Javier Milei y Donald Trump comparten una visión del mundo que pretenden imponer a lo bestia. Un mundo proclive a la libertad empresaria, impuestos bajos, laxitud en las leyes laborales y sin beneficios sociales. El magnate, además, lo quiere sin inmigrantes. Fuera de eso, Trump procura mayores aranceles para la importación de productos, cosa de defender la industria estadounidense. Para Milei, la industria y casi todo lo nacional es mala palabra. Desde la línea de bandera hasta las Malvinas, ese reclamo perturbador que traba los negocios con el Reino Unido. Lo más grave es que para Trump, Argentina es irrelevante y la América del sur del Río Bravo es el patio trasero que solo aporta inmigrantes feos, sucio y malos. Pero tiene recursos naturales que despiertan su avaricia. Bah, nada diferente de los demócratas. Un territorio que sueñan alambrado desde 1823 por la Doctrina Monroe.
Milei, la derecha argentina y los comunicadores mediáticos afines en particular, están ahora entusiasmados con que desde la Casa Blanca, Trump le facilite un crédito del FMI como hizo con Mauricio Macri en 2018. Esas ansias crediticias chocan con un par de realidades concretas: no cae bien aumentar la deuda externa para seguir alimentando la fuga de la que se benefician los mismos de siempre. La otra es que en el FMI no están tan abiertos de bolsillo como hace seis años. No olvidan que esos que ahora están poniendo la gorra adelante del edificio del 700 de la calle 19 NW, Washington, son los mismos de aquella vez.
Que se tenga memoria, Milei y Trump se cruzaron una sola vez en sus vidas. Fue en febrero, en la cumbre de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), un foro de superconservadores que ahora le da la oportunidad al paleolibertario de viajar a Mar-a-Lago y ver si allí consigue una foto más significativa con Trump. A principios de este año, apenas lo pudo cruzar en un pasillo del hotel de National Harbor, Washington, donde se desarrolló el encuentro. La semipenumbra de esa imagen quizás benefició a Milei, tan preocupado como se sabe por la visibilidad de su barbilla. Ahora será otro de los invitados especiales de ese espacio que gana terreno internacional. La foto que espera le permitirá replicar a sus fieles y consecuentes trolls que es un “fenómeno barrial”, mal que le pese a Ricardo López Murphy.
Adelantándose a ese acontecimiento, Milei reposteó un mensajito en la red X, de Marcos Galperin, quien usó un recorte de la cobertura de Carolina Amoroso en EEUU en TN para afirmar que el presidente argentino es un “increíble fenómeno mundial”. En ese tren de jolgorio ultra, el vocero presidencial Manuel Adorni, el viceministro de Justicia, Sebastián Amerio; el secretario de Culto y Civilización, Nahuel Sotelo; y el ministro sin cartera Santiago Caputo, entre otros, lucieron corbatas rojas para sobreactuar su contento por el triunfo de Trump.
Todos esos son, conviene decirlo, reflejos contradictorios del momento internacional ultraderechista que se vive hoy día. Es que el presidente de los argentinos tiene un nivel de vanidad sólo comparable con la del magnate neoyorkino. Y dos personajes así difícilmente quepan en el mismo planeta al mismo tiempo. Pero si se trata de fenómeno, lo de Trump se pasó de barrial hace un rato ¿Será por eso que nuestro coterráneo todavía no había logrado que le atendiera el teléfono?
Las señales que envió Javier Milei de su preferencia por Donald Trump por momentos parecieron obscenas. Entre otras cosas porque el empresario inmobiliario todavía tiene que ganar para que se cumpla el sueño húmedo del paleolibertario argentino. Que encabeza un gobierno de gentes tan enamoradas de todo lo que viene de aquellos lados que copiaron sin el menor pudor la estética de la Casa Blanca y del Capitolio para sus íconos de fondo y el atril donde se hizo la versión local de la asunción presidencial y el discurso del Estado de la Unión vernáculo.
Milei tuvo ocasión de hablar con el expresidente y candidato republicano. Fue durante la visita de Milei al encuentro de la ultraderecha internacional organizado por la CPAC en Washington, en febrero pasado. Se cruzaron en un pasillo del National Harbor donde se realizó el encuentro, se miraron, se abrazaron a media luz, se desearon suerte y de ahí no pasó la cosa.
Habrían de pasar cuatro meses para que el argentino se viera con Joe Biden. Fue en la cumbre del G7 en Borgo Egnazia, en la Apulia. Milei había sido invitado especialmente por Giorgia Meloni, la primera ministra italiana. Fue un encuentro más formal, a plena luz, y en una entidad que tiene algo más de peso para la marcha del mundo. Todavía.
Los dos encuentros fueron algo distantes, hay que decirlo. Protocolares. En Washington, Trump medio que le habló a las apuradas porque entre ultraderechosos no hay cornadas. Pero no se le vio un entusiasmo desbordante. En Italia fue un favor de colegas de su espacio extremo como Meloni: Argentina no forma parte de ese club de los países occidentales mas industrializados. Y las políticas de Milei no hacen prever que se produzca eso de Hacer Grande a Argentina otra Vez le deseó Trump, jugando con su eslogan de campaña. NI que sea industrializado a este paso.
Como sea, es natural que Milei se sienta más cómodo con Trump. Comparten visiones retrógradas del mundo, nada que ver con esos “wokies” demócratas, con sus agendas de género y medio ambiente. Para colmo, ahora Kamala Harris anduvo diciendo que pretende terminar con “la guerra en Gaza” y luchar por la autodeterminación de los palestinos. Que no es la solución de dos estados, pero seguramente lo más cerca que pueda para ver si puede seducir a los sectores de izquierda o los musulmanes. El caso es que Trump dice que va a terminar con la guerra en Ucrania y trata con un desprecio mayúsculo a Volodimir Zelenski.
Por el bien de la humanidad, si se cumplen las promesas de terminar con las guerras -cosa difícil de creer- sería una buena señal para la continuidad de la especie. Contradictoriamente, cuando los imperios están ocupados en otros conflictos, quedan resquicios para la autonomía de estas regiones. El radicalismo fue gobierno en 1916, Primera Guerra; el peronismo en 1945, Segunda Guerra. El No al ALCA de 2005 fue con un presidente republicano que estaba enfrascado en Irak y Afganistán.
Más allá de estas disquisiciones, no importa qué le conviene a Milei, sino qué le conviene a los argentinos. Y tanto para Harris como para Trump, la Argentina de hoy día es un país insignificante, mal que nos pese. No así para la generala Laura Richardson, que asiduamente vuelve a recordarnos sus ansias de llevarse todo el litio y los minerales que le dejen.
Quizás para Trump recordar aquellas correrías de tiempos idos con el joven Mauricio Macri –que pretendía hacer negocios para el grupo empresario familiar, allá por los ‘80- le hubiera ablandado el corazón como para presionar al FMI con un crédito fabuloso a su “amigote”. Pero los tiempos son otros: en el número 700 de la calle 19, en Washington no andan con ganas de otra aventura como la de 2018, cuando esos 45 mil millones de dólares se fueron por la canaleta de la fuga.
En cuanto a Harris, si la administración Biden hubiese tenido onda, Milei no se tendría que haber tapado la nariz para ir golpearle la puerta a Xi Jinping. Porque vamos, China es tan enemiga para Trump como para BIden. Y encima, son comunistas, y al menos para su excanciller, todos iguales.
¿Qué le conviene entonces a los argentinos? La respuesta más razonable es que más allá de diferencias sobre política interior, como sugería Eric Calcagno en su columna del domingo, del Río Bravo para el sur, demócratas y republicanos son todos iguales. O sea, como convenir no conviene nadie.
Que Diana Mondino tenía las horas contadas en el ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto era vox populi desde hace semanas. Es que en estos diez meses en el cargo ya había demostrado que el traje le quedaba demasiado grande. Quedarán para su CV los desaguisados con la posición argentina en el tema Malvinas, y la frase que definía que «todos los chinos son iguales». Aunque es cierto que tuvo que hamacarse para rehacer vínculos tras los improperios de su presidente con los mandatarios de España, Colombia, México, Brasil y, sobre todo, de China. Pero de alguna manera, mientras iba aprendiendo que las relaciones internacionales tienen sus ritos, se iba colmando el fichero en la interna del oficialismo para esta economista cordobesa de tono despectivo y aires de suficiencia. De tal manera que su ignominiosa expulsión tuvo un giro de comedia difícil de explicar, si es que valiera la pena hacerlo.
En definitiva, Mondino se tuvo que ir luego de que el país hubiera votado de acuerdo con la tradición diplomática de la democracia argentina y a los mejores intereses nacionales: en contra del bloqueo a Cuba en la Asamblea de las Naciones Unidas, junto a otros 187 países de la tierra, sin acompañar a los dos aliados a los que Milei espera soldarse de manera incondicional, Estados Unidos e Israel. Para decirlo de una manera más clara, Argentina tenía dos opciones, sumarse a la abrumadora mayoría o aislarse del mundo. Javier Milei ya había lanzado una amenaza para que quienes en la Cancillería no estuvieran de acuerdo con su agenda ultraderechista se fueran de La Casa. La excusa del voto por Cuba le habilitó ahora una caza de brujas que haría sonrojar al exsenador estadounidense Joseph McCarthy y le dio vía libre al presidente para exagerar un alineamiento geopolítico fuera de tiempo. A favor de Cuba votaron todos los países de la OTAN, por señalar algo, y Ucrania estuvo ausente a la hora de apretar la botonera.
Destrucción masiva Cuando se hurga sobre estos últimos gestos presidenciales, este hecho debería interpretarse como una maniobra orquestada para poner en marcha una nueva etapa de la destrucción del Estado de la que se ufana Milei, orgulloso de ser «un topo que se infiltró en las filas enemigas».
Y verdaderamente esa sensación de que todo lo argentino le resulta ajeno se manifiesta en cada paso que fue dando desde la Casa Rosada. En esto, habrá que decir, Mondino acompañó puntillosamente. Como en la «agenda Malvinas», un tema que se hunde dramáticamente en la historia argentina y que condicionó de modo definitivo el fin de la dictadura cívico-militar. Esto incluye la denominación de «Falklands/Malvinas» al archipiélago en un documento oficial, un dislate respondido con una calculada furia tanto de la ahora excanciller como del ministro de Defensa, Luis Petri, quienes culparon genéricamente a «un izquierdista» dentro de la burocracia estatal contra el que juraron los peores castigos, pero que a ocho días del hecho no fue hallado.
Los gestos rayanos con la sumisión ante la jefa del Comando Sur de Estados Unidos, Laura Richardson, la renuncia a integrar el grupo Brics, la promesa de llevar a Jerusalén la embajada argentina en Israel, el discurso del primer mandatario en la apertura de la Asamblea General de la ONU, fueron otros mensajes de cuál es la «agenda presidencial».
Lo que la gestión de La Libertad Avanza pretende es, desde ese espacio reducido dentro del espectro político nacional, diseñar políticas que consoliden un posicionamiento internacional del que cueste alejarse, aun con otro Gobierno. El primer paso fue «marcarle la cancha» a Mondino con una abogada especializada en temas de Familia, Úrsula Basset; un secretario de Culto y Civilización, Nahuel Sotelo; y el embajador en Estados Unidos, Gerardo Wherthein, una de las fortunas más grandes del país y ahora su reemplazante en el puesto.
Otros tiempos. El nuevo canciller, Gerardo Wherthein, con Milei y Mondino en diciembre del año pasado.
Foto: NA
Ideologías adecuadas Lo que ocurrió con ese pase de comedia fue ampliamente desmenuzado en los medios de comunicación amigos y no tanto del Gobierno. Desde la hipótesis de una presunta «cama» a Modino para sacarla del medio, hasta alguna rebelión tras bambalinas luego de las primeras amenazas de «limpieza ideológica» en esa dependencia. El que apretó la botonera, el representante argentino, Ricardo Lagorio, ya había sido reemplazado pero conservaba su titularidad hasta este 1º de noviembre. La ONU tiene sus reglas que no puede cambiar el capricho de un país de segundo orden como el que encabeza ahora Milei.
Mientras tanto, el Gobierno dobló la apuesta y anunció una auditoría para revisar la ideología de cada miembro de la diplomacia vernácula, una suerte de Tribunal del Santo Oficio que preocupa al interior de ese organismo pero debería interpelar mucho más a la dirigencia política, que pareció anestesiada ante estos anuncios.
Mucho más alarmante es que todas estas operaciones se hacen a la vista del público y hasta reciben el apoyo de comunicadores sociales, sin fisuras. El caso de Luis Majul se entiende, porque es accionista de El Observador, propiedad de Werthein y Gabriel Hochbaum; el de otros no.
Daniel Parisini, conocido como tuitero con el apelativo Gordo Dan, señalado como el jefe de una banda de trols que apoyan al Gobierno, dice más claramente que nadie de qué viene la cosa. En este caso, desde su canal de streaming Carajo, este gran inquisidor paleolibertario dijo sobre el affaire Mondino. «Hay gente que no se ha terminado de barrer», para agregar «hay que poner a los propios». Entre los propios están amigos, parientes, que «vos sabes que están con la ideología adecuada».
Cuando gobernas tenes que poner a los tuyos en el estado o te pasan por arriba.
El Gobierno, mientras tanto, continuó con su programa de desguace nacional. Y como en la era Menem, Aerolíneas Argentinas es un símbolo. Ahora, muchos de los mismos que aceptaron sacar la privatización de AA de la Ley Bases, aprobaron «convencidos» un dictamen para ponerla en venta parcial o total. Desde el 1º de noviembre, por lo pronto, se le facilitó a las low cost puestos en el Aeroparque hasta ahora exclusivos de la línea de bandera. Eso y la suspensión de la impresión de billetes en la Casa de la Moneda son otras señales de la agenda de desguace en vigencia.
Evo Morales inició una huelga de hambre en reclamo de diálogo, en otra vuelta al enfrentamiento con el actual presidente, Luis Arce. Luego de una escalada que hacía temer un baño de sangre, y con ese argumento en la cabeza, el líder del MAS-IPSP pidió levantar los bloqueos que paralizan desde hace casi tres semanas a todo el país y reclamó a organismos internacionales o “países amigos” que intercedan para evitar males mayores. «Iniciamos la huelga de hambre desde el Territorio de Lucha, convencidos de la necesidad de encontrar soluciones a los problemas que hoy enfrenta el pueblo boliviano», escribió Morales en su cuenta de X.
La tensión en Bolivia está al límite: Arce había instruido a su ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, a despejar las rutas con la policía, mientras que la derecha le pedía usar a las Fuerzas Armadas. El miércoles, en un escueto mensaje televisado, Arce exigió el levantamiento de los bloqueos y estimó pérdidas por 1700 millones de dólares a raíz de los cortes de rutas. En su discurso advirtió: “De no escuchar este clamoroso pedido del pueblo boliviano, nuestro Gobierno, elegido democráticamente con más del 55 % de los votos, ejercerá sus facultades constitucionales”.
El viernes hubo choques en el despeje de caminos en la región de Cochabamba, la zona de mayor influencia de Morales. Del Castillo, uno de los más duros contra el expresidente, dijo el viernes que el operativo policial, bautizado “Recuperando la patria”, había sido exitoso y que “el avance de las tropas es constante y tiene buenos resultados. La Policía no claudicará en su esfuerzo por reestablecer el orden y la paz en nuestro país. No dejaremos que grupos irregulares que buscan impunidad y destruir el país secuestren nuestra Patria”.
Partidarios de Evo, por su lado, ocuparon el regimiento militar «Cacique Juan Maraza», de Villa Tunari, en el Chapare, en respuesta a ese procedimiento, lo que hizo recordar las lejanas épocas en que los cocaleros eran reprimidos durante gobiernos antipopulares. La última vez que Morales había recurrido a una huelga de hambre como forma de lucha fue, curiosamente, siendo presidente, en 2009, cuando inició una medida de fuerza similar por la demora del parlamento a aprobar una ley electoral para los comicios generales de diciembre de ese año en el marco de la Constitución del Estado Plurinacional que había sido aprobada en febrero. El choque actual con el sector “arcista” se relaciona con el deseo de Morales de volver a presentarse el año que viene.
Así, se fue demorando la elección de integrantes del Poder Judicial, tal como establece la Carta Magna, aunque una maniobra del “evismo” en la Asamblea logró destrabar ese bloqueo y convocar a las urnas judiciales el 1 de diciembre. Ahora el Tribunal Supremo Electoral aprovechó la situación para correrlas al 15 de ese mes. Si fuera por los jueces, voltearían ese artículo constitucional para perpetuarse en el cargo. De todas maneras, entre las controversias con el líder cocalero figura justamente la prohibición de que puede presentarse nuevamente a elecciones.
Con Del Castillo el conflicto tuvo ribetes más peligrosos. El domingo, una caravana de vehículos entre los cuales viajaba Morales fue baleada en un confuso episodio también en el Chapare. El chofer de la camioneta resultó herido en la cabeza. Evo acusó al gobierno, Del Castillo dijo en cambio que la custodia del exmandatario disparó contra un reten policial. En paralelo, desde el Poder Judicial avanza una investigación por el presunto delito de trata de personas y estupro contra Evo Morales que en Argentina despertó el apetito mediático del denunciante Yamil Santoro a través de la Fundación Apolo, vinculada con la ultraderecha internacional.
“Hace cuatro años, cuando se preparaba para asumir la presidencia, nadie hubiera imaginado que los últimos meses de su gobierno serían tan oscuros y lamentables; menos aún que usted terminaría autorizando la violencia contra quienes lo llevaron al poder con su voto, su lucha y su sangre”, anota Evo en una carta abierta a Arce. “¿Alguna vez se imaginó que llegaría a este punto? ¿Qué autorizaría la misma intervención policial y militar que autorizó Jeanine Añez? ¿O que mancharía sus manos con la sangre de los indios, los pobres y los campesinos que prometió defender? ¿Quién lo condujo hasta aquí, presidente?”, continúa Morales, tras acusar a “Lucho” Arce de dividir a Bolivia.
El ayatolá Ali Jamenei dijo este sábado que «Estados Unidos, como el régimen sionista, tienen que saber que sin duda recibirán una respuesta aplastante por lo que están haciendo contra Irán, la nación iraní y el frente de resistencia». Las palabras del líder espiritual de Irán ante un grupo de estudiantes en Teherán, no por esperables, resonaron con preocupación en la administración Joe Biden, que si algo no quisiera a dos días de las elecciones presidenciales es tener otro frente abierto en la pelea voto a voto de los demócratas por otros cuatro años en la Casa Blanca, ahora con Kamala Harris contra Donald Trump. De allí que el jefe del Pentágono, Lloyd Austin III, anunciara el envío “de más destructores de defensa de misiles balísticos, escuadrones de combate y aviones cisterna y varios bombarderos de ataque de largo alcance B-52 de la Fuerza Aérea de EEUU” mientras se prepara la llegada a la región del Grupo de Ataque del Portaaviones Abraham Lincoln. Todo esto mientras las fuerzas israelíes dejaron más de 50 muertos y un centenar de heridos en otra incursión de bombardeos en el valle de Bekaa, en el noreste de Líbano, según el Ministerio de Salud de esa nación, y arrasaron una oficina de Naciones Unidas en Cisjordania.
La ofensiva de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en la región se mantiene mientras también el gobierno de Benjamin Netanyahu espera alguna respuesta por el ataque con drones y misiles de la semana pasada en cercanías de Teherán. La información de un medio cercano a Hezbollah como Al Mayadeen elevó las alarmas. “Es probable que Irán aumente el alcance de sus misiles balísticos y cambie su doctrina nuclear si se enfrenta a una amenaza existencial”, les dijo Kamal Kharrazi, asesor de Jamenei.
Este viernes, las FDI emitieron una orden de evacuación de pobladores de los barrios beirutíes de Daniyeh y se pudieron ver imágenes de edificios derribados, pero no se registraron víctimas. Tel Aviv afirmó que se había realizado un operativo con “inteligencia precisa” de sitios de producción de armas de Hezbolláh y estructuras militares adyacentes. Las autoridades libanesas puntualizaron que a esta altura de la invasión israelí ya se registraron 2897 muertos, 13.150 heridos y 1,2 millones de desplazados. Información de los canales ligados a Herzbolláh indican que se estaban produciendo encarnizados combates en el distrito de Marjeyoun. El primer ministro interino, Najib Mikati, señaló en consecuencia que estos ataques demuestran «el rechazo por parte del enemigo israelí de todos los esfuerzos para lograr un alto el fuego«.
En la semana que pasó Israel bombardeó la histórica ciudad de Tiro en busca, explicó su ejército, de destruir todos los centros de la milicia chiíta. La cancillería libanesa aseguró a la Unesco que se estaban haciendo los esfuerzos necesarios para proteger de los ataques israelíes el acervo arqueológico que atesoran esos lugares. El martes las FDI pidieron la evacuación de zonas cercanas al Templo del Sol en Baalbek y del antiguo hipódromo de Tiro, lo que hizo temer por la destrucción de esos lugares declarados Patrimonio de la Humanidad.
En su ola destructiva, las tropas israelíes dañaron definitivamente la oficina del campamento de refugiados de Nur Shams, en Cisjordania, de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Medio Oriente (UNRWA en inglés), según denunció el comisionado general de la organización, Philippe Lazzarini. «La oficina ya no se puede utilizar. Era el centro de prestación de servicios básicos para más de 14.000 refugiados palestinos en el campamento, incluyendo el aprendizaje para niños, salud, saneamiento y protección social. Durante la operación, también destruyeron las carreteras y las infraestructuras de agua y electricidad», dijo y agregó que cuatro personas murieron por la incursión. Israel afirmó que «terroristas pusieron explosivos en las proximidades de las oficinas de la UNRWA que detonaron en un intento por dañar a los militares» y agregó que habían utilizado un hospital de la ciudad cisjordana de Tul Karm para transferir armas. En Gaza, en tanto, el Ministerio de Salud de Hamas aseguró que 55 personas murieron y 186 resultaron heridas en los últimos ataques israelíes en la Franja. Solo en un bombardeo en el centro del enclave, al norte del campo de refugiados de Nuseirat, hubo 26 muertos, entre ellos cinco niños, según los médicos.
Javier Milei se reivindica discípulo del expresidente Carlos Menem desde que comenzó a vislumbrarse como una opción de gobierno, ya antes de las campañas para las PASO de 2023. Aunque siempre rescató las propuestas neoliberales afines a ese espacio político venido a menos desde la crisis de 2001 y el fin de la convertibilidad. De tal modo que en sectores de la sociedad que perciben los tiempos del 1 a 1 con cierta nostalgia, el fundador de La Libertad Avanza logró una fuerte inserción. La situación reinante tampoco ayudó para que aquellos años no se convirtieran en una utopía entre jóvenes que no habían nacido cuando el riojano desplegó su plan neoliberal. Como sea, este revival convierte a la gestión mileísta en un menemismo siglo XXI. Una copia neomenemista de un extremismo y violencia que el original no tenía.
Los detalles incluyen dosis de farandulización que no se veían desde los 90 –llegó a presentar un libro en un acto en el Luna Park en el que cantó con una banda de rock– hasta una alianza extrema con Estados Unidos a la que Milei agrega a Israel, más una política en torno a las Islas Malvinas que raya con la renuncia a la soberanía.
Durante la campaña presidencial, el candidato anunciaba un romance con la comediante Fátima Florez nacido en un programa de televisión. Tras la ruptura de esa relación, aparece en escena Amalia «Yuyito» González, que tuvo un vínculo con el fallecido expresidente justicialista.
La iconografía es un tema también recurrente. Si Menem había copiado el logo de la Casa Blanca al recibir a George Bush en 1990, bien Milei podía «tomar prestado» un diseño del que tenía Ronald Reagan, uno de sus personajes admirados. Sus discursos ante el Congreso, con el atril que ya había utilizado al asumir, esa vez a espaldas del edificio, también rememoran el escenario de los mensajes del Estado de la Unión que los presidentes de EE.UU. hacen al abrir el cada período legislativo.
Tibios mensajes Lo que más dolores de cabeza trajo en cuanto a las relaciones exteriores, sin embargo, es un alineamiento con el Reino Unido que genera rispideces hacia adentro del Gobierno y con la vicepresidenta, Victoria Villarruel. Si el fallecido excanciller Guido Di Tella quería estrechar lazos con los pobladores de las Islas Malvinas enviándoles regalos insólitos, desde videos de dibujitos animados, libros de El Principito y ositos Winnie the Pooh, lo de Milei va bastante más allá.
Primero, su ministra de Relaciones Exteriores, Diana Mondino, declaró que el Gobierno iba a respetar «los derechos de los isleños», luego apenas respondió con un tibio mensaje irónico en la red X a la visita de su entonces par británico David Cameron a Malvinas en febrero pasado.
Valoramos el gesto del Canciller de UK Cameron de incluir a la Argentina en su vista a la región.
Estaremos felices de recibirlo, en una próxima ocasión, también en Buenos Aires.
A principios de octubre, Milei recibió en una inexplicada visita al exprimer ministro Boris Johnson en la Casa Rosada y le cedió el balcón para que saludara a los paseantes por la Plaza de Mayo. El polémico dirigente conservador posteó alabanzas a un presidente argentino con «los cojones» como para admirar a Margaret Thatcher.
As Britain becomes a Left-wing tyranny, meet the Argie president with the cojones to take a buzzsaw to big government, fight for freedom – and say he loves Mrs Thttps://t.co/oBmAqPBdUy
Malvinas Todavía vendría otra demasía en esta cuestión central para los argentinos: una semana más tarde se divulgó un mapa que el Gobierno mostró en la presentación ante inversores del régimen RIGI realizado por Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Jefatura de Gabinete en el que no figuraban las Islas Malvinas ni la Antártida, como establece el Artículo 1° de la Ley 26.651, sancionada en 2010 y que debe ser el «confeccionado por el Instituto Geográfico Nacional».
Pero acá no terminaba la cosa. Lo último, al cierre de este artículo, fue el cruce de acusaciones entre el Ministerio de Defensa y el de Relaciones Exteriores respecto a quién había sido el autor de un comunicado en el que se informa que Mondino se reunió con el vicepresidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Gilles Carbonier, para tratar «la identificación de los combatientes argentinos caídos en las Islas Falklands/Malvinas en el conflicto del Atlántico Sur».
Mondino, que está en la cuerda floja en el Palacio San Martín, deslindó responsabilidades asegurando que ese texto no había salido de la cartera ¿a su cargo?
Es absolutamente falso que desde Cancillería haya salido un comunicado donde llamamos a nuestras Islas Malvinas por otro nombre.
Respecto de la versión maliciosa publicada en la web del gobierno, estamos identificando al responsable para despedirlo. Vamos a ir a fondo contra…
También esquivó responsabilidades el ministro de Defensa, Luis Petri.
Ante el acto malicioso realizado en un comunicado en el que se hace referencia a las Islas Malvinas con un nombre no reconocido por nuestro país que afecta a la sensibilidad de todos los argentinos, el Ministro de Defensa @luispetri instruyó a que se le realice un sumario de…
Otro que mira más textos en inglés que en la lengua oficial del país es el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien para ilustrar una de sus medidas de «limpieza de hojarasca» relacionada con el pago del IVA puso un mapa de Estonia, Letonia y Lituania en el idioma de Shakespeare. ¿No encontró uno de Europa como los que se venden en cualquier librearía escolar y que abundan en la web?
A veces escucho como nos referimos con cierta dejo de envidia a ciertos países bálticos donde la gente liquida sus impuestos con un solo click porque el gobierno te pone a disposición allí la liquidación ya hecha. Por eso me parece sorprendente la poca difusión que se le dio ayer… pic.twitter.com/Oi3jpFEOId
El «Coloso», como lo llama el presidente Milei, está orgulloso del nuevo nombre y funciones del organismo recaudador, que fue publicado en el Boletín Oficial este viernes. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) perderá algunos de los atributos e incumbencias y expulsará a alrededor de 3.000 empleados que tenía la AFIP, la agencia creada en 1996, durante el menemismo. Pero claro, el paleolibertario extrema su antiestatismo y ya avisó reiteradamente que, para él, los evasores son héroes.
Inteligencia Otra modificación que tiene olor a naftalina es la de la agencia de inteligencia, AFI, que vuelve a ser Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), el nombre que tuvo desde 1955 hasta 2015. Creada por la dictadura que derrocó a Juan Domingo Perón, su objetivo fundamental era la vigilancia interior, básicamente contra peronistas e izquierdistas y, con los años, todo opositor a los Gobiernos militares. Vuelve a ese organismo y como director de la Escuela de Inteligencia Juan Bautista «Tata» Yofre, quien fuera «Señor 5» entre 1989 y 1990, notorio defensor de la «Teoría de los dos demonios».
Dividida en cuatro áreas, Servicio de Inteligencia Argentino (SIA), Agencia de Seguridad Nacional (AGN), Agencia Federal de Ciberseguridad (AFC) y División Asuntos Internos (DAI), los diseñadores del Gobierno armaron un esquema de logos con predominancia del color negro que producen resquemores. El de la ASN, con un águila que se lanza sobre su presa, tiene cierta reminiscencia del Gran Sello de EE.UU., creado a poco de la declaración de la independencia. En el de la DAI, por su parte, el triángulo con el Ojo de la Providencia, remite directamente al billete de un dólar. En la verde moneda y objeto del deseo del presidente, hay una frase que puede leerse como «Él (Dios) asintió al comienzo de un Nuevo Orden de los Siglos».
El rol en el oficialismo de Martín Menem y Eduardo «Lule» Menem, así como un incipiente proceso de privatizaciones actual -Aerolíneas, Ferrocarriles- en un contexto muy diferente al de 30 años atrás, también abonan a los paralelismos entre los dos procesos políticos.
Para que no queden dudas, el lunes 26 en el Hotel Presidente se lanza la agrupación juvenil La Carlos Menem, con la presencia de Zulema Menem (hija del expresidente), el ex secretario general de la Presidencia Alberto Kohan y el apoyo ferviente de La Libertad Avanza.
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