Seleccionar página
En Perú volvieron a ganar los de siempre

En Perú volvieron a ganar los de siempre

Pedro Castillo estaba condenado desde el día que ganó la segunda vuelta, aquel 6 de junio de 2021. La diferencia con su contrincante, la ultraderechista Keiko Fujimori, fue de 0,26% -50,13 a 48,87%-, apenas 44.263 votos para un padrón total de algo mas de 25 millones de ciudadanos.  En un esquema de poder tan fragmentado -Castillo fue a balotaje con 18,92% ven primera vuelta y Fujimori con 13,41%- el dirigente del gremio docente no tenía muchos apoyos en el Congreso. Un dato que el poder real computó para tratar de impedir su llegada al gobierno y luego soplándole la nuca para que no pudiera gobernar.

Fue así que intentaron todo para deslegitimar el resultado de las urnas hasta que recién una semana antes del 28 de julio, cuando debía finalizar el período del interino Francisco Sagasti, el Jurado Nacional de Elecciones lo dio ganador y le permitió asumir.

Entró malherido a la Casa de Pizarro, la sede del gobierno nacional. Desde ese momento los sectores del Parlamento que representan a esa parte de la sociedad peruana que no soporta nada que huela a izquierda -y mucho menos si es alguien con sangre india en sus venas- comenzaron su tarea de zapa.

La forma fue boicotear cada designación ministerial. La constitución le da un enorme poder a los legisladores. Castillo prometió que iba reformarla para que gobernar no fuera un eterno rosqueo con el único objetivo mantenerse en el cargo. No es casualidad que los últimos cinco presidentes hayan terminados procesados, uno de ellos permanezca prófugo y otro se haya suicidado por no caer preso. En siete años, Perú ha tenido 8 presidentes, elegidos, designados, resignados, caídos en paracaídas…

Castillo se propuso cambiar esa tendencia lastimosa para la democracia de la nación que recuerda a José de San Martin con más fervor incluso que en su patria de nacimiento. Pero no lo logró.

En total cambió más de 70 ministros en menos de 500 días de gestión hasta este 7 de diciembre en que se dio por perdido con un manotazo de ahogado que quizás fue una forma de mandar todo al demonio para no seguir en ese acoso permanente.

La derecha del país y la regional celebra su caída. Sabe que su efímero paso por el gobierno desprestigia a los sectores de la izquierda que se jugaron por su candidatura. El gobierno mexicano ya anunció que se suspende la cumbre de la Alianza del Pacífico que se iba a realizar en Lima el 14 de diciembre. Ese organismo nació al calor de gobiernos de derecha en 2011 para contrarrestar la Unasur que llevaban adelante los progresismos regionales. Integrada por Chile, Perú, Colombia y México, era el momento de darle un giro con un mandatario que ahora no desentonaba con el reciente cambio en los demás socios de ese club.

Sucede que las cifras de la economía indican que Perú luce un crecimiento este año de cerca del 4% y que para le próximo se adelanta una cifra similar. En los últimos 30 años, el promedio de crecimiento rondó el 4,8%, computando incluso la crisis de 2008 y la pandemia, donde hubo caídas importantes. Los analistas de sesgo más neoliberal destacan, con estos guarismos, que a pesar de las recurrentes crisis políticas, la economía está firme. “La macro está bien sólida”, dicen cada vez que pueden los que ponen a Perú de ejemplo, que pululan mas de lo que se cree.

No hablan de pobreza, que ronda el 36%, con más de 11 millones de peruanos en situación de vulnerabilidad, según datos de Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Porque el crecimiento no es reparto, como bien se sabe por experiencia.

El caso es que si “la macro” está de maravillas, en consecuencia los que ganan siguen ganando e incluso ganan cada vez más. Entonces, ¿a quién le importa la estabilidad política? Mejor dicho, ¿a quién le conviene la inestabilidad política?

Si la respuesta es “a los que tienen mucho que perder con un buen gobierno”, ahí se puede hallar a “la mano invisible del mercado” que llevó a la caída de Castillo.

Tiempo Argentino, 7 de Diciembre de 2022

Contra la política

Contra la política

La imagen viralizada del jefe de la bancada del PRO, Cristian Ritondo, haciendo un gesto grosero y misógino en la escandalosa y frustrada sesión de Diputados del 1° de diciembre coronó varias semanas en las que la dirigencia de los distintos sectores de la oposición puso de manifiesto unas señales de vocación antipolítica que, al menos desde el riñón de un poder institucional, cuesta encontrar en la Argentina de la democracia. En la sesión fallida, además de la designación de autoridades de la Cámara, previamente acordada, se aprobaría la creación de nueve universidades nacionales. Sin embargo, primó la voluntad de obstaculizar el funcionamiento de un poder del Estado a partir de especulaciones políticas.
Para los corrillos del debate mediático, quizás el que viene dando más cuerda a ese perfil perturbador sea el senador cordobés Luis Juez, quien suele apelar al humor provincial para lanzar dardos contra sus opositores, tanto internos como externos, con suerte habitualmente esquiva. En una cena del sempiterno programa que conduce Mirtha Legrand, Juez lanzó un comentario que recibió una réplica inesperada. Luego de afirmar que «ningún argentino puede decir que la democracia le cambió la vida», con una explícita alabanza al gobierno militar, la filoderechista catalana Pilar Rahola lo interrumpió al aire con un «yo no puedo aceptar esa frase, perdóneme. La democracia siempre salva la vida, respecto a las dictaduras».
A los pocos días, el senador –que pugna judicialmente por un cargo en el Consejo de la Magistratura en representación de la Cámara Alta– se descargó en el canal LN+ con un comentario que incluso excede a la política para cuestionar a todos los nacidos en esta tierra. «Somos jodidos los argentinos. ¡Qué pueblo de mierda! Le exigimos mucho más a un jugador de fútbol que a nuestros propios dirigentes», lanzó tras el partido que el equipo de Lionel Scaloni jugó contra México, del que dependía la clasificación para una nueva ronda en Qatar 2022. Intentó morigerar la situación unos días después añadiendo que él también es parte de esta sociedad, a la que le reclamó que «no reacciona», sin especificar qué tipo de reacción pretende. Todavía se recuerda su paso por la diplomacia vernácula, cuando siendo embajador en Ecuador, en 2017, dijo en una entrevista radial que se había tenido que ir a cambiar la camisa «para que no digan que este mugriento se ve que agarró hábitos ecuatorianos».

No gastar aunque cueste vidas
En el canal TN, el «libertario» Javier Milei también alborotó a la audiencia cuando explicó su voto negativo a un proyecto de ley para la ampliación del Programa de Cardiopatías Congénitas destinado a la detección precoz en embarazadas. «Implica más presencia del Estado interfiriendo en la vida de los individuos e implica más gastos. Eso no funciona así», dijo, para concluir que había rechazado el proyecto «en función del ideario liberal».
Milei siempre avisó cuál es ese ideario, el que alguna vez le permitió expresar su acuerdo con la venta de niños y de órganos por eso del «libre marcado». Pero tiene sus contradicciones. Por un lado define a los miembros del Legislativo como una «casta» que vive del erario público y justificó su candidatura en la promesa de terminar con esa «lacra» desde adentro. Una vez ganada su banca, sorteó su sueldo de diputado como si fuera una tómbola. Pero no puede escapar al reproche de que no cumple con la tarea por la que, quiera o no, le pagan: el récord que le anotan es de 41 faltas al Congreso este año y asistencia en solo 25 debates.
En esto de las ausencias, el expresidente Mauricio Macri fue uno de sus mayores exponentes. En 2006, cuando era diputado por la Ciudad de Buenos Aires, un año antes de asumir como jefe de Gobierno porteño, un informe de la Cámara Baja halló que de 321 votaciones había faltado a 277. Su explicación fue que el Congreso es «un sitio en el que no se debaten ideas» y hasta llegó a decir que se aburría. El fundador del PRO también se suele ir de boca –no del club que presidió entre 1995 y 2008, por cierto– y antes de viajar al Mundial como titular de la Fundación FIFA, puso entre los candidatos a ganar la copa a Alemania, con el argumento de que es una «raza superior». Fueron dos errores seguidos: tuvo que decir que no quiso decir lo que dijo y luego recibió burlas por el pronto regreso del conjunto germano del país árabe. El exmandatario es el mismo que dijo que en Argentina no hay modo de ganar dinero como empresario si se pagan todos los impuestos.
El diputado Gerardo Milman también tuvo su cuarto de hora de fama. Dueño de una verborragia muy particular en cada uno de los varios partidos que integró, a principios de este año llamó a ir a Ucrania a luchar en defensa de ese país ante la incursión rusa. Desde fines de octubre su nombre aparece en las pantallas por una frase que le atribuyen sobre el atentado a Cristina Fernández, pero sus mayores problemas hasta ahora pasan por el manejo discrecional de su cargo.
En un caso, en el Ministerio de Seguridad, donde fue el brazo derecho de Patricia Bullrich y contrató a una ex miss Argentina como jefa de la Escuela de Inteligencia Sobre el Delito y a la hermana de la joven como jefa de la Dirección de Inteligencia Criminal. Sin antecedentes que justifiquen ambos puestos, pero con amplio manejo de fondos reservados de acuerdo con las normativas del Gobierno macrista.
Donde más políticamente –y hasta familiarmente– comprometido está Milman es, en cambio, un incidente de tránsito de una mujer que circulaba con un automóvil sin documentación en regla y sin registro de conductora. La dama llamó a Milman, que se presentó de inmediato con el documento que acredita su banca para asegurarles a los agentes de la policía porteña que el auto era de él y ella era su mujer. El vehículo no está a nombre de Milman y en su libreta de casamiento tampoco figura la mujer en cuestión, que ocupó varios puestos en el Gobierno porteño. El caso está a tratamiento de la Cámara Baja por pedido del fiscal que intervino, César Troncoso. El hecho se registró en abril pero trascendió recién ahora. El legislador culpa de la difusión al alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que compite en la interna del PRO a la presidencia de la Nación con Bullrich, quien a su vez intenta tejer lazos con Milei para ampliar su base de sustentación en 2023.

Revista Acción, 6 de Diciembre de 2022

Maurizio Lazzarato: «En la guerra en Ucrania, Europa razona contra sus propios intereses»

Maurizio Lazzarato: «En la guerra en Ucrania, Europa razona contra sus propios intereses»

Maurizio Lazzarato está tan interesado en lo que ocurre en el Sur global como para abjurar del eurocentrismo que obnubila a las mayorías de Italia, donde nació hace 67 años, o de Francia, donde se exilió a fines de los 70’s para escapar de la persecución contra militantes de Autonomía Obrera en Padua. ¿Por qué esa mirada diferente?

«Las revoluciones del siglo XX han sucedido o en los márgenes del capitalismo o en el Sur. A mí me interesa por qué las revoluciones han ocurrido en el Sur y no en el Norte, donde estaba el mayor desarrollo capitalista y deberían haber ocurrido según Marx. Pero ocurrió en un país como Rusia, donde la fuerza productiva no era grande y luego en contados países como China, Vietnam, Cuba. Las fuerzas revolucionarias venían del Sur», dirá a Tiempo, antes de tomar el avión de regreso a la capital francesa, donde es investigador en el Matisse/CNRS (Universidad de París I), y forma parte del Colegio internacional de filosofía. Una aclaración pertinente: para Lazzarato, el Sur es un concepto que incluye a los países que fueron colonia del centro capitalista. Otra aclaración; ese capitalismo no se podría haber desarrollado sin la periferia que aportó mano de obra esclava a bajo costo y materia prima prácticamente gratis.

Sociólogo, filósofo, Lazzarato vino a presentar su libro Guerra o revolución, editado en Buenos Aires por Tinta Limón. Otra editorial local, Eterna Cadencia, le publicó El Capital odia a todo el mundo y ¿Te acuerdas de la Revolución? Por acá se siente a gusto porque puede hablar libremente. En Europa, señala, una mirada como la suya está censurada. «Esta guerra ha sido un desastre desde el punto de vista ideológico. Ya no se puede hablar», agrega. ¿Qué es lo tan censurable para el pensamiento oficial vigente? Quizás cosas como estas.

–Esta no es una guerra entre Rusia y Ucrania, es una guerra por la reorganización del orden mundial, contra la mundialización que ha comenzado en los ’70 y está en crisis desde 2008. Es la crisis del imperialismo del dólar. Los estadounidenses han construido un sistema de organización del poder global fundado sobre el dólar y el uso de la fuerza que les permitió absorber parte de la riqueza mundial. Hoy este sistema está en crisis porque hay otras potencias económicas que fundan otros imperialismos locales, como el ruso o el chino. Que son emergentes porque no tienen la moneda que les permitiría ser globales.

–¿La base de un imperialismo es la moneda?

–La base del imperialismo norteamericano sí. El imperialismo clásico era un imperialismo como el de Lenin, de (Rosa) Luxemburgo, de ocupación del suelo y de exportaciones de capitales. El imperialismo contemporáneo está construido a partir del 71, cuando EE UU declaró la inconvertibilidad del dólar con el oro. La resultante es una moneda política y los norteamericanos se han beneficiado de usar el dólar como moneda internacional para financiar el déficit a través del concurso de todo el mundo.

–¿Los chinos pretenden un imperialismo similar?

–No se sabe. Han hecho muchas inversiones en gran parte del mundo: en África, en Europa y en América latina, pero no tienen una moneda que les permita controlar la economía mundial. Por el momento es un imperialismo un poco débil como para poder reemplazar a EE UU. En septiembre, en la reunión de Samarcanda (cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, China, India, Kazajstán, Kirguistán, Rusia, Pakistán, Tayikistán y Uzbekistán) estuvieron tratando de imaginar un sistema financiero alternativo, lo cual es muy difícil o imposible, pero solo la idea es una declaración de guerra a los Estados Unidos.

–Rusia parece un imperialismo de segundo nivel aún.

–Si, es un imperialismo local. Se defiende y ataca, pero no tiene la potencia ni económica ni a nivel demográfico de alguien que pretende ser el motor de una guerra mayor. China en cambio sí, pero primero tiene que volverse fuerte. Mientras tanto se verá. Pero estamos ante el fin de la mundialización como la conocemos. Se está reorganizando el aporte entre estados que son aliados. Están aplicando sanciones contra Rusia sino también contra China. Acaban de prohibir cinco empresas chinas que operaban en suelo norteamericano y están atacando también a Europa. La primera parte derrotada en este conflicto es Europa.

–Da la impresión de que Europa se suicidó.

–Es el segundo suicidio.

–¿Cual fue el primero?

–La Primera Guerra Mundial. Pero este fue un suicidio incomprensible. Europa no tiene una política autónoma porque durante la Guerra fría ha seguido una política subordinada a la norteamericana. No hay un hombre político, tipo (Charles) De Gaulle que lidere en contra de eso, solo un poco (lo hizo Angela) Merkel. Todos se inclinan al poder norteamericano. Pero Europa tendrá problemas económicos el próximo año, con la recesión que comenzará este invierno. El Parlamento europeo acaba de firmar un documento que califica a Rusia de país terrorista. Están locos. País terrorista es EE UU que ha hecho tantas guerras. No razonan, no se sabe por qué, es misterioso

–Acá en el Sur no se entiende.

–En el Norte tampoco, porque razonan contra los propios intereses, se disparan en el pie.

–¿Pero la guerra es contra Europa o contra Alemania?

–Contra Alemania. El problema para EE UU es que Alemania había construido la Ostpolitik para las relaciones con el este. El modelo europeo es el modelo alemán basado en la energía a bajo costo rusa y exportaciones. Este modelo estaba en la mira de EE UU y era claro que quería destruirlo y por eso lo han saboteado el Nord Stream. EE UU quiere crear una economía de guerra y la economía que está en mayores dificultades es la europea. EE UU ha aumentado los precios de la energía que debemos comprarle con el objetivo de meter en dificultad a la economía alemana que es la que más exportaba a Rusia y a China, aunque (el primer ministro Olaf) Scholz está acordando la venta de una parte del puerto de Hamburgo a China. Los más estúpidos son los Verdes, que no entienden un cazzo, porque son unos negados. El ministro de Economía es un Verde (Robert Habeck) y no entiende nada pese a que se trata de la guerra en Ucrania y les están dejando el traste así (huelga decir cómo es el gesto con ambas manos).

–Son atlantistas.

–Si, atlantistas pero suicidas. Estados Unidos está continuando una política de proteccionismo que ha comenzado con (Donald) Trump. Los únicos estados neoliberales son los europeos, los norteamericanos son neoliberales para los demás pero no para ellos. Europa, Alemania deben pensar en su economía porque están bloqueados prácticamente, cosa que EE UU ya ha hecho con los japoneses. Estados Unidos siempre trato de que ninguno de sus aliados fuera muy potente.

–¿Qué debemos esperar en el Sur, en estas circunstancias?

–No es que sea muy complicada la cosa, porque es un choque entre diversas formas de capitalismo. Pasa que por primera vez el Sur tiene potencia económica como para rechazar ser subordinado a la economía norteamericana. Tiene potencia para hacerlo, aunque los EE UU están depuestos a usar métodos duros, no solo económicos. 

Tiempo Argentino, 4 de Diciembre de 2022

El tope a los precios del petróleo, la nueva arma para combatir a Rusia

El tope a los precios del petróleo, la nueva arma para combatir a Rusia

El gobierno de Volodímir Zelenski auguró la estrepitosa caída de la economía de Rusia a partir del tope impuesto a los precios del petróleo que la Unión Europea, el G7 y Australia le compran al país euroasiático. La medida pretende «evitar que Rusia obtenga ganancias de su guerra agresiva contra Ucrania» y «apoyar la estabilidad en los mercados energéticos mundiales». Como era de prever, la decisión fue rechazada por el Kremlin, que adelantó que no aceptará el precio máximo establecido unilateralmente. La amenaza es dejar de venderles.

El mandatario ucraniano llamó a la población a resistir ante la llegada del invierno por la falta de energía a raíz de los ataques a la infraestructura que viene llevando a cabo Rusia en todo el territorio de ese país. El presidente Vladimir Putin explicó telefónicamente al primer ministro alemán, Olaf Scholz, las razones para esa estrategia: «Las fuerzas armadas rusas evitaron durante mucho tiempo ataques con misiles de alta precisión contra ciertos objetivos en Ucrania, pero tales medidas se volvieron necesarias e inevitables ante los ataques provocadores de Kiev», dice un comunicado ruso.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, por su parte, declaró que los organismos occidentales, con sustento en Naciones Unidas, le harán pagar el costo de la guerra en Ucrania a Moscú, tras acusar de los peores crímenes de guerra a las tropas rusas. Así, tras calcular que las pérdidas medidas en dinero suman unos 600.000 millones de dólares, dijo que para cobrarlos cuentan con 300.000 millones en reservas incautadas en las primeras sanciones contra Rusia y otros 60.000 millones de «oligarcas rusos».

Pero dijo otra cosa Von den Leyen. Dijo que más de 20.000 civiles y más de 100.000 militares ucranianos habían muerto desde el 24 de febrero. El video fue prontamente editado para quitar ese tramo, pero en estos días es imposible evitar que circule el original. Un asesor de Zelenski tuvo que salir a afirmar que las pérdidas en vidas habían sido de entre 10.000 y 13.000 soldados y oficiales.

Mientras se espera la llegada de unas 200.000 tropas rusas a Ucrania para una ofensiva de invierno, la guerra se desarrolla en un plano más económico. Por un lado los topes al precio del petróleo, por el otro, las nuevas medidas del gobierno de Joe Biden para contener la inflación en EE UU e impulsar su economía. Fue en ese contexto que el mandatario francés, Emmanuel Macron, se quejó ante congresistas estadounidenses en Washington de que esas nuevas normas, inconsultas, son «súper agresivas para nuestras empresas» y reclamó mayor coordinación entre países que se presentan como aliados.

El portal estadounidense Político reveló, por si fuera poco, que altos funcionarios europeos acusaron a EE UU de enriquecerse con la guerra a costa del continente por los precios de la energía, el comercio de armas y las ayudas a empresas para repatriar sus plantas a Norteamérica.

Esta semana, también visitó Washington el rey español, Felipe VI, quien tras un almuerzo con la titular del FMI dijo que se avecinan «grandes cambios en el orden internacional» y evaluó que «el mundo de 2022 parece tan desafiante como el de 1922».

En Gran Bretaña, la situación económica ya desató pujas salariales como no se veían en décadas y diciembre –a pesar del frío invernal que ya golpea– promete ser particularmente caliente. Hay huelgas programadas de trabajadores de la salud, el transporte y la educación en reclamo de aumento de ingresos y mejores condiciones laborales. Muchos recuerdan que el de 1978-1979 fue llamado el «invierno del descontento» por la cantidad de protestas gremiales. Pero en mayo del 79, en plena primavera, fue elegida Margaret Thatcher como primera ministra. 

Tiempo Argentino, 4 de Diciembre de 2022