El kirchnerismo sigue siendo para el Gobierno de Javier Milei, como lo fue para Cambiemos, la mejor excusa cuando el viento sopla en contra. Y vaya si no es un temporal el que se armó por el escándalo con las cerca de 5.000 toneladas de alimentos no entregados por el Ministerio de Capital Humano y los casos de corrupción en esa megadependencia que fueron escalando a partir de denuncias periodísticas –todavía se hace periodismo en algunos rincones del país– y que generaron otros despidos despiadados en el Gobierno. La involucrada en este caso es Sandra Pettovello, una de las bendecidas en el círculo áulico del presidente anarcocapitalista, quien era su secretario de Niñez y Familia, Pablo de la Torre, y el director administrativo de esa dependencia, Federico Fernández. De la Torre era el responsable de administrar la entrega de alimentos, entre los que hay leche en polvo que tiene fecha de vencimiento bastante cercana, en medio de una crisis alimentaria feroz y cuando desde el superministerio también se presentaban denuncias por presuntos comedores inexistentes. El secretario fue escarnecido públicamente y la ministra lo denunció ante la Oficina Anticorrupción por «falta de transparencia» en las entregas. Por otro lado, Fernández quedó expuesto porque sería el que filtró una planilla Excel en la que figuran pagos irregulares a «ñoquis» –se dice que contratados por De la Torre– a través de convenios ahora sospechados a través de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). La defensa de De la Torre, hermano del exintendente de San Miguel Joaquín de la Torre –senador y hombre fuerte de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, de pasado en el peronismo, Cambiemos y ahora en el oficialismo, al que amenaza con dejar– es que le habían infiltrado a kirchneristas en su corta gestión.
Javier Milei, cuando percibió que hasta los comunicadores televisivos más cercanos al mileísmo le esquivaban el respaldo a su ministra, culpó al kirchnerismo de todos sus males. «Son cínicos, psicópatas, capaces de cualquier cosa», dijo a radio Mitre. De regreso de su gira por Silicon Valley y la visita a El Salvador para la asunción del segundo mandato de Nayib Bukele, posteó en su cuenta de la red X una encendida defensa de Pettovello, intentando evitar que la situación siguiera enlodando una gestión que todavía no cumplió seis meses, acumula goles en contra como la falta de GNC en las estaciones de servicio, y venía del espinoso recambio del jefe de Gabinete una semana antes. «Todos los corruptos están aterrados, no voy a entregar a Pettovello de ninguna manera», escribió el presidente en un tuit bajo un título pomposo en mayúsculas. «LOS VALORES NO SE NEGOCIAN» y donde también colgó una parte de una entrevista con radio Mitre en la que la define como su «abanderada en la lucha contra la corrupción».
Milei también había dicho «no sea cosa que por las distintas estrategias que están montando desde los medios afines a ellos (por el kirchnerismo), sedientos de pauta, que reciben pauta de la provincia de Buenos Aires… No sea cosa que además quieran plantar algún muerto». Seguramente se refería a que el escándalo por la retención de alimentos había sido publicado por Ari Lijalad en El Destape. La primera defensa que articuló el oficialismo fue que se trataba de una filtración de kirchneristas dentro del ministerio, pero el periodista aclaró que simplemente había tomado datos de un pedido de acceso a la información pública que establece la ley 27.275. «La información la proporcionó el propio Gobierno».
La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner recurrió también a la red X para cuestionar la andanada de acusaciones. «Otra vez la burra al trigo… Córtela presidente con la cantinela de “son los kirchneristas”. No presidente, aunque resulte una obviedad, lo que pasa en el Ministerio de Capital Humano es responsabilidad de quienes son sus cuadros de conducción», anotó CFK en un largo texto al que adosa un artículo de Infobae donde se muestra que durante su gestión se habían bajado los planes sociales.
Por cierto, ella toma el período de las gestiones de su marido y sus dos gobiernos (2003-2015) y no anota como propio el enorme salto que se percibe en ese informe durante la administración de Alberto Fernández, que eleva aún más el de Mauricio Macri. Para coronar esta movida, este lunes el hasta ese momento ministro sin cartera, Federico Sturzenegger, anunció como gran solución un nuevo sistema para la provisión de alimentos y otros menesteres en «situaciones de emergencia». La iniciativa, muy acorde con el paleoliberalismo que profesa y que tanto seduce a Milei, consiste en un seguro, «call» como se lo conoce en el mundo de las finanzas, por el cual el Gobierno sostiene una opción de compra y «el sector privado (…) se compromete a la entrega de los bienes cuando y donde se le requiera». Funcionaría como una suerte de voucher como el que sueñan para la educación.
La explicación tiene la originalidad con que suele sorprender quien fue presidente del Banco Central durante el Gobierno de Macri. «Que el Estado maneje el stock es como si yo en vez de comprar un seguro de mi auto decidiera tener en mi casa los repuestos por si tengo un accidente». Curiosamente, el que salió a alabar la propuesta fue el dirigente social Juan Grabois, que fue quien presentó la denuncia penal por los alimentos. «Un sistema de contratos contingentes bien realizado puede ser una forma apropiada y eficiente de abordar las situaciones imprevistas (inundaciones, terremotos, etcétera). Felicitaciones, por primera vez se les cae una idea en vez de un insulto», escribió.
Claro que le advirtió al inventor del plan que «el contrato contingente hay que hacerlo bien, porque el diablo está en los detalles». Y aprovechó para recordarle a Sturzenegger que se corre el riesgo de que se organice un sistema que permita ganancias indebidas a los privados sin beneficio ni para el Estado ni para los que necesitan de los alimentos. «Ya te pasó cuando armaste el megacanje con De La Rúa y el país sufrió un perjuicio multimillonario en dólares que terminó en el desastre de 2001. Solo se beneficiaron –hablando de intermediarios– los bancos comisionistas de esa operación». Mientras según el relevamiento de la Universidad Católica Argentina, son once millones los argentinos y argentinas que sufren insuficiencia alimentaria, el Gobierno nacional retacea la ayuda y el presidente sigue echando nafta al fuego. La semana pasada, en Estados Unidos, dijo :« Va a llegar un momento donde la gente se va a morir de hambre. De alguna manera va a decidir algo para no morirse. No necesito intervenir. Alguien lo va a resolver». Alguien que no es Milei, evidentemente.
Rodrigo Nunes pasó por la redacción de Tiempo horas antes de presentar su libro “Bolsonarismo y la extrema derecha global”, que editó Tinta Limón. Buena ocasión para hablar de similitudes y diferencias con el actual gobierno argentino. Uno que, habrá que reconocer, hace un año, era impensable de este lado de la frontera. “Nosotros también decíamos que algo como Bolsonaro no podía pasar en Argentina porque habían hecho los juicios a los militares”, reconoce este profesor del Departamento de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro.
-Ahora muchas cosas se replican, pero no todas: la bandera brasileña está identificada con el bolsonarismo. Milei se jacta de que muchos seguidores llevan la bandera de Israel. ¿Qué tipo de nacionalista es Bolsonaro?
-El bolsonarismo es una convergencia de distintos elementos que estaban ya presentes en la sociedad. Uno es el ultraliberalismo o libertarianismo de mercado, mucho más fuerte aquí, y esto quizás sea una diferencia incluso desde la capacidad de movilización de Milei. Se comprende que sea más importante en Argentina por la crisis económica y porque es el origen del personaje, mientras que Bolsonaro tiene el perfil de un capitán del ejército durante la dictadura. El libertarianismo económico en Brasil estuvo presente al final en las redes sociales, pero los que salían a la calle son los que se llaman patriotas. Ese título tiene más una identificación imaginaria con un período de la dictadura “en que las cosas andaban bien”, la gente sabía su lugar en la sociedad. Este es un elemento de identificación grande con la bandera y los símbolos nacionales, pero tiene que ver con el conservadurismo social, esto de la batalla cultural, que ahora Milei intenta traer.
-Para Bolsonaro entonces, Patria es orden social.
-Un orden que incluso justificaría ir más allá de la ley y de la propia Constitución. Para los patriotas que estaban sentados frente a los cuarteles tras la última elección, esperar al golpe era esperar que se afirmara el orden contra la misma Constitución . El orden son las relaciones tradicionales de poder en la sociedad brasileña.
-Por eso no se le perdonaron al PT cosas que se le perdonaron al bolsonarismo.
-La justificación psicológica es que todo es aceptable ante la amenaza existencial de una venezuelización por la decadencia de los valores morales. La retórica bolsonarista ha logrado construir que hay una amenaza comunista a los roles tradicionales de género, a la “tradicional familia brasilera”. La sensación de que la izquierda nos está quitando nuestro mundo y hay que luchar inmediatamente justifica todo.
-¿Qué componente del movimiento de Trump hay en el bolsonarismo?
-El bolsonarismo se inspira muy claramente en las estrategias de comunicación de la derecha norteamericana. Allí hay una vieja clase obrera blanca que se siente desplazada y abandonada y la extrema derecha logra presentarles como explicación que no han sido desplazados por la globalización, porque las fábricas se han mudado a México o China, sino porque vinieron los mexicanos, o se han dado privilegios a los gays o a las mujeres o a los negros o lo que sea.
-Hay una frase en tu libro relacionada con la pandemia, la idea de que no hay suficiente lugar en la Tierra para todos. El “que se mueran los que se tengan que morir” que Milei aplica en relación con el hambre de grandes sectores sociales.
-Existe la constatación de la fuerza inercial de los cambios subjetivos tras cuatro décadas de ajustes neoliberales, y en particular lo que llamo “solidaridad negativa”: “esto que me pasa a mí le tiene que pasar todos y no quiero saber que nadie tiene alguna ventaja que no tengo yo”. Es una lógica sacrificial que se expresa de manera muy clara durante la pandemia. Yo creo que era el vicegobernador de Texas que dijo “la gente está preocupada por su vida, pero hay cosas más importantes que la vida, la economía”.
-Una lógica militar, diría.
-Lo que está por detrás es la competencia de mercado, que se combina con esta lógica sacrificial con un horizonte de expectativas decrecientes. Es el darwinismo social: uno compite y sobrevive o muere, y si muere es porque no tenía condiciones para competir.
– Si es por competir, los que están preparados para competir un mundo feroz son los bolsonaristas.
-Lo que nos lleva de vuelta a la idea del orden por encima de la ley. Al final el orden es la ley de la selva, gana el que tiene más fuerza. Creo que no está claro si el fenómeno de Milei es más bien electoral o es también un fenómeno político de más largo plazo como Bolsonaro. Por eso me parece interesante hablar del bolsonarismo, que es a la vez un fenómeno más amplio y más estrecho que la victoria electoral. Más estrecho porque no todos sus votantes podrían ser descritos como bolsonaristas. El hecho de que sea él la figura a la cabeza de esa convergencia fue un poco contingente. Podría haber sido otro.
-Milei ganó por un fuerte componente anti peronista que excede los desaciertos del gobierno anterior. Hay un concepto tuyo de “baja alta clase media”, esa parte de la sociedad de ingresos muy altos pero que temen perder lo que tienen. Sería el Medio Pelo que se siente más cómodo haciendo antiperonismo y ahora abomina del Estado ¿Pasó igual en Brasil?
-Lo que se imaginaba es que Bolsonaro sería más bien un estado-céntrico, porque fue varias veces votado en el Congreso como un defensor de los derechos de la familia militar, pero durante la campaña se encuentra con el elemento ultraliberal que había estado creciendo desde el principio del gobierno Lula con la creación de institutos y de formación de cuadros liberales y ahí entra Pablo Guedes, un tipo que estudió en Chicago al que nunca se lo tomó muy en serio porque era muy extremista. Pero en la política brasileña hay una fuerza política que se alimenta de su capacidad de sacarle plata al Estado, el centrão, que garantiza la gobernabilidad a quien sea, incluso ahora a Lula, y entonces exige un cierto nivel de presencia del Estado que impide que se vaya destruyendo todo. Milei está mucho más cerca de Thatcher, es mucho más ideológico a lo que era Bolsonaro, que al final es un oportunista.
-Marcás tres matrices discursivas en Bolsonaro: el militarismo, el emprendedorismo y el anti intelectualismo. El emprendedorismo acá es muy evidente y el militarismo en alguna medida también, por el nivel inseguridad en algunos lugares. Pero Milei quiere mostrarse como académico. Bolsonaro disfrutaba mostrándose poco preparado.
-Que Milei se presente como un intelectual no me parece enteramente incompatible con la idea de que hay un elemento anti intelectual en su base. Figuras semejantes a él, como Guedes, o la más importante, Olavo de Carvalho, también se presentaban como grandes intelectuales que no habían sido reconocidos por el establishment intelectual. El anti intelectualismo tiene que ver con la idea de que la prensa, la Academia, están todas controladas por la izquierda, que tiene todo bajo control y estamos bajo una dictadura de pensamiento.
-Se muestran como perseguidos y humillados.
-En una situación en que, por muchos motivos estructurales, mucha gente se siente humillada y perseguida.
-Uno se queda con la sensación de que no hay nada que se pueda hacer, que la izquierda no tiene cómo resolver el problema.
-Hay un tipo que yo sé que a Milei le gusta bastante que es el norteamericano Murray Rothbard.
-Uno de sus perros se llama Murray.
– Bueno, él escribió un librito donde dice “hay que aprender de los socialistas, que están ahí siempre con sus ideas hasta que aparezca la situación donde hay que presentarlas. Y el tipo de convicción, de determinación de alguien como Lenin es el que tenemos que tener nosotros los liberales”. Me parece que es el momento de aprender de los liberales lo que ellos habían aprendido de la izquierda. En la crisis del 2008, que todavía el sistema mundial no ha logrado resolver, la izquierda frecuentemente ha jugado el rol de defender el orden. Tras las protestas del 2013 se abre una oportunidad que el gobierno petista podría haber utilizado para repactar los acuerdos con la derecha. Pero muy claramente se identifica con el establishment y reprime a la gente que está en la calle. Cuando existen sentimientos antisistémicos muy fuertes, lo que hace la derecha es decir “si, tenés razón de estar ahí, de sentir que las cosas van muy mal, tienes razón de creer que hay que cambiar todo”. Reconocen y acogen estos sentimientos para inmediatamente desplazarlos hacia una explicación falsa o una causa imaginaria.
-¿El error de aquel gobierno fue no reconocer el problema?
-Hay que tener el coraje que ha tenido la extrema derecha de decir “si, hay mucho que cambiar”. En el libro yo planteo repensar el sentido del realismo político. Con la victoria de la extrema derecha se ve que el supuesto realismo de los políticos tradicionales no funciona más. Y no funciona porque se refiere a una realidad que no existe, define una realidad de un modo que ya no tiene resonancia con la mayoría de la gente.
Las autoridades ucranianas indicaron que al menos dos centrales térmicas fueron dañadas durante una andanada de ataques rusos con drones y misiles contra plantas energéticas. «El objetivo principal de Rusia es normalizar el terror, explotar la falta de defensa aérea suficiente y la determinación de los socios de Ucrania», se quejó Volodimir Zelenski en su cuenta de Telegram. Sin embargo, el presidente no debería sentir tanto abandono tras la decisión del gobierno de Joe Biden y de los cancilleres de la OTAN de autorizar el uso de las armas que le suministran a Kiev en territorio ruso. Una peligrosa ampliación de la guerra que ya hizo decir al vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvedev, que los socios de Ucrania “recibirán una respuesta de tal poder destructivo que la propia alianza simplemente no podrá resistirse a involucrarse en el conflicto”. Este sábado se informó que Rusia atacó depósitos de armamento occidental en Ucrania.
Hasta ahora había una restricción de los aliados para que el armamento europeo y estadounidense pudiera ser utilizado fuera de la frontera por temor a que eso fuera el argumento que necesitaba Moscú para represalias contra objetivos europeos. Para los analistas, la ofensiva que Rusia está desarrollando en la zona de Járkov y que podría poner fin a la resistencia ucraniana en breve los pone en la obligación de o reconocer que la OTAN fue derrotada de manera humillante o doblar la apuesta y ver hasta dónde se llega. Con una elección en puerta para el Europarlamento y en noviembre en Estados Unidos, la ficha cayó en que no podían plantar bandera blanca justo en este momento. No habría que descartar incluso que la condena a Donald Trump, que ocupó las portadas de los medios occidentales, fuera una coincidencia imprescindible para aminorar la repercusión del recrudecimiento del conflicto.
La Casa Blanca había confirmado su autorización oficialmente a través de su vocero, aunque aseguró que era solo para zonas cercanas a Járkov. El candidato independiente a la presidencia Robert Kennedy Jr fue el primero en criticar la decisión. «Otra escalada demencial de la Administración Biden es autorizar a Ucrania a atacar objetivos en la profundidad de Rusia. Usando nuestras armas», escribió en su cuenta de la red X. El canciller italiano, Antonio Tajani, tomó distancia sobre el asunto. “Es un momento muy delicado, no debemos dar pasos en falso (…) debemos evitar decisiones y declaraciones precipitadas», dijo. Sin embargo, Italia junto con Francia, el Reino Unido, Alemania, Países Bajos, Polonia, Suecia, Finlandia, Canadá, Estonia, Letonia, Lituania, España y Portugal estuvieron de acuerdo en liberar el uso de las armas.
En ese contexto, resalta por el contenido hipócrita de una declaración de los ministros de Relaciones Exteriores del grupo G7, que se mostraron “gravemente preocupados” por la cooperación de Corea del Norte y Rusia y les reclamaron que cese la transferencia “ilegal” de armas. “Nuestros gobiernos se oponen resueltamente a estas continuas transferencias de armas, que Rusia ha utilizado para atacar la infraestructura crítica de Ucrania, prolongando el sufrimiento del pueblo ucraniano”, dice un documento que firmaron representantes de Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Japón y la Unión Europea.
El español Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, estuvo algo más sensato en Singapur, donde tras reunirse con el ministro de Defensa Don Jun en el marco del Diálogo Shangri-La, dijo que «China prometió no suministrar armas a Rusia y no tenemos pruebas de que esto esté ocurriendo». Don se reunió también con su par estadounidense, el general Lloyd Austin. El foro de defensa regional que se desarrolla en esa ciudad asiática es organizado por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres, un think tank ligado a los gobiernos británico y estadounidense. Zelenski será el invitado de honor y hablará este domingo. Shangri-La es un sitio utópico en el Himalaya donde todo es armonía y felicidad según escribió en Horizontes perdidos el inglés James Hilton.
Gaza: más muertes y sin acuerdo
Mientras la cifra de muertos por la ofensiva israelí en Gaza supera los 36300, Egipto, Estados Unidos e Israel planean debatir este domingo en El Cairo la reapertura del cruce fronterizo Rafah, donde se están registrando las matanzas ahora. Los gobiernos occidentales instan a Hamás a que acepte una propuesta israelí de alto el fuego. En tanto, la huelga de profesores de la Universidad de California (UC), contra la represión policial de las protestas propalestinas, se extendió a los campus de UCLA (UC Los Ángeles) y UC Davis.
Sin haber cumplido todavía los seis meses de gestión, Javier Milei se encamina a superar récords de crisis de gobierno en la historia argentina. Esta vez, dejó en el camino, y de mala manera, al jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y al titular de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), Silvestre Sívori. Al mismo tiempo, se prepara el desembarco en algún ministerio de su mentor ideológico y armador del DNU 70/23, Federico Sturzenegger. Son hechos encadenados en torno al que seguramente sea el peor déficit del presidente anarcocapitalista, que dejó muy bien explicitado Guillermo Francos –exministro del Interior y ahora reemplazo de Posse– en las primeras entrevistas radiales que dio este martes de órdago.
«El presidente me elige a mí porque se da cuenta de que con la política argentina se le hace complicado, porque no la entiende, porque tiene diferencias, por equis motivos, y yo tengo una posibilidad mayor de dialogar y ahí viene la propuesta», dijo el experimentado dirigente que está en la función pública desde 1970, cuando ingresó al Ministerio de Justicia durante la dictadura militar que culminó en 1973. Él siguió y en una de sus escasas incursiones en la actividad privada, Francos se desempeñó en el Grupo Eurnekian, donde conoció a Milei, que era analista económico, y también a Posse, que era uno de los directivos de Aeropuertos 2000.
Se entendió que en las designaciones, tanto de Francos –que nunca dejó de estar relacionado con la «casta», ya que fue director del Banco Provincia con Daniel Scioli y, hasta agosto pasado, representante del Gobierno de Alberto Fernández en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)– como de Posse –que jamás había estado en la función pública–, primaba la relación de confianza. Un activo clave para un presidente que llegó de carambola a la Casa Rosada, que carecía de experiencia en gestión, detesta al Estado y a sus actores y, además, no confía en casi nadie en este mundo.
Lo que el propio Francos admitió es que en estos meses el vínculo entre Milei y Posse se había ido desgastando y que «la situación era insostenible». El destrato al que el líder de La Libertad Avanza sometió en el Tedeum del 25 de Mayo y el acto en Córdoba al que había presentado como «un amigo de hace 20 años», sumado a su ausencia en el Luna Park por la presentación del libro, presagiaban que el jefe de Gabinete tenía las horas contadas.
Por si fuera poco, Milei adelantó que ni bien se apruebe la Ley Bases –o lo que quede de ella– habrá un recambio ministerial, algo que le venía pidiendo el consejero ad hoc Miguel Ángel Pichetto para despabilar una gestión que hasta ahora muestra como rasgos preponderantes, exabruptos presidenciales y espectáculos más bien teatrales. El anuncio de hace cinco días era que Sturzenegger tendría un cargo, finalmente, en el Gobierno Milei, lo que generó más incertidumbre.
Desplazado. Tras semanas de destrato desde las propias filas de La Libertad Avanza, Posse se fue del Gobierno.
Foto: NA
Diferencias de criterio
Entre las razones para el despido de Posse, se adujo, en un texto difundido a los medios, «diferencia de criterios y expectativas en la marcha del Gobierno y las tareas encomendadas». También hay información –que dejaron trascender los comunicadores de más cercanía con Milei– sobre un presunto espionaje de la AFI a otros miembros de la gestión de LLA, entre los que se sumaría la hermana del presidente, Karina Milei, «el Jefe». De allí que, con el anuncio sobre la renuncia de Posse, se haya sumado el alejamiento de Silvestri, un abogado que llevó el ahora exministro. Ambos, Posse y Silvestri, visitaron la sede de la CIA en Langley a principios de año y recibieron luego la visita del jefe de los espías estadounidenses, William Burns. Acotación al margen, la traducción literal del inglés sería «Guillermo Quema». ¿Habrá algún Guillermo cerca de esta bufonada de estudiantina aburrida?
Lo que también está circulando en pasillos políticos es que Milei incrementó su nivel de desconfianza hacia la vicepresidenta, Victoria Villarruel. Para una persona con evidentes signos de manía persecutoria como el mandatario, cualquier sonido de hojarasca puede presagiar una tormenta, y la vicepresidenta, desde el primer día, dio muestras de querer jugar un juego propio.
La cuenta que llevan en los medios es que ya renunciaron 31 personas en cargos más o menos influyentes para la función, y en algunos casos, la forma del despido fue humillante para quienes les tocó irse. El caso de Posse tiene particular relevancia porque cuando lo designó, Milei dijo que había sido un gran apoyo en momentos dramáticos de su vida. Una frase de sobrecito de azúcar recomienda: «Ten cuidado a quién pisas al subir, podrías encontrarlos al bajar». Quizás le vendría bien escuchar ese consejo al presidente.
Mientras sucedía todo esto, Milei viajaba con la hermana hacia Silicon Valley, donde tiene un encuentro programado con el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, y luego hacia El Salvador para la asunción de otro mandato de Nayib Bukele. En esos encuentros y en esa compañía es donde parece sentirse más seguro.
En el marco de una profunda reestructuración de las fuerzas armadas, Vladimir Putin ordenó la detención de varios altos mandos acusados de corrupción al tiempo que anunció nuevos avances en su ofensiva sobre Járkov. El recambio en el área de Defensa se había iniciado ni bien asumió su nuevo mandato, el 9 de mayo, cuando reemplazó al ministro Sergei Shoigu, que pasó a desempeñarse como consejero de Seguridad, por el economista Andrei Belousov. Ahora fueron apresados el teniente general Vadim Shamarin, jefe adjunto del Estado Mayor para las comunicaciones, junto con otros funcionarios ministeriales, los que se suman al ex general Ivan Popov, acusado de fraude. La movida, según los analistas, sería una operación planificada con Shoigu para limpiar una camarilla que recibía coimas de empresas proveedoras de armamento, pero también para promover a militares fogueados tras más de dos años de jugársela en la guerra de Ucrania. Es decir, sacar del medio a generales de escritorio y poner a combatientes al mando, controlados por alguien que entiende de negocios y puede vigilar que no se queden vueltos camino al frente.
Putin, mientras tanto, dijo el viernes que no se opone a una mesa de diálogo para poner fin al conflicto, pero, aclaró, «deben basarse en el sentido común, no en ultimátums, y deben llevarse a cabo con un gobierno legítimo de Ucrania», consigna el canal RT. El presidente ruso aludía a que el mandato de Volodimir Zelenski venció el lunes y desde marzo tiene suspendidas las elecciones con el argumento de que la guerra no es buen momento para ir a las urnas. «No me importa mucho, la verdad», replicó el ex comediante, agregando que los comentarios sobre su legitimidad son «aburridos y poco interesantes”.
La otra pata del mensaje de Putin se refiere a la Conferencia para la Paz en Ucrania convocada a instancias de Zelenski para el 15 y 16 de junio en Bürgenstock, Suiza, a la que fueron invitados 160 gobiernos… pero no el ruso. Ayer, en Stresa, Italia, ministros de Finanzas del G7 anunciaron avances «en nuestras conversaciones sobre las posibles maneras de anticipar los beneficios extraordinarios procedentes de los activos soberanos rusos bloqueados en favor de Ucrania, en conformidad con el derecho internacional y nuestros sistemas jurídicos respectivos».
Esta iniciativa será presentada en la próxima cumbre del grupo de las naciones más industrializadas de occidente entre el 13 y el 15 de junio en Apulia, Italia, a la que dijo que asistiría Javier Milei. A principios de este mes la UE llegó a un acuerdo para embargar los intereses de los activos bloqueados de Rusia y así enviar más armas a Ucrania. Estiman ese monto en unos 3000 millones de euros al año que irán a los fabricantes de armas. En respuesta, Rusia embargó bienes de bancos de EE UU y de Europa, como los JP Morgan y Deutsche Bank.
Foto: AFP
Putin, en tanto, añadió hace unos días que al aceptar que las sanciones lleguen al punto de incautar fondos, «las autoridades de EE UU están socavando la confianza en el dólar, su principal, primordial y más importante instrumento de poder. Por así decirlo, simplemente están cortando la rama en la que ellos mismos están sentados».
El tema de la paz en Ucrania también desvela a China y Brasil, dos de los miembros fundadores del grupo BRICS, la contraparte del G7, y este jueves el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, se reunió con el ex canciller brasileño Celso Amorim, actual consejero del presidente Lula da Silva, y emitieron un comunicado en el que exhortan a desescalar el conflicto y a mantener un diálogo constructivo como «la única solución viable a la crisis de Ucrania». El texto señala que «las dos partes acogen con beneplácito a los miembros de la comunidad internacional que apoyen y respalden los entendimientos comunes mencionados y desempeñan conjuntamente un papel constructivo en la promoción de las conversaciones de paz».
China, por su parte, culminó este jueves dos días de maniobras militares alrededor de la isla de Taiwán que incluyeron el sobrevuelo de 111 aviones y decenas de buques. El ejército chino mostró un video donde se ven camiones lanzamisiles e imágenes de oficiales a bordo de los barcos contemplando a las naves taiwanesas. Para Taipei, se trató de «una provocación unilateral que no sólo socava el statu quo de paz y estabilidad en el estrecho de Taiwán, sino que es también una flagrante provocación al orden internacional».
Los ejercicios comenzaron poco después de que asumiera el nuevo presidente, Lai Ching-te, quien en su discurso inaugural advirtió: «Espero que China afronte la realidad de la existencia de la República de China (sic) y respete las decisiones del pueblo de Taiwán». Beijing exige a Estados Unidos respetar el principio de «una sola China” y detener las interacciones oficiales con Taiwán. Hablaba de congresistas pero también del subcomandante del mando Indopacífico de Estados Unidos, el teniente general Stephen Sklenka, quien adujo que las maniobras militares eran «preocupantes». «China nunca tolerará ningún intento de nadie por dar cobijo a actividades separatistas que busquen con cualquier pretexto la independencia de Taiwan», respondió el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Wang Wenbi.
El ejército israelí bombardeó Rafah este sábado, desoyendo la orden de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) del viernes de suspender sus operaciones en esa zona del territorio palestino, en una nueva muestra de que Benjamin Netanyahu no piensa acatar ninguna de las decisiones emanadas de organismos exteriores. El desafío aparece en otra semana tormentosa para el primer ministro ultraderechista: al creciente rechazo social que generan sus políticas de aniquilamiento en Gaza, que ya provocaron la muerte de casi 36 mil personas, se agregó el anuncio de que España, Noruega e Irlanda reconocen al Estado de Palestina. En la península ibérica, a su vez, ya son cuatro las universidades que rompieron relaciones con Israel tras los acampes de estudiantes en contra de acuerdos con instituciones de ese país: Barcelona, Granada, Jaén y Pablo Olavide de Sevilla.
Contra la corriente, un comunicado de la cancillería argentina del miércoles expresa “su preocupación por la decisión del fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) de solicitar el arresto de altos funcionarios de Gobierno de Israel”. El británico Karim Khan pidió el 20 de mayo el arresto de Netanyahu y su ministro de Defensa Yoav Gallant, pero también del líder de Hamás, Yahya Sinwar, del jefe militar de la organización Mohammed al-Masri, y del jefe político, Ismail Haniyeh por crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Netanyahu también encuentra respaldo en Estados Unidos, donde el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, dijo que el premier israelí hablará ante el Congreso en una sesión conjunta en una fecha que no precisó. Para el legislador, la invitación es una “muy oportuna y fuerte muestra de apoyo” en su momento, reconoció, “de mayor necesidad”. De concretarse, sería una reedición de la visita de marzo de 2015 cuando Netanyahu se presentó ante el capitolio en un abierto desafío a las negociaciones que llevaba a cabo Barack Obama con Irán para el acuerdo nuclear que luego Donald Trump tiraría por el retrete ni bien asumió.
Se supone que esta vez también se trataría de manifestar su disgusto contra Joe Biden, aunque el actual presidente no deja de surfear en torno a las relaciones con Israel y si bien declarativamente le reclama la firma de un cese el fuego con Hamás y un intercambio de rehenes por presos, no deja de enviar armamento que luego es utilizado para lo que según las denuncias presentadas ante el TPI, constituyen un acto de genocidio en Gaza.
Netanyahu también respondió, a su manera, al reconocimiento de Palestina por el gobierno de Pedro Sánchez con la prohibición de que la embajada española en Tel Aviv preste servicio consular a ciudadanos palestinos. Se montan en una frase de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, “Palestina será libre desde el río hasta el mar”, calificada de fomentar “el odio y la violencia” por la cancillería israelí, para impugnar la medida de tomada por el mandatario hispano.
Sobre el reclamo del CIJ, Israel respondió que las acusaciones «son falsas, escandalosas y moralmente repugnantes». Arabia Saudita y Turquía adelantaron que pedirán a los organismos de la ONU que hagan cumplir el mandato del tribunal. La CIJ también exigió que se mantenga abierto el cruce de Rafah con Egipto para el ingreso de ayuda humanitaria.
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