panelistas de varios programas por los sueldos del sector «pagados por los contribuyentes», ya que la SCNF, insisten, «pierde 8 millones y medio de euros por día». Ni qué decir que los trabajadores resultan los responsables por las demoras en los horarios, el mal servicio en los trenes o los accidentes. Un dato que el propio Plan Spinetta desmiente, ya que allí se destaca que uno de los problemas para la red ferroviaria es la desinversión que viene sufriendo desde hace muchos años y la obsolescencia del material, en muchos casos con más de 35 años de uso.

Es que desde la gran huelga ferroviaria de 1995 que obligó a la renuncia del derechista Alain Juppe, se percibe una política de lento deterioro del servicio que, ahora, eclosiona este nuevo proyecto neoliberal que preconiza Macron.

Los pocos dirigentes convocados para dar su versión de los hechos resultan usualmente acribillados por interrogatorios hostiles de un puñado de panelistas. Olivier Besancenot, del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), explicó el «clima de época» de un modo muy certero: «Vivimos en un mundo en el que quienes ganan 150 mil euros al mes explotando a otros, terminan convenciendo a los que viven con 1500 de que la causa de sus males son los que ganan 2000». «

Negocio en vista

El Plan Spinetta se propone entre sus 43 «recomendaciones», sacar del control nacional a los ramales de menor circulación porque considera que no hay modo de bajarles el déficit. Para tal fin, cada región debería hacerse cargo de los costos, que reconoce, en un «monopolio natural» como ese, deben ser subvencionados. La Fundación Jean Jaurés criticó el informe porque considera que las regiones son las que terminarán cerrando los ramales. Entre las razones que Spinetta esgrime para explicar la situación de los trenes galos, dice que desde 1930 el modo de transporte cambió radicalmente y la incidencia del automóvil es determinante. Pero también hay causas de macroeconomía. Así, señala entre otros números la desindustrialización de Francia y a la crisis de 2008. Pero apunta un dato que daría para la controversia. Si bien anota que desde los ’50 el transporte de mercadería vino disminuyendo, indica un incremento a partir de 2000, cuando los trenes acarreaban 7,5% del total, a 2016, con el 9,2 por ciento.

La recuperación podría ser alentadora. Ahora que puede haber negocio, la reforma es más tentadora para los privados.

Tiempo Argentino, 7 de Abril de 2018

Los ferroviarios franceses enfrentan el desguace menemista de Macron

Los ferroviarios franceses enfrentan el desguace menemista de Macron

A fines de abril de 2007, Nicolas Sarkozy se postulaba a la presidencia prometiendo sacar a Francia del estancamiento y la degradación moral en que el país, dijo, se había sumergido por la herencia del Mayo del 68. Hace unos días Sarkozy enfrentó a un tribunal y puede terminar con una severa condena por la financiación de su campaña con dinero del asesinado líder libio Muammar Khadafi. Ahora, el actual presidente, Emmanuel Macron enfrenta una huelga con los sindicatos ferroviarios en la que se juega a ponerle fin al simbolismo de aquel acontecimiento que unió a trabajadores y estudiantes en monumentales protestas callejeras y que fue crecendo desde una protesta del 22 de abril de 1968 en Nanterre y creció hasta niveles insospechados durante mayo y junio de hace 50 años.

El desafío de Macron, que se alzó con la presidencia en forma sorpresiva el año pasado y pretendellevar adelante un plan de reformas neoliberal, es similar al que Margaret Thatcher y Ronald Reagan tuvieron en los 80 con los sindicatos mineros y los controladores de vuelo respectivamente.

La derrota de los trabajadores derivó en la aplicación cruda y sin piedad del modelo de la Escuela de Chicago en ambos países sin resistencias sociales de envergadura desde entonces.

Ahora Macron está en una situación de la misma naturaleza. Dispuesto a aplicar una reforma laboral fuertemente resistida por los gremios, viene afrontando la oposición de distintos sindicatos ante la mera amenaza a alguna de las conquistas de años de lucha.

El anuncio del presidente de que tenía en carpeta una reforma del sistema ferroviario puso en alerta a los dirigentes de la CGT, donde se agrupan la mayoría de los trabajadores del sector. El principal temor era al principio que se privatice a la compañía estatal SCNF. Pero luego el gobierno avanzó en más detalles de su propuesta.

Así se fueron enterando que se piensa incrementar la edad jubilatoria, que actualmente es de 55 años y otros beneficios por el estilo. El primer ministro, Edouard Philippe, aseguró que estas reformas no serán para quienes ya trabajan en SCNF sino para los nuevos contratos. Pero eso no tranquiliza a la dirigencia gremial, que debe luchar por los trabajadores actuales y no puede permitirse dejar desprotegidos a los futuros.

¨Queremos una reforma profunda porque la situación actual es insostenible¨; dijo Philippe en una comparencia ante el Parlamento. Y añadió como justificación que la deuda ferroviaria asciende a 47 mil millones de euros al año por un déficit de unos 3000 millones anuales.

El plan del gobierno fue elaborado por Jean-Cyril Spinetta, ex director de Air France, que convocado por Philippe presentó un informe titulado El futuro del transporte ferroviario.

Allí destila loas a las ventajas de la apertura a la competencia y promete ¨mejorar la calidad de los servicios y una reducción en los costos para los usuarios y las finanzas públicas¨.

Los detalles del Plan Spinetta suenan a música conocida por los oídos argentinos y parecen una copia del plan menemista de los 90: ¨cierres de ramales (hasta un tercio de los 30,000 kilómetros de la red); aumentos en los precios de los boletos y las tarifas de flete; apertura de la red SNCF a operadores privados; computar los subsidios de línea regionales a los gobiernos regionales; abrir servicios a la competencia; transferencias obligatorias de personal a operadores privados y la extinción progresiva del convenio colectivo a través disminuir los beneficios para el nuevo personal contratado¨, puntualiza Dick Nichols en un artículo publicado por Global Research.

¨Por puro dogmatismo ideológico quieren destruir el servicio público ferroviario pero de ese modo no se arreglará la deuda y los inconvenientes que se registran en los servicios¨, responden desde los sindicatos, que defienden a ultranza un estatuto que tiene un siglo de vigencia.

Los trabajadores lograron sumar a su protesta a un grupo de sindicatos que también temen por su futuro en el marco de la profundización del modelo neoliberal. Air France ya mostró su adhesión con movilizaciones y paros en los próximos días. También hay medidas de fuerza de recolectores de basura, que exigen formar un servicio público nacional, un estatuto único y la reducción de la jornada laboral. Los sindicatos de la EDF, la compañía de electricidad gala, tienen sus propios reclamos en relación con la posible privatización, y que adosan a estas jornadas, al igual que organizaciones estudiantiles, que rechazan la reforma del acceso a la universidad.

El plan de lucha de los ferroviarios es de largo aliento y mucha incidencia puntual, como se vio en la primera jornada, cuando las grandes ciudades y en especial Paris, colapsaron porque ante el temor a no poder viajar muchos sacaron sus coches para ir a trabajar. Los informes aseguraron que hubo unos 400 kilómetros de embotellamientos en los alrededores de la capital francesa.

El servicio ferroviario es utilizado por casi cinco millones de personas diariamente pero además hay millares que se desplazan en los trenes de larga distancia y que hacen conexiones con otros países europeos.

La medida de fuerza implica 36 días de paro intermitente. Esto es, hay dos días de huelga cada cinco, con lo que se extenderá hasta junio. La adhesión en estas primeras jornadas, según la propia compañía, fue de más del 60%.

¿Será el comienzo de otro Mayo Francés, con medio siglo de retardo, o el último clavo en su ataúd mediante el martillo de Macron?

Tiempo Argentino, 4 de Abril de 2018