Seleccionar página
A la medida de Estados Unidos

A la medida de Estados Unidos

En condiciones normales, la frase del canciller Pablo Quirno, «estamos yendo con la valijita a vender la Argentina» hubiese sonado como un programa virtuoso para abrir puertas en el mundo al comercio de los productos nacionales. Pero algunas condiciones objetivas impiden esa lectura optimista de lo que está ocurriendo con el país a tres semanas de la elección de medio término que le dio un nuevo impulso a la gestión de Javier Milei. Una de ellas es, claramente, que el Gobierno logró salir airoso de las urnas y del escenario de catástrofe posterior a las elecciones provinciales bonaerenses por el apoyo inclaudicable de la administración de Donald Trump. La otra es que para lograr ese salvavidas la gestión local quedó en manos de la Casa Blanca, que se lo refriega en el rostro a cada paso. A esto se podría agregar que los terminales locales del banco JP Morgan (JPM) que fungen de ministros argentinos se manejan con un grado tal de sigilo que semejan intrusos que ingresaron a una vivienda para vaciarla antes de que los residentes despierten. Por ejemplo: el titular de Economía, tras asegurar que era inminente un acuerdo comercial con Estados Unidos, se negó a dar detalles porque, dijo, había un pacto de confidencialidad, como si se tratara de negociaciones entre privados y él no fuera funcionario. Y que los detalles los anunciaría la Casa Blanca, cosa que hizo en la tarde de este jueves, junto con acuerdos similares para Guatemala, Ecuador y El Salvador. 

A los fines de este análisis, entonces, no está mal recordar que Quirno es descendiente de una familia de alcurnia que se remonta nada menos que hasta 1810, cuando Norberto de Quirno y Echandía firmó en el Cabildo Abierto del 22 de mayo por la continuidad del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. Cinco años después, otro antecesor, este por vía materna, el entonces director supremo Carlos María de Alvear (nacido Carlos Antonio del Santo Ángel Guardián de Alvear y Balbastro) le hizo llegar una carta a lord Stangford, embajador británico en Río de Janeiro, pidiendo el protectorado británico. Es de la familia también un ministro de Relaciones Exteriores de Bartolomé Mitre, Marcelino Ugarte, y él mismo fue director de Fusiones y Adquisiciones para América Latina del JPM. Dentro del área económica del Gobierno, fueron gente de esa banca Luis Caputo y su segundo, José Luis Daza; Alejandro Lew, secretario de Finanzas; Santiago Bausili, presidente del Banco Central y Vladimir Werning, vicepresidente; Demián Reidel, exjefe de asesores de Milei y ahora presidente de Nucleoeléctrica Argentina. Como sea, la venta de Argentina parece haber resultado, ya que el propio Quirno la celebró primero junto con Jamieson Greer, representante Comercial de EE.UU., y luego con Marco Rubio, el secretario de Estado.

Días febriles
Ahora, finalmente, se sabe qué estuvieron negociando en secreto aparte del megasalvataje elector Luis Caputo, Quirno, Bausili y Daza a principios de octubre con Scott Bessent, el secretario del Tesoro de EE.UU., en esos días febriles en que todo parecía que estaba yendo por la canaleta. Se trata de un acuerdo del que se habló desde el 26 de octubre pero del que nadie mostraba las cartas a la espera de que lo hicieran en el norte. En esta entrevista con el comunicador oficialista Luis Majul, Caputo se trabó al explicar que no podía contar de qué venía la cosa. Sonó a «no puedo disim… decir nada Luis, porque estoy bajo el tratado de confidencialidad». Ver minuto 33:40 en adelante del programa en LN+ del lunes 10.

Este tipo de secretismo que deja los anuncios en manos del Gobierno de Donald Trump es la característica de una gestión que supera con creces las «relaciones carnales» de los 90. Ahora hay carne pero también espíritu de seguidismo, al punto que el presidente ya anunció que no viaja a la cumbre del G20 en Sudáfrica porque no va Trump. Es difícil saber, por ejemplo, qué ocurrió con las cerca de 50 toneladas de oro que subrepticiamente salieron del Banco Central hacia Londres en julio de 2024. Otro dato: si no fuera porque Bessent avisó que se había activado parte del swap que «generosamente» se habilitó en octubre, en el Gobierno nacional todos se hacían los distraídos. Algunos economistas y sabuesos de las finanzas tenían certezas de que algo raro había ocurrido con el dinero fantasma aportado para la campaña. Hasta el locuaz Bessent lo confirmó el martes, con ese toque de «canchero» que tanto seduce a los financistas enquistados en el Ministerio de Economía vernáculo. 

El funcionario estadounidense dijo en una entrevista en Msnbc News que se había utilizado una parte de esos fondos –quizás entre 2.100 millones y 3.000 millones de dólares, vaya uno a saber– y para tranquilizar a sus ciudadanos dijo que EE.UU. había sacado ganancias de esa maniobra. El economista Christian Buteler lo celebró, irónicamente, como «el mejor rulo de la historia y una Masterclass del Tío Sccoty». 

https://twitter.com/cbuteler/status/1988377083446521994

Aliados
Pero Bessent habló más ese día. Dijo, sin despeinarse, que la operación tenía como propósito «la estabilización del Gobierno, uno de nuestros grandes aliados en América Latina, durante una elección», y avanzó con otras cuestiones de tipo geopolítico, el argumento esencial de su «ayuda» a Milei. «Yo prefiero usar la paz mediante la fortaleza económica antes que tener que disparar a narcolanchas si el Gobierno colapsa (…) Tenemos una oportunidad generacional en América Latina para crear aliados».

¿Quiénes serían los aliados con que puede contar el trío Trump-Rubio-Bessent? Lo desnuda sin pudores este último: «Acabamos de ver una elección en Bolivia. Probablemente veamos una elección en Colombia. Las vimos en Ecuador. Las veremos en Chile». 

Esto se complementa con declaraciones al canal Newsmax en las que dijo que «EE.UU. está recuperando América Latina a través de liderazgo económico, sin balas». Recuerda que Bolivia y descuenta que también Chile «están abrazando a los EE.UU.». Luego cuestiona que en 8 años Barack Obama no pudo hacer nada similar, aunque digamos que lo intentó. Lo que prefiere olvidar es que el No al Alca fue hace justo 25 años y en la cara de George W. Bush. Que no era demócrata precisamente.

Al mismo tiempo que se conocía el documento de EE.UU. con Argentina se supo que había pactos calcados con los Gobiernos de Guatemala, Ecuador y El Salvador –un Sí al Alca demorado– y otro funcionario, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, anunciaba el Operativo Lanza del Sur, como se conocerá de ahora en más a la ofensiva, sin ahorro de balas, contra lanchas en el Caribe y que tienen como objetivo el Gobierno de Nicolás Maduro, ya que está el de Gustavo Petro, pero fundamentalmente el de Lula da Silva. Una remake del Big Stick (Gran Garrote) que puso en marcha en 1900 el presidente Theodore Roosevelt, primo lejano de Franklin Delano Roosevelt. Precisamente en aguas caribeñas y a dos años de una operación de «bandera falsa» que justificó la guerra de Estados Unidos contra España y la ocupación de Cuba y Puerto Rico.

Revista Acción, 16 de Noviembre de 2025

La excusa de las drogas sigue viva

La excusa de las drogas sigue viva

El domingo pasado, el presidente Lula da Silva se repantigó en un sillón frente a Donald Trump en un aparte de la Cumbre del grupo ASEAN en Kuala Lumpur y mostró a un líder que habla de tu a tu al líder de la principal potencia de occidente. La tirria del empresario inmobiliario contra el tornero mecánico era evidente. Por su encono a todo lo que suene a izquierdista y que le pueda hacer sombra. Pero básicamente porque si hay dos personajes más opuestos en el mundo son ellos.

Uno, heredero díscolo de una fortuna, que siempre se codeó con lo más granado de la sociedad y recorrió sus caminos de degradación. Un cheto, bah. El otro, hijo de la pobreza nordestina emigrado a San Pablo junto con su madre y sus seis hermanos en un desvencijado camión desde Caetés a Guarujá, va por su tercer mandato y se postula a un cuarto período. Un laburante, digamos, que justo el lunes cumplía 80 años. El martes, las favelas Penha y Alemão se vestían de sangre y horror en una nueva “chacina” como se dice en portugués. Mismo origen etimológico que “chacinado”, para ser más preciso.

En esta ojeriza hay dos componentes cruciales. Lula es la contracara del ultraderechista Jair Bolsonaro, pero además es un grano en las posaderas para recomponer el patio trasero con el que soñaba James Monroe y que trastabilló hace justo 20 años cuando junto con un grupo de lideres regionales le dijeron No al Alca.

Trump tuvo que reconocer el jueves en Corea del Sur, ante Xi Jinping, que el mundo ya no es unipolar y hay otro que tiene con qué. El argumento para aplicar sanciones a China era el tráfico de fentanilo, pero todos saben que el tema es otro. Con Brasil, al principio era salvar al expresidente amigo, pero la excusa del narcotráfico sirve más a los intereses de la Casa Blanca.

Así lo entendió el secretario de Seguridad Pública de Río de Janeiro, Victor Santos, quien entregó a las autoridades estadounidenses un informe policial con el objetivo de que se inscriba a los grupos como el PCC y Comando Vermelhjo como organizaciones terroristas. Música para los oídos de Marco Rubio, que impulsa la ordalía de ataques a supuestas “narcolanchas” en el Caribe y elevó la presión contra Nicolás Maduro y la cúpula chavista, a las que se acusa de liderar el supuesto Cartel de los soles. En la volteada cayó también el colombiano Gustavo Petro, más que nada por haber denunciado que la ofensiva esconde la avidez por el petróleo y otros minerales venezolanos.

Brasil tiene otro aditamento: es socio fundador del grupo BRICS. El Operativo Contención en las favelas es en realidad la estrategia para contener, para pegarle debajo de la línea de flotación, al Brasil de Lula. ¿Cuánto pasará hasta que Brasil también se denomine narcoestado, como piden los bolsonaristas?

En 1994, un asesor de Richard Nixon, John Ehrlichman, que terminó enchastrado por el escándalo Watergate, reveló en una entrevista con Dan Baum, de Harper’s Magazine, que el republicano tenía dos enemigos en la campaña de 1968, “la izquierda pacifista y la población negra”.

“Sabíamos que no podíamos ilegalizar la oposición a la guerra ni la raza, pero al lograr que el público asociara a los hippies con la marihuana y a los negros con la heroína, y luego criminalizar ambas sustancias, podíamos desarticular esas comunidades”. Así explica la guerra contra las drogas que desató Nixon en 1971 y que tanto le atrae ahora a Trump y a sus adláteres. 

Tiempo Argentino, 2 de Noviembre de 2025

Trump amenaza y Venezuela aprueba un pacto con Rusia

Trump amenaza y Venezuela aprueba un pacto con Rusia

Ese Donald Trump que, hasta hace poco más de un mes pretendía el premio Nobel de la Paz por haber logrado un acuerdo entre Armenia y Azerbaiyán, parece haber renunciado a ese galardón. O quizás piense que si se lo dieron a Barack Obama lo de él tampoco debería sonar a una impostura. Por eso ahora profundiza sus amenazas contra Venezuela y apoya decididamente el genocidio en Gaza, cuando muchos de sus aliados, aunque a regañadientes, le están dando la espalda a Israel. O, quizás, es que el imperio se siente tan despavorido como para correr peligrosamente hacia un enfrentamiento contra las potencias que le están mordiendo los talones. Por imperio léase Estados Unidos, Israel, el Reino Unido y la OTAN. Por enemigos, China, Rusia, India y los BRICS. Pruebas al canto: mientras ataca a barquitos pesqueros frente a las costas venezolanas con la excusa de perseguir el narcotráfico, busca reactivar bases militares en el Caribe, Ecuador y Afganistán. El gobierno de Benjamin Netanyahu, en tanto, se lanzó a expulsar o exterminar a toda la población nativa de la ciudad de Gaza –lo que ocurra primero– ante la lenta respuesta de las instituciones y la creciente indignación pública, a horas de que desde este martes en Naciones Unidas se abran los debates de los jefes de estado de los países miembro en la 80ª Asamblea General de la organización.

A principios de mes, Trump firmó una orden ejecutiva para cambiar el nombre de la secretaría de Defensa por secretaría de Guerra, una denominación dejada de lado en 1947. Dos días más tarde, el funcionario a cargo del área, Pete Hegseth, viajó a Puerto Rico y a las pocas horas cinco cazas F-35 aterrizaron en la base naval Roosevelt Roads de Ceiba, Puerto Rico. El jueves pasado marines apostados en ese destino realizaron un simulacro de desembarco que elevó las alertas en Caracas.

Se trata de un destacamento que había sido desactivado en 2004 y que el presidente quiere reabrir para apoyar una posible incursión en Venezuela. Podría decirse que Roosevelt Roads simboliza los movimientos tectónicos que se estaban registrando en el mundo: había sido creada en 1941 cuando los submarinos nazis amenazaban por controlar el mar por donde en 1492 Cristóbal Colón protagonizó, sin saberlo, aquel otro gran giro de la historia que por poquito más de cinco siglos le dio la preminencia a Occidente. Había sido cerrada cuando parecía que la historia se había terminado, según Francis Fukuyama.

Al mismo tiempo, en Ecuador, el gobierno del empresario bananero Daniel Noboa, uno de los incondicionales de la Casa Blanca, firmó este viernes dos decretos para legalizar la reapertura de la base de Manta, cerrada en 2009 durante la presidencia de Rafael Correa. La Constitución de Montecristi prohíbe cualquier tipo de instalaciones militares extranjeras en su territorio. Noboa pretende matar dos pájaros de un tiro: que los ciudadanos digan si quieren una reforma constitucional y por otro lado, si aceptan bases militares de otro país. Las votaciones se realizarían el 30 de noviembre.

En Afganistán la cosa tiene también sus bemoles. Trump dijo que quiere reabrir la base aérea de Bagram, cerrada cuando Estados Unidos trasladó a los últimos funcionarios de Kabul en agosto de 2021, con el rabo entre las piernas. El plan del Pentágono es recuperar una guarnición estratégica que esta cerca de Irán, Pakistán y la India -países con armamento atómico- y a una hora de una planta nuclear china. Pero los talibán no están dispuestos a tolerar la presencia militar de estadounidenses. Ya bastante daño hicieron tropas estadounidenses en esas regiones desde que llegaron, aquel 7 de octubre de 2001.

Trump amenaza y Venezuela aprueba un pacto con Rusia

En Venezuela, mientras el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López, anunciaba el plan estratégico Caribe Soberano 200, con el despliegue de buques de la armada hasta la isla de Orchila, a unos 160 kilómetros de Caracas, donde se ubica la base Antonio Díaz, la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad el proyecto de ley sobre el Tratado de Asociación Estratégica con Rusia.

El acuerdo entre Maduro y Vladimir Putin se había firmado durante la visita del presidente bolivariano a Moscú, en mayo pasado, pero necesitaba la aprobación legislativa. La amenaza de Trump aceleró los tiempos.

Entre otras cosas, el pacto contempla una amplia colaboración en áreas de la economía, la energía, la minería, ciencia, tecnología y militar. Establece un proyecto de exploración de petróleo y gas y su procesamiento mediante una empresa conjunta entre la rusa Rosneft y PDVSA en la firma mixta Patromonagas. También detalla un esquema de seguro para el transporte de petróleo que tenga en cuenta las sanciones que padecen tanto Venezuela como Rusia. Además, promueve el desarrollo de ferrocarriles y telecomunicaciones y, a nivel político, plantea el respaldo mutuo en las instituciones internacionales y ante posibles amenazas para cada uno de los firmantes.

Conviene recordar que no es el primer acuerdo entre ambos gobiernos y que las fuerzas armadas venezolanas están siendo equipadas con material y reciben entrenamiento de Rusia. De hecho, el país caribeño fabrica bajo licencia fusiles AK y misiles y cuenta con aviones de combate Sukhoi  Su-30.

Trump amenaza y Venezuela aprueba un pacto con Rusia
Acuerdos en Londres

La gira de Donald Trump por el Reino Unido también sirvió para que el empresario inmobiliario viera de primera mano en qué consiste la pompa del viejo imperio anglosajón- con un banquete pantagruélico y claramente obsceno que le ofreció el rey Carlos III- para la firma de un pacto entre los dos aliados de cara a un futuro que los va a encontrar otra vez en la misma trinchera.
El llamado Acuerdo de Prosperidad Tecnológica pretende recuperar terreno con China acelerando la investigación en IA para -especifica- «el desarrollo de nuevos medicamentos, tratamientos más rápidos y una mejor atención oncológica, y el apoyo a proyectos nucleares civiles», según el comunicado oficial.
La agencia Xinhua destaca que por ese pacto -de sangre, se diría- la firma Microsoft invertirá 30.000 millones de dólares estadounidenses en infraestructura de IA en el Reino Unido y Google abrirá un centro de datos en Waltham Cross, Hertfordshire, como parte de una inversión de miles de millones de dólares en el país europeo durante dos años que puntualmente esquiva a Europa.
Trump y el primer ministro Keir Starmer informaron sobre el pacto en una conferencia de prensa en la que aludieron, sin embargo, a las diferencias entre ambos mandatarios. Ocurre que el inquilino del 10 de Downing Street se inclina por el reconocimiento del estado de Palestina, mientras que el de la Casa Blanca recalcó que ese tema es “una de las pocas discrepancias” con el líder laborista. «La situación en Gaza es intolerable», dijo en cambio el premier británico.

Tiempo Argentino, 21 de Septiembre de 2025

Un respaldo sorpresivo

Un respaldo sorpresivo

Lo primero que se podría decir sobre las elecciones de medio término es que el resultado sorprendió incluso al oficialismo, que hasta un par de días antes se conformaba con un 30% de los votos y un tercio de los diputados. Si el 7 de septiembre el peronismo había aplastado a La Libertad Avanza con 14 puntos de diferencia en el principal distrito electoral de la Argentina, era inimaginable que apenas 49 días después fuera derrotado allí mismo, ajustadamente pero simbólicamente de una manera contundente.

En resumidas cuentas, Javier Milei obtuvo un aval impensado hasta días antes para concretar un modelo económico-político que llegó al 26 de octubre con la lengua afuera, sostenido por la ayuda del Gobierno de Estados Unidos. Si alguien debería haberse subido al escenario montado en el Hotel Libertador quizás fuera Scott Bessent, el secretario del Tesoro, o directamente Donald Trump, que a su manera se puso la cocarda: «¡Gran triunfo en Argentina para Javier Milei, un candidato maravilloso respaldado por Trump! Nos está dejando a todos en una buena posición. ¡Felicidades, Javier!», escribió en su red Truth

Una respuesta más acabada de lo que ocurrió este domingo llevaría algunas semanas de estudios e investigaciones de campo. Y quizás ni así se pueda llegar a alguna conclusión. De modo que cualquiera de las hipótesis que se puedan desmenuzar, en principio, tienen cabida. Es cierto que el porcentaje de participación fue el menor desde la recuperación de la democracia, un 67,9 %. El tema es cómo interpretar esas ausencias. Si son desencantados de la democracia argentina en general, debería ser una llamada de atención a la dirigencia política. Pero el ganador está más que conforme con ese estado de cosas y, además, en las últimas semanas reclamó con insistencia que los ciudadanos acudieran a las urnas. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, esta vez hubo unos 238.000 votantes más que en septiembre. Pero Fuerza Patria perdió ahora 262.000 votos y en cambio LLA, a pesar de haber llevado en la boleta la foto de un candidato que se tuvo que bajar, sumó más de 880.000 sufragios.

Tribulaciones bonaerenses
En la provincia de Buenos Aires el resultado desnudó críticas desde sectores kirchneristas contra la decisión de Axel Kicillof de desdoblar los comicios. Sin embargo, nada garantiza que todo hubiese sido diferente si los bonaerenses iban a las urnas para elegir legisladores provinciales y nacionales el mismo día. En todo caso, ese cruce obedece a la cuestión de fondo en el peronismo: cómo se rediseña si quiere ser una opción a la ultraderecha gobernante. Las internas que lo llevaron a perder en 2023 luego de un Gobierno que quedó atrapado en esas peleas lo siguen teniendo maniatado. Así y todo, en diputados mantuvo su poder de fuego: sigue con 98 escaños, y en el Senado si bien perdió seis bancas, sigue siendo el bloque mayoritario, con 28. Claro que en ese escenario Milei se convierte en el líder de estos tiempos. Bajo la férula de otro Gobierno ultra como el de Trump, enfrascados ambos en una cruzada conservadora internacional de la que Argentina es quizás el laboratorio más puntual. 

En el chisporroteo bonaerense se señala que esta vez los intendentes no se movilizaron porque en septiembre ya habían cubierto sus espaldas, y no tenían alicientes. Todo es tan efímero que hasta el viernes Kicillof pintaba como el candidato natural del peronismo para 2027 y ahora aparece cuestionado tras la derrota por apenas 46.600 votos, que fue la diferencia entre Diego Santilli y Jorge Taiana. En condiciones que, tras el empoderamiento de Milei, le serán más difíciles. Por otro lado, en los distritos que gobiernan los intendentes peronistas del Conurbano, ganó Fuerza Patria. Kicillof, si bien reconoció la derrota ante LLA, destacó que el peronismo sumó una banca en la provincia, donde renovaba 15 y consiguió 16. El mandatario provincial dijo que «la situación del pueblo no va a mejorar mientras sigan con las mismas políticas».

Sobre la injerencia estadounidense en estas elecciones, algo que la historia argentina llamaba a ver como un error político del Gobierno, acotemos que también resultó una demostración de que los tiempos cambiaron de manera dramática. Jaime Durán Barba, que supuestamente ostenta un amplio conocimiento del electorado argentino desde su paso como asesor -incluso «hacedor»- de Mauricio Macri, había dicho en una entrevista con el diario Perfil el 22 de septiembre que la ayuda de EE.UU. no iba a favorecer a Milei. «Argentina es el país más antinorteamericano del continente; la mayoría tiene antipatía hacia EE.UU.», dijo.

Sin embargo, esa precepción no es reflejada en una encuesta del Pew Research Center, un think tank no partidista estadounidense cuyos estudios son tomados seriamente, publicada en julio pasado, revela que el 43% de los argentinos consideran que EE.UU. es el más importante aliado del país. En el sexto puesto en una tabla que ocupa en primer lugar Israel, y apenas un poco menos que la consideración de los británicos (51%). El Brasil del Lula da Silva, que se le plantó este domingo a Trump en Malasia figura tres puestos más abajo, con 41% de apoyo. De ser cierto, tal vez también el voto del domingo fue para las alianzas férreas de Milei tanto con Washington como con el Gobierno de Benjamin Netanyahu.

Algunas cosas claras
Un Milei algo más moderado, aunque lanzando chicanas contra el kirchnerismo -un brulote que le dio resultado y al que recurrirá seguido, porque no tendrá un enemigo mejor en los dos años que le quedan de mandato- celebró haber pasado de 37 diputados violetas a 101 y de 6 senadores a 20. Al mismo tiempo, llamó a construir consensos para las reformas que pretende, y que estaban delineadas en el Pacto de Mayo, que tanto le costó que se firmara el año pasado. Ese llamado sin dudas obedece a los lineamientos del Gobierno de Estados Unidos, de las élites locales e incluso de los gobernadores a los que invitó a la «fiesta». Que no tendrán demasiadas razones para estar en contra, ya que, como fue el caso del grupo Provincias Unidas, terminaron derrotados en sus propios distritos. Los ejemplos más notorios fueron los del santafesino Maximiliano Pullaro -cuyo candidato quedó en tercer lugar, debajo de LLA y de la representante de FP- y del «cordobesismo», que buscaba pista con su líder, Juan Schiaretti, para un «camino del medio» dentro de dos años. Si algo quedó claro en esta ocasión, es que no es un campeonato para centro-delanteros, todo se juega por los laterales.

La otra interna caliente de la política nacional quedó por el momento despejada con lo que cantaron las urnas. Así, el –por ahora– moderado Milei agradeció a todo su Gabinete, sin olvidar ni al renunciante Gerardo Werthein, pero hizo subir al escenario a los se supone enemistados Santiago Caputo y su hermana. Antes, los primeros en hablar cuando ya se sabía que el resultado sería irreversible, fueron Karina Milei y Martín Menem, los dos más cuestionados por los medios y la oposición. Si EE.UU. y las acusaciones contra José Luis Espert ya no son mala palabra, parece que tampoco lo serán las acusaciones de coimas en la Andis y el sitial del sobrino del expresidente Carlos Menem en la presidencia de la Cámara Baja. Mauricio Macri, otro involucrado en esta movida pero que lo mira con la ñata contra el vidrio, aplaudió con manos rojas que el proyecto que desea que se vea como suyo, tiene posibilidades de cristalizarse.

Muchos en los medios resaltaron que es la primera vez en la democracia argentina que un Gobierno que acarrea denuncias de corrupción gana elecciones con una situación económica desastrosa. Habrá que ver ahora cómo se acomodan los comunicadores que en las últimas semanas perecieron despegarse de su comunión con Milei y ahora lo tienen nuevamente ganador. Y también habrá que ver si ese tono «acuerdista» le dura. Ya adelantó que del otro lado está el kirchnerismo, así, genéricamente. Ahora, «la casta» está adentro y va a ser más necesaria que nunca.

Revista Acción, 27 de Octubre de 2025