por Alberto López Girondo | Ago 6, 2018 | Sin categoría
Juan Manuel Santos asumió su cargo el 7 de agosto de 2010 en medio de turbulencias y al borde de una guerra con Venezuela que venía promoviendo su antecesor, Álvaro Uribe. Pudo, entonces, frenarse aquella amenaza por la destreza del ex presidente argentino, Néstor Kirchner, a la sazón secretario general de Unasur. Estaba en el gobierno Hugo Chávez y eran los tiempos de oro de la integración regional. Dicen los testigos que Kirchner tuvo capacidad de persuasión para sentar a la mesa de negociaciones a Santos, que había sido ministro de Defensa de Uribe y era su delfín, y a Chávez, para sellar una amistad que fue respetada por ambos mandatarios al punto de que Santos rompió con Uribe y luego aceptó el convite de negociar la paz con las FARC.
A ocho años de aquella gesta, Santos entregará el poder a otro delfín de Uribe, Iván Duque, y en medio de otra amenaza de conflicto armado con sus vecinos. Ahora sin Kirchner, sin Unasur, sin Chávez y luego de un atentado contra el sucesor del líder bolivariano, Nicolás Maduro, quién acusó directamente a fuerzas colombianas por el ataque con drones de este sábado en Caracas.O sea, en un clima que no hace presagiar nada bueno para el subcontinente.
El intento de magnicidio se produjo durante una desfile militar en que se disponía a hablar Maduro cuando un par de drones con explosivos estallaron frente a la tribuna presidencial y otros lugares de la Avenida Bolívar. «Explotó frente a mí un artefacto volador. Una gran explosión, compañeros. Mi primera reacción fue de observación, de serenidad, porque tengo confianza plena en el pueblo y en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana», dijo Maduro en un discurso posterior en cadena de radio y televisión. Uno de los aparatos filmaba el acto, detalló el fiscal general de la República, Tarek William Saab, que estaba presente en el acto, por eso pudo burlar inicialmente a la seguridad presidencial.
El gobierno culpó de los hechos a Santos y a Estados Unidos, que ya desde la administración de Barack Obama puso a Venezuela en la lista de países que representan una amenaza para su país. La llegada de Donald Trump no hizo sino agravar esa situación al punto de que el polémico mandatario sugirió la posibilidad de invadir Venezuela.
Desde hace años la frontera con Colombia es un enorme agujero por el que se fugan mercaderías y combustible a precio de ganga ´generando desabastecimiento en Venezuela -y entran armamentos y paramilitares para desestabilizar al chavismo.
Duque, por lo que mostró hasta ahora, está mucho más consustanciado con los «valores» uribistas, y será sin dudas un problema mucho mayor. El atentado elevó la tensión antes de la asunción de este ex senador de 42 años que se propone, entre otras medidas, revisar los acuerdos con las FARC, la gran herencia que deja Santos. Un gran legado, además, de Chávez, que forzó al grupo guerrillero a sentarse a negociar con las autoridades constituidas tras más de medio siglo de actuación. y de Ciuba, que ofreció ser la sede de los acuerdos.
En Venezuela, en tanto, el procurador Saab reveló que hay seis detenidos por el ataque a Maduro, que dejó un saldo de siete militares heridos, y en el curso del día informará detalles de la investigación. Según un cable de la agencia AFP, se atribuyó el ataque un presunto grupo identificado como Movimiento Nacional de Soldados de Franelas. Para el gobierno, es un atentado terrorista sin más y la Policía Nacional Bolivariana difundió fotos de los presuntos implicados, algunos de ellos expertos en explosivos y otro, piloto de drones.
El ministro del Interior, Néstor Reverol, dijo que los aparatos teledirigidos estaban cargados con un kilo de explosivo C4 y señaló que uno de ellos fue detectado cuando se acercaba a la tarima presidencial y desarticulado con inhibidores de señal. El otro siguió de largo e impactó contra un edificio cercano dejando una estela de humo pero sin mayores consecuencias.
De todo el mundo llegaron mensajes de solidaridad con el gobierno democrático, que en mayo pasado fue reelegido por amplia mayoría. La crisis económica que soporta el país representa el gran problema a enfrentar en este segundo mandato, y en este escenario, Colombia es un punto clave.
Pero también lo es el apoyo de las Fuerzas Armadas, que fueron el sustento de Chávez, un militar que llegó al poder en 1999 y refundó el país, al tiempo que dio un enorme impulso a la integración regional en contra de los intereses de Estados Unidos y de las oligarquías locales.
El comunicado oficial de las Fuerzas Armadas, firmado por el General Vladimir Padrino López, apunta en esa dirección. «Este deplorable hecho sin duda alguna constituye un oprobioso intento de magnicidio al presidente -dice el documento-y una agresión a la institución castrense y a toda la colectividad. Por tal razón, ratificamos el más absoluto repudio a esta barbarie ejecutada como un paso desesperado que forma parte de los planes desestabilizadores, cuyo objetivo es cambiar mediante mecanismos no constitucionales, el gobierno legítimamente constituido y electo por voto popular».
Y agrega más adelante: «Esta es una práctica típica de las oligarquías, que históricamente, desde que intentaron asesinar al libertador Simón Bolívar, han pretendido socavar los intereses de nuestra patria, y resulta despreciable que esas oligarquías cuenten hoy con la ayuda de la extrema derecha venezolana».
Este lunes habrá también marchas de apoyo a Maduro en todo el país, mientras que tanto Santos como desde Washington negaron su responsabilidad en el atentado.Mañana asume Duque y Maduro no está invitado. Tras el atentado, tampoco están los tiempos como para alejarse mucho de Venezuela, aunque sea para cruzar la frontera.
Tiempo Argentino, 6 de Agosto de 2018
por Alberto López Girondo | Feb 20, 2018 | Sin categoría
En medio del embate de la derecha continental, promovida por Estados Unidos y sustentada en los socios regionales de Argentina, Brasil, México, Colombia y Perú en el llamado Grupo de Lima, Venezuela inició la preventa del Petro, la criptomoneda con la que Nicolás Maduro espera contrarrestar las restricciones impuestas desde Washington y alrededores.
«Damos inicio formal, de manera exitosa, a la implementación de nuestro criptoactivo, el Petro, y su proceso de preventa», declaró ante la prensa el vicepresidente venezolano, Tareck El Aissami desde el palacio de Miraflores.
La preventa privada fue en esta ocasión de 38,4 millones de petros, sobre un total de 100 millones, que se extenderá hasta el 19 de marzo. El 20 de marzo se lanzará una oferta pública de otros 44 millones y los 17,6 millones restantes quedarán en manos del Estado.
La primera moneda virtual que emite un Estado tiene como respaldo a las reservas petroleras venezolanas y según destacó El Asissami respeta ¨los mejores estándares de la comunicad de criptomonedas en el mundo, para generar confianza y seguridad en el mercado nacional e internacional».
Maduro, que ya es oficialmente candidato a la elección presidencial, convocada para el 22 de abril venía anunciando desde días antes que habría sorpresas en estos días. Y en un video en Twitter aseguró que este martes sería «un día muy movido».
«¡Queremos paz!», «¡Queremos una Venezuela para todos!», dice el subtitulado de un video hecho con lenguaje de manos para hipoacúsicos de poco más de un minuto.
El aviso, en el que participan colaboradores muy cercanos del mandatario, hace hincapié en que la oposición -que a último momento y por presiones del canciller de Donald Trump, Rex Tillerson, se negó a firmar un acuerdo por el que habían mantenido innúmeras reuniones en la capital dominicana- no quiere escuchar el reclamo de apoyar la paz en el país.
Obviamente, la publicidad despertó la crítica de los sectores antichavistas, que reclaman soluciones a los problemas económicos por los que atraviesa el país, entre ellas la hiperinflación.
En tal sentido, el gobierno se apuró a comenzar la preventa de la criptomoneda, que se había anunciado en diciembre último como un salto hacia adelante frente a las restricciones monetarias y bancarias a que el país está sometido por el bloqueo de Estados Unidos.
Washington endureció sanciones contra Venezuela desde la llegada de Trump a la Casa Blanca, apoyado en medidas que ya había decretado Barack Obama al considerar que ese país ¨es una amenaza contra la seguridad de Estados Unidos¨.
Entre las sanciones figuran las que prohíben a ciudadanos y empresas estadounidenses transar deuda emitida por Venezuela y su petrolera PDVSA.
Las criptomonedas, como el bitcoin y el ethereum son construcciones virtuales desarrolladas por privados. No son emitidas por bancos centrales ni por organismos públicos, sino que son el resultado de la creación virtual (el ¨minado¨) de usuarios a través de un registro de transacciones que se conoce como «blockchain». Tampoco tienen un respaldo físico en el mundo real.
No es el caso del Petro, que tiene detrás la seguridad que puede ofrecer la riqueza petrolera de Venezuela, con las principales reservas del planeta.
Para este prelanzamiento, el Petro tiene un precio de referencia de 60 dólares, el equivalente a la cotización del barril de crudo venezolano en enero.
En el White Paper (el llamado Libro Blanco, donde se establecen las normas que regirán a este instrumento financiero) se señala que los ciudadanos podrán comprar hasta una una cienmillonésima (0,00000001) parte del Petro, que se conocerá como «mene».
Los usuarios deben crear una billetera virtual, que estará bajo su responsabilidad. El Petro tendrá el respaldo de 5.300 millones de barriles de petróleo certificados de la Faja Petrolífera del Orinoco, lo que equivale a 267.000 millones de dólares a la cotización actual.
El gobierno reconoce en la carta de presentación de la moneda que la creación del Petro obedece a la necesidad de esquivar las sanciones impuestas desde Estados Unidos, el principal comprador del petróleo y donde PDVSA tiene una cadena de estaciones de servicio con la marca Citgo.
El Departamento del Tesoro de EEUU, sin embargo, advirtió a los ciudadanos de ese país que inviertan en petros que podrían sufrir riesgos legales, ya que rigen las sanciones financieras impuestas a Venezuela
Tiempo Argentino, 20 de Febrero de 2018
por Alberto López Girondo | Dic 5, 2017 | Sin categoría
El presidente bolivariano anunció la creación del Petro, una criptomoneda con respaldo en el petróleo, gas, oro y diamantes que atesora el suelo venezolano. Servirá para saltar el cerco financiero al que lo somete el gobierno estadounidense.
Hugo Chávez solía repetir una frase del maestro de Bolívar, Simón Rodríguez: “O inventamos o erramos”. Y con esa premisa, el presidente Nicolás Maduro anunció la creación de una moneda encriptada, el Petro, con la que espera saltar el bloqueo financiero al que el gobierno de Estados Unidos somete a Venezuela y que le impide comerciar libremente con el resto del mundo.
“Venezuela anuncia la creación de su criptomoneda, el Petro se va a llamar, esto nos va a permitir avanzar hacia nuevas formas de financiamiento internacional para el desarrollo económico y social del país”, indicó Maduro en su programa dominical de televisión. La moneda virtual, una suerte de bitcoin chavista, tendrá -a diferencia del invento atribuido al tal Satoshi Nakamoto- respaldo en las reservas de petróleo, gas, oro y diamantes que atesora el rico suelo venezolano.
Su valor dependerá, según comenta a Tiempo el economista Guillermo Oglietti, de Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), un think tank de estudios regionales, del precio de los commodities en que basa su fortaleza en una proporción aún no definida. Pero conviene tener en cuenta que Venezuela tiene las reservas más grandes del planeta de crudo.
Esa riqueza pone al Petro en condiciones de competir en un plazo no demasiado largo con el dólar, que desde el fin de la convertibilidad con el oro, en 1971, se respalda en que es la moneda de cambio para las transacciones petroleras. Este ocurre desde 1974 cuando el rey Faisal bin Abdulaziz firmó un acuerdo con el entonces presidente Richard Nixon por el cual el billete estadounidense pasó a ser el único efectivo aceptado para sus exportaciones.
Venezuela viene sufriendo el acoso de Washington, primero con Barack Obama, que catalogó al país como un enemigo de Estados Unidos y le impuso sanciones económicas. Donald Trump agravó el problema sumándole un bloqueo financiero que impide la realización de transacciones en dólares, con lo cual se dificulta la venta de su principal insumo, que es el petróleo, y la compra de productos alimenticios y medicinas, que son los primeros productos cuya falta repercute en la sociedad.
Esta situación agravó una crisis económica que viene de lejos y se nació con el ataque especulativo del establishment venezolano a los gobiernos chavistas, pero continuó con la baja del precio internacional del petróleo en los últimos años. La inflación está en niveles galopantes y según el Banco Central de Venezuela, el año pasado rondó el 274% y este año será superior. Pero el gran condicionante de la economía es la escasez de dólares, lo que llevó al gobierno chavista ya desde 2013 a reforzar los controles de cambios que generaron un mercado paralelo de consecuencias devastadoras sobre la economía real.
En las últimas semanas hubo presiones mediáticas relacionadas con las dificultades o demoras para el pago de algunos vencimientos de bonos del gobierno y de la petrolera estatal PDVSA, que llevaron a que agencias evaluadoras comenzaran a hablar de default. De hecho, Rusia renegoció deudas para facilitar el pago y se informó que Caracas estaba en conversaciones para refinanciar otros documentos soberanos.
La solución de una moneda encriptada le habría sido acercada a Maduro a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología, una creación del propio Chávez que data de su primer gabinete, en 1999. La base es la serie de criptomonedas que circulan en el espectro de internet, la más famosa de las cuales es bitcoin.
Se trata de medios de pago electrónicos que circulan por la red de redes pero que a diferencia de las monedas de metal o papel, no tienen existencia tangible y tampoco dependen de un centro de control, como puede ser un gobierno o un banco emisor. La ventaja para quienes la usan es que los pagos se hacen en forma anónima (la encriptación es altamente confiable) y no pueden ser bloqueados por ninguna institución formal. Y también que en cualquier momento se pueden convertir en moneda real, de acuerdo a la cotización del día. Hay “casas de cambio” de encriptadas en casi todos los centros financieros internacionales.
“El mundo tradicional de las finanzas atraviesa fuertes transformaciones por la expansión de las nuevas tecnologías. Desde la aparición de internet, las innovaciones en el sector financiero han sido importantes. El uso de algoritmos de trading, es decir, operaciones automatizadas de compra y venta de activos financieros sin intervención humana, ya representan el 70% de los movimientos bursátiles”, advierte Oglietti en un trabajo realizado junto con Federico Jucher.
Para garantizar las operaciones con el Petro, Maduro anunció ese mismo día la creación de un observatorio de la cadena de bloques (blockchain) con que se emite la moneda, que será “la base institucional, política y jurídica para la criptomoneda venezolana”. La blockchain es un registro de todos los bloques de transacciones que se realizan (pagos y cobros), “localizado en miles de computadoras de todo el mundo, lo que representa la garantía del sistema, porque para validarse una transacción, muchas computadoras tienen que aceptarla en sus registros”, agrega Oglietti.
En el caso del Petro, sería un derivado financiero que se irá a valuar por el precio del activo que representa. Y el petróleo viene en aumento desde que hace casi un año el propio Maduro realizó una gira por todos los países productores, nucleados en la OPEP o no, para convencerlos de reducir la producción y así incrementar el precio.
La posición de Arabia Saudita en este negocio es central para cualquier cotización, y también para el respaldo tan frágil que tiene el dólar. Lo que explica la extraña relación de los sucesivos gobiernos estadounidenses con el régimen saudita. Una relación que puede complicarse si es que China logra que finalmente la monarquía acepte venderle petróleo en yuanes. Mucho más si es que el Petro, a pesar de algunos pronósticos agoreros, finalmente se impone y abre nuevos cauces por donde circule el comercio internacional. Además de que alivie el cerco financiero con que Trump pretende voltear al chavismo.
Tiempo Argentino Martes 5 de Diciembre de 2017
por Alberto López Girondo | Ago 9, 2017 | Sin categoría
Mientras en la Unión Europea y Estados Unidos amenazan con reforzar medidas contra las autoridades venezolanas -un paso que sin dudas dará pie a castigos adicionales de los gobiernos derechistas latinoamericanos- el presidente Nicolás Maduro se prepara para dar inicio a la Constituyente votada este domingo en un clima de enfrentamiento cada vez más violento con la oposición. Todo esto exacerbado por la recaptura de los dirigentes Leopoldo López y Antonio Ledezma, ordenada por la justicia de ese país, bajo el cargo de haber violado las condiciones para su prisión domiciliaria, una decisión interpretada desde usinas conservadoras el exterior como de incremento de la represión chavista.
La Constituyente se propone reformar la Constitución aprobada en 1999 luego del primer triunfo de Hugo Chávez, en el marco del acoso constante de la oposición a Nicolás Maduro, que tiene como objetivo profundizar el camino hacia la toma de decisiones por las bases populares en desmedro de las instituciones representativas características de la organización social burguesa. Un camino que ya había establecido el propio Chávez antes de su muerte en 2013 y que hasta ahora no había decidido tomar su sucesor.
Para los críticos, es una medida desesperada de Maduro para contrarrestar la ofensiva opositora, que busca su renuncia o su destitución y que en tres meses dejó un saldo de casi 120 muertos. Para el oficialismo, lo que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) busca a como dé lugar es evitar que la Constituyente se instale porque el resultado de la consulta de este domingo fue una prueba del apoyo que conserva el gobierno en amplios sectores de la sociedad.
López y Ledezma fueron detenidos en la madrugada del lunes por efectivos de seguridad venezolanos. Con prisión domiciliaria desde abril Ledezma, ex alcalde de Chacao, y desde principio de julio en el caso de López, la justicia los acusa de haber violado el acuerdo establecido para salir de la prisión por las condiciones de salud que habían alegado sus abogados.
Ledezma había sido acusado de asociación ilícita y conspirar contra las instituciones pero no había recibido condena firme. López, en cambio, tuvo una sentencia a 13 años de prisión por instigar a la violencia a sus seguidores, de un partido mínimo dentro de la MUD pero de tendencias muy extremas, Voluntad Popular. Fue a raíz de las “guarimbas” de 2014, que provocaron la muerte de 43 personas, muchos de ellos chavistas o fuerzas de seguridad.
La tensión en Venezuela hace temer por lo peor: una guerra civil o una intervención más directa de Estados Unidos, en un calco de lo que ocurrió en Ucrania, Libia y Siria. Con grupos violentos atacando a cada uno de los gobiernos para desestabilizarlos, generar cuadros de represión y cargarles todos los muertos a las autoridades, en estos casos, siempre contrarias a las políticas de los países occidentales.
La muestra de la violencia opositora se refleja en videos donde se ve cómo atacan a simpatizantes chavistas. Y en que muchas de las víctimas eran agentes de seguridad. Por otro lado, también hay casos de policías procesados por abusos en la represión de las marchas, que han generado no solo caos sino también destrozos en propiedades estatales y privadas. Lo que queda claro es que cada caído en estas refriegas cotidianas, incrementadas desde la última ofensiva de la MUD hace dos meses, es atribuido al gobierno de Maduro, que aparece ante la opinión pública internacional como el causante de todos los males en Venezuela.
El país está en una grave situación económica y social, esto es cierto, con desabastecimiento de productos esenciales y falta de medicinas. Este también es un calco de otros ataques contra procesos revolucionarios y poco cuesta recordar los meses finales del gobierno de Salvador Allende en Chile, en 1973. En el caso de Venezuela, los gobiernos bolivarianos no pudieron cambiar la matriz básica de la economía del país, dependiente de la exportación de petróleo y con reservas entre las mayores del planeta.
Hubo dos problemas que agravan este panorama: la muerte de Chávez, el 5 de marzo de 2013, no fue fácil de sobrellevar por Maduro, designado como sucesor por el propio líder bolivariano en su última aparición pública. Por otro lado, el petróleo, que cotizaba sobre los 100 dólares el barril, cayó en picada y ahora ronda los 44 dólares tras haber pisado los 25.
La oligarquía venezolana, que no se caracteriza por sus tendencias democráticas, tuvo siempre un particular encono contra Chávez y llegó a derrocarlo por unas horas en abril de 2002. Entonces, el fallecido militar fue devuelto al poder por las multitudes en las calles. Desde ese momento, la oposición intentó primero desconocer al gobierno y a las instituciones chavistas al punto que no participó en algunas elecciones, con lo que la Asamblea Nacional funcionó sin representantes de la derecha.
Pero ya en el 2012 consiguió unificar a los diferentes partidos en torno a un núcleo en condiciones de derrotar al oficialismo. No lo lograron contra el propio Chávez y estuvieron a unos pocos puntos contra Maduro en 2013. En 2015, sin embargo, en elecciones parlamentarias, obtuvo casi los dos tercios de la Asamblea, lo que puso en jaque a Maduro.
Todo se fue acelerando desde entonces, ya que a los pocos días de aquel resultado asumía en Argentina el presidente Mauricio Macri, que había hecho del ataque al chavismo parte fundamental de su campaña electoral. Luego, la derecha brasileña dio un golpe contra Dilma Rousseff y los apoyos a Maduro en la región se redujeron drásticamente.
Maduro ahora se topa con una feroz oposición interna y gobiernos no menos feroces en el exterior. Solo Ecuador, Bolivia, Nicaragua y en menor medida, Uruguay, sostienen las banderas bolivarianas. Tabaré Vázquez viene frenando la expulsión del Mercosur reclamada por Macri y el brasileño Michel Temer pero no alcanza a frenar el impulso contra Caracas del ex canciller del Frente Amplio, Luis Almagro desde la OEA. Una institución que venía de capa caída y de la mano de los gobiernos conservadores vuelve a tallar.
Una caída definitiva y oprobiosa del chavismo simbólicamente es un golpe demoledor para las fuerzas progresistas de la región. Así como Chávez es el símbolo de la integración autonómica de los países latinoamericanos y del Caribe, una caída de Maduro sería el punto de partida de otro modelo de integración, afín al proyecto que inserta a la región como el patio trasero del imperio, gobernado por representantes de esos poderes o empresarios vinculados a sus negocios.
Tiempo Argentino
Agosto 2 de 2017
Comentarios recientes