por Alberto López Girondo | May 23, 2017 | Sin categoría
Contra las cuerdas y esperando un milagro que le permita una bocanada de aire en el minuto de descanso para llegar al próximo round, Michel Temer, el hombre que desplazó a Dilma Rousseff mediante un golpe institucional, se sirvió de un artículo de Folha de São Paulo pera pedir al Supremo Tribunal de Justicia que anule la orden de investigación en su contra hasta tanto se determine la validez de la grabación en la que admite que se le pague a un diputado preso para comprar su silencio.
El certero uppercut que O Globo le propinó a Temer al publicar el audio de una entrevista secreta con uno de los empresarios más ricos del país, Joesley Batista –uno de los dueños del grupo JBS, el mayor conglomerado cárnico del mundo– puso al presidente de facto al borde del nocaut. Pero también quedaron muy expuestos dirigentes de los dos partidos que articularon la destitución de la mandataria hace justo un año. A tal punto que Aécio Neves, derrotado en el balotaje de 2015 por Dilma, terminó preso, al igual que su hermana y un fiscal que según el procurador general de Brasil, Rodrigo Janot, pasaba información sobre el avance de los procesos judiciales a los implicados en causas relacionadas con el Lava Jato, el megaexpediente por lavado de dinero de coimas empresariales para financiar a políticos.
A estas horas nadie da un real por la continuidad de Temer en el Planalto, y si todavía le da para seguir en el cuadrilátero es porque la oligarquía brasileña, que sacó al «trabalhismo» del poder en agosto de 2016, no se pone de acuerdo para encontrar un reemplazo. Mejor dicho, para dar el golpe dentro del golpe que logre algo más de legitimidad para una operación que con el ex vice de Rousseff no se puede sostener por su escueto apoyo popular de menos de 10 por ciento.
Hay tres personajes claves en esta trama oscura para la historia de Brasil y de América Latina: Henrique Meirelles, Rodrigo Maia y Carmen Lúcia Antunes. El primero acompañó a Lula da Silva como presidente del Banco Central. El segundo es el actual titular de la Cámara Baja y reemplazó a Eduardo Cunha, el torvo ejecutante del impeachment contra Dilma y que desde marzo cumple 15 años de condena por corrupto. La tercera preside el Supremo Tribunal de Justicia, la Corte Suprema brasileña.
El sucesor natural del presidente, habida cuenta de que Temer no tiene vice, sería Maia. Caso contrario el mando pasaría al máximo tribunal. Maia podría habilitar algún tipo de maniobra para que el Congreso vote en forma indirecta un presidente provisorio –como se hizo en Argentina para ungir a Eduardo Duhalde en 2002– y ahí es donde el establishment financiero espera colocar a Meirelles, ministro de Hacienda, que tiene una aquilatada carrera en bancos e instituciones crediticias del mundo y sería la mejor opción para los mercados que presionan para cristalizar las reformas laboral y previsional que a los empellones y sin suerte quiso imponer Temer.
Hay una cuarta opción: elecciones «directas ya», como piden los sectores popularesque se vienen manifestando masivamente en las calles y prometen cerrar un 24 de mayo a toda batucada para echar a Temer. Pero esta posibilidad colocaría en el palacio de gobierno a Lula da Silva, el único líder político de peso en el país. Y esa es una salida que los golpistas piensan esquivar a como dé lugar.
Mientras tanto, OGlobo, el multimedio más grande de la región, ahora no oculta su deseo de expulsar a Temer del escuálido poder que logró hace un año con apoyo de ese mismo grupo.
¿Qué pasó para que ahora lo quiera voltear? Es todavía prematuro para elucubrar una hipótesis cierta, pero conviene recordar los últimos sucesos en torno de este novelón que los canales de la empresa de la familia Marinho no imaginaron.
La causa Lava Jato y el escándalo en Petrobras le sirvió a los medios y la derecha brasileña para limar la credibilidad de la coalición gobernante, PT y PMDB. Pero a medida que fueron saliendo a la luz entretelones del caso, se desnudó el nivel de corrupción que envuelve a una dirigencia metida hasta el cuello en pagos irregulares. Y cuando el mayor grupo empresario de Brasil decidió que no se iba a resignar a la detención de su presidente, Marcelo Odebrecht, tras la caída de Dilma dio la orden a sus ejecutivos de «prender el ventilador». El ventarrón dio de lleno también fuera del país y mantiene en la picota entre otros al titular de la AFI argentina, Gustavo Arribas.
Pero también abrieron la boca directivos de Camargo Correa, dueña en Argentina entre otras de Loma Negra, y otros holdings que tuvieron un alto crecimiento durante el período de Lula y Dilma.
En marzo pasado el Lava Jato pasó a segundo lugar por unos días, tras conocerse el escándalo de la carne adulterada. Allí la guillotina cayó sobre JBS, la firma creada hace mas de 60 años por José Batista Sobrinho, en estas pampas propietaria de Swift Armour y que también tuvo un salto espectacular desde 2002.
En la conversación que ahora Temer pretende denostar, Joesley Batista le dice a Temer, además de los detalles del pago a Cunha para mantener los labios cerrados, que tiene problemas con Meirelles para cambiar algunos funcionarios del Banco de Desarrollo. A pesar de haberle dado un sillón en el directorio de JBS luego de que Dilma lo dejara afuera de su gabinete, parece que Meirelles no fue permeable a Batista.
¿Porqué O Globo resulta enfrentado a Folha? En esta defienden intereses opuestos y podría ser que como dice el publicista Fernando Horta, la situación económica del medio de los Marinho no es la más próspera y JBS es uno de sus principales anunciantes. Si la primicia de Batista no la daban ellos lo hubiese hecho otro. ¿Por qué Folha está del otro lado? Una razón podría ser porque el enfrentamiento entre ambos conglomerados es histórico y pasa mas bien por cómo posicionarse en una intriga tan compleja que ni el diablo sabe cómo terminará. El diario carioca, proclama elecciones indirectas, el paulista pide directas.
Lula, que también fue enchastrado por denuncias de Batista, habló ayer en un mitin sindical en su reducto de San Bernardo do Campo. «Queremos que Temer salga ya, pero no queremos que un presidente sea electo indirectamente. Lo que queremos es una elección directa ya».
Tiempo Argentino
Mayo 20 de 2017
por Alberto López Girondo | May 23, 2017 | Sin categoría
Si Lula da Silva, favorito para las elecciones de 2018, no resulta detenido y condenado por la causa que lleva adelante el juez Sergio Moro, la otra operación para impedir el retorno del líder metalúrgico a la presidencia de Brasil puede ser una reforma constitucional que suspenda las elecciones del año que viene. La insólita maniobra, aunque no puede decirse que sorpresiva en vista de que la elite brasileña decidió sepultar bajo siete llavesy sin el menor atisbo de institucionalidad todo vestigio populista, fue denunciada por el diputado del PT Paulo Pimenta.
El legislador fue el único que puso en negro sobre blanco la consecuencia más temible de la creación de una comisión destinada a estudiar una Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) del año 2003 presentada entonces por el diputado Marcelo Castro, del PMDB, aliado hasta hace un año del PT. La iniciativa durmió en los anaqueles del poder legislativo hasta que hace una semana la desempolvó el actual presidente de la Cámara baja, Rodrigo Maia. Castro fue ministro de Salud de Dilma Rousseff, renunció en febrero de 2016 y al volver a su cargo en el Congreso rechazó el juicio político a la presidenta. Fue de los pocos miembros del PMDB que se mantuvo fiel a la coalición de gobierno y ahora usan su propuesta de hace 15 años con fines non sanctos, según Pimenta.
Lo que trata esa PEC (ver imagen) es una simple propuesta para unificar las elecciones y la duración en cinco años de todos los cargos electivos a nivel federal, estadual y municipal. Esto habilitaría una trampa legal para que los comicios generales se realicen en 2020, ya que habla de unificar pero no da fecha para hacerlo y es poco creíble que se reduzcan los mandatos de quienes deben aprobar la enmienda. Eso daría tiempo al actual gobierno para realizar todas las reformas neoliberales que viene poniendo en marcha desde que hace justo un año Michel Temer tomó el cargo ante el inicio del impeachment contra Dilma.
Maia nació en Chile en 1970 porque sus padres estaban exiliados de la dictadura brasileña, y reemplazó a Eduardo Cunha en la jefatura de Diputados cuando el hombre que habilitó el juicio político contra la presidenta constitucional fue imputado en una causa por corrupción. Cunha finalmente fue condenado en marzo pasado a 15 años de prisión.
El dato adicional es que en este año los promotores de la destitución de Dilma terminaron o condenados como Cunha o en vía de serlo. Refiere la investigadora en Reforma Política de la ONU, Chayenne Polimedio, que hubo en estos doce meses 130 condenas a un total de 1362 años, cinco meses y 22 días de cárcel.
El viernes, Temer celebró su primer año en el Planalto llamando a «pacificar el país», a horas de que Lula hubiera pasado por el despacho de Moro (ver aparte). Fátima Bezerra, diputada del PT, recordó ese aniversario como «el día de la infamia». En este año, Temer avanzó en la destrucción de conquistas laborales que se mantuvieron desde 1943, cuando gobernaba Getulio Vargas, y brutales recortes presupuestarios mediante una reforma constitucional.
Siguiendo un libreto regional, el presidente dijo que esas medidas eran necesarias «por el gasto desenfrenado» de la gestión de Rousseff.
La monstruosidad de Veja
El testimonio de Lula ante el juez Sergio Moro, que duró cinco horas, tuvo momentos de tensión extrema que se revelaron en los 19 minutos de grabación que el PT subió a Youtube. Allí, el ex presidente señaló con insistenciaque no hay pruebas de delito que le imputan por la presunta compra de un departamento en Guarujá con dinero de coimas y que todo es parte de la venganza de cierta prensa por lo que hizo en su gobierno. Luego, desnudó el dolor que le produce que incluyan en esa acusación a su esposa, Marísa Leticia, fallecida en febrero de un derrame cerebral. «Sólo quería, doctor Moro, pedir una cosa -imploró-es muy difícil para mí cada vez que cita a mi mujer sin que esté aquí para poder defenderse, es muy difícil».
En una muestra de que para los medios la piedad no cuenta, la revista Veja salió ayer con la foto de la mujer y una bajada en que acusa a Lula de haber descargado culpas en Marisa Leticia. Lula anunció que hará juicioa la revista, mientras que las redes explotaban de indignación por la «monstruosidad» de Veja.
Tiempo Argentino
Mayo 13 de 2017
por Alberto López Girondo | May 9, 2017 | Sin categoría
Europa respira tranquila, por ahora Puede decirse que, luego del resultado del balotaje en Francia, Europa respira tranquila. Lo manifestaron todos los líderes de la unión, con Angela Merkel a la cabeza.
Se entiende, la canciller alemana fue la principal beneficiaria del triunfo de Emmanuel Macron, ya que un Frexit -un portazo francés a la UE como quería Marine Le Pen- hubiera sido fatal para la integración regional del continente luego del Brexit.
“Macron es la esperanza de millones de franceses y también de mucha gente en Alemania y Europa”, sintetizó Merkel. El británico The Times registró, por su parte, que “el populismo trumpiano alcanzó su punto álgido”, porque las amenazas del holandés Geert Wilders, de la ultradechista FPÖ en Austria y de Le Pen en Francia, no llegaron a concretarse.
Una interesante visión sobre lo que se registra en estos días en las democracias occidentales la dio en los días previos al comicio galo el filósofo esloveno Slavoj Zizek, quien reflexionaba que “sí, Macron es proeuropeo – pero, ¿qué tipo de Europa personifica? ¡La misma Europa, cuyo fracaso alimenta al populismo de Le Pen, la anónima Europa al servicio del neoliberalismo! Éste es el quid de la cuestión: sí, Le Pen es una amenaza, pero si ponemos todo nuestro apoyo detrás de Macron, ¿no nos quedamos atrapados en una especie de círculo y combatimos el efecto apoyando su causa?”.
Es cierto que Macron ganó y por una cifra abrumadora, casi 65 a 35 por ciento. Pero Le Pen sumó al 21,6 % de la primera vuelta un 14 % más, algo que no había ocurrido cuando su padre fue candidato en 2002. ¿De dónde salieron esos votos? El mucho más que probable origen de ese apoyo es el sector de centroizquierda que se había inclinado en el primer tramo de esta escalera al Palacio del Elíseo por Jean-Luc Melenchón, el postulante del movimiento Francia Insumisa.
Suena a veleidoso un pase de Melenchón, que mira al progresismo latinoamericano como modelo, a una candidata xenófoba que hasta aparece como cuestionadora del Holocausto. Sin embargo hay un cruce que ni el “centrismo racionalista” de la UE ni los demócratas estadounidenses registraron.
Donald Trump levantó banderas de defensa de puestos laborales y de simbolismos de las clases bajas que en la interna habían identificado a Bernie Sanders. Pero en el alambicado sistema electoral de la principal potencia del mundo, Sanders no pudo pasar a la final y en esa suerte de balotaje, muchos de sus votantes prefirieron dejar su propuesta en manos del polémico empresario.
¿Es lo que ocurrió con esos trabajadores franceses que se corrieron a la derecha xenófoba? En todo caso, ¿quién desde la izquierda real estuvo en el segundo turno en Francia?
Evidentemente la opción era entre un banquero neoliberal y una mujer que promete enfrentar los males que sufren los más desprotegidos. De un modo difícil de digerir y hasta peligroso. ¿Pero quién dijo algo en ese sentido, si no ella?
Una buena alquimia hubiese sido sumar al 19 y monedas que tuvo Melenchón con el 6 y algo del PSF, lo que hubiera permitido pasar el primer escalón. Pero en el PSF están demasiado comprometidos con un gobierno como el de François Hollande, que muy poco tiene de socialista y mucho de neoliberal, al punto que Macron fue su ministro de Economía.
La cuestión es que, abonando la perspectiva de Zizek, uno podría pensar que sí, que por esta vez Europa respira tranquila. Pero Macron deberá tener muy en cuenta el escenario que se le presenta, ya que él podría ser el que más votos le acerque a Le Pen la próxima vez.
Si es que la izquierda no despierta y acepta poner todos los huevos en la misma canasta.
Tiempo Argentino
Mayo 8 de 2017
por Alberto López Girondo | May 9, 2017 | Sin categoría
Foto: Gentileza Mariano Martino, Tiempo Argentino
Hay similitudes entre los ataques de la prensa que recibieron los ex presidentes Getúlio Vargas y Lula da Silva y el amargo final de los períodos progresistas en el Brasil. Hay tanta semejanza entre algunas actitudes del otro lado de la frontera y algunos personajes locales que, con solo intercambiar ciertos nombres y algunos detalles, se podría hablar tranquilamente de los gobiernos populares argentinos. Eso se desprende de un voluminoso trabajo de Ariel Goldstein, docente en la cátedra de Política Latinoamericana en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Prensa tradicional y liderazgos políticos en Brasil, que acaba de ser publicado y sobre el que mantuvo una charla con Tiempo Argentino.
«Hay dos grandes diferencias entre Vargas y Lula. Una es de clase y otra de enfoque sobre la prensa», aclara el joven investigador. Y desmenuza: Lula nació en un hogar extremadamente pobre del nordeste brasileño, mientras que Vargas era un rico hacendado de Rio Grande do Sul. Vargas -que había tenido un gobierno casi autoritario, tuvo posteriormente un segundo mandato en que impulsó reformas laborales que ahora el gobierno de Michel Temer quiere voltear- financió medios a su favor. Lula, del PT, un sindicalismo de origen antivarguista, nunca fue proclive a crear una prensa propia. Por lo demás, ambos sufrieron el impiadoso sistema de medios de la oligarquía por haber apoyado medidas que beneficiaban a la clase trabajadora. «Los medios se presentan como garantes de la moralidad y atacan al populismo de entrada», sintetiza.
El libro cuenta el caso de Samuel Wainer, el fundador de Última Hora, el único medio afín a Vargas (su lema era «diario de oposición a la clase dirigente y a favor de un gobierno») y posteriormente a João Goulart. «En 1949, Vargas estaba prácticamente retirado en su campo de San Borja cuando le dio un reportaje a Wainer, un periodista de la cadena de Chateaubriand, entonces la más poderosa del continente -cuenta Goldstein- la nota causó tal impacto que catapultó a Vargas a la presidencia en las elecciones de 1950». Detalla el investigador que Wainer había sido comunista y que recibió la propuesta de hacer el diario con créditos del Banco do Brasil. Así nació un medio revolucionario en su estilo que cambió para siempre el periodismo brasileño y trepó al primer lugar en ventas en poco tiempo.
«Eso le ganó el odio de otro periodista, Carlos Lacerda, que desde las páginas de Tribuna da Imprensa atacaba a Vargas como luego haría con Goulart, pero también a Wainer por haber recibido el crédito, y por ser extranjero -había nacido en territorio de la actual Moldavia-. Eso llevó al suicidio de Vargas».
¿Cómo pudo ocurrir eso? «El presidente venía sufriendo el embate de los medios tradicionales, que son liberales en lo económico y conservadores en lo político. Hubo un ataque contra Lacerda en que murió un militar que lo acompañaba. El atacante era de la custodia del mandatario. No hubo pruebas de la responsabilidad de Vargas pero pocos días más tarde el presidente se suicidó dejando una carta muy impactante». El suicidio generó manifestaciones y represión policial, debidamente ocultada por los medios que habían arrinconado a Vargas.
El embate contra Lula se gestó desde 2004, a poco mas de un año de asumir, tuvo su punto culminante con el escándalo del mensalão. «Lula vino moderando su discurso desde que era dirigente gremial y, al llegar al gobierno, hizo políticas para amigarse con la prensa y los poderes reales. Pero nunca fue aceptado porque nunca sería uno de ellos.» Finalmente, mucho de este clima destituyente se cristalizó en la caída de Dilma Rousseff y el escándalo del Lava Jato.
-¿Por qué el PT nunca tuvo medios ni intentó cambiar la ley?
-Creo que mayoritariamente compraron el discurso liberal de los medios. Por otro lado, Antônio Carlos Magalhães, ministro de Comunicación de José Sarney -puesto por O Globo, hay pruebas de ello, como forma de conseguir el apoyo para la reforma constitucional que quería el presidente para darle cinco años de mandato- repartió licencias de radiodifusión a todos los diputados. De allí que se hable del coronelismo mediático electrónico. Una reforma a la ley de medios tendría que ser votada por esos mismos diputados regionales que tienen emisoras. «
Periodismo y política sin fronteras
Carlos Lacerda fue el principal enemigo de Getulio Vargas desde los medios y luego incursionó en la política, destaca Ariel Goldstein. Fue clave en el suicidio del presidente «gaúcho» pero también en el derrocamiento de Joao Goulart en 1964. «Como muchos creyó que la dictadura sería transitoria y podría ser candidato, pero duró 20 años».
Uno lo podría asimilar a un Jorge Lanata a la brasileña. Después de todo, para Lacerda la principal crítica contra Vargas y luego contra su hijo político, Goulart, quien había sido ministro de Trabajo en su gestión, es que eran peronistas.
Samuel Wainer, en cambio, podría asimilarse a Jacobo Timerman, si bien este último nunca hizo un periódico oficialista. Wainer, nacido en Besarabia, creó en 1951 un diario que más allá de su orientación política, revolucionó la manera de hacer periodismo en Brasil. Timerman, nativo de la actual Ucrania, hizo lo propio en Argentina con Primera Plana y La Opinión, casi una década y media después. Ambos terminaron perseguidos por dictaduras.
Tiempo Argentino
Mayo 7 de 2017
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