Seleccionar página
Orbán, en la mira de la Unión Europea porque se cortó solo en una misión de paz en Ucrania

Orbán, en la mira de la Unión Europea porque se cortó solo en una misión de paz en Ucrania

Viktor Orbán, el primer ministro de Hungría y uno de los invitados de honor a la asunción de Javier Milei a la presidencia argentina en aquel caluroso 10 de diciembre pasado, se convirtió para los líderes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en el enemigo público Nº1. Y todo porque desde que asumió la presidencia pro témpore del Consejo de la Unión Europea, el 1 de julio, se propuso emprender, por las suyas ciertamente, una ronda de encuentros con los jefes de estado de Ucrania, Rusia y China para lograr una salida pacífica a la guerra en el este europeo. Para colmo, aprovechó la cumbre por los 75 años de la OTAN en Washington y mantuvo un encuentro con Donald Trump donde también hablaron de ese tema. En su cruzada, también puso en la mira de los más belicosos dentro de la alianza atlántica al mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan, que dijo estar dispuesto a favorecer una nueva mesa de diálogo como la que pudo terminar con el conflicto hace dos años y fue frustrada por el entonces premier británico Boris Johnson.

Orbán, un ultraconservador que en abril pasado ganó por un poquito más del 54% de los votos su quinto periodo consecutivo, inició su gira en Kiev, donde se reunió con Volodimir Zelenski un día después de asumir el cargo rotatorio en la UE y le propuso declarar un alto el fuego para facilitar conversaciones con los rusos. El presidente (MC) ucraniano respondió unos días más tarde que la tarea de mediador le correspondería a alguna potencia mundial, como China o EE UU. En Moscú, el húngaro declaró que «la guerra Rusia-Ucrania, además de la pérdida de vidas y una terrible destrucción, amenaza con volver a dividir el mundo en bloques» y agregó que a Hungría «le interesa mantener relaciones económicas abiertas, pacíficas y dinámicas con todos los países del mundo».

La primera en poner el grito en el cielo esa vez fue la primera ministra estonia Kaja Kallas, quien aseguró que Orbán no representa a la UE. Luego salieron a pegarle en fila desde la líder del partido Socialdemócrata sueco, Magdalena Andersson, hasta el vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, Sebastian Fischer, quien coincidió en la necesidad de derrocar a Orbán de la UE por el “gran daño” que ya ha causado “en 12 días” a la organización.

Es que al tiempo que en el documento final de la cumbre otanista pone en la mira a China por su rol de “facilitador decisivo de la guerra de Rusia contra Ucrania a través de su llamada asociación ‘sin límites’ y su apoyo a gran escala a la base industrial de defensa de Rusia”, Orbán se reunía en Beijing con Xi Jinping. El presidente chino declaró a la tevé de un modo si se quiere naïf, que «a todas las partes les interesa buscar una solución política mediante un pronto alto el fuego». Un mensaje que contrasta no sólo con el texto que firmaron los jefes de estado de la OTAN sino con la irritación que causa la tarea que se propuso el ultraconservador.

Orbán, a todo esto, subió un video a su cuenta de Facebook en el que afirmó: «La OTAN fue constituida hace 75 años para proteger la seguridad de sus miembros. Sin embargo, ahora parece haber abandonado su objetivo original, comportándose cada día más como una organización de guerra». En Telegram y X, en tanto, celebró su reunión con el candidato republicano en su residencia veraniega. «Misión de paz 5.0. Ha sido un honor visitar hoy al presidente Trump en Mar-a-Lago (Florida). Hemos hablado sobre las formas de hacer la paz. La buena noticia del día: ¡Lo va a solucionar!».

El compromiso de la OTAN de mayor inversión en la industria bélica y continuar sosteniendo a Ucrania con otros 40.000 millones de dólares parece haber preocupado a las cúpulas militares y los titulares de la cartera de defensa de Estados Unidos y de Rusia, Lloyd Austin y Andréi Bieloúsov, mantuvieron una conversación telefónica en la que, señala la agencia Sputnik, «discutieron cómo prevenir las amenazas a la seguridad y reducir el riesgo de una posible escalada». Un cable de Europapress informa que la portavoz adjunta del Pentágono, Sabrina Singh, confirmó la charla al destacar la importancia de «mantener las líneas de comunicación» abiertas en una situación como la actual. El líder turco, por su parte, declaró tras su intervención en la capital estadounidense, que si bien apoya la integridad territorial y la soberanía ucraniana, “he hecho hincapié en que no debe excluirse la diplomacia y que las negociaciones no significan rendición”, ratificando su postura de que “nunca se debe permitir que la OTAN se convierta en parte de la guerra” en Ucrania. Y volvió a ofrecer Estambul como sede para una nueva mesa de negociaciones.

Tiempo Argentino, 14 de Julio de 2024

Entrevista con Rodrigo Nunes, filósofo brasileño: Bolsonaro-Milei, los lazos comunes

Entrevista con Rodrigo Nunes, filósofo brasileño: Bolsonaro-Milei, los lazos comunes

Rodrigo Nunes pasó por la redacción de Tiempo horas antes de presentar su libro “Bolsonarismo y la extrema derecha global”, que editó Tinta Limón. Buena ocasión para hablar de similitudes y diferencias con el actual gobierno argentino. Uno que, habrá que reconocer, hace un año, era impensable de este lado de la frontera. “Nosotros también decíamos que algo como Bolsonaro no podía pasar en Argentina porque habían hecho los juicios a los militares”, reconoce este profesor del Departamento de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro.

-Ahora muchas cosas se replican, pero no todas: la bandera brasileña está identificada con el bolsonarismo. Milei se jacta de que muchos seguidores llevan la bandera de Israel. ¿Qué tipo de nacionalista es Bolsonaro?

-El bolsonarismo es una convergencia de distintos elementos que estaban ya presentes en la sociedad. Uno es el ultraliberalismo o libertarianismo de mercado, mucho más fuerte aquí, y esto quizás sea una diferencia incluso desde la capacidad de movilización de Milei. Se comprende que sea más importante en Argentina por la crisis económica y porque es el origen del personaje, mientras que Bolsonaro tiene el perfil de un capitán del ejército durante la dictadura. El libertarianismo económico en Brasil  estuvo presente al final en las redes sociales, pero los que salían a la calle son los que se llaman patriotas. Ese título tiene más una identificación imaginaria con un período de la dictadura “en que las cosas andaban bien”, la gente sabía su lugar en la sociedad. Este es un elemento de identificación grande con la bandera y los símbolos nacionales, pero tiene que ver con el conservadurismo social, esto de la batalla cultural, que ahora Milei intenta traer.

-Para Bolsonaro entonces, Patria es orden social.

-Un orden que incluso justificaría ir más allá de la ley y de la propia Constitución.  Para los patriotas que estaban sentados frente a los cuarteles tras la última elección, esperar al golpe era esperar que se afirmara el orden contra la misma Constitución . El orden son las relaciones tradicionales de poder en la sociedad brasileña.

-Por eso no se le perdonaron al PT cosas que se le perdonaron al bolsonarismo.

-La justificación psicológica es que todo es aceptable ante la amenaza existencial de una venezuelización por la decadencia de los valores morales. La retórica bolsonarista ha logrado construir que hay una amenaza comunista a los roles tradicionales de género, a la “tradicional familia brasilera”. La sensación de que la izquierda nos está quitando nuestro mundo y hay que luchar inmediatamente justifica todo.

-¿Qué componente del movimiento de Trump hay en el bolsonarismo?

-El bolsonarismo se inspira muy claramente en las estrategias de comunicación de la derecha norteamericana. Allí hay una vieja clase obrera blanca que se siente desplazada y abandonada y la extrema derecha logra presentarles como explicación que no han sido desplazados por la globalización, porque las fábricas se han mudado a México o China, sino porque vinieron los mexicanos, o se han dado privilegios a los gays o a las mujeres o a los negros o lo que sea.

-Hay una frase en tu libro relacionada con la pandemia, la idea de que no hay suficiente lugar en la Tierra para todos. El “que se mueran los que se tengan que morir” que Milei aplica en relación con el hambre de grandes sectores sociales.  

-Existe la constatación de la fuerza inercial de los cambios subjetivos tras cuatro décadas de ajustes neoliberales, y en particular lo que llamo “solidaridad negativa”: “esto que me pasa a mí le tiene que pasar todos y no quiero saber que nadie tiene alguna ventaja que no tengo yo”. Es una lógica sacrificial que se expresa de manera muy clara durante la pandemia. Yo creo que era el vicegobernador de Texas que dijo “la gente está preocupada por su vida, pero hay cosas más importantes que la vida, la economía”.

-Una lógica militar, diría.

-Lo que está por detrás es la competencia de mercado, que se combina con esta lógica sacrificial con un horizonte de expectativas decrecientes. Es el darwinismo social: uno compite y sobrevive o muere, y si muere es porque no tenía condiciones para competir.

– Si es por competir, los que están preparados para competir un mundo feroz son los bolsonaristas.

-Lo que nos lleva de vuelta a la idea del orden por encima de la ley.  Al final el orden es la ley de la selva, gana el que tiene más fuerza. Creo que no está claro si el fenómeno de Milei es más bien electoral o  es también un fenómeno político de más largo plazo como Bolsonaro. Por eso me parece interesante hablar del bolsonarismo, que es a la vez un fenómeno más amplio y más estrecho que la victoria electoral. Más estrecho porque no todos sus votantes podrían ser descritos como bolsonaristas. El hecho de que sea él la figura a la cabeza de esa convergencia fue un poco contingente. Podría haber sido otro.

-Milei ganó por un fuerte componente anti peronista que excede los desaciertos del gobierno anterior. Hay un concepto tuyo de “baja alta clase media”, esa parte de la sociedad de ingresos muy altos pero que temen perder lo que tienen. Sería el Medio Pelo que se siente más cómodo haciendo antiperonismo y ahora abomina del Estado ¿Pasó igual en Brasil?

-Lo que se imaginaba es que Bolsonaro sería más bien un estado-céntrico, porque fue varias veces votado en el Congreso como un defensor de los derechos de la familia militar, pero durante la campaña se encuentra con el elemento ultraliberal que había estado creciendo desde el principio del gobierno Lula con la creación de institutos y de formación de cuadros liberales y ahí entra Pablo Guedes, un tipo que estudió en Chicago al que nunca se lo tomó muy en serio porque era muy extremista. Pero en la política brasileña hay una fuerza política que se alimenta de su capacidad de sacarle plata al Estado, el centrão, que garantiza la gobernabilidad a quien sea, incluso ahora a Lula, y entonces exige un cierto nivel de presencia del Estado que impide que se vaya destruyendo todo. Milei está mucho más cerca de Thatcher, es mucho más ideológico a lo que era Bolsonaro, que al final es un oportunista.

-Marcás tres matrices discursivas en Bolsonaro: el militarismo, el emprendedorismo y el anti intelectualismo. El emprendedorismo acá es muy evidente y el militarismo en alguna medida también, por el nivel inseguridad en algunos lugares. Pero Milei quiere mostrarse como académico. Bolsonaro disfrutaba mostrándose poco preparado.

-Que Milei se presente como un intelectual no me parece enteramente incompatible con la idea de que hay un elemento anti intelectual en su base. Figuras semejantes a él, como Guedes, o la más importante, Olavo de Carvalho, también se presentaban como grandes intelectuales que no habían sido reconocidos por el establishment intelectual. El anti intelectualismo tiene que ver con la idea de que la prensa, la Academia, están todas controladas por la izquierda, que tiene todo bajo control y estamos bajo una dictadura de pensamiento.

-Se muestran como perseguidos y humillados.

-En una situación en que, por muchos motivos estructurales, mucha gente se siente humillada y perseguida.

-Uno se queda con la sensación de que no hay nada que se pueda hacer, que la izquierda no tiene cómo resolver el problema.

-Hay un tipo que yo sé que a Milei le gusta bastante que es el norteamericano Murray Rothbard.

-Uno de sus perros se llama Murray.

– Bueno, él escribió un librito donde dice “hay que aprender de los socialistas, que están ahí siempre con sus ideas hasta que aparezca la situación donde hay que presentarlas. Y el tipo de convicción, de determinación de alguien como Lenin es el que tenemos que tener nosotros los liberales”.  Me parece que es el momento de aprender de los liberales lo que ellos habían aprendido de la izquierda. En la crisis del 2008, que todavía el sistema mundial no ha logrado resolver, la izquierda frecuentemente ha jugado el rol de defender el orden. Tras las protestas del 2013 se abre una oportunidad que el gobierno petista podría haber utilizado para repactar los acuerdos con la derecha. Pero muy claramente se identifica con el establishment y reprime a la gente que está en la calle. Cuando existen sentimientos antisistémicos muy fuertes, lo que hace la derecha es decir “si, tenés razón de estar ahí, de sentir que las cosas van muy mal, tienes razón de creer que hay que cambiar todo”. Reconocen y acogen estos sentimientos para inmediatamente desplazarlos hacia una explicación falsa o una causa imaginaria.

-¿El error de aquel gobierno fue no reconocer el problema?

-Hay que tener el coraje que ha tenido la extrema derecha de decir “si, hay mucho que cambiar”. En el libro yo planteo repensar el sentido del realismo político. Con la victoria de la extrema derecha se ve que el supuesto realismo de los políticos tradicionales no funciona más. Y no funciona porque se refiere a una realidad que no existe, define una realidad de un modo que ya no tiene resonancia con la mayoría de la gente.

Tiempo Argentino, 2 de Junio de 2024

Juego peligroso

Juego peligroso

El apuro en mostrarse disciplinado con Estados Unidos y Occidente del Gobierno de Javier Milei lo llevó a encarar una nueva, y más peligrosa, movida que afecta la soberanía nacional y la integración regional dentro del espacio de paz que es América Latina. Todo de la mano del ministro de Defensa, Luis Petri, quien estuvo en Dinamarca para completar gestiones para la adquisición de aviones F-16 y este jueves anunció que Argentina pidió el ingreso a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Y en el contexto de una escalada bélica en Oriente Medio.
Petri, quien como senador nacional ya había mostrado su concepción del mundo cuando impulsó una ley que lleva su nombre y que limita el beneficio de salidas transitorias, libertad condicional o libertad asistida a condenados por delitos penales, volvió a mostrarse como más le gusta: de uniforme y con casco en la cabina de uno de los cazas en una pose que en las redes sociales se viralizó por su parecido con la película Top Gun, protagonizada por Tom Cruise.
De Copenhague viajó a Bruselas, desde donde en su cuenta de la red X el excandidato a vicepresidente por la coalición Juntos por el Cambio posteó: «Me reuní con Mircea Geoana, secretario general adjunto de la OTAN. Le presenté la carta de intención que expresa la solicitud de Argentina en convertirse en un socio global de esta organización. Seguiremos trabajando en recuperar vínculos que permitan modernizar y capacitar a nuestras fuerzas al estándar de la OTAN».

Viejos aviones
Ahora queda más claro que la compra de los aviones, muy cuestionada desde sectores de la oposición que entienden que se trata de aparatos de descarte con cuatro décadas de antigüedad y que promueven la dependencia tecnológica con EE.UU. para repuestos y reacondicionamiento, tenía relación con el pedido de adhesión a la OTAN. Claramente lo dice el ministro, quien se mostró con el número 2 de esa institución. El plan Petri-Milei para las Fuerzas Armadas consiste en adecuarlas al estándar de una organización extracontinental.
El viaje del titular de Defensa aparece en la agenda mediática luego de que la semana pasada el primer mandatario decidiera cancelar una visita programada a Dinamarca para mostrarse con las aeronaves. La respuesta de Irán con una andanada de drones y misiles por el bombardeo israelí a su consulado en Damasco –que provocó la muerte de 16 personas, entre ellos dos altos mandos del Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica (CGRI)– hizo temer al presidente por algún atentado en su contra.
Milei regresó y mantuvo una reunión con un Comité de Crisis ad hoc a la que asistió al inicio el embajador de Israel en el país, Eyal Sila. El Gobierno de La Libertad Avanza (LLA) porfía en un programa de alineación automática con Israel y EE.UU. y copia los estilos de Washington y Bruselas con tal escrupulosidad que necesita mostrar su misma preocupación y compromiso en conflictos que deberían impactar lejanamente en los argentinos. Y que implican un retroceso en la tradicional política de neutralidad que el país mantuvo desde el fondo de la historia.
Por mencionar dos hechos comparables, la neutralidad en la Primera Guerra Mundial fue decretada por un gobierno conservador como el de Victorino de la Plaza (Roque Sáenz Peña murió casi al inicio de las hostilidades) y fue mantenida por el presidente radical, ganador de las primeras elecciones libres, Hipólito Yrigoyen, quien asumió en 1916.
En la Segunda Guerra, la neutralidad fue sostenida por otro conservador como Roberto Ortiz, quien asumió en 1938 y curiosamente también falleció durante la contienda, en 1942. Su sucesor, Ramón Castillo, fue derrocado en 1943 y recién en marzo de 1945 el presidente de facto, el general Edelmiro Farrell, le declaró la guerra a Alemania, cuando ya las cartas estaban echadas contra el Eje y las presiones de EE.UU. y los medios hegemónicos eran insostenibles.

Diana Mondino en Brasilia. La canciller se reunió con su par brasileño, Mauro Vieira, para recomponer el vínculo bilateral tras las descalificaciones de Milei hacia Lula.

Foto: NA

Desventuras históricas
No estar en contra de Alemania era visto como ser amigo del fascismo. Pero esa postura fue vista por corrientes de derecha como un gran error histórico del peronismo, que recién tendría su nacimiento el 17 de octubre de ese año, varios meses después del fin de la guerra en Europa y a una semana de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. ¿En qué se basan para sostener algo así? Lo decía insistentemente en sus columnas en el diario La Prensa Alberto Benegas Lynch, mentor de Milei y padre de Alberto Tiburcio, «Bertie», actual diputado por LLA. A esa muletilla apeló hace unos días la también diputada, pero del PRO, Sabrina Ajmechet, que además es historiadora. Estados Unidos, según esta versión de los hechos, miró con desconfianza y rechazo a la Argentina porque no había hecho entonces como Brasil, que rompió le neutralidad y envió en 1944 una Fuerza Expedicionaria compuesta por 25.834 hombres a luchar del «lado del bien». Por eso al término del conflicto apoyó sin fisuras el desarrollo brasileño y boicoteó al argentino. En ese momento encuentran su explicación para la «decadencia argentina».
En 1990, Carlos Menem había recurrido a argumentos similares cuando ordenó alistar un destructor, dos corbetas y dos helicópteros para participar de la Operación Escudo del Desierto, contra la invasión de Kuwait que había impulsado el líder iraquí Saddam Hussein. Ese apoyo a la alianza de 34 países que encabezó EE.UU. puso a la Argentina en el rango de aliado importante extra-OTAN (MNNA en inglés). En 2019, durante la gestión de Jair Bolsonaro y Donald Trump, también Brasil ingresó a esa categoría, más bien simbólica salvo que todo se termine desmadrando en el planeta.
En cuanto a los famosos F-16, podría decirse que no servirían para una eventual recuperación de Malvinas por la fuerza, algo que no se desea que ocurra ni siquiera con otro tipo de armamento. Aplicarlos ante hipotéticos enemigos regionales es algo que se desea aún menos. Salvo que las inéditas e innecesarias pendencias que Milei desata contra los vecinos de un modo desconsiderado –ocurrió con los presidentes de Brasil, México, Colombia y más acá con los de Chile y Bolivia– buscaran algún enfrentamiento que desde el delirio de la dictadura por el Canal de Beagle no se avizora.
No hace falta recordar el resultado de las «relaciones carnales» de Menem. Y si la estrategia pro OTAN fuera que así Argentina sería confiable como para que EE.UU. apoye la recuperación de las islas del Atlántico Sur, sería bueno recordar que una base de esa organización opera en Malvinas. Es decir, Argentina sería aliada de un bloque que instaló una base en un territorio usurpado. Y una nueva base, como la que EE.UU. quiere instalar en Tierra del Fuego no significaría un avance para la soberanía nacional, sino un franco retroceso.

Revista Acción, 21 de Abril de 2024

La dirigencia europea ya no oculta sus preparativos para una guerra con Rusia

La dirigencia europea ya no oculta sus preparativos para una guerra con Rusia

Las novedades que fueron apareciendo en la semana posterior al brutal ataque en la sala de conciertos Crocus City Hall de Moscú, que dejó un saldo de 144 muertos y unos 200 heridos, indican que la situación en el continente europeo se está desbordando aceleradamente y no queda sino esperar peores noticias en un futuro no tan lejano. Quizás el que con más precisión definió la necesidad de prepararse para lo que viene haya sido el primer ministro polaco, Donald Tusk, quien dijo al diario conservador alemán Die Welt (El Mundo): «Sé que suena devastador, especialmente para las nuevas generaciones, pero tenemos que acostumbrarnos al hecho de que ha comenzado una nueva era: la era prebélica». Los datos corroboran esta temible advertencia.

1-Las fuerzas rusas iniciaron ataques en gran escala a centrales eléctricas ucranianas, una estrategia que no habían usado hasta ahora básicamente, según los analistas, porque son estructuras que cuesta mucho reconstruir y la esperanza de Rusia era no sólo mantener los bienes existentes sino recuperar a los habitantes de esas regiones al fin del conflicto.

2-La inteligencia militar del Reino Unido, destaca la agencia Europa Press, reconoce que las tropas rusas están teniendo avances importantes al oeste de la ciudad de Adviivka, tomada el mes pasado luego del retiro desordenado del ejército ucraniano.

3-El gobernador de la región rusa de Belgorod, Vyacheslav Gladkov, informó que otros 5000 niños fueron evacuados tras una serie de bombardeos ucranianos. Se trata de un área fronteriza donde los ucranianos vienen manteniendo una ofensiva con drones y artillería.

Mientras tanto, desde el Servicio Federal de Seguridad (FSB) y el Comité de Investigación de Rusia (CIR) se informó que «como resultado del trabajo con los terroristas detenidos (el 23 de marzo), del examen de los dispositivos técnicos que se les incautaron y del análisis de la información sobre transacciones financieras, se obtuvieron pruebas de sus vínculos con los nacionalistas ucranianos». Al mismo tiempo, la televisión mostró imágenes de algunos de los detenidos, bastante golpeados en relación con el sábado pasado, cuando fueron capturados cerca de la frontera con intenciones de cruzar al otro lado, donde se supone que había personal de inteligencia de Kiev esperándolos.

Uno de los apresados, de origen tayiko, que se identificó como Khargunysham Sedin, de 25 años, había declarado entonces en imágenes que difundieron sus captores en las redes sociales, que habían actuado por dinero y que los habían contratado a través de una cuenta de Instagram, en su caso, mientras escuchaba la lección de un predicador.

Nuevas evidencias, según el gobierno, «confirman plenamente el carácter planificado de las acciones de los terroristas, su cuidadosa preparación y el apoyo financiero de los organizadores del crimen». El CIR dijo que tienen pruebas de las relaciones de los terroristas con los ultranacionalistas ucranianos, herederos ideológicos de Stepan Bandera y el filonazismo que se desplegó durante la Segunda Guerra Mundial.

En ese sentido hay algunas perlas del especialista en temas de Oriente brasileño Pepe Escobar que resultan reveladoras. Por un lado, algo ya detectado por Vladimir Putin en su discurso posterior al ataque, en occidente medios y dirigentes se apuraron a señalar a extremistas del grupo ISIS-K como autores. El Estado Islámico del Gran Jorasán (Khorasan en inglés) se autoproclamó de inmediato como autor del golpe y lo centró en viejas rencillas contra los rusos tanto en los países exsoviéticos como en Siria, donde la intervención de Putin fue esencial para sostener a Bashar al Assad. Pero como apunta Escobar, resultaría extraño que un musulmán creyente cometiera semejante acto justo en el Ramadán.

Por otro lado, hay una cadena de «casualidades» concurrentes en torno a ese ataque. El viernes por la mañana el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov había advertido que «Rusia no puede permitir la existencia en sus fronteras de un estado que tiene la intención de arrebatarle Crimea».  Horas más tarde una fuente occidental afirma que tropas regulares de Francia, Alemania y Polonia se alojan en escuelas al sur de Kiev. A la noche se produce la balacera en un local atestado de personas que iban a ver al grupo de rock Piknik.

Otros detalles adicionales. El mensaje en el que EE UU y el Reino Unido justifican que le avisaron a Rusia del inminente atentado en Moscú, con fecha 7 de marzo, era para los ciudadanos de esas nacionalidades y según el gobierno ruso, no hubo ninguna otra información adicional. Por otro lado, el complejo Cocus City Mall pertenece a un magnate (oligarca se dice cuando es ruso), Aras Iskanderovich Agalarov, oriundo de Azerbeiyan y uno de los 50 personajes más ricos de la Federación Rusa.

Lo que resalta de la familia Agalarov –el hombre tiene 68 años y va dejando sus negocios en manos de su hijo Emin Arazovich Agalarov, quien funge también como cantante – es su visión para los negocios. Así armaron un proyecto para construir una Torre Trump en Moscú que poco faltó para erigirse. Pero luego pasaron cosas en Estados Unidos y en la carrera del dueño de la marca, Donald John Trump, que como quien no quiere la cosa devino en aspirante a inquilino de la Casa Blanca.

Fue así que los Agalarov saltaron a la fama en la campaña electoral de 2016 cuando el The Washington Post contó que fueron el nexo entre Putin y Trump, con quien venían haciendo negocios desde tiempo atrás. En 2013 habían llevado a Moscú el certamen Miss Universo, uno de los emprendimientos del empresario estadounidense. El concurso se hizo precisamente en el Crocus City Hall. Las fichas, ahora, están en ese mismo lugar, Trump compitiendo con Joe Biden por otro período en el Salón Oval. ¿Todo tiene que ver con todo? 

Tiempo Argentino, 31 de Marzo de 2024