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Ni Trump lo hizo: AUKUS, la alianza para enfrentar a China

Ni Trump lo hizo: AUKUS, la alianza para enfrentar a China

Cuando aún no cerraron las heridas por el desastroso final de la guerra en Afganistán, Estados Unidos y Gran Bretaña junto con Australia anunciaron la creación de una entente que busca aunar esfuerzos en “cibercapacidades, inteligencia artificial, tecnologías cuánticas y capacidades submarinas adicionales”. No lo menciona pero es un pacto tecnológico militar contra China que provocó de una movida dejó desairados no solo a Beijing sino también a Francia y la Unión Europea, que aseguran haberse enterado de lo que estaban pergeñando los tres gobiernos el día del anuncio. Para peor, el acuerdo implica la compra de submarinos nucleares elaborados en EE UU y romper contratos con proveedores franceses por una cifra superior a los 65 mil millones de euros.

De “puñalada a traición”, calificó el canciller galo, Jean-Yves Le Drian al pacto llamado AUKUS, por el acrónimo en inglés de los tres integrantes. Para manifestar el enojo incluso suspendieron una gala anunciada en la embajada de Francia en Washington para este sábado. La UE, a su vez, adelantó la presentación de un plan estratégico para la región Indo-Pacífico (ver aparte), la zona de mayor crecimiento del planeta y el centro de gravedad para la economía del futuro.

No es la primera alianza que emprende Washington con los países anglosajones en lo que muchos analistas definen como el “Imperio Angloestadounidense”. Al fin de la Segunda Guerra Mundial se creó el UKUSA, por las siglas en inglés de Acuerdo EEUU Reino Unido. Lo conformaron los países más desarrollados del Commonwealth, (Canadá, Australia y Nueva Zelanda con Gran Bretaña y EE UU). El propósito era el espionaje y el control global. El sistema es conocido por el muy adecuado nombre de Five Eyes (Cinco Ojos) o la sigla FVEY, y si bien tenía como propósito vigilar los movimientos de la Unión Soviética y sus aliados, sobrevivió a la URSS como reveló en 2013 el analista Edward Snowden, exiliado ahora en Rusia.

La noticia de la creación de AUKUS cayó muy mal en Beijing, que alertó sobre las consecuencias para el tráfico por los mares por donde circula gran parte de la producción china. “La cooperación entre Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia en materia de submarinos nucleares socava de manera grave la paz y la estabilidad regionales, intensifica la carrera armamentística y compromete los esfuerzos internacionales de no proliferación nuclear”, declaró el vocero de la cancillería china, Zhao Lijian. Para la embajada china en EEUU, el hecho es “irresponsable” y propio de una “mentalidad de Guerra Fría”.

El secretario de Defensa británico, Ben Wallace, pretendió ser ingenioso con un juego de palabras como respuesta. “Probablemente sea una visión de la Guerra Fría describirla como una Guerra Fría”, para replicar que China se “está embarcando en uno de los mayores gastos militares de su historia”. Según la ONG sueca SIPRI, que recolecta información verificable sobre armamentismo mundial, en 2020 China destinó 1,9% más de dinero a la defensa, con un total de 252 mil millones de dólares. En ese período, EEUU declaró 778 mil millones, el Reino Unido 59.200 y Australia 27.500.

Otro gobierno que protestó fue el de Nueza Zelanda, tradicional aliado de los países occidentales y aún socio en Five Eyes. La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, aseguró que impedirá el ingreso de submarinos en cuestión a aguas territoriales de su país, de acuerdo a la política antinuclear adoptada por el país en 1980.

Por lo pronto, Australia va a recibir 8 submarinos con tecnología estadounidense y propulsión nuclear, que no llevarán armamento atómico sino convencional, aunque eso nunca se sabe. La ventaja de una nave de estas características es que pueden permanecer bajo de la superficie varias semanas, en contraposición a los actuales submarinos diésel eléctricos, que además, son extremadamente ruidosos y detectables con equipos de sonar. El secretario de Estado Antony Blinken intentó calmar a los socios europeos y aseguró que estaban informados desde hace semanas de que se venía el AUKUS. Tanto Paris como Bruselas lo desmintieron y el ministro de Exteriores francés no se cuidó de ocultar su ira ante una decisión “unilateral, brutal e imprevisible” que comparó con los desplantes de Donald Trump. “Eso no se hace entre aliados”, siguió quejándose Le Drian. Para peor, desde Australia deslizaron que las naves francesas eran de menor calidad.

Tiempo Argentino, 18 de Septiembre de 2021

Steve Bannon, el gran estratega de la ultraderecha internacional

Steve Bannon, el gran estratega de la ultraderecha internacional

El 11 de septiembre de 1973, con el golpe militar en Chile, el proyecto neoliberal de Milton Friedman baja a tierra. Eran reformas tan extremas que solo mediante una dictadura criminal podrían ser impuestas. El economista de la Universidad de Chicago visitó el país trasandino en marzo de 1975, para “supervisar” las medidas que implementaba el gobierno de Augusto Pinochet. Ese plan alcanzaría status de credo global en 1979, con Margaret Thatcher en el 10 de Downing Street, y a partir de 1981 con Ronald Reagan en la Casa Blanca.

Por entonces un oficial de la Marina de Estados Unidos, Steve Bannon, buscaba abrirse camino en los negocios y en 1983 entró al banco de inversión Goldman Sachs. Conservador convencido, ostenta todos los excesos de que hace gala ese sector: racista, homofóbico, elitista, impiadoso. De la banca pasó a la industria cinematográfica. Fue productor, entre otros éxitos, de la serie Seinfeld y la sangrienta Tito Andrónico, de Shakespeare, con Jessica Lange y Anthony Hopkins.

Aprendió cómo atrapar al público con buenas historias y pronto desde el portal breitbart.com se convirtió en perspicaz difusor de las ideas ultraconservadoras. Vio que los demócratas, cooptados también por la Escuela de Chicago, habían abandonado a los trabajadores. Y percibió que en los países occidentales ocurría lo mismo: irritación contra la dirigencia política, falta de perspectiva de desarrollo personal, temores ante la liberalización de ciertas costumbres y por las corrientes migratorias.

Y vio antes que nadie el potencial de las redes y las plataformas de internet para manipular poblaciones crédulas. Bastaba con aprovechar esos medios para culpar de la realidad a la política tradicional, a los extranjeros, a las ideas “comunistas” que propugnan los derechos de las mujeres, el aborto, que hablan de cambio climático. En este año y medio suman el encierro, las vacunas, los barbijos.

Bannon logró derechizar más al Partido Republicano a través del Tea Party y fue consejero de Donald Trump. Pero se tuvo que ir tras el ataque neonazi en Charlottesville de 2017. Detenido por algunos chanchullos contra el fisco, fue indultado por Trump antes de irse.

Ya había articulado una Internacional Conservadora. En Francia con el frente ultraderechista creado por Jean-Marie Le Pen y heredado por su hija Marine. Comparten mismos ideales y similares desprecios por los diferentes. Su socio más destacado en Europa es el premier húngaro Viktor Orbán, sin dejar de lado a Alternativa por Alemania y a la Liga del Norte italiana. En España, Vox de Santiago Abascal tiene su sello.

En América Latina, el mayor logro de esta derecha “paleoconservadora” es Jair Bolsonaro. Bannon viajó varias veces a Brasil, donde los hijos del presidente se jactan de ser sus amigos. En Argentina, la cercanía con Mauricio Macri y el PRO no es tan visible, aunque varios de sus integrantes -los de discurso más violento- firmaron la Carta de Madrid, que impulsa Abascal, una hoja de ruta “anticomunista” para la “Iberosfera”.

Macri abreva en el PP español, aunque últimamente está cambiando el eje. Le pasó como a los conservadores españoles: Vox es el desprendimiento por derecha del PP liderado por Abascal, un ultra capaz de cualquier agravio sin que le tiemble la pera; en Argentina quien cubre mejor ese lugar es Javier Milei.  De allí el giro en el PRO. Cuando eran gobierno hablaban de “gradualismo”, ahora sostienen que abusaron de “buenismo”. Es la acusación de Abascal al PP.

Vox, los paleocons, la derecha alternativa, como Thatcher, no aspiran al poder solo por el poder en sí. “La finalidad es cambiar el corazón y el alma”. Ese, en el fondo, era el verdadero objetivo de Friedman. «

Los amigos de Milei y la pelea contra el Grupo de Puebla

A propuesta del partido español Vox, en marzo pasado un grupo de eurodiputados ultraconservadores pusieron en marcha una iniciativa para “abrir una alternativa a la política de apaciguamiento, paños calientes y complicidad de las instituciones de la UE con las narcodictaduras comunistas y socialistas de Iberoamérica, unidas en torno al Grupo de Puebla y el Foro de Sao Paulo controlados por Cuba”.

Se trata del foro ECR-Eurolat (ECR corresponde a European Conservatives Reformist o Reformistas Conservadores Europeos) presidido por Hermann Tertsch, un periodista de nacionalidad española, hijo de un diplomático austríaco afiliado en su momento al partido nazi, aunque luego cayó en desgracia y fue confinado al campo de concentración Sachsenhausen sospechado de intento de asesinato de Adolf Hitler del 20 de julio de 1944.

En junio pasado, el foro organizó una cumbre que contó con la participación del líder de Vox, Santiago Abascal, y otras estrellas fulgurantes de la ultraderecha. Entre ellos cantaron presente el exprimer ministro de Polonia, Jarosław Kaczyński; -el expresidente de Colombia, Andrés Pastrana; la venezolana María Corina Machado, furiosa antichavista. Por Colombia también fue de la partida la senadora María Fernanda Cabal y por Italia la ex ministra de la Juventud de Silvio Berlusconi, Giorgia Meloni. Por Argentina, el invitado fue Javier Milei.

Tiempo Argentino, 4 de Septiembre de 2021

Filibustera: una senadora de Texas habló 15 horas para intentar bloquear una ley

Filibustera: una senadora de Texas habló 15 horas para intentar bloquear una ley

Para los criollos de esta parte del mundo, filibustero es como un pirata del Caribe que se dedicaba al saqueo de las ciudades costeras. Vaya uno a saber por qué piruetas de la lengua popular, terminó designando, sobre todo en Estados Unidos, a una estrategia destinada a paralizar o demorar un debate parlamentario. Consiste básicamente en que un legislador puede hacer uso de la palabra todo el tiempo que quiera siempre y cuando no se detenga ni se siente. Hay quienes han leído cartas de sus hijos, recetas culinarias, anécdotas del servicio militar. Hasta que se suspende la sesión. Un senador por Texas, el ultraconservador Ted Cruz, ostenta un récord desde septiembre de 2013, cuando habló durante 21 horas y 19 minutos en un debate sobre la necesidad de retirar fondos que el gobierno de Barack Obama quería destinar a su plan de salud. Quizás porque Texas tiene algo de tierra de filibusteros, esta vez una mujer, la senadora Carol Alvarado, hizo su modesta contribución a ese insólito medallero cuando habló durante caso 15 horas en un intento de obstruir la aprobación de una ley que restringe el derecho a voto en ese estado.

Nacida en Houston en una familia de origen mexicano, Alvarado tiene un título en Administración de Empresas y otro en Ciencias Políticas. Se presenta en su CV como “defensora de la salud y los derechos reproductivos de la mujer” y recuerda que impulsó leyes para ayudar a las víctimas de abuso sexual.

Su “filibuster” buscaba impedir que la cámara alta diera media sanción a una iniciativa del partido republicano que pone trabas al derecho al voto y afectará a las minorías afrodescendientes e hispanas. El rechazo a esta ley entre los demócratas ya provocó una persecución de gobernador Greg Abbot y del líder republicano en la Cámara de Representantes, Dade Phelan, quien ordenó la detención del medio centenar de legisladores que se negaron a dar quórum para su tratamiento sobre tablas y viajaron a Washington para alertar al Congreso federal sobre la maniobra.

Para cumplir con su objetivo obstruccionista, Alvarado se puso un aparato ortopédico en la espalda y zapatillas deportivas y habló parsimoniosamente detrás de un escritorio repleto de papeles o ayuda-memorias. “¿Queremos que el acceso a nuestro proceso electoral sea más difícil para las personas con discapacidad o queremos eliminar barreras para ellas?” planteó en un tramo de su extensísimo discurso. “¿Queremos defender el tremendo progreso que hemos logrado en los derechos civiles y la igualdad o reducir los derechos de voto a las comunidades de color?”, agregó.

Habló de historia del voto en EEUU y detalló con una minuciosidad soporífera los aspectos de la ley que se debatía. “El obstruccionismo no va a detenerla, pero un obstruccionismo también se utiliza para frenar un problema, para llamar la atención sobre lo que está en juego, y eso es lo que estoy haciendo”, dijo al diario Texas Tribune.

La dilación no fue suficiente y el proyecto salió del Senado por 18 votos a 11. Ahora habrá que ver qué pasa en la Cámara de Representantes. Allí el oficialismo estadual depende de poder capturar a los rebeldes y llevarlos a la fuerza al Capitolio para dar quórum. Lo demás sería como una escribanía ya que los republicanos tienen mayoría.

A todo esto en Washington, Cruz -un ultraconservador que se opone a todos los gobiernos populares latinoamericanos- logró bloquear un proyecto en el Senado para tratar una ley federal sobre el derecho a voto a instancias de los demócratas. “Este proyecto de ley constituiría una toma de control de las elecciones por parte del gobierno federal”, argumentó Cruz.

Tiempo Argentino, 14 de Agosto de 2021

Andrew Cuomo o el paso de ser ejemplo de gestión a un depredador sexual

Andrew Cuomo o el paso de ser ejemplo de gestión a un depredador sexual

Andrew Cuomo tiene genes de la vieja aristocracia del Partido Demócrata y su carrera hacia la presidencia de Estados Unidos parecía despejada para dentro de cuatro años a partir de tres periodos como gobernador del estado de Nueva York. Mostraba una gestión de la pandemia que contrastaba con el negacionismo de Donald Trump y un discurso que se podría catalogar de progresista, digno heredero de la tradición “rooseveltiana”. Pero de pronto todo se le vino abajo cuando se reveló que había disimulado arteramente la cifra de ancianos que habían muerto en los geriátricos. Luego, en cadena, aparecieron denuncias de acoso y de haber creado un clima de persecución contra quienes se atrevían a mostrarlo como un depredador sexual. A partir de una investigación de la fiscalía general que en 165 páginas relata testimonios de once víctimas y aporta nada menos que 74 mil pruebas -fotos, videos, mails- sus correligionarios, desde el alcalde neoyorquino al presidente Joe Biden, le piden que renuncie para no seguir profundizando la crisis política en el oficialismo.

El hombre se está defendiendo como gato entre la leña pero la Asamblea estadual le dio plazo hasta el próximo viernes para presentar su defensa antes de iniciar el proceso de juicio político.

Andrew es hijo de Mario Cuomo, que fue también gobernador de Nueva York entre 1983 y 1994, un récord que estuvo a punto de empatar, ya que está en el cargo desde 2011. Abogado, fue jefe de campaña y asesor de su padre, secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano de Bill Clinton de 1997 a 2001, fiscal general de la ciudad de Nueva York entre 2006 y 2010, cuando ganó la elección. Nieto de italianos del sur de la península por parte masculina y de Sicilia por la rama femenina, fue por 15 años esposo de Kerry Kennedy, la hija menor de Robert Kennedy, asesinado en 1968, con quien tuvo tres hijas.

Las primeras denuncias por acoso que alcanzaron estado público fueron en febrero pasado, cuando dos ex asistentes, Lindsey Boylan y Charlotte Bennet, con diferencia de días, se presentaron a la fiscalía. Según Bennet, una noche en junio de 2020 y cuando ya se había ido todo el personal de la oficina, se le acercó y le dijo que sufría la soledad en tiempos de pandemia “por no poder siquiera abrazar a alguien”. Ella asegura que se sintió “increíblemente incómoda y asustada” cuando le dijo que estaba abierto ”a relaciones con mujeres de veintitantos”.  Bennet fue despedida luego de que contara en incidente a la jefa de personal de la Gobernación.

Boylan, que se postula para presidir el distrito de Manhattan, había denunciado a Cuomo tiempo antes desde las redes sociales y luego sufrió el escarnio de la administración estadual. “Me acosó durante años, abusó de su poder”, fue la síntesis. La última acusación que se conoció fue la de Anna Ruch, una joven de 33 años que dijo haber sido incomodada en un casamiento con la pretensión de besarla.

En un video que difundió en las redes, luego de asegurar que no piensa renunciar, el gobernador se mostró compungido: “Ahora entiendo que actué de una manera que hizo que la gente se sintiera incómoda. No fue intencional, y me disculpo sincera y profundamente por eso. Me siento muy mal por ello y, francamente, me da vergüenza”. Pero no reconoció haber cometido ningún delito.

“Nunca toqué a nadie de manera inadecuada, nunca supe en ese momento que estaba haciendo que alguien se sintiera incómodo y, ciertamente, nunca tuve la intención de ofender, lastimar o causarle dolor a nadie, es lo último que querría hacer”.  Y remató: “Tengo 63 años. He vivido toda mi vida adulta a la vista del público. Eso no es lo que soy. Y ese no es quien he sido. Por favor, tómense el tiempo para leer los hechos y decidir por sí mismos”. La fiscal Letitia James, en cambio, sostiene que “hay un comportamiento abusivo de parte del gobernador y del personal de alto rango profundamente perturbador pero claro”. Y eso que ella no se metió en el caso de los geriátricos. La maniobra, en este caso, habría consistido en descontar como fallecidos en instituciones estatales a los ancianos que habían sido trasladados a hospitales y murieron allí. El tema del abuso sexual aparece como un signo del poder en Estados Unidos. Valga solo recordar que Bill Clinton fue sometido a impeachment por un caso en 1998 y que Donald Trump también tuvo sus historias de polleras que no llegaron a juicio política. Ambos tenían mayoría legislativa como para que la cosa no pasara a mayores. Cuomo también, pero los correligionarios no lo quieren. 

Tiempo Argentino, 7 de Agosto de 2021