Veinte minutos y una foto junto a Donald Trump con los pulgares para arriba fue el corolario más esperado de la bilateral que quiso mostrar Javier Milei para llevar algo de calma a los mercados antes de las elecciones del 26 de octubre. Al término del encuentro que se desarrolló en Nueva York, en el marco de la 80ª Asamblea General de la ONU, hubo palmadas tranquilizadoras, frases de compromiso sobre la amistad que dicen dispensarse ambos jefes de Estado, loas al rol de «fuerte aliado» que Estados Unidos tiene ahora en la otra punta del continente, todo eso sazonado con el apoyo total del empresario inmobiliario incluso hasta para una aún lejana reelección de su colega de la Casa Rosada. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, a su turno, fue hasta quizás más enfático en un cruce con la senadora demócrata Elizbeth Warren, que cuestionó severamente el salvataje de la actual administración al Gobierno argentino. Hoy Bessent informó que «el Tesoro está negociando actualmente con las autoridades argentinas una línea swap de 20.000 millones de dólares con el Banco Central. Trabajamos en estrecha coordinación con el gobierno argentino para evitar una volatilidad excesiva». Antes, el Banco Mundial había anunciado que aceleraría un desembolso de 4.000 millones de dólares que está incluido en un paquete de apoyo de 12.000 millones anunciado en abril.
En el aspecto público, Milei logró ponerse en los spots nuevamente, como cuando asumió el cargo, en diciembre de 2022, y mostró fuertes cartas de que recibirá «todo lo que haya que poner», en palabras de Bessent, para terminar con las turbulencias que acosan a la gestión de Luis Caputo. Pero fuera de cámara hay un entramado del compromiso estadounidense con detalles que no trascendieron de inmediato. La experiencia demuestra que «la gran democracia del norte» no hace beneficencia ni tiene por costumbre hacer negocios en que los dos ganen algo. Mucho más explícitamente con Trump, los negocios son una perinola en la que a ellos siempre les toca el «toma todo». De todos modos, en medio de una gran «emoción», el ministro de Economía, Luis Caputo, aclaró que el prestamista del norte «no pidió nada a cambio».
Amigos son los amigos Todavía estaban las sillas calientes cuando desde la cuenta oficial de la Oficina del Presidente postearon en la red X una foto en la que el mandatario argentino celebra un mensaje impreso del presidente de Estados Unidos en su red Truth Social. «El muy respetado presidente de Argentina, Javier Milei, ha demostrado ser un líder verdaderamente fantástico y poderoso para el gran pueblo argentino, avanzando en todos los niveles a una velocidad récord», escribe Trump, para agregar: «Él heredó un “desorden total” con una inflación horrible causada por el anterior presidente de la izquierda radical (al igual que el deshonesto Joe Biden, el peor presidente de la historia de nuestra nación), pero ha devuelto la estabilidad a la economía argentina». El final es sugerente: «Argentina: Javier Milei es un muy buen amigo, luchador y ganador, y tiene mi respaldo completo y total para la reelección como presidente, ¡nunca te decepcionará!», dice la traducción que publica OPRArgentina. Otra versión posible para el «He will never let you down!» del texto podría ser «Nunca te defraudará». Una nimiedad, pero quién sabe.
El Presidente Javier Milei recibió por parte del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, la publicación impresa en la red social Truth donde expresa su apoyo al Gobierno Nacional.
"El muy respetado presidente de Argentina, Javier Milei, ha demostrado ser un líder… pic.twitter.com/C53ilTKtBi
No había pasado demasiado tiempo cuando Bessent se trenzó en un debate por X con Warren, representante del ala izquierda de los demócratas y contendiente en las primarias por la presidencia en 2020 y 2024. «Primero, Trump nos hizo pagar precios más altos por el café y la carne para apoyar a un golpista convicto en Brasil. Ahora quiere que los contribuyentes estadounidenses rescaten a su amigo Milei en Argentina. Trump debería dejar de aumentar los precios para los estadounidenses y de regalar nuestro dinero a sus amigos corruptos», señala la legisladora por Massachussetts. La chicana venía a cuento de los aranceles extraordinarios del 50% a productos brasileños con la excusa de la condena judicial a Jair Bolsonaro; pero engloba a Milei en la categoría de «amigo corrupto». No hace falta acotar a qué se refiere.
La respuesta de Bessent tiene lo suyo, porque ubica al candidato a la alcaldía de Nueva York, Zorhan Mandani, en un equipo seguramente impensado para él. «Pocos deberían sorprenderse por la interpretación autocompasiva de @SenWarren de “Don’t Cry for Me Massachusetts” –le dice a Warren–. Las políticas económicas destructivas que ha impulsado desde que se incorporó al Senado en 2013 rivalizan con la fallida agenda izquierdista de la oposición argentina. Si su alma gemela política y compañero peronista estadounidense, @ZohranKMamdani, llega a la alcaldía de la ciudad de Nueva York, estoy seguro de que el senador pedirá un rescate financiero cuando lleve a la ciudad a la quiebra».
Pero luego Bessent analiza –y justifica a su manera– la razón financiera para la supuesta ayuda a nuestro país. «Los fondos de inversión que atacaron los activos argentinos en los últimos meses sin duda sufrieron grandes pérdidas ayer. Los fondos mutuos a largo plazo y los fondos de pensiones que invierten en nombre de los trabajadores estadounidenses se beneficiaron (por el apoyo de Estados Unidos)».
Few should be surprised by @SenWarren’s self-pitying rendition of “Don’t Cry for Me Massachusetts.”
The destructive economic policies she has championed since joining the Senate in 2013 rival the failed leftist agenda of the Argentine opposition. Should her political soulmate… https://t.co/CtyIPPO68V
— Treasury Secretary Scott Bessent (@SecScottBessent) September 23, 2025
O sea, cualquier posible envío de dinero –de la manera en que eso llegara a ocurrir– no es para los argentinos sino para las jubilaciones de los estadounidenses, en riesgo por la caída de los bonos vernáculos. Suena como la explicación de Mauricio Macri para el «rescate» del FMI de 2018.
Contracara sudamericana El otro tema que Warren saca a relucir es el de los aranceles contra Brasil. Precisamente en la misma jornada, y como ya es tradición, el inicio de la ronda de debates en la Asamblea General corresponde al presidente brasileño y lo sigue el estadounidense. Un rito desde hace 80 años en reconocimiento al país sudamericano por haber enviado tropas a combatir contra los nazis en la II Guerra Mundial.
Hubo cumbres en las que las lisonjas entre Bolsonaro y Trump, durante su primer mandato, eran casi obscenas. Porque comparten una ideología ultraderechista sin fisuras que querían mostrar en ese escenario. Ahora el estadounidense no duda en una injerencia no menos obscena para presionar por la liberación del expresidente. Esta vez, Lula da Silva usó apenas 18 minutos para plantar una agenda diametralmente opuesta a su par norteamericano. «La pobreza es tan enemiga de la democracia como el extremismo», dijo el exmetalúrgico.
«La única guerra de la que todos pueden salir victoriosos es la que libramos contra el hambre y la pobreza», agregó. «En todo el mundo, las fuerzas antidemocráticas están tratando de someter a las instituciones y reprimir las libertades. Adoran la violencia, alaban la ignorancia, actúan como milicias físicas y digitales, y restringen a la prensa», puntualizó luego.
Tuvo más frases destacables, lanzadas así, de un tirón, sin ayudamemoria ni texto escrito. «Un antiguo jefe de Estado fue condenado por atacar la democracia, por primera vez en los 525 años de historia de Brasil. Se respetó su derecho a defenderse ante los tribunales, algo que se le habría negado en una dictadura (…) Nuestra democracia y nuestra soberanía no son negociables».
La Asamblea General de la ONU que este martes inaugura Lula da Silva, seguido por de Donald Trump -si es que se respeta la tradición en esta 80ª ronda-, promete estar movida. La invasión de la ciudad de Gaza y sus acciones genocidas van cerrando el círculo de rechazo sobre el gobierno de Benjamin Netanyahu y el de sus escasos apoyos, entre los que contará con el argentino Javier Milei. Como sea, otra decena de países promete el reconocimiento del Estado de Palestina en ese encuentro. Se sumarán a otros que lo hicieron en estos meses, como España, Irlanda y Eslovenia. Serán Andorra, Australia, Bélgica, Canadá, Francia, Luxemburgo, Portugal, Malta, San Marino y, a menos que Trump le haya hecho recular a Keir Starmer, el Reino Unido.
La repulsa a las acciones de Israel se extiende además a dirigencias de otras naciones. En Estados Unidos un grupo de senadores demócratas, mínimo pero revelador y capitaneado por Bernie Sanders -que por primera vez usó la palabra “genocidio”,- pide el reconocimiento de Palestina. En Argentina, que ya en 2010 reconoció a ese Estado, el diputado Nicolás Massot, que no es precisamente de izquierda, también acusó del genocidio en Gaza.
La situación repercutió en San Sebastián, donde el director José Luis Rebordinos y la responsable de comunicación del festival Internacional, Ruth Pérez de Anucita, leyeron un documento que denuncia el genocidio y pide “un alto el fuego inmediato y la liberación de todos los rehenes secuestrados” por Hamas. El exfutbolista Eric Cantoná, en tanto, se preguntó ante las tribunas del estadio Wembley en el acto Juntos por Palestina, qué esperan para suspender de los certámenes a los equipos israelíes: «Cuatro días después de que Rusia iniciara una guerra en Ucrania la FIFA y la UEFA suspendieron a Rusia. Ahora llevamos 716 días de lo que Amnistía Internacional ha llamado un genocidio. Y, sin embargo, a Israel se le sigue permitiendo participar. ¿Por qué hay un doble estándar?», sostuvo.
Algo así se reclama también en el Festival de la Canción de Eurovisión, que se desarrollará en 2026 en Viena, del que ya se bajaron España, Irlanda, Países Bajos y Eslovenia si es que participa Israel. En una muestra del doble estándar que cuestiona Cantoná, la ministra de Exteriores austríaca, Beate Meninl-Reisinger dijo que Eurovisión “es un símbolo de paz, unidad e intercambio cultural, no un instrumento para imponer sanciones”.
En la sede de la ONU, por su parte, el jefe de a Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, deberá participar de la Asamblea por teleconferencia porque le negaron la visa de ingreso a EE UU alegando que es complaciente con el terrorismo.
Los países árabes, a su turno, están tratando de unir voluntades. El ataque a la cúpula negociadora de Hamas en Doha elevó las preocupaciones y si bien en un encuentro del lunes pasado no hubo una decisión sobre la amenaza que representa Netanyahu, Egipto adelantó el envío de tropas para una posible coalición. La expulsión de los gazatíes crea un problema para su país.
Mientras Occidente se encamina alegremente a profundizar el baño de sangre en el Este de Europa y ensaya piruetas para disimular el genocidio en Gaza, en otra vergonzante expresión de servilismo, Argentina se sumó a Paraguay y los gobiernos ultraderechistas de Israel, Estados Unidos y Hungría contra una resolución de la Asamblea General de la ONU de respaldo a la solución de Dos Estados que aprobaron 142 naciones el viernes. La votación del representante argentino coincidió, por cierto, con los de Micronesia, Nauru, Palaos, Papúa Nueva Guinea y Tonga, en esa particular interpretación de los vínculos con el mundo que entiende el presidente Javier Milei. La “Declaración de Nueva York” había sido presentada por Francia y Arabia Saudita y aparece en un momento dramático por la brutal ofensiva israelí en Medio Oriente que ya causó más de 64.000 muertos y cuando en Europa crecen las tensiones luego de la incursión de una veintena de drones presumiblemente rusos en territorio de Polonia.
A la hambruna en Gaza y la matanza indiscriminada de civiles en la Franja se agregaron estos días un ataque en Doha contra miembros del grupo de resistencia islámico Hamas que estaban analizando el acuerdo de cese el fuego propuesto por la administración Donald Trump, y la detención de cerca de dos millares de palestinos en la localidad de Tulkarem. El primer ministro Benjamin Netanyahu, que ordenó esta semana la evacuación total de la ciudad de Gaza, firmó el jueves un plan para la construcción de unas 3000 viviendas en abierto desafío a las leyes internacionales y desde Maale Adumim dijo claramente cuál es el objetivo: “Dijimos que no habría un Estado palestino y, de hecho, no lo habrá. Este lugar nos pertenece”. Por las dudas, mostró la inauguración de un paseo bautizado Donald Trump, en honor “al mejor amigo que Israel tuvo nunca en la Casa Blanca”.
El presidente estadounidense, en tanto, se hamaca entre los acuerdos no explicitados que alcanzó en Alaska con Vladimir Putin y el belicismo desenfrenado de los europeos, que aprovecharon el incidente de los drones para amenazar con todo tipo de represalias contra Rusia, que podrían incluir más paquetes de sanciones económicas. En el discurso del Estado de la Unión que dio el martes en Estrasburgo la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen detalló una serie de medidas para avanzar contra Rusia que podrían incluir la apropiación de activos incautados desde el 22 de febrero de 2022 para la compra de armamento destinado a Ucrania.
Curiosamente, el mensaje de Von der Leyen fue en inglés, cuando ninguno de los países de la UE habla esa lengua. El Reino Unido se fue de la Unión definitivamente en enero de 2020, tras el referéndum del año anterior, aunque sí es miembro de la OTAN, la organización militar atlántica. Como sea, los líderes europeos -Keir Starmer, Emmanuel Macron y Friedrich Merz a la cabeza- pusieron el grito en el cielo cuando Varsovia se quejó por la caída de los drones. Sonó a una excusa formidable para ir con más castigos contra Moscú. Pero Trump les puso un freno en un carta que difundió en su red Truth: “Estoy dispuesto a imponer importantes sanciones a Rusia cuando todas las naciones de la OTAN hayan acordado y comenzado a hacer lo mismo, y cuando todas las naciones de la OTAN dejen de comprar petróleo a Rusia”. Luego agregó que si se aplicara entre un 50 y un 100% de aranceles a los productos chinos la guerra terminaría rápidamente. “China tiene un fuerte control, e incluso dominio, sobre Rusia, y estos potentes aranceles romperán ese dominio”.
Los jefes de Estado tampoco tienen tanto para poner sobre la mesa. Macron, que enfrenta una crisis política por el rechazo a los siderales ajustes que pretendía imponer el renunciante primer ministro François Bayrou -que no superó el voto de censura parlamentario este lunes- no tiene grandes esperanzas de que la Asamblea le apruebe la designación de Sébastien Lecornu. Las bravuconadas en política exterior le permiten seguir en el candelero, pero esa es una estrategia de corto alcance.
Starmer, por otro lado, tenía este sábado las calles londinenses virtualmente copadas por una masiva manifestación ultraderechista convocada por Tommy Robinson, un activista xenófobo que viene creciendo en la consideración popular en base a un discurso antiislámico y contra la inmigración. En la marcha de ayer, que tenía el lema “Unite the Kingdom” («Unir al Reino», un juego de palabras con el nombre de la nación) se movilizaron unas 110.000 personas, según la Policía Metropolitana. La señal del impacto de esta tendencia la da el corrimiento perceptible del laborista Starmer a posiciones antiinmigración.
A todo esto, este mismo viernes el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, anunció la operación «Centinela Oriental» para responder a “las continuas violaciones del espacio aéreo” como el vuelo de “numerosos drones rusos” sobre Polonia del 10 de septiembre. Este mismo día se iniciaron ejercicios militares entre Rusia y Bielorrusia en la frontera polaca denominadas Zapad 2025. Todo tranqui por esos lados.
Los líderes europeos siguen empecinados en continuar la guerra en Ucrania y diseñan alianzas destinadas a presionar para que Rusia acepte condiciones en un escenario en el que ya demostró sus cartas de triunfo. Para decirlo en criollo, intentan correr a Vladimir Putin con la vaina mientras en sus propias casas la situación se desmorona. Pruebas al canto: Emmanuel Macron -cuyo primer ministro pende de un hilo- recibió en el Eliseo a varios jefes de estado que adhieren a una denominada Coalición de Voluntarios. La cumbre sería seguida vía Zoom por el británico Keir Starmer -coorganizador de la movida- y otros que prefirieron no viajar a París. Al cierre se conectaría Donald Trump. La hoja de ruta: el despliegue de tropas luego de un eventual acuerdo entre Kiev y Moscú. Macron y Volodimir Zelenski anunciaron que 26 países se sumaron a una fuerza de “tierra, aire y mar” para garantizar la seguridad de Ucrania. Dato adicional: los convocados eran 35, los “voceros” informan tácitamente que nueve no adhirieron, aunque no dan más precisiones. Pero la italiana Giorgia Meloni y los mandatarios de Polonia, Japón y Turquía, avisaron que no van a enviar soldados. Putin se apuró a señalar que cualquier efectivo militar que aparezca en el teatro de operaciones será considerado un “objetivo legítimo para su destrucción”. ¿Fin?
La cumbre fue el jueves y a medida que pasan los días hay un clima de desasosiego en los promotores de la Coalición. El representante de Trump, Steve Witkoff, se retiró a los 20 minutos de iniciado el encuentro, sin dar explicaciones. Al rato, los jefes de la OTAN, el Consejo y la Comisión Europea y Zelenski armaron la videollamada con la Casa Blanca. Macron dijo que se trataba de explicarle a Trump cuál era el propósito del encuentro y de convencerlo de que sea uno más o, en todo caso, ver hasta donde podían contar con EE UU.
El presidente estadounidense, sin embargo, seguía obnubilado por el impresionante desfile que se había producido en Beijing y sobre todo por la imagen de Xi Jinping con Putin, y el abrazo de ambos con el indio Narendra Modi en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái. Ahí se juegan las cartas que pesan hoy día y no en la palestra europea, donde ya la administración republicana dio pruebas de que se quiere desentender y enfocarse en otros ámbitos menos comprometedores.
Macron enfrenta una crisis política por el rechazo de gran parte de la sociedad a los ajustes de 44.000 millones de euros que plantea su gobierno, bajo la batuta del premier conservador. François Bayrou enfrenta este lunes un voto de confianza en el Parlamento que podría derivar en la caída de una gestión que nació ya golpeada en diciembre, luego de la debacle de otro representante de la derecha, Michel Barnier. Maniobras de Macron que le permitieron aguantar tras los comicios de mediados de 2024 y su derrota ante la centroizquierda del Nuevo Frente Popular y la ultraderecha de Agrupación Nacional. El miércoles Bloquons Tout (Bloqueemos Todo), un movimiento de protesta que integra a unas 20 organizaciones que se mueven desde las redes sociales, esperan paralizar al país.
Starmer, en tanto, que suele ser muy activo en sus propias redes, no habló de la Coalición militar, pero dio otra señal sobre la manera en que busca reactivar la economía británica. Su oficina de prensa difundió un comunicado donde resalta que «el primer ministro acogió con satisfacción las declaraciones de los socios de la coalición sobre su voluntad de suministrar misiles de largo alcance a Ucrania para reforzar su arsenal». Desde su cuenta de X, puntualizó: “Prometí que nuestra industria de defensa sería el motor de la renovación nacional. Se están creando más de 1700 nuevos puestos de trabajo en el sector, ya que hemos conseguido una inversión extranjera sin precedentes. Ese es mi Plan de Cambio en acción: impulsar el crecimiento y las oportunidades para los trabajadores”. Keynesianismo bélico a todo vapor.
Sobre la efectividad de la Coalición de los Voluntarios digamos que el nombre refiere a aquella alianza que en 2003 atacó Irak para destronar a Saddam Hussein y que solícitamente integraron el Reino Unido de Tony Blair y la España de José María Aznar con el gobierno de George W Bush. Las consecuencias se conocen. En diciembre de 2023, último tramo del gobierno de Joe Biden, la Casa Blanca armó otra Coalición de Voluntarios contra Ansarollah, el grupo de resistencia islámica yemenita que bloquea el tráfico con destino a Israel por el Mar Rojo. Esa vez también eran unos 20, según los anuncios. Tampoco dijeron quiénes eran. No pasó gran cosa y los hutíes siguen en lo suyo.
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