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Modesto Guerrero: «Es casi la única salida que tiene un gobierno agobiado y atosigado»

Modesto Guerrero: «Es casi la única salida que tiene un gobierno agobiado y atosigado»

Foto: Gentileza Mariano Espinosa, Tiempo Argentino

Autor del libro ¿Quién inventó a Chávez?, Modesto Guerrero es periodista y analista internacional. Nacido en Venezuela y Argentina, dirige mercosuryvenezuela.com y aceptó responder este cuestionario a Tiempo sobre la actualidad de su país.

–¿En qué consiste básicamente la reforma que propone Maduro de la Constitución?

–En términos jurídicos, es una potestad, un recurso constitucional, que tienen el presidente y la Asamblea Nacional, de convocar al «soberano» en casos de aguda crisis nacional, como la de ahora, para buscar una solución política. Desde el punto de vista político contingente, práctico, contextual de hoy, entiendo que es casi la única salida que tiene un gobierno agobiado, atosigado por los cuatro costados, al que se le fueron agotando las salidas a la crisis, excepto la salida menos deseada: reprimir en forma generalizada. El grado de violencia es tal en las movilizaciones opositoras, con una respuesta represiva creciente del gobierno, que la escalada es impensable, indeseable, sobre todo para un gobierno que no tiene vocación de reprimir ni necesidad de imponerla sin razón. La entiendo como la única salida de tipo político a la que podía acudir Maduro en las actuales circunstancias. Algunos hablan de que es para evitar la guerra civil o golpe de Estado, pero eso es una idiotez: en Venezuela, la oposición no tiene capacidad militar –por ahora– para dividir el territorio militarmente, como Siria, ni menos para hacer un golpe militar.

–¿Es darles más poder a las bases para contrarrestar el poder de la oposición?

–Esa es la idea central, expresada en la declaración de Maduro el 1º de Mayo, «compañeros trabajadores, les devuelvo el poder que me delegó Chávez». En realidad, ese fue el mandato pre mortem del comandante Chávez, el 8 de diciembre de 2012, cuando propuso a su gabinete reemplazar el tipo de Estado liberal, burgués, por otro basado en las comunas, un Estado comunal. Maduro no lo dice con claridad, pero esa es la historia real. Su ambigüedad se explica porque Maduro tiene dos motivaciones. Uno espera que sea una convicción profunda de comenzar a transformar la naturaleza del Estado, para evitar el desastre que se anuncia. Esa medida sirve para contraponer a la oposición una salida que reconozca el voto como fetiche, sin que sea en las condiciones liberales favorables a ellos. Por eso reaccionaron con horror a la propuesta. Las cosas que uno escucha en las emisoras venezolanas contra la Constituyente de Maduro son similares al horror de 1962 cuando la dirección cubana decidió cambiar el carácter del Estado y rumbear al socialismo. O el horror del mundo dominante contra los soviets de obreros, campesinos y soldados pobres en 1917 en Rusia. En Argentina hubo señales de este tipo de reacciones clasistas durante el primer peronismo, aunque no llegó a «horror» porque no hubo ninguna propuesta alternativa al Estado liberal. ¿Te imaginas si Perón, luego del bombardeo a Plaza de Mayo en junio de 1955 reacciona por izquierda y convoca a la CGT y otros organismos a ejercer el poder para defender a su gobierno? Son casos distintos, pero en todos podrías encontrar esa reacción de clase.

–Analistas de la derecha sostienen que es un golpe desesperado porque, si va a referéndum o convoca a elecciones, no las podría ganar.

–Eso es cierto. Si hoy hubiera elecciones de algún tipo, según los mecanismos tradicionales del voto, no hay duda de que Maduro o el gobierno chavista perderían. En esa medida es una salida desesperada, pero lo sustantivo no es si es «desesperada», si no si es correcta, adecuada y democrática, más democrática que la democracia liberal.

–¿Se puede sostener el gobierno en estas circunstancias? ¿Qué pasa con el apoyo militar adentro del chavismo? ¿Hay cuestionamientos internos al rumbo de la revolución?

–No hay forma de asegurar que el gobierno se pueda sostener con una rebelión civil violenta cuyos 37 muertos los cargará el gobierno, aunque una parte de ellos sean chavistas, incluso guardias nacionales. Lo que sí se puede asegurar, al día de hoy, es que las Fuerzas Armadas decidieron respaldar al gobierno, pero esto no significa que en la cúpula militar no exista algún general o coronel con capacidad de mando que simpatice con la oposición. Debe haberlo, porque si no, serían unas Fuerzas Armadas de fantasía. Los cuestionamiento al rumbo del gobierno y del proceso no surgió por los militares, sino por una parte del chavismo, llamado «crítico», que decidió aislarse del gobierno y ser adversario en casi todo, por ejemplo, en este llamado a Consituyente. Gonzalo Gómez y Nicmer Evans, por Marea Socialista, los generales chavistas Cliver Alcalá y Miguel Rodríguez Torres y varios exministros de Hugo Chávez militan contra Maduro desde dos plataformas, la de Defensa de la Constitución Bolivariana y la Plataforma contra el Arco Minero.

Tiempo Argentino
Mayo 7 de2017

 

A 80 años de la tragedia del Hindenburg, la joya tecnológica de Hitler

A 80 años de la tragedia del Hindenburg, la joya tecnológica de Hitler

Hace 80 años, en un espectacular accidente que conmueve todavía hoy, se terminaba la era de los dirigibles tripulados y con ello toda una época lírica en la aeronavegación. El 6 de mayo de 1937, una de las joyas de la tecnología alemana con la que Adolf Hitler pretendía promocionar el genio ario, el LZ 129 Hindenburg, se incendiaba metros antes de pisar tierra en Nueva Jersey, Estados Unidos, causando la muerte de 36 personas, la tercera parte de los ocupantes del enorme aparato. La competencia con los aviones quedó sepultada con este incidente inesperado que envolvió en el oprobio a los dirigibles y provocó la ira del fürer al punto de suspender indefinidamente las pruebas con otros “zepelines” que hacían vuelos regulares en Europa y de allí hacia América. Ahora, sin embargo, uno de los fundadores de Google financia investigaciones secretas para retornar a los buenos viejos tiempos de los globos autopropulsados.

 

La idea de volar forma parte del imaginario de los humanos desde el inicio de la historia, tal cual lo reflejan mitos como el de Ícaro o invenciones como las de Leonardo da Vinci en el Renacimiento italiano. Los globos aerostáticos son posteriores, y la historia señala a los hermanos Mongolfier, en 1783, plena Revolución Francesa, como sus primeros en experimentar la ascensión con artefactos más pesados que el aire. El secreto era, claro, que el aire caliente es más liviano que el que está a temperatura ambiente y por lo tanto cualquier objeto tiende a elevarse cuando se calienta el aire que contiene.

De allí a imaginar una máquina de forma alargada con algún tipo de propulsión mecánica hubo un paso. El primero dio otro francés un año después que Montgolfier, Jean Pierre Blanchard, que usó un sistema de alas batientes. Parecía una ballena voladora, pero sirvió para cruzar el canal de la Mancha. Casi un siglo después Henri Giffard le puso un motor a vapor y ya comenzaban las pruebas con un gas más liviano que el aire. Las opciones más adecuadas eran dos: hidrógeno o helio. El primero tenía la dificultad de que era altamente combustible.

En plena guerra franco-prusiana fue usado para espiar la retaguardia de los enemigos y en menor medida para bombardear desde una altura conveniente. Un americano, el brasileño Alberto Santos-Dumont, fue de los primeros en sumarse a la ola de voladores en dirigibles, por eso cuando el sistema Zeppelin se impuso, los destinos en esta parte del planeta fueron Estados Unidos y el Brasil.

El conde inventor

El teniente general Ferdinand Adolf August Heinrich Graf von Zeppelin desarrolló un sistema de dirigibles que popularizaría su apellido en todo el mundo. El hombre era un aristócrata alemán que murió hace exactamente un siglo, sin ver el rápido crecimiento de su invento y la abrupta caída en desgracia de uno de los “zepelines” más grandiosos.

El sistema “zepelín” consistía en una estructura rígida de aleación de aluminio con una cubierta de tela que contenía celdas de gas separadas entre sí. A sus costados tenía unas aletas que le daban estabilidad y debajo un par de góndolas donde iban la tripulación y los pasajeros.

El primero, el Luftschiff Zeppelin LZ-1, comenzó a volar en julio de 1900. En pocos años se desarrolló una industria de los vuelos en dirigible y hubo compañías que los hacían en Estados Unidos y en varios países de Europa con niveles de seguridad altísimos. El Graf Zeppelin alcanzó un record de dos millones de kilómetros sin accidentes y sobrevoló el Atlántico casi 200 veces. El LZ-127 Graf Zeppelin estuvo también en Buenos Aires, apenas unos minutos sin alcanzar a detenerse, el 30 de junio de 1934, en Campo de Mayo.

El Hindenburg, por el nombre del prestigioso militar que presidía la república de Weimar –y que desde 1933 tuvo como canciller a Hitler- media 245 metros de largo y 41 de diámetro y volaba a un máximo de 135 kilómetros por hora gracias a sus cuatro motores Daimler Benz de 1200 caballos cada uno. Tenía 16 balones de gas con una capacidad de 200.000 metros cúbicos.

La estrepitosa caída del dirigible en Estados Unidos fue investigada hasta el hartazgo por especialistas de todo el mundo e incluso por el FBI. No hay una respuesta contundente pero todo indica que se produjo una cadena de complicaciones que dieron como resultado una catástrofe pocas veces filmada antes y que a su manera se viralizó causando temor en la población. Si Hitler no le ponía fin al proyecto, de todas maneras la empresa se hubiera fundido porque nadie quería volver a semejante aventura.

Embargo estadounidense

El primer eslabón en este siniestro fue obra del Ejército de Estados Unidos, que mantenía un embargo sobre el helio. Los alemanes se vieron obligados a utilizar un gas que, como se dijo, es más combustible, el hidrógeno. Hicieron múltiples pruebas y ya lo tenían controlado al punto que en algunos de los vuelos habilitaban un sector para fumadores.

Pero en este vuelo en particular, para evitar que saltaran chispas por la acumulación de electricidad estática en un vuelo que duró cuatro días, se embebió la envoltura del dirigible, una tela de algodón reforzado con un barniz de óxido de hierro impregnado de polvo de aluminio. Combinación altamente combustible, conocida como “termita”, que al cabo resultó en un letal acelerante del fuego.

El 6 de mayo de 1937, a las 19:25 hora local, había una fuerte tormenta y en medio de los rayos el LZ 129 Hindenburg se acercaba a la Estación Aeronaval de Lakehurst, en Nueva Jersey, cuando desde los testigos observaron una repentina chispa de estática conocida en el mundo meteorológico como “destello de San Telmo”. En apenas 40 segundos el dirigible se incendió y cayó desde unos 15 metros de altura. Tenía 97 personas a bordo, pero muchos se salvaron porque estaban abajo y terminaron empapados al romperse los depósitos de agua. Los otros quedaron atrapados en las llamas, que alcanzaron los 3000 grados.

Hitler ordenó destruir el proyecto. Luego de haberlo mostrado al mundo un año antes, en las Olimpiadas de Berlín, como una joya del nuevo mundo que ambicionaba crear, no pudo tolerar la vergüenza de dar explicaciones sobre lo ocurrido en Nueva Jersey.

Ahora Sergey Brin, cofundador de Google, quiere usar zepelines en lugar de drones, según publica la agencia Bloomberg. Este renacido proyecto, que cuenta con supervisión de la NASA, conserva el sistema de depósitos internos separados, pero en este caso utilizaría helio.

Documentación filtrada de la NSA, la mega-agencia estadounidense de espionaje electrónico global, ya habían utilizado artefactos similares a los que el creador de Google –también denunciada por espiar a sus usuarios bajo las normas de las leyes estadounidenses- está probando con el asesoramiento del antiguo director de programas de la NASA, Alan Weston.

Revela el portal The Intercept, del periodista Glenn Greenwald -que logró la primera entrevista con Edward Snowden, el que reveló el escándalo de la NSA- que un dirigible Hover Hammer, de unos 19 metros de longitud lanzado desde Maryland en 2004, se encargó de vigilar el transporte marítimo que salía de Long Island, Nueva York.

Sin la alharaca del fürer, el zepelín había vuelto a volar y promete volver.

Mira acá los videos:https://www.tiempoar.com.ar/articulo/view/66930-a-80-anos-de-la-tragedia-del-hindenburg-la-joya-tecnologica-de-hitler

Tiempo Argentino
Mayo 6 de 2017

Temer quiere seguir con su reforma retrógrada a pesar de la contundente huelga general

Los graves incidentes registrados al finalizar la primera huelga general en los últimos 21 años de historia del Brasil dejaron un saldo provisorio de 60 detenidos y decenas de heridos, entre ellos un estudiante de 33 años, golpeado con una cachiporra en la cabeza por la policía de Goiás y que peleaba por su vida en el Hospital de Urgencias de Goiana. La represión a las manifestaciones y los incidentes con grupos aislados se hicieron sentir sobre todo en Río de Janeiro y San Pablo, la capital económica del país, donde la policía reprimió con intensidad el intento de algunos centenares de manifestantes de ir a escrachar a Michel Temer en su casa. No estaba, ya que desde la destitución de Dilma Rousseff ocupa la residencia presidencial en Brasilia.

La huelga fue masiva y las principales ciudades del país amanecieron con una calma solo atravesada por movilizaciones que preanunciaba lo que para Vagner Freitas, el secretario de la CUT –la central obrera creada por Lula da Silva en los 80 y que fue la base para su crecimiento político– fue un éxito total y el inicio de un movimiento popular que ponga freno a las políticas neoliberales que un gobierno con la credibilidad por el piso quiere imponer sin la menor sensibilidad política.

No se necesita demasiada perspicacia para aventurar que realmente los tiempos se aceleran en el gigante sudamericano, inmerso en una crisis económica, pero con una base política indudable. Dilma fue exonerada del poder en agosto de 2016 luego de meses de acoso desde los medios y de un Congreso que fue tensando la cuerda a pesar de que muchos de los legisladores llegaron a su banca mediante acuerdos con el PT, el partido que también creó Lula da Silva y que le permitió llegar al Planalto en 2003.

Esa coalición, esquiva a dar respaldo en tiempos de vacas flacas, es ahora el único sostén de Temer, que cuenta según la última encuesta de Ipsos con un 87% de rechazo popular, la segunda peor imagen entre los políticos, detrás del detenido por corrupto Eduardo Cunha, el hombre que abrió el impeachment contra Dilma en la Cámara baja.

Sucede que las principales espadas destituyentes están implicadas en el escándalo Lava Jato e incluso el propio mandatario de facto enfrenta la posibilidad de un juicio político por las denuncias de haber recibido coimas de Odebrecht que hicieron ejecutivos de la misma empresa.

Se entiende que la respuesta de Temer, ante la masiva huelga, haya sido que las reformas laborales resistidas en las calles son necesarias para luchar contra la recesión y que las piensa debatir en el único y limitado espacio que le queda. «El trabajo a favor de la modernización de la legislación nacional continuará, con debate amplio y franco, realizado en la arena adecuada para esta discusión: el Congreso Nacional», dijo, sin inmutarse.

Esta orfandad evidente del mandatario alentó a la ex presidenta, que calificó a la huelga del viernes como «un símbolo de valentía, un momento de esperanza y de resistencia: 35 millones de brasileños cruzaron los brazos para fortalecer la democracia en Brasil».

Lula, su mentor y el único líder político con aspiraciones reales para ganar las presidenciales de 2018, también celebró la movida. «Es una satisfacción saber que el pueblo está tomando conciencia. La gente se quedó en casa porque no quiere que le quiten los derechos (…) adhirieron las amas de casa, el trabajador y el pequeño comerciante», dijo.

«Destruir derechos no mejora la vida a nadie. Para resolver el problema es necesario incluir a los más pobres en la economía, pero el gobierno lo único que sabe hacer es cortar, ajustar, siempre por lo más delgado», insistió Lula, para repetir que se piensa postular el año entrante y que solo violando la Constitución podrán evitarlo.

Luego abundó: «Esa gente quiere volver a la esclavitud, al tiempo de antes de Getulio Vargas». Y no se equivoca.La reforma que pretende Temer, que ya había logrado aprobar el trabajo tercerizado, por el cual las empresas están en condiciones de convertir a empleados con derechos en prestadores de servicios sin ningún beneficio.

Ahora se pretende agregar-como una ferozy despiadada burla ante el 1 de mayo- una flexibilización amplia que volvería a las 12 horas continuas de trabajo sin retribución especial y baja los derechos a la indemnización justa, vigentes desde 1943. Al mismo tiempo busca aumentar la edad para la jubilación a 65 años los hombresy 62 las mujeres.

La reforma es tan brutal que la huelga encontró adhesión hasta en la iglesia brasileña, a caballo de una carta del Papa Francisco contra esta dosis extrema de neoliberalismo que ni siquiera la dictadura militar, con la suma del poder público entre 1964 y 1980, se atrevió a imponer. Así fue que un centenar de obispos, con parte de las iglesias evangelistas, se sumaron a las protestas. «Reformas de tal importancia no pueden ser implementadas sin una extensa discusión», destacó Leonardo Steiner, obispo auxiliar de Brasilia, en una entrevista que publicó la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil.

¿Las polémicas leyes serán aprobadas en el Senado? El ministro de Justicia, Osmar Serraglio, no dudó en desafiar a la oposición al tildar a los que adhirieron al paro –que calificó de fracaso– de «vagos y perezosos». Y en declaraciones al portal UOL señaló que la protesta «al contrario de intimidar, motivará a los parlamentarios a observar que la gran mayoría de la sociedad está absolutamente de acuerdo con lo que está ocurriendo (…) la expectativa es que efectivamente arreglemos y corrijamos este país».

Pero el apoyo a esta embestida contra los derechos laborales no será tan lineal como se dio en Diputados. Lo confesó Antonio Imbassahy, ministro de la Secretaría de Gobierno, al diario paulista O Estado. «Hay un tipo de inquietud» en aumento de»parlamentarios de la base oficialista que no están conformes» con el rumbo que toman los acontecimientos. Tanto es así que el jefe del PMBD en la Cámara alta, Renán Calheiros –clave también el juicio contra Dilma–, consideró que las resistidas normativas «no pasarán» en el Senado porque «solo interesan a la banca, son rechazadas en peso por la población» y además, “avergüenzan a la base del propio Gobierno». A algo más de un año de elecciones no todos aceptan digerir vidrios con tanta facilidad.

Tiempo Argentino
Abril 30 de 2017

Las figuras que barren con los partidos tradicionales

El balotaje entre Marine Le Pen y Emmanuel Macron no tomó por sorpresa a los encuestadores. Era una posibilidad prevista en los sondeos, aunque de todas maneras despertó los más diversos análisis acerca de cómo fue que alguien considerado un outsider como el exministro de Economía de François Hollande y una expresión marginal de la ultraderecha xenófoba hubieran desplazado a los partidos tradicionales de Francia. Y algunos se preguntaron si es que finalmente desaparece la tradicional lucha electoral entre socialistas y conservadores, izquierda y derecha. Los ejemplos de lo que ocurre en España con Podemos, lo que pasó con Syriza en Grecia y el fenómeno Donald Trump en EE UU o antes con Evo Morales, Rafael Correa, Néstor Kirchner y hasta Hugo Chávez en Latinoamérica marcan una tendencia. Pero no todos son tan ajenos a la política y no siempre terminan representando valores o intereses tan diferentes de los partidos tradicionales.

Marine Le Pen es hija del fundador del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen, que ya en 2002 «asustó» al llegar a balotaje con el gaullista Jacques Chirac. En aquel momento el ultraderechista había pasado la primera ronda con poco más del 16% de votos ante una izquierda atomizada. Su hija, en cambio, fue forjando un discurso en defensa de los trabajadores y de las tradiciones en un contexto de deslocalización de empresas, pérdida de puestos laborales, fuerte inmigración y pérdida de la capacidad de decisión de París en favor de la Unión Europea. Empezó en esta campaña sumando voluntades desde hace una década y ese 21,3% del 23 de abril fue ganado cara a cara con las víctimas de las políticas neoliberales.

Macron en cambio, es exponente de una generación que supo hacer dinero en el mundo de las finanzas al punto que es socio de la banca Rothschild y a los 39 años disfruta de una fortuna que creció desde 2008, cuando comenzó la crisis económica más grave del sistema capitalista desde 1930. Tuvo la perspicacia de darse cuenta de que hacía negocio al aceptar la cartera de Economía de un gobierno socialista en caída libre y mucho más al dejarlo cuando Hollande se dio cuenta de que no podía aspirar a una reelección. Macron fundó entonces En Marche! Sus enemigos lo acusan de no tener firmeza ideológica y lo llaman «Monsieur al mismo tiempo»–promete flexibilidad laboral y al mismo tiempo defender los derechos laborales, dice que las 35 horas semanales no sirven para defender el ingreso pero asegura que no las va a tocar– pero por eso mismo le ven grandes posibilidades conformar un nuevo frente de centroderecha.

El candidato disruptivo, en realidad, era Jean-Luc Melenchon, fundador del Movimiento Francia Insumisa, con una fuerte influencia de la izquierda latinoamericana. Seguramente una de las dificultades electorales que tuvo provino de su apoyo al gobierno de Venezuela en un momento en que los medios culpan al chavismo de casi todos los males. Aun así, logró un 19,6% de votos. Si el socialismo, con un escaso 6,4%, hubiera aceptado sus términos hubiese pasado cómodamente al balotaje y la UE no debiera temer un Frexit por un posible triunfo de Le Pen.

Algo parecido le pasó a Bernie Sanders en la interna demócrata. Era el candidato que representaba los valores de un laborismo aggiornado en contra del sistema pergeñado por el establishment en torno de los tratados comerciales. Pero no logró atravesar la dura capa conservadora que gobierna al partido desde los 90 y muchas de sus banderas terminaron en las manos de Donald Trump. Aunque claro, con intereses diametralmente opuestos. Sanders también plantea una visión muy cercana a los gobiernos latinoamericanos de los últimos años.

Es que desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, una corriente de rechazo al neoliberalismo comenzó a tomar fuerza en la región, a caballo, además, de la crisis económica. Chávez rompió con el bipartidismo y creó una opción de poder que ahora sufre el embate de los dos movimientos tradicionales unidos con otro grupo de dirigentes que si algo tienen en común es su «antipopulismo».

Similares salidas se dieron en Bolivia, con el dirigente cocalero Evo Morales, y en Ecuador, con el economista Rafael Correa. Puede decirse que ambos surgieron de la crisis del sistema partidario, pero de hecho lograron una estabilidad política inédita para la historia moderna de esas naciones. La llegada de Néstor Kirchner al gobierno en 2003 tiene similitudes con la elección francesa. Incluso en el resultado cercano de los cuatro candidatos más votados en medio de un descomunal descrédito en la dirigencia. El santacruceño rompió con los viejos esquemas, habrá que ver qué pasa en Francia.

Tiempo Argentino
Abril 30 de 2017