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Biden acaricia la presidencia, pero Trump denuncia fraude y judicializa la elección

Biden acaricia la presidencia, pero Trump denuncia fraude y judicializa la elección

Parece una ironía, pero Donald Trump pidió observadores para el conteo de votos en Pensilvania y se queja de que no los dejaron entrar a los centros donde se realiza el escrutinio. Como que se había acostumbrado a usar a la OEA para maniobrar en el sur del continente y ahora extraña a la organización que comanda el uruguayo Luis Almagro. A medida que avanza el recuento de sufragios y el actual presidente ve como algunos triunfos se le van escurriendo de las manos, comenzó a denunciar fraude y amenazar con recurrir a la Corte, ahora totalmente inclinada hacia los republicanos. Desde el otro lado de la grieta, Joe Biden llamó a la calma, dijo que aún era prematuro para declararse ganador, pero deslizó que será el presidente de todos los estadounidenses, a los que recomendó mantenerse unidos.

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En su principal medio de comunicación, la red Twitter, Trump denunció maniobras en su contra. «Nos hemos adjudicado, a los efectos del voto electoral, la comunidad de Pensilvania (que no permite el ingreso de observadores legales) el estado de Georgia, el de Carolina del Norte, en cada uno de los cuales hay una gran ventaja de Trump”.  Y agrega en un hilo que  “adicionalmente reclamamos el estado de Michigan, donde hubo un gran número de votos desechados en secreto como se ha informado».

We have claimed, for Electoral Vote purposes, the Commonwealth of Pennsylvania (which won’t allow legal observers) the State of Georgia, and the State of North Carolina, each one of which has a BIG Trump lead. Additionally, we hereby claim the State of Michigan if, in fact,…..— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) November 4, 2020


El tercer hijo presidencial, Eric Trump, y el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani, se sumaron a la protesta y en una conferencia de prensa en Filadelfia afirmaron que el actual mandatario no solo ganó el estado de Pensilvania, sino en el resto de los estados en disputa.

Eric Trump dijo que los demócratas están tratando de “hacer trampa” mediante fraude electoral masivo y prometió presentar una cautelar para detener el conteo en Pensilvania. A su turno, Giuliani -cercano al jefe de la cámara baja argentina, Sergio Massa y abogado de Trump en causas judiciales- dijo que lo que está ocurriendo en esta ocasión «está más allá de todo lo que he visto antes», y planteó, enardecido a una mutitud: «¿Crees que somos estúpidos? ¿Crees que somos tontos? Sabes algo, los demócratas sí piensan que eres estúpido. Y creen que eres tonto».

Ante la avalancha de denuncias y la amenaza de incidentes con las bandas armadas que siguen a Trump, Biden tuvo que salir al ruedo. En un discurso de tono medido, el candidato demócrata dijo que la fórmula que encabeza con Kamala Harris estaba rompiendo el récord de voto popular en Estados Unidos. A esa altura ya tenía 71.112.367 votes sufragios, contra 68.200.446 de Trump. El anterior récord era de Barack Obama, en 2008, cuando sumó casi 69,5 millones de votos.

La estrategia de Trump de desconocer el resultado de los votos electorales había sido prevista, pero no por ellos deja de resultar efectiva a la hora de embarrar la cancha.

La predicción de Bernie Sanders

Para sustentar sus denuncias, Trump espera gestos de la Suprema Corte tras haber logrado nominar a Amy Coney Barrett, una camarista ultracatólica con la que los conservadores suman 6 bancas en el tribunal, contra 3 liberales.

La jueza que asumió la semana pasada

Habrá que ver hasta dónde puede avanzar, habida cuenta de que muchos de sus correligionarios no están dispuestos a seguir en esa aventura que pone en riesgo la estabilidad del sistema político y hasta puede disparar graves incidentes con grupos fanáticos que siguen al presidente.

«Cuando finalice el conteo, creo que vamos a ser los ganadores», dijo Biden desde Wilmington, en Delaware, tratando de poner paños fríos a la situación. Se sabía que el escrutinio de los votos adelantados y por correo iba a demorar el resultado final en varios distritos. Para un sistema que garantiza el total de los votos electorales al que triunfe aunque sea por un voto, la puja es decisiva para llegar al Salón Oval.

 «Nosotros, el pueblo, no vamos a ser silenciados. Nosotros, el pueblo, no vamos a ser intimidados», indicó el aspirante demócrata, tras afirmar que sus palabras no debieran tomarse como si se declarara ganador, aunque, aclaró «está claro que los demócratas han ganado suficientes estados para alcanzar los 270 votos electorales para ganar la Presidencia».

En ese momento, se le computaban 264 votos contra 214 de Trump, pero todo era muy cambiante e inestable. Así lo será por algunos días, si se tiene en cuenta que en Carolina del Norte, por poner un ejemplo, hay plazo hasta el 12 de noviembre para computar los votos emitidos este martes antes del cierre del comicio.

Tiempo Argentino, 4 de Noviembre de 2020

Tensión en EEUU: Trump se autoproclamó ganador y pidió que paren el conteo

Tensión en EEUU: Trump se autoproclamó ganador y pidió que paren el conteo

Un mito nacido en los años 60 sin demasiado sustento científico pero de riguroso cumplimiento empírico dice que quien gane Ohio, gana la presidencia de Estados Unidos. Ese estado del Cinturón de Óxido, la región del noreste estadounidense con mayor desarrollo histórico de la industria, suele ser un termómetro del clima de la población sobre sus dirigentes. También es una región altamente golpeada por décadas a medida que muchas industrias de deslocalizaban hacia China y las armadurías del norte de México. Solía tener el corazoncito inclinado hacia los demócratas pero en 2016 se volcaron a los republicanos con la agresiva campaña del America First y el foco puesto en los mexicanos que les robaban su trabajo.

Donald Trump ganó allí por 51,3% a 43,2 de Hillary Clinton y se llevó los 18 electores. Ahora ganaba mucho más cómodo -53,4 a 45,2%- lo que auguraba cuatro años más del excéntrico empresario en la Casa Blanca. En otro estado simbólicamente clave como Florida, donde Trump obtuvo un millón más votos que hace cuatro años y superaba por el 51% a casi 48% a Joe Biden. En 2016 el resultado había sido 49,1% a 47,7. Los 29 electores iban para el actual inquilino de la Casa Blanca.

No necesitó mucho más Donald Trump para autoproclamarse ganador de las elecciones durante la madrugada, pese a que el conteo sigue en marcha y que otros estados claves todavía no daban resultados definitivos. «Francamente, nosotros ganamos esta elección», dijo en una rueda de prensa desde la Casa Blanca. El mandatario denunció «fraude» y aseguró que acudirá a la Corte Suprema, que desde la semana pasada cuenta con una mayoría conservadora de 6 a 3 tras nominar a Amy Coney Barrett.

«Queremos que todas las votaciones paren», dijo luego el presidente, en una velada referencia a los votos por correo, desde hace meses  su mayor preocupación para este 3N. Es que en algunos estados esos votos son válidos incluso si llegan varios días después de este martes a condición de que hayan sido enviados antes del cierre del comicio.

La pandemia del coronavirus -un tema espinoso que Trump trató de minimizar desde el primer día- hizo que cerca de 100 millones de personas eligieran votar antes, para evitar aglomeraciones. De esa cifra récord, unos 35 millones fueron a los centros de votación y 65 millones emitieron el voto por correo.

Las encuestas afirman que los votantes demócratas son más proclives a utilizar el voto por correo que los republicanos. Y como se vio en los últimos actos de campaña, los republicanos son menos propensos a cuidarse de los contagios.

«No queremos que encuentren ninguna papeleta a las cuatro de la mañana y que la sumen», se quejó Trump, lo que presagia las peores tormentas políticas, en vista de que muchos grupos armados desfilaron en varios distritos desde días previos. Estos grupos incluso fueron alentados por el presidente.

A las 4,20 hora argentina, Trump se autodenominó triunfador. «En lo que a mí respecta nosotros ya ganamos», afirmó el mandatario destacando sus victorias en Florida, Texas y Ohio. Sumo en esta lista a otros estados donde no hay resultado definitivo, como Georgia, Carolina del Norte, Alaska, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin.

«Es una mala decisión estratégica. Es una mala decisión política», la retrucó un dirigente de su propio partido, Chris Christie. 

Desde la campaña de Biden consideraron «indignantes» y «sin precedentes» las declaraciones de Trump sobre frenar el recuento de votos y aseguró que el equipo legal «está listo para actuar» ante cualquier intento de resolver los comicios por la vía judicial.

«Trump no decide el resultado de esta elección. Biden no decide el resultado de esta elección. Es el pueblo estadounidense el que decide el resultado. El proceso democrático debe seguir y continuará hasta que finalice», señalaron en un comunicado.

El intrincado sistema electoral de EEUU obliga a que se necesiten 270 votos en el Colegio Electoral, de un total de 538. Salvo Maine y Nebraska, en el resto del país el que gana la mayoría, aunque sea por un voto, se queda con todos los electores.

A esa altura, para Joe Biden se computaban 238 votos electorales y 67.675.455 “votos populares” (49,84%) mientras que Trump obtenía 213 electores y 65.923.217 votes sufragios en urna (48,54%), casi dos millones menos. Hace cuatro años, Hillary Clinton tuvo tres millones de votos más que su oponente, aunque perdió en el colegio electoral.

Tiempo Argentino, 4 de Noviembre de 2020

Demócratas y republicanos se desconfían y abrieron centros de denuncias por fraude y amenazas a los votantes

Demócratas y republicanos se desconfían y abrieron centros de denuncias por fraude y amenazas a los votantes

Como le ocurría a Philip Marlowe, el detective que protagoniza las novelas de Raymond Chandler -uno de los inventores del policial negro- demócratas y republicanos se miran de cara al comicio “como dos vendedores de autos usados”.  Las denuncias de fraude que viene haciendo el presidente Donald Trump, la amenaza de que desconocería un resultado adverso y la certeza de que los republicanos ya han metido la mano en la urna en otras ocasiones elevaron el tono y ambos partidos abrieron centros de atención para denuncias de maniobras ilícitas o incluso amenazas en los lugares de votación.

Eric Trump, el tercer hijo del mandatario estadounidense, tuiteó temprano teléfonos de una “línea caliente” para avisar por cualquier eventualidad.

Como podría suceder en cualquier nación de esas a las que los medios y la dirigencia estadounidenses suelen catalogar, con cierto desprecio, como democracias de baja calidad o incluso estados fallidos, el tema de la protección del voto y el riesgo de incidentes en los centro de votación son tomados en cuenta con mucha diligencia. Así, la desafiante de Trump en 2016, la ex secretaria de estado Hillary Clinton, no se quedó atrás y también publicó en su red social una línea de protección.

El actor Mike Ruffalo, que alguna vez fue Hulk para Hollywood, espera no llegar a enfurecerse de la misma forma que su personaje y por eso advierte sobre los call centers de cada distrito para alertar sobre incidentes.

Ruffalo había protagonizado una campaña para tratar de convencer a los ciudadanos estadounidenses de la necesidad de votar, ante el riesgo de que como la elección no es obligatoria muchos prefirieran aislarse del resultado. Pero también ilustró como hacer para que el voto no se pierda por errores en su confección.

En una elección caliente como esta, esos detalles pueden hacer la diferencia, Ruffalo -que en la película Spotlight interpretó al periodista Michael Rezendes, que investigó los casos de pedofilia de la iglesia católica en Boston- llama a votar contra Trump, yparticipó de la campaña “boletas desnudas”, donde mostraban sobre la manera correcta de llener las boletas para el voto por correo.

De esa campaña participaron los comediantes Chris Rock, Sarah Silverman, Sacha Baron Cohen. “Se lo qué están pensando: ‘Ruffalo, vístete’”, se le escucha decir al actor. Otras estrellas como Tiffan Haddish, Amy Schumer, Chelsea Handler, Naomi Campbell, Josh Gad y Ryan Michelle Bathe, explican el modo de evitar una “naked ballot”, es decir, una papeleta enviada por correo sin los sobres o datos correctos, lo que automáticamente anularía el voto.

El video fue producido por RepresentUs, un grupo no partidario. “El hecho es que si usa el color de bolígrafo incorrecto o no introduce correctamente su boleta en el sobre, es posible que su voto sea anulado. Esto no es un asunto partidista; afecta a todas las personas que planean votar por correo ”, dijo Josh Silver, cofundador y director ejecutivo del grupo, en un comunicado de prensa que reproduce la revista Glamour.

Tiempo Argentino, 3 de Noviembre de 2020

En Estados Unidos los latinos también importan… para definir la elección

En Estados Unidos los latinos también importan… para definir la elección

Este martes comenzará a develarse el futuro de la por ahora primera potencia mundial. Pero salvo un triunfo demoledor de Joe Biden -que no está en los cálculos de nadie- no es fácil predecir cuándo se sabrá quién ocupará la Casa Blanca durante los próximos cuatro años. Por lo que es de temer que el actual presidente embarre la cancha si el resultado viene reñido. O que el conteo final en algunos distritos se demore, dando paso a que bandas supremacistas armadas busquen inclinar la balanza a lo bruto en favor de Donald Trump. En un clima altamente sensible por los últimos estallidos raciales, no son pocos los que prevén escenarios como para una guerra civil.

Esta situación es vista con preocupación en el resto del mundo. Para los habitantes del sur del continente, sin embargo, difícilmente un triunfo de republicanos o demócratas signifique una diferencia tan grande. A pesar de lo cual, tanto para Trump como para su desafiante, el voto latino sí interesa. A tal punto que uno de los estados clave, donde se jugará gran parte del comicio, será Florida, donde en 2000 los republicanos metieron la mano en las urnas para conseguir al cabo de 40 días de pujas, el triunfo de George W. Bush por 537 votos y llevarse los 29 electores estaduales.

En Miami, más precisamente, viven dos comunidades determinantes en las presidenciales: cubanos y venezolanos. Ni bien Trump asumió, clausuró el acercamiento impulsado por Barack Obama en diciembre de 2014 con Raúl Castro. Obama reanudó relaciones tras reconocer que la política de aislamiento iniciada con la expulsión de la OEA en 1962 había sido un fracaso que, paradójicamente, había aislado a EEUU de la región. No puso fin al bloqueo económico, por lo que desde 2016 Trump pudo profundizar las sanciones más que antes, para satisfacción de los más reacios a arreglar con el gobierno de la revolución.

Es curioso cómo los conservadores lograron torcer una tendencia que había visto Obama. En todas las encuestas de entonces, los cubano-estadounidenses más jóvenes apoyaban la apertura, ya que eso les permitía un mayor acercamiento a las familias que quedaron en la isla y además, daba pie a relaciones comerciales beneficiosas con Cuba. No es esa la línea de dos halcones republicanos como los senadores Ted Cruz y Marco Rubio, o del nuevo titular del BID, Mauricio Claver Carone, ciertamente.

Pero al mismo tiempo que abría las puertas a Cuba, Obama puso la mira en el gobierno bolivariano. Tal vez para compensar, en marzo de 2015 emitió un decreto ejecutivo (DNU) que declaró una «emergencia nacional» al calificar a Venezuela como una amenaza «inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y a la política exterior” de EEUU. Trump llevó esta decisión al límite de expropiar bienes venezolanos, asfixiar al máximo su economía y promover una invasión militar mediante una alianza derechista regional.

Trump sabe cómo explotar esa tradicional paranoia del hombre blanco estadounidense. Basó su campaña del 2016 en denigrar a los migrantes mexicanos y con la promesa de erigir un muro a lo largo de la frontera para impedir que más latinoamericanos fueran a “robarles el trabajo y la seguridad” a los estadounidenses. Pero hay 32 millones de hispanos con derecho a voto, una cifra nada despreciable.

Ahora la estrategia pasó, primero, por una guerra comercial con Beijing. Luego culpó de la pandemia a los chinos, creadores del “virus de Wuhan”. Finalmente, el enemigo ya no fue un genérico nacional sino específicamente el Partido Comunista Chino. La amenaza ahora es el comunismo, y aunque resulte increíble, acusa al ex vicepresidente de Obama de ser “compañero de ruta” del socialismo. Eso sin dejar de recordar -en esto su contrincante contó con amplia cobertura mediática- que tanto Joe como su hijo Hunter Biden están hasta el cuello en un caso de corrupción con una empresa energética de Ucrania.

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Esta semana ambos candidatos hicieron campaña en Florida. “Estoy con el orgulloso pueblo de Cuba, Nicaragua y Venezuela en su justa lucha por la libertad”, se despachó el presidente, que acusó a la administración Obama de haber negociado “el terrible acuerdo Obama-Biden-Santos con los carteles de la droga colombianos, rindiéndose a los narcoterroristas”. Como si esto fuera poco, dijo que Biden se reunió con Nicolás Maduro y quiere convertir a Florida en Cuba o Venezuela.

Biden replicó que Maduro es un dictador, como indica el manual de ciencias electorales. Pero agregó que Trump no era el mejor indicado para apuntar con el dedo acusador. “Mientras deportaba inmigrantes latinoamericanos, dejó que Rusia extendiera una presencia importante en La Habana”, argumentó, como en un discurso de la Guerra Fría. “Trump ni siquiera otorgará un gran estatus temporal a los venezolanos que huyen del régimen opresivo de Maduro, con quien sí me he reunido y les digo que es un matón”, respondió.

Pero más allá de la pirotecnia, en caso de llegar a la Casa Blanca, quizás Biden termine por agradecerle Trump por el trabajo sucio, en la región pero también en el mundo, para la persistencia del sistema imperial.

Voto a voto

Unos 232 millones de ciudadanos pueden votar, 86 millones lo hicieron en forma adelantada. Hay más plazo para votar por correo.

Impuestos

Trump, que redujo como nadie los impuestos a los millonarios, dice que si gana Biden la clase media deberá pagar mas impuestos.

Tiempo Argentino, 1 de Noviembre de 2020

Ariel Goldstein: “Los pastores evangélicos más importantes están alineados con Trump”

Ariel Goldstein: “Los pastores evangélicos más importantes están alineados con Trump”

Con el triunfo de Bolsonaro en Brasil y tras el golpe contra Evo en Bolivia, el fenómeno del evangelismo que venía creciendo en las últimas décadas alcanzó relevancia en esta parte del hemisferio. Sin embargo, se trata de un fenómeno que cala hondo en EE UU al punto que las iglesias evangélicas son un sostén fundamental de la candidatura de Donald Trump. Autor de Poder evangélico, Ariel Goldstein, doctor en Cs.Sociales, Magíster en Ciencia Política y Sociólogo, explica las características de esos grupos religiosos: “El evangelismo hoy está hegemonizado por las expresiones pentecostales y neopentecostales”.

-¿De qué se trata?

-Es una renovación carismática que se da a mediados del siglo XX y que viene de EEUU. Esto de meterse en los medios de comunicación, de la prédica carismática, de hablar en lenguas, de la curación divina, de los demonios. Todo se renueva en los ’90 con la Teología de la Prosperidad, la idea de que el fiel tiene que entregar una parte de su salario a la iglesia, el diezmo, y eso va a redundar en su vida cotidiana. También está asociado al esfuerzo individual, el emprendedurismo. Y está un poco engarzado con el tema de la autoayuda.

-¿Qué influencia tienen en estas iglesias, grupos económicos o agencias de EEUU?

– Es probable que haya algo de eso. Lo que si está claro es que va de EEUU a América Central, donde tiene una influencia muy fuerte. Un fenómeno es cómo en EEUU predican los pastores latinoamericanos para Centroamérica. El caso del argentino Luis Palau, que vive en Miami y tiene muchos seguidores allí. El pastor Franklin Cerrato dijo que Dios le habló para que Nayib Bukele sea el próximo presidente de El Salvador. Hemos visto que el gobierno de Jeanine Añez en Bolivia decía que los indígenas tienen rituales satánicos y volvía la Biblia al Palacio.

-Jair Bolsonaro se hizo bautizar en el Jordán como Mesías, pero Lula llegó al gobierno tras acuerdos con iglesias evangélicas. 

-López Obrador también llega con apoyo de evangélicos del partido Encuentro Social. Arturo Farela, el presidente de Confraternice, que son iglesias evangélicas, que dice “nosotros somos un ejército al servicio de la revolución de AMLO”. Y no son los únicos.

-La influencia en el Partido Republicano de EEUU es fuerte, pero Trump no da la sensación de ser muy creyente.

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-Cuando en los 60 se aprobó el acta de Derechos Civiles, con el voto de los negros, los blancos del sur se lanzaron al Partido Republicano, que se derechizó cada vez mas. A eso se le sumó el tema religioso con pastores televisivos como Pat Robertson, precandidato republicano en 1988. Trump usa a estos grupos, pero también ellos obtienen beneficios porque ven que cumple con su agenda. Les dio un lugar importante en la Casa Blanca donde una pastora, Paula White, es su consejera espiritual y rezan juntos. Está con él desde el show El Aprendiz y creó en la Casa Blanca la Oficina de la Fe. Después está el tema del aborto, muy importante para los pastores evangélicos alineados con el PR.



-Por eso designó a la católica Amy Coney Barrett como jueza de la Corte, para garantizar un voto antiaborto.-Es que ella pertenece a un grupo católico pentecostal. Hay que pensar en la pentecostalización del catolicismo. Grupos católicos que adoptan la renovación carismática: hablar en lengua, curación divina, el dinero y esta cosa conservadora de las costumbres Coney Barret perteneció al grupo People of Pride, católicos pentecostales. Hoy los pastores evangélicos más importantes están alineados con Trump. Los latinos están un poco mas divididos, pero los blancos están con Trump. -Es que ella pertenece a un grupo católico pentecostal. Hay que pensar en la pentecostalización del catolicismo. Grupos católicos que adoptan la renovación carismática: hablar en lengua, curación divina, el dinero y esta cosa conservadora de las costumbres Coney Barret perteneció al grupo People of Pride, católicos pentecostales. Hoy los pastores evangélicos más importantes están alineados con Trump. Los latinos están un poco mas divididos, pero los blancos están con Trump.

Tiempo Argentino, 1 de Noviembre de 2020

Twitter, Google y Facebook, interpelados por el Senado de Estados Unidos

Twitter, Google y Facebook, interpelados por el Senado de Estados Unidos

Un debate crucial para la libertad de expresión y los controles sobre discursos de odio en las redes se desarrolla en el Senado de Estados Unidos, pero está tan teñido con el agrio aroma de la campaña electoral que quizás luego del próximo martes todo quede en el recuerdo. Mientras tanto, los CEOs de las principales plataformas de internet, Jack Dorsey de Twitter, Sundar Pichai de Google y Mark Zuckerberg de Facebook, comparecieron ante el Comité de Comercio de la cámara alta estadounidense y se escudaron en la ley que protege a esas empresas por el contenido publicado por terceros para responder las críticas de los legisladores.

A escasos seis días de un comicio clave para la reelección de Donald Trump, los republicanos, que componen la mayoría en esa sala, recriminaron por boca del titular del comité, Roger Wicker, senador por Mississippi, que esas plataformas se hayan convertido “en un poderoso árbitro de la verdad y el contenido al que los usuarios pueden acceder”.

Más aún, cuestionó a Twitter que “dictadores extranjeros publiquen su propaganda sin restricciones, mientras usted limita sistemáticamente al presidente de Estados Unidos”. Y resaltó que el público suele estar mal informado “sobre el proceso de toma de decisiones cuando el contenido es moderado y los usuarios tienen pocos recursos cuando son censurados o restringidos»-

El presidente estadounidense viene cuestionando precisamente que muchos de sus mensajes en la principal fuente de contacto con su público hayan sido censurados. Su argumento es que si tienen la facultad de decidir qué se puede difundir y qué no.

Cien millones de amigos de Trump

Es así que Trump se queja de que le hayan bloqueado tuits donde revela maniobras que bien deberían considerarse corruptas del hijo de su oponente, Joe Biden.

Media and Big Tech are not covering Biden Corruption!— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) October 28, 2020

Y no oculta su intención de poner coto a las redes, aunque al menos hasta ahora no lo pudo conseguir.

Intento de controlar las redes

Amenaza de quitar la protección legal

Paralelamente, el discurso de odio que se difunde a través de las redes sociales alarma a los bien pensantes de todo el mundo y llevó a que desde la Unión Europea se plantearan investigar a esas mismas plataformas que ahora los republicanos quieren poner contra las cuerdas. Cierto que todo esto salió a la luz luego de haberse conocido el programa de manipulación creado por la empresa Cambridge Analityca.

La UE investiga uso de datos en campaña

Cambridge Analytica, el poder en las sombras

Investigación de legisladores británicos

Dorsey, el gerente general de Twitter, le respondió a Wicker que la red del pajarito responde todo lo rápido que puede para moderar contenidos que se consideran inapropiados. Su colega de Google, el indio Pichai trajo a colación la sección 230 de la ley vigente a la que describió como «un acto fundacional del liderazgo estadounidense en el campo de la tecnología» y alertó sobre las consecuencias de un cambio en esa normativa para las empresas pero también para los particulares.

Los republicanos quieren modificar ese aspecto de la ley porque aducen que las firmas arbitrariamente bloquean contenidos conservadores en las redes. Lo cual sienten que perjudica a Trump en esta elección, sin embargo esos mismos contenidos lograron en otros lugares del mundo el triunfo de candidatos xenófobos y retrógrados.

Zuckerberg, a su turno, no objetó la posibilidad de cambiar la ley, pero que las empresas podrían censurar para evitar riesgos legales.  El fundador de Facebook señaló que ve como más correcto “actualizar la ley para asegurarse de que funcione como está previsto”.

La sección 230 de Ley de Decencia en las Comunicaciones fue creada en 1996 a nivel federal para protege a las compañías de internet de responsabilidades legales. “Ningún proveedor o usuario de un servicio de ordenadores interactivo deberá ser tratado como el publicador o emisor de ninguna información de otro proveedor de contenido informativo”, especifica. Esto es, que ninguna empresa de Silicon Valley puede ser penalizada por un contenido racista o que implique la comisión de un delito.

Facebook culpa a la grieta

Trump multa a FB

Convocado como experto en la cuestión, Ashkhen Kazaryan, responsable de libertades civiles en la ONG TechFreedom, indicó que la normativa vigente “es una ley crucial que creó internet tal y como lo conocemos. Todo el mundo depende de ella, desde los pequeños blogs a las grandes plataformas».

Y alertó que una posible modificación implicaría mayores costos legales y administrativos para las plataformas que a la larga terminarían por fortalecer a los pesos pesados de internet. «Solo las grandes plataformas pueden hacer esto. Las otras acabarán siendo demandadas y sacadas fuera del sistema», explicó.

Es un dilema al que se enfrentan las sociedades en la actualidad.

«Las grandes empresas tecnológicas han estirado su escudo de responsabilidad más allá de sus límites y el debate público está sufriendo por ello», aseguró la senadora Marsha Blackburn.

«Deberían tener cuidado con lo que quieren, porque sin la Sección 230 todos estos racistas, homófobos, xenófobos e islamófobos serían expulsados de las plataformas», dijo Hany Farid, especialista en plataformas de la Universidad de Berkeley, para agregar luego «en YouTube (perteneciente a Google), el 70% de los videos vistos son ‘recomendados’.  Entonces estas plataformas son editores, no solo anfitriones, ya que ellos deciden, con sus algoritmos, qué contenido ves».

El tema del monopolio en las redes fue una de las inquietudes de la senadora Elisabeth Warren, precandidata demócrata a las presidenciales. Pero también para organizaciones de derechos humanos.

Warren se enfrenta con Zuckerberg

Amnistía Internacional contra FB y Google

Que demócratas y republicanos lo vean como un tema preocupante puede significar que finalmente sea tratado de un modo más serio. Pero los intereses son muchos y muy poderosos.

Tiempo Argentino, 28 de octubre de 2020