por Alberto López Girondo | Jun 19, 2016 | Sin categoría
Eduardo Cunha fue el personaje clave para el impeachment contra Dilma Rousseff. Porque como jefe de la Cámara de Diputados tenía la potestad de aceptar o rechazar cualquier pedido de juicio político. Y venía amenazando desde que la presidenta asumió su segundo mandato con abrir el cauce destituyente por razones personales pero también políticas: había denuncias por sus cuentas secretas en Suiza y además integra el sector más reaccionario de la dirigencia brasileña, aunque formaba parte del PMDB, el partido aliado al PT y que gobierna desde 2003. Ahora se rasga las vestiduras porque la prensa lo tomó de punto a raíz de sus veladas amenazas contra el presidente provisorio Michel Temer si no le salvaba el cuello y designó a un grupo de abogados que también representan a sus acusadores.
La novela de Cunha es de larga data. Polémico y acomodaticio, presidió la Telerj, la empresa de telecomunicaciones del estado de Río de Janeiro, en el gobierno de Fernando Collor de Melo. Era 1991, y el hombre facilitó la excusa para la privatización al reducir sustancialmente las inversiones y encarar contrataciones onerosas. No duró mucho y en 1993, después de la destitución del presidente conservador, terminó envuelto en un escándalo por una sobrefacturación de más de 90 millones de dólares. También fue procesado por el caso PC Farías, otro personaje implicado en corrupción y por otro caso de irregularidades cuando fue secretario de Vivienda en el estado carioca.
Volcado a los medios de comunicación, se hizo locutor en radios evangélicas, fe a la que había adherido por esos años, dentro de la Iglesia Universal del Reino de Dios. La influencia de Cunha y de ese sector religioso es tan fuerte que en la última elección los diputados pentecostales sumaron 75 bancas en un Congreso de 513 representantes. Esa es un arma fundamental para forzar decisiones en un Parlamento corrido a la derecha como el actual.
Cuando avanzó la causa por corrupción en Petrobras salieron a la luz las cuentas de Cunha. Su argumento defensivo fue pueril: que no era dinero propio, que no sabía que lo tenía, que era de ingresos previos. Al mismo tiempo comenzó la tarea de demolición contra el PT, al que odiaba pero que aprovechó para ampliar sus negocios particulares. La amenaza de que podría bloquearle Temer cualquier iniciativa en la Legislatura si no frenaba las denuncias en su contra tenía ese mismo componente. Pero el 5 de mayo fue suspendido por sus propios colegas y ahora debe enfrentar los cargos que se le imputan en los tribunales. El mismo camino le espera a su esposa, la periodista Claudia Cordeiro Cruz, cotitular de las cuentas.
En su defensa, Cunha convocó a dos abogados de larga fama en los estrados brasileños, Antônio Sergio Pitombo y Fernanda Tórtima. Son los mismos que negociaron con la Fiscalía General la confesión de Sergio Machado, el ex titular de una empresa ligada a Petrobras que con sus “delaciones premiadas” viene haciendo caer uno a uno a los ministros de Temer. Para los críticos del increíble diputado, que cada vez son más, no es muy ético contratar a los mismos letrados de su acusador, de allí que se difundiera que había arreglado su delación esperando el premio de la absolución.
Pitombo ya había estado relacionado con la iglesia Pare de Sufrir en 2010, cuando el líder de esa congregación, Edir Macedo, fue procesado con otros tres líderes religiosos por lavado de dinero en Estados Unidos. La congregación es dueña de una infinidad de medios en Brasil y esa fue la razón para la alianza del PT con los grupos evangélicos: tenían medios en los rincones más lejanos del país. Pero el ardid le terminó jugando en contra. Como sea, Macedo zafó de sus imputaciones y ahora, además, es propietario del 90% de las acciones de la Red Record de televisión, productora entre otros grandes éxitos, de la telenovela Moisés y los Diez Mandamientos.
Los ataques contra Cunha por vincularse a los “abogados del diablo” lo incomodaron de tal manera que salió a defenderse por Twitter. “Nunca pregunté y nunca preguntaré al abogado que trabaja para mi quiénes son sus clientes y qué tipo de trabajo hacen con ellos”. “Si fueramos a tener que establecer que el abogado que participa de una delación no defiende a quien no participa, faltarían abogados en el mercado”.
Tiempo Argentino
Junio 19 de 2016
por Alberto López Girondo | May 29, 2016 | Sin categoría
Sergio Machado se convirtió en una bomba de tiempo para la dirigencia política de Brasil. El hombre presidió una empresa de Petrobras ligada al área de logística, Transpetro, como parte de los acuerdos entre el PT y el PMDB, que fueron la base sobre la que Lula da Silva y Dilma Rousseff gobernaron en continuado desde 2003. Pero desde que estalló la causa de corrupción en la petrolera estatal, entró en el plan de delación premiada con el sistema judicial brasileño. Y grabó todo, de modo que esos archivos sonoros -enviados a los medios a cuentagotas- van dejando un tendal que ya enchastró al partido creado por el líder metalúrgico hace 30 años y ahora se esparce como una mancha de aceite sobre el grupo que tomó el Planalto por asalto hace 17 días.
El primero en caer fue el fugaz ministro de Plenamiento, Romero Jucá, presidente interino del PMDB, quien en una conversación con Machado revela una verdad que hasta entonces era solo sospecha bien fundada: que el golpe contra Dilma tenía como trasfondo detener el avance judicial sobre los involucrados en la causa Lava Jato, por corrupción política con dineros de Petrobras. Ni qué decir que eso fue un argumento a pedir de boca para Dilma Rousseff, que no está implicada en causa penal alguna y fue separada del cargo acusada de una maniobra contable.
Se difundieron diálogos que afectan al presidente del Senado y al ex presidente Sarney, impulsor del impeachment.
El jueves trascendieron dos nuevas «filtraciones», una con el presidente de la Cámara de Senadores, RenanCalheiros, y la otra con el ex presidente José Sarney. Calheiros es un personaje clave en la sustanciación del impeachment -podía haber rechazado el último planteo de Diputados enviado por el reemplazante del corrupto Eduardo Cunha, pero aceleró la apertura del juicio político- y se lo escucha dialogando con Machado entre otras cosas sobre la necesidad de poner fin al acoso judicial a los dirigentes sospechados. Y sostiene que para eso sería imprescindible poner límite a la ley sobre delación premiada.
Sarney, el mandatario que en 1985 firmó con Raúl Alfonsín el documento que sirvió de base para la creación del Mercosur y luego acordó la alianza con Lula da Silva en 2002, en una grabación trata de calmar los temores de Machado a ir preso de por vida y se compromete a ayudarlo desde su cargo de senador vitalicio.
La historia de Machado ofrece un perfil exacto de lo que es el político promedio en el gigante sudamericano y explica en gran medida al crisis actual. «Tucano» en su origen, es decir, miembro del PSDB, el partido opositor a Lula y Dilma, se pasó en 2001 al PMDB, cuando ya estaban avanzadas las negociaciones para la coalición con el PT que tenía aires de ganadora en las próximas presidenciales.
En 2003, a instancias de Calheiros, el flamante presidente Da Silva lo nombró en Transpetro, que tiene el control de los oleoductos, gasoductos y los buques petroleros de la más grande empresa energética de Sudamérica. Su calvario judicial comenzó en octubre de 2014, cuando la consultora Price WaterhouseCoopers (PwC) se negó a firmar un balance contable de Petrobrás si Machado no era alejado de su puesto, luego de once años en ese sillón clave.
Fue uno de los primeros en ingresar en el sistema de delación premiada y destapó varias ollas sobre la corrupción en la petrolera. Para la prensael eje fue puesto, entonces, sobre dirigentes del PT. Pero ahora sale a la luz el resto del iceberg. Se dice que cuando negoció con la justicia, aceptó ponerse un micrófono escondido entre sus ropas para implicar a otros dirigentes tan sucios como él.
Cuentan quienes lo trataron que en Transpetro, a su vez, que estaba bastante paranoico desde hacía y que, a la manera de Richard Nixon, hacía grabar todas las conversaciones que mantenía en su despacho. De allí el terror que producen estas filtraciones que publicó en primer lugar Folha de Sao Paulo. Y por eso catalogan al ex titular de Transpetro como un hombre-bomba. Si cambian la ley de delación y el Lava Jato no llega hasta el hueso, seráuna señal inequívoca del alcance de los archivos malditos de Machado. Y la prueba de la podredumbre generalizada en el sistema político brasileño. «
Frentes populares para defender lo conquistado
En 1989 Lula da Sliva se presentó a elecciones con una alianza de partidos de izquierda -PT, Partido Comunista y Partido Socialista- y movimientos sociales que se llamó Frente Brasil Popular. Derrotado por Fernando Collor de Melo, a instancias de José Dirceu decidieron formar coalición con un partido de centro derecha nacido en tiempos de la dictadura, el PMDB. Así fue que el PT llegó al poder en 2003.
En setiembre de 2015, cuando ya era evidente que el golpe contra Dilma Rousseff no se iba a detener tan fácilmente, las principales centrales gremiales, los movimientos sociales y los colectivos de defensa de derechos de género, de diversidad sexual y racial e indigenistas reflotaron el FBP. Por un lado como homenaje a aquella coalición, según explica a Tiempo Iole Ilíada, vicepresidenta de la Fundación PerseuAbramo, del PT. la mismo tiempo, con la idea de ir conformando una suerte de Frente Amplio a la brasileña.
Por lo pronto, hace unos días el PT hizo una autocrítica sobre sus errores en estos últimos años y para evaluar los pasos a seguir en el futuro. «Hay que tener en cuenta que en octubre hay elecciones municipales y ese va a ser un test para Michel Temer y sus aliados», alerta el politólogo Ricardo Romero, especialista en asuntos brasileños y docente en la UBA. De allí que el presidente del PT advirtiera que no harán alianzas locales con partidos que apoyaron el impeachment.
Pero Ruy Falcao fue más lejos y cuestionó los acuerdos con partidos como el PMDB, que finalmente le clavó un puñal por la espalda. «El partido terminó contaminado por la financiación empresarial para sus campañas», dice el documento final de ese encuentro clave. El PT. añade el texto, quedó «rehén de acuerdos tácticos para el manejo del Estado».
El FBP no es el único frente para enfrentar la defensa de los derechos conquistados en estos años y atacados de cuajo por el golpe contra Dilma. También está el Frente Pueblo Sin Miedo (FPSM). En ambos está el MST y las centrales sindicales, pero en este último no figura el PT.
Tiempo Argentino
Mayo 29 de 2016
por Alberto López Girondo | May 23, 2016 | Sin categoría
Las acciones del gobierno interino generaron rechazo en sindicatos y organizaciones de base, no sólo en Brasil, sino en otros como la Argentina. Su Gabinete también es muy cuestionado. De 21 ministros designados, siete están implicados en la causa de corrupción de Petrobras.
La andanada de medidas que el gobierno provisional de Michel Temer desplegó en Brasil en estos diez días despertó críticas y protestas no sólo en su país sino en el mundo entero. El reclamo por el furioso intento de reemplazar el paradigma que en 13 años fue modelando el Partido de los Trabajadores llegó incluso a Buenos Aires, donde los residentes brasileños nucleados en Coletivo Passarinho protagonizaron una performance frente a la embajada donde escenificaron las áreas que el golpismo busca demoler.
Por si hacía falta algo para comprobar de qué viene esta nueva era, el Fondo Monetario Internacional celebró las medidas adoptadas por el nuevo ministro de Hacienda Henrique Meirelles para «estabilizar la trayectoria de la deuda y preservar el sistema de seguridad social a través de reformas que garanticen la sustentabilidad financiera a largo plazo», destacó el vocero Gerry Rice. El clima festivo se extendió a los mercados, que reaccionaron con subas en las acciones de Petrobras tras el anuncio de que el ex titular de la Casa Civil Pedro Parente será presidente de la mayor empresa del gigante sudamericano.
El golpe contra Dilma se revela como una acción combinada de los poderes económico-financieros globales y de la inteligencia de Estados Unidos.
El golpe contra Dilma Rousseff se revela cada vez más como una acción combinada de los poderes económico-financieros internacionales y sectores de inteligencia estadounidense. Meirelles había sido titular del Banco Central con Lula da Silva y proviene del riñón bancario. Parente, jefe de Gabinete de Fernando Henrique Cardoso, dirigió la filial de Bunge en Brasil y desde 2010 regentea su propio emprendimiento: un fondo de inversiones, Prada, exclusivopara la gestión de fortunas que superen los 20 millones de reales (casi seis millones de dólares).
El Gabinete de Michel Temer deja mucha tela para cortar en el ámbito judicial. De los 21 ministros designados, siete están implicados en la causa Lava Jato –el escándalo Petrobras– y tres en otras denuncias de corrupción a su paso por gestiones estaduales y federales. Un detalle: Otavio Azevedo y Flavio Barra, dos jerarcas de la multilatina Andrade Gutierrez, acusaron al flamante ministro de Planificación Romero Jucá de haber recibido millonarios aportes para su campaña en el marco de acuerdos irregulares para la construcción de una represa.
En ese sentido tal vez el último condenado por el caso de la petrolera sea el ex jefe de Gabinete de Lula, Jose Dirceu, sentenciado a 23 años y tres meses de prisión por el juez Sergio Moro el miércoles.
Este escenario motivó una columna irónica del sociólogo de Oxford Celso Rocha de Barros relacionada con la crítica de que el Gabinete de Temer no tiene damas ni afrodescendientes. “Las mujeres y los negros están subrepresentados entre los implicados en el Lava Jato”.
Al decir de Glenn Greenwald, el periodista que publicó las revelaciones del analista de la NSA Edward Snowden en The Guardian, la arremetida contra el gobierno del PT tiene olor a petróleo y tal vez sea la principal consecuencia del espionaje ilegal a la mandataria y a Petrobras, otro escándalo pero de corte político-internacional. Greenwald, que vive desde hace 11 años en Brasil, dice que para él fue “inspirador y estimulante ver un país de más de 200 millones de habitantes liberarse del grillete de 21 años de dictadura de derecha apoyada por Estados Unidos y Gran Bretaña, y madurar una joven y vibrante democracia”. Lo dramático, añade, es “lo fácil y rápido que esa democracia puede ser revertida y abolida en todo menos el nombre”.
Y sí, las primeras medidas de Temer –recortes en planes de seguridad, el anuncio de modificaciones en el sistema de jubilaciones que los sindicatos rechazaron y suspensiones en la construcción de dos millones de viviendas del plan Mi Casa, Mi Vida– son favorables a lo que los mercados y el FMI apetecen. A nivel regional la designación de José Serra, notorio enemigo del Mercosur y Unasur, es en cambio un bocado para la estrategia del Departamento de Estado. La visita que Serra este domingo tiene planeada a Buenos Aires motivará protestas de la militancia local y de residentes brasileños. Pero Temer ya se está acostumbrando a ese rechazo generalizado.
La cultura de pie por la democracia
En todo el mundo los brasileños repudiaron «la muerte de la democracia». Lo que no imaginaban los propulsores de la interrupción del gobierno del PT es que los más visibles sean actores y artistas en general por la eliminación del Ministerio de Cultura. Uno de los hechos más trascendentes fue en el festival de Cannes, cuando el director de la película Aquarius, Kléber Mendonça Filho, y la protagonista, Sonia Braga, se sumaron al elenco para decirle No al golpe.
En Río de Janeiro, el edificio del Ministerio de Cultura se cantó un tema del oratorio de Carl Orff, Carmina Burana contra el vice en ejercicio.
En Buenos Aires, Isabela Gaia y el Coletivo Passarinho hicieron una performance frente a la sede del consulado, puntualizando cada uno de los logros del petismo derogados con urgencia por el gobierno provisional de Michel Temer.
Tiempo Argentino
Mayo 22 de 2016
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