A algunos quizás les suene exagerado decir que la historia de los últimos 65 años en las cooperativas de crédito argentinas estuvo signada por el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, es a partir del ingreso de Argentina a ese organismo, en 1956, que bancos, cajas y mutuales nacidos bajo el impulso de las distintas colectividades de inmigrantes que llegaron al país a principios del siglo XX colisionaron más empecinadamente con los condicionamientos externos. Y si, por un lado, esas nuevas reglas obligaron a inventar nuevas estrategias para suplir necesidades que los bancos privados no cumplían, no es menos cierto que se convirtieron en un enemigo a derrotar para, sobre todo desde 1976, imponer un modelo financiero neoliberal.
“La primera entidad cooperativa de crédito fue el Banco Popular Argentino, creado en Buenos Aires en 1887 –cuenta Daniel Plotinsky, historiador y director de Idelcoop en un libro de investigación sobre el tema– y para 1925, los bancos populares habían llegado a ser 15, con 80.061 asociados”. No tardarían en aparecer los primeros escollos: en 1926 se implementó la Ley 11.388 de Cooperativas, lo que con la reforma bancaria de 1935 implicó que solo sobreviviera de este período el Banco Cooperativo de Caseros, fundado en 1932.
Pero no solo de bancos se trata. En el país se crearon cajas de crédito de diferentes tipos: rurales, regionales de préstamos y ahorro, más las secciones de crédito de cooperativas agropecuarias de consumo y edificación. “Todo el cooperativismo en Argentina surge de movimientos sociales que tienen que ver con la cultura que traen los inmigrantes –dice Plotinsky en diálogo con Tiempo–. Los italianos crean mutuales, los españoles sociedades de socorros mutuos, los judíos cajas de crédito”. Dentro de cada grupo, además, había diferencias sustanciales. Entre los italianos los había monárquicos y socialistas; entre los judíos, religiosos y, como Plotinsky recuerda que decía su abuelo, “progresistes”.
El crecimiento de este modelo de crédito fue paulatino pero sostenido hasta que con la llegada del FMI, tras el golpe contra el gobierno de Perón, “se caen todos los programas de apoyos y líneas de créditos estatales para la industria y las pymes y surgen mecanismos semi bancarios de financiación informales a través de algunas de las viejas cajas de crédito”.
En este período se fundó el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC), con el objetivo de funcionar como una caja de compensación entre las cajas de crédito de todo el país. Pero fue bastante más lejos y se constituyó en una suerte de banco central cooperativo mediante la articulación de instrumentos financieros como las letras de cambio, que giraban sobre cuentas a la vista. El equivalente de los cheques y las cuentas corrientes para el mundo bancario.
“Llegó a haber mil cajas de crédito, dos tercios dentro del IMFC”, señala Plotinsky. En la práctica se expandieron como un sistema financiero alternativo que podía servir a pymes y personas comunes con mayor eficacia y mejores condiciones.
Durante el gobierno de Arturo Illia, se produjo un enfrentamiento del presidente con el BCRA, que era autónomo e imponía restricciones a este sistema paralelo de crédito. A tal punto que Illia y su vicepresidente Carlos Perette asistieron como invitados a un acto en el Luna Park en 1964. Por entonces, el movimiento cooperativo manejaba alrededor del 11% de todos los fondos del sistema financiero argentino. Un par de años más tarde, Illia sería desalojado del gobierno. ¿Cuánto habrá influido en ese golpe su posición sobre el mundo cooperativo?
El caso es que ni bien toman el poder, en 1966, “a las 48 horas los militares establecen restricciones que con el gobierno democrático no pudieron imponer totalmente”. No solo eso, ordenan la detención de dirigentes cooperativos y a través de los medios los demonizan como parte de una maniobra destinada prácticamente a hacerlas desaparecer. No lo logran del todo, aunque quedan solo 400 cajas de crédito.
En 1969 se dicta una Ley de Entidades Financieras que ordena la supervisión de las cajas de crédito a través del BCRA y la Dirección Nacional de Cooperativas (DNC).
Tras la primavera democrática de 1973-1976, cuando fueron nacionalizados todos los fondos bancarios, la dictadura genocida dictó la Ley 21.526 de Entidades Financieras, que obligó a que las cajas se fusionaran para convertirse en bancos comerciales, manteniendo su carácter cooperativo.
Las rígidas disposiciones de la dictadura, que continuaron incluso en el regreso de la democracia, más las sucesivas crisis económicas y hasta errores de conducción en este escenario de catástrofe continuada –hiperinflación, convertibilidad, corralito y más– dejaron en pie desde el año 2002 solo al Banco Credicoop, que había sido fundado en 1979, íntimamente ligado al IMFC.
En 2006 se dictó la Ley 26.173, que establece dos tipos de instituciones cooperativas: las entidades financieras y las no financieras. La norma establece que las primeras, integradas por cajas de crédito y bancos, están reguladas por el Banco Central.
Caja de Crédito Cuenca Cooperativa Limitada, fundada en 1961 en el distrito industrial de Villa Lynch, en el partido bonaerense de San Martín, era la última, hasta que en 2018 pidió transformarse en una sociedad anónima.
Las cooperativas de crédito, reguladas por el Instituto Nacional de Asociativismo y Empresas Sociales (INAES) todavía siguen dando batalla.
Un paraguas para poder cubrir lo que los bancos comerciales desprecian
Las cooperativas de créditos son imprescindibles para particulares o pymes que no figuran como objetivo para instituciones privadas.
Para Marcelo Kremer, la gran diferencia entre las cooperativas de crédito y los bancos privados es que las cooperativas “siempre te van a dar un paraguas” y nunca lo van a quitar cuando se largue a llover. Secretario de la Federación Argentina de Cooperativas de Crédito (FACC), una institución que fue creada el 25 de noviembre de 1950, Kremer aclara que este tipo de entidades “no captan ahorro, sino que trabajan con el capital propio”, que es el que aportan los asociados. Eso sí, como agrega Alberto Bavestrello, gerente de la FACC, si bien funcionan bajo la supervisión del INAES, deben reportar al BCRA sobre la situación de deudores y, además, están sujetas a las disposiciones para la prevención del lavado de activos. Lo que no impide que –a pesar de mover cerca de un 1,5% de préstamos del sistema financiero– para muchos sectores de los medios y la sociedad, ese mundo del crédito tenga una dosis de marginalidad que resulta incómoda. En un país donde se cerraron unos 200 bancos privados en medio de grandes escándalos o quiebras fraudulentas, es natural que esta sospecha sobre el sistema cooperativo irrite. “Nosotros somos mala palabra siempre –se indigna Bavestrello–, hace 70 años que estamos y somos los gorditos a los que les hacen bullying. Se hace duro trabajar así, porque tenés que trabajar contra eso y contra el ente regulador, que nos pone inspecciones más severas”. Las cooperativas de crédito cumplen un rol indispensable en esos rincones de la economía que los bancos comerciales desprecian. Son aquellos que no califican porque hace poco están en la actividad, o no tienen un gran capital como garantía, o inclusive –algo muy común en tiempos de alta inflación y expectativas de devaluación– cuando alguien está en concurso de acreedores. “Ha ocurrido con clubes de fútbol, o incluso grandes empresas, que solo podían tener cómo pagar salarios y gastos corrientes luego del apoyo de una cooperativa de crédito. Pasó hasta con el Grupo Indalo, la cooperativa Sancor, Adidas”, enumera Kremer. Son empresas con perfil de buen negocio comercial, pero en medio de un estrés financiero. El momento ideal para buscar un paraguas. Pero el más difícil para encontrar la solidaridad de instituciones privadas. Claro que en este escenario no solo están las cooperativas de crédito. El junio pasado, el BCRA emitió un comunicado por el cual categorizó a las entidades no bancarias en Cooperativas y Mutuales, Fintech (compañías que funcionan sobre una plataforma de Internet), Tarjetas de Crédito no bancarias y cadenas de venta de electrodomésticos. “Un informe que pedimos a Nosis (servicio de informes comerciales) nos mostró que prestamos a tasas iguales o similares a bancos y que lo hacemos con una gran diversidad, capilaridad y a segmentos que los bancos no consideran objetivo. O sea, les prestamos a empresas y personas que los bancos no quieren atender”, aclara Bevestrello. Además, mantienen un nivel mucho menor de moras que el resto del mercado financiero. “Cuando un empresario pyme está en problemas, puede dejar de pagar a la Afip o decirle a un empleado de pagarle el aguinaldo en cuotas, el último al que va a embocar es a la cooperativa”, intercede Kremer. Desde la FACC insisten en un viejo reclamo, el impuesto al débito y al crédito. “Cuando la cooperativa presta al asociado para el 1,2% del llamado impuesto al cheque y cuando deposita el cheque paga de nuevo”, destacan. Para los plazos usuales en estas instituciones, que es diez o 15 días, eso representa un porcentaje demasiado grande en relación con el dinero que prestan.
David Squires tenía 12 años cuando Diego Maradona se mandó la histórica apilada en el encuentro Argentina Inglaterra en el Estadio Azteca. La imagen le quedó tan marcada que no solo se dedicó a reproducirla en varias de sus ahora famosos viñetas, sino que cada tanto vuelve a ilustrar su deporte favorito, en el que el fútbol argentino ocupa un lugar central, Y el 10, en este universo, es la estrella más fulgurante. Lo que en su caso no resulta fácil, ya que si bien vive en Australia, es inglés de nacimiento y publica en el prestigioso The Guardian una columna semanal.
La anécdota viene a cuento porque al enterarse de la muerte de su ídolo, Squires recordó en su cuenta de Twitter una viñeta de hace algunos años en la que se ve a las figuras más icónicas de la “inglesidad”, prolijamente eludidas por el astro argentino camino al arco.
Atrás, humillados y absortos, quedan el ex primer ministro Winston Churchill, el rey Enrique VIII, William Shakespeare, los Beatles y la reina Isabel II. En primer plano, algo ausente de la “jugada” se ve al músico David Bowie, que en una primera mirada se confunde con Sherlock Holmes, pero claro, el legendario detective es una creación del escocés Arthur Conan Doyle.
“Estoy libre hasta la semana que viene, pero aquí hay algo que dibujé hace un par de años que muestra a Maradona saltando toda la historia de Inglaterra para marcar su segundo gol”, dice Squires.
Lo que sigue en su cuenta es una lista interminable de debates con sus seguidores, que como ocurre en estas pampas, en muchos casos no perdonan la trampa en el gol previo del 10, o le endilgan los traspiés de la vida fuera de las canchas del ex capitán de la selección nacional. Pero esa es una historia aparte que al viñetista no le preocupa demasiado aclarar, como buen admirador del fútbol que es.
Nacido en Swindon, Wiltshire, al oeste de Londres, en 1974, Squires comenzó a dibujar a los 15 años. Vinculado al mundo del balompié desde las tribunas del Swindon Fown Football Club, el equipo local, pronto consiguió un trabajo en la cabina de venta de entradas. Luego publicó sus primeras viñetas para la revista de la hinchada. El paso siguiente fue diseñar la mascota del club, el Rockin´Robin.
El West Ham United, la Academia del Fútbol inglés, le encargaría mas tarde el diseño de su propia mascota, Herbie the Hammer. Hasta que en 2009, Squire se mudó a Australia con su pareja. Desde allí sigue cubriendo de manera semanal fútbol para el The Guardian, donde eventualmente ilustra los entresijos de la política británica. Publica, además, en el Guardian Australia, el 11 Freunde de Alemania, el Abola de Portugal, y de su pluma ya salieron una Historia Ilustrada del Fútbol, con una segunda edición subtitulada Salón de la Fama.
Allí estaca a futbolistas de todo el mundo y todas las épocas, “De Pele a Meazza, de Maradona a Sócrates”, como él mismo adelanta en la introducción. Sus trabajos pueden verse en el blog que abrió en 2011, The Sunshine Room, llamado así en homenaje a su sala de trabajo, que es la más iluminada de la casa donde vive.
En 2014 ilustró el Mundial de Brasil para el Guardian. Y allí dibujó el bravo encuentro final entre Argentina y Alemania como un batalla épica sobrehumana entre Bastian Schweinsteiger y Javier Mascherano a la manera de androide invencibles como el T-1000 interpretado por el actor Robert Patrick en Terminator II.Reconoce el valor del mediocampista argentino y asegura que lo dibujó de esa forma porque no le daba para hacerlo “rasgándose el ano” en una final.
Pero su obsesión de alguna manera es Maradona, a quien el la tapa de History of football, le dedica el lugar central en un equipo imaginario junto al arquero soviético Lev Yashin, al aleman Franz Beckenbauer, Pelé y el holandés Johan Cruyff.
Una de sus ilustraciones más controvertidas para los británicos es esa en la que dibuja el famoso gol de Maradona en el Azteca pero hace un descatado con el futuro que le tocó en suerte a cada uno de los jugadores ingleses que el Diego esquivó en su corrida genial. Y a la mayoría, por lo que se deduce, de información absolutamente correcta, no le fue tan bien.
Desde el arquero Pete Shilton, que incluso tuvo que soportar un video game donde quedaba en ridículo, el Maradona Handball, hasta la sombra de la araña que se veía en medio de la cancha, de los aparatos para las transmisiones televisivas aéreas “y que no volvió a aparecer en un mundial”, destaca Squire.
Líderes políticos y referentes de todo el mundo se mostraron compungidos en las redes sociales a raíz de la muerte de Diego Maradona. Desde los expresidentes brasileños Lula da Silva y Dilma Rousseff hasta el candidato del correísmo a la presidencia de Ecuador, Andrés Aráuz. Desde el francés “insumiso” Jean-Luc Melenchon al presidente y vicepresidente del gobierno español, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, pasando por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el diputado Iñigo Errejón, de la izquierda Mas País.
Sin olvidar el recuerdo del gobierno cubano, que señala la coincidencia de la muerte del Diego con el líder de la revolución cubana, Fidel Castro, fallecido el 25 de noviembre de 2016. Ni de Nicolás Maduro, el presidente venezolano, el destituido mandatario paraguayo Fernando Lugo y Evo Morales.
La lista de personalidades es interminable. Lo que sigue es una pequeña muestra de lo que aparece hasta el momento.
«Su intensidad y compromiso con la soberanía latinoamericana marcaron nuestra época», lo despide Lula
El jefe de estado español tambièn lo recordó con pesar.
La cancillería cubana destaca la amistad entre Maradona y Castro y la fecha que los igualará para siempre
Nicolás Maduro y un sentimiento de tristeza que crece en todo el mundo.
Dilma Rousseff resalta la pasión con que vivió el Diez.
Para el PSOE, el futbol siempre estará en deuda.
Evo Morales llora por la muerte de un amigo.
Pablo Iglesias, de Unidas-Podemos, y un poema litúrgico.
Iñigo Errejón, otro referente progresista español.
Para Melenchon, Maradona fue «un compañero de combate» y para su bien o para su mal, «se había quedado del lado del pueblo».
#Maradona c’était aussi un compagnon de combat. Fortune ou pas Maradona était resté du côté du peuple.
El candidato a presidente ecuatoriano, Andrés Arauz, lo recordó como «ciudadano de Nuestramerica».
Fernando Lugo también hace mención a la fecha y resalta el deseo de justicia de Castro y de Maradona.
Diego no estuvi ausente de muchos de los reclamos de los pueblis del mundo, Aquí lo recuerdan los palestinos, cuando se reunió con el presidente Mahmud Abbas.
El ex ambajador palestino en Buenos Aires también le agradece la solidaridad.
Desde La Habana, el canciller Bruno Rodríguez se hizo presente.
En Colombia, Maradona le dio su apoyo a las negociaciones por la paz entre las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos.
Con la zurda forjada en un potrero Diego Maradona puso el nombre de Nuestra América en lo más alto, fue el jugador de fútbol más grande de todos los tiempos. Falleció el hijo de doña Tota, que venció a las anchas chequeras y al fútbol de fábrica europeo. Hasta siempre D10S. ⚽️ pic.twitter.com/EBwm6DLmTh— FARC #PorLaVidaYPorLaPaz 🕊 (@PartidoFARC) November 25, 2020
Y se granjeó el agradecimiento de, entre otros Piedad Córdoba, ex sanadora y militante por la paz.
No faltó la cita de Gavo Petro, ex alcalde de Bogotá y candidato a la presidencia de Colombia por la centroizquierda.
Ni siquiera el Vaticano pudo estar ausente de esta despedida. Se entiende en Jorge Bergoglio, el papa futbolero.
Finalmente, la Administración de Servicios Generales de Estados Unidos (GSA) autorizó a que el equipo de Joe Biden comience la transición hacia el futuro gobierno. Más allá del berrinche de Donald Trump, que insiste en no reconocer el triunfo del demócrata porque, asegura, tiene elementos como para que la justicia determine que hubo fraude electoral en su contra, esto implica que los asesores del candidato demócrata han iniciado el proceso para hacerse de los códigos de seguridad de cada área de la administración pública para llegar, como ultimo paso, a las claves nucleares. Por lo pronto, le habilitaron un dominio .gov para el sitio buildbackbetter (literalmente «reconstruir» mejor, una versión yanqui del “volveremos mejores”). Allí ya volcaron las primeras nominaciones en el futuro gabinete y algunas directrices sobre la gestión que se abre el 20 de enero próximo. (Ver acá)
Las primeras designaciones (ver acá) hablan efectivamente de un regreso, el de viejas figuras que tuvieron participación en el gobierno de Barack Obama. Pero sobre todo, de personalidades ligadas a ese sector de la administración que enfrentó a Trump desde el primer día. Y que recibió golpe a golpe del mandatario, que siempre puso entre sus enemigos al “estado profundo” y a la prensa hegemónica.
La primera figura que se destaca es la de Anthony Blinken como secretario de Estado, de Alejandro Mayorkas como secretario de Seguridad Nacional y Avril Haines en el área de inteligencia. Ellos, junto con el legendario John Kerry, en el área de Cambio Climático y la embajadora en la ONU Linda Thomas-Greenfield, representan un guiño a los aliados estadounidenses del otro lado del Atlántico. Muy golpeados y humillados en estos cuatro años por las políticas aislacionistas del empresario inmobiliario. Pero también representan esos vértices de la industria militar que implican políticas más belicistas que las de Trump.
«La democracia está en retroceso en todo el mundo, y desafortunadamente también está en retroceso en casa debido a que el presidente lleva un dos por cuatro a sus instituciones, sus valores y su gente todos los días», dijo Blinken a The Associated Press en septiembre, cuando arreciaba la campaña electoral. “Nuestros amigos saben que Joe Biden sabe quiénes son. Nuestros adversarios también. Esa diferencia se sentiría desde el primer día». De hecho, Vladimir Putin todavía se niega a reconocer el triunfo de Biden. Devolución de gentilezas ya que los demócratas argumentaron hace 4 años que Hillaru Clinton perdió la elección contra Trump por la injerencia rusa.
El cubano Mayorkas es también otro nombramiento con visos de símbolo político. Nacido en La Habana en noviembre de 1959, se exilió con sus padres por la revolución. «Cuando era muy joven, Estados Unidos nos proporcionó a mi familia y a mí un lugar de refugio. Ahora, he sido nominado para supervisar la protección de todos los estadounidenses y de aquellos que huyen de la persecución en busca de una vida mejor para ellos y sus seres queridos», declaró en su red social. Trump hizo de los ataques de tono racista contra latinoamericanos eje de su campaña en 2016 aunque se apoyó en los cubanos de Miami para su política de reforzamiento del bloqueo a Cuba. Se supone que ahora la Casa Blanca reanudará las relaciones plenas con La Habana, siguiendo la línea de Obama de 2014.
En la Secretaría del Tesoro, un cargo equiparable al de Ministro de Economía, estará Janet Yellen, la primera mujer en ocupar ese puesto. Fue también la primera en la Reserva Federal durante la gestión de Obama y acredita una gran cantidad de lauros en esa disciplina.
Incluso su marido, George Arthut Akerlof, es premio Nobel de Economía de 2001, en un galardón compartido nada menos que con Joseph Stiglitz y Michael Spence. Yellen llegó a publicar algún paper con su esposo sobre “salarios de eficiencia”, donde aplica soluciones no ortodoxas para dilemas como el sueldo laboral. Ella formó parte del equipo que diseñó las políticas de apoyo a los bancos en la crisis de 2008.
Kerry fue senador y en 2004 compitió sin éxito contra George W. Bush. Obama lo llamó a reemplazar a Hillary Clinton en la secretaría de Estado en 2013. Los latinoamericanos lo recuerdan porque rescató una frase que genera repudio y parecía olvidada en gestiones estadounidenses. Fue cuando calificó a América Latina de «patio trasero». Fue, también, el que promovió los primeros boicots contra el gobierno de Venezuela, al incluir al país bolivariano en la lista de peligros para la seguridad estadounidense. Al mismo tiempo promovió la agenda del medio ambiente que culminó en el Pacto de París, repudiado por Trump en 2017.
Blinken, como futuro canciller, garantiza la mesura y los rasgos cultivados de la diplomacia internacional al punto que habla francés con fluidez. Aunque de ninguna manera expresa una esperanza de paz para el mundo. De hecho, junto con Michele Flournoy, a la que muchos ven con el cargo de Secretaria de Defensa, fundaron WestExec Advisors, una consultora secreta en la que también trabajó Avril Haines, ahora nombrada para inteligencia. Ex directora adjunta de la CIA en la anterior gestión demócrata, Haines colaboró en el grupo que diseño el programa de aviones no tripulados.
Hay otro cargo normalmente de mucha influencia en política exterior aunque no con lo mismos galardones, como es el de asesor de seguridad nacional. Por allí pasaron en estos años halcones como John Bolton y antiguamente estrategas como Henry Kissinger o Zbigniew Brzezinski. Allí irá Jake Sullivan, que ya sirvió en el equipo chico de Biden cuando era vicepresidente y es investigador en la Fundación Carnegie para la Paz. Una institución que cuenta entre sus donantes a la Boeing, Northrop Grumman y las FF AA estadounidenses.
Que el modelo de negocios de los medios de información está en crisis no es novedad. Y cuánto más grandes son, como se dice en las esquinas de barrio, más ruido pueden hacer al caer. El caso de el grupo español Prisa, editor del diario El País y dueño de la cadena radiofónica SER entre otros negocios, puede ser emblemático.
Surgido a gran velocidad y montado sobre el éxito del periódico, el primero nacido en la España posfranquista, El País fue un modelo de periodismo para varias generaciones de españoles y de latinoamericanos. Su crecimiento explosivo desde los años 90 en esta región consolidó ediciones en México, Buenos Aires y a través de la web en portugués para Brasil. La radio es la de mayor audiencia y Prisa tiene emisoras en varios países, como la conocida Caracol, de Colombia. Los medios del grupo tradicionalmente reflejaron las posiciones del PSOE y recibieron no pocos beneficios de esta mancomunidad.
Pero los tiempos cambian y no solo fueron apareciendo medios influyentes ligados a la derecha y otros sin ligazón partidaria, sino que en los últimos años las noticias circulan de otro modo en la sociedad y hay una fuerte competencia de medios digitales. Que para colmo, resultan más creíbles.
Porque los medios tradicionales, en su intención de no perder audiencia ni publicidad, terminaron bajando la calidad de sus productos a niveles que muchas audiencias no toleran. El caso es que Prisa tuvo que renegociar su deuda ya varias veces desde la crisis financiera de 2008, cuando debía 3800 millones de euros. En agosto pasado los accionistas reconocían acreencias de 1000 millones de euros, lo que se reflejó en un desplome de sus acciones del 70%.
El 5 de noviembre pasado vendió la Editorial Santillana a la finlandesa Sanoma en 465 millones y consiguió refinanciar su deuda hasta el 2025. Esta semana desestimaron una oferta hostil del empresario Blas Herrero por 200 millones de euros por El País y la cadena SER.
Prisa informó que rechazó la oferta por exigua y que “continuará operando de acuerdo con su hoja de ruta definida a comienzos del presente ejercicio, en el desarrollo y puesta en valor de sus proyectos de educación y medios de comunicación, según se ha venido comunicando consistentemente al mercado”.
Herrero es catalogado por algunos medios españoles como un aventurero que aprovechó su cercanía al gobierno de Felipe González para quedarse con varias frecuencias radiales en regiones autonómicas a precio de ganga. Asturiano de nacimiento, Herrero tiene también una licencia en la nueva Televisión Digital Terrestre.
¿De dónde sacaría el dinero para quedarse con el diario y las radios? El periodista Rodrigo Ponce de León desliza en el diario.es que Ana Botín, la presidenta del Banco Santander, que mantiene un 4% claves de acciones en Prisa, es el bolsillo detrás de Herrero, “para hacerse con el control de la línea editorial de El País y la Cadena Ser”.
Hasta el propio Donald Trump parece reconocer que la era de las organizaciones multilaterales tiene actualidad sino que desde enero de 2021 recibirá un nuevo impulso. Aunque claro, luego de que se verifique su salida de la Casa Blanca, algo que dista mucho de estar garantizado por estas horas (ver aparte). Es que luego de casi 4 años de ordenar el retiro de cuanto organismo internacional formaba parte Estados Unidos, el polémico mandatario decidió -para sorpresa de todos- participar este viernes de la cumbre de APEC (Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico, por sus siglas en inglés), que integran 14 países de la región Asia-Pacífico y que suman el 60% del PBI mundial. Figuran entre sus miembros las dos mayores potencias económicas, como EEUU y China, pero también las potencias políticas más relevantes de esa parte del mundo.
La asistencia de Trump sorprendió porque se había negado a intervenir desde que llegó al gobierno, fiel a su política aislacionista que lo llevó a romper hasta con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Curiosamente, Trump destacó en el encuentro, que fue virtual por la pandemia, “el liderazgo de EEUU, incluido nuestro exitoso desarrollo de vacunas seguras y efectivas contra el Covid-19”.
Insólita jactancia en un ámbito del que forman parte China y Rusia, que también desarrollaron vacunas contra el coronavirus. Y del que formaron parte los jefes de gobierno de los otros países de APEC: Japón, Corea del Sur, Hong Kong, Vietnam, Indonesia, Malasia, Nueva Zelanda, Filipinas, Singapur, Papúa Nueva Guinea, Australia, Brunéi, Canadá México y Chile.
No fue la única sorpresa del encuentro. El presidente chino, Xi Jinping, dijo que Beijing esta analizando la posibilidad de unirse al TPP-11, el ahora llamado Acuerdo de Asociación Transpacífico Amplio y Progresivo, pergeñado en tiempos de Barack Obama por países de la cuenca del Pacífico con el objetivo no explícito de aislar a China, pero del que Trump se retiró hace 4 años. Una semana antes se habían reunido los países de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés), la contraparte del TPP, creado para dejar afuera a EEUU (ver aparte).
Este juego geopolítico desatado tras el resultado de las elecciones estadounidenses muestra un reparto acelerado de las fichas del TEG ante el cambio de administración en Washington. Todo indica que Joe Biden recuperará la agenda demócrata. De allí el apuro de “viudas” del apoyo estadounidense como el gobierno conservador de Sebastián Piñera, que se encargó de comentar, a través del canciller Andrés Allamand, su deseo de reimpulsar el proyecto TPP, que esperaba la aprobación parlamentaria en el Senado cuando Trump pateó el tablero, en 2017.
El convite de Allamand despertó también las mismas críticas que ese acuerdo de libre comercio había despertado entonces. Es más, esos sectores, enrolados en el progresismo, temen que ahora aprovechen el momento para meter la iniciativa con calzador entre los temas a aceptar en la nueva constitución que deberá aprobarse el año que viene.
Lo no menos extraño de esta aparición de Trump en el APEC es que implica un acercamiento a China luego de la guerra comercial que el mismo presidente declaró ni bien asumió el cargo.
No menos sorprendente es la reacción china. Según publicó la agencia oficial Xinhua, el presidente Xi dijo en el foro APEC que “China considerará activamente la posibilidad de unirse al Acuerdo de Asociación Transpacífico Amplio y Progresivo». Lo que permite sostener que habrá una distención en la guerra comercial desatada entre las dos potencias en los últimos años. Que implicó no solo los ataques sistemáticos a empresas chinas de comunicación sino la militarización del mar de la China y el diseño de estrategias de contención con Japón y Taiwan.
No es que ahora los países que están cortejándose a través del Pacífico -entre los cuales están Japón y Australia, aliados sustanciales de Estados Unidos pero coqueteando con China, por eso de que la víscera más sensible suele ser el bolsillo- estén esperando con los brazos abiertos a Biden.
Tampoco ocurre que el futuro presidente las tenga fácil puertas adentro. Estos cuatro años cambiaron el panorama en todo el mundo. Incluso la oposición a acuerdo TPP fue grande contra Obama de parte de los sindicatos y los sectores progresistas dentro del partido demócrata, que veían a esos pactos como hechos a la medida de las grandes corporaciones en detrimento de los trabajadores.
En todo caso, se avizoran momentos muy interesantes en el 2021 en política internacional. Sea quien sea que se siente en el Salón Oval.
Las travesuras del comandante
La voluntad de que no reconozca a Joe Biden como ganador de la elección preocupa a la dirigencia estadounidense. Sin embargo, poco a poco Donald Trump va alineando al partido republicano en torno de su denuncia de fraude y el deseo de judicializar el comicio.
En su descargo podrían alegar que en 2016 los demócratas denunciaron injerencia de Rusia mediante el espionaje de mails del entorno de Hillary Clinton para favorecer a Trump. Pero hay que reconocer que sobrepasaron en originalidad al excusómetro demócrata.
Como decir que el fraude fue realizado con un software que desarrolló una empresa dirigida por aliados del fallecido comandante Hugo Chávez, del presidente Nicolás Maduro y del financista George Soros. “Todos los días estamos descubriendo evidencia de la masiva influencia del dinero comunista, a través de Venezuela, Cuba y posiblemente China, en la interferencia de nuestras elecciones”, dijo Sidney Powell, una de las abogadas del presidente Trump.
El otro, el ex alcalde de Nueva York, Rudolf Giuliani, sudaba como en un sauna, quizás una reacción inevitable ante el esfuerzo por mantener el semblante serio y preocupado frente a los periodistas que no alcanzaban a comprender lo que les decía. En el futuro quizás no se recuerde el argumento de los republicanos para meter a Chávez en una elección estadounidense a 7 años de su muerte, ni a Venezuela y Cuba, cuyas economías padecen todo tipo de penurias a raíz de los bloqueos económicos. Pero nadie olvidará esa gota que diluyó la tintura del pelo de Giuliani y se deslizó lentamente por su perfil izquierdo.
El provocador en fuga
El posible retiro de tropas estadounidenses de Afganistán, que debería alegrar a los amantes de la paz, preocupa al Pentágono, a la industria bélica, pero también al gobierno de Angela Merkel. Así lo hizo saber el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Heiko Mass, quién pidió a Washington precisiones sobre esa medida.
Trump, mientras tanto, sigue provocando a las almas bien pensantes y envió al secretario de Estado, Mike Pompeo, de gira por Israel, donde se reunió con el primer ministro Benjamin Netanyahu y visitó un asentamiento, ilegal para la ONU, en territorio Palestino. De paso, declaró antisemita al movimiento BDS (Boicot, desinversión y sanciones) una ONG que lucha por el derecho de los palestinos y denuncia a productos elaborados en regiones invadidas por fuerzas israelíes.
Se supone que con Joe Biden volverá la política de Barack Obama hacia la región, volverán atrás los planes de paz del yerno presidencial y quizás recrudecerá la guerra en Siria. Al menos eso avizoran analistas especializados en temas de Medio Oriente.
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