Desde antes de que las urnas consagraran a Javier Milei como nuevo presidente de los argentinos ya se evaluaba en los mentideros políticos el peso legislativo con el que el libertario podría gobernar. Es que las bancas se repartieron en la primera vuelta, que resultó, dentro de lo adverso del resultado en la presidencial, bastante beneficioso para Unidos por la Patria (UxP): quedó con 108 diputados y es la primera minoría. El futuro oficialismo, por su parte, logró con su segundo puesto en octubre 38 asientos en la Cámara Baja. En el Senado, La Libertad Avanza (LLA) queda con 8 curules contra 33 de UxP, que está, así, a cuatro votos del quórum propio. En ambos recintos resultará clave la bancada de Juntos por el Cambio (JxC) –93 en Diputados y 24 en el Senado tomada en conjunto, aunque se auguran particiones–, pero aquí la cuestión es qué posición tomarán los «halcones y palomas» ante cada propuesta, desde las anunciadas privatizaciones hasta el superajuste estatal, que incluye la clausura total de la obra pública y el cierre de los grifos de los fondos coparticipables. Por lo pronto, Elisa Carrió anunció que considera a JxC una alianza literalmente rota «por voluntad ajena a la Coalición Cívica» y por lo tanto la agrupación «retoma su plena autonomía y va a luchar por los principios fundacionales, el contrato moral, el contrato republicano y el contrato de desarrollo económico» y añade que no van a participar de ningún tipo de negociación con el nuevo Gobierno. Los diputados Emilio Monzó y Nicolás Massot están terciando para unir a los descontentos del PRO y del radicalismo para armar un bloque que en principio tendría una docena de congresistas que no comulguen con LLA, entre los que integran a Margarita Stolbizer y aspiran a agregar a Miguel Ángel Pichetto. El «poroteo» en la deshilachada coalición PRO-UCR será decisivo para que el nuevo «inquilino» de la Quinta de Olivos, como se autodefinió, pueda hacer realidad dentro del marco constitucional las iniciativas ultraneoliberales que mostró en la campaña y el programa de gobierno. Milei no se queda quieto mientras esto ocurre. Habría abierto una línea de negociación con Florencio Randazzo y Juan Schiaretti para construir su propia «pata peronista». De hecho, por esas negociaciones, Alejandro Rodríguez y Graciela Camaño, legisladores del Interbloque Federal abandonaron el grupo y conformaron una nueva bancada denominada Consenso Federal. Por su parte, la Unión Cívica Radical, que mantuvo una posición ambigua antes del balotaje, no apoyando de palabra a ningún candidato y atribuyéndose el rol de oposición en cualquiera de las opciones, emitió a las pocas horas del comicio un comunicado protocolar en el que saluda «al presidente electo Javier Milei y expresa su predisposición a la cooperación republicana para sumar soluciones a la recuperación argentina». A continuación, el texto sostiene que «hace 40 años recuperamos la democracia que permitió nuevamente que el pueblo se exprese y otorgue una visible mayoría que respetamos aportando nuestros propósitos de más democracia con igualdad y equidad social».
Preocupación provincial Como sea, los diez gobernadores alineados con JxC se reunieron este miércoles en la Casa de la Provincia de Mendoza en CABA para acordar un mecanismo común ante lo que se avizora como un brutal recorte de presupuesto nacional y para urgir a la gestión de Alberto Fernández el envío de partidas de coparticipación antes del 10 de diciembre. Extraño pedido en quienes no pueden decir que no sabían qué estaba en juego en las urnas: Milei no fue un Carlos Menem o un Mauricio Macri, quienes reconocieron que si decían lo que pensaban no los iban a votar. En el documento que firman los mandatarios electos y en funciones Jorge Macri (CABA), Leandro Zdero (Chaco), Ignacio Torres (Chubut), Gustavo Valdés (Corrientes), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Poggi (San Luis) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), remiten puntualmente a la demanda de los mandatarios del Norte Grande de un decreto de la actual gestión para compensar la detracción de fondos coparticipables a partir de la nueva ley de impuesto a las Ganancias que impulsó Sergio Massa. Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), Ricardo Quintela (La Rioja), Gerardo Morales (Jujuy), Jorge Capitanich (Chaco), Gildo Insfrán (Formosa), Oscar Herrera Ahuad (Misiones) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), a los que se sumó también el correntino Valdés, habían pedido a Fernández no solo que «arbitre los medios necesarios para que se incorpore a la masa coparticipable el 25% de la recaudación del Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios y el 35% de la recaudación del Impuesto País», sino que prorrogue el Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial «creado por Decreto N°286/95, hasta el 27 de febrero de 2050». En estos días febriles, ante el resultado tan inesperado como abultado en favor del libertario, también el Foro de Vicegobernadoras y Vicegobernadores argentinos (Fovira) expresó que se juntaron para pedir la restitución de fondos coparticipables en tándem con los gobernadores norteños.
Temerarias afirmaciones Cornejo, el dueño de casa en la cumbre de «cambiemitas», asumirá en diciembre un segundo mandato en Mendoza y mantiene una puja partidaria con el jujeño Morales, que aún lidera la UCR y se mostró más cercano a Massa. Otro cercano al fallido candidato en esta instancia como Martin Lousteau apuesta a convertirse en el nuevo líder partidario en competencia con Valdés. En esa puja se juega seguramente el rol que tendrá el radicalismo, que en verdad se diluyó bastante a la sombra del Gobierno de Macri. Las elecciones provinciales le dieron ánimos; sin embargo, en la segunda vuelta, algunos de los experimentados caciques comprobaron que la ciudadanía acompañó sin dudarlo a Milei. En el país, salvo Formosa, Santiago del Estero y la provincia de Buenos, el resto se tiñó de violeta, el color elegido por LLA. En el caso mendocino, Cornejo se encontró con que el apoyo fue del 71% de sus comprovincianos y no quiso estar en contra de esos vientos que corren, de modo que señaló a la salida del encuentro que «Argentina tiene la necesidad de reformas económicas fuertes, que son necesarias». Pero luego consideró que «las reformas tienen que tener consenso político y este consenso hay que conversarlo». Pero Milei siente que el respaldo ciudadano obtenido es determinante y, por lo demás, no parece querer consensuar nada. Lo mostraba en campaña y en su primer discurso como electo se dirigió a «los argentinos de bien», aunque no les cerró las puertas a quienes se quieran incorporar a su espacio. Mauricio Macri, que también estuvo presente en los estudios televisivos amigos de un modo insistente –tiene sus propias cuitas por el reparto de cargos con Milei y además compite en Boca Juniors por destronar a Juan Román Riquelme– ante la percepción de un escenario conflictivo, no apeló a la legalidad sino a una respuesta temeraria más propia de barras bravas: «Los jóvenes no se van a quedar en casa si estos señores empiezan a tirar toneladas de piedra, los jóvenes van a salir en su oportunidad, entonces los orcos van a tener que medir muy bien cuando quieran salir a la calle a hacer desmanes». Nadie le repreguntó ni le advirtió sobre el riesgo para el sistema de convivencia democrática de esa amenaza.
El presidente electo Javier Milei designó como enlace para la transición en el área de Educación a una abogada argentina, esposa del exministro de hacienda de Augusto Pinochet, que le dio un renovado impulso en Chile al modelo neoliberal y sus transformaciones más brutales de la economía del país trasandino. La primicia la dio el portal Infobae, donde María Eleonora Urrutia es colaboradora habitual desde su rol de periodista, en un artículo sobre la identidad de los encargados de la transición en cada sector del estado ante el recambio presidencial del 10 de diciembre. La información escueta es que la abogada y economista “es investigadora asociada de FARO UDD, miembro del Consejo Directivo de la Fundación para el Progreso, (y) tendrá a cargo la transición de manos de Jaime Perczyk”.
UDD es una universidad de carácter liberal creada en Chile en 1990, donde Urrutia figura como parte del plantel de investigadores externos. En las distintas redes sociales, donde es muy activa, Urrutia se presenta como abogada por la Universidad de Cuyo con un master en Economía y Ciencia Política de la ESEADE (Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas), creada en Buenos Aires por Alberto Benegas Lynch en 1977.
También es colaboradora en El Líbero, un medio situado en Santiago de Chile y fundado en 2014 por un grupo de empresarios y dirigentes políticos de la derecha, entre los cuales figura su esposo. También es miembro del Consejo Directivo de la Fundación para el Progreso, un “centro de estudios liberal, independiente y sin fines de lucro, formado por profesionales, jóvenes, líderes de opinión, académicos e intelectuales públicos en Chile, según se presenta en su página web.
El curriculum de Hernán Büchi es amplio y extendido. Tiene 74 años, es ingeniero y economista con títulos en la Universidad de Chile y la de Columbia, en Estados Unidos. Ingresó al gabinete del dictador Pinochet como asesor en el ministerio de Economía en 1975 y en 1979 se convirtió en subsecretario de Economía, Fomento y Reconstrucción. En 1983 asumió como Ministro de Planificación Nacional para, dos años más tarde, convertirse en titular de la cartera de Hacienda hasta abril de 1989.
Pinochet había perdido el referéndum, tuvo que convocar a elecciones, y Büchi, considerado el artífice del boom de la economía chilena en su gestión en Hacienda, era la mejor oferta para la presidencia en representación del espacio de la derecha pospinochetista. En diciembre de ese año perdió contra Patricio Aylwin por 55 a 29% de los votos. Fue su única participación electoral.
Desde ese momento se volcó a la vida empresarial y también impulsó movidas culturales y académicas, siempre fomentando el pensamiento neoliberal, como la UDD, el Instituto Libertad y Desarrollo. Integra los directorios de los grupos Luksic y Solari, propietarios en el primer caso del banco de Chile, las cerveceras Kunstman y Austral, medios de comunicación y radios, entre otros. Solari, por su lado, es dueño de las tiendas Falabella, hasta no hace mucho con varios locales en el país.
Desde 2016 Büchi fijó residencia en Suiza, aprovechando que tiene doble nacionalidad, luego de que los medios chilenos lo pusieron en foco porque su nombre apareció en el informe de los Panamá Papers. Si bien rechazó el planteo de que tenía empresas off shore, alegó que se iba por “la incerteza jurídica” en su tierra. ¿Razones? “Porque cuando veo que las leyes se hacen difíciles de cumplir, porque las cambian o las reinterpretan, porque un día son una cosa y otro día son otra y no hay seguridad jurídica, me siento incómodo y me dan ganas de partir”, declaró entonces a la revista Capital.
La responsable de encontrarse con el actual ministro de Educación argentino, por otro lado, tiene vínculos con el presidente electo a través de Benegas Lynch y se ocupó particularmente de difundir sus propuestas a través de las redes sociales. En Tik Tok, donde es habitué, hizo varios posteos con algunas de las ideas más controvertidas de Milei. Acá se presenta al público:
En X, la exTwitter, también está su perspectiva:
Sin descuidar Instagram:
https://www.instagram.com/p/CvKgTq5OYpU/
Todo indica que gran parte de esos «influencers» y académicos de la derecha chilena vendrán a celebrar la asunción de Milei.
La catarata de mensajes de líderes y de “influencers” de todo el mundo a raíz del triunfo de Javier MIlei en Argentina continuó revelándose este lunes, confirmando, por si hiciera falta, que el 19 N los argentinos no solo decidían sobre su futuro presidente, sino que en estas pampas se jugaba una disputa geopolítica de la que la mayoría de los ciudadanos no fueron conscientes. Es así que a la primera tanda de mensajes en la redes sociales (ver acá) le siguieron una nueva serie de repercusiones del más alto nivel. Fue en gran medida, el personaje del día.
Por caso, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, que tuvo un comienzo público también como comediante, escribió en su cuenta de X: «Felicitaciones a @JMilei@ por su contundente victoria en las elecciones presidenciales de Argentina. Aprecio su postura clara de apoyo a Ucrania. Espero trabajar juntos para fortalecer nuestra cooperación y restaurar el orden internacional basado en el derecho internacional».
A nivel regional, fue evidente el apoyo de gobiernos progresistas como el de AMLO en México, Lula da Silva y Gustavo Petro en Colombia al derrotado candidato Sergio Massa. Como mandas las reglas de la diplomacia, el mandatario brasileño envió una salutación y un convite a mantener las relaciones entre ambos países, habida cuenta de las violentas declaraciones previas del libertario contra el exlíder metalúrgico. Lo mismo hizo el gobierno de China, otro de los países denostados por razones ideo0lógicas.
Al mismo tiempo, el presidente electo recibió un guiño del hondureño Nayib Bukele burlándose de Petro, que lamentó el resultado del comicio.
Donde repercutirá con mayor impacto su propuesta y su postura en el escenario global es en el grupo de naciones que aceptó en agosto pasado el ingreso del país para conformar el BRICS 11. Un analista de fuste como el brasileño Pepe Escobar posteó en X que comenzará el BRICS 10.
El mismo Escobar, que maneja sólida información sobre política asiática, subió un tuit que celebra que Klaus Schwab, el fundador de ese otro grupo, pero de las oligarquías financieras llamado Foro Económico Mundial de Davos, se ha convertido en el real presidente del país desde el 10 de diciembre.
Yanis Varoufakis, exministro de Finanzas griego, empecinado luchador contra los ajustes del FMI en su país durante un tramo de la gestión de Alexis Tsipras en 2015 y cofundador de la Internacional Progresista, dijo que “Milei no es un anarcocapitalista. Robert Nozick (autor de ANARQUÍA, ESTADO Y UTOPÍA) fue eso. No, Milei es un nuevo Videla vestido de libertario decidido a acabar con la mera posibilidad de la soberanía democrática argentina. En cuanto a dolarización versus inflación, es como bombardear a un país con armas nucleares para deshacerse del Covid-19. Los argentinos merecen nuestra solidaridad en la pesadilla que están a punto de vivir.”
Destacan mensajes de Elon Musk y hasta de Donald Trump, que desde su red Truth aplicó el lema de su campaña para nuestro país con un rotundo Make Argentina Great Again (MAGA) «Hacer Argentina Grande otra vez», como se encargó de decir el elegido en su primer discurso. Ya Jair Bolsonaro había dicho lo suyo sobre la próxima asunción del liberrtario, (ver acá)
En ese post Trump coincide con el millonario sudafricano Elon Musk, que postea la misma imagen de un usuario End Wokeness, algo asi como El fin del progrfesismo, que es la bandera de Gandsen, emblema de los paleolibertarios del mundo. “La prosperidad está adelante para Argentina”, se alegra el dueño de X.
Javier Milei ganó por una diferencia de 12 puntos en el balotaje y anunció el comienzo de una nueva e incierta etapa política para la Argentina, donde el nuevo presidente se reivindica como «liberal y libertario» y tiene una compañera de fórmula que es defensora sin tapujos de la dictadura militar. Con el 95% de los votos escrutados, Milei obtenía casi el 56% contra el 44% del oficialismo, un resultado inesperado incluso para los mismos integrantes de La Libertad Avanza (LLA), el partido creado hace apenas dos años. En su primer discurso como presidente electo, Javier Milei saludó a «los argentinos de bien» y agradeció el apoyo del exmandatario Mauricio Macri y de la excandidata Patricia Bullrich. El libertario comenzó a hablar a las 22 horas tras la presentación de su hermana Karina y leyó un discurso de tono fuerte y enfocado en la promesa de que con sus propuestas, que identificó como continuadora de las de Juan Bautista Alberdi «y de los padres fundadores», el país sería una «potencia mundial» como, considera, fue en algún momento del pasado. «Estamos dando vuelta a una página de nuestra historia», añadió. Luego explicó su modelo sobre tres bases: Gobierno limitado, respeto a la propiedad privada y comercio libre. Y amenazó con que no habrá tibieza y que será implacable para quienes se resistan. El candidato de Unión por la Patria (UxP) reconoció apenas pasadas las 8 de la noche que había llamado a su competidor «para felicitarlo porque es el presidente que eligieron los argentinos» y agregó: «Fue una campaña difícil y en algún momento tuvo tintes ríspidos –dijo Sergio Massa– que ojalá Argentina abandone y el valor de la convivencia democrática y el respeto por el que piensa distinto se instalen para siempre». El ministro de Economía insistió en que «esta jornada ratifica que la Argentina tiene un sistema democrático sólido y transparente».
La jugada de Macri Las primeras sensaciones sobre el resultado final, precisamente, las dio el vocero y futuro ministro del Interior Guillermo Francos, luego de varias controversias y discusiones –algunas bastante violentas, incluso– que llevaron a las autoridades de la Cámara Nacional Electoral y la jueza federal María Romilda Servini a advertir sobre chicanas y maniobras para deslegitimar el resultado del comicio. «No faltaron boletas como decían, las pudimos reemplazar. Hemos tenido una elección transparente, fiscalizada por ambas propuestas electorales», dijo el hombre designado por La Libertad Avanza para relacionarse con el resto de la dirigencia política, convertido en el portavoz del siempre explosivo Javier Milei. Cuando todavía todo está en caliente, puede decirse que el expresidente Mauricio Macri hizo una jugada arriesgada luego de la primera vuelta que le resultó positiva y lo convierte en algo así como el líder de una gobernabilidad inesperada, mientras aparece como el que detrás de Milei fogoneará para «ir mas rápido» hacia el neoliberalismo que, entiende, no pudo poner en marcha cuando ocupó el Sillón de Rivadavia. Es decir, tiene un segundo tiempo, como esperaba, aunque a través de interpósita persona. Hay que ver cómo funcionará esa dupla. Por otro lado, la vicepresidenta electa, Victoria Villarruel, resulta un personaje que las organizaciones de derechos humanos y gran parte de la sociedad jamás hubieran esperado ver al frente del Senado desde el próximo 10 de diciembre, porque con su sola presencia pone en discusión consensos que ya llevan 40 años. Pero, además, claramente se presenta como la contracara de esa construcción democrática de la sociedad.
Futuro incierto Como fuera, lo que queda claro es que este 19 de noviembre comienza otra etapa en la vida política argentina, no exenta de tensiones y acechanzas. Por un lado, habrá que ver cómo prosigue la vida política del ahora excandidato de Unión por la Patria e incluso el peronismo en su conjunto. El gobernador bonaerense Axel Kicillof destaca como el uno de los mejor posicionados en el espacio. Por el otro, el radicalismo quedó también atravesado por una elección fallida que lo pone contra las cuerdas como pocas veces en su más que centenaria vida. Si bien es cierto que logró la gobernación de cinco provincias, pero la reconfiguración política es inevitable en todos los espacios. Las eventuales medidas que tomará la nueva gestión, según las promesas y anuncios de campaña, no auguran nada bueno para los trabajadores, las pequeñas y medianas empresas y los organismos públicos, desde la educación hasta la salud y las empresas estatales. Tampoco hay un buen pronóstico para relaciones internacionales que resulten beneficiosas para el país. El futuro es incierto. Ahora más que nunca, la esperanza debe estar centrada en lograr consensos democráticos y no volver, luego de cuatro décadas, a una segunda coalición cívico-militar tan destructiva como la que comenzó en 1976. Y, por cierto, analizar que Milei no llega a donde la ciudadanía lo puso por sus virtudes sino por errores de la dirigencia en su conjunto.
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