Pedro Baños Bajo es coronel en la reserva del Ejército de Tierra español y uno de los más destacados especialistas europeos en estrategia, geopolítica e inteligencia. Fue Jefe de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo, en Estrasburgo; docente de Estrategia y Relaciones Internacionales en la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas de su país y participó en tres misiones en Bosnia-Herzegovina. Autor y conferencista, vino a Buenos Aires a presentar su último libro, La encrucijada mundial. Con Tiempo habló sobre este momento dramático para la humanidad como es la guerra en Ucrania, donde Baños despierta pasiones enfrentadas desde su cuenta de Twitter @geoestratego por su crítica sobre el papel de Europa y la OTAN en el conflicto. De allí la primera pregunta, el porqué de esa visión disonante.
-Por encima de todo debemos pensar en cada país en los intereses de cada país. Y si hablamos del contexto europeo debemos pensar en los intereses de Europa, a la que pertenecemos, pero por encima de todo a los intereses nacionales. A veces perdemos ese contexto. Entiendo que las presiones son muy fuertes por parte de los poderosos que lideran realmente dentro de las organizaciones, que nunca por más que digas son democráticas ni equitativas. Como militar español siempre me han preocupado los intereses de España y yendo un poco más allá me preocupan los intereses de la hispanidad. Cuando yo juré bandera no juré defender a ninguna organización internacional, he jurado defender a España y a los españoles. Eso lo tengo muy claro y es el faro de mi vida. Entiendo que hay a quien le es más fácil subir a la ola, dejarse llevar por la marejada del momento, y es cierto, es así como se triunfa, dejándote llevar por ese vaivén que te va marcando el ritmo de los poderosos, pero ese no es mi estilo.
-¿Hay militares de la OTAN que se estén planteando errores históricos como podría ser el avance hacia el este, que es una de las razones de Moscú para iniciar la operación militar?
-Igual que los servicios de inteligencia, las milicias tampoco son un bloque monolítico y hay opiniones. Lo que también es cierto es que somos muy subordinados y si estuviera en activo no te queda más remedio que callarte la boca y cumplir las órdenes que te den. Eso no significa que muchos militares en toda Europa no se planteen exactamente lo mismo que yo. No olvidemos que hay generales importantes en Alemania que fueron inmediatamente destituidos por decir exactamente eso. (NdR, el jefe estado mayor del Ejército alemán general Eberhard Zorn en marzo). A mí me cuentan en pequeños círculos en nuestro mundo militar -que evidentemente es un mundo paralelo, donde lo que dicen no es luego lo que se atreven a decir en público- que están pensando que nos están lanzando a Europa a una guerra que no es nuestra. Los políticos europeos están encantados porque evidentemente ni ellos ni sus hijos van a ir a esta guerra y además deberán favores o subordinación a poderes foráneos. Pero lo cierto es que cada vez hay más gente que se plantea esto. Pero también hay periodistas, lo que pasa es que a mí me dicen luego “si yo dijera lo que opino primero mi director no lo dejaría decir o al día siguiente me echan del medio”. Ahora mismo hay muchísimas presiones para que solo se traslade el discurso oficial.
-Construyen un discurso monolítico.
-Si lo analizamos bien es un discurso que no coincide con los intereses de Europa. Siempre te lo venden como que si esta guerra no la gana EEUU es el fin de la democracia y las libertades, como si en Europa no hiciéramos pingües negocios con países que no son democráticos, o con dictadores. Es parte de ese mensaje, de esa hipocresía. Llevo más de 30 años trabajando en esto, he estado en muchos puestos, y eses discursos no me los creo.
-Esta guerra implica la ruptura de un proyecto europeo que parecía virtuoso: energía barata de Rusia para una industria poderosa. Parece inexplicable.
-Lo de Alemania es más inexplicable todavía. Porque ahora gobierna un tripartito en el que están los Verdes, que tradicionalmente han sido pacifistas, antibelicistas, antimilitaristas y ahora están encantados con la guerra. Qué presiones estarán sufriendo para tomar estas decisiones. Presiones fabulosas como las que sabemos ejercer desde organismos de inteligencia.
-Acá lo llamaríamos “carpetazos”.
-A mí me engañan todos los días, solo que es más difícil engañarme que al resto porque yo sé lo que se cuece, porque yo he estado en el otro lado. Cuando ahora se filtran estos papeles del Pentágono (NdR, en abril pasado) te vuelven a decir cómo EEUU estaba espiando a todos sus socios y aliados. Ya lo vivimos en la época de (Barack) Obama, cuando se descubrió que la NSA estaba espiando a todos nuestros líderes (denuncia de Edward Snowden). Qué no sabrán y qué presiones no recibirán los políticos. En el Concepto Estratégico de la OTAN del año 2010 a China ni se la mencionaba y a Rusia se la consideraba un socio. En el 2011 en España se celebró el Año Dual España-Rusia, con muchísimos eventos, un hermanamiento total. Cuando llega al poder (Emmanuel) Macron abogaba por un acercamiento a Rusia, que no significa implantar su mismo sistema político. Hablamos de un acercamiento comercial, económico, financiero. Porque Rusia tiene en gran medida todo de lo que Europa carece para su desarrollo industrial. Y era un mercado de 150 millones de personas deseosas de consumir. Los españoles hemos perdido de vender miles de millones de euros solo en frutas, verduras y hortalizas o el servicio logístico de Ceuta a los barcos rusos. Siempre he pensado que Europa puede cometer dos grandes errores: no acercarse a Rusia, que la tenemos por carretera y nos proporcionaba el 40% de toda la energía que consumíamos, además cereales, gases nobles, pulpa de papel, minerales estratégicos. El otro gran error es enfrentarse a Rusia. Creo que hay gente que todavía no es consciente de lo que significa Rusia, no entiende la idiosincrasia del pueblo ruso. Se creen que esto es solamente cosa de un loco que se llama Putin y esto va mucho más allá. Si creen que quitando a Putin se acabó el problema es que no han entendido nada de Rusia, no han leído su historia, no comprenden la mentalidad del pueblo ruso. Cuando uno se enfrenta a un enemigo tiene que saber hasta dónde ese enemigo es capaz de llegar. Lo que se enseña en los cursos de estado mayor de las academias militares es a ponerte en la cabeza del adversario. Que puede tener otra belicosidad, otro patriotismo, otro concepto del valor que le pueden dar a la vida. A mí me hace mucha gracia, hay mucho valiente ahora de tertulia de televisión que dicen “vamos a la guerra, es el momento”.
-Animémonos y vayan.
-Efectivamente. Pero el día que empezaran a llegar ataúdes la mitad saldría corriendo. O cuando anunciaran una movilización masiva para luchar en una tierra que no es tuya y no son tus intereses, veríamos cuántos están dispuestos. Porque vamos, ¿en qué nos beneficia esto a Europa? por más que lo traten de disimular y camuflar. Acaban de aprobar y creo que van por décimo paquete de sanciones a Rusia y son un búmeran. A quienes golpea es a nosotros. Si analizamos los datos a Rusia no le está yendo tan mal, motivo por el cual el gobierno cada vez tiene más apoyo de la población. Lo que no nos está vendiendo a nosotros se los vende a otros países que además, luego indirectamente lo estamos comprando a mayor precio. Hay hipocresía, desvergüenza y muchas veces inocencia. Lo estamos padeciendo en subas de los tipos de interés, pérdida de calidad de vida…
-Y la amenaza de una guerra nuclear.
-Absolutamente. Aunque no degenerara en un gran enfrentamiento, el mero hecho de que llegáramos a ver en Europa un hongo nuclear fruto de una pequeña explosión de un arma táctica haría una desbandada. Estos valientes de pacotilla que no han visto una guerra en su vida ni han visto muertos más que en la televisión. Lo cierto es que se está doblando la apuesta constantemente.
-Eso incrementa el riesgo de una escalada fatal.
-Es que la OTAN y EEUU también se están jugando su prestigio en esta guerra. Ya no es una guerra estilo soviético para los ucranianos, es una guerra OTAN, con medios OTAN, personal entrenado por la OTAN, tácticas OTAN, estado mayor de la OTAN.
-Por eso me pregunto si la población no se muestra preocupada. Se entiende que los medios machacan todo el día e incluso eso que decía de partidos con un pasado antibélico.
-Llama poderosamente la atención en esa izquierda que ha sido pacifista y antimilitarista. Ese recelo a todo el mundo militar, a los servicios de inteligencia, esa idea de que el gasto en defensa impedía gastar más en servicios sociales. Tenían esos mantras. Debemos poner en valor otra vez el periodismo, que está ahora mismo de capa caída. Por otra parte no debemos olvidar que en Europa estamos en guerra. Estamos enviando armamento, estamos entrenando a sus soldados… estamos en guerra. Por lo tanto recibimos a cada momento propaganda de guerra. Pero no la propaganda de guerra del otro bando, en Europa están prohibidos los medios rusos, están censurados. Y están censurados porque estamos en guerra. Lo que recibimos es nuestra propia propaganda. A lo mejor no todo el mundo lo percibe, porque de eso se trata, pero es que me he dedicado y me dedico a ello. La prueba está en que como la contraofensiva ucraniana no va bien, casi no hay noticias. Si fuera bien nos tendrían 20 minutos del telediario con eso. No se trata de decir que uno es bueno y el otro malo, es que no nos están contando la verdad, están maquillando las cifras de los muertos y heridos, de la situación táctica, nos ocultan cuáles son los verdaderos intereses geopolíticos y geoeconómicos que están detrás. El mensaje que siempre sale muy bien es el emocional, de una mujer llorando, una niña que sufre.
-¿Cuáles son las fuentes de las que se nutre para informarse?
-Tengo la suerte de haber dado muchas vueltas por el mundo y haber ocupado muchos puestos importantes y tengo acceso a fuentes que cualquier periodista no puede tener. Gente de servicios de inteligencia, de los ejércitos de España y del exterior que me pasa mucha información, tengo contactos todavía en muchas altas esferas que me dan información o no información que también es información.
-¿Cómo es eso?
-Por ejemplo, la voladura del Nord Stream. Tengo contactos al más alto nivel de la Unión Europea y me dicen “de ese tema nos han dicho que ni hablemos”. Yo digo, gracias, ya me lo has dicho todo. Si hubiera sido Rusia estarían hablando constantemente. Sigo páginas de muchísimos países, porque hay que leer de todos lados. Obtengo datos, intento contrastarlos y hago mi propio análisis, que es lo que deberíamos hacer todos, pero claro, cada persona tiene su trabajo y no puede dedicarse en cuerpo y alma. Hay ahora también muchos canales de Telegram, tanto de un lado como de otro. Cada uno va intentar engañarte o imponerte su realidad, por eso tienes que ser muy prudente y no creerte nada de entrada de ninguno. Pero a pesar de tanta propaganda machacona cada vez hay más gente que se da cuenta de que algo está pasando. La gente ha empezado a cansarse un poco, ha visto cómo la afecta.
-¿El primer gran error de la OTAN fue destruir a Yugoslavia?
-Tomamos con naturalidad que en 1999 la OTAN bombardeara la capital de un país soberano como Belgrado y de paso la embajada de China.
-Algo que China no olvida.
-Jamás. Además eso fue sin resolución de Naciones Unidas. En ese momento China no significaba nada aún, estaba (Boris) Yeltsin en la presidencia de una Rusia desinflada totalmente, sin voz ni voto. Se permitieron ciertas alegrías en el bando occidental. Como lo hacemos nosotros eso nos causa muchísima gracia, pero cuando lo hacen los demás, “es que no respetan los derechos humanos, la legalidad internacional, no son demócratas”. Cuando Estados Unidos toca el silbato, todos vamos detrás, como pasó en Afganistán. Y cuando se cansó de esa guerra, se fue, dejando de nuevo a los talibanes, a los que fuimos a sacar del poder, y ya no nos importa que machaquen a las mujeres. Allí también fuimos a defender la democracia, la libertad, los derechos humanos, los derechos de las mujeres. Si ya es el colmo del desparpajo. Es lo mismo que te dicen ahora en Ucrania.
La rebelión de los Wagner
-¿Se sabe algo más del motín de Yevgeni Prigozhin?
– Todavía sigue habiendo una gran confusión porque las noticias que nos llegan son bastante contradictorias. Yo descartaría totalmente que fue un intento de golpe de estado. Para hacerlo tienes que atentar contra las instituciones, los medios de comunicación o pensar que tienes un apoyo importante de las Fuerzas Armadas, de los servicios de inteligencia, que en Rusia son absolutamente claves, de las fuerzas policiales y si me apuras hasta de la iglesia y aparte un apoyo popular también. Con solo unos 3000 soldados paramilitares eso suena a ridículo. Era una manera de llamar la atención, es verdad, para algo que todavía no queda totalmente claro. Prigozhin dijo que iba contra el ministro de Defensa, Sergei Shoigu, y el jefe del Estado Mayor, Valeri Gerasimov y no directamente contra Putin. Pero también llama la atención que si fue un acto de alta traición se hubieran ido sin tener ninguna consecuencia. Por más que estemos en guerra eso no coincide con la manera de pensar de los rusos en general y me atrevería a decir que de ningún país.
-Pululan muchas teorías conspirativas.
-Hay que pensar que estamos en guerra y el engaño forma parte de la guerra. Lo que es verdad, aunque los medios occidentales dicen lo contrario, lo que nos está llegando desde Rusia es que la posición de Putin ha salido reforzada. Pero todavía no hemos visto las consecuencias, porque parece que hay algo más detrás de lo que se ve.
Luego de un día en la más alta tensión y cuando los líderes occidentales se restregaban las manos pensando que un conflicto interno en Rusia les podría resolver la guerra en Ucrania sin mayores gastos militares y costos políticos, el jefe del grupo de mercenarios Wagner anunció que aceptaría una propuesta para desescalar una rebelión que para el presidente Vladimir Putin no era otra cosa que un acto de traición a la patria.
Yevgueni Prigozhin, finalmente y cuando todo hacía prever que cumpliría con su promesa de ir hasta el final e ingresar con sus tropas en Moscú, dijo que no quería un baño de sangre y por tal razón «nuestras columnas dan media vuelta y vuelven en la dirección opuesta para regresar a los campamentos». El negociador fue el presidente de Bielorrusia Alexander Lukashenko, quien hizo el primer anuncio de que había obtenido un acuerdo con el empresario ruso (ver aparte) para detener el movimiento de sus tropas.
La situación se había complicado en la noche del viernes cuando Prigozhin anunció desde sus redes sociales –a las que se hizo muy adepto– que estaba dispuesto llegar hasta la capital rusa para plantear sus demandas. La pelea interna entre el dueño de Wagner y el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, se arrastra desde septiembre pasado con mayor intensidad. El «emprendedor» reclamó en reiteradas ocasiones mayor apoyo para sus intervenciones en Ucrania, donde sus fuerzas están a la cabeza de las operaciones más osadas y hasta se quejó de que no recibía municiones ni pertrechos. En la semana que pasó dijo que sus tropas dejaban el frente, y luego tomaron el control de la base de Rostov, en territorio ruso, donde se concentran las operaciones bélicas en Ucrania.
«Todos los que deliberadamente tomaron el camino de la traición, los que prepararon el motín armado, recurrieron a métodos terroristas, sufrirán un castigo inevitable, responderán ante la Justicia y ante nuestro pueblo», dijo Putin en un discurso a la nación en el que recordó los padecimientos de Rusia durante la guerra civil de 1917-1922 y acusó a los rebeldes de haber propiciado «una puñalada por la espalda».
De inmediato los medios centraron la información en el avance de carros de asalto y tanques de Wagner hacia Moscú desde Rostov en lo que el grupo denominó «marcha por la justicia». Durante 18 horas y más de 500 kilómetros no tuvieron ninguna resistencia y hasta se vieron en las redes imágenes de gente vitoreando a las tropas. Pero también hubo muchos rodeando a los vehículos para reclamarles que detuvieran su avance, habida cuenta de que la situación afecta en el teatro de operaciones en el Donbass, donde se registra una contraofensiva ucraniana, hasta ahora con escaso avance.
Opción rentable
Volodimir Zelenski se apuró a señalar que el hecho demostraba la debilidad del gobierno ruso y en un tono apocalíptico dijo que «quien elige el camino del mal se autodestruye». Desde Estados Unidos y la OTAN no hubo mensajes explícitos pero los trascendidos indicaban que había preocupación por una posible inestabilidad política en Rusia. Aunque al mismo tiempo se denotaba que el caso tomó por sorpresa a todos, si bien las diferencias entre Prigozhin y Shoigú eran tan abiertas que ni siquiera tenían que hacer inteligencia para detectarla. Quizás desconfiaron precisamente porque al ser tan públicas las diferencias, daba para creer que se trataba de una de las típicas operaciones psicológicas para despistar y, en este caso, alentar a que las tropas ucranianas caigan en alguna emboscada.
El arreglo al que se habría llegado entre Lukashenko y Prigozhin sería, según fuentes de Minsk, «una opción absolutamente rentable y aceptable para resolver la situación, con garantías de seguridad para los integrantes de Wagner». Una frase como esta podría interpretarse que el levantamiento era una medida de fuerza, peligrosa por el contexto bélico, pero planteada como forma de negociación. De hecho se dice que el dueño de la firma contratista militar se habría quedado en la capital bielorrusa para evitar la represalia de Moscú.
Por lo pronto, el Kremlin dijo que la operación militar en Ucrania continuará como hasta ahora, y la vocera del Ministerio de Exteriores, Maria Zajárova, escribió en su canal de Telegram: «Tenemos un comandante en jefe. No dos, ni tres. Uno (en relación con Putin). Y llamó a todos a unirse. Esto es lo principal ahora mismo. Todos tenemos nuestras propias actitudes sobre todo. Pero hay momentos en la historia en que tienes que poner tus sentimientos personales en espera. Incluso si crees que tienes razón al 100%. ¿Por qué? Porque si no nos unimos ahora, si cada uno está para sí mismo o para su propia visión de la situación, nada importará». Con todo, la situación todavía era inestable, aunque Putin retiró los cargos contra el rebelde y sus acólitos.
Una aún confusa situación se vive en Rusia luego de un levantamiento de las tropas del grupo Wagner contra el mando militar del gobierno de Vladimir Putin. El líder de las milicias de mercenarios privados, Yevgueni Prigozhin, que tiene un historial de críticas contra el mando de la operación militar en Ucrania desde el principio, anunció en su cuenta de Telegram que está “dispuesto a llegar hasta el final” en su campaña para lograr el control militar del país tras anunciar la toma del cuartel general del ejército ruso en Rostov, centro neurálgico donde se concentran las operaciones en Ucrania. En un discurso a la nación, el presidente Vladimir Putin reconoció que la situación en esa base es crítica y afirmó que «todos los que deliberadamente tomaron el camino de la traición, los que prepararon el motín armado, tomaron el camino de la rebelión y los métodos terroristas, sufrirán un castigo inevitable, responderán ante la justicia y ante nuestro pueblo».
La rebelión de Wagner, una empresa de servicios militares privada que desde el 24F de 2022 está en la primera línea de combate de las incursiones militares en Ucrania, es el punto final de una serie de acciones mediáticas de Prigozhin -un empresario gastronómico devenido en dueño de la organización de mercenarios- que a través de las redes sociales, fundamentalmente Telegram, viene desafiando a los jefes de las tropas regulares. Sus intervenciones se parecieron mucho hasta ahora a una competencia por llevarse los laureles de la operación militar, pero ahora sus aspiraciones parecen picar más alto.
La rebelión llegó en un momento en que en Dinamarca se comenzaba a desarrollar una muy discreta reunión para discutir alguna propuesta de paz entre Rusia y Ucrania auspiciada por Kiev. Según informa la agencia AFP, el presidente Lula da Silva confirmó desde Paris, donde realiza una visita de Estado, que su enviado Celso Amorim asiste a ese encuentro en Copenhague. También están en la lista el director general de Relaciones Exteriores sudafricano, Zane Dangor, también estará presente dignatarios de Sudáfrica, China y Turquía y la OTAN aseguró que enviará a altos funcionarios.
El mandatario ucraniano, Volodimir Zelenski, aprovechó la situación del otro lado de la frontera para destacar que “la debilidad de Rusia es evidente” y calificó al levantamiento de los Wagner como una muestra de que el gobierno de Putin está sumido en un caos. «Ucrania es capaz de proteger a Europa de una contaminación del mal y el caos ruso», se envalentonó, para agregar, en tono bíblico, que «quien elige el camino del mal se autodestruye».
Putin, a su vez, dijo que el anuncio de Prigozhin es “una puñalada en la espalda” y agregó que “las ambiciones exorbitantes e intereses personales llevaron a la traición contra el país y el pueblo, así como contra la causa común, por la cual, los soldados y comandantes del grupo Wagner lucharon y murieron codo a codo con otras nuestras unidades». Luego dijo que no permitirá que se repitan situaciones como las que llevaron a la guerra civil en 1917. “Protegeremos a nuestro pueblo como a nuestro Estado de cualquier amenaza”.
Foto: AFP
Mientras tanto, la región de Moscú –la ciudad capital y el oblast- decretaron el régimen antiterrorista. Igual decisión se tomó en la provincia rusa de Voronezh. El Ministerio de Defensa ruso, en tanto, informó que las tropas regulares de las Fuerzas Armadas «continúan cumpliendo sus tareas de combate en la línea de contacto con las tropas de Ucrania en la zona de la operación militar especial”.
Prigozhin, por su parte, insistió en que sus milicianos ingresaron en Rusia para deponer al mando militar junto con sus 25.000 efectivos. «Todos nosotros estamos listos para morir. Todos los 25.000 y luego otros 25.000», recalcó el dueño de Wagner. «Estamos muriendo por el pueblo ruso, que debe ser liberado de quienes bombardean a la población civil».
El ataque con un dron sobre el Kremlin desató el anuncio de represalias de Moscú, la acusación de que detrás del atentado estuvo la mano de la Casa Blanca y hasta un guiño favorable a la posición rusa de un precandidato presidencial por los demócratas para las elecciones estadounidenses del año que viene. Se trata nada menos que de Robert Kennedy Junior, hijo homónimo del ex procurador de Justicia y sobrino del expresidente John –asesinados ambos en la década de 1960– quien recordó la intervención de los Kennedy para desarticular un conato de estallido nuclear con la Unión Soviética en 1962. «Imagínese cómo responderíamos si las fuerzas respaldadas por Rusia lanzaran un ataque con aviones no tripulados en el Capitolio. Debemos detener estos intentos desquiciados de intensificar la guerra», posteó Kennedy Jr. en su cuenta de Twitter. «Después de desactivar con éxito la crisis de los misiles en Cuba, el presidente John Kennedy advirtió en contra de obligar a Rusia a elegir entre la humillación nacional y la guerra nuclear. Deberíamos prestar atención a su consejo», agregó luego.
El heredero de la dinastía Kennedy es un activista ambiental y abogado de 69 años que no tuvo mayor participación en la política partidaria hasta el momento. Su currículum lo marca como autor de libros sobre medio ambiente y litigando en defensa de ciudadanos afectados por contaminación, entre ellos de la cuenca del Río Hudson, que baña la ciudad de Nueva York. Ahora, y cargando con el sino trágico de su familia –a los asesinatos de su padre y su tío, donde resulta difícil no ver la sombra de las agencias de vigilancia, se agrega el accidente en que murió su sobrino John Kennedy Jr. en 1999– corre por izquierda al Partido Demócrata y además de pedir un cambio de enfoque en Ucrania, afirma que desde la presidencia liberaría a Julian Assange y pondrá fin al sistema de vigilancia interna sobre los ciudadanos desplegado desde el 11S.
Aniversario El ataque a la sede del gobierno ruso del miércoles fue interpretado como un intento de magnicidio del presidente Vladimir Putin. La primera respuesta fue acusar a Ucrania de un golpe terrorista, cosa que las autoridades ucranianas negaron rotundamente. En el contexto de una guerra, se entiende que todo vale y esa postura dio a entender que Rusia ahora se reservaba el derecho a eliminar físicamente a Volodimir Zelenski. Pero el viernes el canciller Sergei Lavrov sostuvo en una visita a la India que «los terroristas de Kiev no habrían podido llevarlo a cabo sin el conocimiento de sus jefes», y agregó: «si usted cree que porque Estados Unidos y Ucrania han rechazado las acusaciones debemos dejar de pensar lo que sabemos, no es así». Desde el Kremlin también alegaron que la operación tiene «el estilo típico de los nacionalistas ucranianos», según el presidente del Comité de Investigación, Alexandr Bastrikin, para quien además se trató de un hecho «cínico» porque se produjo «en vísperas de celebrarse el Día de la Victoria» –el 9 de mayo– en recuerdo de la rendición del Tercer Reich, en 1945, lo que marcó el fin de la Segunda Guerra. Dato adicional: en París se recuerda la fecha el 8 de mayo (por la diferencia horaria con Rusia) como la Fiesta Nacional de Francia y nuevamente no fueron invitados representantes rusos, como ocurría hasta 2014. Para anotar en la lista de posibles atentados atribuibles a fuerzas ucranianas, este sábado resultó herido el escritor nacionalista Zajar Prilepin al explotar el auto en que viajaba por la región de Nizhny Novgorod. En el hecho perdió la vida el chofer del vehículo. Prilepin es defensor de la guerra contra Ucrania. En agosto pasado, Daria Duguina, la hija del filósofo nacionalista Alexndr Duguin, murió al explotar una bomba en el coche en el que debía viajar su padre, y al que había reemplazado a último momento tras un encuentro político en las afueras de Moscú.
Municiones En el campo de batalla, mientras tanto, y a la espera de una muy anunciada ofensiva de primavera ucraniana en alguna parte del Donbass, el jefe del grupo paramilitar privado Wagner, Yevgueni Prigozhin, dio el batacazo el jueves al afirmar que el próximo miércoles sus tropas dejarán Bajmut por falta de municiones y para no someterlos a una muerte sin sentido. «Cargarán con la responsabilidad de decenas de miles de muertos y heridos delante de sus madres e hijos», dijo en un video dirigido al Estado Mayor de Rusia. Muchos entendieron que era una maniobra de distracción destinada a tentar a los ucranianos a una emboscada en esa zona. Luego se informó que había pedido permiso para ceder sus posiciones a las tropas del batallón Ajmat, del checheno Ramzan Kadirov. La viceministra ucraniana de Defensa, Ganna Maliar, argumentó que la táctica rusa podría reemplazar a los Wagner con tropas de asalto paracaidistas para terminar de conquistar Bajmut el mismo martes y sumarlo a la celebración del 9M.
Gonzalo Lira, Gershkovich, Assange y el riesgo periodístico
Las autoridades ucranianas confirmaron la detención del periodista chileno-estadounidense Gonzalo Lira por efectivos de la agencia de seguridad SBU en Jarkiv. «En sus intervenciones, el bloguero aseguró que las atrocidades en Bucha fueron cometidas por ‘las fuerzas del régimen Zelenski’ y que las Fuerzas de Defensa de Ucrania utilizan a la población civil ucraniana como escudos humanos», explica un comunicado del organismo. A mediados de abril fue detenido en Eketerinburgo, Rusia, Evan Gershkovich, corresponsal del Wall Street Journal, acusado de hacer espionaje a favor de Estados Unidos. Gobiernos e instituciones occidentales reclamaron por su liberación, cosa que no ocurrió con Lira. Un tribunal ruso ordenó que Gershkovich siga preso hasta terminar la investigación en su contra. En Londres, mientras tanto, sigue en una cárcel de máxima seguridad el australiano Julian Assange por haber divulgado documentos sobre las atrocidades cometidas por tropas de EE UU en Irak y Afganistán. En una carta Carlos III por su coronación (ver aparte) Assange le extiende «una cordial invitación para conmemorar esta trascendental ocasión visitando su propio reino dentro de un reino: la Prisión de Su Majestad Belmarsh».
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