Giorgia Meloni juró este sábado ante Sergio Matarella como nueva presidenta del Consejo de Ministros de Italia. El acto, en el Palacio del Quirinal, fue breve y conciso y cada uno de los 24 ministros se comprometió, como es de rigor, a «respetar la Constitución y las leyes», y este domingo será el traspaso oficial entre Mario Draghi, el economista formado en la banca Goldman Sachs, y la periodista de ultraderecha, la primera mujer en asumir ese cargo en ese país. El jueves, el presidente de Italia había cumplido también con otro rito, el de encargar la formación de gobierno a la triunfadora en las últimas elecciones. Meloni pudo tomar el compromiso luego de acordar los términos y repartir ministerios con el resto de la coalición de derecha que la sustentará desde el Parlamento. El tramo más difícil fue con el incombustible Silvio Berlusconi. Y nada menos que por la guerra en Ucrania, un tema que atraviesa, de manera directa o indirecta, todas las crisis que se están registrando en Europa.
Es que el exjefe de gobierno se ufana de su amistad con Vladímir Putin y en un audio reciente culpa a Volodimir Zelenski por la guerra. Meloni, hasta no hace tanto, también se mostraba cercana a la posición rusa y en contra de la OTAN. Pero como en el viejo teorema de Raúl Baglini, exdiputado de la UCR, la cercanía del poder es inversamente proporcional a ciertos enfoques principistas.
Esta semana, el Reino Unido padeció su propia versión de las consecuencias de la guerra desatada el 24 de febrero. El aumento de las tarifas de servicios públicos, la inflación y la caída de a la actividad económica ya se había llevado puesto al gobierno del primer ministro Boris Johnson en julio pasado. El sistema electoral británico tiene la particularidad de que establece que el Ejecutivo pertenece al partido ganador del comicio, que designa al ocupante del 10 de Donwning Street. Fue así que tras la dimisión de Johnson, acosado además por escándalos toda laya, hubo una elección entre los afiliados del Partido Conservador. Liz Truss, que había sido ministra de Relaciones Exteriores, ganó por apenas 81.326 votos sobre 60.399 de Rishi Sunak, ex titular de Finanzas.
Pero su gestión vino mal aspectada desde el inicio. Truss, una «atlantista» porfiada en la defensa de Kiev y contra Moscú, que secundó a Jonhson en la cruzada a favor de Zelenski, juró dos veces. Una con la reina Isabel II, que murió a los dos días. Con Carlos III intentó una jugada económica tan osada como inoportuna: recortar impuestos a los más ricos, prometer ayuda para pagar las tarifas a la población golpeada por aumentos en gas y luz, y ponerse en el rol de Dama de Hierro.
Hace 40 años a Margaret Thatcher podía salirle bien, pero son otros tiempos. Duró apenas 45 días. Cuando asumió, el diario Daily Star auguró que iba a durar menos de lo que tarda una lechuga en echarse a perder y fue subiendo a su portal imágenes de la evolución de una planta cortada para la ensalada. «Ganó la lechuga», ironizó ahora el Daily Mail.
Este sábado, Johnson protagonizó una aparición estelar. Volvió a Londres de unas vacaciones y se mostró como para decir «acá estoy para volver». Para los «tories» no hay la menor duda de que tienen que elegir lo antes posible al sucesor para no ir a elecciones anticipadas. Lograron una gran diferencia en la última convocatoria, en 2019, y no es cuestión de arriesgarse. Pero todo dependerá del humor de la sociedad. Johnson deslizó que cuenta con más de 100 apoyos entre sus correligionarios. Sunak también se anotó.
Los líderes occidentales, por su parte, mostraron su preocupación por la crisis británica. Emmanuel Macron y Joe Biden, enviaron mensajes acongojados. «Francia, como nación y pueblo amigo del pueblo británico, quiere la estabilidad. En un contexto de guerra, de tensión energética, es importante que el Reino Unido vuelva muy pronto a la estabilidad política», dijo Macron. «Agradezco a la primera ministra Liz Truss por su colaboración en una variedad de temas, incluido el hacer que Rusia rinda cuentas por su guerra contra Ucrania –escribió Biden en un tuit– Continuaremos nuestra estrecha cooperación con el gobierno del Reino Unido mientras trabajamos juntos para enfrentar los desafíos globales que enfrentan nuestras naciones».
La última ofensiva rusa en territorio ucraniano dejó a un tercio del país en «situación crítica» por falta de luz y agua, señaló Volodimir Zelenski en su cuenta de Twitter el martes. Este sábado, el mandatario ucraniano le puso números al «ataque masivo»: más de un millón de hogares afectados en el centro y el sur del país.
Mientras tanto, las autoridades de Jersón, una de las regiones incorporadas a Rusia el 30-S, ordenaron la evacuación de los civiles ante lo que denominaron «una situación tensa en el frente» por la ofensiva de las tropas de Kiev.
Las fuerzas ucranianas están en problemas, según los expertos militares: se les acaba el tiempo favorable para avanzar antes del invierno y la llegada de refuerzos rusos, y también se quedan sin pertrechos recibidos de Occidente, cuando se acercan elecciones de medio término en EE UU que podrían inclinar la balanza en su contra. Pero además, la concentración de tropas y material bélico en la frontera de Bielorrusia hace temer una gran ofensiva desde el norte hacia la capital, por lo que no pueden descuidar ningún escenario.
Quizás por eso es que trascendió una conversación telefónica entre los titulares de Defensa de EE UU y Rusia, el secretario Lloyd Austin y el ministro Sergei Shoigu. La versión del Pentágono es que Austin «enfatizó la importancia de mantener las líneas de comunicación en medio de la guerra en curso contra Ucrania». Desde el Kremlin el portavoz presidencial, Dmitrti Peskov, declaró que el presidente Vladímir Putin «siempre estuvo abierto a negociaciones tanto con la OTAN como con EE UU incluso antes de la Operación Militar Especial» del 24-F.
También se supo que el viaje a Colombia, Perú y Chile del secretario de Estado, Antony Blinken, a principios de mes, no tenía como objetivo la cumbre de la OEA o hablar de migración con los mandatarios de corte progresista de la zona. Según John Kiriakou –un exagente de la CIA que pasó una temporada en prisión por revelar las atrocidades cometidas por efectivos de EE UU en Asia en tiempos de Barack Obama– fue en busca de viejo equipamiento ruso. «Las armas estadounidenses son difíciles de usar, sofisticadas y complicadas, y simplemente no hay tiempo para capacitar a los ucranianos sobre cómo usarlas».
Para Modesto Guerrero hay una relación de continuidad entre la muerte de Hugo Chávez y el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner, porque ambas circunstancias, “junto con el golpe contra Evo o la proscripción de Rafael Correa, son capítulos de la batalla desatada por la derecha desde 2007-2013 para desmontar el tiempo de rebeldías y movimientos populares en el continente”. Abocado a la presentación de una nueva edición de “Crónica de un magnicidio”, este escritor y periodista venezolano radicado en Argentina detalla los pormenores de un caso donde se ve la mano de agencias internacionales y la colaboración de lo que llama lúmpenes locales.
-Sorprende que las cuatro personas que por su cercanía con Chávez podrían estar implicadas en su asesinato cuentan con protección de Estados Unidos.
-Es casi una confesión. Son cuatro oficiales de las Fuerzas Armadas.
-La información había circulado de manera fragmentada, pero al ver todo en detalle y cronológicamente uno se sorprende de cómo pudo ocurrir esto.
-En noviembre de 2013 -Chávez había muerto en marzo- con el pretexto de una luna de miel, los primeros dos, el capitán de corbeta Leamcy José Salazar Villagrán y su esposa Anabel Marina Linares Leal, capitana del Ejército, viajan a Punta Cana. Salen de Maiquetía y empalman en la isla con un avión de la DEA y luego de pasar por EEUU de carambola terminan en España con protección de la CIA y el gobierno español. Eso lo pudieron revelar los periodistas en el diario Público. La mujer tiene también alguna conexión con la brujería por parte del papá, es una gente muy rara. En España se encientran con los otros dos capitanes. El hombre, Adrián Velásquez Figueroa, era el guardaespaldas del hijo de Chávez. La mujer, Claudia Patricia Díaz Guillén, era la enfermera.
–¿Era la que atendía al presidente?
-Si, enfermera y licenciada en Administración. Luego la designan gerente de un banco del Estado y por esa vía envió dinero a Europa. Un diario alemán Süddeutsche Zeitung, revela una cuenta de ella en Luxemburgo. Atilio Boron lo comentó como al pasar. O sea que era un hecho público en la televisión venezolana. Me pregunto cómo es que a la seguridad del Estado no le llamó la atención esto. Según despliego en el libro, la conspiración fue internacional: Mossad, CIA, operadores, Uribe y en Venezuela la conspiración tuvo al menos dos patas visibles: Salazar y la enfermera. Y arriba de ellos oficiales responsables en la cadena de mandos, en el Palacio y en el sistema policial de inteligencia.
-En el libro también contás que el cáncer se había detectado antes de lo que se informó.
-En 2010 Manuel Isidro Molina, periodista, que fue chavista y ahora candidato a la presidencia, publica que tras las elecciones de ese año le hacen una cura de pólipos paranasales y en el examen encuentran células cancerígenas. Yo estaba haciendo la segunda edición la biografía y una exnovia, que siempre guarda todo, me dice “yo tengo por ahí un recorte que te puede servir”. Para mí era oro eso, pero no tenía comprobación, era lo que decía Molina. Enero 2022, diario Ciudad Caracas (ciudadccs.info) me pide este libro para publicar en digital. Se lo mando a un amigo para que le haga observaciones, Freddy Mejias. Había sido secretario del Proyecto de la Misión Barrio Adentro, de salud en los barrios. Es mi amigo del alma. Él lee el material, me llama y me dice “Modesto, tú pones en duda la información de los pólipos. Saca la duda, es absolutamente seguro”. Él conocía a la enfermera que atendió a Chávez y me dice que la información de Molina salió de una amante que tenía en el equipo. Molina tuvo una bomba, que sin embargo no tuvo mayor impacto. Yo me sorprendí porque si bien era un diario de segunda ¿cómo es que un periodista descarta la información de un diario de segunda? Nadie le dio bola a esa noticia, ni la derecha la usó para hacer campaña. Y él decía, “los pólipos nasales tenían células cancerígenas”.
-El origen de esos pólipos tendría que ver con la inoculación de un cáncer?
-No hay evidencia del elemento tecnológico para eso. Un físico nanotecnólogo argentino que yo consulto, me dice cómo se hace ese procedimiento, pero me aclara que eso es tan especializado, tan invisible, que solo se puede determinar haciendo el examen de un órgano. Él se ofreció a hacerlo pero nunca se hizo la exhumación del cuerpo. Y los números me dan, porque en 2006 dos directores de la CIA dicen que Chávez va a morir, en 2007 el jefe de la iglesia adventista norteamericana que Chávez tenía que morir y en 2009 Shimon Peres dice que va a morir.
Foto: AFP
-En gran parte del libro desplegas la historia de otros magnicidios y también de las características del lumpen y en el intento de asesinato de Cristina Fernández los implicados son lo que por acá llamamos marginales.
-Son marginales económicos del neoliberalismo, pero el nombre sociológico más adecuado es lumpen. A mis amigos no les gusta el uso del concepto lumpen, pero resulta que la sociedad se ha lumpenizado, hermano. Toda la sociedad. Mira la Argentina, la gran clase obrera de América Latina. No es una cuestión de gustos, sino de hechos. Y el lumpenaje está inserto en esta historia.
-¿De qué manera? Porque estos personajes pertenecían a la estructura militar.
-El lumpen adopta una conducta social distinta a la conducta del obrero industrial, del profesional académico o del burgués. El lumpenaje es una conducta. El sistema chavista tiene base lumpen, la jefatura está penetrada por la cultura lumpen. Hay elementos, jefes, que son rigurosos, metódicos, ordenados, pero otros que tienen cultura lumpen.
-¿Por qué no me aclaras un poco eso?
-Que no tienen orden, no evalúan nada, no les importa nada de lo que pasa. Porque alguien que está a cargo de un equipo del servicio de inteligencia de un estado perseguido y asediado y aparece una información de un diario alemán que habla de que una de sus cuadros está metido en negocios sucios y no investiga, es lumpen. En política es una actitud lumpen. Chávez, que era lo contrario de un lumpen, vivía en una pelea constante contra los lumpen de su gabinete.
-Hablame de Carlos Lanz.
-Carlos Lanz es un personaje curioso porque fue guerrillero desde los 14 años, estuvo 13 años preso y cuando salió de la cárcel ingresó a la organización en la que yo militaba, el Partido Socialista de los Trabajadores-La Chisoa. Él dirigió el secuestro de (William) Niehous, en febrero de 1976.
-¿Quién era Niehous?
-Era el gerente general de las empresas más grandes de Venezuela, unas multinacionales más grandes (Owens-Illinois), pero era el jefe operativo de la CIA en Venezuela. Lanz era un cerebro brillante. En la cárcel se hizo trotskista, una cosa rarísima, y se hizo experto en El Capital. Era el asesor del sistema militar venezolano para contrainteligencia. Carlos Lanz muere víctima del lumpenaje.
-La propia esposa confiesa haber pagado 8000 dólares para eliminarlo.
-La mujer, con la que vivió 30 años, con la que dormía todas las noches, dirigente del movimiento docente, Maxiorisol “Mayi” Cumare, jefa de lo que sería Suteba acá. Una tipa que fue capaz de enfrentarse con la policía antes del chavismo, la he visto, de armas tomar. Tenía origen lumpen, base lumpen de vida y por esa vía se corrompió y organizó la conspiración para sacarse a Carlos Lanz de encima.
-¿Por qué lo hizo?
-Porque él había descubierto que estaba robando del Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (INCES), un organismo de formación laboral que ella dirigía. Sacaba plata, de ahí.
-Hubo tantas versiones que implicaban al gobierno que podía haber dudas. Se tardó mucho en llegar allí.
-Tardó mucho en decidirse a investigar, teniendo muchísimos datos. Está preso mi amigo, al que yo formé en el marxismo, Tito Viloria, que llegó a ser el dirigente sindical más importante de la zona central del país. El gobierno no investigó porque tenía temor de quedar manchado o implicado. Por eso el gobierno dejó correr, fue bastante vivo, hasta que se descubrió que la cosa venía por el lado de la mujer, los amantes de la mujer. Esto es el retrato de un lumpen: el amante más importante, al que le metieron 12 años de cárcel, Glenn Castellanos, el que lo mata y lo desmembra (arrojaron los restos a los cerdos), fue funcionario menor en un ministerio, militante de la Liga Socialista, un partido castro-maoísta. Carlos sospechó de los negocios de Mayi Cumare, lo habló con ella, la hija se metió del lado del padre. Carlos era un tipo muy cerebral pero era pausado, no tomaba decisiones rápidas. Yo, en una situación así, salgo corriendo y la denuncio.
-Bueno, 30 años juntos, una hija en común, debe ser difícil.
-Es jodido además creer eso. Te tienes que convencer, aceptarlo.
-Y comprender que ella sería capaz de hacer lo que hizo.
-Un duelo, es un duelo. Y ese duelo a él le salió caro.
El presidente Vladímir Putin aseguró que el objetivo de Rusia no es destruir Ucrania. Fue en Kasajistán, en una conferencia de prensa tras una cumbre de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), integrada por repúblicas de la ex URSS, en la que también señaló que «por el momento no serán necesarios» más ataques con misiles como los que desató entre el lunes y martes en territorio ucraniano como respuesta al atentado en el puente de Kerch el sábado pasado. Esa andanada de misiles destruyó infraestructura energética y provocó cortes de luz y agua en todo el país. «Actualmente hay otros objetivos. Ya veremos después», concluyó.
Moscú acusó a servicios de inteligencia ucranianos por la explosión que causó tres muertos y dejó graves daños en el complejo vial que une a Crimea con la región de Krasnodar y calificó de atentado terrorista. El Servicio Federal de Seguridad (FSB) detuvo a ocho personas (cinco rusos, tres ucranianos) y detalló que el artefacto estaba en un camión disimulado como material de construcción que salió por mar de Odesa a un puerto en Bulgaria, de allí a uno de Georgia y por tierra pasó a Armenia para ingresar a Rusia.
Putin ya había catalogado como ataque terrorista a la perforación en los oleoductos Nord Stream 1 y 2, que proveen de gas ruso a Alemania. Esta semana, autoridades suecas informaron que ya no se ven pérdidas en el mar Báltico. Al mismo tiempo, se informó que otra tubería, la de Druzhba, que transporta petróleo de Rusia a Alemania pasando por Ucrania, restableció su funcionamiento. Uno de sus dos ramales había sido cerrado tras una sospechosa fuga en territorio polaco. En simultáneo con el sabotaje a Nord Stream entró en funcionamiento el Baltic Pipe entre Noruega y Polonia. En La Coruña, el gobierno español y el alemán insistieron en la necesidad de construir el gasoducto MidCat, paralizado en 2019 por la oposición de Francia a que cruce por los Pirineos. El proyecto pondría al país ibérico como distribuidor del fluido proveniente del norte de África.
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Los franceses, por su lado, protagonizan escenas de pugilato en las estaciones de servicio para conseguir combustible por la huelga de los trabajadores de las refinerías. Total Energies aceptó, bajo presión del gobierno de Emmanuel Macron, otorgar un aumento del 7% y una prima de entre 3000 y 6000 euros por cabeza, pero la CGT rechazó la propuesta por insuficiente. Los sindicatos CFC-CGC y CFDT, sin embargo, firmaron el acuerdo, según la primera ministra Élisabeth Borne. Las dos refinerías de Esso-ExxonMobil volvieron al trabajo, pero para normalizar la distribución se necesitarán hasta tres semanas.
En el Reino Unido, en tanto, tuvo que dejar el puesto el ministro de Finanzas, Kwasi Kwarteng, tras menos de 40 días en el cargo. Su reemplazante es Jeremy Hunt, que fuera canciller y es uno de los pesos pesados del partido Conservador. Si la ida de Kwarteng tiene que ver con el desplome de la libra y las protestas por su plan de reducir impuestos a los ricos mientras da subsidios a luz y gas, la propuesta de Hunt es que «algunos impuestos no serán recortados tan rápido como la gente querría, y algunos aumentarán». Llamó a su iniciativa «tomar decisiones difíciles». Nadie apuesta por la continuidad de la primera ministra, Liz Truss en Downing Street 10.
En Estados Unidos las cosas tampoco se ven brillantes y el panorama para los demócratas el 8 de noviembre es por lo menos complicado. Podrían perder el control de ambas cámaras y dejarían al presidente Joe Biden en una debilidad también extrema en medio de una guerra de la que es responsable.
Esta semana, la exprecandidata presidencial Tulsi Gabbard anunció que deja el partido oficialista luego de 20 años de militancia. Lo hizo a través de su canal de Youtube en el que explicó que se va porque «ahora el partido está bajo el control total de una camarilla elitista de belicistas» que arrastran al país a una guerra nuclear y persiguen a opositores políticos.
La mujer, de 41 años, participó como médica de la Guardia Nacional en una zona de combate en Irak y luego fue enviada especial a Kuwait. Con un perfil componedor y pacifista, se llegó a entrevistar con Bashar al Assad en busca de formas de terminar con el conflicto en Siria. Así como entonces la acusaron de estar contra la Casa Blanca, ahora algunos recuerdan que su actual posición podría ser una cobertura para correr por izquierda a los demócratas en el marco de una operación encubierta.
La que lo padeció fue la representante por Nueva York Alexandria Ocasio-Cortéz quien en una charla en el Bronx fue increpada por militantes del Movimiento LaRouche, por el estadounidense Lyndon LaRouche. José Vega y otro identificado como Kynan Thistlethwaite en las redes sociales le cuestionaron su voto sobre el conflicto en el este de Europa. «Te postulaste como outsider, pero estuviste votando para comenzar esta guerra en Ucrania. Estás votando para comenzar una tercera guerra nuclear con Rusia y China. ¿Por qué estás jugando con las vidas de los ciudadanos estadounidenses?», le gritaron, dejando sin argumentos a la joven que hace tres años era una promesa de renovación en el partido del burro y ahora cuestionan por haberse plegado al establishment. «
A 60 años de la crisis de los misiles en Cuba
El 14 de octubre de 1962, hace justo 60 años, comenzó la crisis más grave entre dos potencias nucleares. Ese día, según los registros, fotos de un avión espía estadounidense revelaron lo que eran rampas para misiles en suelo cubano. La revolución que comandaba Fidel Castro, tras haber rechazado la invasión en Playa Girón, en abril de 1961, se definió como socialista y se acercó a la Unión Soviética. Para el gobierno de John Kennedy era inaceptable una amenaza como sus asesores le decían que era esa, a 90 millas de su territorio.
Desde ese momento los cruces entre la administración Kennedy y Nikita Kirchev, en el Kremlin, hicieron temer lo peor. Fueron dos semanas de terror para la población mundial, con una escalada que incluyó el bloqueo naval a barcos soviéticos y la amenaza de respuesta de Moscú y los temores de Castro sobre una cruenta invasión estadounidense. Nunca se habían enfrentado los dos países que se disputaban el control del mundo.
El 27 de octubre, finalmente, hubo fumata blanca: la URSS retiraría sus misiles de Cuba a cambio del compromiso de que EE UU no invadiría Cuba y retiraría los misiles Júpiter que tenía desplegados en una base en Turquía. Castro le recriminaría al jefe de Estado soviético que no hubiera exigido también el retiro de la base de Guantánamo, una vieja aspiración de los cubanos.
Las conversaciones públicas y en secreto entre dirigentes de ambos lados se sucedieron en esos 13 intensos días. Algunos meses después se estableció el Teléfono Rojo, para que los líderes de las dos potencias pudieran hablar directamente ante cualquier posibilidad de que alguien apriete el botón equivocado y desencadene una hecatombe. Ese teléfono ya no existe.
Si algo se puede decir de Elon Musk es que sabe cómo estar siempre en el candelero. A tres días del inicio de la 0peración militar desencadenada por Vladimir Putin el 24 de febrero en Ucrania, anunció la puesta en servicio de un acceso a internet para los pobladores de ese país mediante la red Starlink y aseguró que estaba a favor de la posición de Kiev. Recibido con beneplácito y como un amigo de la causa ucraniana, el empresario nacido en Pretoria hace 51 años viene negociando fuerte para quedarse con el paquete accionario de Twitter mientras continúa promoviendo sus estandartes: SpaceX para los artefactos aeroespaciales y Tesla para los terrestres eléctricos.
Esta semana abrió nuevos cruces con la justicia estadounidense y la red del pajarito. Es por el reclamo de la operación comercial por la cual Musk se comprometió a pagar 44.000 millones de dólares por las acciones, luego desechada, lo que llevó a una demanda de los directivos de Twitter.
La jueza de Delaware Kathaleen St. J. McCormick determinó este viernes una suspensión del juicio contra el ultramillonario y lo conminó a terminar la operación el 28 de octubre. O sea, Musk -al cierre de esta edición- debe comprar la red social o enfrentar un juicio.
Pero lo que más revuelo causó en el este europeo -aunque sin tanta difusión por estos lares- fue la propuesta de paz que Elon Musk lanzó desde su propia cuenta de Twitter. Básicamente, planteó una encuesta para que usuarios de la red voten si están de acuerdo en aceptar que Rusia incorpore a Crimea y que Moscú permita nuevos referendos en las cuatro provincias ucranianas con supervisión de la ONU. Lo que resulte de esa votación debe ser aceptado por todas las partes. También pregunta su Ucrania debe renunciar a incorporarse a la OTAN y permanecer neutral.
Obviamente, en Kiev Musk empezó a ser mala palabra y en Moscú lo idolatran por coincidir con el gobernó de Vladimir Putin. Desde Twitter se dieron a la ironía fácil y el propio Volodimir Zelenski propuso «¿qué Musk prefieren, el proucraniano y el prorruso?». Pero Musk dobló la apuesta. “Rusia está haciendo una movilización parcial. Se movilizan completamente para la guerra si Crimea está en riesgo. La muerte en ambos lados será devastadora (…) Rusia tiene 3 veces la población de Ucrania, por lo que es poco probable que la victoria de Ucrania en una guerra total. Si te preocupa el pueblo de Ucrania, busca la paz».
El Premio Nobel de la Paz de este año, sin embargo, fue para el bielorruso Ales Bialiatski, la ONG rusa Memorial y el Centro por las Libertades Civiles de Ucrania.
El Comité Nobel de Oslo hizo un regalo muy sugestivo a Vladimir Putin en su 70º cumpleaños al otorgar el galardón a la Paz 2022 a dos ONG y un activista contrarios a las posturas de Moscú. Fue en la misma semana que Volodimir Zelenski envió un mensaje, al menos ambiguo, en el que pidió un ataque preventivo de la OTAN para impedir que Rusia use armas nucleares en su país. Desde el Kremlin denunciaron lo que consideraron una invitación a desatar una guerra atómica de consecuencias devastadoras para la humanidad. Otro mal augurio para Putin fue el estallido de un camión bomba en el puente que conecta al territorio ruso con la península de Crimea en el que murieron tres personas, un hecho que investiga el Comité Nacional Antiterrorista Ruso. Al mismo tiempo, el gobierno ucraniano celebró la recuperación de unos 500 km2 en Jersón –una de las provincias incorporadas a la Federación rusa– en una contraofensiva que califican de irrefrenable, por lo que invitó a la rendición de los soldados rusos que combaten en esas regiones.
La respuesta al galardón a la ONG Memorial, al Centro por las Libertades Civiles de Ucrania y al bielorruso Ales Bialiastski, preso en Minsk, fue contradictoria. Mientras los medios occidentales celebraron lo que interpretan como una condena a Putin, en Rusia un tribunal ordenó incautar las oficinas de Memorial en Moscú. Lo inesperado partió de uno de los principales asesores de Zelenski, Mijailo Podolyak, periodista y negociador del gobierno ucraniano con representantes rusos en Estambul en julio pasado. Según Podolyak, «el Comité del Nobel entiende de forma interesante la palabra ‘paz’ si obtienen el premio de forma conjunta representantes de dos países que atacaron a un tercero».
Por cierto que de la Paz es seguramente de los Nobel que más cuestionamientos recibió a lo largo de su historia. Con solo recordar que si bien los argentinos Carlos Saavedra Lamas y Adofo Pérez Esquivel están entre los premiados, también lo obtuvieron Barack Obama en 2009, Henry Kissinger en 1973 o Theodore Roosevlet en 1906, quienes no se destacaron por su pacifismo.
Más allá de esos detalles, había quienes postularon a Zelenski para esa distinción. Pero si el Comité lo tuvo en cuenta, con su declaración en una videoconferencia con el Instituto Lowy de Australia, el mandatario ucraniano no mostró rasgos de templanza. Es cierto que Zelenski no pidió directamente que la OTAN apriete el botón nuclear, pero la frase «acción preventiva» en su boca y en este contexto sonaron peligrosas.
El que recogió el guante fue el canciller ruso, Sergéi Lavrov, quien señaló que «Zelenski llamó a sus amos occidentales a asestar a Rusia un ataque nuclear preventivo. Con ello, este personaje presentó al mundo nuevas pruebas de las amenazas que emanan del régimen de Kiev, para cuya neutralización se lanzó la operación militar especial».
Desde Washington deslizaron que no veían riesgo inminente de que Rusia vaya a usar armamento nuclear en Ucrania. Sin embargo, en un acto del partido Demócrata en Nueva York, el presidente Joe Biden dijo que Putin «no bromea cuando habla sobre el potencial uso de armas nucleares tácticas». Y agregó que Estados Unidos no se había enfrentado «a un posible Armagedón desde (John F.) Kennedy y la crisis de los misiles», en 1962, cuando lideraba la Unión Soviética el ucraniano Nikita Kruschev. «Por primera vez desde la crisis de misiles en Cuba, tenemos una amenaza directa del uso de armas nucleares», abundó el inquilino de la Casa Blanca.
El tema nuclear volvió a escena ya que Putin firmó la toma de posesión de la central de Zaporiyia tras aceptar la incorporación de esa provincia a la Federación de Rusia. La planta, la mayor en territorio europeo, provee de electricidad a gran parte de Ucrania. El argentino Rafael Grossi, titular del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) –que está inspeccionando las instalaciones ante las denuncias de ataques de artillería– dijo que para él «es evidente» que la central pertenece a la empresa operadora ucraniana Energoatom, aunque al mismo tiempo pidió a las partes crear una «zona de protección» para evitar una catástrofe.
Que la energía es la clave de la situación en el este europeo lo demuestra por un lado la creación de la Comunidad Política Europea (CPE), una suerte de Unión Europea 2 que se propone rediscutir el rol de los países de esa región y se reunió por primera vez en Praga para plantear más sanciones a Rusia.
Al mismo tiempo, la Organización de Países Productores de Petróleo (Opep, integrada por 13 naciones de África, Asia y América pero al que se suma Rusia) coordinó una reducción en la extracción de crudo para mantener los precios internacionales. «Creo que la Opep quiere ver el barril de petróleo a 100 dólares», analizó ante Yahoo Finance, Bob Iaccino, de Path Trading Partners.
Biden acusó a la organización, creada en 1960, de alinearse con Rusia. El caso es que la coordinación del grupo demuestra que Arabia Saudita, un gran aliado de EE UU durante décadas, también le da la espalda a Washington, y ahora, de manera impensada, envió un regalo que Putin acepta de buen grado, para compensar los últimos malos tragos.
Biden Jr otra vez en la picota
Los agentes federales que investigan a Hunter Biden, hijo del presidente de EE UU, afirman contar con evidencia de que cometió delitos fiscales y dependerá de un fiscal decidir si se presentan cargos, según el The Washington Post. Ahora corresponde al fiscal federal en Delaware, designado por el expresidente Donald Trump, decidir si presenta cargos contra Biden, de 52 años, dice un cable de AFP.
El enfrentamiento de los Biden con Trump viene de lejos. El exmandatario impulsaba en 2017 una investigación en Ucrania sobre los negocios del hijo presidencial en una empresa de energía, Burisma. Los representantes demócratas lograron en 2019 llevar a un juicio político a Trump, que no prosperó en el Senado. Pero el caso es una herida abierta entre ambas administraciones.
Por otro lado, el Post es propiedad desde 2013 de Jeff Bezos, el dueño del gigante Amazon. Notorio opositor a la formación de sindicatos entre sus trabajadores, Bezos se enfrenta a Biden, que impulsa una agenda que busca recuperar el apoyo de la clase trabajadora y en ocasión de celebrarse el Labour Day (día del Trabajo en EE UU, el 5 de setiembre), dijo «estoy alentando a los sindicatos. Necesitamos protecciones claves para los trabajadores y para construir una economía desde abajo hacia arriba y hacia afuera».
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