por Alberto López Girondo | Abr 30, 2023 | Sin categoría
El sábado próximo, Charles Phillip Arthur George Mountbatten-Windsor será investido con toda la pompa que acostumbran los británicos rey del Reino Unido y los otros 14 países del Commonwealth como Carlos III para los hispanohablantes. Será ungido con la corona de San Eduardo, fabricada en 1661 en reemplazo de la que se había usado hasta mediados del siglo XXVII. El último en usar aquel emblema real fue Carlos I, de la casa Estuardo (Stewart) de Escocia, pero fue fundida tras la revolución que lo sacó del poder en agosto de 1648. Más allá de la creación de la República de Oliver Cromwell, el primer rey Carlos no iba a tener donde usar la suntuosa diadema porque el 30 de enero de 1649 fue decapitado.
Carlos III no da la impresión de que correrá una suerte similar de modo que asistirá a la ceremonia junto con su esposa Camila, la reina consorte. Él lucirá la famosa corona, de 2,07 kilos de oro macizo con incrustaciones de rubíes, amatistas y zafiros y “adornada con un casquete de terciopelo púrpura ribeteado con una banda de armiño”, según detalla la agencia AFP. Ella, por decisión propia, llevará la corona de la reina María de Teck. En este caso, afirma la revista Vanity Fair, la pieza fue modificada y se le sacó el diamante Koh-I-Noor para añadirle los diamantes Cullinan III, IV y V, que pertenecían a la colección personal de Isabel II. Dicen que como homenaje. Pero la historia de Camila y la reina difunta desde septiembre pasado da para la duda.
Decenas de películas, series de tevé, artículos periodísticos y libros de investigación revelan los pormenores de una disputa entre Isabel II y su hijo y heredero por causa de Camila Rosemary Shand, hija de un oficial del ejército británico y una mujer de la nobleza de rango menor. Camila se relacionó con Carlos siendo esposa del oficial Andrew Parker Bowles, con quien tuvo dos hijos. Se terminaría divorciando en 1994, tras 21 años de matrimonio, alegando que no convivían desde hacía mucho tiempo. De hecho, su marido cortejaba a la princesa Ana, hermana de Carlos. Cosas de “cabezas coronadas”.
Carlos, a todo esto, se había casado con Diana Spencer por imposición de la familia real –monárquica, se aclara- totalmente a disgusto. Cada vez que tuvo ocasión, le demostró a Isabel que el amor de su vida era Camila y quién sabe si la madre no le devolvió el incordio demorando su partida hasta el año pasado, luego de 70 años y 214 días de reinado.
Carlos y Diana se separan oficialmente en agosto de 1996 y Lady Di muere en un accidente de tránsito que levantó bastantes sospechas, en París, un año más tarde, junto con su amante, el multimillonario egipcio Dodi Al-Fayed. Carlos y Camila vieron despejado el camino para blanquear lo que todo el mundo sabía, pero se casaron recién en 2005. La pareja siguió en el banco de suplentes dinásticos y ahora tendrán su recompensa. Un premio a la persistencia que merece el halago de quienes disfrutan de las telenovelas.
Del otro lado del mar, otra “cabeza coronada” pero con menos mesura sigue dando tela para cortar. Se trata de un primo lejano de Carlos III, Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, más conocido como Juan Carlos I de España. Rey emérito, tataranieto de la reina Victoria, como Isabel, la longeva mamá de Carlos.
A diferencia de la fallecida reina, Juan Carlos abdicó en favor de su hijo Felipe VI en junio de 2014. No por generoso, sino tras uno de los tantos escándalos de la familia real –monárquica, se insiste- española. No llegó al trono por herencia directa sino a pesar de ella: fue designado a dedo por el dictador Francisco Franco para sucederlo en su partida, cuando el que debía ocupar ese cargo era su padre. Solo debió esperar como aspirante desde 1948 a 1975.
Obviando la muerte de su hermanito de 14 años por un accidente con un arma de fuego que empuñaba Juan Carlos, de 18, se acepta que el resto de las trapisondas del Borbón son voluntarias, aunque la Constitución que supo hacer jurar en 1978, con el regreso de la democracia, le da inmunidad. E impunidad. Un privilegio que aprovechó su hija Cristina, cónyuge de un ex deportista y cazafortunas implicado en delitos fiscales y tráfico de influencias. Sobre la cabeza de Juan Carlos penden acusaciones de delitos similares y de haberse beneficiado de negocios con la monarquía saudita –entre reyes no hay cornadas- pero lo que perjudicó su imagen hasta hacer peligrar a la dinastía borbónica fue su relación con Corinna Larsen, a la sazón otra cazafortunas.
Hija de un ejecutivo de origen húngaro, se casó con Casimir zu Sayn-Wittgenstein, de lejano parentesco con el filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein. La nobleza fue abolida allí, pero Casimir insiste en presentarse como príncipe. Y recurrió a la justicia para impedir que Corinna, tras el divorcio, se colgase el título de princesa y mantuviera el apellido de casada.
Juan Carlos y Corinna fueron amantes durante varios años y hasta él pretendió separarse de su esposa legítima, Sofía Margarita Victoria Federica de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, pricesa de Grecia y Dinamarca para hacer las cosas bien. Pero los consejeros le advirtieron que seguiría la suerte de Eduardo VIII en 1936 en el Reino Unido y que esa movida lo obligaría a dejar La Zarzuela. “Corinna o la Corona”, le dijeron.
La desgracia se ensañó con el Borbón en un safari en Botswana, en abril de 2012, cuando se rompió la cadera y debió ser trasladado de urgencia a España. Allí salió a la luz que había ido a cazar elefantes, siendo presidente del Fondo Mundial para la Naturaleza. Pero además, que había ido con la falsa princesa. Desde ese momento se conocieron más chanchullos. Un cordobés diría que era como al aloe vera, cada día le encontraban nuevas propiedades, algunas de ellas, valuadas en unos 65 millones de euros, a nombre de Corinna, con quien ahora tienen una disputa legal.
Esta semana se difundió un libro de dos periodistas españoles, José María Olmo y David Fernández, King Corp, donde aparece entre otros “curritos”, que Juan Carlos tiene una hija extramatrimonial con una mujer de la aristocracia, de la edad de Felipe VI. No se dio a conocer el nombre, pero todos afirman que se trataría de Alejandra de Rojas, anotada como hija de Eduardo de Rojas y Ordóñez y Charo Palacios, condes de Montarco.
Tiempo Argentino, 30 de Abril de 2023
por Alberto López Girondo | Abr 30, 2023 | Sin categoría
Polonia se puso en el centro de los reflectores a raíz de la incautación del edificio donde funcionaba el colegio de la embajada rusa en Varsovia y por las fuertes protestas del gobierno de Volodimir Zelenski ante las “inaceptables” prohibiciones a la circulación de productos agrícolas ucranianos por su territorio. Desde Moscú, la vocera de la cancillería consideró que la toma de la sede escolar es “un paso descarado” de las autoridades polacas que “no se quedará sin nuestra dura reacción y consecuencias”. El portavoz de la Cancillería polaca, Lukasz Jasina, a su turno, dijo que el municipio de Varsovia decidió confiscar el edificio porque sostiene que se trata de una propiedad ilegal de la Federación de Rusia. En Sebastopol, mientras tanto, un dron lanzado presumiblemente desde Ucrania impactó en dos depósitos de combustibles en esa ciudad de la península de Crimea, sin que se hubieran informado sobre víctimas.
Polonia se está convirtiendo en un actor central en el conflicto en Ucrania y los analistas entienden que tras el comienzo de la guerra resurgieron viejas aspiraciones de revivir a aquella República de las Dos Naciones del siglo XVI que se extendió desde más o menos el actual territorio polaco y Lituana a parte de Bielorrusia, Estonia, Letonia y Ucrania y zonas de la Rusia meridional. Cubría un espacio que comunicaba desde el mar Negro al Báltico y geopolíticamente, una unidad semejante sería una barrera contra cualquier posible expansión rusa. Pero también existe el temor en Kiev de terminar cediendo a las aspiraciones polacas con tal de no querer negociar con Rusia.
A eso apuntan quienes recomiendan al gobierno de Zelenski renunciar a Crimea para mantener la integridad en el resto del país. Uno de ellos fue Lula da Silva en una primera versión de su plan de paz cuando se propuso como negociador de un acuerdo. Esta semana, el presidente chino, Xi Jinping, quien mantuvo una conversación de alto nivel con el mandatario ucraniano este miércoles.
Si bien no se reveló el detalle de lo que se habló, desde la agencia oficial Xinhua se indicó que el presidente ucraniano “agradeció a China por proporcionar asistencia humanitaria a Ucrania, y dio la bienvenida a China para que desempeñe un papel importante en la restauración de la paz y en la búsqueda de la solución diplomática de la crisis”. Zelenski, por su lado, calificó a la conversación como “duradera y sustantiva” y se mostró abierto al diálogo.
El solo hecho de que haya mencionado el suceso en su red social indica que le da entidad a China como factor de peso para meterse en el tema.
Cosa que disgusta sobremanera a la Casa Blanca, que este sábado lanzó una advertencia a Beijing para que “detenga acciones provocativas” en el mar Meridional, luego de que el ejército chino le respiró en la nuca a un avión estadounidense de reconocimiento que sobrevolaba el estrecho de Taiwán.
El portavoz de la cancillería ucraniana, en tanto, dijo haber enviado notas de queja a la embajada polaca y a la misión de la UE en Kiev por las restricciones comerciales a las importaciones agrícolas de Ucrania. Los agricultores polacos presionaron a Varsovia para evitar la competencia de productos del vecino país, que se venden a mucho menor precio porque no pueden salir ante el bloqueo portuario de Rusia.
El gobernador de Sebastopol, Mijaíl Razvojayev, a su vez, confirmó en su cuenta de Telegram que había “un incendio en curso en un depósito de petróleo en la bahía de Kazachia” y agregó que “según la información inicial fue provocado por un ataque con dron» presumiblemente proveniente de Ucrania. Según informa la agencia Sputnik, un segundo aparato fue derribado con armas livianas desde sus puestos de observación.
El Ministerio de Defensa de Ucrania informó que unas 40.000 toneladas de derivados de petróleo estaba ardiendo en esa zona y que la columna de humo negro era visible desde varios cientos de kilómetros de Crimea. «Esto es un castigo de Dios, en particular por los civiles asesinados en Uman, entre los que hay cinco niños. Todos los residentes de la Crimea temporalmente ocupada tendrán que permanecer lejos de estos objetivos en un futuro cercano», dijo Andriy Yusov, representante de la Administración Estatal de Ucrania al portal Ukrinform.
Se refería a un ataque ruso a la ciudad de Uman, a unos 200 kilómetros el sur de Kiev, donde murieron al menos 22 personas, entre ellos tres niños, según fuentes ucranianas.
Tiempo Argentino, 30 de Abril de 2023
por Alberto López Girondo | Abr 23, 2023 | Sin categoría
El canciller ruso, Serguéi Lavrov, hizo una recorrida por América Latina en coincidencia con la visita de altos cargos de la administración de Joe Biden a Argentina, Chile y Panamá, en una evidente puja por la influencia en la región. O en una demostración de que si es por tocar la oreja, el Kremlin no se queda atrás. Lavrov estuvo en Brasil, Venezuela, Nicaragua y cerró en Cuba. Salvo el gobierno de Lula da Silva, los otros tienen viejos enfrentamientos con la Casa Blanca y esta gira se percibe en respuesta a las que están frecuentando con Taiwán las principales espadas bipartidarias de Washington. Señales cada vez más explícitas de que nadie se guarda nada en esta disputa por la multipolaridad que se destapó con la guerra en Ucrania.
En este contexto, tras el encuentro de la semana pasada con su par chino, Xi Jinping, Lula estuvo en Lisboa, donde explicitó su deseo de colaborar para llegar a la paz en el este europeo. Al mismo tiempo, su asesor en política exterior y ex canciller, Celso Amorim, viajó a Kiev para entrevistarse con miembros del gabinete o el propio presidente Volodimir Zelenski.
Lula estará en la capital portuguesa hasta el martes, cuando se cumpla un nuevo aniversario de la Revolución de los Claveles, y después cruzará para reunirse con Pedro Sánchez en Madrid. En Lisboa celebró acuerdos bilaterales y respondió a las demandas de los periodistas. La inquietud de los medios se basaba en la irritación de la Casa Blanca ante las últimas movidas del líder metalúrgico y por el nuevo rol que le quiere imprimir a Brasil en el mundo.
«Estados Unidos y Europa deben dejar de alentar la guerra», había dicho Lula ante Xi. «Se hace eco de la propaganda rusa y china, sin tener en cuenta los hechos», dejaron caer voceros del gobierno estadounidense. «Nunca equiparé a los dos países, porque sé lo que es invasión y lo que es integridad territorial. Todos pensamos que Rusia cometió un error y ya lo hemos condenado en todas nuestras decisiones de la ONU. Pero creo que la guerra ya ha comenzado, la guerra debe detenerse ahora. Y, para parar la guerra, tiene que haber alguien con quien hablar», declaró el fundador del PT en una conferencia junto al presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa. Pero insistió: «Si no hablas de paz, contribuyes a la guerra».
Contraofensiva
Los países de la OTAN siguen jurando su compromiso con Kiev para una anunciada contraofensiva de primavera. Algunos analistas ironizan que es la maniobra militar más anunciada de la historia bélica y hasta los oriundos de España recuerdan los gags del humorista Gila en los que un militar negocia con el enemigo la hora del ataque para que no los tome durante la siesta o cosas así.
Este viernes, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, se reunió en la base militar estadounidense en Ramstein, Alemania, con representantes de unos 50 países que comulgan con Ucrania. «Confío en que los ucranianos están en condiciones de liberar más territorios», dijo el noruego, luego de haberse reunido con Zelenski en Kiev y escuchar su enésimo reclamo de armas y pertrechos. El secretario de Defensa de EE UU, Lloyd Austin, se sumó al apoyo. «Juntos nos aseguraremos de que Ucrania tenga todo lo que necesita», dijo el exdirectivo de Raytheon, uno de los mayores proveedores de armas del Pentágono. Un caso paradigmático de «puertas giratorias», como se llama a esos personajes que atienden en los dos lados del escritorio, según la ocasión.
Zelensky también reclamó el ingreso de su país a la organización atlántica. «Todos los aliados de la OTAN han acordado que Ucrania se convierta en miembro de la OTAN, pero el principal objetivo ahora es, por supuesto, cómo garantizar que Ucrania prevalezca», esquivó el bulto Stoltenberg. «Sin una Ucrania soberana e independiente, no tiene sentido hablar de la adhesión», concluyó.
Granos del conflicto
Pero ese no es el único altercado que inquieta a Kiev. Así, mientras Polonia se postula como adelantado en la guerra contra Rusia, una enemistad de siglos que ahora puede eclosionar definitivamente, por otro lado junto con Hungría prohibió importaciones de granos y productos alimenticios ucranianos para no perjudicar a los productores locales.
Por un lado, el gobierno del primer ministro Mateusz Morawiecki da su apoyo irrestricto a Ucrania. Polonia fue el país que más emigrados recibió y está entre los que más armamento proveyó. Ahora en la cumbre de la OTAN se acordó que incluso en su territorio se erigirá un centro de reparación para los tanques Leopard de fabricación alemana que se comprometieron a enviar varios países.
Pero al mismo tiempo desde principios de abril se están aplicando medidas de restricción al ingreso de cereales. Primero por razones sanitarias, luego se reconoció que era porque afectan a los agricultores y de hecho por esa situación ya cayeron dos ministros polacos. En realidad, se arregló en julio pasado el paso de mercadería por el bloqueo de los puertos del Mar Negro. Luego de muchos tironeos, el jueves se firmó un acuerdo para que los granos puedan circular libremente pero con un mecanismo de control para que ni uno solo quede en Polonia. Algo similar se negociaba con Hungría. «
Biden y la reelección
Los principales medios de EE UU especulan con que este martes el presidente Joe Biden anunciará si se presentará a una nueva candidatura presidencial o preferirá volver a su mansión en Delaware a calzarse las pantuflas cuando termine su período. El mandatario, de 80 años y con visibles señales de deterioro físico y cognitivo, respondió el viernes pasado ante una requisitoria periodística con un lacónico «no sé» sobre la decisión que tomará.
El 25 de abril se celebra el cuarto aniversario del anuncio de que se presentaría para derrotar a Donald Trump como candidato por el partido demócrata en los comicios de ese año. Esa ocasión despertó las operaciones más disparatadas entre quienes se empiezan a peinar para la foto, tanto en el oficialismo como en la oposición. Así, el principal contendiente de Trump, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, hará una minigira por países aliados de EE UU, como Corea del Sur, Israel, Japón y Gran Bretaña.
Al mismo tiempo, las caras más visibles de los republicanos en el Capitolio y sus medios afines, como el canal Fox, volvieron a insistir en la necesidad de profundizar la investigación sobre hechos de corrupción del hijo del presidente, Hunter Biden, que podrían salpicar al inquilino de la Casa Blanca.
Estos días, en una investigación que lleva adelante la Cámara de Representantes, Mike Morell, ex subdirector de la CIA, testificó bajo juramento que el actual Secretario de Estado, Antony Blinken, siendo jefe de la campaña electoral demócrata, lo llamó para coordinar acciones tendientes a tapar los negociados de Biden Jr. Y fruto de esa operación es una carta que les hizo firmar a medio centenar de funcionarios negando publicaciones del New York Post donde se revelaban los datos de una computadora del hijo presidencial que confirman sus chanchullos.
Tiempo Argentino, 23 de Abril de 2023
por Alberto López Girondo | Abr 23, 2023 | Sin categoría
Por un instante, hace 40 años, el 26 de setiembre de 1983, el planeta estuvo a un paso de el Apocalipsis. Gracias a un oficial de la Fuerza Aérea soviética a cargo del comando de Alerta Temprana que dudó sobre las señales que enviaban los radares, el mundo sigue andando. El caso no es tan conocido, aunque hubo algunos libros y filmes. Stanislav Petrov parece un personaje de ficción. Sin embargo, Eduardo Sguiglia llegó a cruzarse con él en 2004 en las Naciones Unidas, donde descubrió una historia que ahora refleja, a la manera argentina, en su última novela, La redención del camarada Petrov. El economista, ensayista, exembajador en Angola y escritor habla con Tiempo de los temores a que ahora no haya un último fusible de sensatez antes de una catástrofe.
«Me enteré de la historia de Petrov por casualidad –aclara– porque yo estaba en la ONU, en la época de Néstor Kirchner, y había un homenaje, en una sala chiquita, no más que este living (por el de su casa, en el barrio de Coghlan). Era raro porque era una reunión multirracial. Me llamó la atención, pregunté y me dijeron: ‘Lo que pasa es que un señor que está allí salvó a la humanidad de una hecatombe nuclear’».
–¿Qué pasó luego?
–Cuando volví le pregunté si sabía algo a (Isidoro) Gilbert (periodista y militante comunista) que tenía una memoria fabulosa y que además fue testigo de toda una época. Me dio unas pistas y la cosa quedó ahí en el tintero. Yo me sorprendí igual que vos, pero luego hice toda una investigación y en realidad el hecho (conocido como «El Incidente del Equinoccio de Octubre») se descubre porque un general (Yury Votintsev) lo cuenta en un libro de memorias.
–Tras la caída de la Unión Soviética.
–Sí. Y eso despertó la curiosidad de un periodista inglés que dijo, «¿Cómo? ¿Acá estuvimos al borde de la destrucción total?» y ahí se lo conoció a Petrov, que si no, hubiera muerto en el anonimato total. Y ahí se tuvo idea de lo que había pasado. Y a mí me parece un tema muy importante para la actualidad.
–Lo que pueda ocurrir en Ucrania resulta temible.
–Claro. Pero además la gente subestima lo que puede ser una falla tecnológica. Porque vos decís «mirá se movieron X cantidad de misiles para la frontera con Finlandia». Vamos a suponer que un tipo se distrae o pasa mal una señal… están todos los sistemas automatizados. Tendría que haber siempre alguien que dijera «no, pará, ¿cómo viene la mano acá?» Es una situación latente siempre.
–Vos reflejás en el libro aquel momento: gobierno de Ronald Reagan y la URSS de Yuri Andropov. Momento de amenazas y paranoias. Como que alguien está esperando algo y cualquier movimiento extraño puede desatar una tragedia.
–La hipótesis que trabajo, que tampoco es tan novedosa, es que eso generó un montón de dudas en los mandos soviéticos, como que no entendían de qué se trataba todo. Por un lado si era un infiltrado, y por otro, ¿qué ocurre si es que estaban probando algo? ¿El tipo era un loco o formaba parte de alguna organización? De hecho no le fue tan bien a Petrov luego de esto.
–El libro se sustenta en un personaje, un médico argentino, Juan Meyer, que va a luchar contra los nazis con los partisanos en Bielorrusia.
–Un periodista me dijo que la historia de los partisanos está tal cual se la había contado el suegro, que había sido partisano, no en Bielorrusia sino en Polonia. Y dijo que le había contado historias como las que están en el libro.
–¿Quién te contó esas historias?
–Es un personaje construido con varios testimonios de gente que quiso mantener el anonimato, por eso los cité de manera genérica. Y de ahí construí un personaje con distintas historias.
–¿Por qué contar esas historias en este contexto?
–Porque me parece que era la única manera de contar a Petrov desde el punto de vista argentino. Siempre escribo sobre temas que ocurren en otro lado, pero trato de que haya un argentino. Me consta, porque viví exiliado en México y fui embajador, que los argentinos andamos girando por el mundo de manera increíble. Me pareció que la única manera que podía presentar al personaje, a Petrov, y hacerlo relacionar con un compatriota era con alguien que también hubiera sido militar. Y gracias a estos informantes clave pude reunir elementos y constituir un personaje que es coronel y pasó por los movimientos partisanos.
–¿Hubo muchos argentinos como partisanos?
–Hubo muchos más argentinos en la Segunda Guerra en general que entre los partisanos, pero hubo. Una aviadora de la que hablo, que sí existió, se sumó a la Fuerza Aérea inglesa.
–Muchos primero habían estado en la Guerra Civil Española.
–Muchos. Pero otra parte pequeña, que fueron estos testimonios, fueron partisanos, aunque no necesariamente en Bielorrusia.
–¿Y por qué los pusiste ahí?
–Porque ahí dependían del Ejército Rojo. Había una dualidad, era un momento tan trágico que excedía el marco del estalinismo. Había un sector de los partisanos que respondían a la NKVD, los servicios de inteligencia soviéticos. Eran más politizados, los que estuvieron ahí eran españoles comunistas. Juan Meyer no es un militante partidario, conserva cierta distancia. Me parecía más interesante que integre una compañía de partisanos que luego dirige, no tan dependiente del poder político. Porque el Ejército Rojo, el último cable le llegaba a (general Georgi) Zhukov, que en base a sus propias memoras, no estaba tan interesado en el tema ideológico, el tipo quería llegar a Berlín. Y llegó.
–Miro este libro con perspectiva actual, y parece que ahora se está disputando una guerra para resolver cuestiones que en ese momento quedaron pendientes. Esos territorios están en guerra desde hace como un milenio. Por eso importa ver qué ocurrió, porque el riesgo nuclear está latente como hace 40 años o quizás más.
–La tensión no llega a ser similar, porque ninguno de esos protagonistas tiene las ínfulas de Reagan ni la formación, entre comillas,deAndropov. Reagan había impulsado la idea de hacer un escudo para detener un contraataque (Iniciativa de Defensa Estratégica). Pasa que nosotros lo vivimos acá con un criterio de lejanía.
–Era 1983. Estábamos recuperando la democracia.
–Sí, pero además ocurre otra cosa. Cuando en 1981 yo conocí a mi esposa, que es alemana, se estaba desarrollando un ejercicio en el que la OTAN despliega todos los misiles en Europa. Ella estaba aterrada y yo lo tomaba como un dato de la situación internacional.
–En base a todo esto ¿ves posible un riesgo así en la actualidad?
–El año pasado en los altos círculos militares y políticos de EE UU, la OTAN, se estudió la posibilidad de una confrontación y se dejó caer esa posibilidad. Si se llegó a decir entiendo que se analizó con seriedad. Uno espera que no ocurra algo así, pero por otro lado creo que Argentina debería bregar junto con otros como Brasil, ahora con Lula, para que esto se descarte de manera total. Porque esa lejanía de la que hablábamos es ficticia, cualquier altercado nuclear nos va a llegar sí o sí. Por lluvias radioactivas, por alteraciones climáticas, por los desastres económicos y sociales. Nadie va a quedar indemne de eso, nadie.
Tiempo Argentino, 23 de Abril de 2023
por Alberto López Girondo | Abr 21, 2023 | Sin categoría
En una semana caliente por la suba desorbitada del dólar y la escasez de liquidaciones de las exportaciones del agro, donde no faltaron chicanas internas y «filtraciones» de presuntas movidas contra el ministro de Economía, a pocas horas del inicio de la cumbre del Consejo Nacional del Partido Justicialista el presidente Alberto Fernández anunció en un video de algo más de siete minutos que difundió en su cuenta de Twitter que no sería candidato para un segundo mandato.
Bajo el título de «Mi decisión», el primer mandatario salió al cruce de cuanta especulación había en torno a cómo se iba a parar frente a la campaña que se desarrollará en medio una situación económica bastante dramática –una inflación del 7,7% en marzo y presiones devaluatorias constantes–, y adelantó su paso al costado.
En el video Fernández hace un recuento de las calamidades que tuvo que enfrentar su gestión casi desde el primer día. «Recibimos un país endeudado, en recesión, en default, con alta pobreza e inflación y debimos enfrentar una pandemia, una guerra y en este momento las consecuencias de una brutal sequía. En medio de tantos avatares volvimos a crecer», afirmó, para concluir ese balance asegurando tener «la certeza de no haber tomado una sola medida en contra de nuestro pueblo».
El jefe de Estado también dejó mensajes hacia adentro del Frente de Todos (FdT), como reivindicar la celebración de las PASO para dirimir las candidaturas. La frase con la que aludió a esta instancia electoral no podía ser más clara. «Démosle la lapicera a cada militante», reclamó, rememorando una mención de la vicepresidenta sobre las atribuciones que tiene todo presidente argentino.
Alberto Fernández es el tercer jugador de peso en el escenario nacional que decide declinar su participación en las presidenciales de este año. Primero fue Cristina Fernández, cuando habló en el marco de la causa Vialidad y afirmó que todo ese proceso judicial no tiene otro objetivo que sacarla de la lucha política. «No voy a ser candidata a nada, mi nombre no va a estar en ninguna boleta», dijo en diciembre pasado. Luego aclaró: «Ni renunciamiento ni autoexclusión, acá hay proscripción».
El líder del PRO y expresidente, Mauricio Macri, también se bajó de la contienda, a fines de marzo. Su renuncia fue leída como forzada por encuestas en las que el recuerdo de su gestión entre 2015 y 2019 generaba más rechazo que adhesiones en el electorado en general. También hubo facturas que le pasaron los posibles rivales en el partido que fundó –en primer lugar el acalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta– y socios en la coalición de Juntos por el Cambio pertenecientes a la UCR, como el gobernador jujeño Gerardo Morales.
El próximo presidente asumirá el cargo cuando se cumplan exactamente 40 años de la recuperación de la democracia, como recordó Fernández. En este período los recambios en el Poder Ejecutivo fueron bastante turbulentos en algunos casos. Raúl Alfonsín no pudo por pocos meses completar su período, entonces de seis años. Tras la reforma constitucional de 1994, con la habilitación del balotaje, solo Carlos Menem y Cristina Fernández completaron dos mandatos. Fernando de la Rúa tuvo que irse antes de tiempo por el derrumbe de la convertibilidad, Néstor Kirchner prefirió no ir a un segundo turno y le dejó su lugar a Cristina y Macri intentó jugar su segundo tiempo pero perdió hace cuatro años.
Este nuevo período también está atravesado por una profunda crisis a todo nivel y por la disputa entre dos modelos de país, mientras algunos agitan el fantasma de la dolarización total de la economía. Las dos coaliciones mayoritarias tienen ahora el camino bastante más despejado para desplegar sus estrategias, aunque del lado del FdT ciertamente no son pocos los que esperan que Cristina Fernández cambie de idea. En todo caso hay un final abierto para nuevas figuras de la política nacional en este crispado escenario en el que crecen espacios peligrosamente corridos hacia la ultraderecha.
Revista Acción, 21 de Abril de 2023
por Alberto López Girondo | Abr 17, 2023 | Sin categoría
Por un momento, Neuquén pareció el centro del universo político argentino. Si bien junto con Río Negro abrieron el calendario electoral de 2023, en la provincia del yacimiento de Vaca Muerta se podía dar un cambio de paradigma que podría derramar en el resto del territorio. Finalmente, el ex vicegobernador –y actual diputado nacional– Rolando Figueroa dio el batacazo y, por escaso margen, terminó con 60 años de supremacía del Movimiento Popular Neuquino (MPN). Pronto, muy pronto, los representantes del PRO a nivel nacional se subieron a la ola para declarar como propio el triunfo, una interpretación que tiene sus bemoles.
En Río Negro, sin embargo, el senador nacional y exgobernador Alberto Weretilneck se impuso por amplio margen sobre Aníbal Tortoriello, que sí salió a la cancha con la camiseta oficial del PRO, algo que no tuvo la misma repercusión ni en el partido macrista ni en los medios afines.
El mayor impacto de este domingo sin dudas fue el de Neuquén, una provincia rica en recursos energéticos y donde se asienta la gran esperanza para la llegada de dólares que necesita la economía nacional. Desde 1962 el poder político está en manos del partido fundado bajo el halo del peronismo, por entonces proscripto, y comandado desde el primer día por miembros de la familia Sapag. Que haya gobernado ininterrumpidamente durante seis décadas implica que lo hizo incluso durante las dictaduras que se sucedieron en el tiempo y tras el regreso de la democracia.
Por un dedo
Figueroa, de hecho, fue parte del riñón del MPN y acompañó a Omar Gutiérrez como vicegobernador entre 2015 y 2019. La cúpula partidaria –quizás debiera decirse el caudillo partidario, Jorge Sapag– le bajó el dedo pulgar para candidatearse en nombre de la agrupación a pesar de haber ganado las PASO en 2021 y designó con el índice a Marcos Koopermann.
Grueso error político: el contador público, de 54 años, vio que tenía posibilidades y tejió alianzas de lo más variadas aprovechando que las coaliciones nacionales tienen fuertes enfrentamientos internos locales y mediante un puñado de colectoras alcanzó casi el 36% de los votos, contra poco más del 33% del actual vicegobernador.
Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich se apuraron a festejar el resultado obviando que Mario Pablo Cervi, de Juntos por el Cambio Neuquén, apenas obtuvo el 4,19% de los sufragios y que en el conteo final para Figueroa, la boleta del PRO –Lista 64– solo llegó a 4,43%. El partido creado por el ahora gobernador electo, Comunidad, consiguió 8,25% de votos. El resto de los apoyos fue de fuerzas contrarias al MPN, entre las que estuvo el Partido Socialista, el Frente Grande y sectores del peronismo desperdigados del Frente de Todos. La fórmula que iba con la marca de La Cámpora, Ramón Rioseco-Ayelén Gutiérrez, superó el 12% y quedó en tercer lugar.
«Como nos mostraron los muchachos de la selección en Qatar, estoy más convencido que nunca de que estamos ante un cambio de era», tuiteó Macri. «Celebro el cambio de rumbo que eligieron los neuquinos. No tengo dudas de que es el camino a la transformación del país», se sumó HRL, quien no dejó pasar el dato de que el comicio neuquino había sido con boleta única electrónica, «como lo vamos a hacer en la Ciudad de Buenos Aires».
La que salió a marcar la cancha fue Elisa Carrió, que sí se jugó por Cervi –como lo hizo la UCR– y consideró que el triunfo de Figueroa habilita muchos negocios laterales con empresarios de otros lugares, algunos vinculados con dirigentes del PRO». Luego acusó a Macri de querer romper con JxC para «estar con Javier Milei».
Weretilneck vuelve a gobernar Río Negro luego de un impasse de cuatro años –no pudo reelegir en 2019 porque la Constitución no se lo permitía– con el apoyo del sector peronista que se referencia en el también senador nacional Martín Doñate. Así, entre casi 31% y 11% del espacio de su colega en la Cámara Alta, llegó al 41,79% de voluntades contra el 25,13% de Tortoriello, que con el sello Cambia Río Negro sí tenía el aval del PRO y la UCR nacional.
El FdT, a su vez, no fue frente ni fue de todos, y Silvia Horne recibió el10,43% de los votos, Gustavo Casas el 4,75% y Aníbal Zamaro llegó al 3,31%. Por eso a esta altura no dejan de pasarse facturas. El que festejó aquí fue el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, con un fuerte guiño a la interna. «Río Negro volvió a respaldar a un proyecto que crece a partir de acuerdos», tuiteó.
El sector «libertario», en tanto, cosechó un 8% de sufragios en Neuquén, con el conductor televisivo Carlos Eguía, quien se quejó de que el ganador se impuso gracias a las colectoras, lo cual no deja de ser cierto. En Río Negro, a su vez, el candidato de Milei, Ariel Rivero, pasó por poco un 9%. A nivel perspectiva nacional no parece mucho, pero es el mismo piso que los partidos ultraderechistas europeos alcanzaron en sus primeras incursiones electorales.
El Frente de Izquierda y de Trabajadores Unidad quedó muy distanciado de la discusión. En Río Negro, Gabriel Musa terminó en séptimo lugar, con un poquito más del 3%, una cifra similar a la que en Neuquén logró Patricia Jure.
Revista Acción, 17 de Abril de 2023
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