El apuro en mostrarse disciplinado con Estados Unidos y Occidente del Gobierno de Javier Milei lo llevó a encarar una nueva, y más peligrosa, movida que afecta la soberanía nacional y la integración regional dentro del espacio de paz que es América Latina. Todo de la mano del ministro de Defensa, Luis Petri, quien estuvo en Dinamarca para completar gestiones para la adquisición de aviones F-16 y este jueves anunció que Argentina pidió el ingreso a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Y en el contexto de una escalada bélica en Oriente Medio. Petri, quien como senador nacional ya había mostrado su concepción del mundo cuando impulsó una ley que lleva su nombre y que limita el beneficio de salidas transitorias, libertad condicional o libertad asistida a condenados por delitos penales, volvió a mostrarse como más le gusta: de uniforme y con casco en la cabina de uno de los cazas en una pose que en las redes sociales se viralizó por su parecido con la película Top Gun, protagonizada por Tom Cruise. De Copenhague viajó a Bruselas, desde donde en su cuenta de la red X el excandidato a vicepresidente por la coalición Juntos por el Cambio posteó: «Me reuní con Mircea Geoana, secretario general adjunto de la OTAN. Le presenté la carta de intención que expresa la solicitud de Argentina en convertirse en un socio global de esta organización. Seguiremos trabajando en recuperar vínculos que permitan modernizar y capacitar a nuestras fuerzas al estándar de la OTAN».
Viejos aviones Ahora queda más claro que la compra de los aviones, muy cuestionada desde sectores de la oposición que entienden que se trata de aparatos de descarte con cuatro décadas de antigüedad y que promueven la dependencia tecnológica con EE.UU. para repuestos y reacondicionamiento, tenía relación con el pedido de adhesión a la OTAN. Claramente lo dice el ministro, quien se mostró con el número 2 de esa institución. El plan Petri-Milei para las Fuerzas Armadas consiste en adecuarlas al estándar de una organización extracontinental. El viaje del titular de Defensa aparece en la agenda mediática luego de que la semana pasada el primer mandatario decidiera cancelar una visita programada a Dinamarca para mostrarse con las aeronaves. La respuesta de Irán con una andanada de drones y misiles por el bombardeo israelí a su consulado en Damasco –que provocó la muerte de 16 personas, entre ellos dos altos mandos del Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica (CGRI)– hizo temer al presidente por algún atentado en su contra. Milei regresó y mantuvo una reunión con un Comité de Crisis ad hoc a la que asistió al inicio el embajador de Israel en el país, Eyal Sila. El Gobierno de La Libertad Avanza (LLA) porfía en un programa de alineación automática con Israel y EE.UU. y copia los estilos de Washington y Bruselas con tal escrupulosidad que necesita mostrar su misma preocupación y compromiso en conflictos que deberían impactar lejanamente en los argentinos. Y que implican un retroceso en la tradicional política de neutralidad que el país mantuvo desde el fondo de la historia. Por mencionar dos hechos comparables, la neutralidad en la Primera Guerra Mundial fue decretada por un gobierno conservador como el de Victorino de la Plaza (Roque Sáenz Peña murió casi al inicio de las hostilidades) y fue mantenida por el presidente radical, ganador de las primeras elecciones libres, Hipólito Yrigoyen, quien asumió en 1916. En la Segunda Guerra, la neutralidad fue sostenida por otro conservador como Roberto Ortiz, quien asumió en 1938 y curiosamente también falleció durante la contienda, en 1942. Su sucesor, Ramón Castillo, fue derrocado en 1943 y recién en marzo de 1945 el presidente de facto, el general Edelmiro Farrell, le declaró la guerra a Alemania, cuando ya las cartas estaban echadas contra el Eje y las presiones de EE.UU. y los medios hegemónicos eran insostenibles.
Diana Mondino en Brasilia. La canciller se reunió con su par brasileño, Mauro Vieira, para recomponer el vínculo bilateral tras las descalificaciones de Milei hacia Lula.
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Desventuras históricas No estar en contra de Alemania era visto como ser amigo del fascismo. Pero esa postura fue vista por corrientes de derecha como un gran error histórico del peronismo, que recién tendría su nacimiento el 17 de octubre de ese año, varios meses después del fin de la guerra en Europa y a una semana de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. ¿En qué se basan para sostener algo así? Lo decía insistentemente en sus columnas en el diario La Prensa Alberto Benegas Lynch, mentor de Milei y padre de Alberto Tiburcio, «Bertie», actual diputado por LLA. A esa muletilla apeló hace unos días la también diputada, pero del PRO, Sabrina Ajmechet, que además es historiadora. Estados Unidos, según esta versión de los hechos, miró con desconfianza y rechazo a la Argentina porque no había hecho entonces como Brasil, que rompió le neutralidad y envió en 1944 una Fuerza Expedicionaria compuesta por 25.834 hombres a luchar del «lado del bien». Por eso al término del conflicto apoyó sin fisuras el desarrollo brasileño y boicoteó al argentino. En ese momento encuentran su explicación para la «decadencia argentina». En 1990, Carlos Menem había recurrido a argumentos similares cuando ordenó alistar un destructor, dos corbetas y dos helicópteros para participar de la Operación Escudo del Desierto, contra la invasión de Kuwait que había impulsado el líder iraquí Saddam Hussein. Ese apoyo a la alianza de 34 países que encabezó EE.UU. puso a la Argentina en el rango de aliado importante extra-OTAN (MNNA en inglés). En 2019, durante la gestión de Jair Bolsonaro y Donald Trump, también Brasil ingresó a esa categoría, más bien simbólica salvo que todo se termine desmadrando en el planeta. En cuanto a los famosos F-16, podría decirse que no servirían para una eventual recuperación de Malvinas por la fuerza, algo que no se desea que ocurra ni siquiera con otro tipo de armamento. Aplicarlos ante hipotéticos enemigos regionales es algo que se desea aún menos. Salvo que las inéditas e innecesarias pendencias que Milei desata contra los vecinos de un modo desconsiderado –ocurrió con los presidentes de Brasil, México, Colombia y más acá con los de Chile y Bolivia– buscaran algún enfrentamiento que desde el delirio de la dictadura por el Canal de Beagle no se avizora. No hace falta recordar el resultado de las «relaciones carnales» de Menem. Y si la estrategia pro OTAN fuera que así Argentina sería confiable como para que EE.UU. apoye la recuperación de las islas del Atlántico Sur, sería bueno recordar que una base de esa organización opera en Malvinas. Es decir, Argentina sería aliada de un bloque que instaló una base en un territorio usurpado. Y una nueva base, como la que EE.UU. quiere instalar en Tierra del Fuego no significaría un avance para la soberanía nacional, sino un franco retroceso.
Ni bien se supo que Irán había lanzado una andanada de drones y misiles contra “objetivos específicos” en Israel en represalia al bombardeo de su consulado en Damasco del 1-A, gobiernos de varios países del mundo, desde Egipto, Turquía y la Unión Europea, tras condenar el hecho recomendaron moderación para no escalar de manera terrorífica el conflicto. Es que en ese escenario las grandes potencias disputan hegemonía en un momento clave de la reconfiguración geopolítica mundial, y en ese juego, Israel cuenta con armamento nuclear y los analistas avizoran que Irán también tiene lo suyo.
Ahora, esa moderación también es reclamada por Estados Unidos, que en palabras del vocero del Consejo de Seguridad, John Kirby, por un lado celebró como «increíble logro militar» al hecho de que el escudo protector interceptó al 99% de los aparatos iraníes. Pero al mismo tiempo dijo que el presidente Joe Biden “no tiene intención de incrementar las tensiones” en la región.
Según el The New York Times, Biden habló con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu para disuadirlo de una respuesta bélica de la que no habría retorno. El diario agrega que en el gabinete de guerra israelí había un clima peligroso de responder al ataque iraní, pero las palabras de Biden parecen haber sido elocuentes como para bajar un cambio. En otras palabras, a quien le piden moderación es al gobierno ultraderechista de Israel, que este viernes enfrentó masivas manifestaciones en su contra en Tel Aviv
Quizás bastó para convencerlo con decirle que el éxito de la intercepción de los 170 drones, 30 misiles crucero y 120 misiles balísticos que lanzó Irán se debía también a la “inestimable ayuda” tanto de las Marina de Estados Unidos como de aviones jordanos y franceses que hicieron su parte cuando los artefactos pasaban sobre Irak y Jordania. La palabra mágica de Biden parece haber sido “que Israel se lleve la victoria”. Pero ojo con seguirla. El inquilino de la Casa Blanca tiene una elección determinante en pocos meses y en Estados Unidos crece el rechazo a la feroz ofensiva contra la población de Gaza tras los ataques de Hamás del 7 de octubre pasado y que ya se cobraron cerca de 35.000 puertos, la mayoría de ellos mujeres y niños.
En este contexto, el vocero de las Fuerzas de Defensa de Israel, Daniel Hagari, reconoció en conferencia de prensa que los aviones no tripulados y los misiles fueron derribados por «las Fuerzas Aéreas de Israel y sus aliados» y que la «inmensa mayoría» fueron interceptados por el sistema de defensa aérea de largo alcance Arrow. Además, corroboró que sólo hubo una menor herida como consecuencia de la incursión aérea iraní.
Por el lado iraní también pueden celebrar una victoria, aunque no se sabe que Biden haya recomendado esa narrativa. Lograron demostrar que no tienen ganas de seguir ofreciendo la otra mejilla ante las amenazas y provocaciones de Estados Unidos e Israel que le costaron la vida a tres de sus comandantes del Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica (CGRI) más respetados, como Qasem Soleimani en enero de 2020 en el aeropuerto de Bagdad y ahora Mohamed Reza Zahed y su adjunto, Mohammad Hadi Haji Rahimi. Demasiado para el gobierno de Ebrahim Raisi y el liderazgo del ayatolah Ali Jamenei, que en algún momento debían dar respuesta a los propios combatientes de ese cuerpo de elite.
Este domingo, el propio Raisi advirtió a Israel que “cualquier acción imprudente” de Israel tendrá una respuesta más fuerte, mientras que el representante iraní en Naciones Unidas emitía un comunicado en el que le decía al mundo que desde el punto de vista de Teherán, «el caso puede considerarse cerrado».. El jefe de las fuerzas armadas iraníes, el general Mohammad Bagheri, dijo a su turno que se habían alcanzado todos los objetivos, entre los cuales destacó haber dejado fuera de servicio a un centro de inteligencia y la base aérea de Nevatim, desde donde partieron los aviones que atacaron al consulado en la capital siria.
En un día muy tenso en todo el mundo ante la posibilidad de un desmadre en esa región, el papa Francisco pidió en su mensaje dominical desde el Palacio Apostólico “que se detenga cualquier acción que aumente una violencia que transforme a Medio Oriente en un conflicto aún más grande después de la intervención en Israel por parte de Irán” y puso en foco en el centro de la cuestión desde hace décadas: “Todos debemos esforzarnos para que israelíes y palestinos puedan vivir en dos Estados, uno junto al otro y en completa seguridad”.
Los representantes de Irán y de Israel se verán las caras en una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. Teherán aduce que sus actos se corresponden con el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas relativo a la legítima defensa. Habrá que ver si el organismo puede poner paños fríos para no seguir caminando por el filo de la navaja. O si ya está todo cocinado mediante oportunas intervenciones de los que tienen la posta en esa parte del mundo. Y Biden no quiere perder ese lugar justo cuando Donald Trump amenaza su cargo y asegura que si él hubiera estado en el Salón Oval , nunca hubiera habido guerra en Ucrania y esta ofensiva en Medio Oriente.
Por primera vez desde el estallido de la guerra, las autoridades ucranianas reconocieron que “la situación en el frente oriental empeoró considerablemente”. Eso publicó el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Oleksandr Syrsky, en su canal de la red Telegram, la más usual en esa parte del mundo. «Esto se debe principalmente a una intensificación significativa de la ofensiva del enemigo tras las elecciones presidenciales en Rusia», agregó el responsable máximo de las tropas tras explicar que el tiempo cálido y seco de estos meses facilita la utilización de tranques en regiones como Limán, Bajmut y Pokrovsk, donde se registran los mayores avances. Syrsky aprovecha también a reclamar solapadamente por más armamento de última generación a los aliados occidentales. «Solo así seremos capaces de vencer a un enemigo mayor», afirmó.
A medida que se acerca el tramo final de la campaña presidencial en Estados Unidos, su principal proveedor de artefactos bélicos, el apoyo financiero se hace más dificultoso ya que los republicanos, que con Donald Trump esperan regresar a la Casa Blanca el 20 de enero próximo, bloquean un pedido adicional del presidente Joe Biden de 60 mil millones de dólares. Trump afirma que de ganar el 5 de noviembre sentará las bases para poner fin a la guerra tanto en Ucrania como en Medio Oriente. Europa, en este contexto, no está en condiciones de asistir a Kiev y por el momento es muy poco lo que aporta más allá de ejercicios de retórica belicista.
El último conejo de la galera es el anuncio de una conferencia de paz en Ucrania a desarrollarse en el complejo hotelero de Bürgenstock de Lucerna, Suiza, el 15 y 16 de junio próximo. Se trata de una cumbre a la que están invitados un centenar de países, según la presidenta suiza, Viola Amherd. Pero Rusia desestimó el convite, según la vocera de la cancillería, Maria Zajarova, porque «detrás de todo esto están los demócratas estadounidenses, que quieren fotos y vídeos de un evento así para demostrar que su proyecto Ucrania sigue adelante». De hecho la cumbre fue organizada sin consultar con el Kremlin. Y según declaraciones de Washington, tal vez ni siquiera al gobierno de EE UU, que se encargó de decir que no estaba confirmada la presencia de Biden.
En la semana, el canciller ruso, Sergei Lavrov, mantuvo reuniones en Beijing con las más altas autoridades, incluido el presidente Xi Jinping. «China y Rusia se han unido para forjar un nuevo camino de coexistencia y cooperación», dijo el mandatario chino, tras asegurar que ambas naciones apuestan por profundizar las relaciones bilaterales de manera constante. Todo un desafío que la Casa Blanca se apuró a cuestionar, denunciando que China provee de armamento a Rusia, cosa que Beijing desmintió. «Instamos a EEUU a que abandone los intentos de mancillar las relaciones típicas entre China y Rusia», dijo a Sputnik el vocero de la embajada china en Washington, Liu Pengyu. Pero Washington también movió sus fichas, con la visita del primer ministro japonés Fumio Kishida a Estados Unidos. Kishida sostuvo que “hoy es Ucrania, mañana puede ser el área de Asia-Pacífico”.
En Ucrania, por otro lado, hay otras señales de que la situación no solo es compleja por falta de armamento: el jueves el Parlamento aprobó una más draconiana ley de conscripción. La cantidad de bajas en el frente se sabe que es dramática y estas medidas para alistar tropas no hacen más que corroborarlo con mayores penalidades para quienes escapen del reclutamiento. Luego de casi 26 meses de combates, las tropas que quedan en pie están exhaustas, pero con la nueva ley, además, se eliminó una disposición que permitía la desmovilización a los 36 meses de servicio, lo que genera no solo rechazo sino que abre las puertas a más deserciones.
Benjamin Achimeir, de 14 años, había sacado a pastorear las ovejas en una granja en el viernes a la mañana. A la tarde las ovejas regresaron sin él. Este sábado un dron de la Unidad 636 del Cuerpo de Defensa Fronteriza encontró su cuerpo con señales de haber sido asesinado. Antes de que el gobierno israelí siquiera acusara del crimen a terroristas a los que jura encontrar y castigar, los colonos salieron a destrozar viviendas, golpear a pobladores de la aldea de al- Mughayyir, causando varios heridos y un muerto y, para completar la escena, apalearon a un fotorreportero israelí que tomaba imágenes de la barbarie y le destrozaron el equipo.
Los incidentes se produjeron en una región de Cisjordania cercana a Ramallah. El portal del Times of Israel afirma que los colonos enardecidos quemaron casas y automóviles y que el Ministerio de Salud palestino dijo que tres personas habían resultado heridas. El ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, pidió no “tomar la ley por mano propia” y prometió hallar a los culpables. El fotógrafo Shaul Golan, del diario Yedioth Ahronoth, dijo que estaba “tomando fotografías cuando vi a un grupo de judíos enmascarados emerger de un olivar cercano, caminando… como si fuera su propio pueblo. Filmé mientras incendiaban casas (…) Uno de los niños me vio y llamó al resto. Me golpearon sin piedad, me rompieron un dedo y me quitaron el bolso para quemar todo el equipo de fotografía que había dentro (…) Comencé a decirles: ‘No soy árabe, soy judío’. Corrieron hacia mí y me agarraron, gritando: ‘Eres judío, ¿Cómo no te avergüenzas de ti mismo? (…) Me dejaron desnudo y tiraron las llaves de mi moto al fuego para que no tuviera cómo llegar a casa. Tenían odio en sus ojos”.
En un artículo que firma el periodista israelí Oren Ziv en los sitios Local Call y +972 se dan testimonios de palestinos que viven en esas regiones y que cuentan de qué manera son continuamente corridos por los colonos. Son regiones que pertenecen legalmente a Palestina a pocos kilómetros de la sede de la Autoridad Nacional. “Antes de las últimas elecciones, los colonos huían rápidamente si había algunos de nosotros. Hoy atacan porque el gobierno está con ellos. La policía, el ejército y el Shin Bet (Servicio de Seguridad) están todos con ellos”, dice Ali Abu al-Kabash, de 60 años.
“Por 25 años vivimos una vida normal –agrega el poblador palestino- hasta que los colonos vinieron y construyeron dos asentamientos (la Granja de Micah y Malachei HaShalom). Bloquearon el camino entre que baja hacia Fasayil. Pastorearíamos en la zona, pero vinieron en nombre del gobierno y la Autoridad Civil y dijeron que esa tierra pertenecía a los colonos. Trajeron ovejas para que se alimentaran con la comida que nosotros preparamos para nuestras ovejas… Ellos entraron a nuestras casas, algunas veces con muchos soldados, tomando fotos, incluso cuando había niñas, mujeres y ancianos presentes”.
El lanzamiento de decenas de drones «suicidas» contra objetivos israelíes despertó las peores pesadillas en todo el mundo por el riesgo cada vez más certero de una escalada imprevisible, no sólo en Medio Oriente sino en todo el planeta, a medida que el conflicto en Ucrania parece resultar adverso para Kiev, la Otan y Estados Unidos. El presidente Joe Biden ya había advertido sobre la posibilidad cierta de una represalia inminente tras el bombardeo al consulado iraní en Damasco en el que murieron cinco militares del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), entre ellos su comandante, el general Mohammad Reza Zahedi.
Finalmente en la noche de este sábado fuentes israelíes, iraníes y estadounidenses confirmaron el lanzamiento de decenas de drones UAV kamikaze Shahed-136 en dirección a Israel. Algunas horas más tarde se informó sobre explosiones en Jerusalén, al tiempo que las autoridades indicaban que un centenar de drones habían sido interceptados por los escudos de protección israelíes y que incluso algunos de ellos fueron destruidos por EE UU en Irak.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que las sirenas se activaron en muchas áreas del sur del país, tras el ataque con drones y misiles desatado por Irán. Desde Teherán, el ministro de Defensa, Mohammad Reza Ashtiani, advirtió que responderán ante cualquier país que «abra su espacio aéreo o territorio a ataques contra Irán por parte de Israel». La televisión estatal leyó una declaración del CGRI que confirmó el lanzamiento de «docenas de drones y misiles» contra «objetivos específicos en territorios palestinos ocupados». El sitio web repitió una grabación del ayatollah Ali Khamenei de este miércoles en el sermón de Eid al-Fitr, el fin del mes sagrado del ramadán, en el que promete represalias por el ataque al consulado en Damasco del 3 de abril. «El maligno régimen sionista será castigado», dijo.
«Se trata de una escalada grave y peligrosa, pero junto con nuestros socios, las FDI están operando con toda su fuerza para defender al Estado de Israel y al pueblo de Israel. Esta es una misión que estamos decididos y dispuestos a cumplir», posteó en la cuenta de X de la institución el vocero, Daniel Hagari. Un comunicado de las FDI afirmó que todas las fuerzas están en «alerta máxima junto con los aviones de combate de la IAF y los buques de la Armada israelí que se encuentran en una misión de defensa en el espacio aéreo y naval israelí».
El clima en Medio Oriente preanunciaba las peores catástrofes luego de que fuerzas iraníes tomaran en el estrecho de Ormuz al buque MCS Aries, de bandera portuguesa pero perteneciente a un magnate israelí. Un día antes, el presidente Joe Biden había alertado tanto al gobierno de Benjamin Netanyahu como a sus aliados que un ataque de Irán se produciría «más temprano que tarde». Durante este sábado Israel anunció el cierre del aeropuerto de Tel Aviv y de las escuelas y se aconsejó que los residentes de Dimona, donde está el reactor nuclear, permanezcan cerca de los refugios aéreos.
El brutal ataque de colonos israelíes en Cisjordania contra pobladores locales tras el asesinato de un adolescente israelí de 14 años (ver aparte) se inscribe en este clima de violencia sin límites desde los ataques del 7 de octubre pasado. El viernes, miles de manifestantes salieron a las calles contra Netanyahu, al que acusan por no haber logrado recuperar a los rehenes que aún están en manos de Hamas.
Al mediodía de ayer, Biden regresó de un programado descanso para tratar con su gabinete de seguridad la situación en Medio Oriente. El ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, dijo tras un encuentro con el titular del Mando Central de EE UU (CentCom), el general Michael Erik Kurilla, que la alianza entre ambos países es firme y decidida. «Nuestros enemigos piensan que pueden separar a Israel y Estados Unidos, pero es todo lo contrario. Nos están uniendo y fortalecen nuestros lazos. Estamos hombro con hombro», dijo.
La marina de la CGRI se apropió del carguero MCS Aries, de la Zodiac Maritime, propiedad de Eyal Ofer, a unas 70 millas náuticas del estrecho de Ormuz. Netanyahu lo calificó de un acto de piratería y pidió que la CGRI sea declarada organización terrorista. Ante la extrema situación, varios gobiernos –entre ellos el argentino– reforzaron la seguridad en los posibles objetivos iraníes, y otros cerraron sus embajadas en Teherán o recomendaron a sus ciudadanos que dejen Irán lo antes posible, como hicieron Países Bajos y Alemania y hasta Argentina. Pero a las pocas horas todo se aceleró.
Durante la mañana argentina, las FDI informaron sobre dos ataques con drones lanzados por Hezbollah desde el Líbano que impactaron en el área del kibutz de Hanita. La organización chiita afirmó haber tenido como objetivo un edificio utilizado por el FDI para defensa de los colonos. En respuesta, cuatro bases de Hezbollah fueron atacadas con aviones de combate. Las FDI informaron sobre otra incursión en las zonas de Khula y Beit Leif, y dos cuarteles generales de la organización en las zonas de Al Adaisa y Tayyba. En este contexto, los hutíes, que también son duchos con los drones, se sumaron desde Yemen a los ataques iraníes, según la empresa de seguridad británica Ambrey. Los gobiernos de México, Egipto, España, el Reino Unido, Brasil y la Unión Europea emitieron comunicados alertando sobre los riesgos de la escalada y pidiendo moderación en este momento dramático. Irán dijo a su turno que la respuesta estuvo ajustada al artículo 51 de la «Carta de las Naciones Unidas» relativa a la legítima defensa.
Lo destacable del Gobierno de Javier Milei y especialmente del presidente de los argentinos es que nada de lo haga o diga debería llamar la atención. Porque a lo largo de su exposición mediática, tanto como panelista de tevé como en su campaña electoral, mostró todas sus rendijas de un modo se diría que transparente. Y una de sus aristas más relevantes es su poco apego a los intereses y necesidades del país. De modo que haber hecho flamear la bandera del Estado de Israel en uno de sus actos proselitistas o decir que la moneda nacional –en la que mal que mal todavía se ven algunos próceres nacionales– es excremento sería apenas lo mínimo. No es que el mandatario de La Libertad Avanza haya inventado ese desprecio por lo argentino, algo que le remarcó el presidente mexicano en un reciente cruce por las redes sociales. En la historia nacional no es el primero. Todavía se recuerda el discurso de Mauricio Macri en el acto central en la Casa de Tucumán por los 200 años de la declaración de Independencia, el 9 de Julio de 2016, cuando para congraciarse con Juan Carlos de Borbón, el escandaloso rey emérito, le dijo que «los patriotas debían haber sentido una gran angustia por tener que separarse de España». Poco antes, el 24 de marzo, cuando se recordaban los 40 años del golpe cívico-militar, había recibido al presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Milei, para no ser menos que el expresidente, dejó las puertas de la Casa Rosada abiertas para que el director de la CIA, William Burns, a horas de la marcha por el día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, se reuniera con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Silvestre Sívori. Hace ocho años al menos Obama se comprometió a desclasificar algunos documentos de la represión en manos de la Agencia de Inteligencia, cosa que se cumplió seis meses más tarde. Ahora el mensaje es reivindicativo de la barbarie.
Símbolos y señales En un capítulo de la exquisita serie de televisión italiana Montalbano, basada en las novelas de Andrea Camilieri, el protagonista, el comisario Salvo Montalbano, analiza con uno de sus ayudantes un cuerpo sin vida y arguye que el crimen tiene todas las características de ser obra de la mafia. «¿Cómo lo sabe?» le dice el inspector Giuseppe Fazio. «Hay toda una simbología que usa la mafia», responde, y pasa a detallar.
Presencia colonial. El Gobierno argentino no repudió la visita del canciller británico David Cameron a Malvinas en febrero de este año.
Foto: Getty Images
La gira de la jefa del Comando Sur, la generala Laura Richardson, iniciada el 2 de abril, tiene mucho de esa simbología que gustoso acepta el Gobierno nacional, que dijo presente en Ushuaia con Milei vestido de uniforme de fajina azul y el ministro de Defensa, Luis Petri, con pose militar. Otro detalle simbólico que tampoco es nuevo en gestiones derechistas. Ushuaia es la capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e islas del Atlántico Sur y allí el recuerdo de la Guerra de Malvinas tiene una fuerte impronta. El gobernador Gustavo Melella declaró a la militar estadounidense «persona no grata» y en consecuencia se negó a reunirse con ella. No es la primera vez que la generala está en Argentina. Hace justo dos años mantuvo un encuentro con la entonces vicepresidenta, Cristina Fernández. Desde que asumió su cargo, en octubre de 2021, la comandante de las fuerzas estadounidenses, que tiene como objetivo vigilar y custodiar el Atlántico sur a la manera de un «patio trasero» marino, se fijó como tarea marcar agenda de los intereses estadounidenses. También de manera transparente, hay que reconocerle. Y sus intereses son los recursos naturales, especialmente el litio, y correr de la región a China. Conviene recordar que, junto con la creación de la Unasur, aquel eje de la integración que las derechas alineadas con EE.UU. se encargaron de desactivar, se lanzó el Consejo de Defensa Suramericana, que había declarado a Sudamérica como zona de paz y buscaba fortalecer la unidad de las naciones. Esta concepción de la estrategia militar en las Fuerzas Armadas planteaba como hipótesis de conflicto la defensa de los recursos naturales, entre ellos el agua y el litio. Era una respuesta tardía pero potente a lo que se pudo comprobar en 1982 con el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar), creado por EE.UU. en el marco de la Guerra Fría y que prometía la defensa de cualquier país del continente que fuera atacado por una potencia extranjera: era un instrumento de sumisión liso y llano. La gestión Milei se propone reeditar esa sumisión en otras «relaciones carnales» como las que ensayó el menemismo en los 90. Y las señales que dio Milei desde que asumió fueron escalando aceleradamente. Inauguró sus relaciones exteriores con provocaciones a China y Brasil y renunció a formar parte de los Brics ampliados en los últimos días de 2023. ¿Cómo respondió a la visita del canciller británico David Cameron a Malvinas en febrero, antes de la cumbre de cancilleres del G-20 en Brasil? Con una preocupante pasividad de la Casa Rosada y el Palacio San Martín que repitió luego ante la ampliación de la zona exclusiva de pesca en torno del archipiélago posterior. Malvinas, hay que insistir, es una base de la OTAN, no solo del Reino Unido.
Sonrisas. Con atuendo militar, Milei se reunió con Laura Richardson en Ushuaia.
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Ya en marzo, la Administración General de Puertos firmó un convenio para que el cuerpo de ingenieros del Ejército estadounidense pueda ejercer tareas en la Hidrovía. Por otro lado, firmó la compra de 24 aviones F-16 de fabricación estadounidense actualmente en manos de la Aeronáutica de Dinamarca, dejando de lado una oferta de aeronaves JF-17 Thunder fabricadas en conjunto por China y Pakistán que según todo indicaba, eran más convenientes para las FFAA, pero preocupaban a Estados Unidos y Gran Bretaña. En 2022, Richardson presionó al entonces ministro Jorge Taiana para ofrecer los F-16 daneses. Estratégicamente, un Gobierno que quisiera tener presencia en el mar argentino debería tener opciones de repuestos y entrenamiento distintos de los que pretende la OTAN. Otra señal: el vocero presidencial Manuel Adorni confirmó que en mayo llegará a estas costas el portaviones de propulsión nuclear USS George Washington, mientras adelantó la posibilidad de que se analice el convenio firmado con China en 2012 por la planta espacial china en la localidad neuquina de Bajada del Agrio. El embajador Marc Stanley, en lo que debería ser considerada una intromisión en los asuntos nacionales, había declarado a medios proestadounidenses locales que no entiende como «Argentina permite que las Fuerzas Armadas chinas operen en Neuquén», un dato falaz. La ofensiva contra las relaciones con China, que el propio Milei denostaba desde antes de la elección, es el eje de este nuevo alineamiento sin balanceo que como ya ocurrió entre 1976-1983 y 1989-1999, para no ir más lejos, probó ser nefasto para los intereses nacionales. Salvo que se cambie el sentido del lema «la Patria es el otro» del kirchnerismo y se admita públicamente que ese otro ya no es el que se cobija bajo la bandera celeste y blanca.
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