por Alberto López Girondo | Jun 6, 2017 | Sin categoría
Foto: Horacio Paone
Es uno de los máximos referentes de la Teología de la Liberación y fue muy cercano de Lula da Silva. En los ’60 ingresó a la orden de los dominicos al tiempo que fue parte de una organización guerrillera, un cóctel que lo llevó por más de cuatro años a la cárcel de la dictadura militar. Nacido Carlos Alberto Libânio Christo, es conocido como Frei Betto y es hoy uno de los más lúcidos intelectuales de la izquierda latinoamericana. En esta charla con Tiempo, también se muestra crítico de algunas semillas que plantó el PT en 13 años de gobierno que ahora germinaron en graves consecuencias para el progresismo brasileño y regional.
–¿Por qué Brasil está como está y el PT está como está?
–Hay varias razones. En primer lugar, el PT tuvo 13 años para hacer algunas reformas estructurales, sobre todo la reforma política, pero no la hizo y ahora es víctima de su omisión. Otro factor es que la corrupción es endémica en la historia de Brasil desde la llegada de los portugueses, y lamentablemente todas las estructuras políticas están muy contaminadas. Desde los años ’30, cuando se instauró el sufragio universal, y desde el año ’32 en que las mujeres también accedieron al voto, el pueblo vota pero el poder económico elige. El PT ha cometido el error de buscar los mismos métodos de la derecha, solo que la derecha es profesional en eso y el PT amateur. Es verdad que hay mucha gente ética allí y nada se ha probado hasta ahora contra Lula, pero algunos dirigentes están involucrados y el PT en algún momento va a tener que decir si esa gente es inocente o es culpable.
–¿Está hablando de alguien en especial? Pienso en el caso de José Dirceu, el exjefe del Gabinete Civil de Lula.
–En Dirceu, que está condenado, y en otros que están siendo investigados. No se puede negar que el PT utilizó la Caja 2 (para el pago de sobornos) y que hubo un aumento tremendo de patrimonios personales. Fidel me decía que un revolucionario puede perder todo, la libertad, la familia, el trabajo, hasta la vida, menos la moral. Y eso ha creado una situación de descrédito muy fuerte en el campo de izquierda, en el campo progresista. No va a ser fácil recuperar esto.
–¿Diría que este golpe es mortal contra las aspiraciones de un movimiento progresista?
–No totalmente, porque la derecha es tan mala en el gobierno y la situación económica también, y además Temer es un bandido comprobado ahora con todas las investigaciones que se hicieron con el frigorífico JBS, Lula sigue ocupando el primer lugar en las encuestas electorales. Tiene exactamente la mitad de apoyo, porque un 35% votaría directamente por él y el 15% que votaría en la segunda vuelta. Cierto que tiene 50% de rechazo, pero no hay hasta ahora ninguna otra figura brasileña que pueda superarlo en apoyo electoral.
–La única forma de evitar que gane sería llevarlo a la cárcel.
–No necesariamente, no creo que vayan a apresarlo, pero pueden involucrarlo en la ley electoral que impide ser candidato si está procesado. Yo creo que va más por ahí, para no crear una conmoción nacional.
–La pregunta es cómo se podría hacer la reforma electoral de la que hablaba antes cuando los que la deberían votar son beneficiarios del actual esquema electoral y están implicados en casos de corrupción.
–Ese es otro factor, porque no se trabajó también en un cambio de representación política. Evo Morales tuvo la inteligencia de valorar líderes populares que se volvieron diputados o senadores. En Brasil eso no se hizo. Se hicieron alianzas espurias con partidos de derecha. El único sector que trató de hacer una estrategia de ocupar sillas en el Congreso ha sido el de las iglesias evangélicas. Y así estamos pagando el precio también de este error que hemos cometido.
–¿Pecaron de inocentes?
–No, para nada fue inocencia. En un momento el PT cambió su proyecto de Brasil por el proyecto de poder, ese es el problema. Yo he trabajado eso en dos libros, La mosca azul y Calendario del poder, que es mi diario de dos años de trabajo con Lula en el Palacio del Planalto. Hubo un desvío ideológico, ya no estaban preocupados por cambiar estructuras y hacer una economía más favorable al pueblo. Se hizo un trabajo muy importante al sacar 40 millones de la miseria, pero el dinero que ha dado a los rentistas ha sido superior al que fue a los excluidos. Yo utilizo la imagen de que se agarró el violín con la izquierda pero toco con la derecha.
–La situación en América Latina es bastante dramática para los movimientos progresistas. ¿No teme que se esté generando un caldo de cultivo para el regreso de la lucha armada?
–No, estamos muy lejos de eso. La lucha armada interesa a dos sectores solamente, los fabricantes de armas y la extrema derecha. Hay muchas vías democráticas de lucha, no se justificaría una opción armada para cambiar las cosas, sería como mínimo una tontería. Primero, la izquierda tiene que tener vergüenza en la cara y volver al trabajo de base. Basta de consignas, de teorías, de análisis, de libros. Nadie quiere ir al pobre, al campesino, al obrero y hacer ese trabajo difícil, cansador, y estar ahí con la metodología enseñada por Paulo Freyre. El muro de Berlín tiró abajo la mitad de la izquierda del mundo, porque había toda una izquierda teórica más preocupada por llegar a funciones de poder que por liberar al pueblo. Yo tengo un libro, El Paraíso Perdido, viajes por el mundo socialista, son 33 años de trabajos en los países socialistas. Y he viajado a todos esos países soviéticos, a China, tuve mucho contacto con gente muy revolucionaria y yo me pregunto: ¿esa gente está luchando para volver al socialismo o se acomodó en el capitalismo y están satisfechos? La izquierda marxista no cristiana en América Latina no tenía contacto con el pueblo, era muy académica, y entró en crisis después de la caída del muro de Berlín.
–Pero en este momento hay otra izquierda que podría estar dentro del PT o de movimientos populares que también está en crisis por lo que ocurre en Argentina y Brasil.
–Está en crisis pero no hay que poner toda la culpa en el enemigo. Hay que hacer una autocrítica de los errores cometidos. En el caso de Brasil, nosotros estuvimos 13 años en el gobierno y no hicimos un trabajo de base, de alfabetización política. Si hicimos un trabajo de facilitar al pueblo a los artículos de consumo, hicimos mucho más una nación de consumistas que de ciudadanos protagonistas políticos y ahora estamos pagando el precio de las semillas que hemos plantado.
–¿Usted planteó eso a la dirigencia del partido?
–Desde 2004, y lo escribí en libros y tantos artículos, pero lamentablemente el PT aún no hizo una autocrítica. No se posicionó delante de sus militantes que están en la cárcel. Va a tener que decir si esta gente es inocente o es culpable. Si hay que defenderlos o no, porque no se puede barrer debajo de la alfombra.
Discípulo de un preso político
-¿Cómo ve el rol que está cumpliendo el papa?
-El papa Francisco está plenamente identificado con las tres T de la Teología de la Liberación, trabajo techo y tierra. No hay otro papa que haya hecho tantas críticas y tan profundas al capitalismo como él, pero no usa la palabra capitalismo. Tampoco ninguno estuvo tan cerca de la Teología de la Liberación sin usar esas palabras. Por eso su propuesta crea mucha irritación tanto dentro como fuera de la iglesia. Hay cardenales que no tienen ningún pudor en decir que es comunista, que desvía la doctrina católica. Eso es bueno para nosotros, que no estamos tan solos como durante mucho tiempo.
-La Teología de la Liberación logró unir religión con revolución ¿Usted diría que ese debate está concluido para la izquierda?
–No se puede tener prejuicio hacia una manifestación sociológica como la política, la religión, la institución familiar. Hay que analizar en qué medida sirve o no a la opresión. En América Latina eso tiene un valor ontológico para el pueblo. Si tú le preguntas a un campesino de Colombia, Brasil, Argentina, cómo es que mira al mundo, la respuesta seguramente será en categorías religiosas. En América Latina la puerta de la razón es el corazón y la llave del corazón es la fe. La gente se mueve por la fe. Mucha gente me pregunta por qué me metí en política, y es porque soy discípulo de un preso político. Que yo sepa Jesús no murió ni de hepatitis en la cama ni en un choque de camellos en una esquina de Jerusalén. Fue preso, juzgado y torturado por dos poderes políticos, el romano y el judaico, y condenado a la pena de muerte que era la cruz. Si era un hombre tan espiritual, tan bueno, tan santo, ¿por qué lo mataron? Pues porque hizo una predicación política, hablaba de otro mundo posible y por eso la gente de derecha nos mira como comunistas, terroristas. Jesús no venía a fundar una religión sino un nuevo modelo de sociedad basado en dos principios: el amor en las relaciones personales y compartir los bienes en las relaciones sociales. El cristianismo en su origen no es una religión sino un nuevo proyecto civilizatorio. La religión es como la política, sirve para oprimir o sirve para liberar.
Tiempo Argentino
Junio 4 de 2017
por Alberto López Girondo | Jun 6, 2017 | Sin categoría
En contra de sus propias determinaciones de no premiar a instituciones financieras que están en riesgo por maniobras como las que llevaron al colapso de la burbuja inmobiliaria, la Comisión Europea aprobó el rescate que el gobierno italiano propone para el banco más antiguo del mundo, el Monte dei Paschi di Siena (BMPS), por más de 6600 millones de euros.
Nacido en 1472 como banco de empeños en momentos en que arreciaba la peste bubónica que se llevó la vida de la mitad de la población de Siena, en la Toscana, el BMPS atravesó a lo largo de sus 545 años de vida por muchas crisis y sobrevivió a todas las guerras europeas, lo que no es poco.
Sin embargo nunca estuvo tan cerca de desaparecer como desde que Giuseppe Mussari, un abogado sin experiencia en los entresijos de las finanzas, asumió la presidencia, en 2006, y aceptó las recomendaciones de un grupo de asesores muy imbuidos de la locura de los derivados financieros tan de moda desde principios del siglo XXI.
Los escándalos se sucedieron enchastrando en el lodo no solo a Mussari, que huyó espantado para reasumir el trabajo para el que reconoció estar mejor preparado, las cuestiones leguleyas como las que, por otro lado, debe lidiar desde entonces. Algunos de sus consejeros de aquel período, en cambio, conocieron la cárcel desde adentro y como él debieron sentarse en el banquillo de los acusados por desfalco.
Años antes de este «penoso incidente», a fines de los ´90, el banco había aparecido en un escándalo local cuando el Banco de Crédito Provincial (BCP) de La Plata entró en bancarrota. Un caso de película de misterio que tuvo la virtud de poner en la misma bolsa a una mutual del Ejército; el embajador de Carlos Menen ante el Vaticano, Francisco Trusso, y sus hijos; la cúpula de la Iglesia de la época -Monseñor Antonio Quarracino y su segundo, Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, y el obispo platense, Héctor Aguer-y de un modo tangencial al BMPS, muy ligado también a la curia vaticana. Había diez millones de dólares que se esfumaron en el aire y que si no terminó de salpicar al banco italiano fue porque supieron saltar a tiempo del incendio.
Para el BMSP el problema del que no pueden escapar sucedió a la llegada de Mussari al sillón presidencial, cuando se decidió comprar la Banca Antonveneta al Grupo Santander por 9.000 millones de euros. Esa operación lo convirtió en el tercer mayor banco de Italia, pero desde entonces los números fueron en rojo. Y ahí nacieron los derivados financieros que al principio parecieron la milagrosa solución a las pérdidas que se sumaban sin cesar en el mundo real.
Pero no fue fácil evitar que saliera a luz que el Santander, bajo la férrea conducción fallecido Emilio Botin, había pagado por el Antonveneta 6600 millones de euros en octubre de 2007, unos días antes de la venta al BMPS, el 8 de noviembre. Cuando se destapó la olla, Mussari fue haciendo mutis por el foro.
Consecuencias políticas
El hecho también detonó en el centroizquierdista Partido Democrático, liderado entonces el hombre que aspiraba a reemplazar en el gobierno al empresario Silvio Berlusconi, Pier Luigi Bersani. Es que la mayoría accionaria del antiguo banco está en manos de una Fundación y de la comuna de Toscana.
Gianluca Baldassarri, el jefe del área de Finanzas del BMPS, fue encarcelado en febrero de 2013 -la justicia es lenta en todas partes- y algunos meses mas tarde tuvo el beneficio de seguir detenido pero desde su casa. En total, fueron procesados 13 altos directivos del banco, desde Musari para abajo.
En la «volteada» por la oscura operación Antonveneta también cayeron empleados de un banco japonés, el Nomura, y del Deutsche Bank sucursal Londres, y los fiscales llegaron emitir una convocatoria al propio Botín, apellido inapropiado quizás para dueño de un banco.
La causa es por la poco clara operación pero también por haber engañado a los clientes y accionistas minoritarios sobre el carácter del emprendimiento que se estaba intentando concretar. Y que llevó a una serie sin fin de pérdidas en cada ejercicio fiscal.
De todas maneras, en ese mismo 2013 la Unión Europea ya le había brindado al BMPS un “rescate” por 3000 millones de euros con el compromiso de dejar en la calle a 8000 trabajadores y vender parte del paquete accionario. La cifra de empleados con que cuenta la institución en la actualidad es de unos 33.000 esparcidos en algo así como 3000 oficinas para atender a al menos 4,5 millones de clientes.
«Esta solución es un paso adelante positivo para el BMPS y el sector bancario italiano», justificó este jueves la comisaria europea de la Competencia, Margrethe Vestager. Según la funcionaria, esto «permitiría a Italia inyectar capital en BMPS como medida de precaución, de acuerdo con las normas de la UE, mientras que limitaría la carga para los contribuyentes italianos».
El banco toscano registró pérdidas por alrededor de 3.240 millones de euros en 2016 y además de poner el foco en la dirigencia política de la región pone en jaque a todo el sistema bancario italiano, especialmente por una amplia cartera de activos «tóxicos» como producto de la bicicleta de los derivados.
El plan de reestructuración acordado por la UE podría implicar que otros 5.000 trabajadores terminen sin empleo.
Y así concluye este nuevo capítulo en la historia del banco más antiguo -en funcionamiento, trabajoso pero funcionamiento al fin- de los que hay en el mundo. Una entidad que fue producto de un momento particular en el desarrollo del capitalismo financiero, ya que fue surgió como uno de los tantos Banchi di pegni con los que artesanos, agricultores y pequeños comerciantes se fondeaban en el siglo XV italiano, la época del Renacimiento, para afrontar sus tareas cotidianas.
No había posibilidades, para este sector, de acceder a los créditos de las grandes bancas, como las que tenían los Medici, y fue entonces que aparecieron, inspirados por los monjes franciscanos, los Monti di Pietà (Montes de Piedad). Uno de ellos fue el Monti di Siena, que en 1624 cambió su nombre a Monte dei Paschi di Siena con que hoy se lo conoce, y que mantiene en su sede del Palacio Salimbeni tesoros artísticos al que el público no tiene acceso.
Tesoros renacentistas de altísimo valor de mercado, sin dudas, pero no tanto como el costo que la caída definitiva del banco podría acarrear a Italia y a la Unión europea, por lo que deja trascender este nuevo salvataje.
Tiempo Argentino
Junio 3 de 2017
por Alberto López Girondo | Jun 6, 2017 | Sin categoría
Muchos veteranos de guerra estadounidenses entraron el cólera cuando se enteraron del tuit de Ivanka Trump, la hija del presidente, que recomendaba recetas de helado con sabor a champaña para conmemorar el Día de los Caídos, la fecha en que se recuerda a los que lucharon en las guerras que ese país lleva a cabo desde su independencia. Para muchos extranjeros que combatieron con la promesa de recibir como premio la ciudadanía de Estados Unidos, en cambio, ese no fue el peor menosprecio que recibieron. Ni qué decir de los cerca de tres mil que han sido deportados en lo que va de este siglo. Así lo reflejó un grupo de mexicanos que plantearon su reclamo en las fronterizas Ciudad Juárez y El Paso.
«Decidimos protestar justo el día del memorial que se festeja en Estados Unidos para honrar a los que sirvieron y perdieron la vida en el Ejército, además para que sepan que estamos peleando porque nos den los beneficios que les corresponden a los veteranos”, le dijo Francisco López a la agencia AFP. López tiene 72 años, combatió en Vietnam y luego de su regreso se fue desmoronando ante la falta de respuesta de una sociedad que rechazaba a los veteranos y finalmente fue procesado por un caso de drogas y expulsado del país. Ahora desde allí lidera un grupo de deportados a un lado y otro de la frontera que casi llega al centenar para reclamar, dice, aquellas viejas deudas pendientes de una nación por la que se jugaron la vida.
«Nos presentamos aquí con la bandera y las botas para también recordar a los compañeros que cayeron prestando su servicio a Estados Unidos, para que la gente sepa que no los olvidamos”, explicó a la misma agencia Iván Ocón, de 39 años, ex soldado en Irak. Ocón ya venía haciendo reclamos desde hace meses y en otra ocasión abundó de un modo mucho más claro cuál es el trasfondo que lo lleva a mantener sus exigencias. “Sentí que me dio la espalda el país por el cual estuve dispuesto a dar la vida», resume.
Hace siete años fue tapa de los diarios mexicanos el caso de Manuel y Valente Valenzuela, dos héroes de guerra bajo bandera estadounidenses que enfrentan la expulsión a México. Están acusados de delitos, es cierto, pero quizás sienten que su principal pecado es haber sobrevivido y por lo tanto, no haberse hecho merecedores de una mención como caídos en el campo de batalla.
“Peleamos por este país y por tener un buen futuro, y ahorita nos encontramos con esta pesadilla. Nos sentimos peor que traicionados. Somos veteranos de guerra, combatimos en Vietnam. Ningún país en el mundo hace esto. Es una tristeza y una vergüenza para este país”, protestaba Valente ante un medio local en 2010.
Los hermanos Valenzuela están en la “fila de la deportación” y desde su página web http://www.valenzuelabrothers.com/ recaudan dinero para poder pagar las costas de los juicios que tanto ellos como otros muchos veteranos necesitan que sostener los procesos judiciales.
Caso testigo
El caso de los Valenzuela es paradigmático: nacieron en México de madre oriunda de Nuevo México, territorio estadounidense. Llegaron a EEUU en 1955, cuando tenían 7 y 3 años respectivamente, y en los 60 se sumaron a las tropas que combatieron en Vietnam, Valente como soldado del ejército –fue reconocido con una estrella de bronce por su audacia para salvar a un compañero herido en una batalla- y Manuel como marine.
Igual que muchos otros que olieron de cerca el acre aroma de la muerte, los Valenzuela presentaron cuadros de stress postraumático, un síndrome que se acentuó desde que en 2009 el Departamento de Seguridad Interior los llamó a comparecer frente a una Corte Migratoria de Denver, Colorado. “Nos consideran indocumentados, a pesar de que fuimos a Vietnam con la promesa de recibir la ciudadanía”, dicen.
El caso es que los reclamos de una pensión como veteranos se diluyeron en el marco de acusaciones por un incidente de resistencia a la autoridad de Valente en 1988 y uno de violencia hogareña contra Manuel en 1998 que se solucionó con una multa y terapias psicológicas para controlar la ira.
Ivan Ocón nació en 1978 y a los siete años fue con su familia a El Paso. A los 19 se enroló en el ejército. «Me enlisté porque me crié allá, yo quería defender al que en ese momento era mi país», declaró hace un par de meses. Como tantos, creyó que era el camino más rápido para obtener la ciudadanía. «Les comenté que era de origen mexicano y me dijeron que no había problema, que una vez dentro podrían ayudarme para ser ciudadano, pero eso no fue mi principal motor, yo realmente me sentía estadounidense”, destacó en un artículo que publicó el portal Cubadebate.
Al volver a El Paso, sin embargo, las cosas no fueron nada fáciles y por eso de que a veces un tropezón lleva a una caída, terminó envuelto en un secuestro extorsivo y condenado a 10 años de prisión. En febrero de año pasado cumplió su sentencia y sin nacionalidad estadounidense, fue obligado a irse del país donde tenía mujer e hijos. «Cometí un error», reconoce, «pero no les importaron ni mis medallas ni mis reconocimientos» para expulsarme del país. «Me sentí traicionado», admitió en una entrevista con el diario El Financiero, de México.
El de Francisco Panchito López es otro caso para resaltar. De 1967 a 1968 estuvo destacado en la base estadounidense de Gia Nghia, en Vietnam, donde custodiaba los contenedores de combustible. Lo habían reclutado a la fuerza en el servicio militar, que entonces obligatorio, a pesar de que no sabía una palabra en inglés, asegura.
«Me prometieron arreglar la ciudadanía al regresar», recuerda, para volver a Vietnam en su memoria: «Estuve muy cerca de morir, los vietnamitas pusieron explosivos debajo de los contenedores de gasolina y los detonaron».
El episodio y el contexto de la guerra, dejaron mella. «Yo no venía bien de mi cabeza y me calmaba con cocaína», reconoce. Fue así que el FBI le “hizo una cama”, y cayó preso cuando iba a comprar droga a un agente encubierto .Terminó deportado. «No podía creer lo que me estaban haciendo, pensaba que era una pesadilla».
Establecido en Juárez desde 2004, Panchito López ofrece junto a su familia comida, ropa, artículos de aseo e incluso alojamiento temporal.
Reclutamiento externo
Como los viejos imperios, Estados Unidos permite a nativos de otras naciones alistarse en las Fuerzas Armadas a cambio de una paga o con la promesa de obtener la ciudadanía. Actualmente hay casi 30 mil soldados no estadounidenses cumpliendo servicios en el Ejército.
Desde el 2001, tras los atentados a las Torres Gemelas, los requisitos para aspirar al uniforme o a convertirse en ciudadanos es menor. Incluso desde 2009 los trámites de la Oficina de Migraciones y Aduanas se aceleraron en busca de más tropa de donde sea para el puñado de guerras que lleva adelante en Pentágono en todo el mundo y que impacta dentro de Estados Unidos cada vez que el cadáver de un nativo vuelve envuelto en una bandera.
Pero aún bajo estas circunstancias, los foráneos pueden ser deportados antes de culminar ese tramiterío si aparecen en ese período implicados en cargos de cualquier índole. Por otro lado, muchos veteranos desconocen que podrían reclamar la ciudadanía y cuando lo hacen ya están salpicados por procesos judiciales que les impiden concretar su deseo.
Los activistas de ONGs que atienden estos casos estiman que las expulsiones se multiplicaron durante las guerras de Irak y Afganistán. Los traumas derivados de las guerras dejan secuelas que muchas veces derivan en problemas con la ley no atendidos ni aún en el caso de quienes estuvieron en el frente de batalla bajo la enseña de las barras y las estrellas.
Esto viene ocurriendo desde hace décadas, creció durante el período de Barack Obama y nada hace pensar que disminuirá con Donald Trump, un paladín de las deportaciones, según se presentó en la campaña electoral.
Tiempo Argentino
Junio 1 de 2017
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